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martes, 12 de agosto de 2014

NAJWAN DARWISH [10.894]



Najwan Darwish 

Palestina, 1978
Es uno de los poetas más importantes que trabajan en el idioma árabe. La poesía de Darwish ha sido traducido a diez idiomas. En 2009, el Hay Festival Beirut39 lo nombró uno de los treinta y nueve mejores escritores árabes menores de 40 años. Es asesor literario del Festival de Palestina de la Literatura.

OBRA:

In Ramallah Running (ed. Guy Mannes-Abbott), Black Dog Publishing, London, 2012
Printemps Arabes, Le Souffle et les Mots, Riveneuve Editions, France, 2012
Voix Vives de Méditerranée en Méditerranée, Anthologie Sète 2011, Éditions Bruno Doucey, Paris, 2011
Revolutionary Poets Brigade (ed. Jack Hirschman), Caza de Poesia, California, 2010
Beirut39 (anthology), Bloomsbury Publishing, London, 2010
Wherever I Lie Is Your Bed (Two Lines World Writing in Translation) (ed. Margaret Jull Costa and Marilyn Hacker), Center for the Art of Translation, San Francisco, 2009
Language for A New Century, Contemporary Poetry from the Middle East, Asia, and Beyond, Norton, New York, 2008
Le Poème Palestinien Contemporain, Le Taillis Pré, Belgique, 2008
Palabras Pour la Lectura (ed. Javier Pérez Iglesias), Castilla-La Mancha, Spain, 2007
Pères (Taysir Batniji, texts by Catherine David and Najwan Darwish), Editions Talmart, Paris, 2007
En Tous Lieux Nulle Part Ici: Une Anthologie (ed. Henri Deluy), Le Blue Ciel, Coutras, 2006




Presentamos, en versión de Alí Calderón, tres textos del poeta palestino Najwan Darwish, uno de los escritores en lengua árabe más significativos de su generación. En 2009 el Hay Festival del Beirut lo designó como uno de los 39 autores de gran relevancia menores de 40 años del mundo árabe. Su poesía se caracteriza por abordar el tema político de manera descarnada y decidida. Estas versiones serían imposibles sin el apoyo de Kareem James Abu-Zeid y Kamal Boullata
http://circulodepoesia.com/






Jesuralén

Si te abandono torno en piedra
si regreso a ti me torno piedra

Te llamo Medusa
Te llamo hermana mayor de Sodoma y Gomorra
tú   pila bautismal que hizo arder Roma

El rumor de los asesinados sus poemas en las colinas
los rebeldes censuran a sus cronistas
mientras tanto dejo el mar y vuelvo
a ti vuelvo
por este arroyo en que corre tu desesperación

Escucho a los recitadores del Corán las mortajas los cadáveres
escucho el polvo de quienes se conduelen
aún no cumplo treinta pero me has sepultado una vez y otra
y nuevamente por tu culpa
emerjo de la tierra
permite a quienes oran por ti andarse al infierno
quienes venden souvenirs de tu dolor
aquellos que están de pie conmigo en las fotografías

Te llamo Medusa
Te llamo hermana mayor de Sodoma y Gomorra
tú   pila bautismal que arde todavía






Quss Bin Saida*

“Por que observo a la gente
yéndose y no volviendo?
Quss Bin Saida

por qué escucho aún
después de dos mil años
el tono monótono de tus sermones?
No me vengas con tu predicación
No se le predicará más a la gente.
Guárdate tu consejo.
Nadie lo necesita.
Soy uno más entre la muchedumbre
y lo que he podido ver es suficiente
para irme
y no pensar jamás en el regreso.

* Quss Bin Saida fue un orador pre islámico que vivió en el siglo VI.






El autobús de la pesadilla

Los vi rellenar bolsas de plástico con los cuerpos de mis tías
En las esquinas de las bolsas se anega su sangre aún caliente
(Pero no tengo ninguna tía)
Supe que asesinaron a Natasha, mi hija de tres años
(Pero no tengo ninguna hija)
Me dijeron que violaron a mi esposa arrastraron su cuerpo por las escaleras
la tiraron en la calle
(Pero ni siquiera estoy casado)
De hecho esos son mis anteojos, los que fueron aplastados por sus botas
(Pero yo no uso anteojos)

