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miércoles, 1 de octubre de 2014

LEONARDO PEZ [11.139]


Leonardo Pez 

Es un exponente ariano cosecha 1986. Nació en Santa Fe, ARGENTINA, hijo de madre alemana y padre árabe. Escribe poesía, estudia comunicación, incurre con frecuencia en la radio y en cierta clase de fanatismos tales como la natación, el fútbol (Colón) y el vino blanco. La historia oficial dice que: “Es autor del libro ‘Querés un mate? Diálogos e-pistolares’ (Ediciones UNL, 2012). Ha obtenido distinciones en certámenes literarios provinciales, nacionales e internacionales. Algunos de sus textos han integrado antologías nacionales e internacionales”. 
Su casilla de e-mail no es nada original: leonardopez@gmail.com




Probabilidades

Si abro la rosa en cien puñales
no será un descuido de la naturaleza
o un abuso de la estética
o una pena tan pero tan grande
como la que siento a estas horas
cuando me asalta el desconcierto
la alevosa certeza o el incalculable destino
o me asiste la razón
o me olvidan los demás
porque seamos sinceros
nadie desea a nadie
ni al peor de sus enemigos
la condena de saberse
hecho de dudas
o roto en mil mares
o caminos de ripios
que no alcanzan para manchar
de sangre o de litio
o de salud
a la hoja en blanco
o en negro o en nada
pero en fin vacía 





      
Otoño en la oficina

El café caliente articula
lo que vendrá:
el jefe creciendo en furias
los fantasmas de cada expediente
la luz miope del atardecer
cae el día desde la ventana
que da al sur
o al norte
nadie lo sabe en la oficina
a nadie le importa
más que cumplir
con el deber
de hacer pasar el tiempo
como la lluvia
que cae-corre
y se filtra por el ventiluz
que da al norte
o al sur
o todo lo contrario







21/6

Fue un desayuno frugal.
Mermelada de membrillo
sobre dos trozos de pan
de noche.
Érase una mañana de otoño.
El diablo del frío aún no se atrevía
a cascarnos la piel.






Blues del blues

Sé de un blues que acaricia como pocos.
Su cuerpo es una gran mancha parda, 
Tal como una nube rebelde en la tormenta.
Su voz parece un himno mudo,
Una luz que trasciende la noche y la hace olvido.
Tiene un sabor a despedida, a atardecer demorado,
Como un lenguaje de pocos días.
Ése blues tiene un tiempo propio
Que late en su garganta, en su caparazón.
Cada vez que ese señor de la calle Mendoza
Hace sonar los acordes, la belleza, el blues,
Es como si todos recordáramos de repente
Que esa maquinita informe que se llama vida
Gime y vibra dentro, fuera y dondequiera
Que haya un hombre a bordo de un sueño.







Henry, su manifiesto inventariado

Usted, que se dice escritor de lo escrito,
-ya que si osáramos entrar en el fangoso terreno de lo escribido
debería ser llamado “escribidor”-
Usted, entonces, que se dice escritor, hágalos hablar,
Crúcelos entre sí, involúcrelos en el argumento,
Hágalos partícipes, hombre,
Aunque más no sea: ignórelos,
Súmelos, réstelos, ampútelos, exprímalos,
Aplástelos y confúndalos,
Asfíxielos, abduzca la porción rubí de sus discursos, abárquelos,
Hágalos sonar, reír, cantar, sacúdalos dentro de un frasco,
Hágalos hablar, coincidir, coexistir,
Eso, coexístalos, que hablen, hombre,
Que entre ellos, que alrededor de ellos, que a sus espaldas y dentro de ellos,
Se arme un gran rumor, un quilombo, una concurrencia,
Como un concierto, de la soledad de los solos nacerá la música,
Ni más ni menos, el elemento común, lo mágico, el instante,
De las partes nacerá el todo,
Cuando haya caos seremos 







