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lunes, 18 de agosto de 2014

FRANKLIN CALDERA [10.921]



FRANKLIN CALDERA 

Nació en Managua, Nicaragua (1949).  Poeta, abogado y crítico.  Desde 1968 publica en La Prensa Literaria, poemas, críticas de cine y literarias y traducciones de poesía inglesa.  Autor del libro: 100 Años de Historia de Cine (1996).  Es co-editor, con Ligia Guillén, de la revista “Poesía Peregrina”.  Reside en la Florida desde 1985. 






SCÈNES DE LA VIE DE BOHÈME

Toulouse (el enano con nombre de ciudad)
colocó su sombrero sobre la mesa
y comenzó a dibujar a la bailarina
que enseñaba las piernas aparentando descuido.

Aquella noche pudo haberse emborrachado
o pasarla en la Rue des Moulins
o discutir con Yvette Guilbert
sobre la función del corazón en cuestiones de amor.
O hacer las tres cosas.

Al día siguiente iría al circo
            o a la ópera
                        o al Moulin Rouge.
O tal vez sucedía algo interesante.

Casi de madrugada se retiraba.
Caminaba solo, como un precursor de Bogart o Aznavour:
“Aunque camine acompañado, está solo”.
Llegaba a su estudio en la 27 Rue Caulaincourt,
se quitaba la ropa y los lentes
y quedaba envuelto en su mayor alivio:
la oscuridad.

Del palacio del «Bosc» al Château de Malromé
desafió a la vida para poder encontrar la felicidad.
La lucha fue tan cruenta que murió en combate
(Rosa la Roja le mostró la parte más dolorosa del placer).

Su mundo de trazos y colores enérgicos, punzantes
-hábitat de chansonniers, clownesas,
malabaristas, cocottes, bailarinas…
¡portazo a su heráldica ascendencia!-,
encierra un grito de protesta
(satírico, melancólico; sarcástico, compasivo)
¡que sigue estremeciéndonos!

(11 de noviembre de 1968)








ELEGÍA COMPROMETIDA PARA EL ALMA DE POPEA

            “Desde la Maja Desnuda hasta September Morning”
            (J.C.U.)

Popea tenía
un altanero modito de morderse el labio superior,
levantar la cabeza y fugar la mirada.
Nuestras citas degeneraban con frecuencia
en prolongados e incómodos conflictos silenciosos
            que Popea,
con dos o tres palabras,
convertía en una de esas horas
que se pegan después
como niños vendiendo chiclets a la salida de un cine.

            Entonces yo hablaba y hablaba
aunque nunca logré sorberle un secreto.
            Sólo supe que odiaba la actual poesía joven nicaragüense,
                        1as lunadas del Country Club,
                                    la auto-suficiencia
 y sobre todo
mi manera de insinuar las cosas,
de interpretar sus pensamientos.

                        -“...el único camino para
salvarla consiste en
que alguien efectúe en
ella un cambio radical
de estructuras ...”
dejándola intacta, claro,
pues ha sido educada de acuerdo con los métodos modernos de:
sicología infantil,
            sicología del adolescente ...
                        (tan eficaces para el logro
de una muñequita de cuerda
propensa a molestarse con
el estallido de una gota de
vida)

(16 de febrero de 1969)









JUICIO FINAL

Una capa rojiza de polvo, formada por los vientos
que preceden las lluvias torrenciales, cubría el cielo.
Yo miraba hacia la ventana, desatendiendo al Hermano
que nos leía el Catecismo.
Vislumbraba en aquel telón de fondo demilliano
a Cristo que descendía para juzgarnos.

