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viernes, 13 de abril de 2012

6642.- NADIA ANJUMAN



Nadia Anjuman
Nadia Anjuman fue una poeta y periodista afgana nacida en 1980 y fallecida en Herat en 2005, a causa de heridas causadas por su marido, Farid Anjuman.
En 2005, mientras aún era una estudiante en la Universidad de Herat, tuvo su primer libro publicado: Gul-e-dodi ("Flor Roja Obscura"), él cual fue popular en Afganistán, Pakistán e incluso en Irán. El 4 de noviembre de ese año, la policía encontró su cuerpo en su casa, en la ciudad occidental de Herat. Poco después, el funcionario superior de la policía Nisar Ahmad Paikar indicó que su esposo había confesado haberla golpeado, pero no haberla asesinado. Se reportó que Nadia murió como resultado de heridas en su cabeza.
Las Naciones Unidas condenaron su muerte al poco tiempo. Su portavoz, Adrian Edwards, dijo que "la muerte de Nadia Anjuman, según lo divulgado, es de hecho trágica y una gran pérdida para Afganistán... Necesita ser investigada y cualquiera que sea encontrado responsable deberá ser tratado dentro de una corte formal de leyes". El oficial Paikar confirmó que el esposo de Nadia de hecho ya tenía cargos en su contra. De acuerdo con familiares y amigos, Anjuman aparentemente era una desgracia para su familia junto con su poesía, que describía la opresión a las mujeres Afganas.

Durante el régimen Talibán, Anjuman y otras escritoras del círculo literario de Herat estudiarían escritores prohibidos como William Shakespeare y Fyodor Dostoevsky. Si hubieran sido atrapadas, hubieran corrido el riesgo de ser colgadas.
A Anjuman le sobrevive su pequeña hija que en el momento de su muerte tenía seis meses.




Estoy enjaulada en esta esquina
llena de melancolía y pena…
mis alas están cerradas y no puedo volar…
Soy una mujer Afgana y debo lamentarme.

NADIA ANJUMAN






No tengo ganas de abrir la boca
¿De qué debo cantar?
Yo, quien está odiada por la vida,
No hay diferencia de cantar o no cantar.

---------------
¿Por qué debo hablar de la dulzura?
Cuando siento yo tanta amargura.
Oh, el festín del opresor
Me tocó la boca.
No tengo ni un compañero en esta vida
¿Para quién puedo estar dulce?
No hay diferencia de hablar, reír,
Morir, ser.
Yo con mi soledad agotada
Con dolor y tristeza.
Nací para nada.
La boca se debe precintar.
Oh mi corazón, ya sabes que es la primavera
Y el momento para celebrar.
¿Qué debo hacer con un ala atrapado?
Que no me deja volar.
He estado callada por demasiado tiempo
Pero nunca me olvido la melodía,
Porque cada momento cuchicheo yo
Las canciones de mi corazón
Que me acuerdan del
Día que voy a romper la jaula.
Volar de esta soledad
Y cantar como un melancólico.
No soy un débil árbol de álamo
Que cualquier viento va a sacudir.
Soy una mujer afgana,
Así que sólo tiene sentido para gemir.

