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martes, 22 de noviembre de 2011

5406.- EL CORI RAMDAN NASS


Aminetu Haidar







El Cori Ramdan Nass. Nació en El Aaiun, provincia del Sahara Occidental, un 4 de Enero de 1964, en la parte Oeste del río Saguia el Hamra, de donde emana la poesía, la prosa, la hospitalidad y la ternura de los hombres azules del desierto. El Cori es un autodidacta, que nunca llegó a pisar la Universidad por circunstancias de la vida. Con su poesía defiende la causa saharaui, sus versos sustituyen a las armas, ya que en pleno siglo XXI, está convencido de que hablando se entiende la gente. Se considera uno más de los poetas de la Revolución.




El destierro forzoso de Aminetu Haidar

Resistencia, coraje, mujer,
digna de ver y escuchar,
juntos con ella hasta volver
a su tierra, Aminetu Haidar.

España y Marruecos en complicidad
su objetivo no van a lograr,
todos moriremos con dignidad
por un derecho y justicia luchar.

Políticos, poetas, actores y actrices
alcemos lo más alto nuestras copas,
para poder brindar juntos y felices
demostrando que con la Iglesia topa.

Se puede matar al gallo
que anuncia el amanecer,
pero el tirano y el vasallo
el alba no podrán detener.










Que no me olvides

Oh, olvidar a mi linda estrella
Lejana de mi mundanal olvido
Vacío me siento, distante sin ella
Inmerso en un mar desconocido.

Donde el olvido deja su mella
Ardiendo en mi corazón partido
Risa pura, de la mujer más bella
Tierna, rosa del desierto florecido.

Espejismo, que divisa la doncella
Nubes, tormentas de fuerte ruido,
Una ráfaga de la voz de metralla

Nace la paz por el viento vencido
Cautivo de amor, dejando su huella
Avanzando silencio incomprendido










Sahara, víctima de reyes

Un pueblo sin libertad.
Sahara, víctima de reyes,
que ocultan la realidad,
e ignoran todas las leyes.

¿Porque actúan con maldad?
donde cosechan el temor.
Sin tener ninguna piedad,
en la sagrada tierra del amor.

La injusticia es más que dolor,
que nace con la frialdad
de las personas sin ningún valor.

Moral, ético, en la humanidad.
como Juan Carlos de Borbón
y Mohamed VI con claridad.











Sultana, víctima del Sultán

Enfurecido, malvado satán
con tu cólera cruel, inhumana
dices ser demócrata sultán
y quitas un ojo a Sultana

Tierno lirio de la tierra musulmana
¿Tú príncipe de los creyentes...?
si no tienes piedad de las hermanas
pero no importa, así las haces más valientes
para acabar con tu maldad tirana











Raíces Cervantinas

En una de vuestras provincias,
cuyo nombre no quieren recordar,
donde reinan las acacias,
las dunas, las nubes y el mar.

En su tiempo eran delicias
cuando los pastores en su andar,
componían sus versos a las Canarias,
la Península y el paraíso Balear.

Hoy en día, son penas e injusticias.
Sólo pido cultura y gomas para borrar,
transformando en besos y caricias,
males que no me dejaron cultivar.

A Cervantes, con tu siroco arrecias,
con aires de paz y tu lengua resucitar.














Soplan los vientos del este.

Soplan los vientos del este.
Mi desierto, triste y dolorido.
Sahara de luto aun se viste
por medio mundo desconocido.

Octubre, por armas convencido.
Suenan versos de un combatiente,
un fusil, un alto el fuego vencido
dejando Europa, hermano valiente.

Quince años han transcurrido.
la paz con el tiempo susurra,
el derecho y la justicia en el olvido.

Haciendo retornar a la guerra.
Lo que nunca hemos querido.
Hasta reconquistar nuestra tierra.











De pronto

Mar azul, cielo estrellado.
Umbrío, mundo de tristeza.
Jaima del gran hospedado
En el círculo de delicadeza.

Ríos, valles, en acantilado,
Estepa, senda de dureza.
Surcando caminos de agrado
Dando un reino de belleza

En cada corazón, labrado.
Luchan armadas, sin coraza
Afrontando afán en cada lado.


Paz, con ternura, amenaza,
Añorada de todo ser amado.
¡Zarpa de mujeres de pureza!







5405.- MOHAMED SIDATI


Mohamed Sidati
Poeta, Ministro Consejero de la Presidencia y Responsable saharaui para la Unión Europea








NOCHE Y PATRIA

Inmensa, es tu más oscura noche
se extinguen las estrellas noctámbulas
y se mueren el sueño y el canto,
la extrañeza de la noche
se extiende en la inmensidad del infinito
espaciosidades cenicientas
grisáceas, negruzcas,
envolviendo su opacidad

Patria! tus fuentes
tus raíces
embeben mis venas paulatinas
esquivando
la noche y el alba fulguroso se armonizan
como entonaciones de tus sienes
Patria!

Tu fuego, brasa íntima,
se consume en tus palmas
ya pesar de las marejadas de pasiones
y nostalgias extremas
esquivo
me sumerjo perdido en tus locuras
Patria!

El amor embriaga mi alma
con unas entonaciones apasionadas
de las cuales descuelgan dos astros
y un sol tras la oscuridad
un brote bondadoso
de tu generosidad
don de mi Patria

Patria!

Desearía conquistarte, Patria
poseer tus sombras
tus valles .
y cada uno de tus rincones
penetrar tu intimidad
desentrañar tus secretos
saboreando el sorbo de añoranza
cobijándome en tu cariño
en paz, en quietud
sobre tus tierras
haciendo cúmulos de reminiscencias
Patria!

Cuándo retornarás?
volviéndome a ti,
rezar bajo tu firmamento
rogando desde tus colinas,
atendiendo a tus magnas palabras,
cargándolas con mil cariños,
mil pasiones y símbolos
crecidos en locuras
y abnegaciones de tus ojos
tú vuelves a mí y por mí

Te veo
recurro a tus entrañas
para reposar mi cabeza cansina,
y mi alma fatigada
sufrida de destierro
sintiendo yo sosiego
y me reviste tranquilidad,
inhumándome en tí
bañado en tu amor,
Patria!











Sáhara mío, te quiero

Dura es la vida.

Sol ardiente.
Sol deslumbrador,
Sol inclemente.

Esto es el Sahara.

Agua, dónde estás?
Espejismos, engaños,
solo espejismos.
Tierra sedienta.

Cielo duro de piedra turquesa,
Cielo sordo a mis lamentos,
Dame por lo menos una lágrima de lluvia.

El verde es sol un sueño,
Ni un solo hilo de hierba,
Ni el fresco reparo de una sombra.

Tierra sé tu generosa,
Dame una primavera,
Dame por lo menos una flor.

Tierra mía,
A pesar de los sufrimientos que me das,
Yo te quiero.

Desierto mío te defiendo,
Te defendí,
y te defenderé siempre.

No tienes sombra
y mis enemigos te violan.

No tienes dulces frutos
y los insaciables te invaden

Tierra árida y herida.
Patria pobre.y violada.
Sangre y sangre.

País de mis sueños
de mis pesadillas.
Prisión y tortura,
Tus hijos en las manos del verdugo.

Patria pobre,
Patria extremada
Te armaste.

Patria que no puedo besar
cuanto te deseo ...



Sahara mío,
Yo te quiero
y te defiendo.

Te prometo,
Te daré tu primavera.












Oda para mujeres en el Sahara

Las mujeres en el Sahara
tienen una estrella sobre cada pecho
viven entre dunas,
valles,
sobre orillas de ternura.

Bellas como la llama
elevada en la soledad,
como el deseo
que levanta los párpados de noche,
como la mano que se abre a la ofrenda.

El fruto de cielo y de arena.

En el país de sus cuerpos
se refleja la gracia de la gacela.
Una flor sin nombre creció en la arena,
una rosa sin perfume encendió el fuego.

Las mujeres hacen el amor con las estrellas.
Se despiertan en la mañana,
tienen arena entre los pechos,
y el rocío sobre el vientre…





5404.- FATMA GALIA


FATMA GALIA: POESÍA SAHARAUI CONTRA LA INJUSTICIA.


La historia de la periodista y escritora Fatma Galia M. Falen es cualquier cosa menos estática. Esta saharaui afincada en Galdakao pasó su infancia en su tierra para, con nueve años, emigrar a la isla de Cuba. Allí comenzó su carrera de periodismo hasta que, a los 19 años, la ONU prometió un referéndum para el Sahara. Convencida de que la iban a necesitar como Periodista en estos momentos tan esperanzadores para su pueblo, Fatma abandonó su carrera y su vida en el Caribe para regresar. Pero el referéndum esperado nunca llegó y la joven se quedó sin finalizar unos estudios que fueron retomados después en la Universidad del País Vasco de Leioa. "Fatma vivió una infancia de miel y té verde", relata el también periodista Julio Flor en el prólogo que abre el libro que la saharaui presentó ayer en Galdakao, municipio en el que reside "y al que estoy muy agradecida", aseguró Fatma.
Esta publicación lleva por título Nada es Eterno y constituye un compendio de poesías escritas en castellano por esta autora durante los últimos veinte años.
"Las poesías que escribo están llenas de los sentimientos más profundos que salen de mi corazón", explicó Fatma ante una abarrotada biblioteca infantil de Torrezabal. Pero el libro además habla de la mujer, de la pobreza, de la libertad y de su carencia, sin olvidar los versos dedicados a los lugares y personas que han significado algo para ella. "Tiene escrito un poema de Cuba que es una maravilla", aseguró durante la presentación del libro Isabel Uria, presidenta de la Asociación Vizcaína de Amigos del Pueblo Saharaui. Pero, sobre todo, y a pesar de tocar muchos palos, para Fatma sus poesías suponen su particular manera de luchar de forma pacífica contra las injusticias que sufre el mundo y, en especial, su mundo.
Además, con este libro, Fatma quiere elevar un mensaje muy claro: quiere gritar a los cuatro vientos que "de todo se sale si se tiene fe y esperanza". "Quiero decir a la gente que está sufriendo que el dolor no es para siempre".
Con este libro, Fatma quiere mandar un mensaje de esperanza para los que sufren
Las poesías que escribe están llenas de sentimientos extraídos de su corazón
"En el libro también hablo sobre la pérdida de la identidad. Al abandonar nuestro lugar de origen vamos perdiendo lo único que realmente nos pertenece. A la larga, volvemos a él y resulta que también allí nos sentimos extraños".
En los ojos solitarios de Fatma Galia cabe el mundo entero. Leed: "Nada es eterno" y luego cerrar los ojos. Viajaréis. Sabed que es hija y nieta de nómadas. Como su gente de origen, sus poemas son saharauis porque de allí proviene este manantial de palabras. Un manantial que ríe, sí, y que llora "lágrimas de un pueblo herido / derramadas en tierras extrañas".
Un gran viaje, su poesía. Para recalar en el puerto de las mujeres.
"He visto mujeres de hierro
que ocultan sus penasdetrás de un velo,
mujeres que hacen del "desierto un bello huerto",
mujeres que "ahogan sus penas bajo las piedras".
Mujeres a las que canta en otro poema que quema menos.
"Gacela, madre hecha de sacrificio
vuela sin alas
sientes, procreas, emigras
sobrevives a tu lucha
feroz eres igual que nosotras
sólo te falta
voz".
Con estas poesías para crecer pretende demostrar que ni la miseria, ni el abismo ni el hambre son eternos para ella. Hay dos huellas contundentes en su verbo acerino. Rastros de su periplo autobiográfico.