Me quedé a dormir donde mis padres y tuve entonces un sueño sobre una casa
Al despertar miré a mis hermanos
en la horca colgados
del techo de la Iglesia de la Resurrección
El Señor dijo inmisericorde: este es mi propio sufrimiento
Junté el orgullo que les quedaba a los ahorcados   respondí: en mi opinión, es el nuestro

El dolor alumbra todo lo amo más que a mis peores sueños

No voy a huir al norte
Señor
no me cuentes entre los refugiados

En breve continuaremos este informe

Debo dormir ahora
no sea  que pierda el autobús de pesadilla que se dirige a Sabra y a Shitila*



*  Las tropas israelíes, que en ese momento ocupaban Beirut y eran comandadas por Ariel Sharon como ministro de Defensa, permitieron la entrada a los campamentos de las milicias libanesas para que perpetraran una masacre contra una población compuesta principalmente de adolescentes, niños y mujeres. Esta masacre mereció la calificación de acto de genocidio por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas a través de su resolución 37/123. Sabra y Chatila eran dos campos de las Naciones Unidas para albergue de los exiliados palestinos, en los arrabales de la ciudad de Beirut, capital de la República del Líbano. Estos dos campamentos -como resultado de la invasión israelí a el Libano y de la posterior evacuación de las tropas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) convenida entre las partes, con la intervención de los Estados Unidos- quedaron bajo control y jurisdicción del Ejército de Israel, el cual, moral y jurídicamente, era responsable y garante de la vida de los moradores de esos dos campamentos, de acuerdo con las Convenciones Internacionales respectivas. Entre los días 16 y 18 de septiembre de 1982 y como resultado de una conspiración urdida por los jefes del Ejército israelí de ocupación, los campamentos fueron invadidos por bandas criminales que, con amplio respaldo logístico de las tropas sionistas -incluyendo una profusa iluminación de los campamentos con luces de Bengala- procedieron a masacrar a la inerme población civil. Esa población civil era en su mayoría ancianos, mujeres y niños, provocando un número de víctimas fatales las que, según la procedencia de la información, varía entre los 1.500 y los 3.000. En su furia homicida los criminales no respetaron ni a los animales domésticos y con idéntica saña ametrallaron caballos y perros. Luego procedieron a derrumbar viviendas para sepultar a las víctimas entre los escombros. La difusión por los medios de comunicación de esta incalificable masacre produjo un estremecimiento de horror en la opinión pública mundial y desde los más diversos sectores se alzaron airadas voces de protesta clamando el total esclarecimiento de los hechos y el castigo tanto de los responsables como de sus agentes actores. Mientras el gobierno israelí creó una comisión ad hoc para investigar lo sucedido en Sabra y Chatila (Ver: Comisión Kahan), por otro lado un grupo de juristas de reconocido prestigio internacional de los Estados Unidos, Canadá, Francia, Sudáfrica e Irlanda, creó una comisión para investigar las violaciones israelíes de las leyes internacionales en el Líbano. Presidente de la comisión fue designado el poeta irlandes y Premio Nobel de la Paz, Sean Mac Bride. Empero y mientras la comisión ad hoc israelí resultaba ser nada más que un subterfugio para enmascarar y diluir responsabilidades y una válvula de escape para la creciente presión de la opinión pública, la comisión internacional presidida por Sean Mac Bride ponía en descubierto todos los detalles de la confabulación urdida para perpetrar tan horrendo crimen. (Palestinalibre.org)




JERUSALEM

When I leave you I turn to stone
and when I come back I turn to stone

I name you Medusa
I name you the older sister of Sodom and Gomorrah
you baptismal basin that burned Rome

The murdered hum their poems on the hills
and the rebels reproach the tellers of their stories
while I leave the sea behind and come back
to you, come back
by this small river that flows in your despair

I hear the reciters of the Quran and the shrouders of corpses
I hear the dust of the condolers
I am not yet thirty, but you buried me, time and again
and each time, for your sake
I emerge from the earth
So let those who sing your praises go to Hell
those who sell souvenirs of your pain
all those who are standing with me now in the picture

I name you Medusa
I name you the older sister of Sodom and Gomorrah
you baptismal basin that still burns

When I leave you I turn to stone
When I come back I turn to stone

© Najwan Darwish 
First published on Poetry International, 2012
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© Translation: 2012, Kareem James Abu-Zeid
First published on Poetry International, 2012