Traducción por Andrés Alfaro

Escribir y publicar en Afganistán supone una peligrosa aventura si el autor de los textos es un hombre. Si quien decide ser protagonista del mundo literario es una mujer, la situación se torna una enloquecida odisea que puede llevar a personas inocentes a una muerte segura. Tal es el caso de Nadia Anjuman, poetisa asesinada por su marido en el año 2005, que le propinó una brutal paliza cuando ella comenzó a ser conocida por sus obras. No pudo soportar que publicara su primer libro de poemas, titulado Gul-e-dodi, Flor Roja Obscura, muy difundido en Afganistan, Pakistán e Irán. Este criminal permaneció un mes en la cárcel. Ahora está libre y tiene la custodia de la hija de ambos, una niña cuyo futuro se presiente incierto, si cabe.
Herat, lugar de residencia de Nadia Anjuman fue antaño, desde hace cinco mil años, la sede cultural y artística del país. Allí se creó el Club literario de Herat. Según su presidente, Ahmed Said Agigi, en los noventa los talibanes quemaron los libros, destruyeron las estatuas y encerraron a las mujeres. Los miembros del club se arriesgaron a ser torturados y a morir por escribir. El grupo era mixto aunque las mujeres celebraban sus reuniones aparte, en un local donde podía leerse un cartel en el que rezaba: La aguja de oro. Clases de costura para mujeres. Entre las prohibiciones que los talibanes instauraron para las mujeres figuraban: trabajar, estudiar, reírse en voz alta y maquillarse. Eso sí, podían coser. Así que lo hicieron tres veces por semana. Bajo el burka, seis mujeres escondían los bolígrafos y el papel donde plasmarían sus escritos. Un profesor las instruía sobre autores innombrables en Afganistán, como Shakespeare, Dostoievski o James Joyce . Nadia Anjuman, la más brillante de estas poetisas escribía versos de amor y también aludía en sus poemas a la terrible situación de la mujer afgana.


El hermano de Nadia, Mohamad Shafi afirma: “Nadia fue una pionera, la mejor poetisa viva en Herat y se esperaba que tuviera mucho éxito” . No opinaban así todos los familiares de Nadia, ya que para algunos de ellos era una deshonra que se dedicara a la poesía. Esto no es de extrañar en un territorio donde la violación de las mujeres dentro del matrimonio está permitida.
El vil asesinato de Anjuman es el origen de la novela del escritor afgano Atik Rahimi titulada La piedra de la paciencia, galardonada con el premio Goncourt en 2008. Rahimi fue invitado en 2005 a una tertulia literaria organizada por Nadia Anjuman. Este encuentro no llegó a realizarse debido a la muerte de la escritora. Según Rahimi todo se silenció aludiendo a que se trataba de un asunto familiar. En una entrevista en el periódico El País, el escritor afgano declara: En mi país, la cultura ha sido destruida, la gente no sabe escribir, los afganos ya no saben quiénes son, el único valor es la religión..., y así no hay nada que hacer, no hay referencias sólidas".
Sobre una colina de Herat, en el camposanto de personajes ilustres, reposan los restos de Nadia Anjuman, joven poetisa asesinada salvajemente. Ante su tumba otras mujeres afganas se arrodillan. Su único delito fue amar la literatura.









jueves, 15 de septiembre de 2011

4883.- KAMRAN MIR HAZAR


Kamran Mir Hazar nació en Afganistán en 1976. Es un prominente periodista, poeta, ensayista, periodista y defensor de los derechos humanos. Ha luchado contra la violación sistemática de los DDHH en su país. Enfrentó la persecución y la censura. Comenzó a escribir hace más de 15 años, cuando era estudiante de secundaria en Mashad, Irán. Participó en Poetry International de Rotterdam en 2010. Su poesía es influenciada por la tradición cultural persa, y por escritores latinoamericanos como Juan Rulfo y Gabriel García Márquez. Ha publicado, entre otros, los libros de poemasEl Libro de Mehr y El grito de una yegua a punto de entrar en una mariposa.En 1999 escribió una carta abierta a la ONU, la UNESCO y la UNICEF en la cual describió el destino de numerosos afganos, hombres, mujeres y niños, y que fue firmada por 330 intelectuales afganos e iraníes. Su libro más reciente, Censura en Afganistán, fue recientemente publicado en Noruega. Es el primer libro que explora la sistemática supresión de la libertad de expresión en Afganistán, que ha sido una característica de sus poderes reinantes por cientos de años.









EL GRITO DE UNA YEGUA A PUNTO
DE CONVERTIRSE EN MARIPOSA

1.

