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lunes, 18 de agosto de 2014

ALFREDO ALEGRÍA ROSALES [10.920]


Alfredo Alegría Rosales

Alfredo Alegría Rosales conocido como «El Poeta de las Brumas» (El 10 de julio de 1899, San Marcos de Colón, departamento de Choluteca, República de Honduras – 25 de noviembre de 1974 Ciudad de Jinotega, Departamento de Jinotega, República de Nicaragua) fue un poeta norteño nicaragüense.

Alfredo Alegría Rosales fruto de la unión matrimonial de Jerónimo Alegría Garache, hondureño, y Carmen Rosales Barrera, nicaragüense, vivió sus primeros años en San Marcos de Colón en compañía de sus padres.
Alegría quien se convertiría en el poeta norteño de la romántica ciudad de las brumas ve morir a su padre a la temprana edad de 5 años y se marcha en compañía de su madre a la ciudad de Jinotega, Nicaragua la cual sería en su vida fuente de vivencias poéticas. Es ahí donde asiste a la escuela y trabaja en varias ocupaciones.
En 1917 a la edad de 18 años Alegría deja Jinotega por primera vez y se traslada al pueblo minero de San Albino departamento de Nueva Segovia, donde maneja una tienda de comercio. Es el mismo pueblo donde Augusto César Sandino armó a sus tropas para oponerse a las fuerzas invasoras de Estados Unidos.
Alegría celebra su mayoría de edad en la Ciudad de Matagalpa, donde publica sus primeros versos en el semanario que dirigía el intelectual Matagalpino Arturo Cerna.
En 1925 se desempeña como profesor del Colegio La Salle de Jinotega. Unos años más tarde un 28 de diciembre de 1931 contrae matrimonio con la señorita Julia Vaca Torres con quien luego procrea cuatro hijos: Álvaro, Esperanza, Ada Luz y Katia.
El Poeta Alegría conoce una fructífera vida literaria trasladándose así a la ciudad de Managua en 1956, pero regresa a Jinotega donde continúa su labor tras el devastador terremoto que destruye la ciudad de Managua en 1972.
Alfredo Alegría Rosales muere el 25 de noviembre de 1974 de un ataque cardíaco, en la ciudad de Jinotega.

Su Obra

Alfredo Alegría Rosales deja su marca en Jinotega con su labor literaria y periodística. Funda varios medios escritos mientras trabaja en su Obra literaria. Hoy en día su Obra tiene buen reconocimiento, especialmente entre sus coterráneos.

Durante la Revolución de 1979, un incendio destruye gran parte de la producción inédita de la edad madura del Poeta. Se pierden en este incendio sus manuscritos de juventud y su archivo de publicaciones, al igual que, una serie de conferencias y ensayos sobre: Bolívar, Morazán, Darío, Baudelaire, Lord Byron, Lincoln, Sarmiento, Zeledón, Oscar Wilde.

Alegría Fundó los siguientes medios escritos:

1928 funda "El Domingo" primer periódico impreso en Jinotega.
1935 funda "Rumbos" semanario informativo.
1936 funda "Norte" periódico semanal.
1937 funda "Ruta" revista con la que obtiene premio "Honor al Merito en 1942".
1942 funda "Avance" periódico informativo.
1956 funda "Nuevos Rumbos" su segunda revista.
1973 funda "Portavoz" periódico semanal, que sigue circulando hoy en día.

Sus obras editadas son:

1920 "Primeros Versos".
1954 "Sonata de Sueños", LCCN: 85596278
1963 "Velas Contra el Viento", LCCN: 64046390
1965 "El Romance de los Humildes y Otros Poemas", LCCN: 68117048
1978 "Destellos Poéticos". Obra editada y publicada póstumamente.

Obras inéditas:

1960 "Canto al Alfabeto". Esta se encontraba extraviada en el sistema del Ministerio de Educación de Nicaragua.
1973 "El Sabor de la Manzana". Narración de la vida de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal, que el Poeta parece ubicarla en Nicaragua o en las inmediaciones de su terruño.

Reconocimiento a su Obra

En 1942 por su labor periodística recibió el "Honor al Mérito" galardón para el periodismo nacional dado en la ciudad de Matanzas, Cuba por su publicación de la revista Ruta.
En 1948 gana el primer premio con su poema Canción del Amor sin Palabras en los Juegos Florales Centroamericanos organizados en la ciudad de León, Nicaragua.
En 1951 gana Segundo lugar en certamen organizado en conmemoración del tercer centenario del nacimiento de Sor Juana Inés de la Cruz con el poema El Romance de Sor Juana.