La llorona

Cierta noche de invierno, mamá y los otros llegaron a casa.
Por esos días sentía que la noche no era la alfombra del día,
tal como tío Alberto solía contar en sus emocionantes fábulas.
La infancia no me alcanzaba para diferenciar lo efímero de lo eterno.
Entonces arribó mamá sin previo aviso.
Los otros eran cuatro o cinco durante el día, pero crecían en la noche.
No era extraño recostarse con una centena y amanecer con un millar.
Era triste, claro, pero era la única manera en que mamá podía ser feliz.
Son como mis hijos pero etéreos, decía ingenuamente.
Los otros, en cambio, despreciaban a mamá.
Ahí va “la desgreñada”, susurraban a mis espaldas.
Ignoraban mis diálogos matutinos con las paredes de casa.
Cuando osé decirle a mamá lo que pensaban de ella, se enfadó.
Me mandó al infierno ida y vuelta, y me lanzó uno de sus típicos
adverbios de mar.
-Vete de casa, niña, ya eres grande. Déjame sola con mi muerte.
Desde ese día y hasta el fin de los tiempos, vivo llorando lágrimas truncas.







/Un poema llamado Aparajita/

Habrás de hacerle unodós unodós
al ratón eléctrico.
El ícono blanco de Word 2010
mutará a una gran hoja en blanco.
Dolor inoxidable deberás soportar,
quince-a-treinta segundos
de dolor.
Comenzarás a escribir,
lo aprendiste en la escuela de periodismo,
siempre hay que escribir
aunque no haya nada que contar.
Palabrita + Palabra Larga + Palabrita
es el método.
El indiscutible tris, dirá uno de tus versos.
Avanzarás, así, sin advertirlo.
El método es simple: artículo, adjetivo, sustantivo,
aunque la fórmula habilita
ciertos deslices.
Alguna vez dirás Un samaritano bebe
y eso estará bien.
Tecla va, tecla viene
llegarás al límite de la página en blanco.
Estarás a pocos renglones de tu cometido.
Posarás tu dedo índice sobre el lomo del ratón,
oh bello roedor de las autopistas electrónicas,
pintarás de azul o celeste todo el texto.
Optarás por una forma discreta,
privada,
Aparajita, la séptima entre todas las fuentes.
Te sorprenderás cada vez que el corrector
señale ese nombre
que office incluye, de buena gana,
en tu M. Word 2010.
Tu estupor durará quince-a-treinta segundos,
luego sobrevendrá el hastío
escoltado por la fiel compañía
de la pereza y la apatía,
y ya nada tendrá más sentido
por los siglos
de los siglos.







Sin título

las noches de verano son como fiestas paganas
un hombre del tercer piso destapa
el porrón tibio que duerme fuera de la heladera
desde hace menos de una hora
el calor y la soledad son así
arden pero no extinguen
la niña Laura sabe que éstas fueron las últimas fiestas
con sus papás juntos y de la mano
después vendrá otro hombre otro nombre
que le dirá tantas veces Laura te quiero mirá lo que te traje
que ella crecerá llamándolo papi
este año será igual para el hombre del séptimo
hace días que lo abandonó su rubia nuez
enero es una cruz en el pecho y en la sien
lo sabe
va a misa todos los santos días
no cree en diosito ni en la gloria
sólo tiene penas que contar
en la planta baja viven mis recuerdos
la tevé dándole cuerda a un benny hill
cada vez más aburrido
se parece al zumbido de las chicharras
porque es verano y ellas son su orquesta
desde aquí
la voz de mi padre
y el llanto de su guitarra
encienden los pulsos del gramófono
siempre en off
para que la llaga no se expanda
como un imperio
o como la luna
que miente cuando mengua
(en) su fulgor incesante.-




martes, 23 de septiembre de 2014

MARIELA GOUIRIC [11.124]


MARIELA GOUIRIC

Nació en Bahía Blanca, ARGENTINA en 1985. Es Profesora de Artes Visuales. Participó en distintas muestras colectivas desde 2007. Actualmente vive en la ciudad de Buenos Aires donde trabaja como docente en la escuela de arte “Belleza y Felicidad” en Villa Fiorito y en distintas escuelas públicas de la ciudad.