Incesantemente sobre el agua, horizonte,
Río partido,
Oxus* bifurcado,
Alguien se levanta defendiendo su posición;
O quizás
Un encantamiento hindú sobre la arena,
Moviéndose, deambulando por senderos y aterrizando en los piedecuestas
de las palabras;
Cada vez para volverse discurso, para conectar o tal vez desconectar;
Un húmedo tintero,
Hecho un ovillo entre la vasija de cristal,
Conectándose él mismo como para dejar el yo atrás,
La espiral del aliento toca los bordes de una taza de arcilla,
Los cinco sentidos se vuelven tridimensionales,
Enrollando, desenrollando, en la emoción de labios sellados,
Una persona errante a lo largo de un sendero, cargando el cáncer;

Aliento vaporoso descansando sobre la taza de té,
Las miradas fijas enlazadas,
Y la melancolía de deliciosos aromas chinos;
Una parte de nuestros cuerpos ha partido hacia el Tíbet,
El grito de una yegua a punto de convertirse en mariposa.



2.

Latas de cerveza y un puñado de dólares,
Él la mira de arriba a abajo,
Con su mirada mediterránea,
Arrogante, levanta la hoja de cannabis,
Quemando la mirada en el fuego de las palabras

El tres de agosto empacó sus maletas,
Poniéndose en camino hacia una ilusión muy lejana,
Un camino más allá de la civilización;



3.

Uno dijo bebamos este pocillo de libertad,
Uno corrió y corrió a lo largo del corredor de electrones,
Uno entró al sendero,
Uno alcanzó el puente, el yo volviéndose uno mismo,
Los dioses y a través de los labios risa.
¿Ya llegaste?
El lugar donde el sendero es el sendero y el caminante en el camino;
Cuando las cambiantes arenas se afilan para volverse dunas, circulando y
Entregándote al desierto de Nimrooz,
El malayalí* está presente;
Una peculiar composición geométrica.

4.

Y no pude continuar,
El yo que había estado en las montañas;
Pastoreando ovejas,
Inclinado, llevando amapolas muertas sobre mi espalda;
Ya los dueños de la tierra habían cargado con las frescas,
Pero el libro halló un nuevo rostro,
El libro llegó a ser una clave para la sabiduría,
Abriendo puertas para que se expandieran.

5.

Vestido con el atuendo de la pureza,
Los abetos de Herat cubiertos de nieve,
Un intento para que la vida del pueblo retorne,
Para que yo no tenga necesidad de escribir;
El uno, el arremolinado uno,
Mirando al vacío, distinto al yo,
Ha recorrido la distancia; ha demostrado paciencia;
Un no yo, dando vueltas sobre las más febriles noches de Kabul,
El clima no estaba frío,
Pero acurrucada en una esquina,
La nieve se movía hacia arriba de aquellas venas.

* Oxus: El río Amu Daria es un largo río de Asia Central, antiguamente llamado río Pamir y Oxus, por los griegos. Nace en la cordillera del Pamir y sirve de frontera natural entre Afganistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán y desemboca en el mar de Aral. Tiene un curso aproximado de 2.540 kilómetros
*Los Malayalí son un grupo que habla el malayalam en el estado hindú de Kerala








VIRUS DE LA ESCRITURA

1.

Los virus de la escritura
Y los laberintos electrónicos
Con apagones y sin computador
En una casa rentada, a siete mil por mes;
Kabul, la capital afgana
¿Qué tonto poema es éste?

Te preguntas ¿son poesía las palabras solitarias que vagan por corredores electrónicos,
Cercenadas de su existencia,
Arrojadas lejos, sin ninguna alternativa excepto la de convertirse en poema?
Miras a la imaginación vagando a través de senderos, por senderos
Tiras la correa sobre otra palabra todavía,
Tratando de dominar a esa salvaje,
Y si fracasas,
Dejas de funcionar,
Como un computador colapsado.

2.

Había alguien, alguien que escribía virus
Detrás de un computador portátil de energía diesel
Buscando URLs
Un correo anónimo se enviaría
Para conectarte a un sitio infectado;
“Soy de Florida, Estados Unidos, tengo 23 años de edad,
Busco a alguien que siga el link y sea feliz”;
¿Abrir el correo y hacer feliz a alguien?
Primero, detén los programas;
Pasando por seguridad, escribiendo 97, 98, 99,
Haciendo próxima la muerte del romance entre cero y uno.

