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viernes, 29 de agosto de 2014

MOOKIE KATIGBAK-LACUESTA [11.035]


Mookie Katigbak-Lacuesta  

Nació en Manila, FILIPINAS. Publicó El eros apoderado, en 2008. Premio Palanca y Premio a la Prensa Libre de Filipinas. Incluida en la antología de poesía contemporánea filipina Bajo la tormenta. Es editora de Metro Serye.





Nunca te diré el significado de este poema

Cuando él ve su rostro relucir
En la superficie calma, tranquila
No es la imagen que conmueve a Narciso, no,
Sino que él ama al río también.






Dando nombre a las estrellas

Una vez, para mitigar un terror nocturno,
un padre le cuenta a su hija cómo las estrellas
que tomamos como símbolos, realmente son:

Osos, arqueros, soberanos,
tan claros a la vista como satélites
vistos desde la ventana de un primer

descenso. “¿Y la Osa Menor es
un pequeño oso en lo alto salvaje?”
“Absolutamente”. “Y no es que el ojo

se lo invente?” “Por supuesto.”
Resolviendo el enigma bajo el cielo
de la tarde, ella nunca vio su volumen, ni una pata.

Años más tarde, el padre lee un poema
en un libro donde su hija describe
cómo los tres lunares en el muslo de su amante

son la constelación de un arquero.
Palabras de pura invención, dice ella,
la mentira de un poeta. Él advierte los enérgicos

arpegios de su mano sobre
su muslo. “Absolutamente”, dice,
y “Por supuesto.”

Si llegara uno a dudar del otro,
ambos saben que no pueden ser corregidos.
Mientras nos planteamos ecuaciones encendidas

de creencias para las que nos mantenemos falsos,
¿y por qué no hay una mentira
que un hombre no le diga a su hijo?







Casas ardiendo


                      En el Sur, las viudas hacen el duelo
                      quemando la casa conyugal.


Progreso: agujas de metal
surgen de una zanja. Excavadoras
Lanzan piedras como mareas del mar.

Progreso: sellar una cicatriz
con piel joven. Perder la cuenta
de las cosas que quieres remediar.

Progreso: lo que nadie llama
un dolor tan vacío, que rompes
en todos los lugares esenciales

La mitad de un cónyuge,
la madre conduce su dolor
a la construcción de una casa.

Los planos proyectan una cornisa
aquí, un zócalo allá,
y avisa cuál pared puede

romperse, permitiendo a la luz
entrar en la habitación. Donde el folklor
incendiaría

cada ventana, piso y
marco de madera, ella planea
una puerta. El matrimonio es arquitectura:
un dormitorio, una cocina,
cubiertos, niños. Cada uno de ellos
un asedio de ruidos y zumbidos.

En las ciudades del sur, las esposas
avivan una llama por los años vividos
y la atenúan.

La madre se apura con sentido.
La casa suspira, así que bien podría
estar quemándose.







Aférrame de alguna parte


                       Vuelve. Aférrame de alguna parte.
                               -John Berryman

Las cosas no caen, sino que se alejan en vuelo.
Estoy pensando en la parte de la historia
Donde Apolo corre a tocar a la ninfa,

Y la mente de ella, atravesando la crisis,
A medio galope a través de los bosques, traza la ruta de
Escape—pero me estoy adelantando a mí misma.

En lugar de eso creer cómo nuestras furias comunes
Nos han juntado y mantenido cerca.
No me toques, dijiste, queriendo decir Hazlo,

Del modo en que un niño difícil, cuando repele la ayuda,
Significa que quiere ser abrazado. Te conozco
Como conozco mi propia resistencia, rindiéndome a solas.

Nos tocamos y entre nosotros hay más
Espacios vacíos que espacios que se tocan.
¿Cómo puede evitar la gravedad hacernos encontrar?

Mira cómo los átomos calculan sus números nostálgicos
Y se unen mientras se agrupan como estrellas.
Cada noche las Pléyades y la Cabellera de Berenice

Sostienen veloces sus estrellas y las mantienen cerca.
En todo este giro, sólo nos alejamos en vuelo
Mientras ascendemos el aire épico donde nada

Duele, ni tararea. Nada malo sucede
Realmente; aférrame de alguna parte.