Crítica sobre su Obra Literia:

La Obra literaria de Alfredo Alegría Rosales fue sometida a la crítica de la comunidad de intelectuales de su época.
El Doctor Ramón Romero Martínez, en el prólogo de Sonata de Sueños afirma “la Palabra traduce en forma sintética su emoción; esa palabra siempre fugitiva él la domina y la obliga a expresar lo que pasa en su mundo interior”. El Dr. Romero compara la poesía de Alegría con la de Ezra Pound, cuando logra expresiones como “en la sonora paz de mi montaña…” Romero escribe "eso que para mi es un grito de angustia en la montaña donde cae lluvia torrencial, luego sol purísimo, de oro viejo, y después la tarde pintada de ópalo y grana en el crepúsculo y la noche y ruidos de pájaros asustados por la espesura de las sombras".
El Profesor Fidel Coloma Gonzáles reconocido Dariano, escribió a propósito de la publicación de Velas Contra el Viento “Personalidad poética impar en nuestro medio es esta de Alfredo Alegría. Es el artífice, hábil dominador del material lingüístico, seguro de su técnica. Y como todo artesano, aspira a romper toda atadura ideológica o literaria". Coloma continua "Alegría es un poeta de fondo romántico, vive en perenne auscultación de su propio Yo: sus ideales, sus anhelos. El tema moral y el problema de la muerte tornan y retornan en sus poemas. Este poeta romántico, pues extrañamente, es formalmente un parnasiano. La colección de sonetos que integra la segunda edición de su libro Velas Contra el Viento, muestra su maestría en el manejo de esta difícil forma de perfección técnica, vocabulario raro, estructuras lapidarias, que recuerdan a Góngora y a Lugones. Quizás sea lo formal lo que lo lleva a un tipo de poesía objetiva, en la que el ojo artístico va captando objetos y delineándolos en un delicado y preciso lenguaje. Maestros nos parecen Estampa de un Venado y Preludio Invernal.
Por otro lado el Profesor y literato Salvador Hernández Salinas expresa "Muchos Nicaragüenses nos sentimos solos en lo que tu llamas nuestros rojos calvarios, nuestras torres, como dices en Inscripción, al final del trascendente libro Sonata de Sueños. En tus poemas propagas en forma bella ideales constructivos y potencial cívico para los ciudadanos y levantas tu índice para señalar a Cristo como único refugio de las almas depuradas por el sufrimiento".
Del Poeta Guillermo Castellón de la Prensa Gráfica. Castellón escribe "Alfredo Alegría un poeta maduro en busca de nuevas emociones. Entre los poetas de la vieja guardia, que no por su madurez dejan de buscar en los nuevos rumbos de la poesía actual, se halla Alfredo Alegría, del brumoso solar Jinotegano, cuya vibrante y luminosa cosecha le ha acreditado los mejores elogios de la crítica y ha coronado su amplia y erguida frente con uno que otro lauro, en algunos certámenes literarios. Alfredo posee el don de la variedad. No se concreta a motivos meramente pueriles del amor y de la filosofía barata, pero si canta a las cosas del corazón, lo hace con cautela y sin caer en la cursilería, salvando la obra con inéditos conceptos extraídos cuidadosamente de su reino interior. A veces se muestra altivo y habla de los pobres y de la injusticia social; entre otros aspectos, del tiempo inexistente con una filosofía muy suya y un poco fuera de lo común".





AUTOBIOGRAFÍA

Me crié como un becerro
al pie de la montaña segoviana.
Lactando en sus ubres gigantescas
di los primeros topetazos.
Y me embriagué de cielo,
de luz y sones de agua
en los arroyos zarcos que saltaban
de la profunda y maternal entraña.

Fui a la escuela.  Lecciones.
Recreos con sopapos.
Don Luis F. Mantilla
iba de mano en mano en los encaños.
Pero una mañana el maestro dijo:
“Aquí está ahora El Lector Americano”.

Luego la guerra, la pobreza…¡tanta!
Se cerraron las aulas
y fui a buscar patrón a los doce años.
(Sacudido y sangrante
llegaba a mis oídos el dolor de la patria).

Hice de dependiente.  Y en un jardín, jugando,
llegó el primer amor mariposeando.
Tímido amor sin besos.
Matinal silabario.
Vela en rosada barca.
(Temblaban mis doce años
al eco musical de su palabra).

Después andanzas.  Cielos.
La insinuación del alba.
Versos.  Romances.  Locuras de muchacho.
Desengaños de hombre.
Rezos de amor al pie de carnales estatuas.

Futilezas profundas.  Lo de siempre.
El rodar de una lágrima.
La temprana inquietud por los caminos
en busca de algo vano,
de una meta imprecisa.
La terrenal manzana.
Las uvas rezumantes de la viña del diablo.
Amor que arriba un día
vencedor y cantando.
Frutos que se desgajan:
Hijos.  Mi cosecha de hombre.
Partir la peña diaria del trabajo
en el feudo del amo.
Y la estrella dormida en la distancia,
y esperar que amanezca en la esperanza.

