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jueves, 21 de octubre de 2010

1772.- JULIO AUMENTE


Julio Aumente Martínez-Rücker (Nació en Córdoba, España, 29 de octubre de 1921 y murió en Córdoba el 29 de julio de 2006), poeta español perteneciente al Grupo Cántico.
Fue el poeta más independiente del grupo, el más remiso y el último en publicar, y le interesaba más la vida que la literatura; de ahí el carácter experiencial y vivencial de su lírica. Nunca mitificó la poesía y poseía una excelente faceta desconocida, la de pintor. Entre sus amigos destacaban Pablo García Baena, al que conoció desde la misma escuela, y el psiquiatra y ensayista Carlos Castilla del Pino. Su casa cordobesa, cuidada por su hermana, estaba llena de plantas, cuadros y flores; cuando se lee su poema "La vita non á senso..." se entra en un mundo de lujo y artificio, que es el suyo. Es la obra de uno de los grandes poetas de la sensualidad y la imaginación.
Su trayectoria poética comienza en El aire que no vuelve, un libro entre clásico y modernista, con abundancia de sonetos y metros alejandrinos, endecasílabos y eneasílabos. En estos versos habla de Córdoba y de sus iglesias, la Mezquita-Catedral, envuelto todo ello en una atmósfera suntuaria. En Los silencios hay cierto influjo de la poesía de Vicente Aleixandre y de Luis Cernuda. En El aire que no vuelve se encuentran varios tipos de poemas, unos que poseen una especie de belleza fría o estática y otros que son más vividos, fruto de una experiencia vivida, real. Desde 1958 hay un mutismo total en su poesía. Es la época de la eclosión de la poesía social. Julio Aumente, como el resto de los integrantes de Cántico, sufre de un silencio majestuoso. Por la pendiente oscura, fechado en 1947 y 1965, recoge textos de sus comienzos poéticos, coetáneos de sus dos libros anteriores. Formalmente siguen abundando alejandrinos y endecasílabos, composiciones en verso blanco y verso libre. El tema que trata abundantemente es el del amor terminado, perdido. Evoca el paso del tiempo, el amor a la belleza. En La antesala los críticos vieron el gongorino paladeo de las palabras, la ironía de Manuel Machado y la nostalgia de Juan Ramón Jiménez aunándose en un modo expresivo y muy personal. Aumente introduce en sus poemas elementos coloquiales, banales. Aparece el humor.
El canto de las arpías (prologado por Villena, igual que "La Antesala") significa en cierta medida la ruptura con los miembros de Cántico. El poeta se aleja de la estética dominante en el grupo y asume su propia palabra poética. El poeta ama y se envuelve en el amor y siente y se expresa sin ningún tipo de pudor ni vergüenza. Esa pérdida del reparo, del rubor, ese deseo de mezclar lo personal con lo literario, le dan una dimensión nueva a su poesía. Se convierte en un diletante sin complejos, en un hombre abierto que ha comprendido que la vida es para vivirla sin falsedades. Habla de Gianni, su amor. En este libro alternan los momentos sublimes, versos que parecen haber sido escritos en papiros exquisitos en algún palacio de la nobleza más rancia, con momentos prosaicos en que el poeta se arrastra por lupanares, por miserables garitos de miseria. Julio Aumente se aleja tras su actuación y demuestra su gran personalidad poética tan diferente del resto de los componentes de Cántico.
En su libro Rodolfo el patinador el poeta abraza la vida, sacudiéndose las retóricas al uso y se inclina por una poesía directa, realista, dura, como si de música bakalao se tratara, mostrando una insólita frescura que no cuadra con su ya provecta edad. Porque detrás de cada verso hay sensibilidad y ternura en grandes dosis. Se trata de una poesía sincera, dura, cruda, pero no exenta de lirismo. El poeta ha cambiado su forma de ver las cosas, mucho más crítica ahora, y la sátira que antes se insinuaba en sus versos tiene ahora una mayor presencia.
Bibliografía del autor
El aire que no vuelve Madrid: Rialp, 1955.
Los silencios Madrid: Rialp, 1958.
Por la pendiente. oscura (1947 - 1965) Sevilla: Calle del Aire, 1982.
La antesala (1981-1983; prólogo de Luis Antonio de Villena, Madrid: Visor, 1983
Verde laurel para Michele, Málaga: Jarazmín, 1984.
De los Príncipes Sevilla: Renacimiento, 1990.
El canto de las arpías;prólogo de Luis Antonio de Villena. San Lorenzo de El Escorial: Ediciones Libertarias-Prodhufi S. A., 1993.
De las cabras o Amor y psiqui Málaga: Consejería de Cultura y Medio Ambiente, Delegación Provincial, 1992
La entrevista y otros poemas, Córdoba: Cuadernos de la Posada, 1994.
Poesía completa, 1955-1999; seguido del libro inédito Rollers; edición de Rafael Inglada y prólogo de Luis Antonio de Villena. Madrid: Visor, 2004.



Paisaje con campanas

Son ya las seis y media y es domingo. Febrero
trae uno de sus días soleados y dulces
en los que ya se siente rozar la Primavera.

Desde este mirador veo Córdoba: sus torres
y sus casas bañadas en el sol de la tarde,
con un silencio apenas roto por unos pájaros
o por llantos de niños en las casas cercanas.

A veces toda la ciudad vibra entera
y el aire es dulcemente rasgado
por la campana de un convento que toca a Vísperas.
Primero es el Císter, luego la Encarnación,
lejos se oyen apenas Santa Isabel y el Corpus.

Después viene el silencio a dominar de nuevo.
Por la campiña se vuelve el aire tenuemente violeta
y en la sierra los montes oscuramente azules,
¿acaso no es la tarde como una nueva aurora?
San Jerónimo cubre su perfil de naranjas.

Un rumor de caballos sube desde la calle.
Las campanas repiten su llamada insistente
y los pájaros huyen de las torres. El Ángelus
se extiende en toda Córdoba entre sol y silencio.

En la blanca azotea de un convento apartado
del mundo por ligeras celosías de madera,
una monja recoge las ropas ya secadas.

La última campana ha cesado. Imperceptiblemente
la tarde va dejando jirones de sí misma
en las cumbres más altas de Sierra Morena.

Lejos hacia Granada las luces van huyendo
y ni un rayo de sol queda ya en los tejados.

Los jardines ocultos van despertando al frío
y de un balcón oscuro surge un rumor de música.
La noche viene lenta casi como la muerte
que se espera, no llega y de pronto ha llegado.



PASEO MARÍTIMO

Un mar está lejano,
acaricia arrecifes.
Pez o rojo coral
en luz clara reviven.

Doras con tu presencia
el tibio, el puro, el cálido
dulce y húmedo viento.
En tu cuerpo descanso.

Tus ojos son el mar,
el mar eres tú mismo
-bronce aún débil-, un cielo
pesa en tus hombros, vivo

cuerpo amado. La arena
-luz que se entrega atodos-
sobre las piedras blancas
reverbera sus oros.

La luna en su menguante
roja se nos ofrece
como fruta lejana
que estrellas paladeen.

Tú estás allí y el mar.
Yo aquí frente a la tierra
con su forma tangible
que nos separa espesa.

Nos desune, gravita
lo sólido. Interpone
su densidad, distancia.
Nos va borrando nombres.

Oh, dulce amor, recuerdo
para siempre. Qué limpios
los que el aire me trae,
memoria sin olvido.

Viento de aquella mar
salado en nuestra sangre,
déjame en el presente.
Calla el alma. No sabe.





Al filo de las noches

Un cuerpo que se entrega no es difícil hallarlo.
Eso eras tú, un hermoso cuerpo divino y vivo.
Una breve cintura, un racimo dorado
en tus ojos brillando entre los ríos de Agosto.
Pero es fácil que un cuerpo fulja como una gema
si como amor se mira, con verdadero amor.
Amor y no esa débil pasión que muere a un tiempo
con el último goce de los cuerpos vencidos.
Para mí la palabra, para ti la caricia;
para mí la sonrisa y el arco de tus cejas,
para mí el fruncimiento de tu labio rosado,
superior, tibio, altivo, carnal, condescendiente.
Pero el amor no muere porque nunca ha nacido
en ti, que languideces al tocar de los dedos.
Tú buscas el secreto, la dulzura, el peligro
del momento robado al filo de las noches.
La amistad para ti, o el amor, eran sólo
nombres a que invocar en las horas perdidas.





Sarcófago de Córdoba

Allí se reclinó el cuerpo cansado
de aquel que buscó y no halló la absoluta belleza,
verde jardín que refresca el surtidor,
no más, no más sino dormir eternamente.
Filósofo abúlico o dacio mílite,
noble patricio o emperador divinizado,
en tan deslumbrador rectángulo de mármol
rosado mineral, tal si de Paros,
con luz lunar iluminada luce
vegetal o animado relieve caliente e inmortal
en cuya puerta, innominada, resquicio cierto incita
a traspasar el dudoso dintel ignoto.
Puerta indecisa que separa
sucio mundo presente de un más dichoso prometido;
Hades funesto así lo aceptas sin pavor alguno,
senda de luz y silencio abierta ante tus pies,
niebla acogedora te envuelve en tu mortal deceso,
esplendor evanescente que hace traslúcido el frío alabastro.
Sarcófago de Córdoba que en ti mismo devoras
cruel ciudad desdichada a la vulgaridad entregada con desidia.
Descansa ahora y luego resucites,
corta fusión perecedera,
para de ti volver, alta realeza,
polvo o aire, del agua, triunfal de nuevo en ti reconvertirme.

lunes, 16 de agosto de 2010

785.- JOSÉ DANIEL GARCÍA

José Daniel García (Córdoba, 1979) es diplomado en Ciencias de la Educación, en la especialidad de lengua extranjera (Inglés) y ultima su licenciatura en Humanidades. Ha desempeñado diversos oficios, dedicándose especialmente a la gestión cultural y la dinamización juvenil. Colabora, eventualmente, con el suplemento “Cuadernos del Sur” de Diario Córdoba y con la sección de cultura del periódico El Día de Córdoba.
Ideólogo y fundador del colectivo C.A.I.N., ha sido incluido, entre otras, en las siguientes antologías: "Andalucía Poesía Joven", "El libro del Jardín", "Periféricos", “Poesía para bacterias”, “Lógicos y órficos”, “Poesía viva en Andalucía” y “Punto de partida”, las tres últimas en Hispanoamérica. En 2005 obtuvo el Premio Andalucía Joven de Poesía por El sueño del monóxido (DVD, 2006). Este año ha resultado ganador del XXIII Premio de Poesía Hiperión por su libro Coma (Hiperión, 2008).
Obra poética:
El sueño del monóxido. DVD, 2006.
Coma. Hiperión, 2008.
Estibador de sombras. Cangrejo Pistolero Ediciones, 2010.



Mary Moon camina por Gran Vía
como un escaparate en movimiento,
precoz equilibrista sin alambre
oscilando entre el sueño y las agujas.
Selenita famélica y azul
desterrada al planeta de los zombies,
en las bocas de metro sobrevive
tomando vitaminas contra el miedo.
La luna es un motel de carretera
donde la desahuciaron.
_________________ Mary Moon,
flor de los orfanatos, deshojada
en colchones de espuma y textil frío,
entablilla la rosa mortecina
y sube a un coche nuevo.

(El sueño del monóxido, 2006)



***



Cuando la bota azul
venga a pisar la araña
de codos enlazados
y las manos comiencen
a descoser las trenzas
o atravesar la piel de los tambores,
no os mováis.

Aunque os rompan las medias
y os arrastren
o sintáis escarbando bajo el cráneo
la vida, no os mováis.

El miedo es un payaso que os apunta
con una flor de plástico.

(Coma, 2008)



***



Como un ángel que escapa de la nieve
despertamos del coma, instante hermoso
que hermanas a los vivos con los muertos .

Los párpados oscuros fragmentaron
el núcleo carcelario de los ojos.
La luz fundió los restos del acero
inoculando vida a las retinas.

El blanco de las sábanas, las rosas,
la mano de la madre, los goteros…
Todo era novedad. Todo memoria.

Sin embargo, los cuervos regresaron,
percutores de ébano y saliva.
El rumor de crisálida cesó.

(Coma, 2008)


*****





En el embarcadero
hay un hombre olvidado
que apura las almendras
de una servilleta
y observa, indiferente,
un beso a pie de dársena.

A su paso,
las raíces del amor
crujen como una silla
desvencijada.

Una amarga silueta
de cianuro
le espera junto al muelle.

Del libro Coma (XIII Premio de Poesía Hiperión),
Madrid, Hiperión, 2008.



1.

Con el toque de queda,
sagrado como el sueño de un lactante,
un murmullo de uñas
bajo el escombro
desentraña raíces,
extirpa dátiles,
se disputa la sangre
de las acequias.
Al ritmo del obús, los escuadrones
pisan dientes de ajo
y la lengua de fósforo se expande
por jaimas y arrabales.
El enjambre de balas y mandíbulas
muerde los torsos jóvenes,
perfora
la piel hasta los huesos.
Como un camello herido en una pata,
Diwaniya agoniza en el desierto
marcada por la orina
de los chacales.

