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martes, 23 de septiembre de 2014

SAMUEL NOYOLA [11.116]




Samuel Noyola

Nació en Monterrey, Nuevo León, MÉXICO  el 8 de febrero de 1965. Poeta. Ha sido profesor e investigador de lengua y literatura española en el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid; corrector y traductor de las editoriales Vuelta, Santillana y Mondadori (España); fundador de Perros Bravos Editores. Colaborador de Aquí Vamos, Deslinde, El Nuevo Diario (Nicaragua), Sábado y Vuelta.

México vivió a principios de los ochenta un pequeño pero fluido éxodo de jóvenes idealistas que viajaban a Centroamérica para apoyar las revoluciones en marcha. La lista, entre muchos otros, abarca a desde quien luego sería el líder del EZLN, el Subcomandante Marcos , hasta el poeta Mario Santiago Papasquiaro, inmortalizado por el escritor Roberto Bolaño como Ulises Lima, en su novela Los detectives salvajes .

Otro de los jóvenes idealistas mexicanos de aquel éxodo era un dibujante quinceañero llamado Samuel Noyola, quien se dirigió a Nicaragua para respaldar la lucha sandinista, aunque acabó marcado por un Marathon Internacional de Poesía celebrado al calor de la insurrección, en honor de Rubén Darío. Tras una estancia de medio año, el joven Noyola volvió a México con la firme decisión de entregar su vida, no a la lucha armada, sí a la poesía.

En 1985 publicó su primer libro, Nadar sabe mi llama , el cual llamó la atención de Octavio Paz, quien participaba activamente en la vida política y cultural de Hispanoamérica a través de la revista Vuelta . Paz le abrió un espacio al joven Noyola en su grupo y lo cobijó como si se tratara de uno de los suyos. Resultado de esa improbable amistad que surgió entre ambos, el Premio Nobel escribió en 1988 una cálida carta de recomendación para que Noyola viajara por Europa. Se cuenta que en 1990, cuando Paz acudió a Estocolmo a recibir el Premio Nobel de Literatura , uno de sus acompañantes era el joven Noyola.

Al regreso de su periplo europeo, Editorial Vuelta publicó en 1992 el segundo libro de Noyola: Tequila con calavera . El joven poeta nacido en Monterrey fue colándose a la élite cultural de la Ciudad de México, donde algunos escritores llegaron a verlo como el sucesor del Premio Nobel . Sin embargo, luego de la muerte de Paz, Noyola intensificó su carrera vertiginosa hacia el abismo, que incluyó constantes peleas a puño limpio con otros poetas, visitas esporádicas a la cárcel acusado de asaltos a mano armada y largas estancias en la Noche Fatídica de los márgenes extremos mexicanos.

En 2006, un periódico nacional informó que “Samuel Noyola, el poeta vagabundo”, había muerto tras vivir por semanas como indigente dentro de una vieja y descompuesta Caribe estacionada en la colonia Condesa del Distrito Federal. Pero ese mismo día, el poeta se apareció en la redacción del diario y desmintió la noticia de su anunciada muerte.

A finales de 2007, familiares, amigos y enemigos dejaron de tener noticias de él. El último empleo que se le conoció fue como franelero del estacionamiento de los artistas que iban a tocar a La Maraka, un populoso centro nocturno del Distrito Federal, donde supuestamente Noyola se encargaba también de conseguir droga para los músicos y cantantes que amenizaban las veladas salseras. En uno de los últimos escritos que se conocen de él –publicado en Letras libres (la versión contemporánea de Vuelta )– Noyola dice que durante sus días en La Maraka era el niño consentido de la cantante Margarita, la Diosa de la Cumbia : “No tenía sueldo, sino propinas. Poseía amistad y me cobijó el deber. Vivía de a grapas ”.

Antes de su ausencia –ocurrida en un contexto de desapariciones masivas en México, pero, al parecer, por motivos distintos– Noyola representaba, entre muchos otros (de Rimbaud a Corso) el estereotipo de un poeta infrarrealista, la corriente marginal que precisamente había nacido para combatir a Octavio Paz. Mario Santiago Papasquiaro, fundador del infrarrealismo y uno de los jóvenes que como Noyola tuvieron un revelador viaje de juventud a Nicaragua, apreciaba al heredero de Paz y lo describió como Vaquero del Mediodía .