Mas no estoy triste, no, ni estoy alegre.
Creo en Dios.  Creo en la Vida.  En el mañana.
En el Bien.  Amo el sol.  Tiemblo de amor.
Y creo en la victoria de quien ama.

Y esta es la historia mía.  ¿Qué te importa
una historia tan simple, tan Juan Lanas?
Pero al menos dirás, hermano mío,
que soy sincero como un chorro de agua. 

(de Sonata de Sueños, Jinotega, 1954).







Canto Patrio
Patria, en ti está escrito el gran poema,
que con metal y el sol de ardiente llama,
escribió Dios con su mano estupenda.

En ti esta escrito el poema del agua
que borda sobre la piedra su sonata.

En ti está escrito el poema del fuego
que muerde el corazón de la tierra y se hace rosas
en las rutas del alba.

En ti esta escrito el poema de los pájaros músicos,
el poema de la estrella dormida,
el poema de los ritmos augustos
que brotan de la inmensa y multicorde lira.

Cuando el cóndor invade, ebrio de azul, los cielos;
cuando el viento pasa su mano sobre las espigas;
cuando el día prende su lámpara de oro sobre el ara del monte
y la luz peina sus cabellos flotantes;
cuando el mar habla a la raza en su lengua oceánica;
cuando el silencio se llena de estrellas
y el amor se adormece en el pecho, temblando;
entonces, Patria, no hallamos la palabra
con qué llamarte, con qué arrullar tu nombre,
alba paloma,
lirio virgen,
hostia de la luz dormida entre insomnes espadas.

Por eso los poetas hacen himnos sublimes
de tu nombre, tu enseñanza, de tu angélica gracia.
Porque el amor sagrado que ellos te tienen, Patria,
semejante es, en todo, el amor de la amada.

Amor que prende cirios en el éxtasis santo;
amor que agita el ala bajo laureles altos;
amor que da la vida sin pronunciar palabra,
o que laza, de repente, un son inmenso de arpas.

Que te saluden, Patria, las cívicas mesnadas:
que te corone el héroe de lauros sempiternos;
que los coros alegres de los niños te canten
y rieguen a tus pies rosas, laureles, versos.

Y que tu gloria suma, tu victoria potente,
tu numen, tu hermosura que en tu bandera encarnan,
cubran como ala inmensa nuestro inmortal terruño
entre un incienso de almas.







Sinfonía vesperal

La luna rútila y blonda,
luz cimera del ensueño-
resbala en alado empeño
como una canción redonda.

El día rompe su onda
en los umbrales del sueño,
y en la montaña su ceño
bajo los cielos ahonda.

La noche, próxima, aferra
su ancla azul sobre la tierra
que en blando sueño se inclina.

Canta un güis, borrosamente,
y suena, ignota, una fuente
su dulzaina cristalina.


jueves, 14 de agosto de 2014

FRANCISCO PINILLOS FIGUEROA [10.910]


FRANCISCO P. FIGUEROA 



EL POETA DE " LA MARIMBA"


FRANCISCO PINILLOS FIGUEROA

Nació en Guatemala, el 12 de mayo de 1882. 
Murió en La Ceiba, Honduras, donde era propietario de una farmacia, en el año de gracia de 1952. 