Abandonando el aula intempestivamente, corrí a casa
por el amplio patio asfaltado; las gotas salpicándome el rostro.
(Más que el juicio, la hecatombe me espantaba).
Tras de mí, el Hermano soplaba el silbato.
(Los demás, impasibles, miraban extrañados
al compañerito frentón que corría como un desesperado).
Y en mi mente: las láminas de cartón que nos mostraba
el “cura” enjuto y arrugado con perfil de Pío XII:
Cristo, los ángeles, las trompetas;
los justos, los condenados;
el fuego del infierno, las siluetas de los demonios… 

Hoy es el tiempo el que ha huido por el viejo lago enlutado.
Son otras las voces, las miradas, los colores…
¡Hasta los recuerdos se han mudado de ropa!
(El pasado tiene siempre olor a madrugada).
Pero sigo temiendo el encuentro definitivo.
¡Más ahora que el camino al Paraíso es escarpado!

Ojalá fuera el hombre que quisieron forjar
aquellos Hermanos de las Escuelas Cristianas
que cantaban en latín y llevaban siempre puesta la sotana:
Agustín el mayor, Agustín el menor; Apolinar Pablo,
Eugenio, Pedro, Bernardo,
Basilio, Miguel, Eulogio,  
Máximo, Andrés, Hildeberto,
Eusebio, Mateo, Ignacio,
Inocencio, Florencio, Antonio…
(Todavía oigo la campana
más distante ahora, más opaca)










LA LECTORA

¿De qué vieja leyenda nahua o germana surgiste
para alterar la quietud de los atardeceres?
En la pequeña iglesia católica de Sweetwater,
donde las oraciones de los exiliados nicaragüenses
se mezclan con los dejos de otros inmigrantes,
resuena tu voz cuando lees las epístolas de San Pablo,
durante la misa dominical en español, de las siete de la noche.

Tu impecable dicción sin acento para mis oídos
me revela tu origen entre mosquiteros y hojas de chagüite;
a pesar de tu cabellera suelta color castaño claro
(que refleja las raíces colgantes de un árbol de chilamate),
tus mejías nórdicas que realzan unos ojos ligeramente rasgados,
y esa nariz firme, desafiante, de amazona terrateniente pampeana.

(Sus pies transparentes, aunque evoquen los de la doncella “Lindopié”
en las láminas prerrafaelitas del viejo “Tesoro de la Juventud”,
nacieron para caminar descalzos sobre lodo, zacate, piedras y arena;
y aunque su cuello de princesa monegasca despida el aroma de j’adore,
la estela de su paso deja olor a maíz tostado, cacao, achiote y canela).

¡Cómo no estremecerse ante tu porte de emperatriz eslava!
¡Cómo no sentir el alma liberada al escuchar tu voz de mezzosoprano coloratura
que nunca se atreverá a cantar! 

(Me pregunto de dónde emana esta visión de otros tiempos,
con vestidura blanca recién lavada y planchada, como su alma
que tiende a secar al sol antes de repartir la sagrada forma;
en época de voces prematuramente enronquecidas,
miradas vidriosas, tímpanos desgarrados
y besos de labios sin rostros y sin nombres).

¿Qué ángel de alas deslucidas te arrancó de la torre de tu castillo
para plantarte entre nosotros
dejando desolado al héroe de armadura
que decapitaba dragones para conquistarte?
¿O eres acaso la piadosa dama española del siglo XV,
cuyo marido mató de una lanzada
al poeta Macías, el enamorado, cuando éste besaba obsesivamente
el suelo que hollabas al caminar, una calurosa tarde jaenesa?

(¿Nos conmoverían, ¡galeotes de la belleza!,
con el mismo arrebato
su fervor religioso, su fe inexpugnable,
si no intuyésemos bajo el alba recatada,
los latidos de un cuerpo de gimnasta rumana?)

Visión inalcanzable, intemporal,
impoluta como los ideales que al realizarse se hacen polvo.
Mujer sin nombre que te alejas hacia una vida que no nos pertenece,
como camafeo olvidado en un barco pirata derrelicto.

¡Sueño diurno que, dando vida, matas!   