CULTURA ORAL

Cuentos y fábulas escritas para que no se pierdan.
La cultura saharaui, según explica Isabel Uria, es de tradición oral. De ahí que Fatma trate de recogerla en cada una de sus publicaciones para darla a conocer y evitar que se pierda. Así, entre otros trabajos, Fatma es la autora del único diccionario Hasanía-euskera-castellano que existe y que fue impulsado por el Gobierno vasco. Esta publicación se ha convertido en un instrumento utilizado por muchas familias para poder comunicarse con los niños saharauis que pasan temporadas en sus casas.
Fatma ha escrito un libro de tradiciones y fábulas saharauis, "Pueblos de sabios, pueblos de pocas necesidades", y un poemario "Lágrimas de un pueblo herido".




Los inocentes hacen del tiempo
su mejor aliado y dan tiempo al tiempo,
mientras los culpables
caerán como las gotas de la lluvia,
que en cuanto caen del cielo,
se esfuman en el suelo,
caerán como la nieve que,
en cuanto cae, se funde en el abismo...

Con el tiempo todo cae,
caigan los hombres que caigan,
el tiempo no caerá...


Fatma Galia es periodista, escritora y poetisa, doctorada por la Universidad del País Vasco después de finalizar sus estudios en Cuba.
Después de "Lágrimas de un pueblo herido", editado por la UPV, sus posteriores trabajos "La henna y sus maravillas" y "Cultura oral de los nómadas (pueblos de sabios, pueblos de pocas necesidades)" fueron autoeditados.
Además colaboró en una publicación de Mujeres del Mundo en su libro de poemas "Palabras desde la distancia".
También ha escrito, dirigido y publicado una obra de teatro titulada "Monólogos con África".






EN LA CIUDAD DEL VIENTO

En la ciudad del viento,
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente,
lo digo, lo repito con
el viento y no me arrepiento

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento,
hay palacios de piedras
y castillos de arena,
como en los cuentos de hadas.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

Ando descalza sobre una alfombra de arena,
suave como la seda
y dorada como el ORO.

Vivo bajo un cielo
grande e inmenso,
cubierto por un velo azul,
azul como el mar.

En la ciudad del viento
la libertad nació sin dueño.

En este horizonte lejano y sin límite,
como un sueño,
cuando posa la mirada,
la vista navega libremente.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en mi palacio de lona,
rodeado de espejismos,
como cascadas y fuentes de agua,
que se deslizan de las montañas...
espejismo brillante, con destellos,
como el diamante que
brota de repente
desde el fondo
de la tierra...

Tierra, yerma y querida,
madre del fuego,
del aire, del frío, del silencio,
del nómada y del viento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

El sol, mi hada madrina,
cada día me quiere,
me guía y me protege.

La luna, mi espejo mágico,
que me escucha,
me mira y me mima.

Las estrellas, luces de vecinos
y pueblos de princesas,
cercanas y lejanas,
cada noche me iluminan,
me vigilan y me amparan.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.

En la ciudad del viento
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente.

Lo digo, lo repito
con el viento y
no me arrepiento.

El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.






LÁGRIMAS DE UN PUEBLO HERIDO

Lágrimas, lágrimas,
lágrimas de un pueblo herido por
caravanas de tanques y cañones que
sembraron un bosque de bombas y
muertes.
Gritos de senderos ensangrentado
smujeres aterradas y sin el ayer.
mezquitas derrumbadas por peregrinos sin
piedad.
Lágrimas de un pueblo herido por pajares de fuego
y balas de veneno.
Palomas mensajeras de paz que vuelan
sobre el desierto deprimidas y sin silbido
en duelo al mártir caído.
Llantos de niños huérfanos y madres viudas
que perdieron al ser querido.
Lágrimas de un pueblo herido derramadas
en tierras extrañas.
Almas inocentes sufridas por el destierro
y la guerra del olvido.
Héroes, héroes invictos con sólo su voluntad
y esperanza han sobrevivido.
Lágrimas, lágrimas.
Lágrimas de un pueblo herido.








domingo, 16 de octubre de 2011

5121.- MAHMOUDAN HAWAD


Mahmoudan Hawad nació en 1950 y es originario del macizo del Aire en el Sahara Central. Pertenece a la tribu tuareg de los nómades Ikaskazen. Desde muy joven entró en contacto con grupos de sufíes itinerantes. Ha residido en monasterios sufíes en Egipto y Libia, y en los campamentos nómades alrededor de Bagdad. Actualmente trabaja sobre la relación entre lenguaje, grafismo y espacio, continuando sus investigaciones sobre la cosmogonía tuareg, dominios que en su obra aparecen estrechamente ligados. Aparte de dos novelas, Hawad ha publicado las selecciones poéticas y de caligrafías: Caravana de la sed ,1985; Cantos de la sed y de extravío, 1987; y Testamento nómade, 1989.

Viento rojo (del poeta tuareg Hawad)
Miguel Rodríguez Liñán



Elle est retrouvée
Quoi? L’éternité
C’est la mer allée
Avec le soleil
Arthur Rimbaud

I

Un lunes feriado, creo que fue lunes de resurrección, de mucho sol y cielo azul, me encontré de casualidad con el poeta tuareg Hawad en la rue Gaston de Saporta; puede ser un falso recuerdo, pero tratándose de la segunda vez que lo veía en carne y hueso, creo en su exactitud. Diez años atrás, o tal vez doce, lo encontré en el mismo lugar, de inmediato me acerqué a saludarlo, y el hombre azul me saludó como si nos conociéramos desde siempre. Más aún, estoy seguro de que me adivinó el pensamiento porque, sin yo pedírselo (sabía que Hawad había estado en Saint-Nazaire), me pasó un cuaderno del MEET (Maison des écrivains étrangers et de traducteurs), que es una compilación de trabajos de los poetas reunidos el año anterior en el puerto de Saint-Nazaire, recomendándome enviar lo más rápido mi candidatura para ir al centro que, durante tres meses, alberga poetas del mundo entero. Uno dispone de tres eternos meses para escribir en las mejores condiciones: sin problemas de índole material, comida y lecho asegurados, en lo que podría ser una especie de montaña mágica exclusivamente reservada a poetas, como en la Fondation de Royaumont en el Val d’Oise, lo que dicten el trabajo y la inspiración; luego hay que dar una pequeña conferencia sobre un tema poético, y una parte de la producción sale publicada en francés en la revista del MEET, de difusión nacional. Aquella primera vez Hawad apareció impresionante a mis ojos, ataviado de lino azul ligero de los Hombres Azules, coronado por un African-look, los rasgos finos, afilados y la piel muy morena de los hombres del desierto. Esta vez me pareció pálido, desmejorado, pero siempre con las brasas de la poesía en los ojos y, por absurdo que parezca, me hizo pensar en August Strindberg el alquimista, ese Strindberg atormentado que escribió Inferno, a quien desgraciadamente no tuve el honor de conocer en carne y hueso. De inmediato anoté esta nueva coincidencia, ya que por estos días ando pensando bastante e incluso soñando con August Strindberg, por qué será; seguramente por Inferno, que fue para mí lectura capital, casi tanto como Une saison en enfer. «Todo poeta auténtico —pensaba— tiene que haber conocido realmente el infierno, la miseria, la enfermedad, la locura y la muerte; sino —y lo siento por quienes no han conocido estos epifenómenos del ser total— no son sino poetas aproximativos; ya que las únicas e inevitables pruebas de fuego son las mencionadas, todo salpimentado con mucho sexo, drogas y música, como pensaba Jim Morrison.» Vi esta vez a Hawad y me llevó un viento rojo. Fuimos a tomar él un café-crème, yo una pinte para comenzar, en el Bar-restaurante de mi amigo Omar, en la Place de Martyrs de la Résistance, cerca de la catedral. Me regaló un libro vertido al castellano, hecho por obra y gracia del Comandante Hugo Chávez, quien lo había recientemente invitado a Venezuela, con dedicatoria en tuareg. «Pero por ahora me siento como un negro agrio», dijo con humor y aliteración. Y yo, escuchándolo, estaba distraído, pensaba cojudeces históricas, los ligurios que hace siglos vivían en Aix, en las aguas termales, en los emperadores romanos que venían aquí para relajarse, en el Corso Mirabeau y en el Quartiere Mazarin (pasaban en ese momento unos italianos guapos, unas italianas mamacitas). «Los blancos malos me están enfermando», dijo Hawad. «Tú no sabes, el gobierno francés ha hecho explotar diez bombas atómicas en el Sahara, antes de ir a tirar su mierda en Moruroa.» No supe qué decir pues ya sea lo ignoraba, ya sea no me acordaba, pero en ese momento entendí muy bien lo que el poeta azul quería decir: que lo asediaban los demonios (¿nucleares?) y que necesitaba desintoxicarse de Francia, por decirlo así. Me sentí entonces muy cercano a él, lo supe hermano visceral, anárquico, explosivo, revoltoso permanente, como un poema con agua provenzal del Sahara que se mete por el ojo de la aguja y sale intacto como un viento rojo, como un atardecer sanguíneo en el Sahara, dirigiendo una caravana de guerreros azules. «Los dioses del desierto no permitirán tu destrucción, Hawad, estás pasando una prueba de fuego, una más, de pronto la definitiva, eso es todo.» En eso un loco, de esos que tanto abundan en Aix, que los del hospital piquiátrico Montperrin sueltan de cuando en cuando, se puso a gritar que se acercaba el fin del mundo, que Cristo había vuelto para destruir al Anticristo, que también estaba de regreso por este planeta. El poeta y yo lo consideramos muy en serio, bueno, yo al menos, sabiendo que la palabra bíblica es simbólica, metafórica, figurada. Pedí otra pinte de Heineken y Hawad se rio irónico consigo mismo: «El negro agrio está en una pesadilla», dijo. Le comuniqué entonces que se organizaba el mes de noviembre un Encuentro de poetas, en Chimbote ni más ni menos, y que yo movería cielo y tierra para conseguirle una invitación, y que movería cielo y tierra, también, para asistir, aunque fuese con ayuda del Anticristo. Algo hablamos de poesía, pero no mucho, y de manera divertida, sin el menor asomo de intelectualidad, ni gravedad, ni nada por el estilo, como dos Australopithecus afarensis del plioceno, ancestros de los Australopithecus africanus con quienes, al parecer, comenzó la emergencia del pensamiento conceptual. Recordé de pronto que el hombre original es africano, y que a medida que fue subiendo al norte se fue despintando y desarrollando otras formas de inteligencia, paralelas a otras formas de idiotez, hasta transformarse en el Homo sapiens sapiens, allá por el paleolítico superior. Me pidió que leyese un fragmento de uno de sus largos y explosivos poemas; lo hice con agrado y la traducción castellana me pareció muy buena, a pesar de que el libro, primero, había sido vertido del tuareg al francés, y luego del francés al castellano.