IDENTITY CARD

Despite – as my friends joke – the Kurds being famous for their severity, I was gentler than a summer breeze as I embraced my brothers in the four corners of the world.
And I was the Armenian who did not believe the tears beneath the eyelids of history’s snow
that covers both the murdered and the murderers.
Is it so much, after all that has happened, to drop my poetry in the mud?
In every case I was a Syrian from Bethlehem raising the verses of my Armenian brother, and a Turk from Konya entering Jerusalem through Damascus Gate.
And a little while ago I arrived in Bayadir Wadi al-Sir and was welcomed by the breeze, that breeze that alone knew the meaning of a man coming from the Caucasus Mountains, his only companions his dignity and the bones of his ancestors. And when my heart first stepped on Algerian soil, I did not doubt for a moment that I was an Amazigh.
And everywhere I went they thought I was an Iraqi, and they were not wrong in this. And often I considered myself an Egyptian living and dying time and again by the Nile with my African forebears.
And before all else I was an Aramaean. It is no wonder that my uncles, at least, were from Byzantium, and that I was the Hijazi child coddled by Umar and Sophronius when Jerusalem was opened up again.
There is no place that resisted its invaders except that I was one of its people, there is no free man to whom I am not bound in kinship, and there is no single tree or cloud to which I am not indebted. And my scorn for Zionists will not prevent me from saying that I was a Jew expelled from Andalusia, and that I still weave meaning from the light of that setting sun.
In my house there is a window that opens onto Greece, an icon that points to Russia,
a sweet scent forever drifting from Hijaz,
and a mirror: no sooner do I stand before it than I see myself immersed in springtime in the gardens of Shiraz, and Isfahan, and Bukhara.

And by anything less than this, one is not an Arab.
© 2012, Najwan Darwish
First published on Poetry International, 2012
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© Translation: 2012, Kareem James Abu-Zeid
First published on Poetry International, 2012






A GLANCE IN THE MIRROR
Sometimes I glance in the mirror and see
the ideal I strive for
the gallant savior I wait for
I see a thread of beauty rippling
like a river of nobility
But soon enough I tell myself:
Shut up and look away
you Narcissus surrounded by Zionist lies
walls and checkpoints rising all around you
Shut up
and avert your gaze from your so-called beauty.

© 2012, Najwan Darwish 
First published on Poetry International, 2012
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© Translation: 2012, Kareem James Abu-Zeid
First published on Poetry International, 2012





DORMIR EN GAZA 

Fados, voy a dormir como duerme la gente durante el bombardeo
y el aire se desgarra
como en carne viva
Voy a soñar, entonces, con traiciones,
como sueña la gente cuando duerme durante el bombardeo

Me voy a despertar al mediodía para ver en el radio, como hace la gente:
¿Ya pararon las bombas?
¿Y cuántos muertos hubo?

Y sin embargo, mi tragedia, Fados,
es que la gente se divide
en dos categorías:
los que arrojan sus tormentos y pecados en la vía pública para poder dormir
y aquellos que acumulan sus tormentos y pecados y con ellos fabrican una cruz con la que cargan por las calles de Babel, de Gaza y de Beirut
y claman:
¿Aún hay más?
¿Aún hay más?

Hace dos años, me encontraba en Dahieh, al sur de Beirut, arrastrando una cruz tan grande como los edificios en ruina
¿Pero hoy, quién levantará una cruz de una espalda agotada en Jerusalén?

La tierra son tres clavos
y la piedad es un martillo
Golpea, Señor
Golpea con tus aviones

¿Aún hay más?

Diciembre de 2009

(Zaindenberg.   De la traducción inglesa)