Siempre me intrigó conocer el misterio del segundo apellido del poeta guatemalteco-hondureño, Francisco P. Figueroa. El misterio lo resolví por casualidad, mientras devoraba el interesante  libro onomástico "Who is who in Latin America" (1945). Allí descubrí que el célebre autor del poema "La marimba", usaba como primer  apellido el  de su madre: Virginia Pinillos, guatemalteca. Su padre fue el hondureño Marcos Figueroa. Francisco Pinillos Figueroa, nació en Guatemala, el 12 de mayo de 1882.  Con el correr de los años Francisco siempre escogió ser Pinillos Figueroa. No se llevaba mal con su padre, pero él así lo quiso y se le conoce de esta manera.  Era un joven revolucionario cuando Manuel Estrada Cabrera comenzaba su tiranía. Así que el joven poeta parte adonde está su padre en Honduras y allí estudia la secundaria, y luego se recibe de licenciado en Ciencias Químicas y Farmacia en la Universidad Nacional de San Salvador en El Salvador.
Juan Elías Flefil, un compañero suyo a quien conoció en San Salvador, y al final, su antólogo, cuenta que en una oportunidad, cuando se celebraba el fin de año de 1910 y sabiendo su afición a las letras, le pidieron que escribiera algo para recitarlo en el momento del cambio de año. Francisco se apartó a una mesa de esquina del gran salón y allí compuso inspirado en los hermanos Hurtado y su marimba, quienes en ese momento tocaban un vals de moda. Fue así como compuso "La marimba", uno de los poemas más representativos del modernismo centroamericano y al mismo tiempo una composición hacia todo lo que en ese momento se estaba viviendo en su país natal, Guatemala. 
 Pinillos Figueroa solo tuvo un reconocimiento a su talento en sus 68 años de vida.  Fue en La Ceiba, Honduras, en donde se le otorgó una velada en su honor y se le hizo vestir la corona de laureles, reservada a los grandes vates. Corría 1943. Siempre tuvo problemas económicos, quizá debido a su numerosa prole. Tuvo siete hijas y dos varones, nueve en total, con su esposa, la señora Guillermina Barahona, pero supo solventarlos trabajando por toda Centro América hasta que, según su hijo Marco Francisco Figueroa, en 1949 Juan José Arévalo, que por esos años era el presidente de Guatemala y conocía  su talento, lo mandó a traer de Panamá a su patria.
De su vida particular se conoce muy poco. Algo dice el libro que fue publicado en Tegucigalpa en 1968, una compilación de algunas de sus poesías. El librito tiene 92 páginas escritas. Estas son de corte modernista, preciosista y muchos dedicados a los lugares donde vivió. Está presente Francia, los aromas de la nostalgia, la tristeza, la belleza femenina y las composiciones que hicieron famoso ese movimiento poético, versos de grandes metros, combinados a veces con otros densos y rígidos. En Guatemala es casi desconocido. Sin embargo el poema "La marimba" sí se conoce. Argentina Díaz Lozano escribió en "El Imparcial" sobre este poeta. También aparece nombrado en 1996 por Andrés Alvarado Lozano en "La Prensa" de Honduras, y más tarde, en 1999, Julio Caballeros Galindo lo recuerda por su famoso poema en su columna "Del Lector"  ren el "Periódico" de Guatemala.
Pinillos Figueroa, murió en La Ceiba, Honduras, donde era propietario de una farmacia, en el año de gracia de 1952. Hojeando su "Antología poética", publicada en forma póstuma en 1968, podemos rastrear, a manera de bitácora, los lugares donde escribió y vivió, pues acostumbraba fechar sus poemas. Por ejemplo, entre 1899 y 1914, vivió y escribió en El Salvador. Entre 1936 y 1939, su producción se vió fechada en San Pedro Sula. En La Ceiba, sus poemas se encuentran fechados entre 1933 a 1944. Mientras tanto, en Panamá, fechó sus poemas entre 1946 y 1948.
http://josegonzalezparedes.blogspot.com.es/2012/02/francisco-p-figueroa-el-poeta-de-la.html





LA MARIMBA

Lentamente,
lentamente cual si fuera
una gota que cayera
desde el mármol de la taza de una fuente,
tal preludia la Marimba una extraña sinfonía
saturada de amargura y de cruel melancolía
con sus teclas de madera…
Yo no sé qué obscuro arcano
de tristeza hay en lo hondo
de su música salvaje, que palpita allá en el fondo
de sus notas, como queja
dolorosa,
como un gemido humano,
como un dolor latente,
como algo inexplicable, infinitamente triste…
Es el alma de una raza, de una raza que no existe,
de una raza ya extinguida, libre, indómita y valiente…
Es el alma de Votán
de Atlacatl y de Lempira,
que en la música suspira,
es el alma de los indios que mandó Tecún Umán,
siempre, siempre a la victoria,
siempre al triunfo y a la gloria;
es el alma brava y fuerte
de aquel fiero luchador
que encontró gloriosa muerte
en la punta de la lanza del feroz conquistador…
Es la pobre raza extinta
de Imperio Cachiquel;
es la raza de aquel pueblo que dejó con sangre, tinta
la antes clara linfa pura del gran rio Xequijel.
Es el alma de la raza de los grandes sacrificios,
triunfadora en mil combates, triunfadora
hasta el día en que los tales con engaños y artificios,
redujeron a ignominia,
a infamante vasallaje.
Esa raza es la que llora,
que solloza de coraje,
de despecho y de impotencia en la música salvaje
de la nota plañidera
del indígena instrumento de teclado de madera.
Escuchad la sinfonía
de cruel melancolía,
escuchad qué sentimiento
el que vibra entre las notas del indígena instrumento,
nunca ríe, nunca canta;
es cual pájaro cautivo que jamás cantó alegrías,
ni jamás de su garganta
ha brotado más que el lloro
de sus tristes elegías,
en las frías
soledades de sus cárceles de oro…
¿Qué le importa a la vencida
raza muerta vuestros dones, vuestra lengua
que no entiende? ¿Qué le importa que en nombre
del Dios Bueno, del Dios-Hombre
arrasarais sus altares, si para ella es mudo el cielo,
si es su vida
sólo oprobio, cautiverio, sólo mengua?
¿Qué le importa? Ya no es de ella el rico suelo
Que regaron sus mayores con su sangre generosa
¿Qué le importa al indio eso
que llamáis pomposamente libertades y progreso
si es del amo su cabaña y sus hijas y su esposa?
¿Qué le importa? Si de aquella raza libre, brava y fuerte
que sufrió sin inmutarse los tormentos y la muerte,
habéis hecho solamente las acémilas de carga
que se arrastran, tristes, mudas, bajo el peso
de su amarga
dura suerte?...
Oh! Dejadla que solloce, que se queje a su manera,
solamente le ha quedado su marimba de madera
que le habla de sus tiempos victoriosos,
de sus templos y palacios de Iximché y de Copán…
de su rey Kikab el Grande, de su gran Valum-Votán,
de sus héroes de hierro, de sus épicos colosos,
libres, grandes bajo el sol,
que infundieron pavura,
por su arrojo y su bravura,
en el ánimo aguerrido del intrépido español!





