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jueves, 31 de julio de 2014

MERERID HOPWOOD [10.801]


Mererid Hopwood 

(Cardiff, GALES 1964) estudió español y alemán en la Universidad de Aberystwyth (Gales) y obtuvo un doctorado en literatura alemana en la University College de Londres. Fue profesora de alemán en la Universidad de de Swansea, y tutora de Escritura Creativa en el Departamento desde 2002. Después de pasar muchos años impartiendo conferencias en las universidades de Londres y Swansea se unió al Consejo de las Artes de Gales como directora regional. En 2001 ganó la prestigiosa cátedra de los bardos en el National Eisteddfod, un histórico festival de literatura que se remonta al Siglo XII. Posteriormente ha ejercido como profesora de español en la escuela Bro Myrddin en Carmarthen hasta enero de 2010 alternando sus labores como profesora, poeta, y presentadora de televisión. Actualmente es profesora en la Universidad de Gales, en el campus de Carmarthen. Galardonada con la Medalla del Eisteddfod por su obra O Ran (2008)

OBRA:

Sarah Kirsch (1997)
Singing in Chains: Listening to Welsh Verse (2004)
Seren Lowri (2005)
Plentyn (2005)
Ar Bwys (2007)
O Ran (2008)





Invierno

Escucha el clic de los dedos de hielo abrir
el cerrojo, el sol a su lado levanta la tapa
del mundo, escucha, oye el clic y a la noche rendirse

cinco rayos débiles giran despacio
la llave hasta aplastar las cadenas del suelo
escucha, oye los dedos abrir

las ventanas, clic, es hora de levantar el techo
y abrir otra vez las puertas del jardín al perfume
de todas las flores del mundo, clic y  se rendirá la noche
las manos empujan el invierno y el hielo que mordió
se rinde, el calor gana la partida
escucha, oye, el clic y a los dedos poderosos abrir

la noche, a pesar del miedo empujan el verano, no podemos evitar
el poder del empuje como cuando se da luz a un bebé y el día
llega, oye el clic y la noche se rinde

todos los cerrojos se abren de golpe y los fríos dueños huyen
y hay vida y habrá vida y estallá el día
escucha, oye, el clic de los dedos de hielo abrir
el mundo entero en un clic. Y a la noche rendida.



Y ésta es la versión que prefiere Mererid:



Invierno

Escucha el chasquido  de los dedos de hielo abrir
el cerrojo, el sol a su lado levanta la tapa
del mundo, escucha, oye el chasquido y a la noche rendirse

cinco rayos débiles giran despacio
la llave hasta aplastar las cadenas del suelo
escucha, oye los dedos de hielo abrir

las ventanas chasquea tus dedos, es hora de levantar el techo
y abrir otra vez las puertas del  jardín al perfume
de todas las flores del mundo, un chasquido y se rendirá la noche

las manos empujan el invierno y el hielo que mordió
se rinde, el calor del día gana la partida
escucha, oye el chasquido y a los dedos poderosos abrir

la noche, a pesar del miedo empujan el verano, no podemos evitar
el poder del empuje como cuando se da luz a un bebé y el día
llega, oye el chasquido y la noche se rinde

todos los cerrojos se abren de golpe y los fríos dueños huyen
y hay vida  y habrá vida y estallará el día
escucha, oye el chasquido de los dedos de hielo abrir
el mundo entero en un chasquido. Y a la noche se rendida.


Mererid Hopwood, inédito
Versiones: Marina Kohon




Winter

Hear the click of the ice fingers unlocking
The bolt the sun on this side lifts the lid
Of the world, listen, hear the click and the night gives in

Five weak rays turn slowly
The key until they destroy the chains of the ground
Listen, hear the ice fingers unlocking

The windows, click, it is time to lift the roof
And open again the garden doors to the perfume
Of all the flowers of the world, click and the night gives in

The hands push the winter and the ice that bites
Gives in, the heat of the day is gaining round
Listen, here the click and the strong fingers open

The night, despite the fear they push the summer, we can’t avoid
The power of the pushing like giving birth to a baby and the day
Will come, hear the click and the night gives in


All the bolts burst open and the cold masters flee
And there is life and there will be life and dawn will break
Listen, hear the click of the ice fingers unlocking
The whole world click. And the night has given in.


Mererid Hopwood

http://oghamirlanda.blogspot.com.es/2013/10/mererid-hopwood-dos-versiones-de-un.html






Comenzamos con la traducción de Mererid Hopwood de los poemas “Desnudo” (Las briznas: poemas para consuelo de Hugo van der Goes, 2007) y “Un elefante en la tela de una araña” (Poemas perplejos, 1995). Por último, y por anticipado, quisiera disculparme si en la transcripción de la fotocopia que me hizo llegar David Morgan de la traducción de Meredid Hopwood he cometido algún error del que solo yo soy responsable.