2.

La chica de la curva peligrosa
quiso tocar las flores del arcén.
Enterraron su cuerpo en la cuneta.
Vidrio suave sus ojos
tienen el tono azul de un mar deshabitado,
el pelo le acaricia los tobillos,
las larvas no se atreven a morderla,
las raíces formaron atalayas
protegiendo su cuerpo de la lluvia;
bajo el manto freático reposa
el milagro engastado en cera virgen.
Una cruz en el suelo es un tesoro
oculto bajo un párpado de tierra.

3.

Entre la víctima y la bala,
el niño y el estanque, el reo y el patíbulo.
Entre la mina y el soldado,
el púgil malherido y la campana,
el turista y la trampa para osos.
Entre la herida y la gangrena,
el barbo y el anzuelo,
la célula y el cáncer,
el perro vagabundo y la estricnina.
Entre la cuerda y el vacío.

4.

Ella dijo…

–Eras como un suspiro en un cuadro de Munch.
La sombra sin alumno del recreo.
El chaval de uniforme transparente
que se deja el pijama
bajo la ropa.

–Todos tus compañeros conocían
el consejo de Freud,
“apalear al loco mientras duerme”;
hice lo propio, niño. Era cuestión
de supervivencia.

–Y aunque ahora te camufles
bajo un grueso foulard de fibra óptica,
no hay lentes graduadas que corrijan
las gotas de marrón
melancolía
que oscurecen el iris de tus ojos.
Ese velo de luz contaminada,
¿desde cuándo gotea?

–Me das pena, muchacho.
Deberías hacerte una biopsia
de glándula pineal.

Acabado el café,
nos besamos. Corrijo: la besé.
Rectifico: intenté darle un beso
mientras se limitaba a sonreír
formando una frontera con los dientes.
Guardé mi lengua y la mastiqué un poco.

Cada uno a su casa.



domingo, 1 de agosto de 2010

683.- JUAN ANTONIO BERNIER

Juan Antonio Bernier (Córdoba, España, 1976). Ha publicado los libros de poemas La costa de los sueños (Córdoba, El Átomo, 1998), Así procede el pájaro (Valencia, Pre-textos, 2004) y la plaquette Luces dentro del bosque (Granada, Cuadernos del Vigía, 2000). Por su último libro recibió el premio “Ojo crítico” de RNE en 2005. Ha sido incluido en las antologías La lógica de Orfeo (Visor, 2003), Edad presente (Fundación José Manuel Lara, 2003), Veinticinco poetas españoles jóvenes (Hiperión, 2003) Los círculos del aire (Algaida, 2008) y Deshabitados (Maillot Amarillo, 2008). Desde 2004 es coordinador del encuentro internacional de poesía Cosmopoética (Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2009). Recientemente ha sido incluido en la antología de Luis Antonio de Villena La inteligencia y el hacha. Un panorama de la generación de 2000 (Visor, 2010) y ha publicado la antología Un silencio radiante. Ocho poetas búlgaros contemporáneos (Cosmopoética, 2010) en colaboración con Rada Panchovska y Liliana Tabákova. Licenciado en Filología Hispánica, actualmente trabaja como profesor de español en el Instituto de Lenguas Románicas G. S. Rakovski de Burgás (Bulgaria).



Árboles con tronco pintado de blanco

1.

Mira el tejado,
ahora.
Míralo luego,
dentro de diez años.

Está lleno de piedras.

Lo que ha habido en medio
no ha sido sino
un sueño de lombriz.

Ahora mira la luna
contra el cielo añil.
Parece un holograma.

2.

¿Has notado la rima?
Parece un holograma.



EL INVIERNO, DE NUEVO

La hierba del solar ha crecido con fuerza.
No ha habido un solo día de este otoño
en que los elementos
le hayan dado la espalda.

Desde aquí puedo verla. Es un regalo
frente al dolor inerte de los muros.
El viento, el sol, las nubes, le han sido favorables
(también ellos, con su espalda de sombra).

En esta edad anómala y terrible,
pienso en mi amor;
se parece a esta hierba.





AMANECE EN EL BOSQUE

Me acerco hasta la puerta. El aire es frío
como el gélido lienzo de una cama vacía
y, aún conmocionado, lo acojo quedamente.

Hay pájaros cantando que, invisibles,
reclaman la atención hacia las hojas
que el bosque solicita. A ras de suelo
lo roza una neblina sin raíces.

Procuro no pensar. Quisiera devolverle
la familiar mirada con que el bosque nos mira.

Atento a lo contiguo, observo -me demoro-
la neblina inconsciente.



ANCIANO EN LA ESPESURA

Un anciano atraviesa la espesura,
camina entre las ramas del silencio
bajo un cielo crispado que desciende
con su lento nublar sobre la tarde.

Como una red tupida de hojarasca
esparcida a la sombra de este bosque,
así es su corazón ya deshojado
que acaricia la luz con mansedumbre.

Con su hatillo de días y el semblante
de quien no ha visto nada en el sendero,
un anciano atraviesa la espesura,
le da, con su mirar, significado.

(Poemas provenientes de Así procede el pájaro,
Valencia, Pre-textos, 2004)



IN LIMINE

He escrito estos poemas para ti
con palabras que usamos a diario.
Late en ellos la calma de las horas
que en la hierba tendidos malgastamos.
No busque quien los lea otro sentido
que un fluir sinuoso hasta tu abrazo.





A la hora del inútil paseo

A la hora del inútil paseo
el aire va arrojando
las hojas amarillas
de árboles sin nombre
sobre la carretera
que húmeda descansa
como cola de gato.

Si en esta hora desierta
tomase el pensamiento
su forma más sencilla,
adoptaría forma de cielo,
de tejado, de lana, de revólver,
no sin antes tomar
la forma de algún rostro
que sentimos lejano.



El cielo en su lugar

1.

El cielo, más profundo
si está lleno de pájaros,
parpadea un instante
si lo observo obstinado.

2.

Miro, con ojos entreabiertos.
La cúpula del cielo
se cierra sobre sí
como una flor carnívora.

3.

Con los ojos cerrados,
este cielo es la media
de los últimos cielos.



VIII

La ventana, el estante.
Gramáticas de lenguas qaue anidaron
en nuestro corazón.
Cuadernos casi enteros consagrados
a la búsqueda humilde
de una sola verdad,
distinta a cada instante;
negándose a sí misma.

La mesa, el lapicero.
La música mostrando
el camino a seguir,
el bosque en que perderse
donde la casa roja.


EL FRUTO CIERTO

1

Nuestro vivir acendrado:
— como el fruto del almendro
que en su vaina ha madurado—:
nuestro vivir hacia dentro.


2

Para quién este fruto
sino para el futuro.

Rebosante de savia
bajo el cielo de agosto,

para quién este verde
sino para el presente.

3

Pureza del árbol desnudo
que se sueña suficiente.


martes, 27 de julio de 2010

658.- ALEJANDRO LÓPEZ ANDRADA


"Me hice escritor gracias a los pastores, que me hicieron descifrar el lenguaje de la naturaleza"



ALEJANDRO LÓPEZ ANDRADA nace en Villanueva del Duque (Córdoba) el 13 de Febrero de 1957 y desde entonces reside en su pueblo natal. Es titulado en Magisterio y miembro de la Real Academia de Nobles Letras y Bellas Artes de Córdoba.

Comenzó su andadura literaria a principio de los años 80 y desde entonces ha publicado 35 libros y ha ganado numerosos premios entre los que destacan los siguientes: Premio de Poesía “Antonio González de Lama” en León, Premio Nacional de Poesía “San Juan de la Cruz” en Ávila, Premio Nacional de Poesía “José Hierro” en Madrid, Premio Hispanoamericano de Poesía “Rafael Alberti” en El Puerto de Santa María, Premio “Andalucía de la Crítica” en modalidad de poesía, Premio de Poesía “Cáceres, Patrimonio de la Humanidad”, Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Badajoz”, el Premio Nacional de Poesía “Ciudad de Salamanca” y el Premio Internacional de Poesía ”Fray Luis de León” en 2007.

Leyendo la obra de Alejandro se aprecia fácilmente que tanto su poesía, como su novela y sus artículos periodísticos, están poderosamente influidos por la naturaleza, la ecología y los espacios y ambientes rurales próximos a su siempre querida Villanueva del Duque.

Alejandro se ha convertido en un autentico embajador no sólo de su pueblo, sino también de todo el Valle de los Pedroches.

Es miembro de la Real Academia de Nobles Letras y Bellas Artes de Córdoba, además de socio fundador del Ateneo de Córdoba. Casado y con dos hijas, trabaja desde 1985 como técnico de cultura de la Mancomunidad de Municipios Los Pedroches. Ejerce también como crítico literario, destacando su colaboración con el suplemento literario Cuadernos del Sur, que edita Diario Córdoba.

El 29 de enero de 2007 el Pleno del Ayuntamiento de Villanueva del Duque lo nombró, por unanimidad, Hijo Predilecto de la localidad.


Sus libros de poesía

• Sonetos para un Valle (1984)
• El valle de los tristes (1985)
• Novilunio en Allozo (1988)
• Códice de la melancolía (1989, finalista del premio Adonais)
• El País de Violeta (1990, Poesía Infantil)
• La floresta de amianto (1991)
• De la Herrumbre (1992)
• Álbum de apátrida (1993, Premio Ángel González de Lama)
• La tumba del arco iris (1994, Premio San Juan de la Cruz)
• El rumor de los chopos (1995, Premio José Hierro)
• El Bosque del Arco Iris (1996, Poesía Infantil)
• El cazador de luciérnagas (1996, Accésit del Premio Jaime Gil de Biedma)
• El humo de las viñas (1999, Premio Cáceres, Patrimonio de la Humanidad)
• Los pájaros del frío (2000, Premios Rafael Alberti y Andalucía de la Crítica)
• Los árboles dormidos (2002, Premio Ciudad de Badajoz)
• La nieve en los espinos. Antología (2004)
• El vuelo de la bruma (2005, Premio Ciudad de Salamanca)
• La tierra en sombra (2007, Premio Fray Luís de León )




RÍO CUZNA

Colocabas las cañas junto al río:
silencios de bambú
sobre la hierba. Planeaban libélulas
y el cielo
en el agua reflejaba mi inocencia.
Me entregabas cien peces luminosos
que yo escondía
a la orilla de una adelfa.
Si ahora volviese aquel tiempo
intentaría
sujetarte en mis ojos para siempre.
Sé que aún vuelan
silenciosos petirrojos
sobre la mancha antigua de aquel bosque.
Sé que en la orilla
oscura de las mimbres
aún reverbera el eco de tu risa.
Pero ya es tarde: del cementerio sube
un rumor de agua umbría marchitándose.
Hiela en el río,
y las carpas no comprenden
que el mago de los peces se haya muerto.

Del libro “La tumba del arco iris”
(Colección San Juan de la Cruz)





LAS BARNACLAS

Delante, aquel silencio.
Las barnaclas
surcan la misma ruta: un cielo de agua.
Vuelan susurros
y el humo repta azul
por la quietud del valle.
¿Quién nos habla?
La luna deja luto
en el abismo de los caminos blancos.
El viento pasa
como una esbelta lágrima de anís
entre las piedras muertas.
En los bardales,
aún puedes reencontrarme. Queda el frío
y aquella paz.
Detrás, todo es cansancio.

Del libro “Los pájaros del frío”
(Editorial Renacimiento)




LA PEDRERA

(Abuelo Alejandro)

Al frente, veo la hilera de los álamos
sumergidos en la lluvia,
como músicos
vagando por la inmóvil majestad
del campo abandonado.
Es todo oscuro
y, sin embargo, toco las arrugas
de tu alma siempre alegre. En el dibujo
trazado por el agua en mi memoria,
está tu risa abierta,
el cielo puro,
la misma soledad llena de amor,
la misma lejanía hecha de lutos.
Aún rozo tu silueta
si regreso
desnudo hacia aquel tiempo. En lo profundo,
contemplo el azul limpio
de tus ojos cruzando la vereda,
el bosque húmedo,
el viento
y la cantera de granito
como un palacio muerto, entre los juncos.

Del libro “Los árboles dormidos” (Editorial Algaida)



ECO EN LAS RUINAS


Escucho un tiempo de oro y de tristeza,
una edad
lejanísima de ciervos,
de salamandras cubriendo el arco iris
que se alzaba sobre oscurecidos puentes.
Como trigales
cortados por la sombra,
como azulados rumiantes sobre el campo,
pasan los hombres,
y el humo está en sus ojos
y una tristeza de oro hay en sus almas.
Se hizo herrumbre el amor.
La soledad
de un dulce invierno
dejó en mi sangre lluvia.
Un paisaje violeta y derrumbado
es la verdad que nos vigila desde siempre.