MARGARITA PAZ PAREDES [10.909]




Margarita Paz Paredes

Margarita Paz Paredes (n. 30 de marzo de 1922 en San Felipe, Guanajuato — f. 22 de mayo de 1980, en la Ciudad de México), cuyo verdadero nombre era Margarita Camacho Baquedano, fue una destacada poeta y periodista mexicana. Sus poemas estuvieron enmarcados por temas relacionados con el humanismo, la filantropía y los derechos del pueblo.

Al casarse con el poeta hondureño, Rafael Paz Paredes (1911-1974), tomó los apellidos de este y calza con ellos, sus futuros y copiosos libros de poesía. El matrimonio Paz Paredes, procreó dos hijos: Sigfrido y Yamilé, esta última cultora de la palabra, como sus padres.Después de residir muchos años en México, el matrimonio se trasladó a Honduras, específicamente, al puerto de Tela, donde vivieron mucho tiempo. Posteriormente,Rafael Paz Paredes y su esposa, tomaron la decisión de separarse y seguir ambos, nuevas vidas. Rafael contrajo segundas nupcias con la hondureña, Alicia Quiñonez, con la que vivió hasta el fin de sus días. Margarita, en cambio, contrajo nupcias también con el escritor mexicano Emilio Abreu Gómez, pero aun así, ella continuó usando los apellidos Paz Paredes en sus libros.
Uno de sus libros más famosos, "Voz de la tierra", fue prologado por el polígrafo hondureño Rafael Heliodoro Valle, residente también en México, en 1946. Margarita Paz Paredes, murió en la ciudad de México, en 1980, a la temprana edad de 58 años.

Se conocen pocos datos de su vida; se sabe que estudió la carrera de periodismo en la Universidad Obrera y la carrera de filosofía y letras, junto con literatura, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Hacia 1942 escribió "Sonaja", su primera obra literaria, la cual sería el comienzo de su carrera en la escritura —donde llegó a publicar títulos de renombre como "Litoral del tiempo" y "Segundo litoral del tiempo". Su obra sigue siendo un reflejo de la vida contemporánea, aunque en un principio produjo poemas relacionados con el amor y desengaño, sin embargo, con el paso del tiempo le dio un contexto político y social. Sin embargo, no sólo abarcaba el género narrativo, sino también el lírico; esta se caracterizó por los entornos cotidianos en los que se relacionaba el ser humano, pero además, y según diversos literatos, también por la religión, el erotismo, el destino y la infancia, temáticas que se desarrollaron en la mayoría de sus obras. Dentro de sus poemas destacan "Oda a Constantini Oumanski" (1945), "El anhelo plural" (1948), "Andamios de sombras" (1949), "Canto a México" (1952), "Presagio en el viento" (1955), "La imagen y su espejo" (1962), "Señales" (1972) y "Memorias de hospital y presagio" (1979). Su poesía se caracteriza por tener una "sensualidad sutil, pero contundente"; asimismo, por reflejar la actualidad y tener un sentido de "[...] entrega y comunión".
En 1940, se afilió a un grupo de poetisas al lado de "Pita" Amor y Rosario Castellanos. Margarita fue profesora de literatura universal y española en la Universidad de Toluca y en la Escuela Normal Superior de México. Posteriormente contrajo nupcias con Ermilo Abreu Gómez, quien murió en 1971. En 1955 fue comisionada por la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) de realizar una antología de la lírica contemporánea de México. Además, presentó sus recitales en universidades de México y el resto de Latinoamérica, al tiempo que pudo colaborar en revistas y rotativos del país. Publicó más de 15 libros lo que le mereció varios premios y diplomas tanto en el extranjero como en el país. Margarita Paz Paredes murió el 22 de mayo de 1980, en la Ciudad de México a la edad de cincuenta y ocho años.