DOCUMENTO DE IDENTIDAD 

Por más que, como dicen en broma mis amigos, los kurdos son famosos por severos,
yo fui más delicado que una brisa veraniega, al abrazar a mis hermanos en los cuatro confines de la tierra.
Y fui el armenio que no creyó en las lágrimas debajo de los párpados
de la nieve de la historia
que cubre tanto a los asesinados como a los asesinos.
¿Es tan grave, después de todo lo ocurrido, que arroje mi poesía al lodo?
En todos estos casos, fui un sirio de Belén que entonó las palabras de su hermano armenio, y fui un turco de Konya que atravesó la puerta de Damasco.
Hace poco, al llegar a Bayadir Wadi al-Sir, me recibió la brisa, la única que sabe qué significa ser de las montañas del Cáucaso, tener por compañía única tu dignidad y los huesos de tus antepasados. Y tan pronto pisó mi corazón tierra argelina, no dudé ni un segundo de que estaba en Amazigh.
Y, fuera donde fuera, me creían iraquí, y no se equivocaban. Y algunas veces creo ser egipcio, que vive y muere una y otra vez a la orilla del Nilo con mis ancestros africanos.
Y antes de todo eso fui arameo. Por eso no me extraña que mis tíos hayan sido bizantinos, ni que yo fuera un hijo de Hejaz mimado por Omar y por Sofronio cuando se abrió Jerusalén.
No existe lugar que haya resistido a quienes lo invadieron si yo no me contaba entre su pueblo, no hay hombre libre con quien no me liguen lazos de parentesco, y no hay un solo árbol ni una nube con los que no esté en deuda.
Y mi odio a los sionistas no impedirá que diga que también fui un judío al que expulsaron de Andalucía, y que hasta el día de hoy le hallo sentido a la luz de ese ocaso.
Tengo en mi casa una ventana que da a Grecia, un ícono que apunta a Rusia,
un dulce aroma que llega todo el tiempo de Hejaz,
y un espejo: no bien me paro frente a él me veo sumergido en primavera en los jardines de Shiraz, de Isfaján, de Bujará.

Y por menos de esto, uno no es árabe.

(Zaindenberg.   De la traducción inglesa)




viernes, 22 de marzo de 2013

IBRAHIM SOUSS [9621]



Ibrahim Souss, (Jerusalén, PALESTINA 1945) es un escritor y político palestino.
Cursó estudios superiores en Francia en el Instituto de Estudios Políticos de París y en la Escuela Normal de Música de París, así como en el Royal College of Music de Londres. Es doctor de Estado en Ciencias Políticas por la Universidad de París.
De 1978 a 1992 fue representante de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) en Francia, representante de la OLP en la Unesco de 1975 a 1980 y desde 1983 a 1985 embajador en Senegal. Con nacionalidad Yemení, en marzo de 1998 fue designado Subdirector General encargado de las actividades de la OIT en los Estados árabes, con efecto a partir del 1 de enero de 1998.
En 2003 accede al puesto de Vice Presidente de la Universidad Al-Quds de Jerusalén. Hoy es profesor de Ciencias Políticas en numerosas universidades como el Instituto Católico de Estudios Superiores (ICES) de La Roche sur Yon, y escuelas europeas como las Escuelas militares de Saint-Cyr Coëtquidan, la Geneva Graduate School of Governance de Ginebra, y la Universidad Webster en los Estados Unidos.
Aparte de su carrera política, es conocido por su carrera musical, como pianista, compositor y por su carrera literaria como poeta, novelista, y ensayista político.
Está casado con Diana Doud Tawil, hija mayor de la periodista y escritora palestina Raymonda Hawa-Tawil, y hermana de Suha Doud Tawil, viuda de Yasir Arafat.

Obras publicadas

Les Fleurs de l'olivier, Dialogpress, 1985
Lettre à un ami juif, Le Seuil, 1988
Les roses de l'ombre, Stock, 1989
Goliath, Paris, Belfond-Pré aux Clercs, 1989
De la Paix en général et des Palestiniens en particulier, Pré aux clercs, 1991
Au commencement était la pierre, Paris, Belfond-Pré aux Clercs, 1993
Dialogue entre Israël et la Palestine (Avec Zvi El-Peleg), Plon, 1993
Les Rameaux de Jéricho, DS, 1994
Le retour des hirondelles, Belfond, 1997
Loin de Jérusalem, Liana Lévi, 1998
Letter to a Jewish Friend, GSD, 2007






En el Jardín

Desde lo alto de la muralla
percibí mucha gente,
pero escuchaba
el ruido de esos pasos...

    que hicieron rechinar
el pedregullo
en el jardín
de nuestra casa.

Y entonces cuando mi memoria
vibró
yo tocaba
la explosión.







El Intruso

El techo de la escuela
daba sobre la muralla
y de cuando en cuando
trepando en pánico
los peldaños
englobabamos
con una mirada apresurada
y curiosa
sin embargo aterrada
“el otro lado”.

Demonios
que no hubiesen dudado
en matar;
intrusos
Yo estaba en lo cierto.







