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viernes, 22 de agosto de 2014

JOSÉ BEN-KOTEL PAREDES [10.998]


José Ben-Kotel Paredes 

(Osorno, Chile, 1951). Reside en Estados Unidos. Profesor de Literatura Española e Hispanoamericana; poeta y narrador. Ha publicado los siguientes libros: en poesía, Autos de Fe (1983), La separación de los amantes (1990), Viaje a Ithaca (1993), Firmamento y olas (2008); en narrativa, Roja tus bocas (1982), Para nunca olvidar (1985; 2010, segunda edición), Los elegidos (1990), El toro y otros cuentos del sur (2001), Sacrilegios (2005). Actualmente está en el programa de doctorado en Literatura Española e Hispanoamericana en la Universidad de Salamanca, España. Su tesis doctoral es sobre la poesía del poeta chileno Jorge Teillier.






ACTO DE FE DE LUIS DE LEÓN

El martirio acepté, aunque injusto era; por el Libro
lo hice, y porque creo en Ti acepté la celda, pero no
la blasfemia y el delirio de los que tuviéronme en el ojo
de la hoguera. Para estar más cerca de ti, mi Cristo,
lo hice: De tu palabra y su sabor, su fervor y magisterio;
ascendí a ella para que me alumbrases de Fe y así, yo,
pudiese deslumbrar a los que no llegaban a tu Luz;
para hacerlos más tuyos, a tus feligreses, desde tu voz.

¿Sabes, mi Señor?: No tenían, aquellas almas, tu alfabeto.
Algo sabían de Ti por medio de los doctos; sólo algo, nada
más: Por eso los acerqué, con amor, al amor de tu palabra,
sin nadie de por medio. Por esa razón traduje tu Verbo
sabio, para acercarlo al todo de tus fieles, ignaros del decir
de la letra que contiene tu enseñanza: Por ello fue, mi Pastor,
el castigo abyecto que me dieron. ¡Yo no era sacrílego!
Sólo te acercaba a esas almas vivas, como llegaba yo a Ti.

Tú, eras vivo en mí porque era hombre docto, por herencia,
en la lengua prohibida: En ‘ellos’, mi pasado reciente
era una condena; esta fabla, ‘maldita’ según su decir,
estaba viva en mi sangre – algo tuvo que ver en mi caída.
Por eso, años de cilicio dimos a mi espalda; por expropiar   
tu palabra del poder de los letrados tuve el castigo, ¿por qué
más? Aquellos doctores practicaban la ‘doctrina de la fe’
¡sin piedad! e incendiaron, arteros, los campos de Castilla.

Tú me entiendes, lo sé; por esa ‘causa’ me dieron ‘auto de fe’.
¡Pero no fui cordero! Maestro aprendí a ser desde tu Luz; sí.
Más vivo en Ti estuve: Mi sala, mis alumnos y  los que no
me vendieron por unas monedas, me esperaron. Y os digo hoy,
con más fe, como lo dijimos ayer: ¡Todo en mí a su bosque iba!
Y a ‘mi’ Cantar de Cantares; ahora, nos pertenece a todos.







"Firmamento y olas"
Ed. El Juglar, Agosto 2008, 141 pp




La gente se sorprenderá cuando vea mis poemas
alzarse mientras yo desciendo a mi tumba.
Isaac ben Jalfón (España, Córdoba 960-1030)

1

Un fragmento, sí.

Un árbol abierto en brazos paralelos.
Ventana traslúcida, la del ahora
y la anterior.

Voz de negro que ilumina.

Afuera el sol, adentro la luz
-- lumbre y albur -- que viene de lejos,
de otros puertos y otras llegadas,
de otras partidas y misterios,
de otros martirios y magisterios.

Su voz no es la suya; es las otras,
las de ayer, las de hace un instante
que estuvo, que pertenece, que ya no es.