FOTOGRAFÍA VELADA

Es siempre el mismo sueño;
abuela está
sin rostro ni cabeza en un foto.
Padre nos mira
desde aquella incierta edad
que da el vacío
y nos cubre la nostalgia.
¿Cuál es la luz que tirita
en esa imagen
donde se ve un corralito abandonado?
¿Cómo agarrar la nieve
que resbala
por la ternura agreste de esa estampa?
A veces, se cae el tiempo
y en la foto
suena la luz como un cántaro quebrado.
Entonces, te despiertas
con los ojos
llenos de frío. Y te habla aquel retrato.

De “El humo de las viñas” (1998)




LOS DIAS LEJANOS

Allí, a lo lejos,
donde tiemblan los maizales
y el pueblo está dormido,
donde invernan
los erizos románticos, tu fe
sigue sentada contemplando el humo.

Igual que un monte
herido por la noche,
aún te sostienes firme en el camino;
te acarician murmullos,
risas, sueños,
que, ayer, tuviste
y ahora, al fin, reencuentras.

Todo aquel tiempo
está en tu corazón,
iluminado por un sol de fresa.

Delante de tus ojos,
van pasando
los días lejanos hacia un bello crepúsculo.



SILUETAS FEMENINAS

Las mujeres más tristes llevan mirlos
dentro del corazón,
tocan el aire
cercadas por la muerte;
cruzan raudas,
bajo la sombra gris de los castaños.
La más anciana de ellas
se detiene,
nos mira brevemente, como un árbol
doblado por la lluvia,
nos esquiva,
nerviosamente, y sigue caminando.

(De El vuelo de la bruma, 2005)



TRAS LOS TILOS

Muy lejos, en el recodo de una tarde,
aún suena el oleaje
de los trigos. Llenándose de ausencia alarga el sol
su lento brazo de oro hasta las juncias.
Cose una niña ciega el corazón
de un águila en un lienzo.
Hay servilletas, cucharas de vainilla,
un plato hondo
en el que silba un tábano.
Ceniza.
De nuevo se alza el humo
entre los tallos
sagrados del silencio. Tras los tilos,
a un paso del columpio, en un balcón,
la luz de aquella infancia aún tiene frío.

("El silencio del humo")



VISION TRAS LA TORMENTA

El ventanuco abierto al encinar
tu bicicleta
rota en la hojarasca.
Una silueta oscura
está en el río,
buscando el resplandor de aquel verano

La tormenta se fue.
Tras el asfalto
que cruza la dehesa, hay voces de agua.

Flota un aroma de hinojo
en la colina;
los astros bordan tapices de silencio.

El hombre lleva
en el pecho mariposas
y, en los ojos, una fosforescencia malva.

A su paso
va llenándose de luz
los árboles, las fuentes, las montañas.



A LA ORILLA DEL AGUA

La luz transcurre aquí
serenamente,
igual que un suave olor de manzanilla.
Huele a lluvia. Dentro de la tarde
está mi alma,
herida entre los tilos.

Bajo el puente
humilde, en la quietud
azulada y mística del tiempo,
sueñan mis ojos,
fríos sobre el himno
enamorado y dulce del arroyo.
Pasan zorzales sobre el viento añil.
Suena en la luz mi corazón dormido.
A la orilla del agua, entre las juncias,
cruje el dolor de mi adolescencia.







656.- NACHO MONTOTO


Nacho Montoto. Córdoba. 1979. Escritor y agitador cultural. Articulista de Diario Córdoba y colaborador del suplemento cultural Cuadernos del Sur . Ha publicado las Plaquettes La ciudad de los espejos (Diputación de Huelva, 2007) y Las últimas lluvias (Versos del sol. 2008). Acaba de publicar el poemario Espacios Insostenibles - Mi memoria es un tobogán ( Cangrejo Pistolero Ediciones, 2008). Tiene en prensa la novela BINARIOS que se publicará a principios de Marzo de 2009 . Ha participado en diversas antologías. Ideólogo y cofundador del colectivo C.A.I.N. Codirige la colección de poesía Los14ochomiles . Actualiza a diario el blog http://www.pajaritasdepapel.es/
Página web: http://www.nachomontoto.es/


Poemas

En mitad del jardín yacen mutiladas
cientos de naranjas.
Desparramadas por el campo,
heridas hasta el corazón,
desangradas,
gajo a gajo,
esparcidos sus miembros
dañando, sin querer, el paisaje.

(De Mi memoria es un tobogán)


****


Luz: ventana abierta/cortina recogida/
persiana en lo alto/gente en la calle.
Luz: foco de discoteca/colores en el techo/
halógenas en el W.C./ultraviolet.
Luz: semáforo en ámbar/faros de xenon/
chalecos reflectantes/leds.
Luz: flexo sobre la mesa/lámpara de mesilla/
un par de velas/gafas de ver.
Luz: monitor encendido/webcam/
play station/encefalograma.

(De Espacios insostenibles)


****


El sol no quema mi cara. El calor no existe. Un melanoma amenaza la ciudad. Dijimos que el lugar sería x. Nunca mires tras tu espalda, nunca cuando regreses a casa de noche. Sólo cuando entres y cierres la puerta estarás resguardado de lo que sucede fuera. No pienso escribir epitafios. Los muertos no merecen nada: humus. Una flor se pudre en el jardín. Un cuerpo se desnuda tras la ventana, su sexo deshojado queda al aire. Todas las noches la misma pesadilla: una habitación desordenada. Colillas por el suelo: ansiedad. Siempre es un día gris. Una procesión de cucarachas en el hueco del ascensor. Sueños terroríficos, dicen los niños. No culparé más a la cena. Mis manos sudan como un preso bajo el sol. Ritmo, me falta ritmo. Mantengo la quijada en la mano.

(De Espacios insostenibles)


***

Su cuerpo desmembrado: maldita metralla.
Los periódicos: muertos de papel.
Lágrima de carbono: cielo azul
Ciegos: los ojos del mundo
Las paredes: obras de arte.
Un tupper: restos de una guerra.


(De Espacios insostenibles)



Nait

Recuerda que en ocho horas
Volverá la luz
La mañana
Y no podremos poseer
Más que aquello
Que podamos ver
Yo quiero seguir meciéndome
En ti
Retomar el beso
Que en la almohada duerme
Y desnudar
De nuevo
Nuestra voz
A golpe de gemidos
Que no dejen dormir a nuestros vecinos
Ávidos de cariño



Tema 6

Tema uno: Violencia de género.
Tema dos: Terrorismo.
Tema tres: Adicción.
Tema cuatro: Inmigración ilegal.
Tema cinco: Prostitución.
Tema seis: Calma.



Sin frío

Exclamo al silencio la voz callada
-------------vista del horizonte
envuelto en un mar de dudas
derramo con impaciencia tu nombre
cosido a mis labios
hacia ti camino despacio sigiloso
cauto y estremecido ante tu imagen
último resquicio para ver la luz de tus ojos
dibujo el deseo en la selva virgen de tu piel
intento no manchar mis manos
escupo trozos de locura en tu costado
no reconocen la ubre de la que todos maman
procuraremos mostrar tu camino Libertad
Permaneces bajo el sueño de la avaricia
algún día tus muertos serán redimidos
y el ébano sólo será un trozo de madera
Despertarás y quizás seas la Reina de la manada
por muy al sur que te encuentres



Tiren de la cadena

Baja la corriente
existir es respirar
la experiencia un recuerdo
el futuro los jinetes de la amalgama
es romántico preservar el sexo
lo novísimo se orina en la acera
baja la corriente
lo póstumo es genial
-despropósito-
el éxito es efímero
-eso dicen-
como un verso blanco

El ingenio una tumba
lo conciso es directo
lo modernista una erección
el deseo una quimera
y baja la corriente
parar morir en la cisterna



Costumbre

Formar parte del bucle de caricias,
lamentos, dimes, diretes y esperas.

Tú sabes...

Más allá de los diez minutos
que invertimos al día
en hablarnos, sentirnos, inmutarnos,
no más, bien sabes que basta
con diez minutos.

....llamémoslo espiral.

Lo que viene a ser una relación.



Ilustraciones coherentes (III)

Ahora ya sé quién es Dios.

Una niña baila su cometa en el cielo,
dibuja círculos que adquieren
dimensiones desproporcionadas,
así son las conversaciones entre ella
y las nubes: inverosímiles.

Tomando cierta perspectiva,
uno no sabe bien si la cometa
dirige los pasos de la niña,
o es la joven menina quien
-a golpe de muñeca-
hace de la cometa un títere
entre sus manos.

Títere, niña, cometa, nubes, sus manos...
...amores platónicos correspondidos.

Aquí comienza la historia de una revelación efímera.





Territorial Pissings

"Never met a wise man,
If so it's a woman"
K.Cobain

Ahora viene, ahora va.
¿Pero es que no te das cuenta?

Una niña de doce años tumbada sobre el césped,
en sus manos la típica flor sucedánea de las margaritas,
acaso una pequeña margarita.

-Me quiere.
-No me quiere.
-Me quiere.
-No me quiere.
-Lo quiero.
-No lo quiero.
-Lo pierdo.
-No lo pierdo...

...el tiempo.



Perseidas

Luces:
espíritus del universo.

Celestes pájaros alzando el vuelo
hacia la cuarta noche:
luna nueva.

Raíces de la aurora:
los rayos,
germinan cada noche en cielos fríos

De alas de ángel
escamas protectoras.


5 SENTIDOS

1.NOSTALGIA

Recuerdo que al tercer día
la encontraron con un vestido de algas.
Esculpida por el mar en la orilla.
Restos de espuma en sus labios azules.
Para ella una bandera era un pañuelo al cielo.

Recuerda,
de pequeña jugaba en el patio
con sus hermanos
mientras sus padres se repartían
Sicilia y Calabria.

Sus primos inventaban
guerras: bombas de sangre.
Eran tan inconscientes como dulces.
Ahora los muertos respiran en paz.

El día esconde un extraño silencio entre los
huesos.

Aún mejor:

El día esconde
un extraño silencio
entre los huesos.

Necesito que me des tu mano.
La mía necesita calor.
No nací en Durango.
Los cobardes firman con sangre.
Los más cobardes con sangre ajena.
Mientras, golpean con sus fustas en vuestras manos.


Le llamaban el dueño del descampado.
En los brazos podridos de Francisco
el destino era la felicidad.
Al contemplarlos: el corazón
vacío de su madre.

Recordad:
Les prometieron pisar tierra firme.
Bajo aquel abismo
yacen esqueletos de joven marfil
esperando una nueva glaciación.

No hace mucho.
El dulce aullido más lejos que su voz.
Quisieron saciar el deseo
en tus jóvenes y tiernos muslos.
María y Pepa aún dormían.
Los días clavados en la pared.
Un par de cigarrillos en el patio.
La mejor de las recompensas.
Marchabais mudas hacia vuestras camas.
Los días manchados en la pared.
La infancia: una esquina.

Curiosamente.
En el salón de aquella escuela
vuestros maestros advertían:
el sexo es el mayor de los
pecados.
Luego, engañaban a sus mujeres con
antiguas alumnas.
El sabor de aquellas carnes
sobre sus cuerpos ya no entendía de
pecado. Así cada tarde.
Vomitaban sus estómagos
tras impartir clases de religión.
No hay día en que Laura no llore la noche.

A miles de kilómetros:

Al atardecer,
se citan dos presos en estancias
contiguas al mar.
El sol se confunde con sus uniformes.
El FBI ha confinado el hambre.
En los campos Delta y Echo no hay luz.
La oscuridad provoca una
lenta
ceguera
irreversible.

Así fue:

Helena Citronova y su hermana
escaparon del ejército rojo.
Algunos soviéticos disfrutaban
viendo las cintas de vídeo
delas cámaras de gas en los baños.
Aquella fue la liberación de Auschwitz.

En otro tiempo:

Por los pasillos, en la madrugada, vieron a Teresa.
Aclamaba a Dios.


Tenía ocho años.
La menstruación la sorprendió
entre las sábanas de la residencia.
Luego/ más tarde/vinieron los estigmas.

Hace un siglo:

La castigaron a vivir presa en el faro.
Sin más compañía que la del sonido del mar.
Las olas sobre las rocas.
Así pasó sus últimos días: Luz.


Recordad a las chicas del orfanato.
Deambulaban tristes y ojerosas.
Esperando una familia de acogida.
Aquellas dulces y frágiles niñas.
Sobrevivieron a su existencia.
Las encontraron envueltas en un vestido de algas.
Espuma en sus labios azules.


viernes, 23 de julio de 2010

636.- MARÍA JOSÉ MURES


María José Mures nace el 4 de Abril de 1970 en Fernán Núñez, Córdoba, es la menor de siete hermanos. Es diplomada en Educación Especial por la Universidad de Córdoba y habilitada en Educación Infantil por la UNED. Es Máster en logopedia “Rehabilitación de los trastornos del lenguaje y el habla” por la Universitat Politècnica de Catalunya.