Un escritor de virus bebió media botella de cerveza de un solo trago;
Luego, mueren computadores;
Primero al este de París, una casa,
Australia, tres minutos después,
Un hombre espera los últimos minutos afuera de una oficina de cambio
Necesita llegar a casa;
Una fiesta va a comenzar en media hora;
Filipinas, minutos más tarde,
Una chica de 19 años
En una sala de chat,
Exhibe un cuerpo usado;
En Egipto, más o menos al mismo tiempo,
Y a la mañana siguiente, Kabul.

3.

Usted, y usted, también usted,
Sí, usted y usted también,
¡Todos están arrestados!

4.

Me dicen, ¡para de escribir!
Escribe y te mostraremos a Guantánamo en casa,
Escribe y te mataremos.
Kabul, verano 2007
Manos esposadas, pies atados;
Éste es Afganistán, y éste de aquí adonde va a llegar,
Cadáveres sobre cadáveres.
El poema no tiene alternativa sino dejar de escribirse a sí mismo.
Ésta es la prisión.

5.

Le preguntaron a un gorrión de Kabul
¿En resumen, qué trama la humanidad?
El gorrión meditó sobre esto y ¡se murió!








UN ROSTRO BRONCEADO Y DIMINUTAS VENAS PÚRPURA

Un rostro bronceado y diminutas venas púrpura,
un suave rostro de moldura maya,
con los colores del azafrán y los pastos,
encorvado entre un sobretodo brillante
y un gorro de lana,
las borlas del largo saco cautelosas de los ásperos vientos de la tierra montañosa,
sobre la invisible bandera: la blancura y la cornamenta de un ciervo
de corazón disperso y difuso;
transportada por las ondas sonoras de un gramófono,
la sensación se canaliza en el aire,
el comando, el libro y el imperio de catapultas, y mucho antes
una sensación se halla en el aire, creciendo
en el brazo, y el brazo que se desintegra,
en la soledad de la oscuridad
y cuando la muerte de alguien es anunciada a la hora de la adivinación,
ocultándose de la vida,
y escapando entre los rostros nítidos y los borrosos,
un deseo para que el pulso caiga
en la hendidura de un rubí; el fruto de Badakhshan ; y un rostro que llora;
en el nacimiento de las pestañas y el suave tejido del rocío tembloroso,
para aparecer y anidar entre cabellos,
el arder de la intensa fiebre, más lasciva que siempre, más magnética que siempre;
balanceándose en dirección a la inconveniencia, la rueda de la fortuna, girando
y deteniéndose;

en un sinuoso reloj destinado a derretirse,
resbaladizo sobre las mejillas, el aniquilador del incansable reloj, interminablemente volteando;
te paras,
observas,
tomas té;
como un arco iris, te deslizas sobre la silla;
levantas un cigarrillo,
y lo enciendes;
La vacilante linterna se despierta,
da vueltas alrededor de la capa,
levantándose desde las márgenes, pintada de azul,
y se para sobre tu corazón,
se evapora a través de tus ojos;
arrastrándose hasta una esquina está un anillo con piedra de esmeralda,
el liso pasado de un remoto destino,
y tú alcanzas la línea curva,
entrando en una geografía de latitudes y longitudes,
la composición se apresura;
en medio del campo abierto, una y otra vez,
una iglesia se convierte en ruinas,
Recomponiéndose en el romper de luz y el sendero único de tu voz,
y pasa por entre latitudes y longitudes;
el calor levanta la capa,
asentándose sobre el crucifijo de tu caja torácica,
sobre la silla, temblando,
con el aleteo tejido de rocío
tomas el té,
enciendes la lámpara del arco iris,
te sumerges,
y la pluma da vueltas y vueltas,
y tú escribes tu propia muerte;
ella se mueve arriba de tus dedos,
prosiguiendo el camino hasta tu boca,
tú colapsas entre tu pulso,
escribes esto,
y te desintegras en medio de los segundos;
vas a la oficina de correos,
solicitas una carta del difunto,
buscando un augurio;
tomas la ruta,
buscas una epifanía,
en un chal arco iris,
y sacudes medallas color carmesí,
dices hola, la paz sea con vosotros,
y luego adiós;
y te dispersas entre las ondas sonoras de un gramófono,
tu corazón difuso y llevado por las ondas sonoras de un gramófono,
Permaneces en casa
y buscas una profecía,
buscando un augurio entre las horas;
el rostro bronceado se calienta,
te envuelves en torno a mi cuerpo;
buscando dónde se juntan los alientos,
te liberas en mi garganta;
te levantas,
te vuelves lágrimas
y te escurres bajo mis mejillas;
vas a la oficina postal,
buscando una carta de los muertos;