Ese Vaquero del Mediodía era un auténtico poeta. Escribió cosas como ésta:.

Vértigo cantando

Te quiero de golpe, amor,
somos el reflejo terrestre de alguna estrella.
Para ti la llama espiritual de mis besos
y el sol profundo del deseo,
déjame a mi la altura y el abismo del corazón,
déjame el rascacielos en la sangre.
Porque desde la firme rosa madre vengo cayendo,
como abeja en celo volaba vagabundo
hacia la soledad de un jardín más oscuro,
caí largo hasta que el vértigo me hizo mártir,
luego me perdió para siempre el infarto del amor.



La pirámide

Una vez que entramos a la cantina La Pirámide, el extraño decidió presentarse. “Me llamo Samuel Noyola y soy poeta”, soltó. Samuel era un personaje medio mítico de la literatura en Monterrey. Algunos decían que no existía. Que se trataba de una alucinación generalizada o, bien, de un heterónimo de otro de los poetas enormes de la ciudad, el amigo Arnulfo Vigil. Le dije que sabía quién era, aunque no aclaré que en ese entonces –1998– no había leído ni uno solo de sus poemas. Empezó a hablar de una tarde que había pasado en Toledo, España, caminando con Octavio Paz, en la cual éste le había dicho que el cielo de ese día parecía una pintura de Goya. Las cervezas hicieron ronda una y otra vez mientras Samuel nos desvelaba a Alma Ramírez, Raymundo Pérez Arellano y a mí –poetas de pacotilla–, el deleite de la poesía en La Pirámide. Al final, rascamos los bolsillos de los pantalones para pagar nuestra cuenta y la del poeta Noyola, quien había desaparecido en el momento oportuno.

Nunca más volví a conversar bien con Samuel. Me lo topé varias veces, pero siempre andábamos muchos o había demasiado ruido de por medio. Luego algunas historias vitales se entrecruzaron y prevaleció el silencio. Ya luego, cuando quise verlo, me dijeron que había desaparecido. Y, además, que nadie quería saber de él, porque se había vuelto un tipo problemático.

Eso fue hace cuatro años y desde entonces, cada día que pasa lo recuerdo más. No sólo por su poesía, que leo fascinado una y otra vez y que ayuda a soportar el hastío de los días de vértigo. También por su portentosa, descarada y auténtica figura de poeta.

Quisiera encontrarlo para decirle algunas cosas importantes en lo personal. Y también para oírlo cantar su poesía. Pocos poetas la recitan tan bien como él lo hace con sus poemas. Debo buscarlo en serio. Iniciar la pesquisa. Un día de éstos voy a dejarlo todo hasta dar con él.

Pesquisa

Uno de los últimos que vieron a Samuel Noyola antes de que desapareciera fue el joven poeta Óscar David López, quien me contó que se lo había encontrado durante una fiesta en la casa del escritor Guillermo Fadanelli, en la colonia Condesa, del Distrito Federal. Óscar David le hizo a Samuel esta foto que luego publicó en su blog , junto al poema Reflexión sobre un recinto barroco . Se trata de una foto enigmática por el bolso rosa de mujer que cuelga de su cuello, pero también es una foto valiosa, porque es una de las escasas imágenes que hay del poeta justo antes de que desapareciera.



Cualquier información que usted tenga sobre él será de mucha utilidad para encontrarlo. Favor de enviarla a dondeandasamuel@gmail.com. Se respetará la confidencialidad, si así se desea.


Seismona

Voy a arrojar un número de granos.
Casi caso la pluma con papel
en un pacto de signos deslenguados:
forcejeo de ideas emplumadas.

Seismona duerme con un arco
para mojar las flechas en el sueño.

Desplaza sobre el llano la memoria,
se cruza con la sombra del venado
y las huellas de un tigre perdido
que traza el ocho de la fiera en celo.

Seismona sueña con Ocho-Venado
Garra-de-Tigre y cambia de postura
sobre el lecho de pieles atigradas
que tatúan su cuerpo cada noche.

Seismona sueña con un charco
para quemar las fechas en el viento.





La Espera

Podría esperar a que la Inspiración
me muerda una oreja, y en la espera
encender el incienso de mariguana,
el televisor o llamar a Tabata
para que me traiga una botella de tequila,
beberla en el cuenco de la calavera.