Una Vana Esperanza
(un vain espoir)

Una vana esperanza
Furtiva más que tímida
Imperceptible se inserta
Para que renazca
No fuese al menos un instante
El mismo viejo guía.

De una tribuna
El recuerdo vivificante
Puro de esplendor;
Mañana,
Quisiera el intenso deseo
Propulsar como antes
lo hubo hecho.

Mucho el destino
De misiones históricas,
De todas generaciones
De guerra
Estan cansados
Tus hermanos muertos.

Las almas sangran
Los poblados destripados
Amueblan las pesadillas
Sin cesar
Ellos derraman
Su sombría visión
Sobre los errantes.

Ellos asesinan para tachar mejor
Su crimen,
Mientras el fuego calcinante
Lo imprime
Lo sumerge en el fango
En la arena pegajosa
Para siempre.

Invisibles
Como los rapaces
La noche aventurándose
Buscando
De qué jirones
Apoderarse...


Traducción del francés por © Carlos Alvarado, 2008.
Poemas de Ibrahim Souss: “Dans le Jardin” y “L’Intrus”, poemas extraídos de su libro de poesía en francés: Las Flores del Olivo (Les Fleurs de l’Olivier), Diepholz, Alemania, Dialogpress, 1985.

viernes, 1 de febrero de 2013

RAFEEF ZIADAH [9252]




Rafeef Ziadah. Poeta y activista palestina.
Artista de la palabra hablada y activista canadiense-palestina. Su primer CD, Hadeel, está dedicado a los jóvenes palestinos que siguen volando cometas delante de los cazas F16 y que aún recuerdan los nombres de sus pueblos en Palestina y oyen el hadeel (sonido similar al arrullo de las palomas) sobre Gaza.



Escribí este poema mientras estábamos realizando una acción directa en mi Universidad y había ciudadanos palestinos y soldados israelíes y un joven, yo soy muy quisquillosa con estas cosas, así que me dije a mí misma, seré únicamente palestina, rechazando ser colona o soldado, así que, estaba sentada en el suelo y este hombre vino y me dio una patada en el estómago y me dijo... "Te mereces ser violada antes de que tengas hijos terroristas".
En aquel momento no dije nada, pero entonces escribí este poema para este joven caballero:



LAS TONALIDADES DE LA IRA

Dejadme hablar en mi lengua árabe
antes de que sea ocupada también.

Dejadme hablar mi lengua materna
antes de que colonicen su memoria también.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos
en todas las tonalidades de la ira.

Todo lo que mi abuelo siempre quiso hacer
fue levantarme al amanecer,
ver a mi abuela Nil y rezar en un pueblo escondido
entre Jaffa y Haifa.

Mi madre nació bajo un árbol de olivo
en la tierra que dicen que ya no es mía,
pero cruzaré sus barreras,
sus controles militares, sus locos muros del
Apartheid y volveré a mi hogar.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos
en todas las tonalidades de la ira.

Y, ¿escuchasteis a mi hermana gritando ayer
cuando daba a luz en un control militar,
con los soldados israelíes buscando entre sus piernas
la próxima amenaza demográfica?

Llamó a su hija nacida, Jenin.

Y, ¿escuchasteis a alguien gritar detrás
de los barrotes de la prisión mientras la gaseaban?
Estamos volviendo a Falestine.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos
en todas las tonalidades de la ira.

Pero, ¿me dices que esta mujer que hay dentro de mí
sólo te traerá tu próximo terrorista?
Barbudo, armado, pañuelo en la cabeza, negrata...
¿tú me dices que yo envío mis hijos a morir?

Pero esos son tus helicópteros, 
tus F-16 en nuestros cielos.

Y hablemos sobre este negocio del terrorismo un momento.

¿no fue la CIA quién mató a Allende y Lumunba?
¿y quién entrenó a Osama en primer lugar?

Mis abuelos no corrieron alrededor como payasos,
con las blancas capas y con blancos gorros en sus cabezas,
linchando a personas negras.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos
en todas las tonalidades de la ira.

Así que, ¿quién es esa mujer morena
gritando en una manifestación?

Disculpa.

¿no debería gritar?
¿olvidé ser cada uno de vuestros sueños orientales?

El genio de la botella, bailarina del vientre,
chica del harén, voz suave, mujer árabe, sí amo, no amo,
gracias por los sandwiches, de manteca de cacahuete,
que nos lanzáis desde los F-16, amo.