un anhelo por dejar ir,
una fecha con los anónimos héroes del tiempo
e imperios más allá de la época en que se inventó la escritura;
los que nunca fueron puestos en tinta,
embarcándose sobre la silla de montar, domando las líneas,
Abandonando el tiempo, dejando los cinco sentidos atrás;
ese rostro bronceado, un prototipo hallado cuando el hierro fue descubierto
uno que nunca, jamás encontró reflejo en la tinta.

Traducciones de Rafael Patiño Góez





PROMETEO
Revista Latinoamericana de Poesía
Número 88-89. Julio de 2011.
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/
Revista/ultimas_ediciones/88_89/hazar.html

domingo, 29 de agosto de 2010

978.- MAHBOBAH EBRAHIMI

Mahbobah Ebrahimi nació en Kandahar, Afganistán, en 1976. Desde su temprana infancia la guerra la llevó a vivir el desplazamiento hasta Irán, donde se graduó en cciencias básicas de la salud en la Universidad de Teherán. Escribe poesía desde su adolescencia, está casada con un poeta afgano y tiene tres hijos. Su primer libro de poesía es El viento es mi hermano. Trabajó como Jefe de Redacción del periódico cultural "Farkhar" y como Jefe de Redacción de la revista mensual “Neda”, dedicada a las mujeres. Desde 2007 vive en Afganistán con su familia, en medio de la zozobra de la guerra.






Poesía y guerra en Afganistán:
Poemas de Mahbobah Ebrahimi


Paz

Un fusil al hombro,
vienes a darme la bienvenida
desgreñado y con las ropas raídas.
Este
no eres tú
se suponía un hombre cabalgando
sobre un corcel rojo…
Pones una corona de capullos
de amapola sobre mi cabeza
¿Dónde está la corona de rosas que esperaba?
Sonríes
y las mariposas medio muertas de la esperanza
se apagan sobre el suelo:
déjame libre
Te temo,
en tus bolsillos ocultas campos minados
que han matado a muchos hombres
y los han enterrado en el pozo de tu corazón…
tus besos muestran ansiedad
y tu voz
me alcanza
exhausta y ajada.
Vamos a casa.
Bésame con ternura,
el amor neutralizará las minas
y tu beso,
es una paloma blanca,
que lleva en su pico
una flor tierna y afectuosa.



Planta

Arbustos de toronjil
que crecen por el arroyo
voltearon de repente sus ojos verdes
hacia la falda añil del agua
en una amorosa mirada.
¡Ay! El viento apartó a los amantes.

El trébol
medrando con su amor a la vida
saludó al campo inmemorial
que tan sólo correspondió a su venia
con la voracidad de un borrego hambriento.

Una hiedra
con sus rodeos y meandros
alrededor del bastidor de madera de la vida
pintó una pena violeta.



Viñedo

– “¿Puedo caminar contigo?”
dijo el eco de una pregunta en el viñedo
y una vid murmuró:
“Nada llega a tiempo,
la brisa
puede ser verdadera brisa
y la primavera, en verdad la primavera
para rasgar y abrir
la corteza de la parra
para que yo crezca
y racimos y racimos de uvas
se enreden:
alrededor de mis piernas,
de mis brazos.
Es una lástima pero
¡nada llega a tiempo!

El verano está en camino
los viñeros que me compraron
no pueden aún emborrachar a ese corazón roto
muchos años antes de mí,
la brisa se llevó un viñedo.
Recorran ahora su propio camino,
las brisas son mis hermanas,
caminaran con ustedes y les llevarán.”