Todas las cosas quieren volar


                     Todas las cosas quieren volar.
                 Sólo estamos sobrecargados de deseo.
                        Rainer Maria Rilke


Añadir a la letanía de las cosas aladas
Esta mariposa blanca que se precipita
De verde a verde: todas las cosas quieren volar,
Sólo el deseo nos sobrecarga,
Escribe Rainer Maria Rilke,
Adelantándose a toda despedida
Y ¿quién puede culparlo?
Ya puedo anticipar dónde terminará este poema
Y qué exige de mí.
Sobrecargado por su propio deseo,
El poema se abre y cierra como una herida, o como alas,
Tomando lo que puede antes de alzar el vuelo—
¿Cómo le pido que vuele ahora,
Mientras me incita y me llama Imbécil,
Increpándome sobre la única manera
En la que sé amar y enamorarme,
Siendo él el primero en irse?



PROMETEO 
Revista Latinoamericana de Poesía 

Número 91-92. Junio de 2012.


Ana Maria “Mookie” Katigbak-Lacuesta is an award-winning poet, having won First Prize in the Philippines Free Press Award for Poetry (2007), and Third and Second prizes at the Don Carlos Palanca Memorial Award for Poetry (2005, 2008).  Her poetry collection entitled The Proxy Eros was short-listed for the National Book Award by the Manila Critics Circle in 2008. Burning Houses is her second poetry collection. She is editor of the Metro Serye series, an innovative collection of poems and stories in a road-map format.  She is the Associate for Poetry of the De La Salle University Bienvenido N. Santos Creative Writing Center. 



As Far As Cho-Fu-Sa

If you are coming down the narrows of the river Kiang,
let me know beforehand and I will come out to meet you
as far as Cho-Fu-Sa.

-Li Po, “The River Merchant’s Wife,”
as translated by Ezra Pound

What I am, ever, is this: composure of stone.
Spare weather visiting the garden, small as the hours
I keep watch by. Beyond this wall

Must be better weathers. This claw of stars
Must constellate somewhere into a bear,
Else names would lie.

Since winter’s thaws, no script from you
Save this: “I travel the river and follow
The white gulls—”

Husband. See me walking the dusty pass
Where loom our prior lives?
Here the years pass that I enshrine

Within these walls, sparing nothing
From the ardors of my stare. Blue plums,
Paired butterflies repeat you

In a walled world. I tell myself
To clear the moss, mend the gate
So long unswayed and caked with dirt,

But nothing moves. Somewhere
You are actual. Happen to me there.








MODUS 

Love, sweet as sin,
I’m terrible with gin.
No bones about it. 

Home’s the old slick
space between the folds
of her silk kimono.

Home’s the snarl
of testy askals[1] leering
at imaginary ghosts.

What are we
in the flow of days
but ache and swoon,

What ties ensnare us
like the nightly coil
of her pantyhose

Or the terrible shine
of my buckle’s silver
in a black room?



[1] The Tagalog word for stray dog.

sábado, 31 de agosto de 2013

MARRA PL. LANOT [10.458]


Marra Pl. Lanot 
Es una figura muy conocida en la contemporánea Literatura Filipina. Obtuvo su A.B. en Inglés en la Universidad de Filipinas en 1965. Es miembro fundadora de Women Writers in Media Now (WOMEN) y ha trabajado en Women's Desk of the Concerned Artists of the Philippines. También ha sido miembro del Movie and Television Review and Classification Board (MTRCB) y redactora literaria de Mirror Weekly. Una escritora feminista, la Srª Lanot ha producido poemas, traducciones, y artículos/ensayos en inglés, tagalo, y español.