Sí, mis liberadores están aquí para matar a mis hijos
y llamarlos daños colaterales.

Yo soy una mujer árabe de color y nosotras venimos
en todas las tonalidades de la ira.

Así, que déjame decirte que esta mujer, que habita dentro 
de mí, sólo te traerá tu próximo rebelde.

Ella llevará una piedra en una mano y la bandera
palestina en la otra.

Yo soy una mujer árabe de color,
ten cuidado, ten cuidado.

Mi ira.





Escribí este poema cuando las bombas estaban cayendo en Gaza y yo era la portavoz de prensa para la coalición haciendo mucho trabajo de organización y nos quedábamos despiertos hasta las seis de la mañana perfeccionando cada pequeño clip de sonido, y al final como saben muchos palestinos se cansan y acaban pronunciando las “P” como “B”así es como nos convertimos en “Balestinos” al final del día, así que estuve practicando mis “pes” toda la noche y a la mañana siguiente, uno de los periodistas me preguntó:

“¿No crees que todo estaría bien si simplemente dejasen de enseñar a sus hijos a odiar?”

No insulté a la persona. Fui muy educada, pero escribí este poema como respuesta a este tipo de preguntas que a nosotros, los palestinos, siempre nos hacen.





Nosotros enseñamos vida, señor

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.
Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada que tenía
que caber en audio digital y límites de palabras.
Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras con suficientes estadísticas
como para contrarrestar una respuesta mesurada.
Y yo perfeccioné mi inglés y me aprendí mis resoluciones de la ONU.
Pero aun así, me preguntó:
“Señorita Ziada, ¿no cree que todo se resolvería si dejaran
de enseñar tanto odio a sus hijos?”
Pausa.
Miro en mi interior.
Busco fortaleza para tener paciencia, pero
no tengo paciencia en la punta de la lengua
mientras caen bombas sobre Gaza.
La paciencia me ha abandonado.
Pausa;
sonrisa.
“Nosotros enseñamos vida, señor”.
(Rafif, acuérdate de sonreír).
Pausa.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros los palestinos
enseñamos vida después de que ellos
han ocupado los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida después de que ellos
han construido sus asentamientos y muros de apartheid,
más allá
de los últimos cielos.
Nosotros enseñamos vida, señor.

Pero hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada
para caber en audio digital y límites de palabras.

Y danos sólo un reportaje, un reportaje con lado humano.
Verás, esto no es político.
Sólo queremos hablarle a la gente
de ti y de tu pueblo,
así que danos un reportaje humano.
No menciones las palabras
“apartheid”
y
“ocupación”.
Esto no es político.
Me tienes que ayudar
como reportera
a ayudarte a contar tu historia,
que no es un reportaje político.

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.

¿Y qué tal si me das un reportaje
Sobre una mujer en Gaza que necesita medicinas?
¿Qué tal acerca de ti?
¿Tienes suficientes huesos rotos en las extremidades 
como para cubrir el sol?
Pásame tus muertos y dame una lista
de sus nombres
en un total de mil doscientas palabras.

Hoy, mi cuerpo fue masacre televisada que tenía que caber
en audio digital y límites de palabras
y conmover a quienes
son insensibles a la sangre
terrorista.

Pero ellos sintieron pena.
Sintieron pena por el ganado en Gaza.
Así que les di
resoluciones de la ONU
y estadísticas
y condenamos
y deploramos
y rechazamos.
Y éstos no son lados iguales,
Ocupadores y ocupados.
Y cien muertos, doscientos muertos, y mil muertos.
Y entre eso,
Entre crimen de guerra y masacre,
Ventilé las palabras y sonreí,
-no exótica-
-no terrorista-
Y cuento:
Cuento cien muertos, doscientos muertos, mil muertos.

¿Hay alguien ahí?
¿Escuchará alguien?

Quisiera poder llorar sobre sus cadáveres.
Quisiera simplemente
correr descalza
por cada campo de refugiados
y abrazar a cada niño;
cubrir sus oídos
para que no escuchen el sonido
de las bombas
por el resto de sus vidas,
como yo lo escucho…

Hoy, mi cuerpo fue una masacre televisada.

Y déjame decirte:
No hay nada que tus resoluciones de la ONU
hayan hecho en absoluto sobre esto.