Así quieren algunos lugares sus cosas

El volantazo retoma por el costado del canal
que atraviesa la ciudad
para juntar agua de las lluvias
que desde hace años son mezquinas.

Todo está oscuro, pero.
Apenas algunos lados iluminados.
Hábilmente se han puesto los faroles altos
sobre la plaza, sobre el terreno con los ladrillos
huecos de la casa semi levantada 
y sobre la canchita envuelta en una red venida a menos.

La luz separada de la oscuridad,
así quieren algunos lugares sus cosas.
De eso nomás me gusta cuando
algún cable generoso se la re bate a la noche con 
500 watts. Que re calientan las jugadas de los pibes en el potrero
y los convierte a todos en messis, tevez o palermos.

Y dudo de que no sé  si será a propósito
o sólo pasa.
Pero a cualquiera de las dos se le agradece
cuando el pedazo de tierra vive por esas luces      
a puro lujo, como un estadio.
Y también se le da las muchas gracias
a los faroles anaranjados
que por ellos los bancos de las plazas se vuelven tarimas
para las pibas que bailan  
la última del verano que dejarán morir
cuando llegué el invierno.

Salíamos por las noches con el Citröen
a pegar un par de vueltas. 
Subíamos hasta el puerto. 
Pasábamos por la fábrica.
Paraba el auto y nos decía que admiremos tanta belleza.
 –Vean estas luces, están re buenas-.

El mechero enorme de la planta 
le festejaba 
el cumpleaños a toda la ciudad
que por más viento sur que sople 
todavía no pudo
apagar la vela que al apagarse 
le cumpla sus deseos.
Porque en los lugares con corazón de pueblo
también tenemos deseos.

El motor detenía la marcha y mirábamos altos las
lucecitas amontonadas
de caños y mangueras que respiraban el aire
que a nosotros todavía nos falta.

Eran días en los que aseguraba 
que la luna nos seguía por la ventana. Y me maravillaba
saber que todos esos focos
que brillaban desde el fondo de la ruta
armaban la ciudad. Sabía que 
entre ellas estaba la lámpara 
del fondo 
de casa. Y me dormía sobre 
el asiento de cuerina negra. Confiada que 
-y en esto es la infancia-
el ruido urbano de las luces silenciosas 
no confundirían
al Citröen. Al pobrecito que
asmático y torpe, siempre encontraría 
aunque nos alejemos demasiado
la manera de volver.







A mi hermano lo metieron preso

Dice papá que lo querían cagar a palo
como entre 9, eran
demasiados a la salida de Samsara
un boliche bien
cumbiero y que entonces el Matias sacó
un revolver de juguete que tenía en el auto y
los sacó a los tiros.
A los tiros falsos de amenazas y puteadas:
Vamos negros de mierda
a ver si la arrancan ahora.
La cana entonces lo agarró porque un
cagón fue de toque
a prenderles la sirena.

Ahora le llevaron una frazada y empanadas
que seguro un rasti le va a entregar con mala onda, todas
abiertas para controlar que no tengan droga.
O una gillete.
U otra gillete.
No se entiende porqué salió así si somos gente
Buena. Tiene auto. Tiene
una linda novia. Tiene
suerte, de todo. Tiene.

Mariano tiene miedo de saltar al río desde el árbol.
Quiero hacerlo. Demostrar que
puedo ser valiente como un hombre pero no me
dejan. Y lo veo a mi hermano trepar por el viril tronco con
sus piernas que tiemblan,
llegar a la cima, los cachetes colorados y mi papá:
-Saltá, no seas maricón-. Salta
y el agua le camufla las lágrimas cuando el aire
saca a flote sus 25 kilos, sus 8 años, sus incontables rulos.
Todo mojado.
Con la Griselda nos reímos
acompañamos las risas de papá.
Decimos es más cagón es.
De ese día tengo una foto con el Matías subidos en un inflable,
con los ojos cerrados por el sol,
él con un chaleco salvavidas regalo de
reyes. A mí me tapa la desnudez
una malla que me hizo mamá en sus días de
creativa resistencia.
Estamos juntos
y nos empuja  el arroyo a cualquier parte.