(Agosto, 2001; Península de La Florida)








EPÍSTOLA SOBRE LA GUERRA FRÍA A UNA
COMPATRIOTA, COMPAÑERA DE EXILIO

                  I

Cuando pienso en la Trattoria Luna
donde cenamos después de ver La Dolce Vita
en el Absinthe de la calle Alcázar
o en ambos subiendo del brazo las escaleras de la Ópera
(a la manera de Charles Boyer e Ingrid Bergman
en las viejas películas de Hollywood),
me parece que todo sucedió en época remota,
en un mundo que desapareció una soleada mañana de septiembre;
aunque no haya transcurrido tiempo suficiente
para tirar a la basura los calendarios que adornaron esos días.

¡Pensar que llegaría a sentir nostalgia por la guerra fría!

Nikita Kruschev golpeando la mesa con su zapato;
Yuri Gagarín sonriéndonos desde la portada de todas las revistas;
los noticieros cinematográficos
con bodas y coronaciones de príncipes y princesas
-carreras de caballos, carreras de coches, desfiles de modas, concursos de belleza-
y la imagen del joven Fidel vociferando ante la multitud;
el atolón Bikini; la guerra de guerrillas; la crisis de octubre;
las citas de Mao, el diario del “Che”, Mater et Magistra
(Eugenio Pacelli, Angelo Roncalli, Giovanni Montini, Albino Luciani)
la primavera de Praga, la guerra del Vietnam, la contracultura hippie;
la guerra del Yom Kippur;
Nehru en Belgrado; Arafat en la ONU; el Papa en Varsovia;
la resistencia afgana, el affaire Irán-contra, la caída del Muro...
y las temibles bombas atómicas, maniatadas por su propia potencia destructiva.

Viejo mundo de trucos por todos conocidos,
con senderos marcados por las huellas de nuestros predecesores;
aunque los que cayeron, víctimas del choque de las ideologías,
conocieron el límite de la tragedia humana.

           
                  II

Hoy el mundo entero es un campo de batalla,
cada ser humano, un soldado desconocido.
Asistir a misa, abordar el metro,
ver un partido de fútbol, viajar, respirar...
tan arriesgado como cruzar un campo minado.
La religión y la política fusionadas
esgrimen viejas heridas jamás cicatrizadas,
profundas, como las fallas en la tierra.
Antiguos conflictos salen de sus sarcófagos
convirtiendo lanzas y espadas en armas de destrucción masiva,
mientras las reglas del juego yacen olvidadas
en el fondo de los lagos más contaminados.

Y todos tienen argumentos contundentes para justificar
el avance del caballo bermejo de la guerra;
el avance del caballo cetrino de la muerte.

No es el mundo que anidaron nuestros padres
(aquel entorno compacto, sobreprotegido, junto al Xolotlán,
que abandonamos arrollados por el viento del Este),
ni el que pensábamos legar a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos,
cuando aún se creía en el progreso, a pesar de su paso desigual y vacilante,
y que los científicos encontrarían la panacea del hambre y las enfermedades.

Pero no todos navegaban por esos derroteros.
Camuflados en los laboratorios de los grandes complejos militares-industriales
(en las estepas, en las praderas, en los desiertos...)
los que percibíamos como nuestros amigos,
los que percibíamos como nuestros enemigos,
fraguaban el macabro escenario del póquer de cepas microbianas 
¡precipitando –en nombre de Dios, la paz y la justicia-
la marcha de la humanidad encapuchada al tanatorio!

(Octubre, 2001; Península de la Florida)








EL HOMBRE-CINE

¡Mejor hubiera pasado riéndome con Onfalia
o navegando con Isthar las noches de insomnio
derrochadas viendo películas de actores muertos!

Quizá tendría una actitud más resuelta ante la vida
si de niño hubiese declarado mi amor a las vecinitas,
evitándome semanas de trastornos sicosomáticos
atormentado por la muerte de Elizabeth Taylor
en “La última vez que vi a París”
o las reacciones que me producía Leslie Caron
con su tutú de muselina blanca en “La zapatilla de cristal”.