Juan Carlos Friebe

http://geometriadeldesconcierto.com/cuadernos/juan-carlos-friebe/poesia-traduccion-y-poemas-1/





DINOETHWYD / DESNUDO

Daw dyn i´r fynachlog, ond un arall wedyn
sy´n gwisgo clogyn y mynach diaddurn
er mwyn edrych ar Dduw o´i gell,
neu er mwyn dianc rhag y byd hwn a´i erchyllterau sych
ac er mwyn ei wynebu´n well,
neu er mwyn osgoi´r wyneb sy´n ceryddu´r drych.
Daw yn wylaidd, ac mae gwyleidd-dra´n ei weddu,
ac eto, chwilied a fynno, mae unigrwydd yn ddwfn,
ac mae dyfnder yn brifo, oni ddaw yn sydyn
rhyw fath o deimlad.
Daw dyn, ac yn y fynachlog
tawelwch sy´n croesawi ei gyrraedd,
yn barchus, amheus, yn weddus ddrwgdybus,
a chydag ef mae´n cario llwch y weundir llwyn,
mwd o lonydd cefn tywyll,
mwd ei wendid a´i fai,
er bod dyn da yn byw dan ei fron.
Mae´n dadwisgo´r carpiau a´r pechodau
wrth glirio ffordd drwy´r clos a thynnu´r dillad brwnt,
fel pe bai´n dweud mai´r hyn sy´n ein gorchuddio ni
yw gwir gnawd ein cig ni, ac nid y mwgwd,
yn yr un modd ac y mae amlinell y wyneb
yn ddim ond canol y masg. Ac yntau´n noeth
mae brychau gofid a chythrwfl arno,
golosg ei orffennol, a chreithiau diweddar.
Dyma´r pileri sy´n cynnal y mynachdy,
coed y clos, y pren afalau sgleiniog a gaethiwyd,
ac felly hefyd y palm sy´n llawn blodau bach
yn dangos eu hun drwy´r tail. Mae´r llewod
yn rhuo yn y bwâu, tra bo´r adar yn trydar
gan goroni´r llechi uwchben,
eu calonnau´n newynog, a´u gyddfau´n brifo
gan leisiau´r seraffiaid sy´n methu byw
fan hyn ar y ddaear, ac sy´n ymestyn mewn un côr,
ac os yw´r côr yn deilwng o´r nefoedd, nid yw´n deffro dduwioldeb.                                                                                      







Entra un hombre en el claustro. Otro más
escoge el hábito de monje austero
para mirar a Dios desde su celda,
o para huir del orbe y sus horrores;
para verle de frente, cara a cara,
o no enfrentarse al rostro que reprocha el espejo.
Viene con humildad, que le conviene,
pues busque lo que busque, la soledad es honda
y hondo daña, si no halla pronto algún
sentido. Entra un hombre y en el claustro
un silencio recoge su llegada
con respeto y recelo, obligada cautela:
trae consigo el barro de la ciénaga,
lodos de callejuelas tenebrosas,
fangos de su flaqueza y de su culpa
aunque en su pecho habite un hombre bueno.
Se despojó de harapos y pecados
al franquear el patio, su mugriento vestido,
como si aquello que nos cubre fuera
la verdadera piel de nuestra carne
y no el disfraz, igual que el perfil es tan sólo
la mitad de una máscara. Aun desnudo,
en su mirada hay tormento y mácula,
brasas de su pasado, cicatrices recientes.
Estos son los pilares que sustentan
el convento, los árboles del patio,
sus lustrosos manzanos condenados,
igual que los arriates mimados de verónicas
se abonaron de estiércol. Los leones
rugen en las arcadas mientras gorjean aves
coronando los ábacos, hambrientos
corazones, gargantas lastimadas
de voces serafines que no pueden vivir
aquí en la tierra, y se alzan en un coro
que si merece el cielo, no le mueve a piedad.






