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miércoles, 1 de octubre de 2014

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ ALVA [11.151]

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ ALVA

JOSÉ ANTONIO RODRÍGUEZ ALVA        

Nació en Madrid en 1964. Ha formado parte del grupo musical La Caída de la Casa Usher, del Aula de Poesía Terpsícore y del grupo de teatro Selene. Premio de Jóvenes Creadores del Ayuntamiento de Madrid con Villa Miramor  (1989), autor de las "plaquettes" De mi muerte (Nanoediciones, 2010), Contra los Ángeles (CAM, Hoja Nº8, 2011), del poemario Peligroso asomarse al interior (Amargord, 2011). Figura en las antologías Manos a la obra (2010, 2011), Trilogía Pez (2012), Libertad tras las rejas (2012), Aldea Poética VI (2013). Ha realizado la selección de poetas para la antología Último Ahora (Izana Editores, 2013). 
http://elangelhungaro.blogspot.com.es/





BELMONDO

en Belmondo esta tarde está muerto todo el mundo los árboles lo certifican con su sombra el silencio de una inmensa iglesia perturbada en Belmondo en el interior de Belmondo las limpiadoras recogen los cadáveres inconstantes las limpiadoras son blancas como atomistas griegos surcadas de grietas por la espalda y arbustos enanos fíjate como brilla lo que la piel acoge si silbas las balas te oirán perfectamente las mujeres que lloran precipicios para acróbatas cualificados sus cabellos teñidos esta tarde se está haciendo noche en Belmondo mira los monstruos que pasan sin prisa acentuados algunos van acentuados como miércoles corregidos por el asma de unos labios saborea el último barbitúrico saborea las palabras antes de su desaparición alarga alarga la columna estás a punto de irte al suelo antes que te recojan las limpiadoras alarga que acechan y es noche y ya acechan en Belmondo donde ha muerto todo el mundo







poema en coma,

un sólo de uñas y margaritas por la espalda,
y la piel de sábana y tibia y femur
próxima al calor de la ropa ajena,
que dibuja una y otra
vez trapecio, con sus once sílabas,
esternocleidomastoideo
esbelto, porque en el poema mata
quien dice virus mientras la fiebre
o calla,







Todas las cosas que eres

Este solo de saxo es Charlie Parker
y todas las cosas que eres parece,
es la generosidad pasando por los ojos
que a veces se desprenden insólitos
ante un gin que acaba de llegarnos.
Un baile con unas iniciales 
que buscamos al inicio de una noche larga
y sus espejos.
Parece un sólo de saxo y no lo es,
es la tarea de vivir en otro
que al aliento se acomoda suspenso
y al hueco de las rodillas, el hombro.
Antes de que el humo desapareciera
de los locales, estuvimos aquí
con nuestras preguntas para el barman
y aquí seguimos.
Todas las cosas que eres es plural,
como necesaria la luz que llega
doblando las esquinas de repente
y hay quien ya la ha visto y sonríe.
Este solo de Charlie Parker es Charlie Parker
sí, pero también nosotros girando

sobre este disco que sigue tramposo.





Peligroso asomarse al interior 




 MONSTRUOS DE COMPAÑÍA

Me ajusto la mañana
hasta que duele sin motivo,
junto a cadáveres
mermelada y bacterias.

Sin nadie dentro
aliento otra vez la nevera
propagando una enfermedad
incurable y el viernes.

Fuera no es mejor,
limpian el portal para el ángelus
los muchos que estornudan
en esta esquina.

Atiendo los milagros más urgentes,
el de la vecina.

Atarse los cordones me parece importante.

Dejé su voz tendida boca abajo,
tropiezo entre los peldaños de octubre.

No he venido a decir la primavera.