Mariposa

No te escucho
en el viento
que repica en mi ventana
ni se de ti por el cartero
que toca a mi puerta,
no sé nada de ti.
¡Te he olvidado
como un niño
que olvida sus sueños!
Agito mis alas
y vuelo
¡pero no te encuentro!

Como las mariposas
que vuelan y huyen
de mi vestido
te has ido,
o quizás sigas cerca,
como el sabor a leche fresca
en la boca de mi hijo.



Azul

Para mi hija Mehraneh


Pensaba
en el océano al despuntar el sol,
en el velamen en el azul oleaje,
¡sí!
pensaba en ti,
¡mi bebita!
En los días en que flotabas en mi –
¡como un pececillo
sin mar!

Deseo para ti
mares y mares de felicidad
tranquilízate mi amor,
este no es el sonido de una bala,
son los granados floreciendo en el jardín
¡anhelantes de tus labios!
Las faldas del monte Baba
esperan que corras confiada
para cazar sus conejos

¡Tranquilízate mi niña!
Las bombas fueron sólo una pesadilla,
pertenecen a un tiempo en que mamá temía
a los explosivos que escondían
dentro de reidoras muñecas,
tranquila.
El mundo es mi seno
guardando tu sueño con amor.



Primavera

¡Han vuelto los pájaros!
¡Es primavera otra vez!
¡Y regresa también la guerra!
Las aldeas, las planicies y los cerros
anidan armas de nuevo.

¡Otra vez primavera!
Se fue mi hermano,
dejando su granja, y el rebaño.
Cansado, con el corazón destrozado,
a viajar de nuevo,
dejando una pena atrás.

¡Otra vez a las puertas de la primavera!
Rememorando aquellos días
con Setareh y Bahareh – ¡que alegres niñas!
¡Ay, Dios!
Fue el año pasado, otra vez en primavera,
cuando aumentaron las tumbas en el pueblo.

Esta primavera los árboles
han de estrenar ropajes otra vez,
afortunados ellos por no ser como nosotros
y no tener que vestir mortajas.
¡Oren, niños del pueblo!
¡Pidan que la primavera no vuelva,
que la nieve no se derrita más,
para que no haya guerra otra vez!



Vida

Es de mañana, un niño latoso,
cansancio, aburrimiento, pesar, amargura
y, aún así, la necesidad de pan y té con leche.
Sin poder abrir los ojos para enfrentar el día.
Luciendo un velo, ha salido a buscar pan y leche.
Los montones de ropa sin lavar
y las pilas de platos sucios,
cautiva en una pequeña habitación,
tragando tus preocupaciones
saludas solemnemente al nuevo día.
No, la lucha no alivia al corazón,
¡huye volando como un pájaro
o avente con la vida!
Recoge las flores de esos momentos
antes de ofrecer tu corazón al polvo –
¡lo quieras o no!
¡Oh vida! Canta una oda
desde mi garganta agotada
y no dejes que muera mi canción.



Aeropuerto

Alargada, elástica, sin estrellas
la noche se ha desplegado
sobre el aeropuerto – húmeda y oscura.

Con dos viejos maletines y veinte años de tedio
vamos al aeropuerto en taxi
en asiento al frente mío,
piensas en silencio,
pregunto “¿Cuánto dura el viaje?..”

“Cinco horas y quince minutos, llegaremos
antes del alba”
Más cansado que nunca me contemplas…
Vuelo quinientos treinta y cuatro,
asiento número treinta y siete.
¡Al fin huiste al vuelo de esta noche sin luna!



El fin

Mi corazón se atrevería a cruzar
peligrosos estrechos
si alguna vez se me diera la libertad
de viajar por el mar.
Y si los cielos no fueron vastos e inaccesibles,
mi corazón mostraría
que puede ser un pájaro más audaz.
Me guiaría entonces el viento con aromas
Y Dios aguzaría gentilmente mis sentidos.

El amor es compartir y comprender.
Cuando es abandonado, se lleva también
a la primavera.
Queda sólo fealdad,
tan sólo queda maleza.
Esos amores terminan siendo víctimas
de perpetuos ciclos de comienzos y finales.