YR ELIFFANT AR EDAU´R PRY´COP / UN ELEFANTE EN LA TELA DE UNA ARAÑA

Edmygaf ddyfalbarhad y corryn
wrth iddo ganolbwyntio ar ei dasg
o greu magl mewn mosaic bendigedig,
nid ei ddysgeifarwch wrth lafur yr hela sy´n mynd a´m bryd.
Pan mae´n synhwyro perygl y glaw,
mae´n tynnu mewn ei waith helaeth
gyda dawn wyrthiol;
ac os daw´r gwynt a´r tywydd mawr i niweidio ei waith
mae´n ei ail-greu, mae´n dal ati, yn nodwyddo´r
edau trwy´r tyllau´n amyneddgar,
â doethineb mwy na gwyleidd-dra, ac mae´r trwsio´n
creu deunydd tryloyw o´i rwyd.
Deunydd sy´n gallu gwrthsefyll,
sy´n fygythiad mwy fyth,
a deallaf mai patrwm nid hynafol
ond cyn-oesol o fodoli ydyw;
a bod trachwant yn arwain y reddf
sy´n ei wthio i gyflawni´r campwaith
brau –yn frodwaith gorwych eithafol-
nid y ffug frwydro heintius a ddaw â syniad
deallus, neu ysgogiadau´r dychymyg.
Ac nid wyf heb wybod mai ei dechneg
yw techneg goroesi,
tric cach-gi a gaiff ei berffeithio
â gosgeiddrwyd erchyll
gan ei wendid athrylithgar a thraddodiad.
Mae rhywbeth ynglyn â manylder siarp
y symudadau didostur 
sy´n fy rhyfeddu ac yn fy arswydo,
rhywbeth gwrthun yng ngwead perffaith
y magl marwol sy´n fy nhroi
yn erbyn braint ei ddiogelwch fe fel heliwr.
Ond y sawl a fynn garu heb gael ei frifo,
sef marw yn nwylo´r un a gerwch,
dealled ddysgeidiaeth natur,
a pheidied â thaflu ei hun i´r byd heb darian,
na strategaeth datoded yn ofalus
ei we pry cop ei hunan, ac os daw´r gwynt
neu´r tywydd mawr i´w malu, dalied ati,
ac os na chaiff garu, o leiaf caiff oroesi.






Admiro la tenaz entrega de la araña
a su sobria tarea, que convierte
en mosaico bellísimo una trampa,
no su astucia en el arte de dar caza.
Cuando intuye el peligro de la lluvia
recoge su trabajo prodigioso
con tanta habilidad que es milagro;
si el viento o el tiempo dañan su labor
la reconstruye, persevera, enhebra
el hilo en sus agujas con paciencia
antes sabia que humilde, y su remiendo
devuelve resistencia y transparencia,
acaso aún más, a su red inclemente.
Entiendo que se trata de una forma
no antigua, primitiva, de existencia;
que la voracidad guía el impulso
que impele a ejecutar la delicada
obra –casi suntuosa de primor tan extremo-,
no el febril simulacro de una idea
inteligente, o el ímpetu de una fantasía.
No ignoro que su técnica consiste
en una táctica de subsistencia,
cobarde ardid que su debilidad
ingenia y la costumbre perfecciona
con elegancia pavorosa.
Hay algo en la afilada exactitud
de sus inexorables movimientos
que me fascina y me estremece, algo
perverso en la perfecta ejecución
de su trampa mortal que me rebela
contra su impunidad de cazadora.
Pero quien quiera amar sin ser herido,
que es morir a manos de lo amado,
aprenda la enseñanza de la naturaleza,
y no se arroje al mundo sin escudo
ni estrategia; despliegue con cuidado
su propia telaraña y, si el viento
o el tiempo la destruyen, persevere;
y, si no ame, al menos sobreviva.



sábado, 10 de noviembre de 2012

OWEN SHEERS [8479]






OWEN SHEERS  
Nacido en Fiji en 1974, Owen Sheers es un poeta, narrador y guionista galés. Ha publicado dos colecciones de poemas, The Blue Book y Skirrid Hill, con el que obtuvo el prestigioso Premio de Poesía Somerset Maugham. Su debut en prosa,The Dust Diaries, es una obra de no-ficción situada en Zimbabue que le valió el Premio Galés al Libro del Año en 2005. Su primera novela, Resistance, ha sido traducida a diez idiomas, entre ellos el español. Sheers se encargó, además, de coescribir el guión para la adaptación cinematográfica de Resistencia, que fue estrenada en el Reino Unido en 2011. Sheers también es dramaturgo y conductor de programas de arte y literatura para televisión y radio.


OBRA:

The Blue Book (2000)
The Dust Diaries (2004), a travel memoir through Zimbabwe, following the life of his great great uncle Arthur Shearly Cripps (Welsh Book of the Year)
Skirrid Hill (2005) (Somerset Maugham Award)
Resistance (2007), His first novel, published by Faber & Faber (Hospital Club Creative Award)
White Ravens (2009), The second novella in Seren Books' 'New Stories From The Mabinogion' series
A Poet's Guide to Britain (2009) poetry anthology
'The Gospel of Us' (2012) the novella of Sheers's play 'The Passion'
'The Two Worlds of Charlie F.' (2012), Theatre Script








ANDRÉS NEUMAN TRADUCE A OWEN SHEERS  *COSECHA* 



COSECHA

para S. 