Llegó a publicar otras obras durante su vida, tales como:

Voz de la tierra (1946).
El anhelo plural (1948).
Retorno (1948).
Génesis transido (1949).
Elegía a Gabriel Ramos Millán (1949).
Dimensión del silencio (1953).
Casa en la niebla (1956).
Coloquio de amor (1957).
Cristal adentro (1957).
Los animales y el sueño (1960).
Rebelión de ceniza (1960).
Elegía a César Garizurieta (1961).
El rostro imposible (1965).
Lumbre cautiva (1968).
Otra vez la muerte (1976).
La terrestre esperanza (1977).
Puerta de luz líquida (1978).
Viaje a China Popular (1966) —que fue un escrito en prosa.







Pequeña isla

Adán del universo:
donde pones tu planta
la tierra se conmueve
de ocultos paraísos.
(Te anuncia una legión
de brazos incendiados.)
Eva soy, inmemorial y eterna,
ligada a ti por el suspiro
de antigua soledad, y desterrada
por el frutal capricho.

En el exilio estoy.
El alba de mis besos
palidece en la niebla.

Hacia tu encuentro he caminado siglos,
desolada y agónica
frente a sordas esfinges;
siglos preñados de preguntas,
de llanto y de silencio.

Pero de pronto,
surges en el desierto
vertiendo manantiales
para mi sed inmensa.

Los espejos solares de tus ojos
me copian. Voy desnuda
de sombras y de angustia,
y me dices palabras que alimentan
mustios cañaverales.

Otra vez vegetal, me fecunda tu savia:
los huesos me florecen, la piel se me licua
en amorosos jugos,
y el corazón agita.
su bandera incendiaria
sobre el huerto del mundo.

Ahora, ya dueña del enigma,
puedo decir el canto
del Primer Paraíso:

Surco de amor,
en ti todo germina.
Camino ya sin ti
y hacia tu búsqueda.
Mis brazos se quedaron
asidos a tu cuello.

Pequeña isla soy. Tú me descubres.
Tus abejas me invaden y, de pronto
—cera y miel— te me entrego
tibia, recién nacida.
Luego desapareces y despierto
de bruces en la onda olvidada del agua.

Es hora de morir sin ti, me oprimen
los círculos morados de la ausencia
y en el umbral del sueño desfallezco,
inmensamente triste y solitaria.
Poco a poco la tierra se conmueve,
me transmite su sangre verde, cálida,
y amanezco en resinas verticales.
Es que voy a tu encuentro, resucito
caminando descalza sobre el musgo,
el pecho descubierto,
otra vez cera y miel,
isla pequeña,
Eva antigua y eterna.

Tú sostienes la tierra y me sostienes
dichosa, en altos climas,
fuera de toda muerte, porque vivo
contigo ya sin tiempo y sin espacio;
porque te amo
desde la soledad del Paraíso
hasta el postrer exilio,
donde, llorada patria de amargura,
purificada de pasión, seremos
amantes sin espinas y sin sombras.



Valioso documento que registra la dedicatoria que Margarita Paz Paredes le hicera en su libro "Voz de la tierra" al intelectual hondureño,  Víctor Cáceres Lara, en 1946.







BÚSQUEDA

         A Luís Gallegos Valdés

I

Ahora
que encamino mis pasos hacia el alto crepúsculo,
cadáveres de sueños siembran su cal inútil
a lo largo del día.
Mi devoción frustrada no acierta ni siquiera
a imaginar un súbito color entre la sombra.
¡Esta tarde, como todas las tardes,
he perdido una estrella!

Apareció de pronto flotando sobre el río
y fue como nenúfar transitorio
su anunciación insólita.
Su nombre de rocío
dejó en mis labios avidez lacustre;
y al fin, celeste y evasiva,
se diluyó en derroche de iluminada espuma.

Vino después a mis hambrientas playas
y era un pez rutilante en mis redes de asombro;
pero sobre la arena se deshizo
su inusitada piel de azogue.




II

Decidme, amigos:
¿habéis visto mi estrella?

Por la alegría con que bañó mi aurora,
yo la busqué en la zarca sonrisa de los niños;
en el piafar ardiente del caballo;
en la congregación del pan sencillo;
en la dorada fuga
de una silvestre lagartija;
en el remanso donde las palomas
trizan a picotazos los luceros,
y en la miel inocente
con que el amor construye sus panales.