Pero puede llegar cuando distraído
más ando, cuando me saco un moco
o duermo enamorado. Sin embargo,
sospecho que Doña Inspiración no me espera.

Así que me acerco al Libreto, paro
la oreja, miro la realidad con estrías,
y su ojo descarado me contempla.





Asisea

Ridículo padre
Bajo el cielo de Tucson
Que mandas todavía cartas de amor

A la madre.

No olvido mi nombre sellado en tu cara,
herrado a tres sílabas
y en labios de ella generoso chispazo
abriendo con fe lo oscuro,
fuego en el espejo desvelado del alba.

No venga más memoria
a perturbar
flor de sangre inquieta en el costado.






Años Luz O Luciérnagas

Todas las noches
llegan en coche espacial
Son una luz viajera
Son llamas bastante añejas

En donde esté siempre veo
palpitando las luciérnagas
Pero la raza no cree aunque las vea
Se trata del miedo ancestral
que encandila un gobierno animal

Sin ofender a la inocente fauna
Subiremos hasta ellos
en el elevador de las alma

Cuando tranquila mente la muerte
nos invite a abrir los sellos
del sueño de ojos abiertos
donde el cuerpo es una casa
de vitalicia renta pagada

Llegaremos hasta ellas
Beberemos sin botella
La leche de las estrellas
Aquel día dormí temprano

Tres extras
terrestres de tres metros
iluminaron mi nombre
con un bautizo estelar

Desaparecido de la almohada
desatomizado como el Doc Spock
en otro planeta me tambaleaba
embriagado en la visión

Cuando desperté me llamaba Sol

Siempre las noches buenas
llegan en nave solar

Son una luz verdadera
Luciérnagas bastante viejas
Viajaremos hasta ellas
Beberemos sin botella
La leche de las estrellas
¡Come together, right now, over us!

U-FO-FO-FO-U-FO-FO-FO-U-FO-FO-FO





Reflexión sobre un recinto barroco

A Severo Sarduy

En un claustro geométrico de luces,   
la garra de la monja escribe, sella   
su ardor, con una imagen dual de estrella   
que, al sol con corte de astros, cae de bruces.
La envidia se encapucha. Fijas cruces   
proyectan filo o sombra en la faz bella,   
(rayas que en la memoria blanca de ella   
trascienden a barrotes: -tragaluces).
Puede ser expansivo su mañana.   
Su pulso es orbitado por la plana   
superficie del mundo, y no despacio.
En la celda sonora de sor Juana   
resuenan resplandores de palacio:   
los signos dispersados al espacio.





Dies irae

A Gabriel Favela

Ardiendo la ceniza, arrinconado 
por su rostro en fragmentos de esquinas rotas 
por un relámpago de mar: ojo 
de brasa, luminaria 
del camposanto, llama 
a la sombra limitada, risas 
amarillas en corredor apagado, 
ebria la muerte encalla  
a las siete y diecinueve de la mañana.
Estalla la punta del lápiz, quebra- 
do chorro de sílabas salpica 
piedras de ley, a Blake: ¿puede 
lo eterno de la centella enamorarse? 
Tiempo del arte, 
todo altar que se rinde es perdonado. 
La ruina es pirámide, 
reconciliación entre escombros. 
Orilla de siglo y de milenio: 
la naturaleza, la historia, 
simétricas sus olas de cien años.

Septiembre, 1985





Especulum

A civil war in my face?

FORREST GANDER

Chimuelo -sin los dientes de la leche-
soy el retrato duro de un pirata
dormido en la corriente, sin la pata
de palo, cerrado un ojo en Campeche,
por culpa de la desfondada Meche
que piedrota me dio con una lata.

Así anduve de aquí a salto de mata,
antes de conservarme en escabeche.

Hubo una guerra en mi rostro arado.
Allí:
.....la saga etílica y el frío
adoctrinado desde la intemperie.

Sobrio los doce pasos e inclinado.
Los meses en la cárcel del estío.
Y una mirada de mujer en serie.

(Tomado de El puerto sepultado)




Abuelo

Las espuelas de plata que arrastrabas
por el barro de las calles de tu pueblo
se quedaron constelando
el fondo del ropero de mi abuela y su memoria,
junto al brillo de tu navaja de rasurar
y el rizo cortado de cuando ella era tu novia.