Y no hay audio digital,
-ningún audio digital que se me ocurra,
no importa cuán bueno mi inglés sea-
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
no hay audio digital
que los devuelva a la vida.
No hay audio digital que arregle esto.
Nosotros enseñamos vida, señor.
Nosotros enseñamos vida, señor.

Nosotros
los palestinos
nos levantamos
cada mañana
para enseñar
al resto del mundo
vida,
señor.


martes, 22 de enero de 2013

ABU SALMA [9146]


Abu salma.jpg


Abu Salma

Abu Salma, aunque nacido en Damasco, es poeta plenamente palestino por ascendencia familiar y sentimiento. Su nombre auténtico es Abdel-Kaim al-Karmi. Pertenece a una familia de distinguidos intelectuales: su padre fue uno de los fundadores de la Academia Arabe de Damasco, y su hermano Ahmad, conocido crítico.

Emigrado de Palestina el año 1948, ha vivido casi siempre en Siria. No es poeta muy prolífico. Su diván más conocido El refugiado, se publicó por primera vez en 1953; otras colecciones poéticas suyas son Canciones de mi país, de 1960, y Mi pluma es de Palestina, de 1971.

Es autor, asimismo, de una obra teatral en verso, titulado La Revolución; de un libro en prosa, La lucha de los árabes en Palestina, y ha editado, asimismo, las obras de su hermano. En 1978 se le otorgó el premio literario Lotus, para autores de países del Tercer Mundo.

Poeta de decidida inspiración nacionalista y anticolonial, de obras enteramente centradas en el drama palestino, sigue en lo formal las normas tradicionales de la poesía árabe clásica, con un extraordinario dominio de la musicalidad del verso y de las imágenes brillantes, fácilmente accesibles al lector.





TE AMÉ MAS


Cada vez que luché por ti, te amé más.
¿Qué otro suelo hay, de almizcle y ámbar?
¿Y qué otro horizonte, perfumado?
Cada vez que tu tierra defendí,
la rama de la existencia reverdecía,
y por encima de las cumbres, Palestina,
mis alas se extendían.

*   *   *

¡Palestina de nombre, inspirador y mágico!
La morenez se muestra en tus mejillas:
la belleza es morena.
Y leo aún en tus ojos el poema de Abqar,
mientras las olas de Acre rompen en sus orillas.

*   *   *

¿Acaso el limonero floreció del llanto que nos queda?
Los pájaros del pino no abrazan ya a la aurora
ni nocturnas estrellas velan sobre el Carmelo.
Los huertos, sin nosotros, se echaron a llorar
y empobrecieron los jardines.
Y las cepas rojizas se han partido en mil velos.

*   *   *

¡Ah, mira, Palestina, la imagen admirable de tu cuerpo
vengándose, en el fuego de la revolución y el éxodo!
Solamente una patria es liberada, si el pueblo se libera.

*   *   *

Todos los hombres tienen una casa,
un laúd y unos sueños.
Pero yo, con la historia de mi país a cuestas, 
tropiezo.  Sigo lleno de polvo, desgreñado,
por todos los caminos.

*   *   *

Cada vez que tu nombre aleteó sobre mí,
fue el poema más poema.
Mis palabras siembran de anhelos todos los campamentos,
son antorchas para todos los exilios y desiertos.

*   *   *

¡Palestina!
¡No hay nada más querido, más dulce ni más puro!
¡Cada vez que por ti luché, te amé más!








We Will Return

Beloved Palestine, how do I sleep
While the spectrum of torture is in my eyes
I purify the world with your name
And if your love did not tire me out,
I would've kept my feelings a secret
The caravans of days pass and talk about
The conspiracy of enemies and friends
Beloved Palestine! How do I live
Away from your plains and mounds?
The feet of mountains that are dyed with blood
Are calling me
And on the horizon appears the dye
The weeping shores are calling me
And my weeping echoes in the ears of time
The escaping streams are calling me
They are becoming foreign in their land
Your orphan cities are calling me
And your villages and domes
My friends ask me, "Will we meet again?"
"Will we return?"
Yes! We will kiss the bedewed soil
And the red desires are on our lips
Tomorrow, we will return
And the generations will hear
The sound of our footsteps
We will return along with the storms
Along with the lightening and meteors
Along with the hope and songs
Along with the flying eagle
Along with the dawn that smiles to the deserts
Along with the morning on the waves of the sea
Along with the bleeding flags
And along with the shining swords and spears