Desde su resonancia de alfa y omega o Aleph
llega el relámpago a la pequeña nave
donde aprenden a leer los navegantes
de otros cielos, de otras pasturas y esferas,
los de las estrellas fugaces
-- tan fugaces como una muerte temprana --
las coordenadas del tiempo y el espacio,
la velocidad de la luz,
que va a la par del pensamiento
en expansión
como el universo o las galaxias,
o la sabiduría de lo humano
más allá de la luz y su oscuro.

Éstos sabían al pie de la letra, o de la leche
de aurora, que también eran forasteros,
mas en otra arena, en otro paisaje.
Por eso medían el tiempo en el Libro
que les fue revelado en un lejano ayer,
o presente, el que algún día llegará a puerto:

es el sueño o la quimera que aún persigue
al pensador, al que sueña, a la poeta herida.

Las categorías en el Libro de Horas
estaban enunciadas en letras divinas:
eran las palabras del Dios que se hacían verbo
o poema, historia rediviva a través de su voz
de medium o de oráculo moderno y arcano
o un Tiresias de estas modernas edades.

Las palabras y su evidencia son las que acompañan
-- son el son, el sóngoro cosongo --
y no descuidan al Maestre de aqueste barco
que camina desde hará tanto con su proa
hermosa rompiendo el horizonte incierto,
dirigiendo el Arca de sus Libros
a través de mares, penumbras y desafíos,
con maestría de naviero insigne.


2

Tiempos felices y de horas duras;
de cilicio y recompensa; de rezos
y paz o pastoral de carne intranquila,
que perdura con su aciago.

Otro atravesar de aguas es aquel pasado
en expansión constante, desde el ayer,
más allá del ojo que otea desde lo alto y la sima,
que anuncia la palabra, su ardor y su silencio.

La visión de Ella es Carmen sublime y terrenal,
y placer de templos, para salvarse de la espina
que la arde y la parte y la conjura,
del naufragio y el aleluya,
del martirio y su incógnita.

No desesperes por la pérdida de los libros,
Yo Soy El Libro, le murmuró al oído y le hizo caso:
se hundió más en su carne,
en el placer de su misterio.


3

Desde ese instante o eclosión,
anduvo de claustro en claustro,
rodando y en rondas, buscando
al cuerpo Santo y el ardido:
la hostia era la carnalidad
por la que tentaban en las horas
del reposo y en lo súbito
de acusarse a los vicarios
que velaban por las leyes,
por el horno y la fragua
o el nido de las feligreses
para que no extravíen el camino
y pierdan el tesoro y los secretos
del tajo sublime y el Credo,
para que no hubiera desamor,
la impureza del asalto,
el quiebre de la memoria.



4

La luz de una mañana amable
rompe el vidrio, su límite
y su infinito memorable
y agrega más encanto al cautivo
aroma de la rosa
y a las pupilas gosozas
y alertas, prestas a surcar
melgas, olas, páramos y lejanías.

La luz cayendo a la mesa
antigua abre e ilumina
a las mentes prestas a saltar
al vacío o a la plenitud de la ola.

Cual aurora, o aureola,
sobre las tablas,

el saber

es ley inevitable.

Las palabras revolotean
sobre las cabezas,
y dominan:

son el conocimiento,
su luz y su inminente.



5

Se llevaron el oro
-- el arte y la memoria,
el metal precioso que hablaba --
y nos dejaron las palabras.

Vida y sepultura,
renacimiento, verbo y magisterio
son las estalactitas en el pliego,
en el papiro, en el amate,
en el papel de arroz
o en las pieles que hablan
de lo que estuvo
de lo que perece
de tierras baldías
de pasturas olvidadas.

Rústicas y preciosas:
perlas de perfección
y memorial de ínsulas estelares,

las palabras.

Con ellas llegamos de lejos
y atravesamos mares y lo incognoscible,
por más de cuarenta incendios.

Los libros de arena son las perlas
de perfección que vuelven a estar vivos
después de los variados viajes
hacia el firmamento y su mar áspera y voluble;
hacia los glaciares inmarcesibles:

el conocimiento y su derrota.