II

Hawad ha escrito muchos libros de poesía, una que otra novela, piezas teatrales, relatos; también practica la pintura y la caligrafía; sus obras han sido presentadas en Europa, en América del Norte y en África. Nacido en 1950 en el seno de una familia nómade al norte de Agadez, en un campamento de la tribu Ikaskazen al nor-oeste de Níger, el poeta define así su percepción del mundo: «Para el nómade, el pensamiento sólo existe caminando o cantando; y todo lo que es nómade debe ser ya sea cantado, ya sea caminado para ser considerado como tal.» Ha estudiado aplicadamente la Cábala, la geomancia, el cristianismo y los antiguos autores griegos, árabes e hindúes. Su poesía es extrañamente violenta sin ser agresiva, está llena de gritos, imprecaciones, voces plurales, cantos de asfixia, explosiones y también humor sarcástico; esto último me hace sentir totalmente cercano a él en la expresión. La poesía de Hawad, aunque de mensaje único —a saber: muerte a la infamia que el mundo tecnológicamente desarrollado de Occidente perpetra impune en los países del Tercer Mundo— es cambiante, movediza como la combinación de energías físicas y mentales en movimiento perpetuo, imposible que sean idénticas durantes dos instantes consecutivos. Estas energías expresadas con el grito nacen y mueren a cada instante de glosolalia poética, semejante a la de Antonin Artaud y tan explosiva como ésta en cada una de sus ramificaciones cargadas de dinamita semántica y fulgurante de imágenes. Naturalmente, Hawad quiere ir a México (¡y yo también!), en busca de los pasos perdidos de Antonin Artaud, hasta la tribu de los Tarahumaras, de la tierra roja y el sol negro originales; si mal no recuerdo, me dijo eso precisamente, que recién llegaba de México, y que quería aprender el castellano. «El castellano mestizo que se habla en nuestros países», pensé. En ese momento pasaron unos mexicanos, reconocí el acento y le dije: «Son mexicanos.» «Es increíble que puedas reconocerlos», se asombró Hawad; le expliqué lo del acento, tan fácilmente reconocible como el argentino, como el chileno, el colombiano, el venezolano, el peruano. Me pidió un papel y trazó un dibujito con unos toques de caligrafía: una línea que es una flecha doble; ésta va del poeta a la inspiración, traza una equis, la atraviesa y vuelve a su punto de origen; esto es lo que Hawad llama «aterrorizar la poesía»; junto a la flecha, pequeñas patas de insecto que parecen lluvia; más abajo un asterisco junto a un jeroglífico en tuareg; y encima de todo FRAN, Francia o los franceses, seguramente; le dije entonces que almorzáramos juntos, pero dijo el poeta que no tenía hambre, que hacía semanas estaba inapetente, otra vez con mucho gusto. Prometí escribir algo sobre su poesía, y por desgracia perdí el precioso libro que me dedicó, después de alguna juerga sabatina, de esas cuando me da por regalar todo lo que traigo encima, desde la plata hasta la ropa. Los comentarios que siguen son recuerdos de algunas páginas que leí.

Entre los aspectos fundamentalmente negativos del Cristianismo, podemos recordar la contradicción de base: el amor al prójimo de los orígenes transformado en la gran paradoja del mundo occidental capitalista: has de buscar tu provecho personal, egoísta, incluso en detrimento de los otros, de modo que no dudes en explotar y destruir: In gold we trust. Hawad, desde muy joven, rechaza los valores del Islam y, por extensión, de la religión en general, cualesquiera fuesen sus representaciones en las distintas culturas monoteístas. A todo ello, como un grito de protesta que nada tiene de arcaico, él opone, por ejemplo, la danza fúnebre del sol, título de un poemario, lo que me lleva inevitablemente a pensar, otra vez y siempre, en Antontin Artaud y el Tutuguri, el peyotl, los caballos, los cuatro soles y los guerreros de su delirio tarahumara. Otro título, Caravanne de la soif (Caravana de la sed) me lleva al de Arthur Rimbaud y sus Fêtes de la faim (Fiestas del hambre), donde el poeta come tierra, piedra, fierro:

Ma faim, Anne, Anne,
Fuis sur ton âne.

Si j’ai du goût, ce n’est guères
Que pour la terre et les pierres
Dinn! Dinn! Dinn! Dinn! Mangeons l’air,
Le roc, les Terres, le fer (…)

Les cailloux qu’un pauvre brise,
Les vieilles pierres d’églises,
Les galets, fils des déluges,
Pains couchés aux vallées grises! *

lo que me parece cae a pelo, porque pocos poetas tan nómades hay como Arthur Rimbaud, l’homme aux semelles de vent (el hombre con suelas de viento), el poeta máximo, el real poeta máximo de Occidente, después de Rimbaud el diluvio, el apocalipsis, la apocatástasis., todas las hecatombes, lo que sea, estoy seguro que Rimbaud, viendo los hongos de las explosiones atómicas en el Sahara, hubiese compuesto poemas escritos en el lenguaje que él ambicionaba, y que sólo realizó a medias, ya que la belleza y el lirismo de sus composiciones barren con todo, el famoso langage nègre. Sin exagerar pienso que, por momentos, en la poesía del poeta azul hay destellos de lenguaje negro —como los hay en los versos de todo poeta de raza—. Como si el poema, que debe ser visceral, forma oscura y amorfa en su germen, buscara la cristalización paulatina. El carbón, las fuerzas telúricas, las grandes compresiones geológicas, el plioceno, el pleistoceno inferior, el pleistoceno superior, para producir el diamante que, para siempre, conservará la humanidad como un legado de los que realmente la amaron. La respiración es la cosa capital, porque el estilo es, precisamente, una manera siempre nueva de respirar el lenguaje, que debe ser como la personalidad o la manera de hacer el amor. En la poesía de Hawad, no siento resentimiento alguno pese a su violencia imprecatoria. «No hay que acusar al capitalismo ni al comunismo sino al hombre; supongamos que el Mal, que es incoercible y cósmico, se haya simplemente manifestado en Rusia o en los Estados Unidos», parece decir. Al final ¿de qué se trata? Como artista, como poeta ¿cuál es la línea a seguir? «No ponerse en conflicto ni luchar contra el mundo, ni mucho menos tratar de cambiar el mundo, esto sólo engendra violencia, pasión, odio, codicia, ignorancia», creo haber leído en un libro de Henry Miller, quien sabiamente aconseja cambiar de mundo. Por momentos de alta intensidad lírica, Hawad realiza la desiderata milleriana, de donde curiosamente se excluye el tema del amor a la mujer, que suele ser esclavizante, y tiende sus brazos a un ideal de justicia, fraternidad y libertad. (También me resulta curioso, esto se parece tanto al Liberté, Egalité, Fraternité que preconiza el gobierno francés). Revolucionaria en su esencia como toda obra que se respete, la poesía de Hawad nada tiene de tradicional; la poética y lo poético forman un todo uniforme e indisociable. No hay tópicos, temas o lugares comunes, como el amor o el famoso carpe diem de Horacio que, siglos más tarde, tantos poetas utilizaron, Ronsard para empezar; tampoco hay esquemas narrativos ni retóricos; a lo sumo, se siente le mal de vivre, eso que los románticos alemanes llamaban Sehnsucht. Los territorios en los que irrumpe la palabra como un viento rojo son la belleza, la pasión y el éxtasis. Para muestra un botón, un botón solar y vital, siempre entre poéticas tolvaneras de viento rojo, allá en el Sahara.



Poesía de emboscada (fragmento)

Los cueros y los sables
Se untan con aceite de coco
Gelatina grasa derretida
¡Ánimo!
¡Para domesticar
los rayos del sol!

Oh mundo
¿Hasta qué riberas
de almas y cuerpos
puedes oler el pedo global
del turismo?

Allá como aquí
Veo a la viuda Temoust
Temoust la tuareg
Cuya grieta
De los ojos
O la rocalla de los pies
Desnudos
Son alimentados
Por las garras del siroco
Y los dardos del sol
El ocre mate de la epidermis
De sus hijos la tiene acorazada
Para enfrentar las sierras y las guadañas
De sus torturadores
Garras del siroco

Braseros del sol
Sobre los dardos de arena
Cepillos de basalto
Hocico de un cañón
Tapando el horizonte
Para coagular el sueño
Como un obús atascado
Entre el diafragma y la úvula

Todas las herramientas y todas las simientes
De esta vida de groseros pretextos falsos
Han tallado el rostro de Temoust
Y tú ¿todavía puedes soñar?