Sentados a la sombra del castaño
nos tomó por sorpresa la caída de castañas:
minas en miniatura hundiéndose entre hojas,
golpeando nuestra espalda y nuestros hombros.
Empezaste a atraparlas,
estrujando sus secretos,
y te quedabas con las que podías
apretándolas bien contra tu vientre,
como si hubieras sido apuñalada
y estuvieras sangrando castañas por la herida.
Cuando se acumularon demasiadas
me confiaste unas pocas, que retuve:
puñado de nudillos en mi puño.
Pero con mi sudor opacaba su brillo,
desde un marrón intenso a un pardo tenue,
y cuando te las devolví
me dijiste que siempre sería de ese modo:
porque yo soy un hombre, y tengo manos ácidas.





martes, 4 de septiembre de 2012

7797.- TIFFANY ATKINSON



TIFFANY ATKINSON Berlín, Alemania, 1972. Reside en Gales

Es profesora de Literatura Inglesa en la Universidad de Aberystwyth, en Gales, donde vive desde 1993. En 2000 ganó el concurso nacional de poesía de Ottakar and Faber y en 2001 el Cardiff Academi International. Sus poemas se publicaron en diarios y antologías y su primer volumen de poesía reunida, Kink and Particle (2006) recibió la recomendación de la Poetry Book Society y ganó el premio Jerwood Aldeburgh First Collection Prize. Su segunda recopilación, Catulla et al, fue publicada por Bloodaxe in 2011 e ingresó en la lista corta de los libros del año 2012 de Gales. Realiza con regularidad lecturas y talleres en el Reino Unido y el extranjero y es editora de poesía de The New Welsh Review .





Pensamiento adulto

Toma, por ejemplo, esta playa: más bien una lonja de cuero de chancho
empapada de moscas, y difícilmente el lugar para saborear tu helado
o tus papas fritas, mucho menos para ponerte seria con un amante, menos aún
para traer a los niños; el mar mismo un disco de lata magullada
con olor a cadáver y un filo oxidado y letal; pero la verdad
es que es tarde, tienes un dolor en la base de tu espalda,
y sin nadie para aconsejarte, casi no te importa
que las moscas no te distingan de la carroña, si la roca ésta
tiene justo la forma de tu columna y boca arriba
recibes una panorámica de cielo abierto, y si el sol saliera,
bueno, estarías acá para tomarlo; así que se te ocurre
mientras enciendes uno de los cigarrillos que dejaste la semana pasada
que en estos días te estás conformando con menos, que, al mismo tiempo,
hay cosas peores, no, cosas infinitamente peores. 

Traducción de Inés Garland



Adult thinking

Take, for example, this beach: more a stretch of pigskin
swabbed with flies, and scarcely the place to savour your ice-cream
or chips, much less knuckle down with a lover, less still
to bring your kids; the sea itself a disc of hammered tin
with a corpsy tang and rusting, lethal edge; but the truth
is it’s late, there’s an ache in the pan of your back,
and with no one to tell you better, you barely care
that the flies don’t know you from carrion, not when this rock here
has just the curve of your spine so your upturned face
gets a widescreen gape of sky, and if the sun were to come round,
well, you’d be here for the taking; so it strikes you
as you spark one of the cigarettes you quit last week
that you’re settling for less these days, that, at the same time,
there are worse, no, infinitely worse things.



Querida Kate:

Las veredas de fin de semana son para las chicas pálidas. Todas esas hijas
alimentadas con leche de nuestro pueblo salen, sus párpados de neón
brillan. Están asustando a los gatos
y haciendo sonar las alarmas —

descaradas con sus cigarrillos y sus tampones,
pasándose brillo en los labios, con tiras de pastillas diminutas.
Absurdamente desenvueltas al besar. Siempre 
besando, oh, a alguien —

y Rufus, paseando por la costanera, dice
hola, Kirsty. Jess, te ves impresionante. ¡Sam!
Casi no… ¿cuando te volviste tan…?
Qué culto de histéricas.

Pero más tarde, cuando chapalean pasadas de lágrimas, o
llevan a casa gaviotas heridas en envases de cartón
o comparten una colilla en la fiesta de graduación, no puedo
dejar de pensar en ellas

a nuestra edad: engordando en el callejón sin salida
de matrimonios destartalados —peor— disecándose
sobre hojas de cálculo. ¿De qué lado estamos ahora, Kate?
Pd. ¿Café? ¿Pronto?

Traducción de Silvia Camerotto



Dear Kate,

Weekend pavements are for pale girls. All the milkfed
daughters of our town are out, their neon
eyelids flashing. They are scaring cats
and setting off alarms –

are brazen with their cigarettes and tampons,
passing lip-gloss round with strips of teeny pills.
Absurdly fluent in their kissing. Always
kissing, oh, someone –

and Rufus, strolling on the promenade, says
hello, Kirsty. Jess, you’re looking stunning. Sam!
I almost didn’t…when did you become so…?
What a cult of shrieks.

But later, when they clatter past in tears, or
carry injured seagulls home in chip-cartons
or share a fag-end on the prom, I cannot
stop to think of them

at our age: thickening in the cul-de-sacs
of clapped-out marriages – worse – dessicating
over spreadsheets. Which side are we on now, Kate?