6

El orgasmo era la cercanía con Dios.

Para eso fue el rezo místico, o mítico.
Para poseerlo y liberarse
en su inmaterialidad que no dejaba culpa,
que no hacía cárcel y libertaba a la llaga,
que transformaba a la sangre en algo vibrante.

Los pies relajados de la Santa dan testimonio
de las pasiones, o posesiones divinas:

el placer de poseer el estro de su dedo.

Su savia era la salvación,
la manera de llegar a poseer su sabiduría
que estaba detrás de los altares
y bajo sus faldas,

o en sus idas al monte o a la ladera,
a pacer bajo las sábanas de la noche
en los tiempos del estío
o bajo la sombra de lo amado
desde el primer silencio.



7 

La mística tenía otro sentir o gemir
en aquellos años de nebulosas
y el despertar.

Los cuerpos movíanse
alrededor de sí mismos:

eran el epicentro

del conocimiento, del placer y su riego
y a la vez cosmo o estrellas o astros
de el ser y la nada.

Un existencial sin timón, éramos
un embrujo, un ritual de la especie
predispuesta para crear y aventurarse
más allá del equinoccio,
del océano, del horizonte y su sinfín.

Parto, llanto, extrañamiento y sangre,
la felicidad de ser unánimes, somos.

Firmamento y olas y travesías,
cántico y estravagarios, fuimos
en las marejadas, buscándole sentido
a la lágrima y su incógnita reflejada
en el cosmos y su incierto.

Somos vía y final,
la solución y su fotograma,
la síntesis que viaja dispersa
hacia el ser, su albur y la nada.

Somos existencia sin retorno,
sin eternidad, pero sí perplejos.

Llegamos, germinamos
y volvemos al polvo celeste.

No hay más:
música del silencio,
o el ruido del silencio,
seremos.

Balbuceo. Habla. Enigma.
Rezo. Erial. Rastro. Paradoja.

Firmamento y olas.



8

El Maestro enseña a leer la arena,
y señala la ruta y el arte de amar
y del morir, que son y no son
el mismo son o puerto,
según sus coordenadas marinas,
y las existenciales.

Las amapolas son puro cuento,
decir piadoso, para ocultar
el verdadero llamado de la mística:

la verdad de la carne y su dominio.

Sin esa verdad, señala incierto,
no puede haber espíritu, ni trances,
porque materia somos, siempre listos
para un polvo y para el polvo,
mas no para el polvo enamorado.



9

En aquellos tiempos míticos
no andaban con rodeos las beatas
en sus amores y arrebatos que tenían
con Dios y con los bárbaros o entre ellas.

Ansiaban la llegada de los místicos
para hacerse presas de sus fuegos.
Sus ardores estaban lejos del pecado
original, porque se dejaban llevar
por el animal y por la conciencia
de ser almas para el amar y la muerte.

Pensaron ese acertijo sin pasado
conocido antes que el gran negador
escribiera en el humo su plegaria
que libertó al hombre de las amarras
divinas dejándolo en la intemperie

del firmamento y olas y su complejo

cuando oscureció su presencia de Sol
al negarle el hálito divino al profetizar
sin solemnidad al bajar de la montaña:

Dios ha muerto.



10

Las palabras, que son perlas,
aquel tiempo, aquellas horas
de papel piedra, por medio
del Maestre que guía su aula
como ninguno, vuelven a estar
vivas, retoman -- desde su voz
de Alfa, Omega y Aleph --
el camino de una perfección
que tal vez no perdieron a pesar
de tantos ritos y olas y brevajes.

Han sobrevivido y no, en las cuevas,
después de las idas y venidas;
de las travesías en el desierto
y en los océanos humanos y sus redes.
De estar en los odres que siguen
madurando ideas antiguas
y venideras, místicas y paganas,
las bendecidas y las malditas.