Publicó su primer libro de poemas Antes del Amor, Fernán Núñez, 2001, libro que fue presentado por María Rosal. Su segundo libro, Zahorí, Valencia, 2004, y prologado por Mª Ángeles González Gudino: “recoge 52 relatos cortos, que fueron escritos a lo largo de más de una década , ya que entre los muchos que se encuentran fechados, nos encontramos algunos de 1992 junto a otros del 2003”. Son relatos llenos de imaginación, en ocasiones se pueden entrever algunas de sus vivencias, en las que predominan el amor puro, repasa también sentimientos tan importantes como la amistad, nostalgia, naturaleza y la mezcla de la cultura árabe y cristiana en Andalucía.

El tercer libro de poesía erótica, Cambalache, editado por Torremozas, Madrid, 2005, fue prologado por Aimée G. Bolaños. Está incluida en la Antología de poetas de Fernán Núñez, 2006. Además próximamente aparecerá en la antología de poesía homoerótica de la Revista Alforja de Méjico de Odette Alonso.

En el 2002 gana el segundo Premio de Poesía en Alfafar, Valencia. Ya desde pequeña cuando cursa sus estudios de bachillerato también logra el primer premio de poesía en el instituto en donde estudiaba. Fue directora adjunta de la Revista de Feria de su localidad durante dos años y después formó parte del grupo de redacción. Es colaboradora en varias revistas de creación literaria.

Su primer recital de poesía tuvo lugar en su Ayuntamiento, con motivo de las I Jornadas de la Mujer Trabajadora en Fernán Núñez, Marzo de 1996. Ha participado en diversos actos poéticos tanto en Córdoba, Valencia o Ciudad Real.

Se siente atraída desde pequeña por las letras, escribe su primer poema La niña enamorada con doce años y desde entonces no ha dejado de describir. La adolescencia, el amor, sus lecturas de Bécquer, todo se mezcló y de allí salió el poema. Se considera menos tímida que antes y está convencida que por eso empezó a escribir, porque no hablaba lo que sentía.

Ella piensa que de la misma manera que el fotógrafo capta una imagen y la congela para siempre en esa pequeña película, ella hace lo mismo, pero su película es un papel, ¿cómo no ponerle palabras a situaciones que le transmiten sentimientos? La ventaja de escribir es que puede hacer un collage de emociones, escribe lo que siente, lo que se imagina y gustaría, lo que nunca vendrá, lo que va encontrando y perdiendo, en definitiva, todo aquello que del exterior se incrusta en ella. Lo puede cambiar de género y de número, lo puede poner en activa para resaltar al sujeto o en pasiva, recorta esta emoción y la pega allí en aquel atardecer, o para este paisaje inventa una ternura y hace una composición de afectos, y en realidad así escribe. Sólo necesita sentir que le hablen de emociones: amor, odio, celos, rabia, un abrazo, una mirada, un olor, un gesto como el que se marchen todos y solo se quede la persona que más le importa…


ESQUEJE

Verdad es que la poesía también se escribe con el cuerpo.
Luis Cernuda


Mueve mis caricias con tus manos
hasta que llegue
el fin del universo,
sigue meciendo la cama
simula ser
esqueje en mi cuerpo.
No sé que estambre
me une a ti
que sin estar cosida
deseo seguir cosiendo.



FUE

de qué manera me encontré contigo
que ya nunca más pude separarme…
Alina Galliano


No me hizo feliz
ni el libro,
ni la tarta de nata
que comí con la vista,
ni el anillo
que invitaba a una
vida junto a ti,
fue
mi pseuda muerte
al morder la manzana
en vaivén sobre ti.



INSOLACIÓN

Roja desnuda
en la cama de agosto
y dolorida por la piel
te miraba.

Dormías roja de silencio,
yo diablo
te iluminaba como linterna
con ojos de deseo,
no escuchaba nada
sólo tu respiración.

Quería sentirte
in puris naturalibus
mas qué diría tu piel,
era un diablo,
maldije al sol
por no amarte ese día.



SIN LETRERO

No hay letrero
de coto privado de caza,
pero son tuyas,
en la piel están
todas las caricias,
las ternuras todas,
todas las humedades
de tu reserva y la mía.

Vivir para tenerte,
vivir esos cinco minutos,
en donde redondeas
mis ovillos de placer.




FRAMBUESA

Cacao de frambuesa
en la arboleda llevabas,
evité besarte
a pesar de lo ocurrido,
me excitó el diseño
sin estudio o sí
de Ágatha.
De frambuesa tu cacao,
mental el mío,
a cacao de frambuesa
sabe mi primer labio.




PANTAGRUÉLICO CUERPO

Debajo de tu pecho
estaba el mar,
tus ojos
mirabel de deseo
como margarita
me llamaban,
con ecuóreos movimientos
llenamos el mar con los ojos.



BESOS SUELTOS PARA UN OÍDO

Cae se deshace La belleza
nunca se pierde El silencio
no da tranquilidad hoy
Aguanto la cabeza con dolor
Es lo que no digo
el agua calentó mi piel y el silencio
continuaba su eco
Nos vamos deshojando
nos vamos
perdiendo
poco a poco
ahogándonos
Cuando todo se agota y quedan vestigios
es la agonía un regalo
Los días como pétalos en mi mano están
qué hacer con tanta muerte…



VIVENCIA QUE ATALANTA

Ella durmió desnuda pero…
a quién contarlo que no la tomen por…,
las putas duermen desnudas, como yo,
―como ella, quise decir―.
Ellas se desnudan pero no duermen,
hay una pequeña diferencia,
ellas se van,
y Ella quedó sin cliente dormida,
ambas hicieron bien su trabajo,
una sobre todo
la que bajaba la mano
como una araña sin hilo
buscando su sexo
y su cuerpo se tensaba
como el arco que salvó a Penélope.




PANDEMÓNIUM

La impresión en A3 sonríe todavía
quien se congela es mi rostro
metido en este tetrabrik de paredes
devuelve mi naturaleza muerta,
no,
no estoy en donde parezco,
este brik es un bodegón sin vino
estoy metida.
Ya sé quien eres,
no te conozco.
¿Quién rebota en el espejo…?
¿seré yo, maestro?
me he traicionado.
Conmixtión de recuerdos frente a frente.
Todo puede ser otra cosa.
Cuidado con el terror
que no salga de aquí
que no ocurra como con el H1N1
lleva con el silencio
medias verdades
inacabadas soluciones,
problemas perfectos.
Tocan las ocho
¿de qué hora son las ocho?
si no vas a venir hoy
las ocho de qué día lleno de horas difuntas.
Nunca conozco el fin del dolor,
si me quito los fantasmas
quedo desnuda, en sombra.
quien soy…
he dicho: cuidado con el terror
¡que no salga…!
pandemónium.




CUANDO

Qué piensas cuando callas
cuando sin decir nada
pareces decir todo
qué tienes en los brazos
que si los aduncas
y me abrochas
rebosa mi tranquilidad.
Qué tienes en la mirada
que parece preguntar
¿por qué no ahora?



CON TU MANO

Lento pero no por el cansancio
O fue un sueño…
ser Venus en el país de Peter Pan
donde, de los sueños, volver no quiero,
estar contigo en todas las vidas
planeando en tu cuerpo
que sin batir las alas
me hace volar como ave.
Enredo con sentido de cuerpos
Hacia el vértice de tus muslos.
Y quedar así, con tu mano en mi pecho.


FRAMBUESA

Cacao de frambuesa
en la arboleda llevabas,
evité besarte
a pesar de lo ocurrido,
me excitó el diseño
sin estudio o sí
de Ágatha.
De frambuesa tu cacao,
mental el mío,
a cacao de frambuesa
sabe mi primer labio.



SUR

Sur
…estabas para el amor formada,
hecha para el suspiro, el mimo y el desmayo…
FEDERICO GARCÍA LORCA

Al sur de tus pechos
duerme el mirlo prometido,
al sur de tu vientre
perpetuo deseo,
intentar despertarlo
dándole mi comida
o dándole agua
pero vuela sin querer.



BESO CAMBALACHE

Quiero de tu cuerpo
sorber la vaguada
hasta que pare
el ardor de mi seso,
no retengas
humedades absorbibles
hasta que sane
mi mente agostada,
de tu boca a la mía
no más distancia
que el aire que sale
del beso cambalache



COMO LA ROSA

La pared que aguantó
tanto nuestro amor,
la que ha soportado
tantas caricias,
la que escondió
tantas lágrimas,
se desnuda hoy
como la rosa.
¡Cuánta tormenta hubo!
¡Cuánto miedo, cuánto




DADÁ

Sólo se veía
la roja luz encendida
de la tele apagada,
el video intermitente
de la fugitiva luz,
el rojo de tu pipa
mi zarco corazón
de tus caricias en off.

Dices que me amas
y creo en el dadaísmo
también en mí
llegó el arte.


MI TARDANZA

Tardo en amarte,
la prisa lleva
todo a la cuneta.
Tardo por tu piel
impaciente en amarte
y duermes esperando
amor, mi tardanza.



TE JALÉ

Te jalé a besos cortos
mil veces por minuto,
era la prisa,
era ladrona
como mal alcohol
quitaba grados a tu amor
bebiéndote sin hielo
la necesidad robaba
en cuerpo o alma
¡qué más da el autor!
importaba que mi amor
en grados aumentaba
mil veces por minuto.



ABRIENDO PÁGINA

Abriendo página
que no termina
abriendo espera
descargando…
nada descarga,
pero cargo
con el vacío.
Vi…
da tus palabras
son
muerte si no descargan.




PARA UN JUEVES

Para un diez de enero
del año ―que yo también empiezo a dudar―
¿será mañana?

Estaré quiescente para besarte
al final de tus palabras.
Un diez de enero
para nuestras vidas.



PRINCIPIO SIN ARQUÍMEDES

Dame una palabra
de apoyo y moveré la Tierra.
Dame ADN
y que se caiga el mundo.
Dame el rincón
donde tus piernas
apuntalan la noche.




ME CUESTA MI VIDA

Abro los ojos, invades los míos,
la mañana amenaza
con un trozo de rutina.
No estás…
cuesta la vida,
así la tarde, la noche y más, tu ausencia.
Todos los cuartos descompletan el día.

Teníamos aviso de ausencia
el peor de los tornados que no torna.



SIN ÁNGEL

Me quedé sin ángel
se desplumó solo,
se quitó las alas
y salió volando
y con ellas
ni siquiera escribió.
Ángel caído y estrellado.




ASÍ

Que cómo quiero,
si eres tú…
como tú quieras
si soy yo siempre da igual
ni pasión barroca
ni devaneo rococó.



TIRESIAS

Quiero ver tu desnudo
pero no lo de Tiresias.



NO ES MÍO

Las palabras no hablan
si queremos amar sin palabras.
Contemplarte es empezar a amarte,
así empezó el fin…
te busco por calles de puerto
para tocarte, recobrar fuerzas como Anteo.

Puede que no tenga corazón
porque ya no es mío.



DIARIO

Pedí colaboración para un diario íntimo
pedí esclavo y escriba.




SIRENA MUDA

Nadie acompaña
los días saltan con sus alarmas
una mano abierta
acalla sirenas demasiado mudas,

sin trapos atrapada
sin garras agarrará
el día queda sin horas.








sábado, 17 de julio de 2010

616.- ISABEL PÉREZ MONTALBÁN


Nace en Córdoba en 1964, aunque reside en Málaga desde hace más de veinte años. Poeta.
Ha cursado estudios de Magisterio y Comunicación Audiovisual.
Es una de las voces más destacadas, y con mayor personalidad, de la poesía de la conciencia desarrollada en España. Ha participado en importantes festivales literarios, como la Semana de Poesía de Barcelona, en 2007.

Poemarios:

No es precisa la muerte (Premio Ciudad de Málaga de Literatura Joven; Málaga, Ayuntamiento, 1992).
Pueblo nómada (Málaga, Ateneo, 1995).
Fuegos japoneses en la bahía (Málaga, Miguel Gómez, 1996).
Puente levadizo (Premio Barcarola 1995; Albacete, Diputación, 1996).
Cartas de amor de un comunista (Valencia, Germanía, 2000;
Los muertos nómadas (Premio Leonor 2000; Soria, Diputación, 2001).
De la nieve embrionaria (Montilla, Ayuntamiento, 2002). Plaquette.
El frío proletario (Málaga, Litoral-El Agua en la Boca, 2002). Plaquette.
Siberia propia (Madrid, Bartleby, 2007).



AL MARGEN

Resurge del aroma de la bruma
una extraña emoción de luz cautiva.
Yo también llego preso,
con la certeza que abre tu muralla,
con turbulento cauce de glaciar,
para invadir tu imperio como héroe cesante.

Confieso este delito sin castigo.
Se esconde en tus cabellos
la única llave que abre mi cadena.
Un hombre soy, dispuesto a la derrota:
respirando en su oxígeno hallarás
el diálogo preciso para amarme
y el mercurio que teje ardientes climas,
membranas de la fiebre.