ESPAÑA

España, como no te conozco
quiero conocer tus sierras,
tus montañas, tus colinas.
Quiero saber las raíces de los árboles
que rezan en las cumbres.
Quiero conocer el otro país
de nuestros héroes como Rizal y Luna,
la Mamá del pasado,
la Reina de Filipinas
que nunca nos abandonó.
Quiero entender los gritos de alegría
sobre la sangre de los pobrecitos toros.
Quiero oír las canciones de los gitanos,
comprender el fuego del flamenco.
Quiero ver las olas que abrazan las piedras
y escuchar el silencio de las estrellas.
Quiero saber el sello en el escudo
de los siglos después del perdido
de las armadas
Quiero comprender por qué los colonizados
sueñan viajar a tu tierra
a pesar de la espada y de la cruz,
a pesar de todo. 








Rezo

¿Y tú también? Nadie te comprende.
Dicen que no entendiste la lucha de tu hijo,
que te quejaste y no le soportaste.
Dicen que no eres virgen
porque es imposible
ser embarazada
y quedar virgen,
que la Asunción es una mentira,
que no existes, no existes, no existes.
                            
Dicen que no tienes derecho
a sentarte al lado de tu Esposo,
que no eres la madre verdadera
de Dios ni de Cristo,
que hablas sólo para Jesús,
que tu palabra es su palabra,
tu acción es su acción,
tu lugar es el más bajo del trono,
sin poder de salvar a nadie ni a nada,
sin voz propia.
                            
Ah, Virgen, Nuestra Señora,
ayúdanos, por favor,
como ayudas a tu hijo.                     
Te pedimos perdón, 
concédenos salvación.                      
Como eres mujer,
nadie te conoce
pero, sí, te conocemos,
y como estás
en nuestra mente
y en nuestro corazón,
madre de Dios,
madre de todos 
y de todo el mundo,
mujer de las mujeres,

existes, existes, existes.





Long Before It Begins

The room brimmed with laughter,
caviar, and wine,
and suddenly music wafted by
and a man from the other table
turned around, and with a twinkle
in his eyes and a ghost of a smile,
walked towards me as I stood up
It is Ole St. Nick
Dahling Nick!
who I thought I lost sunsets
and sunsets ago
and we danced…

“When marimba rhythms start to play
Dance with me, make me sway
Like a lazy ocean hugs the shore
Hold me close, sway me more…”

Like old days in Ermita cafes—
such as When It Is Grey November in Your Soul—
where people went to drink
beer and gin, light a joint
and chat as long as the stars blinked
and we would push chairs and tables aside
and unveil a dance floor

“Like a flower bending in the breeze
Bend with me, sway with ease
When we dance you have a way with me
Stay with me, sway with me…”

But the air was so still
as if listening to an impending typhoon
and I, afraid to encounter whatever,
wake up to the noise of an alarm clock
which bursts the dream
rings in myriad mundane chores
bringing me back
to where there are no
dead men walking
to where earthlings
wrack their brains
with what ifs and what fors
twiddling thumbs
on a rocking chair
dreaming dreams
hesitating, hesitating,
hesitating—
until night falls
and I’m ready to dance forever

“I can hear the sound of violins
Long before it begins
Make me thrill as only you know how
Sway me smooth, sway me now…”






As Evening Falls

The room vibrates with laughter
of dear acquaintances
who now and then get together
and reminisce hootenanny
nights on the rooftop
bohemian sojourns in the park
games of hide-and-seek
in a haunted house
It’s raining beer
with fond memories
of lost loves
then, suddenly
a song of nostalgia
fills the air

“Caminito que entonces estabas
bordado de trébol y juncos en flor,
trébol
una sombra ya pronto serás
una sombra lo mismo que yo.

“Desde que se fue
triste vivo yo,
caminito amigo
yo también me voy…”

I hear somebody singing with me
I turn around and see
Ole St. Nick
Dahling Nick!
his tenor voice loud and with tremolo
his eyes in youthful ecstasy
his face entranced by poetry

But then, a shaft of sunlight
pierces the room
pricks the dream
which recedes
in the shadow of the moon
I wake up
Ole St. Nick
Dahling Nick
is gone
and the song about two lovers
passing through a garden
ends, but as evening falls
once more the tale begins

“Desde que se fue
triste vivo yo
seguiré sus pasos
caminito, adiós…”





As Above...