del libro Tramontina (Vox, 2012)



PATRICIA RODÓN [11.123]


Patricia Rodón

Nació en Mendoza en enero de 1961. Es Licenciada en Letras por la UNCuyo con especialización en Literaturas Modernas. En 1986 comenzó a trabajar como redactora en un canal de televisión. Desde entonces se ha dedicado al periodismo gráfico. En 1993 comenzó su labor como redactora de Cultura y Espectáculos en Diario UNO. Entre 1996 y 2002 fue la editora del Suplemento Cultural El Altillo de dicha publicación.

Como poeta ha obtenido numerosos premios provinciales y nacionales. Hasta el momento ha publicado los libros de poesía Tango Rock (Mendoza, Diógenes, 1998) y Estudio Voyeur (Mendoza, Ediciones Culturales, 2002). Participa con poemas o relatos en diversas antologías publicadas en Mendoza, San Juan, San Luis, Buenos Aires, en Argentina; Santiago de Chile, México DF, California (Estados Unidos), Barcelona, Londres y Montreal.

Fue parte del proyecto “Matinée”, (1980-1993) creado por Teny Alós y Oscar Reina. Fundó e integró el grupo parapoético “Las malas lenguas” (1989-1992) junto a Teny Alós, Rubén Valle, Luis Abrego y Carlos Vallejo, con quienes realizó innumerables recitales y actos poéticos en Mendoza. Ha sido expositora y/o panelista invitada en múltiples actos culturales desde 1989 hasta la fecha. Se desempeña como jurado en numerosos concursos literarios provinciales, tanto de poesía como de prosa.

Ha participado como expositora invitada en congresos nacionales de Literatura y encuentros nacionales de Poesía; entre ellos el X Encuentro Nacional de Poesía de Rosario celebrado en setiembre de 2002 y el Tercer Encuentro Nacional de Poesía, celebrado en San Luis en marzo de 2004.

Su libro de poemas Tango Rock mereció la atención de la crítica y fue traducido al inglés por la Universidad de California e integra el programa de la cátedra de Literatura Argentina en la carrera de Letras de dicha universidad. Su cuento “La mujer enancada” integra el libro Mitos y leyendas cuyanos, publicado por editorial Alfaguara en 1999.

Poemas de su libro Estudio Voyeur fueron seleccionados para integrar la antología bilingüe de poetas argentinos Twenty poets from Argentina, editado por Red Beck Press, Londres, Inglaterra, 2004. Ha sido contactada por la editorial Des Dauphins de Paris, para participar con sus poemas en la antología Poésie argentine contemporaine.

Publicó en el año 2012, el libro Respirar.

Su poesía fue objeto de estudio para la tesis de maestría de la Mg. Diana Starkman, en la UNCuyo. Algunos de sus trabajos integran el listado de lecturas en la cátedra “Introducción a la literatura” de la Facultad de Filosofía y Letras, de la UNCuyo y de su homóloga en la Universidad de California, Estados Unidos.

Condujo El buen salvaje, programa sobre “la cultura del espectáculo y el espectáculo de la cultura” , en FM 96.5 Radio Universidad de la UNCuyo (2003) y Piedra de toque, envío dedicado a la poesía argentina, en FM 96.5 Radio Universidad de la UNCuyo (2004).También condujo, junto a Walter Gazzo, Entre caníbales, programa sobre cultura y medios, en FM 94.5 Radio UTN de la Universidad Tecnológica Nacional Regional Mendoza.