¡Tanto atardecer perdido batiéndome con los arbustos,
imaginándome Tony Curtis en “El Escudo Negro”;
o corriendo al trote como Gene Autrey y Roy Rogers
en las películas de vaqueritos que pasaban en las matinales!

¡Cómo iba a madurar aquel joven abogado de portafolio
con las neuronas sobrecargadas de imágenes ladeadas
arrancadas de películas expresionistas, realistasocialistas,
poeticorrealistas, neorrealistas, posneorrealistas
o de la bienamada “nouvelle vague”!

¡Por qué no utilicé en aprender a desarmar computadoras
el tiempo gastado acumulando botellas de cerveza vacías
en mesas de restaurantes chinos, remembrando
con Mario Cajina Vega, Ramiro Argüello y Juan Velásquez
los encantos susurrantes de Mylene Demongeot,
Catherine Spaak, Elsa Martinelli o Bernardette Lafont!

Y entre campos/contracampos, panorámicas y travelines,
tiempo hice para leer la Biblia, la Ilíada, El Quijote…
Pero acostumbrado a lidiar con los demás,
inmóviles y silenciosos,
en el entorno rigurosamente compartimentado de un cine,
difícil me es hallar con quién discutir
la arenga a los cabreros, el origen de los mirmidones
o si la vida espiritual continúa en el momento de la muerte
o se interrumpe hasta “Il Giudizio Universale”.

¡Yo, incapaz de hacerle daño a una mosca,
reconcentrado siempre en imágenes de corsarios,
odaliscas, mujeres fatales, apaches-chiricahua y vampirólogos,
causo miedo a los niños y a las visitas!
Mi esposa me ve como ser de otro mundo.
Mis hijos me tratan a distancia;
excepto el mayor, comediante de micrófono,
medio poeta y aficionado a las películas incomprensibles,
que se pasa la vida dando saltos de un lado para otro
como vikingo tuerto con hoyuelo en la barbilla.










ALFREDO ALEGRÍA ROSALES [10.920]


Alfredo Alegría Rosales

Alfredo Alegría Rosales conocido como «El Poeta de las Brumas» (El 10 de julio de 1899, San Marcos de Colón, departamento de Choluteca, República de Honduras – 25 de noviembre de 1974 Ciudad de Jinotega, Departamento de Jinotega, República de Nicaragua) fue un poeta norteño nicaragüense.

Alfredo Alegría Rosales fruto de la unión matrimonial de Jerónimo Alegría Garache, hondureño, y Carmen Rosales Barrera, nicaragüense, vivió sus primeros años en San Marcos de Colón en compañía de sus padres.
Alegría quien se convertiría en el poeta norteño de la romántica ciudad de las brumas ve morir a su padre a la temprana edad de 5 años y se marcha en compañía de su madre a la ciudad de Jinotega, Nicaragua la cual sería en su vida fuente de vivencias poéticas. Es ahí donde asiste a la escuela y trabaja en varias ocupaciones.
En 1917 a la edad de 18 años Alegría deja Jinotega por primera vez y se traslada al pueblo minero de San Albino departamento de Nueva Segovia, donde maneja una tienda de comercio. Es el mismo pueblo donde Augusto César Sandino armó a sus tropas para oponerse a las fuerzas invasoras de Estados Unidos.
Alegría celebra su mayoría de edad en la Ciudad de Matagalpa, donde publica sus primeros versos en el semanario que dirigía el intelectual Matagalpino Arturo Cerna.
En 1925 se desempeña como profesor del Colegio La Salle de Jinotega. Unos años más tarde un 28 de diciembre de 1931 contrae matrimonio con la señorita Julia Vaca Torres con quien luego procrea cuatro hijos: Álvaro, Esperanza, Ada Luz y Katia.
El Poeta Alegría conoce una fructífera vida literaria trasladándose así a la ciudad de Managua en 1956, pero regresa a Jinotega donde continúa su labor tras el devastador terremoto que destruye la ciudad de Managua en 1972.
Alfredo Alegría Rosales muere el 25 de noviembre de 1974 de un ataque cardíaco, en la ciudad de Jinotega.