It is that room again
that recurring scene
of song, dance and laughter
of dearest friends
from this world and beyond,
a song is playing—

“Amigos para siempre
Means you’ll always be my friend
Amigos para siempre
Means a love that cannot end
Friends for life
Not just a summer or a spring
Amigos para siempre…”

Never in my wildest dreams
could I have thought
we would meet this way
call it chance
say it’s unplanned
wherein nothing happens
and yet everything happens

the song spills
into my waking hours
and it’s the same moon
on opposite poles that
lights up the darkness
dissipates shadows and loneliness,

the same sun
seen through different windows
that colors this world
of fragile but strong
flowers and butterflies
and ignites the embers at sunset,
fierce but not scorching,
where everything is
constant and changing
slow and fast-moving

We dance while flying
sprinkle our bodies with earth
bathe in the rain
connect across distant stars
and so it is written
as above, so below,
as without, so within.


Web source:
http://tinyurl.com/5v85ln




jueves, 28 de febrero de 2013

ESPERANZA LÁZARO BAXTER [9415]



Romancero sentimental de Esperanza L. Baxter (image of dove flying against blue sky)




Esperanza Lázaro Baxter, poetisa y artista, nació en Barcelona el 7 de agosto de 1922 y estudió en la Escuela de Bellas Artes de dicha ciudad. En España había obtenido varios premios y menciones honoríficas por sus escritos. Llegó a Filipinas en 1952. Estuvo muy activa en el mundo literario de Manila y era miembro de número de la Academia Filipina de la Lengua Española. Fue premiada con el Premio Zóbel en 1957 con su Romancero sentimental, una colección de ensayos y poesías. Actualmente vive en California. Gracias a una nieta, también poetisa, se editó un libro de una selección de 19 poemas titulado, igual que la obra premiada con el Premio Zóbel, Romancero Sentimental (2010, Wordrunner Press, Petaluma, California). Aunque solamente aparecen 19 poemas en esta edición, Esperanza Lázaro Baxter tiene una inmensa colección de su poesía que abarca temas de inspiraciones españolas, religiosas, y filipinas. 

El 31 de mayo de 1959 en Manila, escribe Miguel Ripoll (de El Debate) en su Introito del Romancero Sentimental de Esperanza Lázaro Baxter:
“Como en arena movediza en la que el forcejeo físico va sepultándole a uno, poco a poco, hasta hacerlo suya entermaente, en este Romancero sentimental como modestamente lo titula su autora, la española más deliciosamente filipina que he conocido, Doña Esperanza L. Baxter, sucede algo parigual, aunque en plano de alma adentre: Porque mientras más se lee, con el forcejeo emotivo que nos produce, más nos vamos sumergiendo en un éxtasis sublimado del espíritu, hasta quedar enteramente sumergidos en el hechizo de su poesía.
Romancero Sentimental son trozos palpitantes que la poetisa ha sabido arrancarle a la vida, plasmándolos en exquisitos versos, fáciles, sencillos, cuán más hermosos así, que lo sería algo que se rebusca y se pule hasta la perfección desabrida.”






Romance de “La Solterona”

Me llaman la solterona…
que nunce tuvo un idilio;
¡a mí, que te amé hasta el margen
de mi loco desvarío!
Y al oírlo por el pueblo
en despiadado estribillo,
canturreado entre dientes,
me suena como un delito.

¡Ay, amor! ¡Me has hecho loca,
de tanto amarte en espíritu!…
Fueron las noches siguientes
al deshecho compromiso
de mi amor puro y constante,
y del tuyo, ya en desvío,
como manada salvaje
de perros dando alaridos
lastimeros sobre el cuerpo
del amo ya fenecido…
Tú me hiciste solterona
sólo por puro capricho;
por quedar bien ante el pueblo
de amigos y empedernidos,
que retándote entre burlas,
pidiéronte un “sacrificio”
para probar que eras “hombre”
de bravura y de dominio.
¡Pero amor! ¡Qué cruel agravio,
fue el que tú hiciste conmigo!…
Y desolada entre angustias
del corazón mal herido,
me refugié en la penumbra;
puse luto a mis vestidos,
e igual que monha en su claustro,
¡así me encerré en mi piso!