P.S. Coffee? Soon?





Sin aviso

estamos ferozmente borrachos, y las crueldades crepitan
como rosas viejas. Cama de espinas. Qué poco
se necesita para derribar las maleables geometrías
del sexo, para perder el valor de amar. No

el amor en sí. El valor necesario. El elástico empuje
del salmón contra el río-músculo, la fe
loca del pimpollo. Todas las cosas que empujan contra
lo privado y lo singular. Es el camino
de botas usadas, tu partida; pero no te

quiero menos por eso. La luna toma un punto de vista
objetivo, manda comunicados a través
de la cama. Y la madrugada es pura boca. Vuelve,
y transplantemos los viejos resentimientos. Elaboremos
vinos de mala calidad en el otoño. Riamos. Engordemos.


Kink and Particle, Seren, 2006
Traducción de Inés Garland 


No Warning

we are fiercely drunk, and cruelties crackle
like old roses. Bed of thorns. How little
it takes to overturn the pliant geometries
of sex, to lose the nerve of loving. Not

the love itself. The nerve of it. The salmon’s
flex against the river-muscle, the insane
faith of the bud. All things that push against
the private and particular. It’s the tread
of borrowed boots, your leaving; but I do

not love you less for that.The moon takes
the objective view, posts bulletins across
the bed. And dawn is all mouth. Come back,
and we’ll plant the old resentments out. Brew
dodgy wines come autumn. Laugh. Grow fat.







miércoles, 14 de diciembre de 2011

5545.- RICHARD GWYN


Richard Gwyn (Gales, 1956). Estudió antropología en Londres antes de pasar una década viajando por los países del mediterráneo, trabajando en fábricas y como trabajador de campo en Francia y como pescador y camarero en Grecia. obtuvo el doctorado en lingüística en 1996.
Actualmente es profesor de literatura en la universidad de Cardiff. Es autor de dos novelas y seis libros de poesía, más recientemente Sad Giraffe Café (2010). Es traductor y editor de The Pterodactyl’s Wing, antología de poesía contemporánea –One Night in Icarus Street, Stone dog, flower red/Gos de pedra flor vermella (ambos de 1995), Walking on Bones (2000), Being in Water (2001) y Sad Giraffe Café (2010)–, de dos novelas –The Colour of a Dog Running Away (2005) y Deep Hanging Out (2007)– y de una gran antología de poesía galesa –The Pterodactyl’s Wing: Welsh World Poetry (2003). Acaba de publicar The Vagabond’s Breakfast, suerte de autobiografía.






Los poemas de Richard Gwyn (traducidos por Jorge Fondebrider)

El sendero no elegido

Había una bifurcación en el camino. Escogí uno de los dos, suponiendo que el otro era el sendero no elegido. Al cabo de unos minutos volví a la bifurcación, elegí el otro. Se parecía mucho al primero, aunque supe que al tomarlo me estaba metiendo con el destino. En el lapso de casi una hora, el sendero originariamente elegido se había convertido en el sendero no elegido, y tuve que inventar algún tipo de destino alternativo para él. Decidí que todas las consecuencias son, en buena medida, el resultado de la voluntad. Fue entonces cuando me di cuenta de que había perdido mi sombra.


The Road Not Taken

There was a fork in the track. I chose one of them, assuming the other to be the road not taken. After a few minutes I returned to the fork, chose the other one. It looked much the same as the first, though I knew that by taking it I was messing with fate. Within an hour or so, the road originally taken had become the road not taken, and I had to invent some kind of alternative destination for it. I decided that all outcomes are, to a large extent, the result of will. It was then that I realised I had lost my shadow.




Traducción

Todas tus historias son sobre ti mismo, dijo ella, incluso cuando parecen ser sobre otra gente. No iba a negarlo, ni a darle el gusto de tener razón. Así que cité a Proust, quien dijo que los escritores no inventan libros; los encuentran en sí mismos y los traducen. Eso pareció resolver el problema y ella se quedó callada. Hundí mis dedos en un bol de agua perfumada y empecé con el arroz. Un dejo a arcilla y a hojas y a metal me tomó por sorpresa. ¿Qué hay en el arroz?, le pregunté. ¿Caldo de hongos? ¿Cartuchos de escopeta? ¿Lombriz? No, dijo, mirando a través de la luz de la vela, las historias que todavía no has escrito están en el arroz. Debes estar paladeándolas.



Translation

All your stories are about yourself, she said, even when they seem to be about other people. I was not going to deny this, nor give her the pleasure of being right. So I quoted Proust, who said that writers don’t invent books; they find them within themselves and translate them. This seemed to do the trick, and she fell silent. I dipped my fingers into a bowl of scented water and started on the rice. An aftertaste of clay and leaves and metal took me by surprise. What is in this rice? I asked her. Mushroom stock? Shotgun cartridge? Earthworm? No, she said, peering at me through the candlelight, the stories that you haven’t written yet are in the rice. You must be tasting them.