De los ojos

Estuviste en mi miedo
Velaste durante mi noche oscura
Me acompañaste por los meandros de mí
con la pértiga de un navegante experto
Saltaste conmigo a la tormenta 
de las pasiones de los demonios de la razón
de las absurdas perplejidades del mundo
con tu confiada sonrisa por toda brújula
Asististe a las pequeñas tragedias
de mi corazón roto y palpitante
Hilvanaste mi llanto y mi grito con tu voz
Me alumbraste con tu presencia modesta y poderosa
con tu sólo estar ahí con mi saber que estabas ahí
del otro lado de la calle en el revés de mi sombra
Me diste aliento en la cárcel del dolor 
y sosiego en el páramo de los días estériles
a lo largo de muchos años palabras y besos vacíos 
Denunciaste a la niña y a la puta
que viven en mí cambiándose las lenguas
los harapos los labios rojos y la piel manchada 
Descubriste mis trampas las esquivaste
las marcaste con tu severo lápiz de escenógrafo de almas
y sorteaste mi farándula de fantasmas y maldiciones
Cuidaste mi andar errante de poeta sin paraíso
de sonámbula de dios de bruja con la poción errada
Me ayudaste a pensar todo lo que vale la pena pensar
me diste pistas de lo que creías saber de mí
ignorando lo que yo creía creer de mí 
Todo era provisional pero era bueno sanador
eran tus manos ahora lo sé calmando el fuego gris
de una mujer abroquelada en una biblioteca
Me hiciste reír cuando nada ni nadie podía 
ponerme una sonrisa en la boca de la soledad
en los ojos llenos de silencio y un puñado de malos poemas
Escuchaste lo peor de mí el despliegue de la perra
en el esplendor de la rabia de su desamparo
Escuchaste al animal herido a la niña mala
a la siempre señalada en la calle a la ladrona de besos 
Viste lo mejor de mí la paciencia de modista de barrio
la libreta llena de orgullosos ochos de escolta suplente
las noches de vino y poesía batiente la mudez súbita
la persecución de la belleza en todas sus formas
Me sacaste las cuentas la ficha y la tarjeta roja
Me sacaste y me pusiste el nombre muchas veces
Siempre estuviste mirándome de cerca 
siguiéndome como un niño a un globo rojo
o un fotógrafo a la nube que avanza y cambia con el viento
Me fuiste a buscar al infierno de mí
y me trajiste hasta vos
Viajaste a nuestras profundidades y nos arrancaste 
del mal y del frío y de la noche oscura
Despacio lentamente me trajiste hasta tu piel
Con un hilo de plata muy lentamente 
sin que yo lo advirtiera ni vos lo supieras del todo
me arreaste hasta tu boca hasta tu aliento sabroso
hasta tu respirar cargado y leve y lleno de ayes vivos

Yo sólo puse brillo en tus ojos 
Y yo sólo te hago brillar los ojos






De la presencia

Me ovillo sobre mí
y me escondo de tu no estar
Arrebujo las mantas y me tapo y me revuelvo
hago una burbuja una carpa una copa una cúpula 
con las huellas de tu calor y el brillo de tus ojos
Me arracimo sobre mí
y me escapo de la cama enorme
Huyo de tu ausencia como de un parque desierto
como de una tormenta de tierra un libro mediocre
o la sonrisa hipócrita de los tristes de vocación
Me vuelvo sobre mí
para sentirte a través de mí
Te traigo desde donde estás hasta donde estoy
y revivo mil veces la inminencia de tus besos
el dulcísimo y salvaje impacto de tus besos 
Me doblo sobre mí
y me despliego sobre tus huecos
Husmeo la huella de tu olor en las sábanas
toco tu peso en mi peso el imán infatigable de tu piel
pondero tu sabor bebo en las curvas de tu aliento 
Me amontono sobre mí
para no soltar el hilo de plata que nos une
Cierro los ojos la ansiedad el clamor las voces
viajo hacia vos sin que vos lo sepas nunca
y sólo pienso en tocarte la sonrisa y otras partes del alma
Te llamo con la voz ronca de los sueños
Allí una mujer que soy yo te acaricia despacio
con la ternura inagotable de una niña de vieja postal
Allí una mujer que soy yo te habla al oído
y cree que te dice las palabras más bellas del mundo

Toda la noche cae sobre mí
Te busco donde no estás y te traigo adonde no estoy






De la felicidad

Tomada por tu ojos
hallada por tus ojos entre las multitudes de mí
Tomada por tu voz la de afuera y la de adentro
buscada por tu voz de tenor expulsado del coro
hablada por tu voz desde el principio de la noche oscura