III

Avisadme
si encontráis una huella
de mi pequeña luz desvanecida.

Por el temblor que aposento en mi alma,
le percibí en el viento
— salterio alucinado para cantar tu nombre —
que encendió fuegos fatuos
en el encarcelado panteón de mi esqueleto.

La seguí en el salitre de la ola imprevista
que me acerco un instante
al ojo pavoroso del velero
perdido en la vigilia de mi oceánica noche.

Me conmovió la orquesta sensual de su llamada
y el corazón en brasas consumido en su estirpe
la espera en el secreto sacerdocio del fuego.





IV

Alerta, caminantes:
Ha caído mi exhalación en el vacío.
Prestadme vuestros mantos;
tendedlos sobre el polvo;
que su llama fugaz no se lastime
y me deje
en cenizas transida.

Vosotros, los que portáis antorchas iluminando bosques,
y mares y desiertos,
no abandonéis mi paso
que enigmas y tinieblas asaltan.

Escuchadme:
si no encuentro la brecha
donde sabias y diseminadas espinas
conducen a la rosa;
si este llanto
con su pasión de cándida ternura
no logra humedecer
el contorno inflamado de su ausencia;
antes que muera a obscuras,
sin el contraste de su leve cirio,
heridme aquí en el pecho,
sacadme el corazón, arrojadlo a la noche
y retiraos, amigos,
porque su incandescencia de volcán retenido
libertará sus vetas
incendiando la tierra, el aire, la esperanza...




V

¡He perdido mi estrella!
Si la encontráis un día,
decidle, que en su busca
este pequeño corazón de trigo
quiso ser para ella
el pulso universal del firmamento.






miércoles, 13 de agosto de 2014

JUANITA ZELAYA [10.908]

                                            Imagen cándida de Juanita Zelaya, 1925


Juanita Zelaya 

Nació en Salamá, Olancho, HONDURAS   el 2 de febrero de 1909. Fueron sus padres, Gregorio Zelaya y Juana Zelaya. Musa platónica de Froylán Turcios,  a quien conoció en un viaje que junto a su madre, hizo a Tegucigalpa y con quien mantuvo una relación epistolar muy íntima, que más tarde le costó la vida. Aunque nunca publicó en forma de libro, su poesía es recogida en  la antología “Honduras: Mujer y poesía” que publicara en el año de 1998, Ada Luz Pineda de Gálvez. Juanita Zelaya firmaba sus versos escudándose en el seudónimo “Thaoser”. 
El 20 de agosto de 1934, a la temprana edad de 26 años, cae asesinada en su pueblo natal, por un  enamorado no correspondido, llamado Manuel Santos, quien al verse rodeado por la policía, se suicidó. Como dato curioso, a otros dos hermanos de J. Zelaya, los asesinaron, Antonio, el 14 de septiembre de 1949 y a Gregorio, el 30 de noviembre de 1953. Los tres reposan en un mismo lote, a la entrada del cementerio de Salamá, la ciudad que los vio nacer y  morir.

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DADME UNA CASA TRISTE


No alojéis mi bohemia en una de esas
modernas casitas , que son como juguetes
del viento, por cuyas diminutas ventanas
apenas entra el sol… En una de esas
casitas blancas y luminosas que parecen
nidos colgantes de locos pajarillos…

En una alegre casita de minúsculas salas
en donde, apenas caben los sueños de los niños;
de alcobas deliciosas donde se agitan
claros cortinajes de azul y de cretona…
En una alegre casita que perfuman
maceteros de rosas y claveles…
Dadme para vivir mis días,
plenos de paz y de melancolías,
una casona triste a donde
apenas llegue el ruido mundanal…
Una casa de enormes y viejos ventanales
de esos que nos evocan
los legendarios tiempos coloniales…
Que haya gigantes árboles,
sin nidos y sin hojas,
estanques silenciosos
sin cisnes ni nenúfares ,
que fielmente reflejan su fondo,
los crepúsculos pálidos.

Una casona triste, de rejas herrumbrosas,
de grisáceas paredes que fuera
cual un borroso espejo, reflejando
el paso misterioso de los tiempos…

De salas silenciosas, cubiertas
de alfombras y tapices antiguos,
de hadas y dragones…
De umbrosas galerías donde
nunca se sintieron extinguidos
los pasos misterioso de dolientes fantasmas…
Una casona triste de trágicas leyendas…
¡Oh, cómo vagaría tranquila y sola
por sus vastas estancias…!
Qué anacronismo harían
mis locas inquietudes,
mis sueños juveniles,
con ansias imprecisas
en su ambiente dormido…!