HIJOS DEL AGUACERO

[...] Somos cinco minutos de eternidad y lo que queda del día. [...] Con un poco de esfuerzo podemos secar el suelo, ver como revolotean las hadas blancas, comúnmente conocidas como moscas de la humedad o psicódidas. Todo vagamente mental. Los precipicios han cerrado hoy por reforma de precipicios y los labios esperan decir esto y eso y lo otro. Pero los labios no están aquí para hablar. Los labios buscan vino, naufragar en el sudor ajeno. Los labios no esperan nada.





Y UN TERCERO

Volver a tu humedad,
como el hijo de un país desterrado
roto en tu ausencia, lejos de mis huesos.






DIVISIÓN

Cauce fiel de abandono, línea pura,
te odia el árbol, el poste telegráfico,
suscitas el dolor de las hormigas,
un hombre se ahoga mientras tú respiras
y aun así, cauce fiel de abandono,
línea pura, favelas asombrosas
archivo, edición, ver, insertar,
formato, herramientas y ventana.
Hermosísima ventana y fiel órgano
para la división. Línea pura,
te odia el árbol.






PELIGROSO ASOMARSE AL INTERIOR

peligroso asomarse al interior
sin protegerse
sin preservarse
bordear los límites del flujo
sin los verbos del tigre

te abrazas a su secreto envoltorio
gustas de sus papilas
llamas a su piel adelgazada
si se puede
a veces se puede

te asomas brevemente a esos labios
que contienen todas las heridas
constantes y contando con
un llanto que solo interrumpen
los espacios en blanco

ése eres ese olor penetrante
la lamasería
salobre
impotente ante todo lo demás
éste eres éste
tu territorio luminoso



RAFAEL INDI [11.150]



RAFAEL INDI 

Nací en Sevilla (09-09-1987).
Alguien me regaló un día La voz a ti debida sin pensar en las consecuencias y como recompensa le compuse un poema que acabó aborreciendo. Aquello me animó. Fue así como descubrí mi segunda vocación perdida.
Tengo un blog que es particular y cuando llueve se moja como los demás: http://animalendisturbio.blogspot.com/
Algunos de mis poemas han aparecido en revistas como La Lengua, Almiar, Fábula, Palabras Diversas, La Fanzine, Cinosargo, Horizonte De Letras y Los Sábados Las Prostitutas Madrugan Mucho Para Estar Dispuestas.
Gané el primer accésit del I certamen de poesía erótica Ánima.
En febrero de este 2013 autoedité mi primer libro Un aplauso americano.






Sacromonte

Esta ciudad se parece demasiado a nosotros.

Calle a calle competimos 
en número de batallas perdidas 
y luces escondidas 
bajo alguna latitud incierta.
Sus noches justifican al fin 
el insomnio errante 
de unos bien desnacidos.
Como ella, hemos soñado ya 
todos los sueños azules 
que quedaban por soñar. 

Esta ciudad se parece demasiado a nosotros.







Todo va bien

La cara de Matías Prats sobre los posos del café no me deja dormir,
seca las manos más tibias del hemisferio norte
cuando anuncia temporal,
ahora que necesito el sándalo en tu ropa.

Soy un malpensado si creo que vuestros informativos
quieren que la primavera nos sorprenda
viendo alguna serie tan bien producida como el frio.
Se aplaza la revolución por tormentas de nieve hasta nuevo aviso.

También soy un misántropo si no tengo un Smartphone con WhatsApp
ni escribo en (hasta) 140 caracteres
de qué tamaño es el nuevo juanete de mi pie izquierdo.
Lo comprendo y deseo continuar.

E incluso puedo ser algo peor cuando afirmo
que entre verdades se van los que se alejan,
que nadie está educado para la sinceridad.
Pensad que todo va bien.
Señalad el pecado con una cruz,
atrapadlo como a una araña herida dentro de una copa de cristal
llena de humo, puesta del revés.
Escupid después al cielo cuando henchidos de orgullo
abracéis el gris escribiendo:
"La verdad es sólo una cuestión de palabras".
Pensad que todo va bien.

Yo sé que la ceguera será la enfermedad del futuro.
Una generación perdida de hombres-topo
sobrevivirá al siglo veintiuno
escondidos bajo el metro de Budapest.