¡Si el corazón que ama supiera
qué le espera a la larga,
evitaría desde un comienzo la caída!



El viento

Como si estuvieras contando mi historia
con tu inconcebible soplo, ¡oh viento!
Tus palabras tienen el gusto salobre del agua marina
¿Pasaste por ese mar inmenso y amargo?
Suenas bastante inquieto
y tu eco, misterioso, deletéreo, extraño.
No estás preñado de las semillas de la prosperidad,
ni portas fragancias de buen augurio.
Te aguarda la maldición de la tierra. ¡Cuidado!

¿Qué más pueden darte estos suelos yermos?
Tan sólo polvo para compactarte
y llenarte de pólvora
¡para saturarte con ese olor diabólico!

Cuentas la historia de mis penas en tus suspiros:
¡Aunque habitas en los cauces de los ríos
más salvajes
nunca dejas que mi sed se sacie!
¡Nunca permitiste que mi nombre apareciera
al pie de ninguna emotiva carta de amor
de este mundo!
Me ignoraste
Me ignoraste aunque
tu soplo fuera sólo mi historia
ahogada en amargura y sangre



Noticias en la mañana: la sombra de la guerra

Una vez más saliste en televisión
a impresionar a la gente feliz y a arruinar
su mañana.
Tú, ¡la más oscura imagen de la existencia!
mostrado a las gentes tranquilas del mundo
para arruinar su paz y su letargo.

No te importa cómo se pasó la noche,
por qué murieron los pájaros, una bandada
tras otra.
Los ángeles guardianes sobre los hombros de la tierra
enseñaron una y otra vez a los jóvenes
a levantarse y continuar.

Una vez más el corazón de la humanidad
hinchado de sangre
volvió a salir por la televisión.



La frontera

“Frontera” dice la señal
¿cuántas paradas faltan?
¿debemos esperar mucho todavía? ¿cuánto?
Tu nombre huérfano está escrito sobre la señal -
Presagiando, late mi corazón,
ansioso por cruzar la alambrada.
A este lado:
la oda amarga y asfixiante del adiós.
A ese lado:
Tantos poemas florecidos
en los labios de Qandahar.
¡O, viento! ¡Llévale a ella mis besos!
¡Adorna las mejillas del invierno
con miles de retoños de granado!
¡Ahora que la hierba verde ha crecido de sus heridas –
O, nube – rocía mis lágrimas sobre su cuerpo!
A este lado: la larga, larguísima espera en la frontera.
A ese lado, la primavera rebrota a la orilla del río.



Segunda desobediencia

Es un gran consuelo
no ser la luna que brilla sobre la tierra –
este planeta maldito, húmedo aún
de lágrimas de arrepentimiento
de nuestra madre, Eva.
¿a dónde te has llevado nuestro paraíso, o madre?
¡El infierno es aquí en la tierra! ¡Sí, aquí!
¡Donde las penas de la vida
rebasan los límites de resistencia del hombre!

¡Es imposible ser celestiales en el infierno!
¡Y más quimérico aún, madre, sería que
este infierno tuviera la sapiencia suficiente
para sufrirnos!
¡La tierra ya está hastiada del hombre!

Como hija verdadera tuya, acá abajo,
en la tierra,
He recogido la manzana roja –
¡tal como tú en el edén!
La mano que la recoge es una continuación
de la tuya,
¡Sí, madre Eva!
¡Por muy difícil de creer que parezca!



Primavera

La primavera ha llegado una vez más,
nuestro planeta, esa gitana sin control,
¡Ha dado otra vuelta al sol!

Ha venido alguien de lejos,
cansado como ustedes, pequeños mercachifles,
con un pesado fardo a cuestas,
vino a comprarles galletas
y a compartir con ustedes
sus agobios y penas.

Flores, dulces y canciones
ha traído la nueva primavera de lejos,
pero, como todos los años,
¡la han detenido tras las puertas del campo
de concentración!
Que Dios les traiga, niños,
una primavera verde de Su edén
para que los alivie el peso de sus faenas
y de brillo a sus corazones.