A veces las reconozco en las fotografías
donde los zapatistas las encajaban
a la oscura piel de sus caballos
abriendo bajo las enconadas pezuñas una dirección de pólvora:
que casi roce de avispas,
chispas del fósforo contra la suela gastada del zapato,
sangre de la mano que al tocar la blancura de unas nalgas
vuela.

(Nadar sabe mi llama (1980-1985), edición SEP-CREA, México, 1986.)







martes, 2 de septiembre de 2014

JESSICA SANTIAGO GUZMÁN [11.049]


Jessica Santiago Guzmán

Teotitlán del Valle, Oaxaca, MÉXICO. 6 de Noviembre de 1991.
Actualmente estudia la licenciatura en Humanidades con especialidad en Literatura en la UABJO. Ha participado en el curso de creación literaria para jóvenes de la Fundación para las Letras Mexicanas, en Monterrey y en actuales fechas, en Xalapa. Mantiene una librería ambulante y es miembro fundador del LibraFest, evento libresco y musical en la ciudad de Oaxaca. Tiene un poemario en espera.
Temblores

Son más
bien el camino
que se lee antes
de irse tranquilo
a la cama.






Verdades que joden (después de los temblores)

José es quien acompaña los sismos
del campo estrecho de la mente
de la huimos
El enterrador es José
de las decembrinas épocas de guardar
errar y quedarse sin dientes.







Sinrazones de las mujeres
¿Habrá comenzado a llover bajo tierra?
Ya siento lo escarpado en la planta de los pies.
Esa Ofrenda de las piedras
Penitencia alambrada
Los bustos de cantera
observan la quietud con que resbala un cabello de entre tus dedos
Escondo los chocolates detrás de un libro de marineros que jamás he abierto

¿Qué pensaba ella que se dijo catedral?
¿Qué sintió la pequeña que se dejó capilla?
¿Les llueve a esas mujeres bajo tierra?



I

Todos se pueden escribir un par de líneas.
Todos saben cómo persignarse.
Sabemos que el accionar de los dedos es frío
como si se escaldaran los ríos de neblina
de remordimiento
En cualquier caso
también sabemos todos
cómo sacrificarse
desde la punta de los dedos
hasta llegar a ser santos.







Réquiem

Yo apenas si soy una puerta
pequeña
dilatada & con luz
a estas alturas
como la mirada que altera a los hombres solos
Se enseña a orinar a los ángeles de casa
mientras sus poetas tienen miedo
& se pagan cuotas & fianzas
Pasa el tiempo en su forma líquida
ala condensada de viejos
& lo único que quieren es recibir comida.
Los zancudos huelen a los familiares recluidos.
La imaginación es el rectángulo que enmarca las horas en la oscuridad.
Tocan las orquestas del mundo a las madres que nos dan de comer.






Turbulencia

Fue mi madre quien inventó el Triángulo de las Bermudas.
Le da por atormentarme con ese odio pequeño,
    como si necesitara medirse.
Y me enorgullece escuchar que el triángulo
estará afuera de mi cuarto
y que cada que salga
o muera, o regrese
mi madre estará en algún borde herrumbroso
    viéndome en la caída.






Poema para Porfirio

Primero: Le agradeces a tu hermano la suerte de haberse ido primero, y lo tardío que tus padres anunciaron a la pequeña. Segundo: El fallo del nombre y los golpes desatendidos son obra del mundo y se dieron por gracia de que vinieras blanco, a ser crío de mi padre oscuro. No te irás con la lluvia ni enfadarás a los gatos, basta con los que has corrido de mi casa. Te acomodaste anoche en la cama y dijiste que querías un poema, un poema a tu cuerpo y al frescor de tu pensamiento. Quizá mañana no puedas verme más o se me caiga un brazo, dijiste, Porfirio. Y suplicaste en mis ojos por segunda vez, que te regalara un poema. Y yo te di hormigas y más letras de Morábito porque no sabría cortarte el cabello como te gusta, ni preparar el agua de limón como crees que se toma en el cielo. Pídeme que repita las pesadillas que me has espantado, eso sí. Pide las cacerolas para una orquesta invisible, y te las regreso. Pero me será difícil hacer un poema de ti, de tu carne, de las uñas que operan para dejarte encerrado en casa. Habré de encontrar una medida, quizá las respuestas que esperabas del abuelo para consolar tu miedo, tu impaciencia a los minutos que preparan el cuerpo para la muerte.