Armados con sierras eléctricas
Y con puñales alzados
Han vuelto ellos
Por las huellas de sus crímenes
A una sola voz
Han gritado:
«De la raíz de la úvula
hay que cortar todas las lenguas-arpones
desde la del poeta hasta la de la cabra
y de la salamandra de sus barrancas»
Y encima de la colina
Salamandra
Cabra
Y estertor del cuervo
Perpetúan las resonancias
De las cuerdas vocales rotas

Fuete de tornado
Los nervios de la lengua
Siguen golpeando el silencio
El eco con acentos de sílex comienza
El borborigmo de los guijarros

Oh tierra queja de bárbaro
Con la lengua cercenada
Oh lengua de las salivas de Satán
Cocinada despacio con el vapor del paladar
Y timbres de ají

En el país de los gritos de la penumbra
País de genio que llama a la montaña
Nosotros como la rocalla de nuestras mesetas
Mascullamos y garrapateamos
En la oreja de la piedra
De nuestros ancestros
Que nos comen la lengua
Una mezcla de sonidos y de signos ganchudos
Y ramosos como las garras de los buitres

Y hablamos
Con lenguas revoltosas
Como las pezuñas de las cabras de nuestras madres
Que ordeñamos en cuartos de ecos
Con nuestras bocas
Nuestras bocas llenas de hojas de vidrio
Y de palabras municiones
De las cosechas por venir

Y a medianoche cuando la luna
Ya no se inclina sobre el borde
Espejo-abertura de un pozo seco
Con nuestros muñones de lenguas
Ladramos
Estruendos de poesía afilada
Como la cresta del sílex

Hoja de vidrio
Y su lima de palabras
Balas apuntadas
A quemarropa sobre las sienes
Poesía-sílex cresta afilada
De voces cruzándose y entrecruzándose
Y otra vez un nuevo golpe
Voz sorda del entrechocar
Como el meteorito golpeando
La piedra de la determinación

En el país de las lenguas partidas
País de la palabra
Que va derecho
Hacia el eje negro
Curva rápida
Y de pronto media vuelta
Y la flecha regresa
Al arco de la lengua
Flecha y arco parten otra vez
Como un solo disparo rayo
Buscando donde golpear
El blanco que niega
Su deflagración

Setenta sombras caen
Vomitando sus entrañas
Y corre un hombre a socorrerlas
Y muerde su lengua
Tumbado en el torbellino de una ráfaga
Y erguido se reincorpora
Con los riñones humeando
Se traga la lengua
Un coágulo de sangre
Y de golpe parte
Hacia el cabo del sin retorno

Y al otro lado de la desdicha
La mujer rumia su placenta
Y su hijo es derribado desde el vientre
Por el trueno del obús
Atándolo al cordón umbilical
Que hasta aquí lo une
A las entrañas de su madre
Madre presa del arte-rebelión
Que recicla la muerte como un botín
Arma robada al enemigo

Ésta es la faz bonita
De abajo del país
De las lenguas ganchudas
En cuanto a sus alturas
Es otro cliché
Horizonte y cielo al infinito
Del tinte feo
Del azur
Y siempre negro del cuervo
Y su doble la mancha grisácea
Del buitre
Que acentúa la estridencia absoluta
De nuestro silencio
Un país entero de precio
Ecológico e higiénico
Con su paraíso mineral
¿no es verdad, turista?

¡Vete, rapaz!
Nada hay que visitar aquí nada
Qué contar todo está limpio
Y es étnicamente correcto
¡Fuera, periodistas!
Todo es limpio y tecnológico
Los cuerpos son quemados con napalm
Los cadáveres pura ceniza
Con la cooperación de las Naciones Unidas

Desierto-basalto
Cascajo-avalancha
Lava de nuestros cráneos
Y rocalla
Rechinar de huesos
Rebotando sobre las balas

Somos las hormigas
Sombras divagantes de una gangrena
Que se alimenta del vagabundeo
De sus molares

Ahora sobre mi hombro
La noche defeca el día
Y yo voy a pinchar
Los testículos inflados
Del búho pálido
De la hipocresía



http://www.andes.missouri.edu/andes/Comentario/MR_Hawad.html







domingo, 23 de enero de 2011

3053.- SALKA EMBAREK

SAHARA © Mayte Sánchez Sempere, 1995





POEMAS DE Salka Embarek




Soy el Sahara

Seré guerra
y cuando sea necesario, seré paz.
seré la paz de la guerra
y el límite entre ambos
lo marcaré yo.

Que no vuelvan a llamarme fanfarrona,
que no vuelva ningún ministro
a provocarme,
que durante los años de mi tragedia,
ya le derribé algunos muros
y logré hacer caer sus falsos estandartes.

No hay gobierno usurpador,
ni cruel,
ni rey tan soberano
que pueda mirarme a los ojos,
y negarme que es culpable.
No podrá porque no ha olvidado
las veces que le he enfrentado,
le he descubierto y ganado.

Mírame bien,
porque el timón está en mis manos,
y el viento sopla a mi favor,
no seré yo la que tema,
no seré yo la que pierda,
ni oirás mis palabras en vano.

Ya soy vieja,
treinta y cuatro años han pasado
pisando mi cuerpo,
bajo metros de tierra enterrado.
Más de treinta años han dejado
en mi boca sabores amargos,
algunos ya no los siento,
otros se han vuelto brazos,
de líderes desconocidos,
de mujeres en esperanza,
brazos de mártires que vuelven
extendidos a la superficie,
acudiendo a mi llamada,
al de esta vieja que soy yo,
y que ahora vuelve joven
y renovada.

Que no me llamen fanfarrona,
porque mis hijos le responden,
que mi voz no es una sola,
soy el Sáhara,

ESCUCHA BIEN MI NOMBRE.








Para que todos los sepan

Para que todos los sepan,
yo no empeño tu memoria.

Yo, que he llorado con el honor de mis muertos,
desafío mi débil existencia para que libre la vida,
se aleje de mi cuerpo.

Mi verdad es de mérito,
que todos los sepan,
yo entregué mi alma al calor de mis huesos
transformados en lucha
para liberar la tuya.

Sí, me consta que no es fácil
mostrar tanto amor.

Soy consciente de que mi propósito contigo
es de un compromiso asombroso,
pero te diré que yo iba a ser estudiante,
pastor, traductor de idiomas, ingeniero,
un intelectual discreto, un niño viajante,
lucharía atrevido por rozar tu boca en la noche
paseando libre por mis calles tuyas.

Mas la noche y tu boca, tu calle y mi lucha
era de estudiantes, de pastores,
traductores viajantes,
y niños ingenieros.

Así fue que entendí mi amor.

Esta meritoria verdad que anuncio
se multiplica cada hora que paso
tras las rejas del hambre.

Que todos lo sepan,
No cederé en mi empeño de amarte,
no antes de lucharte y lograrte,
Porque sin ti, patria,
no soy nadie.









POEMA

Cada suela de bota en tu espalda,
cada patada hinchada en tu pecho,
están marcadas en mi cuerpo.
NO TE ABANDONARÉ.

Por un Sáhara libre, Salka Embarek (Olmy)








Itaca del Sahara

Volveré a la tierra.
a pesar de los desgarros
que el silencio ha dejado en mi pecho,
volveré a la tierra.
Sin el padre y la madre
que aquel día me tuvieron,
porque ellos ya volvieron
y me esperan.


Volveré a tierra,
y al que frene mi delirio
lo volveré locura.
La esperanza es tan terrible
tan intenso el deseo,
incontenible el anhelo,
que volveré a la tierra
por el único camino perseguible.


Y si me asaltan los ladrones,
los que roban el pan
de la boca de mis niños,
abusadores de melhfas,
forjadores de mentiras,
les mostraré mis heridas,
que aun sangrando,
no me frenan.


Volveré a la tierra,
con los pasos de mi padre,
el corazón de madre,
de mis hermanas su conciencia.
Preparada tengo mi razón
y si la violencia impones,
bastará con mi dolor
para forzar la puerta.


Volveré a la tierra
el día de abrir ventanas,
de amanecer en higueras,
de mujeres en la Badía,
lagartos sobre las piedras.
Entrarán conmigo todos los muertos,
para dejar sus cuerpos
donde sus hijos los velan.


Profesionales del sufrimiento,
sabed que mi llegada está cerca.










No es fácil amar así

(A todos los presos políticos saharauis en huelga de hambre)

Para que todos los sepan,
yo no empeño tu memoria.

Yo, que he llorado con el honor de mis muertos,
desafío mi débil existencia para que libre la vida,
se aleje de mi cuerpo.

Mi verdad es de mérito,
que todos los sepan,
yo entregué mi alma al calor de mis huesos
transformados en lucha
para liberar la tuya.

Sí, me consta que no es fácil
mostrar tanto amor.

Soy consciente de que mi propósito contigo
es de un compromiso asombroso,
pero te diré que yo iba a ser estudiante,
pastor, traductor de idiomas, ingeniero,
un intelectual discreto, un niño viajante,
lucharía atrevido por rozar tu boca en la noche
paseando libre por mis calles tuyas.

Mas la noche y tu boca, tu calle y mi lucha
era de estudiantes, de pastores,
traductores viajantes,
y niños ingenieros.

Así fue que entendí mi amor.
Esta meritoria verdad que anuncio
se multiplica cada hora que paso
tras las rejas del hambre.

Que todos lo sepan,
no cederé en mi empeño de amarte,
no antes de lucharte y lograrte,
porque sin ti, patria,
no soy nadie.

Por un Sáhara libre










En el uso de la palabra

En el uso de la palabra digo,
CULPABLE.
No habrá más silencio
mientras siga tu culpa,
y más tarde,
no habrá silencio.

He venido a jurar tu delito
ante el dolor de mis hermanos
vivos enterrados, vivos quemados, vivos muertos...

He venido a entregar mi palabra y mi sangre
donde mi deber es ofrecerla,
a éste pueblo mío punzado
de bocas rotas y palabras heridas...

Debes saber, tú, CULPABLE,
artífice de nuestra condena,
que llevo grabada tu culpa
en cada uno de mis fonemas,

Debes saber,
que será legítima mi palabra
allí donde quiera que yo vaya,
porque la voz me ha sido entregada
en nombre de mis ahogados.

A falta de libertad
hemos tallado un lenguaje,
mientras tú nos golpeas,
nosotros cosemos banderas,
mientras tú desgarras nuestros cuerpos
nosotros nos cubrimos de piel nueva,
mientras levantas muros insolentes,
fusilas ojos y gargantas,
a nosotros se nos derrama la voz
entre ríos caudalosos de verdades.

Donde tú dices fuerza,
nosotros libre,
donde dices llanto,
nosotros libre,
donde dices excusa,
nosotros libre,
donde dices violencia,
nosotros libre,
donde dices tuyo...
NOSOTROS, SAHARA LIBRE!!!!

En el uso de la palabra digo, denuncio:
CULPABLE.

Por el fin de la represión y la violación de los derechos humanos del pueblo saharaui en los territorios ocupados del Sáhara Occidental por parte del gobierno marroquí.


________________________________________

Salka Embarek

Esta joven, de padre saharaui y madre canaria, se ha dedicado los últimos tres años a recabar información sobre la situación que viven los presos políticos y los ciudadanos saharauis en los “territorios ocupados” por Marruecos. Y lo ha hecho “in situ”, entrevistándose con ellos «clandestinamente», por lo que habla con conocimiento de causa. «La humillación es constante. En El Aaiún incluso a los niños pequeños que van al colegio La Paz a aprender español los marroquíes les insultan y les escupen por la calle», afirma, para acto seguido relatar el caso de una mujer de 60 años, «que fue encarcelada y torturada por manifestarse pacíficamente porque a su nieto le habían dado una paliza por pedir la autodeterminación del Sahara». «Eso ocurrió hace tan solo unos meses y ni España ni el mundo hace nada», reitera su lamento con voz pausada.