Su Obra

Alfredo Alegría Rosales deja su marca en Jinotega con su labor literaria y periodística. Funda varios medios escritos mientras trabaja en su Obra literaria. Hoy en día su Obra tiene buen reconocimiento, especialmente entre sus coterráneos.

Durante la Revolución de 1979, un incendio destruye gran parte de la producción inédita de la edad madura del Poeta. Se pierden en este incendio sus manuscritos de juventud y su archivo de publicaciones, al igual que, una serie de conferencias y ensayos sobre: Bolívar, Morazán, Darío, Baudelaire, Lord Byron, Lincoln, Sarmiento, Zeledón, Oscar Wilde.

Alegría Fundó los siguientes medios escritos:

1928 funda "El Domingo" primer periódico impreso en Jinotega.
1935 funda "Rumbos" semanario informativo.
1936 funda "Norte" periódico semanal.
1937 funda "Ruta" revista con la que obtiene premio "Honor al Merito en 1942".
1942 funda "Avance" periódico informativo.
1956 funda "Nuevos Rumbos" su segunda revista.
1973 funda "Portavoz" periódico semanal, que sigue circulando hoy en día.

Sus obras editadas son:

1920 "Primeros Versos".
1954 "Sonata de Sueños", LCCN: 85596278
1963 "Velas Contra el Viento", LCCN: 64046390
1965 "El Romance de los Humildes y Otros Poemas", LCCN: 68117048
1978 "Destellos Poéticos". Obra editada y publicada póstumamente.

Obras inéditas:

1960 "Canto al Alfabeto". Esta se encontraba extraviada en el sistema del Ministerio de Educación de Nicaragua.
1973 "El Sabor de la Manzana". Narración de la vida de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal, que el Poeta parece ubicarla en Nicaragua o en las inmediaciones de su terruño.

Reconocimiento a su Obra

En 1942 por su labor periodística recibió el "Honor al Mérito" galardón para el periodismo nacional dado en la ciudad de Matanzas, Cuba por su publicación de la revista Ruta.
En 1948 gana el primer premio con su poema Canción del Amor sin Palabras en los Juegos Florales Centroamericanos organizados en la ciudad de León, Nicaragua.
En 1951 gana Segundo lugar en certamen organizado en conmemoración del tercer centenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz con el poema El Romance de Sor Juana.

Crítica sobre su Obra Literia:

La Obra literaria de Alfredo Alegría Rosales fue sometida a la crítica de la comunidad de intelectuales de su época.
El Doctor Ramón Romero Martínez, en el prólogo de Sonata de Sueños afirma “la Palabra traduce en forma sintética su emoción; esa palabra siempre fugitiva él la domina y la obliga a expresar lo que pasa en su mundo interior”. El Dr. Romero compara la poesía de Alegría con la de Ezra Pound, cuando logra expresiones como “en la sonora paz de mi montaña…” Romero escribe "eso que para mi es un grito de angustia en la montaña donde cae lluvia torrencial, luego sol purísimo, de oro viejo, y después la tarde pintada de ópalo y grana en el crepúsculo y la noche y ruidos de pájaros asustados por la espesura de las sombras".
El Profesor Fidel Coloma Gonzáles reconocido Dariano, escribió a propósito de la publicación de Velas Contra el Viento “Personalidad poética impar en nuestro medio es esta de Alfredo Alegría. Es el artífice, hábil dominador del material lingüístico, seguro de su técnica. Y como todo artesano, aspira a romper toda atadura ideológica o literaria". Coloma continua "Alegría es un poeta de fondo romántico, vive en perenne auscultación de su propio Yo: sus ideales, sus anhelos. El tema moral y el problema de la muerte tornan y retornan en sus poemas. Este poeta romántico, pues extrañamente, es formalmente un parnasiano. La colección de sonetos que integra la segunda edición de su libro Velas Contra el Viento, muestra su maestría en el manejo de esta difícil forma de perfección técnica, vocabulario raro, estructuras lapidarias, que recuerdan a Góngora y a Lugones. Quizás sea lo formal lo que lo lleva a un tipo de poesía objetiva, en la que el ojo artístico va captando objetos y delineándolos en un delicado y preciso lenguaje. Maestros nos parecen Estampa de un Venado y Preludio Invernal.
Por otro lado el Profesor y literato Salvador Hernández Salinas expresa "Muchos Nicaragüenses nos sentimos solos en lo que tu llamas nuestros rojos calvarios, nuestras torres, como dices en Inscripción, al final del trascendente libro Sonata de Sueños. En tus poemas propagas en forma bella ideales constructivos y potencial cívico para los ciudadanos y levantas tu índice para señalar a Cristo como único refugio de las almas depuradas por el sufrimiento".
Del Poeta Guillermo Castellón de la Prensa Gráfica. Castellón escribe "Alfredo Alegría un poeta maduro en busca de nuevas emociones. Entre los poetas de la vieja guardia, que no por su madurez dejan de buscar en los nuevos rumbos de la poesía actual, se halla Alfredo Alegría, del brumoso solar Jinotegano, cuya vibrante y luminosa cosecha le ha acreditado los mejores elogios de la crítica y ha coronado su amplia y erguida frente con uno que otro lauro, en algunos certámenes literarios. Alfredo posee el don de la variedad. No se concreta a motivos meramente pueriles del amor y de la filosofía barata, pero si canta a las cosas del corazón, lo hace con cautela y sin caer en la cursilería, salvando la obra con inéditos conceptos extraídos cuidadosamente de su reino interior. A veces se muestra altivo y habla de los pobres y de la injusticia social; entre otros aspectos, del tiempo inexistente con una filosofía muy suya y un poco fuera de lo común".





AUTOBIOGRAFÍA

Me crié como un becerro
al pie de la montaña segoviana.
Lactando en sus ubres gigantescas
di los primeros topetazos.
Y me embriagué de cielo,
de luz y sones de agua
en los arroyos zarcos que saltaban
de la profunda y maternal entraña.

Fui a la escuela.  Lecciones.
Recreos con sopapos.
Don Luis F. Mantilla
iba de mano en mano en los encaños.
Pero una mañana el maestro dijo:
“Aquí está ahora El Lector Americano”.

Luego la guerra, la pobreza…¡tanta!
Se cerraron las aulas
y fui a buscar patrón a los doce años.
(Sacudido y sangrante
llegaba a mis oídos el dolor de la patria).

Hice de dependiente.  Y en un jardín, jugando,
llegó el primer amor mariposeando.
Tímido amor sin besos.
Matinal silabario.
Vela en rosada barca.
(Temblaban mis doce años
al eco musical de su palabra).

Después andanzas.  Cielos.
La insinuación del alba.
Versos.  Romances.  Locuras de muchacho.
Desengaños de hombre.
Rezos de amor al pie de carnales estatuas.

Futilezas profundas.  Lo de siempre.
El rodar de una lágrima.
La temprana inquietud por los caminos
en busca de algo vano,
de una meta imprecisa.
La terrenal manzana.
Las uvas rezumantes de la viña del diablo.
Amor que arriba un día
vencedor y cantando.
Frutos que se desgajan:
Hijos.  Mi cosecha de hombre.
Partir la peña diaria del trabajo
en el feudo del amo.
Y la estrella dormida en la distancia,
y esperar que amanezca en la esperanza.