Ora pro nobis.
Arre y arreboles.






jueves, 21 de agosto de 2014

LUBIO FLORES [10.970]


LUBIO FLORES

(CHILE)
Nace en 1960, miembro de la cofradía dispersa, círculo de poetas nacidos durante los 60 en el sur del país y que realizaron su quehacer escritural durante los 80.

Entre la militancia política y la vida urbana, Lubio Flores es miembro fundador de la Ex-Coordinadora Cultural de Hualpencillo y de diferentes instancias literarias de su ciudad.




I

Sus caderas aparecen 
Al borde de la sábana 
El misterio de estar 
Sola al final de la pieza 
Mientras sus dedos buscan
La entrada de lo tibio



II

Posaba con el sol en 
Mi espalda cuando 
Aparece de improviso 
Para tener algo conmigo 
Le hablo en silencio 
Levanta su deseo y me responde estoy sola
Le puse mas leña al fuego 
Apoyando mi dedo en su cintura



III

No puedo olvidar tu imagen 
En la pantalla
Donde estabas muerta boca arriba 
La hermosura de tu juventud 
Se quiebra en tu rostro la sábana 
No puedo alcanzar tus heridas 
Esta poesía me duele 
Donde tus lágrimas queman



IV

Cuántas veces te hablé 
Te llamé por tu nombre 
Y el jardín gira con sus propios soles
La sombra espera la luz para verla
Detenidamente 
Y desabrochar  el botón de su blusa



V

Puedo esperar
Sí 
Puedo esperar de pie
Frente a ti 
Para que me escuches manifestarme
No yo solamente 
Todos los que te hemos visto crecer 
Agazapado en los patios de la casa 
Y puedo esperar más a que tu vomito se derrame 
En los ventanales y en los techos 
En las paredes 
Mientras el estado te cuida como niño





VI

Sin tocar las manos
Los rostros 
Sin tocar el pavimento congelado 
Palpita tu rostro
Mientras tus dedos juegan en el teclado 
Y tu risa cae silenciosamente



VII

Tú princesa que caíste  de las estrellas 
Tan rápidamente que me levantaste de esta mesa 
Haciendo poesía bajo la luz de la ampolleta
Mientras todo está presente 
Hasta tu espíritu de sal 
Ahí estás tú siempre escuchando el sonido



VIII

Debajo de su sombra 
La entrada de sus piernas 
El sonido 
Un fondo en movimiento 
Un improviso de esta pluma 
Desplazándose impaciente



IX

El átomo se deslizaba 
En la arena en una playa Imaginaria 
Donde su voz sonaba humana 
Dentro del pensamiento



X

Aún estando sola 
La muerte esperaba
Sus coronas para  inmortalizarse
Desnuda frente a mí
Con su traje de fiesta



XI

El amor también 
Crea escenarios
Con butacas y espejos



XII

Las cuatros mujeres 
Mojaban su boca 
Buscado el ombligo



XIII

En mi pintura descubrí 
Extrañas figuras en el  centro 
Donde había un constante movimiento 
Que se trasladaba de un lugar a otro 
Buscando la  sombra de la vitrina 
Los huesos  
El casco 
Y la mujer que mostraba los senos





Poesía fetal





Ballena

Mi cuerpo estaba tendido
en la orilla de las rocas
el color de mi piel era diferente
mi olor alertaba al visitante
estaba descomponiéndome
sacaron mi rostro
ya no tenia cara
era un NN más

Recorrí todos los mares
me mataron frente a la costa de Ramuntcho






De improviso

La miré de improviso
cuando pasó por la ventana
su falda acariciaba la
madera de la tierra
y sus pies giraban
con sus movimientos de las manos
para amarla simplemente
amarla y dormir en su cama







Clandestina

En sus pupilas palpitaban
besos que salían de su boca de fuego
el que me levanta y me libera
para amarla
donde la muerte no ocupa espacios
y se oyen suspiros tras la pared
clandestinamente