En su última visita a los “territorios ocupados”, Salka Embarek tuvo la oportunidad de hablar con Mohamed Daddach, «el preso político más antiguo del mundo» y al que «Marruecos tuvo que soltar debido a la presión de Amnistía Internacional». Ahora, dice, «es como si viviera en la cárcel pero al aire libre». «Su cuerpo está completamente destrozado, nunca tuvo asistencia médica y no entendemos cómo puede estar vivo porque sufrió heridas muy graves», añade, tras recordar cómo en una ocasión, en un intento fallido de huída, se llegó a «cortar las venas porque no podía soportar el hecho de volver otra vez a la cárcel a sufrir las mismas condiciones».

«Prohibido trabajar»

Aunque no quiere desvelar su nombre, porque «ha sufrido mucho y está en una situación de pánico», esta joven saharaui también se hace eco de la historia de un hombre «con estudios realizados en universidades españolas que, al regresar a los territorios ocupados, ya no pudo salir». «Le han machacado literalmente las manos, que eran su arma de trabajo, y vive en una casita de adobe, con su mujer y sus tres hijos, gracias a la caridad de otros saharauis que le ayudan de forma clandestina. Se le prohíbe salir del país y se le prohíbe trabajar y eso está pasando ahora mismo, a 45 minutos de España», insiste en un último intento de aproximar una realidad que, para el común de los mortales, sabe lejana.

Aunque no quiere desvelar su nombre, porque «ha sufrido mucho y está en una situación de pánico», esta joven saharaui también se hace eco de la historia de un hombre «con estudios realizados en universidades españolas que, al regresar a los territorios ocupados, ya no pudo salir». «Le han machacado literalmente las manos, que eran su arma de trabajo, y vive en una casita de adobe, con su mujer y sus tres hijos, gracias a la caridad de otros saharauis que le ayudan de forma clandestina. Se le prohíbe salir del país y se le prohíbe trabajar y eso está pasando ahora mismo, a 45 minutos de España», insiste en un último intento de aproximar una realidad que, para el común de los mortales, sabe lejana.

«La posición socialista es muy ambigua»

«Felipe González juró que cuando llegara al poder el Sahara tendría su independencia y todo se quedó en agua de borrajas. Cuando llegó el PP al Gobierno tampoco es que hiciera demasiado, pero por lo menos, en la ONU, su posición era clara, porque ahora la posición socialista es muy ambigua. Se inclina por Marruecos, al mismo tiempo sabe que la sociedad española está con el pueblo saharaui y entonces tampoco puede dejar muy claras sus intenciones con Marruecos porque le pasaría como con la guerra de Irak».

«El Plan Baker no es la solución ideal»

«El Plan Baker no es la solución ideal para el Sahara porque estipula cinco años de autonomía, siendo Marruecos el poder central, y después la celebración de un referéndum. El Frente Polisario, no obstante, lo aprobó porque sabe que, aunque pasen cinco o diez años, los saharauis seguirán pidiendo su autodeterminación».


«La única salida que se ve son las armas»

«Marruecos se niega a cumplir la legalidad internacional y como la ONU espera una cuerdo, eso se ha aletargado hasta hoy en día. Aunque ya hay casi 60 países que reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática, todavía queda mucho camino por recorrer y la única salida que ahora mismo está viendo el Frente Polisario es volver a las armas».

«No hay radicales islamistas saharauis»

«En caso de que los saharauis fueran a la guerra, irían contra Marruecos, ese país que los lleva oprimiendo durante 30 años y que les ha robado su casa, su tierra y todo. No van a ir a una guerra contra ningún otro país, ni en el pueblo saharaui existen radicales islamistas».

«Periodistas, activistas y abogados han sido retenidos, registrados e interrogados»

Salka Embarek asegura haber sufrido «el acoso del sistema policial» marroquí en sus propias carnes. De hecho, en su último viaje a El Aaiún, hace unos meses, fue «retenida» sin recibir «ninguna explicación lógica» y la «persecución por parte de la policía», dice, fue «constante», incluso «dentro de una vivienda particular donde me encontraba almorzando con unos amigos». Por eso, a esta activista de Derechos Humanos no le sorprende que Marruecos haya impedido recientemente acceder al Sahara Occidental a sendas delegaciones de políticos, representantes de organizaciones no gubernamentales y periodistas.

«Este caso no es algo nuevo, ni aislado. Durante años, decenas de abogados, periodistas, activistas de Derechos Humanos y representantes de distintas ONG han sido retenidos, interrogados y registrados tanto a la llegada como a la salida del Sahara Occidental. Algunos de ellos incluso fueron metidos en avionetas y trasladados a distintas ciudades de Marruecos con el fin de angustiarlos y presionarlos sicológicamente hasta su regreso a España», explica para dejar constancia de que las restricciones de visitas a los “territorios ocupados” dadas a conocer en las últimas semanas no son hechos excepcionales.

Tras reiterar que «en los últimos cinco años estas prácticas represivas y de distorsión han sido constantes», Salka Embarek recuerda el caso de «dos periodistas noruegos que fueron interrogados durante horas y obligados a entrevistar a personajes de la política marroquí en territorio saharaui. Se les prohibió el acceso a la información y a reunirse con representantes de la Minurso (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sahara Occidental)», añade.

«Sin apoyo del Gobierno español»

Consciente de todas estas dificultades, sus encuentros con saharauis en El Aaiún siempre se han desarrollado de «forma clandestina». «Si cuento como lo hago, parece una película americana», bromea, pero su leve sonrisa se borra al instante. «En la última ocasión ya me cogieron y tuve más problemas». Tras su paso por los campamentos de refugiados, en Tindouf, Salka Embarek lo tendrá aún más complicado. «Al tener el sello de “Bienvenido a Argelia” ya no me van a dejar entrar con este pasaporte. Tendré que dejar pasar mucho tiempo, sacar uno nuevo y eso ellos lo saben. Lo más probable es que intente llegar y no me dejen bajar del avión», vaticina, al tiempo que denuncia que «no tenemos mucho apoyo del Gobierno español, siendo ciudadanos españoles, por lo menos de pasaporte».

Acto seguido, no duda en exigir responsabilidades. «Si nos sorprende que las delegaciones españolas sean retenidas en el avión, más nos debería sorprender que nuestro ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abrace tan amistosamente a su homólogo marroquí, Mohamed Benaissa, cuando un grupo de españoles está siendo expulsado ilegalmente de un territorio que aún, quiera el Gobierno español o no, sigue estando bajo su administración, porque nunca se ha producido el proceso de descolonización», recuerda para refrescar la memoria a los responsables.

«Nos han obligado a ser argelinos, mauritanos y españoles. ¿Cuándo vamos a poder ser saharauis?»

Cuando los más de 300.000 marroquíes que participaron en la Marcha Verde cruzaron la frontera del Sahara Occidental, en noviembre de 1975, Salka Embarek vivía en El Aaiún. Entonces apenas era una niña, pero cuenta los acontecimientos que se desencadenaron en primera persona, tal y como se los relató su padre. «Cuando entró la Marcha Verde pensábamos que era una situación provisional y que España actuaría porque así se lo había prometido a los saharauis, pero los saharauis fueron engañados tanto por Marruecos, que les dijo que les ayudaría a recobrar su independencia y era una artimaña para quedarse con el territorio, como por España, que incluso antes de la Marcha Verde cedió el paso a Marruecos para que controlara la zona y supiera qué puestos ocupar».

Poco tiempo después, la situación se tornó tan «dramática» que decenas de miles de saharauis emprendieron la huída. «Mi padre vio cómo sus amigos y compañeros morían en la calle. Los marroquíes borrachos levantaban el arma y mataban a todos los saharauis que encontraban», recuerda esta joven, quien, junto con su madre y su hermana, se trasladó a vivir a Canarias.

Su padre, un hombre «reivindicativo» que mantenía «reuniones secretas con activistas del Frente Polisario», no tardó en reunirse con ellas. «El Gobierno marroquí le ofreció seguir trabajando en las minas de fosfato en las mismas condiciones que tenía con los españoles, pero él se negó rotundamente y tuvo que abandonar el país. Sufrió mucho porque vio cómo todo su mundo se desplomaba», señala Salka Embarek.

Obligados a dejar atrás su casa y su tierra, lo que no perdió esta familia saharaui en el camino fue su sentimiento de identidad. «Mi padre siempre nos ha inculcado que somos saharauis y que, aunque hayamos vivido en otro país, no debemos perder jamás el sentimiento de que pertenecemos a este pueblo, porque es lo único que nos queda. Si tú pierdes ese orgullo, pierdes tu identidad y entonces no eres nadie, eres un ser que vaga por el mundo», argumenta.

Con la esperanza de que el pueblo saharaui logre algún día su independencia, Salka Embarek lanza una pregunta que parece derretirse al instante en el cálido aire del desierto. «Cuando pertenecía a España, a los saharauis nos obligaron a ser españoles. Cuando entró Marruecos, los que se fueron a los campamentos se vieron obligados a ser argelinos y los que huyeron hacia Mauritania fueron obligados a ser mauritanos. Y entonces, nosotros decimos: Hemos sido de todas las nacionalidades por obligación. ¿Cuándo vamos a poder ser saharauis?».





_________________________________________

Pasó el rey de Marruecos y dejó una estela de sangre saharaui

OTRA VEZ SMARA

ALTERCOM*
SALKA EMBAREK (OLMY)*
1ro de abril de 2006
El rey de Marruecos ha puesto punto y final a su visita de seis días a los Territorios Ocupados del Sáhara Occidental y tras de sí, ha dejado una estela de cientos de manifestantes heridos contra los que soltó a su séquito de perros furiosos.
Gendarmería Real, policías del GUS (Grupo de Intervención Rápida), policía secreta y un nutrido grupo de colonos dispuestos a arremeter contra los ciudadanos saharauis, se esparcieron como una plaga por cada una de las ciudades que llevan tiñendo de sangre treinta malditos años.
Muchos años, mucha sangre.
Hasta las seis de la mañana estuvieron buscando los cuerpos de los heridos.
Smara fue arrasada.