Pasan sin brillo los días, lentos y cansados,
vacíos de primavera.
Que nunca olvide Dios
robustecer a los niños
con la esencia de la primavera.



Cisne

¡Debe estar muy enamorada
la hembra cisne que no atiende
a la cercanía del invierno!

¡La cisne que no migró
debe estar enamorada de verdad!

El otoño se ha dado ya
su último baño en el lago
la ánade enamorada canta:
“Sigue siendo verano
me lo dice la tibieza bajo mis alas.
Mis pequeños están entre los bambúes
y mi pareja, buscando semillas”

El otoño no hace más que advertirle:
“¡Es sólo una seductora esperanza!
¡El invierno es inminente!
¡Desafortunado el cisne
que ignora la proximidad del invierno!

Sobre el limen del invierno
los cisnes vuelan en bandadas a las aguas tibias
y tarde llega la última,
abrigada por la tibieza de su corazón enamorado.



Pan

El horno se enfrió,
¡ya no había pan!
Los “fantasmas” hambrientos
lo rondaban
y olisqueaban con pesar.
¡Entonces el viento
se tragó el olor de los muertos!
Los manteles,
las cunas,
¡todo se lo llevó el viento!

Tan sólo las madres,
y nadie más,
encuentran triste refugio
en la canción de cuna.



Muerte

¡Eres un lago,
pero vas a morir en la red del pescador!
¡Has de estar loca
para morir a diario en tus cadenas!
¡La luna, los peces que has soñado
se apagarán al fin en tu pecho
y terminarás enmarañada entre fango
y espumarajos!

¡Con tantas perlas en la boca,
has de estar loca
para ir a parar a ese estanquecito oscuro!
¡sólo imagínalo, dichosa sirena!
Vivirías feliz por mucho tiempo
con simplemente cerrar los ojos
a preocupaciones y penas.
Desgraciadamente esa madre ha trenzado
las negras noches de tu cabello
con la luz de tus días
susurrando: “no hay salida de esta cadena”



Residencia

¡Cierra tu pasaporte, querido!
¡El mundo entero está en tu bolsillo!
Piensa en una flor
que ha echado raíces
en un jarrón plástico negro.



Creación

Es designio sagrado tener árboles moribundos
en el generoso festín primaveral
e infundirles un auténtico fervor
que los reverdezca y les permita florecer
una vez más.

¡Oh gran Dios!
Oro porque alguna vez
quiera tu arbitrio bendecir de nuevo,
con tu caricia,
a tu creación y a tus criaturas.

Terminada la hechura del arquetipo en la horma
sácame dulcemente del polvo
y múdame en barro, salpicándome con lluvia.
Tu Divina sapiencia revelará entonces
la forma final del barro.
En la vasta diversidad de tu universo,
donde hay tanto el pájaro
como la piedra para matarlo,
oro humildemente,
has tu Divina voluntad
del armazón de mi cuerpo –
aún si es un guijarro en el lecho del río –
pero apiádate y permíteme estar cerca de ti.
Haz de mi corazón un pájaro o un pez
que vague por cielos y mares.
No me despojes de Tu amor:
trae de nuevo tu primavera a los árboles



Carta

Le escribí una carta al AMOR,
le pedí que me revelara algunos
secretos para aceptar con afecto
y que me abrigara con sus palabras de sosiego.
Le dije que rebosaba de apasionados poemas de amor
y le pedí que me ofreciera excusas
para expresarme.

Le pedí al AMOR que prestara atención
a los poemas amorosos
que perfuman mi almohada todas las mañanas
y que me dejara acompañarle en un coro
y cantar felices baladas de amor.

Le dije que sólo el amor
puede dar alas a la redención
y le pedí que ayudara a cierta ave enamorada
en el vuelo heroico en el que se quiere embarcar.

Le dije que los días oportunos han pasado ya
pero el ave sigue esperando anhelante
una carta de amor en su buzón,

o por lo menos un ramo de rosas febriles.



Traducciones al castellano de Ricardo Gómez
para Prometeo
a partir de las traducciones inglesas
de Kambiz Parsai