Tomada por el pelo y la nuca y los hombros
que se desordenan en tu umbral como ante el viento
Conquistada desde el cuello hasta los pies
con la lengua nueva con la boca nueva
con una boca encontrada en la bóveda de mí

Arrasada por tu olor
por tu piel llena de viejas canciones y plegarias
Deshecha entre tus manos calientes desmadejada
riendo con la risa roja de un ángel alquilando el paraíso
moliendo dientes y malos sueños y camas sucias

Adormecida en tu poder de brujo bajo hipnosis
llena de otras memorias tatuada en tu aliento
Satisfecha y hambrienta todo el tiempo
sorprendida como un niño ante el mar y la luna
distraída como una vela en los recodos del alba

Concentrada en tu magia
haciendo pie en la luz que se alimenta de vos
Sin guardia con los fantasmas encerrados
en el frasco de los beneficios con el miedo congelado
y la lágrima frágil silenciosa precaria petisa y dulce

Tomada por el sexo y la mente de tu sexo
que se busca en mí como el tallo de una rosa robada
Deshilvanada y remachada por tus sueños
hervida cocinada servida masticada tragada
reunidos mis fragmentos por tus besos tóxicos 

Tomada por tu risa y tu perfil 
por tu cara que cambia como las facetas de una calesita
Renombrada por tu espacio y tu vagón vagabundo
extraída del mundo traída a tu mundo por un cartero loco
a una ciudad que es todas las ciudades y ninguna

Atiborrada bendecida desnudada autorizada desmenuzada
montada y desmontada como una pieza de joyería
Puesta a punto afinada iluminada por dentro encontrada
sin días ni horas ni tiempo ni voluntad ni tregua
todo en mí corre hacia vos hacia tu puerto de vino y risa
tu temible soledad tu luminoso esplendor y tu isla de sangre

La felicidad ya no me asusta






De los hoteles

Hay hoteles de carne hoteles de palabras
hoteles de aire y hoteles de tiempo

En la habitación 605 no hay nadie
sólo un vago olor a sudor y sangre
a besos hervidos en la cima de la noche

Las sábanas acunan pelos y lágrimas
desorden manchas de semen fernet y risas
traídas de un lugar que no tiene nombre

Ellos han salido al café y al sol 
parpadean como ladrones debutantes 
como místicos expulsados del milagro

Tienen los ojos grandes y la boca rápida
los dientes brillantes y andan sueltos 
por la calle como lobos en el paraíso

Se les nota el sexo el paso acompasado
el ritmo de su aliento la sorpresa de ser juntos
mucho más que un poema y una esfera roja

Tienen sed y hambre y un andar en celo
van a comerse el día este día y el otro y el otro
ajenos al pronóstico y al vaivén de las horas

Van porfiando el alma jugándose la vida
con las sombras repartidas compartidas
sueltos fluidos como el aire entre los árboles

Caminan y fuman y se cuentan los sueños
se besan en todas las esquinas detienen el tráfico
y alteran el eje de las veletas y de las últimas estrellas

Ellos se han ido lejos del río 
han salido de la pieza perfecta de su isla
de su cubil madriguera cama lugar santo

Han dejado el firmamento inmenso recoleto
de la habitación 605 y han ido más allá
todavía más allá a buscarse la piel expuesta

Han dejado el viejo edificio el lugar prestado
van en busca de donde empiezan los ojos
y los confines de la lengua y del agua

En la habitación 605 ya no hay nadie
pero el peso combinado de sus cuerpos
ha puesto una huella única en la cama 

Ellos han llorado de felicidad en ese cuarto
han gemido de placer de complicidad
de pacto de tribu de parentesco

Se han burlado de todo han gozado de todo
han olvidado todo y han empezado todo
entre las frágiles paredes de su propio hotel secreto

Hay hoteles de carne hoteles de palabras
hoteles de aire y hoteles de tiempo
Ellos hicieron uno de todos ellos.