Y en mis balcones de albahaca,
de geráneos y tomillos,
¡planté una cruz de vidrieras…
y un sudario de visillos!
¡Qué sedante y qué consuelo
a mi amor desfallecido,
poder verte a todas horas
ir de tu casa a tu oficio!
¡Ay, amor de mis amores…
qué confesión hoy te digo!
¡Cuántas auroras y ocasos
sorprendiéronme allí mismo,
mi cuerpo cual cruz de ámbar
clavada tras los visillos…
y mis ojos lagrimeantes,
igual que cirios votivos,
espiándote los pasos,
día a día, que eran siglos
para mí, que te quería
con un amor infinito!

Envejecí como rosa
en mi vaso de suplicio
deshojándose mis años
¡cuál pétalos de amor místico!
Y hoy, después de treinta años…
y ya quince de ser viudo…
con tu corona de canas…
y yo, con rostro marchito…
tú, solitario en tu casa…
ya con mujer tu hijo…
ambos, en la misma plaza,
¡e igual! En el mismo sitio
de antaño, estamos hablando
con pensamientos distintos.
¡Inmortal amor no muere;
es agónico suplicio!…

Aún recuerdo aquella tarde
que tu mujer diote un hijo…
¡Ay, dolor de mis amores!
¡Qué de cosas yo te explico!…
Tú saliste de tu casa,
igual que sale un chiquillo;
con la cara iluminada,
y en tus pupilas mil brillos;
nervioso por el trance,
¡y de gozo enloquecido!
Y salvando la distancia
entre el doctor y tu piso,
cruzaste cual meteoro
el portal de mi recinto.
Yo me quedé anonada;
y aún pensando en mi martirio
de quererte ciegamente
sin amor correspondido,
quise compartir to gozo,
alegrándome contigo.
¡Y pareciome en mi entraña
concebir algo inaudito…
que, madurando de pronto,
¡asistiome el dolor mismo
de tu mujer, que en su carne
le estaba naciendo el hijo!
¡Ay, vida! ¡qué gozo tuve…
compartir algo contigo!
¡Ay, qué felicidad más grande…
dentro mismo de mi espíritu
sentirme madre una vez,
aunque fuese así, ficticio!…

¡Y abrí aquella tarde fausta,
de par en par los visillos!…
!y me acicalé de rojo!…
¡y hasta en mi prieto corpiño,
cual si estallaran de pronto,
de tanta ternura henchido,
prendí una rosa de fuego;
y en mi seno, mis dos lirios!
La naturaleza dioles
el fugaz gesto de erguirlos,
¡cual si fluyera ya en ellos
por milagro, el lácteo líquido!…
¡Ay, amor! ¡Qué tarde aquella
más cuajada de suspiros!…
Luego, radiante de gozo,
cual nueva madre por su hijo,
salí al balcón con los brazos
acunando en mi delirio
¡al hijo que no me diste!
pero que, sin concebirlo,
lo sentí nacer en mi alma,
¡cual nace en la for rocío!

Y orgullosa con mi estado,
de pie junto a mis tomillos,
contemplé las altas cumbres,
como si fueran castillos
de ilusiones renacidas
en mi vida de martirio.
¡Ay, amor! ¡Qué tarde aquella!
¡Nunca más volví a sentirlo!…
¡Hasta el sol, rumbo a su Ocaso,
lleno de rayos oblicuos,
ruborizando sus ocres
sonriose complacido;
y al besar mi febril rostro,
¡encendió mis labios lívidos!…

Romancero Sentimental
2010, Wordrunner Press, Petaluma CA








A RIZAL, EL MÁRTIR, EL HÉROE

…Y Rizal, el héroe; Rizal, el filósofo;
Rizal, el lingüista, pintor y poeta,
doctor, literato, humanista,
vidente, científico y moderno profeta,
tras el veredicto, fatuo y despiadado,
de mortal sentencia,
entró silencioso y austero en capilla
con estoicismo y dignidad soberbios.
Rizal, el patriota que amó a Filipinas
con amor tan sólido y voluntad tan recia,
que, cual Nazareno, sabiendo su sino
iba al holocausto lleno de grandeza.
Iba a Filipinas a entregar su vida;
no, una sola vida; ¡cien! si cien tuviera.
Su ominoso crimen: amar a la Patria.
Su execrable idea: quererla, ¡quererla!
Sus actividades: algunos escritos
con patrios alientos,
deseando ardiente, en libertad verla.