Y qué triste la imposible espera.
Por una vez, mi padre se vestiría de rey.





CHARLOTTE

"Algún día las hormigas cobrarán su venganza", decías,
mientras contaba las vueltas de aquel tiovivo.
Así pasábamos las noches,
peceras de marionetas hundidas
en mitad del Raval,
el único lugar donde los escotes
creen en Dios a su manera.

Después de tantos años
sigo aprendiendo de memoria el papel impuesto:
jugar a ser la muerte roja
en fiestas de guardar y quemar.

Tantos años intruso de la gran mascarada,
secreta bajo altos techos
y escaleras de nácar.

Tantos años sin saber
que eras la mujer de ojos verdes
en aquella canción de Nacho Vegas,
esa que ofrece agua de mar
como remedio a la sed. 






Aprender a borrarse
es sólo el principio,
por eso nunca hay final;
por eso si los vencejos vuelan dormidos
despiertas describiendo círculos,
por eso si la dama se esconde
eres noche cerrada.

Forastero ante el propio septiembre
que cose las manos
para impedirte sonreír a los ángeles,
asesinos de kilómetros muertos
o raíles perdidos.
Como un pianista baila un as de picas
y sacude la lluvia de sus dedos.

Sin viaje de vuelta
en el tren sobre el agua,
[camino = destino]
guardando viajes iniciales
con disimulo
mientras cruzas la novena estación.
Nunca hay final
y ésto es sólo el principio.






Nos Ha Jodido Mayo Con Las Flores

No quiero que la literatura sea otra fase de la vida.
Es el único lugar 
donde sólo existe un hombre 
que descodifica la vida como temblor. 

Por sentarte a esperar a ti mismo 
te denominan poeta. 
A todas luces una deuda de suerte. 
Podrían llamarte fantasma 
por caminar sin poner planta; 
enfermo por nunca parecer curado de espanto; 
sátrapa por arrendar muy caro el ventrículo izquierdo. 
Y podrías inventar 
un nuevo plural para etcétera. 

Un día de tu vida resulta largo a veces, 
lo suficiente para no confundir 
el verso con el destino. 
Sobran sed y paciencia en papel de muselina. 

Igual que los calendarios, 
sabes hacer daño sin usar las letras. 
Convencido de que Dios 
se esconde en los números. 





Gaudeamus

Basta de unirnos
sólo en el dolor,
basta de acompañarnos siempre
en el mismo sentimiento.
¿Hace falta
un minuto de silencio
en nuestros labios?

Dime que la paz
no se compra con la muerte
en este absurdo rito de revolución,
en este tácito indulto
y su bautismo homicida.
Dime que no esperas
la añeja pantomima
para volver a titilar
desde la demorada sima
de mi lengua.
Dime que no solo un réquiem
puede ya expurgar
venéreas traiciones,
porque entre nosotros
jamás se alzará la indiferencia.

Basta de comulgar con un cinismo
de declarada patente,
sin duda somos viejos desconocidos.
Hagamos arder
al amor petrificado,
hagámoslo correr
implacable, prometeico,
como semen de lava percutiendo
bajo el brocal abierto del diamante.

Quiero converger allí,
en tu rebosante epifanía,
en el gaudeamus de tu sangre.

Dímelo antes de que sea tarde,
y haya inventado
una guerra
o una tragedia
como inocente pretexto.







Paracaídas Ardiendo

La noche que encontré
una patata en la cocina
me convertí en calabaza.
Allí, aquella victoriana máscara
tenía una sonrisa
más enferma de lo normal
-justo sobre
la esquina rota
que no cesa-.

Miraflores es un paracaidas ardiendo:
senda de los elefantes
que no saben morir
si derramo lágrimas de pan.
Como un sátrapa en Tarquinia
haciendo y deshaciendo
su ataud de seda
cada cuarto creciente,
rasgando los negros doseles
de la duermevela;
echado a perder por sobre
el hastío del estío
gano siempre desnudo.