De los encuentros

No una ciudad
no un hotel ni una calle
no un paisaje ni una cama
No un beso
Una ceremonia
No un encuentro
un hallazgo
No de mentirita
No de milagro
No en sueños
No jugando
No como si
No de prueba
No de recreo
No como examen
No sabiendo
No a oscuras
No insistiendo
No por azar 
No queriendo
No buscando

Vos estabas ahí
al final de mí
al principio de mí 
con tus ojos 
en las manos
de mis ojos

Fragmentos del libro Respirar (2012).






Pornocaut

Primer round

Los ojos van y vienen
los ojos son un animal encerrado en una jaula
los ojos son un teatro antes de la función
las palabras son una multitud golpeando para salir
las palabras son los extras de la escena de terror
los minutos tiemblan como subtes debajo de la ciudad
los ojos son la cara del alma
los ojos son un péndulo en la mano del mango
los ojos son un asalto una matanza en plena calle
las palabras son las suicidadas por amor
las palabras son cartas quemadas en la bodega de un barco
los ojos pasan como muñecos atados a una calesita rota
los ojos son la luna dada vuelta
los ojos son pájaros prehistóricos
los ojos son vampiros amando a su presa antes de devorarla
los ojos son una vendetta.





Segundo round

Las bocas buscan y tiemblan las bocas son ciegos
las bocas son redes arrojadas a las sombras
las bocas son palacios incendiándose
las manos son orfebres tallando los diamantes de una corona
las manos son un pianista tocando un blues
las manos son una avaricia
las manos son grietas abiertas por un terremoto
los labios son grietas abiertas por un terremoto
los labios son enredaderas repletas de flores gigantes
los labios son pájaros cruzando el ecuador
las lenguas son enormes ballenas haciendo el amor
las lenguas son un tren atravesando una montaña
las lenguas son alguien que camina por la arena
los besos son planetas recién nacidos
los besos son balas en la boca del cañón
los besos son una espera una codicia
las lenguas se arrastran como un saxo en el humo de los bares
las lenguas son sabuesos entrenados para matar
las lenguas son rojas como el fuego y la capa de los reyes
el corazón es una banda un rocanrol
el corazón es un boxeador ahogado en un vaso de fernet.






Tercer round

Los cuerpos son un brindis
los cuerpos son dos borrachos abrazados al final del callejón
los cuerpos son acróbatas en un doble saldo mortal
las tetas son naranjas chupadas por un niño
las tetas son las lunas rojas de marte
los culos son montañas rusas enloquecidas
los culos son caballos sin domar
los vientres son afanosos cocineros preparando el festín
los vientres chocan como dos fórmula uno a gran velocidad
los vientres se refriegan frenéticamente a orillas del universo
los sexos son dioses panzones sentados en una hoguera
los sexos son fanáticos yendo a morir sin vacilar
la pija es la espada del rey de espadas entrando a la batalla
la pija es la flauta de polifemo enamorado
la pija es la 45 de corto maltés
la pija es el telescopio del astrónomo
la pija es un monje entrando en el templo
la concha es una catedral con un demonio adentro
la concha es una noche con agujero negro
la concha es el interior de un piano durante un concierto
la concha es la cuerda del trapecista
la concha es una bruja cosiendo el vientre de un pájaro.







Cuarto round

El orgasmo viene como un ejército iluminado con antorchas
el orgasmo es un machete abriendo caminos en la selva
el orgasmo es una bengala buscando las estrellas
el orgasmo es un río creciendo durante la tormenta
el orgasmo es un dragón ondeando en una bandera de seda
los cuerpos son un vidrio roto de un piedrazo
un derechazo a la mandíbula
un avión que supera la velocidad del sonido
los cuerpos son un grito
los cuerpos estallan en el cielo como un zeppelin
se derrumban como una marioneta
como un viejo edificio como un árbol
caen a través de sus sangres de sus nombres
y desaparecen en sí mismos
el alma arde como una vela en un salón desierto
el alma brilla sobre los amantes las sábanas quemadas
y el ring vacío.

(De Tango Rock, Mendoza, Diógenes, 1998)