Espartanos

Vivir en la ciudad de Esparta era difícil. Abandonado recién nacido por una noche en la ladera de una colina, pronto aprendías lo que era bueno. Además había peleas que pelear, tierras que conquistar, saqueos y sometimientos que llevar a cabo. Dignidad y una tumba honorable. Y siempre esos corintios tramposos y esos atenienses superiores a quienes superar en lucha mortal y sin dejarles ni un pelo intacto. Lanzas que lustrar hasta que brillasen más que la luz de la luna, espadas que afilar hasta que el menor contacto partiese en dos al nervio. Si crecías sintiéndote flojo ante todos esos trabajos, todo ese clamor por sangre y muerte, y anhelabas apenas un asomo de misterio o ternura, estabas condenado a la burla y al insulto. En el patio de la escuela oía a los que iban a ser guerreros espartanos. Sus palabrotas incluso eran de pura sangre, mientras yo tenía la boca llena de bolitas.





Spartans

In the city of Sparta the living was tough. Left out on a hillside as a newborn baby for a night, you soon learned what was what. Then there was fighting to be done, lands to conquer, pillaging and subjugation to carry out. Dignity and an honourable grave. And always those duplicitous Corinthians and superior Athenians to outdo in mortal conflict and in leaving not a hair unscathed. Spears to be polished until they outshone moonbeams, swords to sharpen till the faintest touch would bisect the strongest sinew. If you grew up feeling faint at all this hardship, all this clamouring for blood and death, and longed for just a hint of mystery or tenderness, you were doomed to mockery and insult. I heard them in the schoolyard, the would-be Spartan warriors. Even their swearwords were thoroughbred, while my mouth was full of marbles.





Abrir una caja

¿Quién puso esas cajas aquí? Un camino vacío. Árboles dispersos, ninguno dando frutos. Un cielo lleno de nubes que no van a dar lluvia. Ninguna señal de vida humana. Y, sin embargo, esas cajas, alineadas precisamente al borde del camino, depositadas sobre el suelo arenoso en pilas ordenadas. Cajas de cartón sin nada escrito en ellas. Ningún mensaje, o marca, o sello de compañía. Cartón marrón liso, con las partes de arriba plegadas y metidas. Quienquiera las haya dejado aquí sabía que no iba a llover. Observo las cajas como si esperase que ellas dieran el primer paso. Espero a ver si va a venir alguien: si alguien me está observando observar las cajas, listo para aparecerse de un salto y encararme con un grito airado, acercarse más e insultarme, maltratarme, maldecirme. Puedo oír al hombre, con barba de una semana, oler su transpiración, contemplar su gran vena palpitándole en el cuello. Silencio. Aquí no hay nadie. Ni siquiera pájaros. De modo que escucho los sonidos que aquí no hay y empiezo a oírlos: un griterío a lo lejos, un tractor, el graznido de un cuervo. Cuanto más oigo eso sonidos ausentes, más profundo se hace el silencio. Me acerco a la primera caja, aflojo la parte de arriba. La abro.






Opening a Box

Who put these boxes here? An empty road. Scattered trees, none bearing fruit. A sky full of clouds that will not rain. No signs of human life. And yet these boxes, lined up precisely at the roadside, banked on the sandy soil in neat piles. Cardboard boxes with nothing written on them. No message or mark or company stamp. Plain brown card, with the tops folded over and tucked under. Whoever left them here knew it would not rain. I watch the boxes, as if expecting them to make the first move. I wait to see if anyone will come: if anyone is watching me watch the boxes, ready to leap out and confront me with an angry shout, come up close and face to face to swear at me, abuse me, curse me. I can hear the man, unshaven for a week, smell his sweat, watch the big vein throbbing in his neck. Silence. There is nothing here. Not even birds. So I listen for the sounds that are not here, and begin to hear them: distant shouting, a tractor, a crow’s caw. The more I hear these absent sounds the deeper the silence grows. I approach the first box, loosen the flap. Open it.






Desempolvar

El polvo es verbal. Billones de partículas de dios sabe qué, que se depositan sobre toda superficie, en cada rincón. Engendrando bichos que, debajo del microscopio, se convierten en monstruos grotescos y aterradores. Polvo que se acumula inadvertido e invisible hasta que llega el día en que se lo percibe, y entonces, repentinamente, uno se escucha decir que nunca se había dado cuenta de lo llena de polvo que estaba la casa. Polvo y telarañas. Telarañas no perturbadas por meses o incluso años. Ya pasa de castaño a oscuro. Compras un plumero, uno con mango telescópico. Lo abres y plumereas las paredes, debajo de los estantes altos, en los más inaccesibles rincones del salón. Lugares donde el plumero nunca sacó el polvo. Lugares en los que el polvo se apiló. Pasas el dedo por la saliente y lo sacas cubierto de suciedad de 1976. Polvo punk. Ahora es 2000. De lamer ese polvo, te preguntas, ¿te sabría al pasado? ¿El del polvo medieval, el del polvo romano, el antiguo polvo del crepúsculo celta? Recógelo y ofrécelo a la venta en vaso de colores. Polvo pagano, polvo de rinoceronte, polvo de dinosaurio. Polvo del milenio. Polvo removido con cepillo por los santos. Polvo de Cristo. Polvo de Buda. El polvo de nuestros ancestros. Desempolvar: si no fuera una metáfora del olvido podría ser un verbo feliz.