Supe por qué tantas mujeres
caminan solas al amanecer.








ESCAMOTEO

Avivando una vigilia
en el trasluz de mi muerte
equivocada con la aurora;
confrontando lo trémulo de mis sienes
con una ciega áspid de ojos violetas.

Inerte en el cuadrante cero,
donde se afirma
la indeterminación infinita
tan fútil como una gangrena,
tan breve como un abismo
que presagia el terrible reverso:
todo vuelve a las formas,
se rehace atroz materia
y gravita sin piedad.

Cercenado sobre
límites radiales me entrego.
Exánime desvelo.
Únicamente ya mi sombra
hilvana lo concreto a jirones.

Y luego el vómito:
ventanas, paredes, fotografías, lienzos …
La vida jadea rectangular,
abatida por crasos vértices,
tóxicas aristas.

Había que solimantar el veneno,
extasiar a Quimera
en un brutal arrebato.
Ahora sé como se franquean
las arcadias de la duermevela.
Pues esta noche pude rozar
el orgasmo disolutivo,
cruzar el extremo terminal
de lo simétrico.
Volátiles curvas desnudan el vacío.

Tomé una decisión:
he acabado del lado nunca visible de lo secreto.


PAZ CORNEJO [11.149]


Paz Cornejo 

(Madrid, 1981) es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Alcalá. Ejerce como profesora de Lengua y Literatura en Secundaria mientras su tesis doctoral sobre teatro durante el franquismo continúa en proceso. Dentro de la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid ha dado a conocer los poemas que se recogen en Desaires Metropolitanos. Ha publicado en revistas como Salamandria, Quebrados, La más bella, Espejo y Espejismos, la revista Chichimeca, Bar Sobia, Shiboleth, Toreteo e Impracabeza. También ha sido antologada en El Mercado de los Pájaros, Antología en Braille y De versos encendidos. Codirigió la revista de creación artística y literaria Dulce Arsénico. 
Nació en Madrid en 1981, pero su vida ha transcurrido en Arganda del Rey, un lugar de la periferia, invadido por la industria y los tentáculos de la gran urbe, ambiente muy presente en Desaires metropolitanos poemario publicado por El Gaviero Ediciones en 2013.
Mantiene un blog donde publica sus propios textos y dialoga con todo aquello que va nutriendo su poética.
www.pazcornejo.blogspot.com.es





NOCHES DE PAPELES ARRUGADOS

A Begoña Regueiro

Como un desagüe que acoge y traga
las impurezas, los desperdicios,
la herrumbre y la suciedad del mundo:
así se completó mi paladar y mis huesos.

Y vomito sangre y rarezas,
vísceras delicadas como rayos de luz.

Me duelen los pulmones de los versos
que acribillan mis entrañas y mis labios.

Tan sólo me quedan sangre y heces dentro:
mi cuerpo se ha triturado por completo
agitado por el insomnio,
y la parálisis del miedo.

Dosificarme.

Convertirme en puré,
en cubitos de hielo,
en estos versos,
en esta pequeña dosis de eternidad consentida.

Dormir.





La choni de tu barrio

No te duelas de mi estética
como si no fuera Coco Chanel
en entreguerras,
como si no fuera una sueca
con un bikini de infarto, 
como si no fuera una feminista
quemando su sujetador
en una hoguera reivindicativa.
No acuses a mi contorno de rimel
ni a mis pendientes de oro.
No ataques mi superficie, 
ni mis maneras.
Las minifaldas nunca abarcaron
todos los pecados capitales.






Maternidad 2.0

Es posible que mañana 
los bebés nazcan wireless,
desembarazados de cordón umbilical,
desatendiendo ruegos y caricias.

Puede que las madres comprendan
que nacer es un desprendimiento.






PERIFERIA

A Roger Wolfe

Hay un lugar de rejas y enredadera,
de polución endémica, torturadora.
Ciudades dormitorio casi fosas comunes,
con nichos intercambiables
y muebles del Ikea.