Cuántas veces te hablé
te llamé por tu nombre y
el jardín giraba con sus
propios soles y la sombra
esperaba la luz para mirarte detenidamente
y desabrochar el botón de tu blusa







Voces

De prisa caminaba
no pensaba en el reloj
del otro lado de la vereda
se sentían las voces que venían
del extremo de donde estaba
y no estaba






Piel

Parece que estuviese aquí
declarando en las esquinas
de un papel tendido y otros
objetos que parecen extraños
y sé que yo siento el aroma de su piel
brotando de su cuerpo




MARTA MANRÍQUEZ MORALES [10.969]



MARTA MANRÍQUEZ MORALES 

Nace en la ciudad de Traiguén, novena Región, Chile, el 12 de diciembre de 1962. Hija De Raúl Manríquez Matamala y Marta Lidia Morales Aguayo. Criada por su abuela y tías paternas. Sus primeras Creaciones datan de 1966, cuando aún no sabía leer ni escribir; transcritas y custodiadas sus obras hasta hoy por su tía Rebeca. Incursiona primero en la narrativa (cuentos), después en la poesía.

Su enseñanza la realiza en la Alianza Francesa, hoy “Louis Pasteur”de 1967 a 1975.

Tímida y nerviosa solía  mostrar sus poemas a compañeros, los que no creían que era ella quien los escribía pensando que los aprendía de memoria y luego los copiaba. Un día, en clases con  Madame Tita Proust, mientras los demás hacían sus tareas, ella se dedicaba a escribir un poema, Madame la sorprendió, tal vez porque no le cree o para castigarla le obliga a pasar al frente de sus compañeros de clase y leer su poema, con miedo, pero orgullosa de su creación lo hizo. El silencio que siguió  le indicó que había sorprendido a todos y cuando esperaba el gorro de  Burro o ir a pararse al reloj de la entrada (Terrible sanción social) su severa profesora le mandó a sentar y le felicitó

Desde ese día gana y asume el título de poeta viéndose obligada a escribir poemas de amor y cuanta composición  hubiese que escribir a sus compañeros más populares sólo por tener un sitio junto a ellos.

En 1976 ingresa al liceo de niñas Nº 9 y allí cambian las cosas no sólo porque se  convierte en una excelente alumna, sino también porque tiene el apoyo de sus profesores, en especial del  docente de castellano Ramón Luhr. Participa de muchos concursos y siempre obtiene preceas y  lugares destacados.

En 1981 ingresa a la carrera de Pedagogía en Castellano en la Universidad de Chile sede Temuco la cual pasó a llamarse ese año Universidad de La Frontera. Allí conoce a un excelente grupo de docentes de los cuales destaca el Doctor Honoris  Causa en Literatura, Hugo Carrasco Muñoz, bajo cuya guía puede desarrollar mejor sus aptitudes. En ese momento fueron compañeros suyos de carrera el actor de TVN Ricardo Pinto y el director de teatro Claudio León.

Aunque no fue alumna brillante, fue escogida por los alumnos como Directora Cultural de la Federación De  estudiantes de la UFRO por un período de dos años; en calidad de tal y por su labor poética tiene ocasión de compartir y entablar amistades sólidas con figuras destacadas del mundo literario y del arte como Jorge Tellier, Enrique Lafourcade, Selva Saavedra, José Donoso, Nicanor Parra y su amigo personal el poeta Raúl Zurita.También puede compartir una amistad muy importante con el fallecido director de teatro chileno Andrés Pérez y los actores Alfredo Castro, Luis Figueroa y Carlos Belmar. Escribe, en este contexto, una obra de teatro basada  en la vida de Violeta Parra que pasó a ser obra colectiva del teatro de la UFRO.