(JPEG)

Adolescente torturado en su casa por tropas facistas del reyMohamed
Más de ciento treinta personas, ciudadanos saharauis, han sido detenidos y torturados en sus casas, en la calle y en la comisaría. Avergonzaron a las mujeres arrancándoles la melfa y dejándolas semidesnudas ante la indignación de un pueblo que las cubrió de pudor.
Todos querían agasajar a Otmani El-Lud Emman, que llegaba a casa después de ser liberado tras el indulto concedido por el representante de Dios en la Tierra, el rey de Marruecos, Mohamed VI. Salieron a la calle en manifestación para cubrirlo de banderas saharauis y aliviar así el sufrimiento padecido todo este tiempo en la cárcel por defender los derechos de su pueblo, pero apenas llegó a su hogar entre abrazos y besos, las fuerzas de seguridad marroquíes asaltaron su casa, lo golpearon hasta hacerlo perder el conocimiento y lo maniataron arrojándolo a la calle. Su madre estaba desesperada, sus ojos se anegaron de lágrimas y corrió a protegerlo del dolor, soportando en su espalda los golpes que dirigían hacia él. Quedó exhausta, junto a su hijo, en un baño de sangre.
Muchos años, mucha sangre. Más tarde supimos que otros cuatro hogares más fueron asaltados y destrozados.
Qué lentas pasaron las horas en la madrugada del lunes. El ejército y la gendarmería recibieron la felicitación del rey por su campaña de represión. Este es el precio que deben pagar los activistas saharauis de Derechos Humanos por ser incluidos en el tan anunciado indulto a 216 presos supuestamente saharauis, de los que sólo han sido liberados unos 30 presos políticos, el resto son presos comunes marroquíes y la mayoría traficantes de droga que han comprado su libertad a los funcionarios de la cárcel.
La decepción y el enfado popular por el engaño, no se ha hecho esperar.
Siguen en prisión 35 presos políticos saharauis y las revueltas en cárceles como Nador (al norte de Marruecos), la cárcel Negra de El Aaiún, cárcel de Tiznit, de Ait Mel-loul y la cárcel de Inzegan, traspasan ya los muros de la prisión en las que también los presos comunes saharauis están organizando sentadas y rechazan la comida como señal de protesta ante la burlona farsa del rey.
En Inzegan, los reclusos han iniciado ayer una huelga de hambre de 48 horas como antesala a otras acciones reivindicativas. Otros dos presos comunes saharauis, en la cárcel de Nador, han entrado en huelga de hambre abierta en protesta por su exclusión y como denuncia ante la gran mentira que el régimen marroquí pretende hacernos creer.
El rey se fue, pero antes de dar la espalda soltó a los perros y bajó el pulgar.
Otra vez Smara.
«Deprisa, deprisa, avisa a la prensa, esto es una masacre», minutos más tarde ya no volvimos a hablar con él.
Ha amanecido y el sol escuece en las miles de heridas abiertas anoche, ayer y siempre, en Smara, en El Aaiún, en Dajla, en Bojador... y en todas las ciudades asfixiadas por tantas heridas a uno y otro lado del muro.
El rey se fue, lo repito para que lo escuchen las familias saharauis a las que les fueron confiscados sus hogares, sí, ya podéis volver a casa.
Se marchó y no habló ni siquiera de su ridícula autonomía, que por otro lado, jamás aceptaremos puesto que exigimos nuestra independencia a través de un referéndum justo y democrático con las directrices establecidas por la ONU.
No habló de nada, se limitó a pasearse vestido de Armani por las calles de un territorio que le da miedo. Sus lamentables comentarios, lanzados sin argumentos sólidos, desorientan a la prensa internacional que tiene que desmentir a diario sus palabras...

(JPEG)



Mohamed VI fue al Sáhara por lana y salió trasquilado, su visita supuso un acto despótico e insultante para las resoluciones de la ONU y una provocación para todos los ciudadanos saharauis que, a pesar del tupido despliegue policial, desafiaron pacíficamente su poder lanzándose a las calles conscientes de su desprotección pero seguros de su lucha.
Hace unos días levantó el pulgar y liberó a unos pocos presos políticos saharauis que su régimen condenó en juicios sumarios, encarceló y torturó con la naturalidad que lo hacen los gobiernos autoritarios y despóticos.
El domingo bajó el pulgar y arrasó Smara.
Habrá que cortarle la mano a este emperador romano.
Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Salka Embarek (Olmy)
Escritora y poeta saharaui


miércoles, 19 de enero de 2011

3036.- ZAHRA HASNAUI


Escritora saharaui. Nació en El Aaiún, REPUBLICA ARABE SAHARAUI DEMOCRATICA, (Sáhara Occidental). Tras la invasión siguió estudiando español en el Sahara
ocupado, en un instituto español a mil kilómetros de su ciudad natal.En Madrid estudió en la Facultad de Filología de la
Universidad Complutense y regresó a los campamentos de refugiados saharauis, donde trabajó en la Radio Nacional
Saharaui en el departamento de programaciones en lengua española.Ha participado en las antologías de poesía
saharaui contemporánea “Aaiun, gritando lo que se siente” (Universidad Autónoma de Madrid, 2006) y
“Um Draiga” (Diputación de Zaragoza, 2007). Artículos y entrevistas
2006-2009. Generación de la amistad
2009 Publicación del libro "Don Quijote, el azri de la badia saharaui". Literatura saharaui contemporánea 01/09/2005
Carta abierta a Dominique De Villepin, Primer Ministro de Francia






Voces

A todas las voces saharauis secuestradas,
en tumbas y en cárceles;
esas voces que, sin embargo,
no sólo paredes revientan.


Quizá pienses que tu voz no me llega,
que el malvado siroco la rapta
antes de llenar mis sentidos.
Quizá sueñes que el eco es mudo
el espejo ciego y los versos
se acobardan.
Se agolpan tus clones,
y alborotados pugnan
por salir en blanco y
negro de mi garganta.
A veces escupo,
casi siempre embucho,
ira, sangre,
paz, tierra.
Quisiera encadenar
tus manos a las mías,
el techo oscuro
abrir a las estrellas.
Quisiera, los ojos,
limpiar de rabia.
Treinta voces,
Treinta veces,
repiten la historia,
porque nadie pudo,
nada puede domar
las voces que rozan el alma.










Saguia

Dicen que la
noche se adueña
de tus tonos añiles,
violeta y cobalto.
Que se secaron
en tu regazo
los besos de sal.
Dicen que
la sonata
de viento,
se torna en
sinfonía de
notas caóticas
orquestadas
por el espanto.
Ignora los dardos
de la serpiente.
Volveré,
envuelta en mantos
de estrellas rojas,
a sanar las
aguas amargas.
A morir y renacer juntos
en la matriz del Atlántico.











Una flor

A los que lo entregasteis todo para
defender nuestra existencia.

Tras años
de asfalto,
cabalgaba
las arenas
rescatando
estrofas infantiles
y muñecas de marfil.

Una flor,
sobre una
tumba anónima,
derramaba sombra
en la yerma claridad.
Condecoraba
la tierra
al soldado civil.
La sencilla ofrenda
enmudeció
mis pensamientos,
la pompa y el clamor.
Y me inundó la lluvia.
Y no supe qué hacer.
Decidí sentir.











Diez y uno

A las madres saharauis,
desaparecidas durante años en mazmorras marroquíes,
a las infancias robadas.

Diez años y un día
en este dilatado desvelo
mirando sin ver.
Diez años y un día
afanándose la Ignorancia
en velar la Razón.
Decidle,
que no reproduce
el ojo su imagen.
Que mis dedos
en el aire acarician
su voz, su andar
torpe y gestos.
Que trazan su nombre
de derecha a izquierda
y de izquierda a derecha
lo vuelven a trazar.
Decidle,
que, temblorosos,
no olvidan la abultada
mudanza del tiempo.

Decidle,
que aunque
raptara el lienzo
yo ya bebí su sonrisa
y me embebí por siglos.












Estaciones

A las dos Generaciones de la Amistad,
la del 27 y la Saharaui


Invierno de cuna
soportan
en tierras peregrinas.
Se canta en compañía,
a solas, susurran nanas.
En los canales rebosantes
de quimeras cornudas
vierten las amargas ganas.
Y día tras día,
se colorea el lienzo gris del olvido
a golpes cegados por la esperanza.
Guillén,
Salinas,
Cernuda
soñaban,
soñamos,
verano de cuna.
subir
Ojos

Miró
al sultán
la sultana
aunque sólo
la mitad veía.

Y llevada por
medias lunas habló
de esperanzas partidas,
remendadas,
de muñecas rotas,
acicaladas,
de perros ladradores
sin eco, sin nada.

Miró
el sultán
a la sultana.
Tras la negrura
vio asomarse
la luz de las llamas.
Y comprendió.
Comprendió
por qué se escarchan
las cosechas
en tierras prestadas.

Jeyik, ya Sultana Jeya, jeyik.

Dedicado a Sultana Jaya










Estaciones del alma

Invierno doliente,
en la distancia.
invierno,
otoño y
primavera.
Solidarias
aladas
portan
tu misiva
invisible.
Aromas de madera
en mis sentidos
heridos,
vientos
a todo galope
en la bruma
de mis primaveras,
aguas de colores
en el estío
de mis recuerdos.
Releo
tu mensaje
recostada
en el laberinto
de los sueños.
Y mientras,
invierno,
otoño y
primavera
pasan,
consciente me pierdo
y me hallo inconsciente.











Miradas

(Dedicado a Fatimetu. Esta amiga tuvo que anunciar a su madre, al amanecer, la caída de su cuarto hermano en batalla. La aparentemente chocante respuesta de su madre: prepara el desayuno y manda a los niños al colegio, la comprendí cuando añadió, no permitiremos que hayan caído en vano)

El alba gris, teñida de rojo, presagia lo peor.
Me miras inquisitiva, comprendiendo, aceptando.
Desgarrado el corazón, la expresión serena.
Tu huérfana lágrima contrasta con mi torrente
De dolor, tu calma con mi tempestuoso despertar.
Mis ojos claman: grita, llora, arranca este inmisericorde
Dardo lanzado por la ignorante ambición.
Los tuyos me abrazan, consolando, reconfortando.
Cual artesano temeroso de frágil obra, hueles, doblas, atesoras,
Con obstinada parsimonia, sus exiguas pertenencias en tu baúl.
Levántate, susurras, ya ha salido el sol.








Faros en el desierto

Con desesperada paciencia
alumbras caminos de esperanza.
Ven conmigo,
susurras,
y yo te sigo,
sigo tu luz por cielos añiles.

subir
Secuestro estéril

No pudo morder la mentira,
la geografía inmensa
de tus alas blancas.








Sahrauia

A la mujer saharaui.

Tuve sed, y tus dedos
escanciaron el rocío.
Tuve hambre,
de pan, de paz,
y tus cantos me colmaron.
Con la capa de estrellas,
arropaste la noche gélida,
acercaste la luna y la brisa marina.

Espíritu,
alegría, esperanza,
cómo compensarte, dime,
cómo superar la magia.










El muro

A WALT WHITMAN
They devour the stars only in apparition.