Mas no estoy triste, no, ni estoy alegre.
Creo en Dios.  Creo en la Vida.  En el mañana.
En el Bien.  Amo el sol.  Tiemblo de amor.
Y creo en la victoria de quien ama.

Y esta es la historia mía.  ¿Qué te importa
una historia tan simple, tan Juan Lanas?
Pero al menos dirás, hermano mío,
que soy sincero como un chorro de agua. 

(de Sonata de Sueños, Jinotega, 1954).







Canto Patrio
Patria, en ti está escrito el gran poema,
que con metal y el sol de ardiente llama,
escribió Dios con su mano estupenda.

En ti esta escrito el poema del agua
que borda sobre la piedra su sonata.

En ti está escrito el poema del fuego
que muerde el corazón de la tierra y se hace rosas
en las rutas del alba.

En ti esta escrito el poema de los pájaros músicos,
el poema de la estrella dormida,
el poema de los ritmos augustos
que brotan de la inmensa y multicorde lira.

Cuando el cóndor invade, ebrio de azul, los cielos;
cuando el viento pasa su mano sobre las espigas;
cuando el día prende su lámpara de oro sobre el ara del monte
y la luz peina sus cabellos flotantes;
cuando el mar habla a la raza en su lengua oceánica;
cuando el silencio se llena de estrellas
y el amor se adormece en el pecho, temblando;
entonces, Patria, no hallamos la palabra
con qué llamarte, con qué arrullar tu nombre,
alba paloma,
lirio virgen,
hostia de la luz dormida entre insomnes espadas.

Por eso los poetas hacen himnos sublimes
de tu nombre, tu enseñanza, de tu angélica gracia.
Porque el amor sagrado que ellos te tienen, Patria,
semejante es, en todo, el amor de la amada.

Amor que prende cirios en el éxtasis santo;
amor que agita el ala bajo laureles altos;
amor que da la vida sin pronunciar palabra,
o que laza, de repente, un son inmenso de arpas.

Que te saluden, Patria, las cívicas mesnadas:
que te corone el héroe de lauros sempiternos;
que los coros alegres de los niños te canten
y rieguen a tus pies rosas, laureles, versos.

Y que tu gloria suma, tu victoria potente,
tu numen, tu hermosura que en tu bandera encarnan,
cubran como ala inmensa nuestro inmortal terruño
entre un incienso de almas.







Sinfonía vesperal

La luna rútila y blonda,
luz cimera del ensueño-
resbala en alado empeño
como una canción redonda.

El día rompe su onda
en los umbrales del sueño,
y en la montaña su ceño
bajo los cielos ahonda.

La noche, próxima, aferra
su ancla azul sobre la tierra
que en blando sueño se inclina.

Canta un güis, borrosamente,
y suena, ignota, una fuente
su dulzaina cristalina.


martes, 12 de agosto de 2014

RITOMAR GUILLÉN [10.875]



Ritomar Guillén 

(Juigalpa, Nicaragüa, 1985)
Escritor, filólogo e investigador literario. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), donde se obtuvo una Licenciatura en Filología y comunicación, en el 2010. Nació el 31 de diciembre de 1985, en Juigalpa (Chontales). Ex integrante del Grupo Literario EROS. Ha publicado en rotativos nacionales (El Nuevo Diario y La Prensa), en revistas impresas y electrónicas, y en antologías poéticas (Poesía Reunida EROS (2006), Una antología cualquiera (2007), Sandino, Orgullo de América (2009) ―comp. por Marcelo Lira y Ángela Montero, Rojo y Negro (2011) ―comp. por Luis Alberto Ambrogio). En el 2008, obtuvo el Premio a la Excelencia Cultural (Literatura) de la UNAN-MANAGUA. Participante de los Encuentros Nacionales Interuniversitarios de Poesía (2006-2009) y del Festival Internacional de Poesía Costa Rica 2009 “palabra de paz”. 