Postal de una mujer que fuma

Hallé lo más bello de las flores en las flores caídas
Antonio Porchia


Como ese dolor por su calle larga
a las ancianas se les queda el cáncer en el pecho.

¿Qué hacen con los tallos que arrancan a las flores?

Dejan polinizar ese cáncer.
Se quedan con los botones húmedos
y los dejan marchitarse en su ropa.

Lo que no se sabe
en el mundo de un vicio:
lo que son el silencio y los retoños de las mujeres.







Oleadas


I

Oler la mitad de las desmembradas sonrisas ebrias/ de los perros/ de la casa
sea domingo o enero
     olérselas.

Oler la nuca más cercana
     y saberse inútil por no poder olerse la nuca propia.

Conducir por un desolado montón de arterias
por arenosos recuerdos a inyecciones
recuerdos de la erupción de un cráter que cerrará las muelas
     olérselas.



II

Los verbos terminados en arerir se comen/ de dos a tres de la mañana
se huelen también como las nucas.

Se aligeran y martillan los dedos cual sufijos/ para una mejor escritura

       sea jueves o diciembre.

Armar
      estropear
Suena correcto si lo vemos desde la butaca espectadora / acallada desde donde no se nos pueda ver. Me refiero al movimiento de molinos que suele recorrer la espalda como alambre o cañones
      cada que olfateamos



Oler de mañana se hace difícil como
abrirle los ojos a Kafka
como quedarse con la nariz congestionada







Sorpresa

I

Lo que importa es decirle la verdad a ellos
      a ustedes:
el lugar que ocupan
es donde ha estado todo el mundo.
Porque donde se grita
siempre será el meadero de muchos

      Y nosotros hacemos lo propio.



II

Al regresar del purgatorio robaremos a tu madre la taza de lo que se toma,
fumaremos el alacrán del tobillo de tu padre
      y haremos el amor cerca de una cama.
Inflamaré tus letras
dibujaré la tos de escribir a distancia y en Morse
Cuando el purgatorio nos haya devuelto.



viernes, 29 de agosto de 2014

ROSINA CONDE [11.036]


Rosina Conde


Hilda Rosina Conde Zambada (10 de febrero de 1954) es una escritora, lingüista y novelista mexicana nacida en Mexicali, Baja California. 

Estudió la licenciatura en lengua y literaturas hispánicas y la maestría en literatura española (Universidad Nacional Autónoma de México). Tiene publicados 22 libros de cuento, dramaturgia, ensayo, novela y poesía; ha grabado tres discos de blues; ha creado y representado cinco obras de arte-acción (performance) con guión, vestuario y escenografía original, y ha sido traducida al inglés y alemán. Su obra ha sido merecedora de 12 reconocimientos nacionales, estatales y municipales. Ha sido incluida, aproximadamente, en 40 antologías de México, Estados Unidos, Francia, España, Inglaterra, Austria/Alemania y Cuba. Durante un año trabajó en la elaboración de argumento original y 160 guiones para telenovela (Televisa). Desde hace 36 años se dedica a la docencia y desde hace 33, a la labor editorial.

Entre otros reconocimientos, obtuvo el Premio Nacional de Literatura "Gilberto Owen", en la categoría de cuento (1993); el Premio Nacional de Literatura "Carlos Monsiváis" (2010), y fue nombrada Creadora Emérita 2010 de Baja California por sus actividades artísticas y literarias. Ese mismo año, la XXVIII Feria del Libro de Tijuana le rindió un homenaje por su actividad como escritora. Actualmente, forma parte de la Academia de Creación Literaria de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Publicaciones

Ha publicado en numerosas revistas y suplementos culturales, tanto de México como del extranjero:

Caravelle
El Cuento
El Buscón
Cultura Norte
Blanco Móvil
Zurda
Tierra Adentro
El Último Vuelo
La Línea Quebrada

Obras

Algunos de sus libros publicados incluyen:
Poemas de seducción (1981)
El agente secreto (1991)
Arrieras somos (Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 1993, DIFOCUR, 1994)
La Genara
Como cashora al sol (2007), novela