Solía
mirar
la niña
al este
las estrellas.
Esa noche
la nube ocre
cubrió sus astros.
No te aflijas,
niña, no llores.
Sopla fuerte,
y verás su
amenaza
llevada
por el viento,
verás sus
preciosas
filigranas
deshacerse
en el horizonte.
Pero aunque
tras la nube
no hubiera ares,
ni martes hubiese,
recuerda que hay más, siempre habrá más.












Utopía?

A la Casa Latinoamericana en Kilburn,
Londres

De Chile
Max Estrella,
el gallego parisino,
De Colombia
las palabras asombradas,
De Perú
la música de Calle,
De Guatemala
las soluciones esperadas,
De África,
los cubanos llegaron.
Se juntaron
son, salsa,
jaima, jarana.
Sin banderas,
quedó la isla de Kilburn.
Solté amarras,
quemé las barcas
quemé los remos.









Efecto poeta

Revolotea la aliblanca,
la gartufa se engalana
por seguidillas se arranca,
zambra, zahora, jarana!
Amgala, Castilla, Zemmur,
Zuk, Miyek, Andalucía
relucen, irradian glamour,
jolgorio, algarabía!
La luna viste de lirio
monte, mariposa, río
participan del delirio,
risas, bailes, jaleo, lío!
Y dicen que las palabras
hojuelas son en el viento,
ahorita, comprenderás
por qué, con brío, disiento.

3035.- BAHÍA MAHMUD AWAH



Bahia Awah, REPUBLICA ARABE SAHARAUI DEMOCRATICA, 1960, es miembro fundador del grupo de poetas y escritores saharauis, Generación de la Amistad. Con ellos ha participado en varias antologías de poesía saharaui en español. La Universidad de Alcalá de Henares publicó en 2007 su poemario, “Versos refugiados” ....





Galb El Haulia

Me siguen llegando tus cartas de amor,
que escribes
desde Galb El Haulia
cartas en las que cuentas que la vida
se reanuda tras las pasadas lluvias.
Hoy, en este jarif tan verde,
con el radiante sol de Tiris,
leo que te acarician
las caprichosas manos
de los libres vientos,
sirocos, tormentas, calimas
y que respiras mi olor
que te llega
desde Occidente.

Oh, mi amor de beduina,
oh, mi virgen desnuda,
oh, mi hermosa duna.
Tú me preguntas cómo otros
llaman a Galb El Haulia,
y yo te diré que en Occidente
se llama, en la poesía,
“El corazón de la gacela virgen”.
Y así,
tú eres de ojos vivos,
grandes, negros,
alegres, el nido del amor,
el camino que me lleva
para saciar mi sed
entre tus labios oscuros de nila.
Te quiero como galb o corazón,
no importa cuál,
te quiero mientras tu nombre
sea Galb El Haulia,
corazón de la gacela virgen .
Te quiero mientras te busco con mis
cansados ojos,
y te encuentro como la tierra prometida.
Tiris, te quiero corazón.
Te quiero como se unen un
“Galb y una Gacela Virgen”







Me pregunta y se autoculpa

Apoyado en la barra, cauteloso,
tratando de disimular
el impacto de una información en rojo
resaltada, como todos los días
en los periódicos,
Niños de Irak,
niños de Palestina…
Pero hay otros olvidados
para los que nunca hay espacio.
En el bar esta vez no había humos,
las miradas se cruzaban
al son de ruidos de copas
y peticiones desde la otra orilla de la barra,
bullicio de una vida que se inicia para unos
y termina para otros.
Alguien a mi lado, noto que me mira,
y trato de esquivar su descaro
guardando la compostura,
y otra vez desde la esquina de sus ojos
me saluda y me pregunta,
“¿Eres de aquí?”
Entonces ameno fue el diálogo,
no sé cuánto duró.
Me ajusté a mi orilla de la barra
a pedir la cuenta,
mientras que en el fondo de su alma
constato su indignación,
“¡qué injusto!,
¡qué injusto!”.
Procedió a invitarme
a romper el silencio
para escuchar mis miles de desgracias.
Mientras yo rebuscaba
en siglos pasados,
argumentos, fallos,
resoluciones y dictámenes,
me pidió
que le acabase de decir quién soy.
“Entonces soy culpable de tus heridas”.
Y ahora mismo cuando la estoy escribiendo
su tierno corazón se auto culpa,
“lo siento, lo siento,
os hemos olvidado hasta en los periódicos
que cuestan una sonrisa”.








Huérfano en un Starbucks

“A mamá, que vivió su juventud en Amiskarif”

Amiskarif , en la jungla
de Occidente,
tal vez
tu nombre no sabe a nada.
Siento herir la suma
de tus
majestuosas letras,
que te hacen
la pirámide de Tiris
y feudo de sus gacelas.
Pero a mí, Amiskarif
me suena
más que un tesoro
entre los tostados senos de Tiris.











Seis grados bajo cero

Ese día me levanté guiado
por instintos ajenos
a mi condición de beduino,
serpenteando
por calles, esquinas,
puertas de bares,
qué estorbo
con mi ruido de tripas.
No sé cómo pedirle perdón
por si el ruido de cientos
de tripas
que me siguen en la misma fila
rompen su tranquilidad.
Perdón, señor.
Perdón, camarero.
Perdón, clientes bien resguardados.
Perdón, caminantes bien abrigados
por la aceras.
Yo también
quiero vivir sin su limosna
ni lamentos.
¡Qué frío hace!
¡Me duelen las piernas,
y me sangra la nariz!
¡Seis grados bajo cero!
me cuestan renovar mi estancia
en el vientre de una madre puta
que me abortó en la oscuridad.









El llanto de los sueños

Nuestros implacables sueños
se fosilizan,
y se convierten en grabados
de cuevas de otras eras,
que unos buscan,
otros visitan,
estudian,
investigan,
mientras que nuestro alma
se destierra
y se despoja
impunemente de nuestros cadáveres.
Perdurará ese llanto de los
agredidos,
el largo sueño de nuestros muertos,
el silencio de los cómplices,
la paciencia del amigo,
la cordura de nuestros viejos,
la ferocidad de nuestro verdugo.
Cuando el mundo nos clama
de pacíficos,
cuando nuestros anhelos
son acribillados,
cuando postergan cada año
el sueño
que tenemos hecho ya de rocas,
cuando en el ruedo del mundo civilizado
nos contemplan malheridos.

¡Nuestros implacables sueños
se forjan!
¡Nuestros implacables sueños
se forjan!










Mi razón de ser

“A la bella mujer que me miro con descaro
y me ofendió”


Alguien, tal vez confundido,
me preguntó,
Eres…
Y le dije que William Shakespeare,
encontró su razón de poeta
y dramaturgo, en ser inglés.

Mientras que yo sigo simplificando
esa razón con los que intentan
situarme a la deriva,
y convertirme de ser en no ser.
Entonces nunca será una razón
diluirme en sangre de besamanos,
o transformarme en creyente
que reza God save the king.
Y se lo digo en la lengua
de Byron y de Shakespeare,
To be or not to be, that is the question,
Im not Moroccan,
sorry, esta es mi razón de ser, saharaui.











Como tus ojos

A María,
la niña de Talavera de la Reina


Me has pedido que te describiera
el cielo del Sahara,
que te lo depositara en la palma
inocente de tu mano.
Estrellado,
azul celeste aún presente
en mis ojos,
como tus astros,
constelaciones en cada noche
de mi desierto,
transparente, abierto como tu corazón,
fresco es tu olor,
recuerdo de antaño.
Era techo de mi cuna, María.
subir
Tengo fe en el tiempo

Voy huyendo a la infinidad
del tiempo.
Voy huyendo de los principios
frustrados.
Voy huyendo de los que no levantan
polvo al caminar.
Voy huyendo de los que no creen
en el día
que nacerá mañana.
Porque yo sí creo en ti,
hoy, mañana y los próximos
siglos
y por eso
mi evasión a la infinidad del tiempo.











La espera

Dicen los ancianos de nuestra
badia
“A quien aguanta le llegará
la sombra” .
Tres décadas
no nos desesperan porque
la tierra
gira y el anciano cuenta sus pasos
y nunca miente.










El Aaiun o Beirut

Desde El Aaiun a Beirut poco distan las palabras
que fluyen de rabia.
El Aaiun, los ojos
El Aaiun, los ojos
El Aaiun, los ojos.
Y en sus cuencas, perdidas, desorbitadas,
las calles
huelen la misma barbarie.
La maquinaria bélica, las bombas, los tanques,
las balas que fabrica la misma casa,
igual matan en Beirut, El Aaiun o en Saigon.
Llámala como quieras, tú que observas
desde el monte Sinai,
desde Paris, Madrid
o el edificio azul en Nueva York.
Yo soy otro Beirut al que nadie llora,
yo soy otro Beirut del que nadie habla,
yo soy ese Beirut hace treinta años,
cada día me matan y resucito.
Yo soy ese otro hermano que Beirut no conoce,
y al que nadie llora.
Y me llamo El Aaiun, los ojos, que igual rezuman
por El Aaiun o Beirut.









Auserd, cuna de mi abuelo

Cuántos años transcurrieron desde
aquella lejana,
triste, larga y confusa noche
de una guerra,
que según decían los presos
del norte,
era para ganar su pan…
Otoño de 1975,
cuando por esa guerra,
mi infancia se destierra
lejos de ti,
abuelo, Hamadi, Dah, Auserd, Awah…
y entre la vecindad de las tantas
lápidas del cementerio,
allá anclado
en la falda del monte suroeste,
dejo el alma
de mi antepasado,
Dah, era así como lo llamaba.
Qué será del cementerio de mi abuelo,
y cómo estarán las tumbas
de sus amigos, conocidos,
transeúntes vivos en el tiempo que
apagó el norte.

Auserd, el primer amor de mi grata
infancia,
el último y tierno beso de mi abuelo.
Qué será de tus legendarios galaaba,
Bumarca y Buserz,
qué será de Laraguib,
Agailas, Ayahfun ,
y que será de Leglat y Derraman ,
Qué dulces recuerdos, tan vivos y lejanos,
y qué grande es la historia que intento
alimentar con mi usurpada infancia,
que se quedó varada
entre cinco valles de Tiris,
Bumarca, Buserz, Ayahfun, Agailas y Laraguib.











La novia del mar

Villa Cisneros, Dajla, península
ausente,
Arus Elbahar
camino de los cisnes blancos.
Esta es mi lejana ciudad amada,
la que Francisco Bens
vio desnuda y libre
a plena luz del Gamar sahariano.
Esta novia de la mar y del desierto
también la contempló hermosa,
caminando descalza
entre las orillas y el vaivén
de sus olas atlánticas,
otro amante que se llamó
Emilio Bonelli.
Mi ciudad es gemela de Rosarito,
San Quintín, Santa Rosalía, Loreto,
Ensenada, San Lucas
y La Paz, su otra hermana Mexicana,
posada feliz en la mar pacífica.
Mi ciudad, mi novia, mi sirena,
mi península,
está levantada
está muntafida
está herida,
siente la ausencia de su Fuerte
y la soledad en las playas.
Tiene sed de libertad como para saciarla
con el Océano Atlántico.