TORTURA

Compañera, te apagan y te enciendes:

de tanta ligereza me recubro
que me filtro como aire por las materias sólidas.
Los párpados ignoran cómo abrirse,
al golpe soy retráctil
y el espejismo de una madre
llega a cuidarme las heridas
que me deja el verdugo.

De tanta ligereza
que tiemblo de humildad en un rincón oscuro,
que sueño con banquetes de ratones y arsénico,
y este equipaje de huesos parece
un hotel donde vegetan los días,
revueltos avisperos del insomnio.



CLANDESTINIDAD

He conocido cómo aman los peces
y nunca se cabalga en la humedad.

Aunque sí es necesario maquillarse
con polveras y práctica,
cremas y blandos lápices
que no dañen, pinceles y carmín
de sangre bajo el agua transparente.
Pero hay que protegerse la blancura,
cubrir la piel de colas y resina
para que no resbale.



COMPROMISO

_____Compañera, desierto de mi culpa:
Tampoco existe a quien rezar en la isla.
No venden libros, páginas diáfanas
que eviten la memoria, ni dioses que temer
cuando arrecia el deseo.

De nuevo has de enseñarme aquella vida
que dejé, con paciencia de maestra:
un paisaje de lunas tan distintas
o el difícil mercado y sus valores.
Hay que ordenar mi archivo de costumbres.
Saber para qué sirven los pigmentos:
el blanco de hospital,
el rojo de la sangre y lo prohibido,
azul es la cartelería
de la derecha en elecciones,
azul de las carpetas policiales.
Y verde es paso libre.

Seré tu alumno más aventajado.
Aprenderé deprisa y sin llorar
todas las cicatrices de los fósiles.

(De Cartas de amor de un comunista,
Germanía, Valencia, 1999)



LA HERENCIA

El frío inconsolable de los pobres.
No basta la abundancia para arropar el frío
que se hereda en los genes y nace del escombro.
No hay leña que derrita tanta nieve embrionaria.
Se encienden chimeneas. Con la lana se teje un sol,
un armario de soles, un paño de artificio.
Se adquieren edredones como un nido de pájaros.
Y el frío, por debajo, permanece.
De la médula vuelve la trastienda del hielo
a cubrirme los ojos como sangre reseca.

Ya todo es negritud, glaciar y sangre.
Por mis venas se espesa la eutanasia de un río,
el brutal abandono de la mano paterna,
los hermanos perdidos en la prisa de un puente.
La enfermedad congénita me vigila larvada,
se burla de mi huida cuando cambio de nombre
y usurpo los derechos de otra vida.
Ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.

Se conquistan los barrios, la blancura
de las liendres y el suero. Se aprende la costumbre.
Se accede a la oficina, al ropaje, a la fiebre,
al calor esponjoso de los cuerpos.
Y el frío, sin embargo, permanece.

(De Los muertos nómadas,
Diputación de Soria, 2001)



VIVIENDAS FUNDACIÓN BENÉFICO-SOCIAL

(Sector Sur, Córdoba, 1961-1965).
Arquitecto: Rafael de la Hoz

Teníamos un tiesto con claveles,
las coplas dedicadas por la radio
y un corazón de periferia
con vistas a la diáspora y al tizne.

Yo contaba dos años, tan blanca la memoria
que no recuerdo nada, pero he visto
en una exposición de arquitectura
mi barrio, las vanguardias y el enjambre moderno.

La vivienda social era una huida
de los asentamientos marginales.
Así, pensando en los más pobres
y en nuestra natural inclinación
al revoltijo y a la bronca,
nos construyó el Estado ese polígono
de casas protegidas, de refugios al margen,
como nidos aislados de hipoteca.

En medio de un solar sin jardineras,
ni césped verde inglés ni toboganes,
se edificó una urdimbre de bloques tan idénticos,
con sus cubiertas de teja a dos aguas,
como idénticas jaulas de tristeza
para pájaros torpes o vidas que no logran
alzarse, y a ras de asfalto se mueven
con sus muros de carga paralelos.

Viviendas solidarias, dijeron los ministros.
No dijeron más dignas que nosotros,
criaturas sin modales ni costumbre,
casi bestias del campo a la intemperie.
Porque un techo no basta. Porque no hay dignidad
ni en la pobreza ni en el hambre.

Teníamos un cielo lapislázuli,
igual que en las películas.
Y un corazón a dos aguas de cauce turbulento,
y un corazón a dos lavas de volcán siciliano,
y un corazón a dos sangres fluyendo por los días.
Teníamos un arte de realismo puro:
fachadas de ladrillo visto,
polvaredas del natural,
secuencias al estilo de Vittorio de Sica.
Y un corazón al revés, a dos aguas.
Pero con una sola muerte.

(De El frío proletario, Litoral, Málaga, 2002)




DE REYES Y PLEBEYOS

Gente guapa tal vez; desde luego muy alta
o altiva de estatura escandinava,
así la monarquía por la tele.
Sonriente desde el trono y los diamantes,
exhibe guardarropa de adán seda
delante de los nadie, el populacho
venido a clase media: pueblo sin alpargata
que se toma las cañas por su barrio;
piso modesto de hipoteca altísima,
gresite mate que se sueña mármol
o interiorismo chic de un arte povera.

A veces gente guapa como encaje
de chantilly o merengue que va orlando
y tapando el remache de la vida hemofílica,
la ventana rasgada de ir muriéndose a veces
igual que humanos bichos sin pamela,
armados en la paz de carruajes y guerras,
aplastados por tanques de libertad y cripta,
muriéndose al relente como cualquier mendigo,
como colilla o cáscara, como botella o lata,
flecha de sol festivo, crucifijo de altar
y lentejuela suelta de un vestido de boda.



UNA FOTO SIN VERBO

Niña rebeca de entretiempo azul,
las coletas de paso, purpurina
militante de todo laberinto,
al fondo la tristeza cual punto cardinal.

Niña collage de retal y organdí,
adiestrada en burbujas, no creyente
de los cuentos de hadas, de los magos;
superficie rasposa de rodilla y frontera.

Niña selva y safari, calentura
pequeña medio oculta en los rincones,
acantilado y semáforo en rojo,
caracola sin playa, muro de agua el destino.


(Un cadáver lleno de mundo, XVII Premio Ciudad de Córdoba
“Ricardo Molina”, Hiperión, 2010).



CLASES SOCIALES

Los pobres son príncipes que tienen que
reconquistar su reino.
Agustín Díaz-Yanes.
Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto.

Con seis años, mi padre trabajaba
de primavera a primavera.
De sol a sol cuidaba de animales.
El capataz lo ataba de una cuerda
para que no se perdiera en las zanjas,
en las ramas de olivo, en los arroyos,
en la escarcha invernal de los barrancos.
Ya cuando oscurecía, sin esfuerzo,
tiraba de él, lo regresaba níveo,
amoratado, con temblores
y ampollas en las manos,
y alguna enredadera de abandono
en las paredes quebradizas
de sus pulmones rosas
y su pequeño corazón.
En sus últimos años volvía a ser un niño:
se acordaba del frío proletario,
porque era ya substancia de sus huesos,
del aroma de salvia, del primer cine mudo
y del pan con aceite que le daban al ángelus,
en la hora de las falsas proteínas.
Pero su señorito, que era bueno,
con sus botas de piel y sus guantes de lluvia,
una vez lo llevó, en coche de caballos,
al médico. Le falla la memoria
del viaje: lo sacaron del cortijo sin pulso,
tenía más de cuarenta de fiebre
y había estado a punto de morirse,
con seis años, mi padre, de aquella pulmonía.
Con seis años, mi padre.

Mayo de 1997, mes y año de su muerte.
Nadie estudiará esta fecha.

[Poema extraído del libro Cartas
de amor de un comunista].



PUENTE LEVADIZO

Ya sin equipaje me detengo: está alzado
el puente
y entonces hay que esperar
porque comienza una procesión de buques, transatlánticos,
barcos piratas. Un cortejo interminable
de naces sin tripulación ni pasajeros que desfilan
hacia ningún lugar para estrellarse contra
las ballenas y las dudas de la noche.
Barcos y barcos –demasiados–
que al desaliento incitan y estrangulan las miradas
de todos los que conocemos
la existencia de un astillero
muy cerca que no cesa de construirlos.
Como a veces no traspasamos el abismo de una caricia,
nunca cruzaremos el puente levadizo.

Resurge del aroma de la bruma
una extraña emoción de luz cautiva.
Yo también llego preso,
con la certeza que abre tu muralla,
con turbulento cauce de glaciar,
para invadir tu imperio como héroe cesante.

Confieso este delito sin castigo.
Se esconde en tus cabellos
la única llave que abre mi cadena.
Un hombre soy, dispuesto a la derrota:
respirando en su oxígeno hallarás
el diálogo preciso para amarme
y el mercurio que teje ardientes climas,
membranas de la fiebre.



BUROCRACIA

Compañera, mi dosis anfetamínica:
La doctrina, el trabajo sórdido, más inútil,
por el pueblo explotado, para el pueblo ya libre.
Tú no sabes el daño que origina la luz
cenital del neón, las quemaduras
que causa en la mirada y en la piel
de quien trabaja inmerso en la parálisis,
de quien aguarda atención en las colas:
apenas serpentean las gentes con su turno.
Si conquistan un paso al frente, sueñan
que pronto llegarán a ventanilla.
Tienen aspecto de convalecientes
olvidados sin lástima en un gran almacén
de chatarra y papeles con sellos oficiales.
Mientras todos acuden a la cafetería,
en el lavabo llora un funcionario.




PATRIA

Los trabajadores no tienen patria.
Mal se les puede quitar lo que no tienen.
—C. Marx y F. Engels. Manifiesto comunista


Compañera, centro de gravedad:
Porque no existe más patria que tu imagen animada,
imperturbable a la nieve, a las campanas doblando.
Mi patria es una cochera donde amontono tu cuerpo
y los lobos carroñeros de un pasado cazador,
la ciencia dentro de ti, el suavísimo plumaje
con que cubres tu epidermis, lo inmaterial, los objetos,
un llanto helado de tumbas, tú y yo juntos, y las cosas
necesarias de un hogar sin santos ni funerales.
Ni un país ni una nación ni el Universo en vorágine,
nada me ha pertenecido, nada fieramente mío,
de ningún dios ni de nadie. Todos rivales en celo,
todos timando a los otros, hambrientos depredadores
en la estepa bancaria y la bolsa de Wall Street.
Pero si alguien busca el fuego. Pero si alguien grita patria,
me indica siempre la ruta correcta, las cerraduras,
la diana del corazón, el núcleo celular
donde duermes y comienzas.

Enero de 1991. A causa de una fraternidad que le salpica,
Alfonso Guerra dimite como vicepresidente del Gobierno:
Uno por el precio de uno.



MANIFIESTO

Y ya que no he completar la Historia, movilizar ejércitos,
perpetuar monumentos o convocar odiseas –nunca cruzadas,
amor–, déjame anidar fracasos en tu vientre, como un estratega
de la nieve que conduce trineos sin desvíos, agradecido
a los suburbios que le prestaron su fortaleza
para vencer a los icebergs.

Porque no queda sino este desalojo anónimo –manifiesto
del hielo–, déjame convencerte de la rocas acumuladas,
de las rosas que atrapé en los libros quemados por la furia.

Noche del 28 de octubre de 1982.
Elecciones generales. Triunfo socialista



IZQUIERDA / DERECHA

Compañera, hora en llamas:
A la derecha de Dios, las mujeres
con bella manicura, los banqueros
jugando al golf con palos enemigos.
A la izquierda, los niños, las termitas,
el oro falso, la vida en cupones
de riqueza aplazada. Nunca es tarde.
No hay más que fe en el centro.
El centro es Dios cansado y aburrido
de esconderse y estar siempre tan solo.
Dicen que ya no existe la hojarasca
cubriendo los caminos de otro mundo.
Pero la gente espera y compra suerte,
horas en el veneno de las horas.
Y mientras, el infierno sigue abajo,
la derecha construye un cementerio,
y la izquierda, un eclipse de emergencia.
Qué frágil y pequeño el pesebre del hombre.



CENSURA

Compañera, mis tijeras no cortan:

Tu piel es mi destino.
No dejaré que bajes las escaleras
y atisbes el dominio de las simas.
En sótanos se ocultan las guadañas
de quienes firman las penas de muerte.
Que nadie te adoctrine en los colores
ni el teléfono suene a medianoche.
Los enemigos crecen en lo oscuro.

Recorreré los cuartos de tu olvido,
los calendarios y sus fieros límites
con la libre conciencia del deseo.
Seré un escalofrío si presientes
detrás el sobresalto de una sombra.


Comienza abril de 1992.
La censura nunca ha terminado.



MOMENTO DORADO

Te conozco incluso mejor de lo que tú mismo
te conoces a ti mismo.