Hay un lugar donde circunvalación
sustituye a horizonte,
donde se amasa tiempo
en transportes públicos.






LOS QUE EMPIEZAN EL MUNDO

Los que empiezan el mundo
cada mañana
se encuentran la ciudad recién nacida
con el líquido amniótico
empapando las aceras
cuando la vista apenas intuye
los rugidos del amanecer.

6:05
No hay café posible que destierre la certeza:
la inauguración empieza en las afueras.






ELIGE

La poética de la elección,
de la libertad exagerada de las cosas.
Los productos lácteos
se disponen en cantidades bíblicas
en las estanterías del Carrefour.
Las variedades de café
en vaso personalizado
gentileza Starbuks
o tú decides tu Whopper
sin cebolla, extra de queso.
Infinitas opciones
atrincheradas de individualismo.

Pero nada extraordinario
ni auténtico

a lo que desafiar.






ÁREA METROPOLITANA

A pesar del empeño forzoso de crear
cientos de kilómetros de autopista.
decenas de túneles de metro,
alimentar de combustible
miles de autobuses de línea inter-urbana,
el círculo constata su tiranía:
o estás dentro o estás fuera,
a pesar de los esfuerzos burocráticos.


Poema de Desaires Metropolitanos, El Gaviero Ediciones


ALFONSO VILA FRANCÉS [11.148]


ALFONSO VILA FRANCÉS

Nací en 1970 en Valencia, donde actualmente resido. He vivido en Orihuela, Madrid, Bruselas y Debrecen (Hungría). He trabajado como  monitor de tiempo libre, bibliotecario, archivero y profesor de secundaria. He escrito en muchas revistas, como por ejemplo: “Cuadernos del matemático”, “Dos disparos”,  “Calicanto”, “El vendedor de pararrayos”, “Cuadernos del lazarillo”, “Factorum” “Groenlandia”, “Agora”, “Acantilados de papel”, “La bolsa de Pipas”, “Fábula”, “El coloquio de los perros”, “La ira de Mofeo”, “Hypérbole”, y “Jot Down” . También he ganado algunos premios (entre ellos “Miguel de Cervantes”,  “Jaume Roig”, “Vila de Canals”, “Diputación de Castellón”, Ciudad de Getafe”, “Cortes Valencianas”,  “Marco Fabio Quintiliano” y “Mariano Roldán”) . He publicado novelas, libros de poesía, de relatos y de ensayo.



EJERCICIO PRÁCTICO

Hijo mío, desconfía de todos y de todo.
Desconfía de los que dicen: "Eso no pasará".
(Son unos gafes).
Desconfía de los que dicen; "Lo pasarás bien".
(Son unos aguafiestas).
Desconfía también de los pesimistas.
Los pequeños milagros de la vida -los hay-
acontecen delante de sus narices
sin que sean capaces de reconocerlos.
Hijo mío -resumiendo- desconfía de todos
y de todo. Desconfía
de los que dicen que no les importas.
(Les importas: aunque sea para hacerte daño).
De los que dicen que quieren ayudarte.
(En el fondo lo único que les interesa
es mantener su reputación).
Sé que es difícil. Pero es la única manera
de seguir a flote.
Verás, hagamos un ejercicio práctico.
Empieza por desconfiar de este poema.




AULLIDO

(REMAKE)

Yo he visto buenos poetas
prostituyéndose por cuatro perras
y he visto a los poetas mejores
emborrachándose con dolor.
(Sus cuerpos fueron apareciendo
en las playas del amanecer,
entre botellas de plástico y mástiles podridos
mientras los telediarios
hablaban de hoteles para caniches
y desfiles de siete lunas.)
Yo he visto mercaderes sucios
traficando con doncellas impúberes.
y las he visto crecer y convertirse
en asesinas consumadas.
(Los despachos y los ministerios
no tienen secretos para ellas.)
Yo visto como se derrochaba la esperanza
como quien vacía una botella de champán en un desagüe.
Y les he visto luego pedir explicaciones
con la boca llena de insultos y mentiras.
(Vosotros sabéis a quién me refiero.)
Yo he visto como la locura y el odio colectivo
convertían en apestados a los cuerdos y a los sensatos.
He visto como jaurías rabiosas escupían y mordían a plena luz
a hombres a los que nadie defendía,
a hombres cuyo único delito era ser hombres,
y querer seguir siendo hombres,
ya no dioses ni héroes, sino simple y llanamente hombres,
hombres que se equivocan y lloran y ríen y cantan
y no tienen miedo a reconocer
su defecto de forma, su apego inútil
por la vida.