Dusting

Dust is verbal. Billions of particles of god knows what, collecting on every surface, in every corner. Breeding bugs which, under the microscope, become grotesque and terrifying monsters. Dust that accumulates unnoticed and invisible until such time as it is noticed, and then suddenly you hear yourself observe that you had never realised quite how dusty this house was. Dust and cobwebs. Cobwebs undisturbed for months or even years. It all gets too much. You buy a feather duster, one with a telescopic handle. You open it out and wave it along the walls, under high shelves, into the most inaccessible reaches of the hall. Places where duster never dusted. Places where dust has piled thick. You run your finger down a ledge and it returns covered in the filth of 1976. Punk dust. It is now 1999. You wonder should you lick this dust, would you get a flavour of the past? What of medieval dust, Roman dust, good old Celtic sunset dust. Scoop it up and flog it off in coloured glass. Pagan dust, rhino dust, dinosaur dust. Millenium dust. Dust brushed by the saints. Christ dust. Buddha dust. The dust of our ancestors. Dust: if it weren’t a metaphor for oblivion it could be a happy verb.







Hambre de sal

¿Te recordaré en la luz insulsa y amarilla,
como a un pez que me entra en la boca, como un virus
que me entra en la sangre, como un miedo que me entra en la panza?
¿Te recordaré como una catástrofe
desgarrándome entre las piernas, dientes minúsculos que me hienden el labio,
lengua tocada con sal por la que mi lengua estaba loca?
Nunca reconociste esos pequeños robos:
el anillo de mi madre, la estatua de Knosos,
el medallón que yo guardaba para el cabello de los chicos
que nunca tuvimos. Te veo, ven a robar mis huesos,
dientecillos tan blancos, un collar de piedras coloridas,
valvas de almejas y mejillones alrededor de tu talle,
una cadena de esmeraldas en el tobillo. Pero ahora te has ido
de vuelta al mar. Puedo perdonar tu crueldad,
tus humores violentos, tus tramas de venganza,
recordando en lugar de eso el roce de tu piel
sobre la mía, el modo en que me viste aquella tarde
en la cueva marina, las gaviotas chillando afuera,
una multitud de airados acreedores en un mundo distinto,
vuelto terriblemente silencioso. Y tú, anidando
en la arena blanca, atrapada en las redes que tejí
con devota sobriedad, por completo convertida en sal.







Hunger for Salt

Will I remember you in the dull yellow light,
as a fish that enters my mouth, as a virus
that enters my blood, as a fear that enters my belly?
Will I remember you as a catastrophe
tearing between my legs, fine teeth slitting my lip,
tongue touched with salt my tongue was crazy for?
You never confessed to those little thefts:
my mother’s ring, the statue from Knossos,
the locket I kept for the hair of children
we never had. I see you, come to steal my bones,
small teeth so white, a necklace of coloured stones,
clams and mussel shells around your waist,
an ankle chain of emeralds. But now you have gone
back to the sea, I can forgive your cruelty,
your violent moods, your plots of revenge,
remembering instead the brush of your skin
on mine, the way you looked at me that afternoon
in the sea cave, gulls clamouring outside,
a crowd of angry creditors in a world otherwise
gone terribly quiet. And you, nestling in
the white sand, caught in the nets I wove
with a devout sobriety, turned utterly to salt.








Disolverse

Cuando hablaste de disolverte en mis brazos
advertí que no era una figura retórica,
que en un sentido (en todo sentido), lo decías en serio
que así fuera, desintegrarte en mí,
yo en ti, y ambos en agua. ¿Será eso
lo que se llama matrimonio, cuando ambas partes
desaparecen completamente, dejando apenas ondas
sobre la quieta superficie del agua? Pero para nosotros
el matrimonio era una curiosa fantasía, ¿y quién quizás
podría celebrarlo? A otro estabas prometida,
una figura oscura que acechaba de noche en callejones,
un cobrador de deudas siempre ocupado, y yo sabía
que mis escasas credenciales jamás servirían de mucho
con tu padre imaginario. Así que en cambio te conduje
a un estanque, con lirios y un puente oriental,
un banco bautizado con el nombre de un comerciante local,
el camino que circunscribía el agua
sombreado por hortensias y una vasta magnolia.
El lugar me resultaba conocido, pero desde que el yo
que recordaba cosas para entonces ya estaba
disolviéndose en el tú que se olvidaba cosas,
el recuerdo bien podría haber sido falso.
Caminaste alrededor del estanque, alrededor de mi isla,
disminuida con cada vuelta, cada vez atraída
por la gravedad de la inteligencia verde de la isla,
una y otra vez, mientras yo esperaba, un idiota
en un drama sin argumento, sin previsible conclusión.