Ya no estaré cuando te llegue esta carta. Todo se derrumba.
Pequeños equívocos sin importancia, tinta o caligrafía de ayer,
hoy se recobran en espuertas de grandes errores.
El muro en el espejo antecede a la noche del decreto.
Mi casa de muñecas se vende como una reliquia.
Todo verdor o cualquier íntimo trópico perecerán en un instante.
Ya todo sugiere la segunda guerra fría alrededor,
ya lo privado se oculta en los latidos fin de siglo
y lo más público se dice en la escritura invisible. Sin leyes,
el pronombre personal alcanza el grado fiero de la escritura.
No me llames, no me alguiles, no me esperes en arbril;
rastréame más próxima y mestiza en el recipiente de mayo.
Porque sé que te pareceré una extraña que no estuvo allí,
en las armas secretas de tu tiempo y tus papeles,
porque fui también incómoda huésped en mi tiempo.
Me creerás una espía que surgió del frío,
rescoldo y ceniza entre las cenizas rojas de Gramsci,
presunta usurpadora de Cándido o el optimismo,
pues cuánto dura cuanto , pequeño y grande amor,
corazón tuyo que late en el piano de mis costillas,
magma que abrasa y tintero como sangre de mi sangre
donde se moja el punzón de cuanto escribo,
fuego preso definitivamente mío sin que lo notes.


De Siberia Propia (Bartleby Editores)

(Córdoba, España, 1964)

613.- BALBINA PRIOR


Balbina Prior: Nació en Villaviciosa de Córdoba (España) en 1964. Es licenciada en filología inglesa. Actualmente ejerce como profesora de inglés. Sus trabajos se han publicado en diversas revistas literarias como “Extramuros”, “Turia”, “Cuadernos del Sur”, “La República de las Letras”, “El Maquinista de la Generación”, Baquiana (USA), “Literaturas.com”, y “Singularidades” (Lisboa), de cuyo consejo asesor forma parte.

Ha sido articulista del diario “Córdoba” y en traducción sus primeras incursiones han sido realizadas sobre Anna Wickham, Emily Dickinson, Donald Hall y Aphra Behn en Las fábulas del deseo y otros poemas (Sial, 2004). En narrativa ha publicado “Los Dragones Rojos” (Centro cultural “Generación del 27”, Málaga, 1999). Es autora de los títulos de poesía “Soldado de Rodas” (Córdoba, 1993), “Perversidades” (Fernán-Núñez, 1994), “Poemas en Off” (Córdoba, 1998) y "Ladrones de Miel" (Cuenca, 2000), "Frágil Sinfonía" (Valencia, 2003) y con "En los Andenes de la Era Heisei" (Móstoles, 2001) obtuvo el premio de poesía “Ciudad de Móstoles”(2000). Dirige el proyecto editorial “Aristas de Cobre”, dedicado a publicaciones de poesía, relato y traducción.

Aparece en las antologías “Guía de Artistas y Escritores Contemporáneos Andaluces” (Málaga, 1997), “Quinta del 63” (CELYA, Salamanca, 2001), “Cuadernos del Mediterráneo” (El Toro de Barro, Cuenca, 2001), “Mujeres de Carne y Verso” (La Esfera de los Libros, 2001), “Ilimitada Voz” (Universidad de Cádiz, 2003), entre otras. Ha sido traducida al francés, inglés y portugués. Su último libro ha sido Final de Entrega. Antología de Poetas contra la violencia de género.







HE COLECCIONADO SIEMPRE AMORES

Colecciono experiencias
como relojes, sellos o postales del extranjero,
como discos que usas
y no vuelves a escuchar.
He coleccionado siempre amores,
pasatiempo infame de mi generación,
amores desechables, para colgarlos
en cualquier estante como recuerdo,
hasta ayer mismo que encontré
tus ojos verdes en el rellano de la escalera.

(De Perversidades)




BARCO LATINO SOBRE EL TÁMESIS

¿Qué habría yo de buscar en este barco,
en medio de tanto cuerpo de salsa encendido,
desesperado en un país hostil a la cumbia,
que nunca baila con el tercer mundo y cerrados sus pubs
borrachos ninguna campana para nadie suena?

Londres, como si nada, flota sobre el Támesis,
inmune al pesticida derramado por todas las razas,
pero es una patera con inmigrantes sin dirección ni puerto,
como hinchado pez ilegal muerto sobre las aguas,
como petrolero a punto de vertido,
reventados ya sus tanques y a la deriva.

Desde siempre sin pasaporte como Joseph Conrad,
nada busco en esta inasible oscuridad,
nos vemos siempre obligados a avistar puerto,
y resabiados, acudimos a cualquier lengua,
cualquier alma, cualquier sexo para no estar solos.
Todos los indocumentados hemos encontrado siempre hostal
en la piel bordada del traficante, en los ásperos parques urbanos,
en la doble jornada en restaurantes griegos como Spiro,
incluso en los ojos dorados del sajón y su xenofobia,
abuso vetusto y perfumado de poder egregio.




ESTA SEMANA, AMOR

Esta semana, amor,
cuando te marches de vacaciones
haré un escáner a la ciudad,
agotaré la VISA de compras toda la tarde,
visitaré antiguos amigos que te disgustan,
besaré bares y discotecas de moda,
he de beber toda la rutina con ron helado
y regresar de madrugada,
sin remordimiento quizás me levante a las doce
y si sale, por qué no, compañía
estarás jodiéndome como siempre.





EN LA ADUANA

Y cuando en la interminable cola,
perdidos ya todos tus derechos,
todos empujan indignados:
blancos primero, afros y chinos;
latinos, indios y musulmanes;
para que sus familias no sequen
sus calcetines de zurcida rabia
al viento rasante del metro
que taja todas sus gargantas.
Y según la fuerza de cada cultura
vas entrando por una puerta diferente,
puede que te admitan
por la de inmigrante, la de turista
o por la de business class sin demoras.
Y nadie quiere ser el último.
Y nadie quiere esperas.
Y cuando por fin te regalan el visado
para no volver nunca más a tus raíces,
a no ser que llegues
en carro alquilado de diamantes
que admiren los vecinos,
te enseñan su forzoso idioma
para cargar contra todos tus antepasados,
que te dejaron anchas palabras pero pocos dólares,
y todo se reduce a sacar las automáticas,
escondidas desde siglos
entre tu castigada piel y las cuatro tallas más
de tus vaqueros vencidos.
Y nadie entonces se conforma,
porque no queremos
que por heterodoxos nos deporten,
pues dentro de poco nuestra cultura
no valdrá nada, y porque de todos modos,
te la arrancarán del vientre
como droga en la aduana.




(T) DEL AGNÓSTICO

la religión de tu vida entera desdeñaste
Aphra Behn a Dryden

No es la fe un calcetín
pisoteado en el barro,
que se recoja
para tapar una herida
mortal en el pecho.
Nada resta para aquellos
impermeables a la anestesia,
inseminados con lo refutable,
que se mantienen erguidos
rehusando sobre césped artificial
el tributo al cemento granulado como duda.
Aquellos con la adrenalina disparada,
viviendo con los brazos escayolados
y en silla de ruedas,
que no aceptaron provocaciones de la culpa,
militando en el permanente relativismo,
sin poder pagar matrícula tan cara,
sin dar solución a su suerte,
porque una vez que te han caído
las cenizas recién incineradas
de tus antepasados en los ojos,
no hay quien se deshaga de ellas
por el sumidero de cualquier wáter.




LA LÍRICA DEL VIAJE

Nunca fue la belleza en un poema
lo que busqué, era cosa de inermes mujeres.
Primero creí en la metafísica y en la entelequia,
desaprobé todo lo que no tuviera aristas,
pero el poema críptico cada vez hacía más aguas,
poesía a la deriva y siempre la forma,
la Sacra Forma.

Fue cuando llegué a lo cotidiano,
después a lo intrascendente,
y por último descendí por las escaleras
al nightclub de las vanidades.
Perdida la complejidad, todo era atraco narrativo.
De nuevo a la deriva y ya con demasiados cumplidos
no estaré por descubrir de críticos ávidos
de joven poeta desechable,
poesía de intencionado abuso,
nada valgo si entro en años y sobrepeso.

Como gato escaldado me adentro
en el uniforme a rayas del eclecticismo,
desgastadas todas mis zapatillas de esparto,
quizás sin paisaje definido ahora
todo esté por descubrir.
Al fin la lírica del viaje.

Y llegados a lo cursi
de la metapoesía, seguiré aquí,
de pie, hasta que acabe
con la palabra, o ella conmigo y mis días,
pero ¡cuidado! tengo un revólver de subasta
que perteneció –dicen– a Hemingway.

En los andenes de la Era Heisei, 2001.




PISOS EN ALQUILER

Declaro haber vivido en miles:
de patio interior, oscuro y de vida intensa;
el del sexto sin ascensor
lleno de goteras y fuertes vientos;
del que nos echaron porque nos amábamos
sin control ni reglas fijas;
el que no escondía siquiera letrina;
uno con demasiados recovecos y sin esperanza;
otro compartido sólo viernes noche y ya sabes para qué,
y aquella casita en Cájar de vistas a la vega.

Llegué a acostumbrarme como al amante esquivo,
pero las paredes desnudas
dan siempre una lección de humildad,
y a menudo, como amigos, a mis libros
y a los posters de Grecia y Nueva York
les crecían raíces y alguna fisura de poca importancia.

Ahora busco casa para comprar.

Del libro 'En los Andenes de la Era Heisei'




MANIFIESTO DE CUALQUIER NOCTURNO

Reivindico el desenfado
y la desinhibición de mis deseos,
el punto de alcohol compatible con mis sentidos,
el encuentro furtivo con un amante efímero,
el bullicio sin rumbo de un grupo humano,
el golpe mortal a la rutina,
la amargura cuando sale el sol,
el exceso, sobre todo el exceso

Magnifico la valentía
de todos aquellos que viven con ojeras,
que no le ponen precio a la hora,
que desacatan las leyes ordenadas de la Naturaleza,
que amarían sólo hasta el alba,
capaces de todo en el punto exacto de la Medianoche,
de nada cuando unas gotas de luz
rayan la noche descarada,
vencida ya.

Y por qué no, cosas menores,
el riego purificante en la madrugada,
el irrespirable ruido del camión de basura,
la inestabilidad de la calle bajo la farola,
el robo del BMW sólo para hacer un trompo,
el tirón en cualquier esquina del drogadicto
falto de estatus de enfermo,
siempre insensible sociedad de Derechas.

Porque al fin, somos un recinto privado,
como si la vida fuese un parking subterráneo
y nadie pudiese salir sin tarjeta decodificada.

(De Poemas en Off)




UNOS POCOS MINUTOS EN AMÉRICA,

aún entre la magia negra del jet lag
y la búsqueda del hotel en calle Veinte Art Decó.
Honestamente, como todo siglo un exceso,
demasiado pronto para situarse entre lo desconocido,
no queda sino la defensa propia contra el titán imposible,
del miedo una huida desesperada que me desborda.
He venido de lejos y sola, no hace falta que lo jure,
únicamente veo un agujero bruno en la pared,
librando nervioso su batalla entre los cuadros
de independencia, que nada aportarán a la historia ni al arte.

Me asomo apoyada en el quicio del Veintiuno,
me marea el violeta del drug store en la esquina,
acera izquierda y derecha, no hay paso de cebra,
y caigo en esta colcha ajada por tantos cuerpos y sus temores.





Quiero Mi libertad
Para Septiembre,
si no me la das,
la tomaré a la fuerza
con el fusil
de guerra civil de mi abuelo.
Adiós y no llores.

(De Poemas en Off)

lunes, 24 de mayo de 2010

501.- CARMEN GARRIDO ORTIZ





Fernán Nuñez (Córdoba). España

Poeta, periodista por la Universidad de Sevilla y Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación por la Universidad Complutense, especialista en Oriente Medio, su temática preferida, junto con el estudio de las poetas rusas Ajmátova y Tsvetáieva y la obra de García Lorca.
Administra el blog literario “La dama de verde”.
Como escritora, ha ganado el premio de poesía Andalucía Joven del Instituto Andaluz de la Juventud, 2008, con el poemario La hijastra de Job, editado por Renacimiento.
Asimismo, ganó el concurso de cuentos de Ediciones Fuentetaja con La bofetada, primer premio, publicado en El cuento, por favor. Otros relatos suyos han sido antologados en Poesía para poetas naranjas (Madrid, Clave 53 2009); Asentamientos (Ediciones Fuentetaja, 2009); en Velamen (II Premio Luis Adaro. AEN-Gijón, 2008); en El Relato más corto del verano- Ediciones personales, 2008); o Revista de Feria, Córdoba(2007, 2008 y 2009). Sus microrrelatos Hartazgo y Camille Claudel fueron seleccionados por El País con motivo de El Día del Libro 2009.
Colabora con las revistas culturales digitales Ucronías; con su columna Vientos del Sur en Elparchedigital; en Letralia; Jazztelia; Almiar/Margen Cero; Narrativas; o la sombradelesperpento.
Forma parte del colectivo de poesía madrileño Pólemos, vinculado a la Asociación Clave 53 habiendo recitado en diversos lugares de Madrid, entre ellos Libertad 8.
Como periodista, ha trabajado en las secciones de Cultura de Diario Córdoba y ABC Córdoba, además de realizar diversas investigaciones sobre el conflicto palestino-israelí; la situación del Sáhara Occidental y otras cuestiones relacionadas con el mundo árabe.
Ha pasado largas temporadas en Sevilla, Madrid, Marrakech, Argentina, París y Copenhague. Le encanta hablar, bailar flamenco, Córdoba y su campiña, todo lo árabe, el mar del Norte, los zarcillos, el frío, las velas y los viajes.