ALGUNAS RAZONES PARA ODIAR LA POESÍA Y A LOS POETAS

Cuando un poeta escribe un poema de amor
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre la amistad
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre una puesta de sol
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre la tristeza
habla de amor.
Cuando un poeta escribe un poema sobre el dolor
habla de amor.
Hasta cuando un poeta escribe una poema sobre la muerte
entonces también habla de amor,
de amor a uno mismo.






NÁUFRAGO

No importan las mentiras.
Importan las verdades que no dijiste.
Y las verdades a destiempo.
No importan las mentiras.
Las mentiras desencadenan tormentas,
pero éstas no van a hundir tu balsa.
Importa el rumbo que no tomaste.
Importan las corrientes que te arrastran.

No importan las mentiras.
Importan las verdades impuestas.
Las verdades que tú no quisiste escuchar.
Una mentira repetida mil veces
se convierte siempre en una verdad, dijo el verdugo.
Y tú que lo sabías, que ya lo sabías,
sonreíste,
y no quisiste ni quemar tu último cartucho:
suplicar una muerte rápida.







EL POETA ES UN SER AJENO AL MUNDO

Ahora todo está al revés:
Los futuros políticos
dicen que pasan de la política.
Los que están libres
no pueden moverse.
Los que no pueden moverse,
sonríen satisfechos.
Los aplausos y los besos se reparten a la inversa:
cuánto menos los merece uno más cerca está de obtenerlos.
Y eso no es todo: los tontos de la clase, por poner un ejemplo bien conocido,
son ahora los que guían la caravana.
Incluso los matones de barrio ya no son lo que eran:
ahora caminan taciturnos con las manos en los bolsillos.
Antes sus hazañas aún tenían un hueco en los telediarios.
Ahora ni eso. Cualquier patán perdido en cualquier isla
o sentado en cualquier plató
puede quitarles la audiencia. 
Las cosas no van bien, desde luego.
Pero yo sonrío.
Sonrío sin saber bien por qué sonrío.
¿Acaso las cosas han ido bien alguna vez?
¿Acaso el mundo tiene remedio?
No lo creo.
¿Entonces?
En el fondo, supongo, el mundo no me importa.
No es que deserte: es que yo sigo mi rumbo
y le mundo el suyo.
Tampoco lo hago a propósito. Es como mi risa: no la puedo evitar.

El poeta es un ser ajeno al mundo.
Una fina crisálida lo aísla del mundo.
            El poeta flota en su propia realidad. Allí se siente a salvo.
(Pero no lo está, nunca la está.)
El poeta nunca abandona su crisálida.
Y esa crisálida tiene una membrana tan fina y traslúcida
que a cierta distancia se vuelve invisible.
Por eso se queda perplejo cuando finalmente lo encuentran.
Y por eso la muchedumbre asesina se sorprende tanto
cuando una noche por casualidad llega a su puerta con antorchas y cuchillos, gritando, blandiendo sus armas, buscando otro cómplice o otra víctima,
y lo encuentra desnudo,
dormido,
desarmado,
sonriente…






MANERAS DE VIVIR Y MANERAS DE MORIR

Las intenciones no bastan.
Y los buenos deseos tampoco.
Empieza por ser sincero,
sincero como sólo pueden serlo
los hombres heridos de muerte,
los hombres reventados por la metralla
que llaman a su madre en mitad de las trincheras.
Si el obús cayera ahora
que querías dejar, por qué querías ser recordado.
Empieza por ser sincero.
Y después hablaremos...