Y yo, mal soldado de una Filipinas
que estaba en cadenas,
viendo aquel piquete con humo de pólvora,
viendo aquella tropa en vil obediencia,
viendo aquel espanto marcado en sus rostros,
viendo aquel estado de injusta violencia,
¡me hubiera arrancado, con mis propias manos,
todos los galones, ante mi impotencia,
y hasta por no usarla en rebelde grito
me hubiera arrancado y cortado la lengua!

En las huescas horas de mi luenga vida,
cuando aún le recuerdo sus horas postreras
en la angosta celda del Fuerte Santiago,
mis ojos caducos, sangran y llamean.
Sangran de coraje, porque,
pudiendo salvarle,
levantando armas, que, Unidad es Fuerza,
callamos cobardes, temblando en el Campo,
haciéndonos cómplices de la gran tragedia.

Y es entonces cuando viene clara
su imagen señera;
la visión del Mártir; la expresión del Héroe
en las asfixiantes horas de la espera.
Le veo pulsando sereno su Lira,
su soberbia Lira de inmortal cadencia,
dedicando su “Último Adiós” a la Patria,
adiós; todo un símbolo de ardiente elocuencia.
Adiós, hecho grito sublime en el alma;
adiós, de perdón a su aftenta;
adiós, a sus seres queridos;
adiós, a su Raza; adiós, a su Idea.
Su lucha fue vana, pero nunca estéril.
Y Rizal, más que hombre, ya todo un emblema,
marcha resignado donde no hay esclavos,
donde no hay verdugos, donde Dios impera.

Y un acorde sordo ruge en los albores
balbuceando el grito de amarga protesta;
¡es el Katipunan clamando venganza
y ante el fratricidio audaz se rebela,
con sus pechos preñados de encono,
y sus almas de justicia hambrientas!
Después, en un mudo silencio, enojoso,
desfilan las fuerzas;
desfilan las fuerzas apesadumbradas
delante la efigie del dulce Poeta;
delante el Filósofo más grando del siglo;
delante el Ingenio de humilde grandeza,
delante del mártir, del hombre, del sabio,
delante el Amigo que fue sin reservas;
delante el cadáver del gran Humillado,
¡delante del Hijo de una Patria nueva!

Y míranle absortos los altos Comandos
desde la borrasca de sus conciencias,
con grave postura de herido amor propio
al ver, aue aún caído, ¡su figura medra!

Me enseñaste un día como ser Patriota
y aquella jornada es mi brújula eterna…

¡Que nunca se borren, al pasar los años,
de tu holocausto, tus amargas huellas;
que jamás se borre y aún más clara brille,
cuanto más lejana, la sublime escena!

Publicado en Remembering Rizal: Voices from the Diaspora. Edwin A. Lozada,
Philippine American Writers and Artists, Inc., San Francisco, CA, 2011







A ti

Ya ves ya no te digo
lo mucho que te quiero,
ni dígote siquiera
mi loco frenesí.
La Vida me ha enseñado
a amar el cruel Silencio,
a hacer del llanto risa
y al dolor sonreír.

Por eso no te extrañe
si nada más te digo.
Laceraré mi espíritu
pensando siempre en ti.
¡Vida del alma mía!
¡Qué gozo da el martirio
de amar un imposible
y nunca desistir!

¡Qué gozo, si soñando
se te inspiró lo mismo!
¡Qué amargo, si despierto,
y ver que no es así!
¡Fénix de mis ensueños!
¡Atolondrado mirlo!
La Pasión que me abrasa
perdurará hasta el fin.

No importa, si, despótico
el Tiempo, audaz, se ensaña,
y si nuestra cabeza
se argenta en hebras mil;
el Alma siempre es joven,
eterna su alborada,
el Alma nunca muere
si Amor la hace vivir!

Romancero Sentimental
2010, Wordrunner Press, Petaluma CA