En ese tiempo la situación política del país comenzaba a inclinarse peligrosamente hacia una curva sin retorno, y las protestas, paros y huelgas universitarias, los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y militantes de extrema izquierda universitarios entre los que se contaba Franco Ibáñez  cruzó transversalmente el quehacer universitario nacional; allí conoce al poeta Miguel Angel Manosalva, con quien mantiene una tórrida relación; conoce y se integra al grupo de los “cófrades” poetas entre los que se encontraba Hurón Magma, Tadeo Luna, Luis Riffo y Franco Ibáñez en principio, con este último intentan crear un movimiento poético al que denominan pararrealismo o la opción por vivir una realidad paralela a lo que vivía el país en ese instante y a través de la cual podían crear un mundo o un espacio en el que podían escribir y vivir la vida, lo que costó la carrera universitaria a varios de los miembros de la cofradía.

Se titula como Profesora de Estado en Educación Media, mención Castellano, con distinción el 19 de Noviembre de 1986. Nunca ejerció por dedicarse a la creación literaria y dramática.

Tuvo un matrimonio fallido que dejó su vida destrozada, pero con un hijo: Fernando Andrés Peña Manríquez.

Con seria tendencia a la depresión halló alivio en el reiki y el esoterismo motivación que ya venía desde la cofradía invisible en la cual algunos de sus miembros eran practicantes de disciplinas espirituales de oriente de modo que empezó a estudiar la primera disciplina y a integrarse a grupos esotéricos. Comienza a asistir a talleres y cursos y a interesarse en la filosofía hindú

Hoy, como la Mistral, se considera católica- budista y está  abierta toda forma de fe.

OBRA

Escribe "Desde mi útero", "Susurros, palabras gritos y aullidos"







VINO ROJO

A hora que mi madre se fue al cielo
que mi hijo tiene diminutas pelusas
en las axilas y la voz le ha ido cambiando
me siento sola frente a un espejo
en un bar lleno de obreros, oficinistas, parejas y borrachos.

Me bebo un vaso de vino rojo
esquivando las miradas insolentes
Llevo en mi escote
una rosa encarnada
y hasta mi pelo, recién teñido
tiene tonos amarantos

Solo me falta gritar
¡Viva la revolución!!
pero me conformo con responder
en una encuesta
que admiro al "Che", a Allende y a mi amado
mi amor imposible Víctor Jara
asesinado
pero vivo en mi corazón

las mujeres cuchichean
Una de trigos limpios
no entraría sola
a tomarse un trago
y menos con ese pelo rojo
ese escote, esa rosa
y ese aire extraño

me río sola
se me acabó la plata
me tomé dos copas de vino tinto
llamo a la chica
pido la cuenta
y digo en voz alta
"Chao, adiós"








MI OTOÑO

Afuera un ballet de hojas lanza su coreografía en el viento
algunas rojas, amarillas y marrones
forman una alfombra perfecta
que amortigua mis pasos

Desnudos de hojas tiritan bajo la escarcha los arboles
tal vez extrañan los nidos y el trinar bullanguero de los pájaros

Y yo camino con mi propio otoño
cuarenta años de dulce y agraz
una carrera jamás ejercida
un matrimonio fallido
un hijo Índigo
otro amor que me abandonó
por mis arrugas y mi hijito
cinco tías ancianas que se irán pronto
y nada más
que las dos solitarias gotas de agua salada
que corren por mi rostro
mientras camino sobre la alfombra
que puso a mis pies Mater Natura.







Nocturno de un poeta solo

No sé por qué amo tanto la noche
Si las mariposas no vuelan en la sombra
Tal vez porque los faroles
Son como un cuerpo abierto
Tal vez porque la noche
Nació para los poetas
Y yo me sumerjo entera
 En la sombra de sus dedos
No sé porqué amo tanto la noche
Si los poetas solos
Agonizan en el silencio.