Autor del poemario, 360 grados, de una tesis sobre el poeta Carlos Martínez Rivas y de dos trabajos sobre el boxeo nicaragüense: Récords del Boxeo Nicaragüense (1915-1979) e Historia del Boxeo Amateur Nicaragüense (1936-1979), ambas investigaciones realizadas en el 2011.



 “360 grados”, el poemario de Ritomar Guillén, no es, como podría parecer, un simple balbuceo más, sino un nuevo e interesante eslabón de esa cadena de voces dialogantes que conforman la tradición poética nicaragüense.

Poemas en la mente 

“Las palabras no dichas eran la abstracción
de un diálogo consigo mismo.
Asumió el control del guión
y cada palabra debía decir
lo que no pudiera esperar y rebatir el otro
en su parlamento; cada palabra exponía
un atributo de ingenio y locuacidad del Explorador.
Distintas retóricas que se purgaban
en la cautela del argumento…”





Enunciación de vida                                     
      
Por mucho que tratemos de alargar la ruta,
el tránsito de una etapa a otra,
lentamente, entre comas, irá avanzando.

Por mucho que demos énfasis “entre comillas”
a un momento más que a otro ( ese que nunca quisimos
                                                      haber escrito o explicado)
iremos avanzando.

Aunque en el recorrido caminemos,
buscando un pretexto para retrasar
– lo que ya es evidente, curso en decadencia;
                                               enunciado casi acabado
                                                        de  expresión
                                                                y sentido
                                                                                lógico:
iremos avanzando…

Por mucho que nos esforcemos,
llegará un punto final a nuestro recorrido. 







POEMAS EN LA MENTE

Conversación

Al aire palabras
que las copia nadie

pero que aman ser dictadas,
libertad del pensamiento.

Guijarros, al fin materia suelta,
roca o lenguaje soluble
de la Gruta; una sopa de letras

desde la Caverna larigítica gotea…
dos Parientes desatan a sus fantasmas,
mientras cincela en la cadena el viejo Manzano
un toque de queda:

Yacimiento o brotar sonoro:
esta manía de recitarse en voz alta Uno mismo.







3

Complot en la mente

Algo corrompe al cerebro.
La juventud se degenera
en un Estado sospechoso;
crece el temor y la angustia
cuando la percepción
se confabula con la apariencia.

Las suposiciones engendran intrigas,
eficaces para lamentar
lo que no se ha perdido.
La piel no madura
los sentimientos de vejez,
sino que algo manipula y desconoce
al cerebro de su sitio idóneo.
El complot en la mente
por la misma mente por donde está.
El juego de la mente
asume un doble rol.







Solidaridad líquida

Ese líquido que todavía corre y descansa,
en ríos, lagos y lagunas,
algún día se bifurcó del Éufrates
y se vino por el Edén hacia estas tierras
a fructificar árboles y cosechas.

Ese líquido que hoy te bebes,
no es agua,
es recuerdo de agua:
Fantasmagoría que pocos creemos ver venir
en las otroras aguas dulces de la tierra,
en las aguas turbias y fétidas de la tierra,
en las alcantarillas de las urbes hacia los bosques de la tierra:
la mayoría de los hombres,
como si tragaran agua del Leteo,
no saben hacia dónde van las pocas aguas limpias
que nos quedan,
no saben distinguir lo transparente e insípido
de lo coloro y hediondo de estas aguas
que nos quedan.

Hermano
ese líquido, que te sustenta como agua,
es la fotocopia más vendida de la tierra…
Pero ¿qué puedo hacer para que no la consumas
ese residuo de inventos humanos,
como ese árbol que se corta todos los días en cada parcela?
¿Qué puedo…?
Si ese líquido que hoy te bebes
no sabes qué es –lo ignoras por naturaleza–
porque sólo buscas como saciar tus necesidades,
tu sed, hermano animal.