Poética

EScribo prosopoética, poemas como manantiales, largos, profundamente cordobeses: una manera de estar y vivir. El rojo y la pena negra, combinados.
Pienso que ese yo negro (del quejío) siempre tiene algo en común con el nosotros.
Ciertos vividores llevan cajones con mil vueltas en su interior. Dentro de ellos, el horror. Yo, también. Cuando lo abro, salen mis poemas y los otros vividores se consuelan.
Al detestar los convencionalismos -porque fui convencional- los denuncio, los maltrato, los humillo en los versos.
Desde la mirada periodística, me alancean la sensibilidad y muestro lo que nunca saldrá en los libros, con las palabras antiguas de los lugares de mi pueblo


ANTROPOFAGIA

Si yo pudiera desguazarte, como la basura en los barrios bajos, tendríamos como espectadores –tan sólo- a cuatro gatos mal avenidos con los cojines.
Miradas en verde y lenguas relamiéndose al ver el jugoso banquete que me preparo sobre tu carne herida, casi muerta.

Lo que más recuerdo es tu sonrisa de boca mal dibujada. Labios carnosos para morder el aire de la primavera. Y mira que este verso es patético, manido, viejo pero lo expreso en viento y en entrada de calores, abril recién comenzaba cuando pegaste tu primera dentellada.

El trauma de haber perdido la infancia en el patio del limonero te hizo arrancar los dientecitos de leche de todas nosotras y, de pronto, te viste engrandecido con un collar de marfiles. Mirabas debajo de las faldas de cuadros escoceses desde distancias de veinte metros, no hacía falta más, sólo levantar un dedo y las brisas, caprichosas, dejaban las braguitas al sol, para que las contemplaras a placer.

Desde entonces, sin dientes y sin bragas, me siento un poco menos yo, soltando migajas de tarta aburrida y algo anciana. Se me fueron los piñonates, los merengues de la cima y las guindas saltaron una tras otra, rodando pesadamente, celulíticas. Soy un bizcocho, porque sigo dulce, agujereada y somnolienta.

Levanto la nariz y me desesperan los ciruelos del Japón. Aún más que el viento del Sur traiga olor a azahares, esos mensajeros tuyos que violan por la nariz. Hay petunias rojas, rojísimas, colgadas de un balcón. Sólo entonces me alegro y sé que ha llegado mayo y que la primavera temprana se fue detrás de tus pasos, siameses díscolos que me enfurecen tras cada febrero.

Yo me hice adulta metida dentro de un jersey amerindio, terriblemente feo. Terriblemente delgada estaba yo y el cinturón me bailaba destellando, de color azul. Los vaqueros seguían el paso de las botas de tacón altísimo. Los cafés se llenaban de vagos y estudiantes y yo pensaba en ti como en la reencarnación de Salomé, sirviendo cabezas –la mía- aquí y allá, tapa de aceitunas cortesía de la casa.

Por eso, cuando el calendario marca el veintiuno del tercer mes, yo limpio mis armas con aceite de limón para clavarte –ácidamente- palabras y bofetadas, escupiendo con elegancia. Sin embargo, nunca me permito llegar al súmmum de esta lotería y me animo a convertirte en basura, dejando tu corazón sin alma al abrigo de las miradas felinas. Así, mediocre y sumiso, sigues viviendo en mis recuerdos para insultarte la siguiente primavera y, poco a poco, odiar un poquito más a aquél de la sonrisa pasmada que me hizo amar el invierno.


Del poemario: "La hijastra de Job" (premio de poesía Andalucía joven 2008)
publicado en febrero 2009.






I. EL ESPÍRITU DE MI TIEMPO

Seguro que te acuerdas de los dedos entrelazados tardes enteras. Que tú nunca usaste reloj por si alguien te pedía la hora. Y es que la hora era tuya, según rezaba un contrato de arrendamiento que firmaste con el Tiempo.
Mirábamos la alcayata de la pared y nos reíamos de los segundos.
Tú vestías la rebequita de Joan Fontaine y las alpargatas de los veranos, siempre azules.
La alcayata eran las dos manecillas de unas horas muy remotas.
Sólo abríamos el portal al punto de garbanzo y al de cruz.
Mientras, ponía mis piernas sobre el mármol, postura de medianoche, doce en punto en anatomía adolescente.
Si no recuerdo mal, tus ojos eran castaños y verdes.
Mi color no era tu color y, aún así, nuestros iris se llevaban amando la noche entera, el pergamino frente a la tersura.
Las campanas –que siempre nos rodeaban en las Ciudades Eternas- eran la nota imprudente, el marcador de libros que recordaba las urgencias de los cuerpos.
Por nosotros, mano a mano, no existiría el aceite mañanero, la sal o el salario.
La nómina del mes la acordaban las pestañas. La lista de la compra siempre era de diez cosas, tan gorditas... Tus diez dedos.
In illo tempore..., empezabas, y yo te acababa el cuento.
Por eso, un televisor, un día, amaneció muerto.
Desterraste del reino el sonido del tic-tac, le diste libertad al cuco y pusiste contra la pared a los números del cuatro al infinito.
Para nuestras miradas sólo se contaba hasta tres, y ya era mucho.
Espacio protegido, reserva natural la de los diez centímetros que separaban tu nariz grande de la mía (siempre tan chica...).
Cuando llegó el final del arrendamiento, el Tiempo no te perdonó. Es curioso el perverso.
No le gusta los que aman, en futuro perfecto de presente simple. Te puso hora final; me dejó sola, mirando a los marrones del mundo por si lograba volver a encontrar el tuyo.
Claro, que el Tiempo no sabía de ti. Ni de tus burlas.
Y tu cuerpo pequeñito partió metido en el reloj de pie del salón.




II.NADIE SABE LO QUE UN CUERPO PUEDE AGUANTAR

Pero ¿hay vida antes de la muerte?
Graffiti en una pared. Brooklyn.

Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar,
pintada la frase en la puerta de la iglesia,
delante de la plaza donde los yonquis se destrozan el tabique con los gramos de nieve
Cada día paso por allí y aúllo


Aúllo como si la boa fuera yo y me hubiera tragado mi peor pecado.
Aúllo porque me hicieron la ablación de todo placer epidérmico
Aúllo porque me exiliaron a un lugar sin cicerones ni radios donde también aúllen los Escorpions
Aúllo porque me pincharon tantas agujas que mi esófago se rebeló bailando como una cascabel
Aúllo porque me robaron las sábanas de hilo y la dama de noche
Aúllo porque detesto el perfume Carmen, que ella siempre se pone
Aúllo porque detesto mi perfume Carmen, que llevé la noche del primer beso
Aúllo porque a mi torso le llaman Cardhu: sombrío, añejo, hondo, ojos color ámbar


Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar
si cada día soporta a la vida misma,
¡tan sofisticada en su crueldad!




III.AZARES

A veces, el destino se limita a escupirme así, a la cara.
No recibo postales con preaviso que digan: Mujer, levántate y anda. Mujer, levántate y huye. Mujer, presiónate la cabeza con fuerza y se la primera en saltar del barco.

A veces, la Fortuna, voluntariosa, me da una tregua, un respiro para que crea en las bonanzas de la vida. Chiquita, fúmate un Ducados Rubio y déjate morir lentamente jugando a las damas con las Parcas.

Suele ser imprevista mi Tykè y presentarse cuando tomo los aviones al vuelo.
Entonces, los Delayed poseen mi mente y yo me siento sobre el juego de maletas, los pies para dentro y una boina francesa cayendo por el precipicio de mi perfil.
Los aviones van llegando de Karachi, mientras yo compro una colonia para ladies, So Miracle!, y me agarro a su título como las borracheras al tatuaje del marinero.
Mi vuelo ya ha salido. La azafata debe estar repartiendo los maníes mientras mi cabeza pudre el calendario y la voz de niña bien de los altavoces repite algún mantra que sólo entienden los hippies bien rasurados.

Cada enero compro dos agendas. Una se llena de predicciones de sibila, la otra de citas en el cine.

El film noir suele hablar mejor que mi vida, así que a 31 de diciembre me reconozco más como el mayordomo del Halcón Maltés, de asesino perdido, que como la señorita aplicada que acudió puntual al alcohol de todos los bares.
Un día de uno de estos años me internarán por ser la chica con sueños con sabor a un vodka insalubre que nunca tomó. Como mis ojeras hablan por mis labios, no me podré desdecir.

En mayo, las gitanas me suelen leer las arrugas de la frente y me auguran el porvenir citando a Henry Miller:
Le espera sexo, París y una calma cochambrosa. ¿Cómo la de un cuadro de Turner? Sí, sólo que con campiña y olivos azules.
Yo me hago las friegas de romero y albahaca, pero el esmalte de las uñas sigue cayéndose y mi dedo más pequeño se afirma en su enanismo.
Mi amante me hace volar sobre la Rue de Rivoli y los abanicos se dibujan contrahechos, pasivos, mientras repaso el rosario en Saint Sulpice. Todo se cumple, excepto la protagonista del cuento: mi sombra, engrandecida por las gabardinas de esta ciudad, Il en reste assez pour moi.

Acudo a los oráculos desmayada por el calor. Sólo el viento de la madrugada les permite auscultar mis venas y desdibujarlas.
Niña, son demasiado azules, predican flores de romero y abstinencia en el placer.
Yo me trabuco al hablarles y rogarles que no me priven de la mala manzana, la liga de Intimissimi y el bocado educado en el cuello ajeno.
Delfos sabe de lo que llaga el dolor, de lo que grita una mujer antes de haber parido un monstruo, siempre poético.
Siempre me arrepiento de mis gestaciones, pérfidas, abortables, veleidosas, ignorantes.
Prescinden de la madre y cubren al nonato de pelusa de ángel, colores tibios y mantas hechas con mi sangre y mi piel.
Cuando nacen, los pérfidos bebés demandan mis pechos mientras la leche nace desnatada, yerma, herida.

A veces, el destino me escupe así, a la cara.
Yo me dejo, por no contradecirle, pero le ruego que baje la voz, para no despertar a mis ángeles guardianes.





MATERNIDAD

Ellas viven debajo de sus caparazones. Feminidad asustada.

A los nueve meses, gritan sus angustias, queman sus velas y convierten a semen en palabra non grata, siendo antes tan cara, tan ciudadana de los pliegues vaginales.


Al decimotercer quejido, expulsan sus rencores, los atisbos de muerte y las leyendas urbanas que oyeron en el Café Comercial sobre los dolores del parto.
Dentro de ellas, el hijo se vuelve Caín y horada las entrañas con la paciencia del que sabe que en sus manos anda el Tiempo. Aullido final y la metamorfosis los convierte en Moisés, abriendo pelvis en dos, rasgando senos, entresijos privados antes trasegados, tan sólo, por el algodón de las braguitas. Como José, venden sus primogenituras al primero que se tercia, alguien en blanco translúcido que pega bofetadas al traidor bienvenido, el Judas que vende a su madre y la despieza en dos con tal de ver la vida.


El primer alarido.
Y aúlla de miedo la bebé rica. Le espera toda una vida para demostrar que puede llegar a Harvard como papá, usar bótox como mamá y perlitas Majórica como la abuela Lisette (la que proporciona el apellido extranjero que da empaque a la recién nacida)

Al otro lado, aúlla de miedo la bebé pobre. Por el calor, porque le asustan las moscas y los orines, el olor a naranja sanguina y los pechos derrumbados de la madre. Otra niña para el limbo (en realidad, un espacio muy dulce, decorado por Mother Care, donde los argumentos y las conversaciones tienen olor a Nenuco. Segunda acepción: lugar idílico donde no existen las papillas sino los potitos Nestlé sin grumos, las cunas adosadas, con colchitas de perlé y las nannies inglesas con caras de Judi Dench). (Cualquier lugar, mejor que la Tierra palúdica e incierta).


La madre, antes sólo mujer, repasa su venganza y extrae con la lengua bífida los poderes entregados al recién nacido: la telera, la hogaza o el brioche (eufemismos de seguridad infantil). Los panes axilares son robados al cainita con cuidado extremo.
Mientras las médulas siguen sangrando y expulsando el hábitat del hijo, los pechos manan leche y ellas revuelven el maná recién robado y el requesón recién hecho. Todo en uno. Maná del rorro, maná de la fontanela por la que sólo circulan las músicas del BabyMozart y el Mambrú se fue a la guerra.