Los libros

Los libros me hablaron de nefastas
e injustas guerras.

También me enseñaron
cómo odiarlas,
cómo repudiarlas.

Los libros
me condujeron a las entrañas
de mi siglo.

Porque he visto
poetas jornaleros,
poetas jardineros,
poetas cristaleros.
Poetas
que avivan las letras
donde el cielo abraza
la inmensidad de los desiertos.
Pero también he visto
que la palabra
de un poeta jardinero
equivale al precio
de un tulipán en Constantinopla.




3034.- SALEH ABDALAHI HAMUDI (SLEHA)


SALEH ABDALAHI HAMUDI (SLEHA)
Nació en el año 1971 en El Aaiún. REPUBLICA ARABE SAHARAUI DEMOCRATICA.
Durante trece años estudió en Cuba, donde cursó Dibujo Técnico.
Al finalizar sus estudios regresó a los campamentos de refugiados saharauis donde trabajó varios años impartiendo clase de Formación Profesional.

En la actualidad vive en España y ha participado en las antologías de poesía saharaui “Añoranza” (Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de las Islas Baleares, 2002), “Bubisher”. (Editorial Puentepalo. Las Palmas de Gran Canaria, 2003), “Aaiun, gritando lo que se siente” (Universidad Autónoma de Madrid, 2006) y “Um Draiga” (Diputación de Zaragoza, 2007).

Es autor de la obra teatral “Sahara: Frit de camell”.






Sueño

Sueña el niño algún día
poder en el cielo batir su ala.
Sueña el cosmonauta poder
tener en sus manos, su propio planeta.

Todos sueñan allá arriba.
Sueña el astronauta,
abandonar su telescopio
y acercarse algún día a los astros
galopando en su adorada cometa,
sueñan incluso los enamorados
vivir una eterna luna.
Todos sueñan allá arriba,
y yo, tan solo sueño poder en mi tierra
algún día, alzar al cielo mi bandera.
Ven

Ven con tu condición de humano
para sentirte más humano,
a sentir la ausencia de la cuna
en la distancia del olvido,
a sentir la erosión del tiempo
que oxidó nuestros huesos
sin nombre.
Ven a vivir mi paciencia incierta
que descansa sobre las secuelas
de la guerra,
a esquivar la guadaña que arrastra
mi suerte,
a secar las calladas lágrimas que
ahogan nuestras almas.

Ven a salvar la inocencia que se pierde
entre el polvo y la pólvora,
y esperar en mis horas de exilio,
la última vuelta de mis plegarias.
Ven, y cuando hayas vuelto no dejes
de ser el eco de mi humana voz
que reclama con boca seca la LIBERTAD









Sed

Las piedras se descomponen bajo el sol
para mas arena.
Los caminos se pulverizan en la contienda
hacia una paz que por herida no llega.

El silencio se remota bajo el peso
de un gigante monte que se encierra
la clave de una serpiente negra,
y aquí en esta contienda donde el lagarto
se deseca bajo la sombra de un verano caliente
y el camello atontado por tanto espejismo,
tengo mas sed de paz que de agua.










Madre

Madre sé que sufres,
sé que el dolor te hace llorar
y que tus lágrimas son de cera y calor.
Madre sé que te han cegado los ojos
y te han ahogado la voz
para no cantar al mundo tu libertad
Madre sé que de tus brazos
te han arrancado los hijos
que tus senos deseaban
con amor alimentar
y mas que tus senos
tu historia y cultura enseñar.

Madre sé que tu llanto,
tu llanto mudo aún está
e hizo a todo el mundo escuchar.

Madre sabré también que vas a cantar,
a cantar con una voz que llegará al mas allá
y cuando amanece, tus brazos se abrirán
para tus hijos que están aquí y allá.

Madre sabré que tu alborada va a alumbrar
los puntos cardinales y mas allá
de la frontera y de la mar.

Y tus lágrimas Madre?
¡oh! tus lágrimas ésta vez serán de júbilo y felicidad
y cuando todo sucede
cuando la corona solo reina en su lugar
tú, tú Madre Patria seguro, seguro que vas a olvidar
porque tu corazón es todo AMOR Y PAN.









Nosotros

En esta intemperie seguimos estando
nosotros, los de antes,
los que luchan con sus desnudos cuerpos,
contra las desgarradas muelas abrasivas del tiempo.
Los que apagaron sus agujereados
pechos y ataron sus manos
sobre el vuelo blanco de palomas.
Los que mueren, nacen, sueñan
y, sobre todo, esperan arrancar
de las cenizas la identidad
de un corazón hecho ya fuego.












Mujer en el exilio

Después de la tormenta de arena
te levantas, bajo el alba del desierto,
y te vas, cargando a lomo el peso del exilio,
sacudiendo el polvo, que niebla con catarata
tu nostálgica mirada.
Allí estás tú mujer, contra el viento y su
desaliento,
mazando con amor la gracia de nuestra
vitalidad.
Al atardecer, ya fatigada pero a la vez
gentil y gallarda, te vas,
dejando huellas de sonámbula,
hundiéndote en la arena,
para encontrarte con el ocaso,
Y con alivio, te sientas a evocar
tu horizonte.
El ocaso está gris, está amarillo, está rojo,
allá todo está mezclado, acribillado por el
siroco
de sangre,
por tormentas de polvo y pólvora.
Y tú, mujer, percibes que tu ayer y tu presente
será igual que mañana.
Y te vas, de vuelta
dejando estelas de sueños
y sombras agitadas junto al viento.
Mientras, despiertan tus huellas
para encarar la próxima tormenta
que a tus ojos se aproxima.











Tesoro perdido

Mira como sopla el viento,
arrastrando las hojas que alimentan
Mi esperanza.
como el polvo en su regazo,
Nos cubre con su túnica.
para que la arena nos entierre
poco a poco en esta inmensidad
De la nada.
Él, salió de los suyos
para llenarse de sí mismo,
se encontró sentado en una inmensa
Sábana de blanca arena.
y en su infinita soledad,
vació el cofre de sus recuerdos
buscando sin cesar,
como se busca a un tesoro
Sin mapa.
Su lejana infancia.
no, solo encontró arena y viento,
huellas borradas y piernas fatigadas
noches de ensueño sin almohada,
Pastoreando su existencia.
¿Acaso nací sin infancia o mi infancia, nació con
arrugas en la frente?
Ahora un soplo de arena
Le dio en la cara.
y al abrir los cansados ojos
se quedó consternado ante
El ocaso del sol.
lo vio con toda su fuerza,
trató con toda su fuerza de esquiva
A su imaginación.
y solo vio sangre, ceniza y negras tostadas
De nubes, dispersas en el fuego del crepúsculo.
y le ahogó el mismo Apocalipsis,
Que estrangula el sueño, de sus escasas noches.
Terminó la guerra.
y allí va un hombre sin pierna y con muleta.











Cuna de mi infancia

Cuna de mi infancia
ven a mí,
ilumina mi frente,
guía mis pensamientos
no dejes que la luna abandone mis noches,
y yo con los ojos cansados, contemplando
las huellas que va dejando
mi dedo en la arena.
Mis huellas son rayitas
sin significado y sin sentido
pero mi mente arde,
arde como brasa
como hierro fundido
por tanta arena.
Sí, porque ya me cansa la arena,
la piedra, el barro, el clima,
me cansa esta "paz" donde
uno olvida lo que espera.
Ya me canso de escribir
siempre sobre la arena,
sobre el niño que llora,
sobre el espejo y su rotura,
sobre la viuda que perdió
su amor en la guerra,
sobre este dolor inmenso y triste
de un pueblo que solo espera.
luz de un día, ilumina mi frente
y hazme vivir mi soberanía.
Haz apagar este Apocalipsis
de mi poesía.
Yo quiero escribir hogar, calles semáforos,
fábricas, puertos,
escribir ciudad.
Escribir el verso su aroma
y del aroma mi poesía.
Pero mientras tanto y mientras
está la luna,
seguiré haciendo estelas con mi índice en la arena,
mañana es otro día.











Beduino

Puedo entender que la tierra
gira sobre un eje
que la luna brilla porque existe
un sol,
que la lluvia caiga del cielo
y luego la busquemos de las profundidades
de la tierra.
Pero lo que no puedo entender,
sabiendo que el camello
es libre, dueño del viento y del espejismo,
es tenerlo atado a la inmensidad.
El Aaiún

Cuando aquel infame noviembre
se vistió de negro y con su guadaña
cortó mi ombligo
todo se volcó contigo.
Luego el tentáculo de la guerra
nubló con pólvora nuestro espacio.
Alguien en la trinchera gritó tu nombre
y desde entonces en cada corazón que va
dejando para el dolor una esperanza
me resuena tu nombre.










La ciudad ausente

Ciudad de mi ausencia
rota te quedaste
rota te quedaste cuando espantaron tu palomar
con estampidos de pólvora
cal y canto, porrazos y culatas
sangre y libertad se cruzan por tus calles
mirándose los pasos de tu mañana
Ciudad de mi ausencia
por más fantasmas que desfilan disfrazados
negándote la palabra
por más lenguas torcidas como carias en tus rincones
hay luz, alma, deseo, rebeldía, fuego en la frontera
y aquí en cada jaima en la espera
el eco de Aminetu Haidar, Ali Salem Tamek, Dadach,
Hmad Hamad, Brahim Numria,
Leila Lili, Mahyub Saadi, Toubali Hafed,
rehierva la sangre
para la vuelta.
Oh, El Aaiún de la cuna
umbral para nuestra sed de libertad
ayer había sangre por tus ojos
sentencia de muerte en tu costado
pero tu voz, tu palabra erguida por entre la alambrada
a pesar de los muros y los pesos y la culata
y los porrazos y la sangre
por la belleza de tus ojos
a pesar del cal y canto
tus ojos sólo miran la libertad.











Un instante

Bajo el cielo infinito de esta noche
alzo mis manos a la luz.
A esta luz que vigila por mí
la arena de mis huellas.
y por un instante, dejaré mi condición
navegar en un fugaz olvido.
Ya puro, viril, auténtico y con luz propia
como yo quiero
me desnudaré de mis huellas, de mi exilio
Y me dispongo a volar.
No para vivir en el mundo de las estrellas
que viaja en duradas cometas
ni seguir la corriente de la ciencia.
Volaré desesperadamente a tu encuentro
que desesperadamente esperas,
acariciar con mis alas tu vientre.