( 1988- otoño )








Canción de amor a Víctor Jara

Aunque estés casado con la muerte
Yo te amo
Aunque perteneces a la Parka
Yo te amo
Aunque nunca puedas ver mis ojos
Yo te amo
Aunque nunca podré ver los tuyos
Yo te amo

Te amo porque nunca serás mío
Te amo porque nunca seré tuya
Y al ser este amor imposible
No habrá nadie ni nada
Que lo destruya

Aunque nunca besaré tus labios
Yo te amo
Aunque nunca besarás los míos
Yo te amo
Aunque nunca conocerás mi lecho
Yo te amo
Aunque nunca conoceré el tuyo
Yo te amo

Aunque nunca pronunciarás mi nombre
Yo te amo
Aunque nunca me oirás pronunciar el tuyo
Yo te amo
Aunque nunca sabrás que yo existo
Yo te amo
Aunque tú ya has existido
Yo te amo

Te amo porque nunca serás mío
Te amo porque nunca seré tuya
Y al ser este amor imposible
No habrá nada ni nadie
Que lo destruya.








PRE-AMÉRICA

¿Quienes vivieron en ti?
¿Qué pies descalzos te recorrieron
de cabo a rabo?
¿Quién recolectó el maíz?
¿Quién arañó la tierra?
¿Quién sembró los campos?

¿Quién levantó Machu-Pichu?
¿Quién formó las pirámides en México?
¿Quién hizo el calendario del Sol?
¿Quién domó al guanaco salvaje?
¿Quién modeló las vasijas?
¿Quién amasó la arcilla y el barro ?

¿Quién tejió la manta y el chamanto ?
¿Quién sopló la ocarina?
¿Quién rasgó el aire
con el sonido del charango y la trutruca?

Dime tierra
Dime aire
¿Quién amo en ti?
¿Quién miró las estrellas ?
¿Quién cantó bajo la luna
y adoró de rodillas al sol?
¿ Quién voló como pájaro?
¿Quién se convirtió en Jaguar?
¿Quién conoció lo secreto y lo arcano?

Dime Tierra
Dime selva
Dime lago
Lo que hoy piso
¿Es la mano morena
del indio que antes
habitó en tus antros?
Lo que hoy busco
con desesperación
¿Es mi propio pasado?

Dime tierra
Dime aire
Dime desierto
Dime Río
Dime ¡oh, pasado!

¿No soy acaso
el gen dormido del indio
que de pronto despierta
y da gritos
buscando su mundo trizado?
¿no soy , acaso, Oh, tierra!
yo mismo
un fantasma de lo nuevo
buscando su tiempo extraviado?

FRAGMENTO DE ANTE-AMÉRICA ( 1991-1992)






Paya de los poetas

Brindo-dijo la poeta
por esta tierra pura
la patria de Violeta, Gabriela y Pablo Neruda

con vino rojo como la sangre
brindo por Víctor Jara , el ruiseñor
y convido a Pablo De Rokha
siempre que traiga un tenedor

que traiga un tenedor ...
porque tenemos carne en la parrilla
la María Luisa Bombal 
Huidobro y compañía

no me invite a ese jutre
me reclama la Violeta 
replico que venga de Chincol a jote
esta es fiesta chilena

y se acaba esta paya
se curaron los poetas






Me duele

Me duele la inocencia perdida
Me duele el haber perdido 
Mi cuerpo andrógino de niña
Me duelen los amores que terminaron en llanto
Me duele mi matrimonio fallido
Me duele el niño que no nació

Me duelen las arrugas del alma
Me duele haber perdido la risa fácil
Me duele ya no sentirme parte de DIOS
Me duele tener modales de dama
Cuidar los gestos y las palabras
Me duele la espontaneidad que se extravió

Me duele mis noches sola en mi lecho estrecho
Me duelen los besos que no di
Pero más los que nunca recibiré
Me duele el no tener ya el paso elástico
Y estar acomodándome en la madurez

Me duele ya no ser ingenua
Me duele mostrarme seria 
Cuando mi alma desea sonreír
Me duelen los huesos que no vagaron
Por países reales o imaginarios
Me duele no ser capaz de estar despierta
Cuando comienza a amanecer

Me duele sobre todo el amor que me he perdido
El que no di y el que no he recibido
Pero aguanto todos los mil dolores
Porque soy mujer