Niño en el cuco, niño en el nido, rosa débil para el sexo fuerte; azul mar para el sexo atávico. Ellas presienten que también parirán y adquieren la postura fetal que luego repetirán en los días grises premenstruales. Ellos se desperezan, exponen el cuerpo, como años después en alguna cama de sus amantes: tú arriba, yo debajo.


Las estúpidas visitas traen rosas y bombones, dimes y diretes, tridentes para desguazar la cara del neófito. Mientras, la madre desea rellenarse el vientre con flores y agua de jarrón, un poquito de abono para que no se seque.


A alguien se le olvidó bendecir los pechos de mujer recién parida, los más hermosos, los más fértiles, los más crueles. De ellos nace la Vía Láctea, sin el glamour trasnochado de Alcmena ni los doce trabajos del pluriempleado Hércules. La madre es más hembra cuando toca esos senos y se complace en su abundancia, egoísta, represora. Los jugos para ella, para su piel, para templar el hueco que dejó el hijo, para inundar de tibieza el útero quejoso y roto. Miel y cuajada sobre los labios heridos, la cuenca vacía del perineo gritando ayes, recosida. Dedos largos, limpios, para complacer a esas carnes maltrechas, hilo para lavarlas, algodón en rama, hojas de malvavisco sobre el vello cansado, esparcido como gavillas en era. Gotitas de yogurt materno sobre los muslos abiertos, dispónganse con dulzura, pavimento tibio sobre la epidermis seca. Alivio para la alma mater.


Y, sin embargo, blanco y rosado, llega el peligro. Encuentro de madre, encuentro de hijo, ambos buscan carreteras. La madre, para huir por el camino, de piedras aunque sea, y desear ser la Yerma y travestirse de hombre y acariciar sólo pechos. El hijo, perdido, quiere volver al hogar donde flotaba, senderito adentro, mamá templada. Son opuestos los deseos y el padre, infecto, los repara.
El niño viola los senos redundantes, turgentes, tan apetitosos por ser apetecibles y encuentra su sitio, por fin, en la vida. La leche mana hacia su boca y él, complacido, urge, socava, extrae.
Mientras, la madre contempla. Hace horas que voló el pan debajo del brazo y ahora el maná es sólo una grosería en la boca de las vecinas curiosas.


Mientras tanto, sigue fluyendo la sangre (que no olvida). Siguen partiendo las fibras los dolores mercenarios. La cabecita eclipsó la luna de los pechos mientras ella llora, llora y llora perdiendo a cada paso su identidad.


(Y, sin embargo…lo quiere)






MI GRITO DE MUNCH

Hoy vi pintada mi alma en El grito de Munch,
hoy mis cabellos se volvieron albos.
Blancos de tanto callar, blancos de hastío, blancos de cansancio.

Quieres cambiar principios por estafas,
quieres cambiar mis tangos por milongas,
quieres trucar los sueños por la máquina de escribir.

Traes tu laberinto de sofismas y leyes,
de refranes, sarcasmos, honores y medallas.
Quieres que yo no sueñe ni que sea soñada.
Quieres que yo me mude a tu infierno gris.

Tienes siempre esa respuesta tan precisa, tan marcada.
Tienes siempre la palabra.
Tienes siempre la razón.
Y me odias porque odie tus desprecios y tu ley.

Sigo siendo la niña de Varsovia,
la que ama la feraz campiña verde.
Sigo hablando a la luna por las noches de verano.
Y en invierno paso horas frente al leño en el hogar.

Sigo amando a aquellos que me amaron,
sigo fundida en las manos de mis gentes,
sigo prendida de mi torre de princesa.
Déjame que sueñe, que olvide, que entierre.

No entres en la vereda de mi vida
con tu mirada aviesa, tu cínico ojo, tu burla constante.
Ríete de ti, bufón de la nada,
ni una mueca concibo de tu prosa infeliz.

No quiero los insultos, los gritos ni las lágrimas.
No insistas, no toques ni llames a mi puerta.
Soy de hierro forjado, de punta de diamante,
negra como el ónice, jaspe de jazmín.
Por eso, yo te aviso, querido, mi tirano,
no te acerques a un alma curtida de batallas,
herida por las lanzas del soborno y el llanto.

Pasa de largo.
Llévate tu mochila de dulces artificios.
Llévate toda tu filosofía de escritor de memoria.
Llévate las risas de falsa identidad.
Llévate esa alma que no descansa en paz.

Vuela, vete y huye; camina, corre, no mires atrás.
Yo quiero ser Lot que deja a su salada compañía,
holla otros caminos, desvanécete de mí.

Te permito que ignores mis caricias y besos.
Te permito las burlas contra todos mis sueños,
contra las utopías, los silencios y las verdades.
Te permito que eches vinagre en carne abierta,
en mis muertos y en mi vida, en mis horas y en mi mar.

Pero no lluevas sobre lo ya mojado,
no intentes que esa lluvia abone mi terreno,
mi campiña fértil de la primera infancia.

Te permito que seas el final de mi historia,
el recuerdo constante, mi llaga luminosa.
Lo que no te permito es que quieras cambiarme,
que quieras convertirme en tu eterna adalid.

En vano, amigo mío, tú ya me perteneces.
La blancura de mi pelo es suficiente para dar
testimonio de ti.
No quiero hijos tuyos, ni siquiera tu olor.
No quiero ni que roces la calle en que yo vivo.
No quiero que seas el fantasma de una ópera
que yo nunca elegí.

Te permito, te digo, que hayas existido.
Te permito, te digo, que fueras parte de mí.
Te permito, te digo, que yo fuera un satélite.
Te permite, te digo, que la veritá fuera tu boca.

Mis rosas, mis canciones, mis collares, mis libros.
Mis luces, esos cielos, mi utopía feliz.
Mi Caminito, mi Buenos Aires, mi azul, mi gris.
Mi complicada existencia de tebeo, mi Mafalda
repelente del día a día.
Mi laberinto cretense de fondos y subidas.
Mis doce horas de sueño, mi abandono del reloj.
Mis miedos y mis dudas, mi inocencia...Dejámelos aquí.
Te permito, te digo, que vayas contra el mundo,
boy scout patético de hedonista vivir.
Lo que no te permito es que me pienses,
lo que no te permito es que creas que existo para ti.


Ni una palabra en tu boca deberá recordarme, ni una sola sonrisa de referencia a mí.
Yo soy la que debe a ti recordarte, la viceversa insulta, no me toques ni alado en tu sueño de macho. Soy tu fracaso más vivo, tu tropiezo pasado.
Por ello nunca vuelvas a pensar sobre mí. Por ello no te permito que pases sobre mí.

Sevilla, 2002





INTERRUPCIONES

(Inspirado por una idea de Giusseppe Domínguez)

I.

Tengo la cabeza apoyada sobre los brazos,
oreando algunos pensamientos avinagrados.
(Vino añejo en mala barrica).

Los ojos se mueven, inquietos, por la habitación.
Bruma sobre bruma. Locura de aguacero.

El rímmel tedioso olisquea entre la neblina de los balcones.
Y aparece: un tallo. Apenas un tallo.
Después de la lluvia de lustros, entre la mala hierba, un tallo.

El vinagre de Módena se escurre de la cabeza -sorprendido- y el flequillo se estira,
imitando la rectitud, casi principesca, de aquel momento.

Estaba solo el esqueje, en medio de la pinaza.
Pero hacía respirar el aire a su alrededor
y los dientes de león, los dandelions, le hacían la corte.
Creo que era la primera violeta de los Alpes.
Nacería blanca. O morada.

Interrumpiendo el largo solsticio.
Prueba aceitunada del equinoccio.

II.

A modo de prólogo

Érase una vez una niña, que no soportaba la luz de las mañanas.
Un feriante le vendió la oscuridad absoluta.
Ésta se quedó en su cerebelo, realquilada, apenas dos euros por noche.
Allí vivió ciento veinte meses.

Nudo

Estoy tendida en una cama con celosía.
No sé si de madera noble o traída de Ankara.
Al fondo,
seiscientos minaretes,
un mar con petroleros rusos
y la decadencia humeante de esas casas repletas de botellas de anís opalescente.
(Adjetivo de los libros de Pamuk)
A las 5.30 de la mañana pasaba un viejo vendiendo la nada.

Cuando el sol clarea,
el Bósforo saca las lanzas de sus pecios
y las clavetea en mis ojos, gustoso.
Yo los tapo con una bufanda querida, suave.
Alguien, solícito, pone toallas de rizo, mojadas, en la frente.

Pero la plata se cuela en las vísceras
como un enjambre furioso,
viola los pensamientos
y, mis iris, aún en lo obscuro, sólo ven luz.
Luz de Juicio Final.
Luz de tarántula ejerciendo derechos en el cerebro.
Luz de sótano de la Lubianka.

26 de diciembre.
El hambre me lleva hasta el queso de cabra y el té de jengibre de un mirador donde relucen las miles de teselas de cientos de cristales bizantinos.
A las diez de la mañana, el Bósforo permanece impasible
y se asemejaba a Zeus, emanador de rayos.
Todas las luces del mundo caen sobre mi cuerpo.

La camiseta recuerdo de Bilbao,
los vaqueros negros,
las botas para la sierra,
la blanca camisa
se cubren de plata. Argento soy.

Interrumpiéndolos, abro los ojos y me ciego.
Voy a caer. Como Ícaro. Voy a caer. Como Ícaro.
Dura tres segundos el trance volátil. Tan doloroso como exquisito.

Ahora, Yül unta aloe vera sobre los párpados, en Nisantasi.
Y destierro el color moneda cara en un café de Beyoglu.

Desenlace
Son las ocho y Madrid camina hacia mí en un taxi.
¿Cómo te has curado?- me pregunta el sanador.
Con quesos del Kurdistán,
tés de especias desmenuzadas.

Y siete gotitas de Estambul


III.

Me evita de forma deliciosa y correcta. Ha sido bien educada.
Transige con mis manías y las incorrecciones.
Con la cabeza inflexible.
Con que lleve el pill box rojo con los zarcillos verdes
y me manche con los Lindt cada vez que los como.

Soporta los cambios de humor y el entrar en los hoteles con el pie derecho. O que me sienta más de epigrafía que de ataurique.
Que abandone la temible Lexa menudo

Aguanta el eterno desorden,
los destierros (próximo: desierto de Namibia),
los bailes desquiciados que acaban por los suelos,
las botas de ante rotas de tanta vuelta.

Me evita.
Pero me concede el derecho a tener una rutina con el café.
Y unas costumbres –traviesas- pero costumbres.
A la vez que es pertinaz ansia por alcanzar los segundos,
las teclas negras de la pianola.

Me evita.
Sus pestañas enormes y rizadas cayeron hace tiempo sobre los ojos de pez globo.
(¿envenedador?)
De vez en cuando quiero volver a ella, pero no está.
Acaso se la oye respirar detrás de las cortinas del dormitorio,
cuando a mi amor le canto bajito Los Piconeros.
O cuando mi cuerpo se mece a ritmo de What a wonderful World.
Pero ya no estoy en una mecedora.

La infancia se ha interrumpido.
Ella lo sabe y me evita.
Yo creo saberlo hace tiempo ya.

Por eso ahora escribo con mayúscula mi nombre
y siento que les mando a los fémures hacia donde tienen que ir.



YO SOY EL VERBO PUEDE

I

Quisiera conjugar el futuro desde el pasado,

como hacen las películas felices de los felices 20.

Avizorar que el the end será delicioso y la perdices picotearán en torno a la damisela.

Puro sueño despierta.


II

Cada día. Lucho contra la multitud de garras sudorosas e historias sagradas

que me acechan en la Línea 4, la que va de los chalés ricos al barrio de pequeñas tiendas

que lamen el símbolo $ con aullidos de lobo, pura pena. Pura crisis, puro habano.


III

Once upon a time...

Un día levanté la sábana y vi que tenía ese par de piernas, largas, deseantes, bastante suaves.

Como las de tantas otras.

Tanto dolor de cervicales me iguala a la chica morena que sólo es feliz si oye treinta veces el Viva la vida de Coldplay.

Tanto dolor de alma también se esconde bajo el hiyab de Salma, que explica que "ternura" es su palabra favorita del mundo.

Ternesse.

Tantas mujeres en mí, tantos sarmientos de las manos mías creciendo en los pechos de otras.


IV

Yo me agarro a ti, a la esperanza que me dan los últimos caracoles de tu pelo.

Io despeño mi presente por altares no tan sagrados - mi cuerpo blanco-, filias por dulces de leche y fobias por grajos, miedosos ellos, siempre volando bajo.

Hay que alzar siempre la cabeza, decía un graffitti romano escondido en Pompeya.

Ay de los que no le hicieron caso.


V

Tú me dices: Levántate y anda.

Y entonces, camino hacia delante y compro los primeros cruasáns del día y cargo en la espalda con tres cafés irlandeses, puro whisky.

De repente, como por sortilegio, las botas nuevas parecen aún más brillantes y deseo quitármelas en tu dormitorio, a tu lado de la cama, justo en el punto perfecto de calor.