QUIERO PALABRAS FUERTES 

Quiero palabras fuertes, detonantes;
que rujan, que destellen;
exploten en sonidos delirantes;
iluminen el ruido de la noche;
a los muertos levanten:
palabras-fósforo, palabras-trueno,
cañón, metralla, cohete.
Quiero palabras que no se intimiden
ni se arredren con sombras de nostalgia;
palabras migratorias
que permitan cruzar sin pasaporte:
palabras-salida, palabras-túnel,
vía rápida, avenida,
palabras-puente.
Quiero palabras que aplasten gigantes,
palabras-dragón, palabras-montaña,
grandiosas palabras-kamikase.
Denme palabras mil, palabras denme
se tornen en palabras-semillero
y otras mil me regalen, sólo quiero
convertir-las palabras-artillero
que derritan palabras-desencanto,
y así también destierren
palabras-bomba, snuff, cuerno de chivo,
las aplasten, derroten;
que cimbren los cimientos de la guerra
del viaje sin retorno.





TESTAMENTO

    A Daniel Sada, in memoriam

En posición fetal quiero mi tumba
sin gemidos ni llantos ni lamentos
sólo un canto febril, zumba que zumba
que amortigüe el camino en el momento.

Bacanora, sotol, una marimba;
son jarocho plagado de recuerdos;
un tequila, un mezcal, cimba que cimba
que acompañen mi paso sempiterno.

Llevar quiero un baile placentero;
del mariachi, su música y su canto,
un fandango, un danzón, un buen bolero;
pan de trigo y maíz con amaranto.

De la vida me llevo el argumento
de mis hijos, mis padres, mis carnales;
yo adopté desde el mismo nacimiento
los amigos, los cuates, los amantes.

No embalsamen mi cuerpo, en la mortaja
vivir quiero al unirme a los gusanos
que en su gran devenir darán ventaja
a la tierra en su danza con el guano.

Viviré al morir con la certeza
de ser planta, animal, tierra fecunda,
formaré con mis alas la corteza
de la abeja y su miel, zumba que zumba.

(2011)







PENINSULAR

En desérticos montes
el órgano me mira a la distancia;
retando al horizonte,
renuncia a la fragancia:
magnitud que reviste su elegancia.
Despojado de flores
el órgano se yergue misterioso,
frente al mar de colores
bajo el sol silencioso
en medio de cactáceas, luminoso.
Expeler al supremo
no pretende este ser meditabundo,
sino hallar en su fuero
en cerúleo inframundo:
absorber lo fugaz y lo fecundo.
Retener con audacia
los ríos que acompañan su entreceño
para dar eficacia
a un saludo costeño
más no aquel que se piensa caribeño.
La playa lo acompaña
en medio de silencio y maravilla:
la arena se lo apaña
el sol por coronilla
y una choya que le hace segundilla. 
No ceja el horizonte
perpetrar su silueta en alborada
cual si fuera Creonte
con las horas marcadas
por hercúleas proezas generadas.
Pacífico despide
con la luz del océano que se apaga
a las olas humildes
cual diosas que naufragan
que tratan de aferrarse a las biznagas.

(2009)






Poemas de seducción IV

Te seduciré
con una pera y un racimo de uvas.
Con las uvas
bañaré tu cuerpo
para beber sus gotas una a una.
La pera la comeré en cuclillas
sobre tu rostro.






De preferencia

I

Se solicita señorita
para trabajo fácil,
que sepa cocinar y lavar platos,
servir la mesa, coser, planchar,
zurcir calcetas, barrer, trapear.
De preferencia bilingüe
(con pasaporte).
Se quede a dormir.


II

Se solicita señorita
para trabajo fácil.
No importa que ignore el lenguaje académico
y quiera comprarse televisión a colores.
Lo que importa es que no exija
un lugar en la historia,
que no ponga en crisis el servicio…


III

Se solicita señorita
para trabajo fácil.
No se requiere experiencia.
Ofrecemos salario superior al mínimo indispensable,
un ambiente agradable
y la seguridad de que nunca se enterará
de que lo maquilado por usted
contamina al mundo entero,
de que sus hijos nacerán con malformaciones
cerebrales
y que a los veintiún años
usted no servirá ni para contestar el teléfono.