Juanita Zelaya ( Salamá, Olancho 1908 -1934)

Hondureña






 Casa conventual donde nació Juanita Zelaya en Salamá






 Tumba donde descansan los restos de la malograda Poeta









ALEJANDRO ALFARO ARRIAGA [10.907]




Fotografia de Alejandr Alfaro Arriaga, tomada el 28 de noviembre de 1930 (Esta foto, se muestra por primera vez en Honduras)





Alejandro Alfaro Arriaga

Nació este portentoso hondureño,en Naranjito, Santa Bárbara, HONDURAS  el 17 de julio de 1907. Fue poeta y ensayista. Después de realizar sus estudios primarios  en Naranjito, partió hacia Santa Bárbara, donde realizó estudios de Magisterio, para culminarlos en la Escuela Nacional de Varones, en 1926. En 1931, partió para Guatemala, donde obtuvo el título de Bachiller en Ciencias y Letras, un año después. Gran parte de sus poemas fueron antologados en la Revista “Tegucigalpa”, en 1930, a través del esfuerzo de Jorge Fidel Duròn. Realizó estudios de Jurisprudencia en la Universidad Central, hoy Universidad Nacional Autónoma, donde egresó en 1937.  Posteriormente, realizó estudios superiores en la Universidad de Boulder, Colorado. Fue Subsecretario de Relaciones Exteriores en 1956  y Consejero de Estado. Murió en Tegucigalpa, el 7 de noviembre de 1976.
En vida y en la rama de ensayo y linguística publicó: Prosodia castellana (1937); Lecciones de Etimología (1941); El Sabio hondureño, don José Cecilio del Valle, en la IX Conferencia Internacional Americana (1954); Rubén Darío. Precursor de la prosodia castellana (1964),





AMANECER EN LA HACIENDA

Al clarear bellísimo de la madrugada trina el clarinero,
loco, en la enramada; y los terneritos dentro del corral,
jugando, jugando, todos confundidos, parando la cola y dando berridos al llegar la vaca 
pónense a mamar. Silbando "Pagano", Juan el corralero, con rejo y cubeta,gacho su sombrero
arrea las vacas,se pone a ordeñar; mientras Casimira, negra formidable, con el pelo suelto,
chiqueona y amable, viene de la fuente con el nixtamal.
Don Fruto, el patrón, de mirada austera, con doña Socorro, su fiel compañera,
gritan de la cama, pidiendo café;
las dos consentidas, Leonela y Mariana, al sabor dulcísimo de la mañana
roncan todavía detrás del cancel. 
Un sabueso ladra al mozo que pasa; 
chillando los cerdos rodean la casa y en la cuadra el asno rebuzna las seis.
Un macho cabrio salta sobre el horno;
y entre las gallinas, a modo de adorno, abre su abanico un pavo montes.
Los pollitos hechos un puño, con frio, gritan tras la hornilla: "pío, pío, pío", 
y el gato entilado salta del comal la lora en la estaca pide masa o queso, 
y mientras dos perros pelean un hueso, un pato, asustado, dice: "paz, paz, paz".
La criada prepara huevos estrellados:
saltan en la olla frijoles parados y un pollo guisado pugna en el sartén.
Don Fruto y su esposa, Leonela y Mariana, algo despeinados, con no poca gana; 
piden, precisados, tamal y café. En la loma corta robles un hachero. 
Chapodan los mozos, rondando el potrero para darle fuego cuando llegue Abril. 
Al pie de la falda, muy cerca del río, 
aran un extremo prado labrantío donde el buen don Fruto sembrara maíz. 
El pinar sonoro perfuma el ambiente, el sol que ya irrumpe, curioso, el oriente,
la gárrula Hacienda inunda de luz. Los pájaros todos saludan al día: 
todo en la campiña viste de alegría y hasta el mismo cielo se ve mas azul. 
Yo adoro esa vida que allá en una estancia guarda todavía la suave fragancia 
que envolvió en efluvios mi edad infantil. 
Aun vaga el recuerdo, perdido, en los llanos, donde con mis primos,
amigos y hermanos tirábamos piedras al conejo gris. 
Nunca se me olvida la abuela paterna que me acariciaba, solicita y tierna,
allá en una hacienda llamada "El Conal";
me daba en un plato fresca mantequilla, un huevito tibio, riguas o tortillas 
café en una taza y leche en guacal. 
Qué hermosa es la vida del campo bendito. 
Allá es mas cerúleo y hondo el infinito; 
lejos del ruido del mundo soez; allá en los altares que ofrece Natura, 
el alma se siente saludable y pura, y toda amargura se cubre de miel.
Por ello no olvido la Hacienda lejana, donde el agua es fresca,
bella la mañana, majestuoso el río, verde el robledal; y cuando suspiro, 
pensando en la estancia,
con el dejo amargo que da la distancia siento unos deseos grandes de llorar.


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