Dissolving

When you spoke of dissolving in my arms
I realised it was not a figure of speech
that in a sense (in any sense), you meant it
to be just so, that you would disintegrate in me,
I in you, and both of us in water. Could this be
what is meant by marriage, in which both parties
disappear entirely, leaving only ripples
on the water’s quiet surface? But marriage
was a curious fantasy for us, and who could
possibly officiate? You were promised to another,
a dark figure stalking alleyways at night,
an ever-busy debt-collector, and I knew
my thin credentials would never count for much
with your imaginary father. So I led you
to a pond instead, with lilies and an oriental bridge,
a bench named for a local shopkeeper,
the path which circumscribed the water
shaded by hydrangeas and a vast magnolia.
The place was known to me, but since
the I that remembered things was by now
already dissolving in the you that forgot things,
the memory might well have been a false one.
You walked around the pond, around my island,
diminished with each circuit, each time drawn by
the gravity of the island’s green intelligence,
around and around, while I waited, an idiot
in a drama with no plot, no foreseeable conclusion.







Reglas de conducta

Llegaron Soldados. Después, Administradores. Impusieron un serie estricta de leyes de conducta. Primeramente, el toque de queda, entre las 9 pm y las 6 am. En segundo lugar, una restricción sobre el número de gente que podía verse junta en toda ocasión, salvo en la iglesia. En tercer lugar, que todos los adultos estuvieran completamente vestidos durante las horas no comprendidas por el toque de queda. En cuarto lugar, que quedaba estrictamente prohibido tener loros, así como todo otro pájaro que imitara el habla humana. Quinto, que las visitas al doctor fueran exclusivamente para quienes sufrieran únicamente enfermedades que se curasen. Sexto, que todos los libros que tuvieran la letra V deberían entregarse a las autoridades literarias. Séptimo, que todo el ganado se registrara ante la autoridad competente, salvo las aves de corral comestibles y sus huevos. Octavo, que las gallinas negras fueran una excepción a ésta última cláusula excluyente y que se las considerarse propiedad de los Administradores. Noveno, que quedaba prohibido que los perros ladrasen entre las 9 pm y las 6 am, y que si lo hicieran sus dueños estuvieran sujetos a multas abultadas. Décimo, que las personas que tuviesen sueños con (a) elefantes, (b) reptiles peligrosos, o (c) cualquier variedad de crustáceo, los reportaran a las autoridades cívicas de inmediato. La contravención de cualquiera de las leyes enunciadas arriba iba ser vista como un desafío directo a la autoridad de los Administradores. Las reglas fueron exhibidas en una ancha pizarra fuera de la intendencia. La primera noche, fuimos despertados por una explosión. Alguien había descargado ambos caños de una escopeta en la recién levantada pizarra. Se buscó en todas las casas que daban a la intendencia, pero no se encontró arma alguna. Cuatro jóvenes fueron enviados a la cárcel.







Rules of Conduct

Soldiers came. Administrators followed. They imposed a strict set of rules of conduct. Firstly, the curfew, between the hours of 9 pm and 6 am. Secondly, a restriction on the number of people to be seen together on any one occasion, except in church. Thirdly, that all adults should be fully clothed during hours not covered by the curfew. Fourthly, that the keeping of parrots was strictly forbidden, as were all other birds who mimicked human speech. Fifth, that visits to the doctor were to be confined to those who suffered only curable diseases. Sixth, that all books containing the letter V were to be handed in to the literary authorities. Seventh, that all livestock was to be registered with the appropriate authority, excluding edible fowl and their eggs. Eighth, that black hens were an exception to this last excluding clause and were to be considered property of the Administrators. Ninth, that it was prohibited for dogs to bark between the hours of 9 pm and 6 am, and that if they did so their owners were liable to substantial fines. Tenth, that persons who had dreams containing either (a) elephants; (b) dangerous reptiles, or (c) any variety of crustacean, were to report to the civic authorities at once. Contravention of any of the above stated legislation was to be regarded as a direct challenge to the authority of the Administrators. The rules were posted on a large noticeboard outside the civic hall. On the first night, we were awakened by an explosion. Somebody had fired both barrels of a shotgun into the newly erected noticeboard. All the houses facing the civic hall were searched, but no weapon was found. Four young men were sent to prison.




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