Hablaremos de los trabajos que dejaste.
Hablaremos de las mujeres a las que no quisiste amar.
Y de las mujeres que despreciaste
porque te ofrecían algo más limpio y peligroso que el amor:
su cuerpo, su cuerpo como un mapa vacío
que tú podrás llenar a tu antojo,
su cuerpo arrebatado al mar,
que tú tendrás que devolver al mar algún día.

Esa era tu misión y renegaste de ella.
¿Por qué? ¿Por piedad? ¿Por orgullo?
Explícamelo. Y, lo más importante, explícatelo a tí,
respóndete de una vez por todas...
¿Acaso no es el destino de todos llegar al mar?
¿Entonces, qué te detuvo?
"Mejor pronto y de golpe", decías, pero eran palabras negras,
palabras para el fuego, heno y estiércol de la poesía.

Así que... empieza a reconocer la verdad,
y entonces hablaremos.
Hablaremos de los amigos que perdiste.
Hablaremos de los libros que no quisiste leer.
(Y de los que leíste, pero como quien se pone guantes
para dar la mano, temiendo que sus palabras vivas
pudieran arrancarte de tu sueño.)

Hablaremos del tiempo que malgastaste y del dolor
que quisiste acomodar en tu cuerpo
como se acomoda un huésped de lujo
en un hotel barato.
(Y cuando luego se fue sin pagar, como un fugitivo,
tú aún saliste en su defensa, y lamentaste no haberte podido despedirle
como se merecía...)
¿Qué temía, dime, qué tenía el dolor que no tenía
el placer? ¿Por qué te era
tan querido?, ¿por qué siempre estabas dispuesto
a dejarte llevar de su mano, aunque esa mano te condujera siempre
a una ciénaga de rencor y dudas?
"Un rencor dulce", pensabas, dulce como el beso del verdugo.
Pero te equivocabas.
Y lo que es peor: lo sabías.

Así que empieza ya. Empieza a soltarlo todo.
Sé sincero como sólo saben serlo los hombres
que oyen silbar la bala y no intentan esconderse,
que mueren gritando el nombre de la madre,
y ya no temen ni al ridículo ni al error.
Sé sincero. La guerra ha empezado ya.
El cañón se acerca.





PRIME TIME

(POEMA FINAL)

Vamos a ver.
Sois la flor y nata de la desidia.
Sois hijos de la contradicción y la propaganda.
Os han educado con filosofías de 30 segundos
y os han alimentado con incunables ilícitos
y dóciles clásicos de ochocientas páginas.
¿Qué vais a encontrar en esta vida
sino amargura y frustración?
Ahora venís a visitarme mi celda
a exponerme vuestro plan de fuga.
Y os enojáis porque yo no trato de deteneros.
¿Por qué habría de hacerlo? ¿Quién soy yo
para quitaros la ilusión de la lucha?
Huid si queréis.
Levantaos y quitaros los sambenitos...
Sois libres.
Nadie va a cerraros el paso
más que vosotros mismos...
El mundo exterior es lóbrego y frío.
Una vez allí todos seréis iguales
así que no temáis por vuestro pasado.
Empezad otra vida.
No dudéis en cambiar vuestro aspecto.
Convertiros en carpinteros o marqueses.
Escribid memorámdums, haced crucigramas.
Incluso podéis permitiros el lujo
de jugar de tanto en tanto a la poesía.
(Os confieso que yo, algunas veces, aún me levanto de la cama
y camino por las calles como un zombi.)
Pero hacedlo siempre en la intimidad.
Los vicios dejan de ser placenteros
cuando se ejercen en público.
¿Qué más queréis que os diga?
Sólo os puedo dar un consejo.
Pase lo que pase, y por muy ingrata
que os parezca, nunca desdeñéis tarea alguna.
Morir es más desagradable
y habrá que hacerlo algún día.