BUSCAR POETAS (A LA IZQUIERDA):
[1] POR ORDEN ALFABÉTICO NOMBRE
[2] ARCHIVOS 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª 6ª 7ª 8ª 9ª 10ª 11ª 12ª 13ª 14ª 15ª 16ª 17ª 18ª 19ª 20ª y 21ª BLOQUES
[3] POR PAÍSES (POETAS DE 178 PAÍSES)

SUGERENCIA: Buscar poetas antologados fácilmente:
Escribir en Google: "Nombre del poeta" + Fernando Sabido
Si está antologado, aparecerá en las primeras referencias de Google
________________________________
Mostrando entradas con la etiqueta REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de mayo de 2012

7057.- MUDIMBÉ VUMBI-YAKA



Mudimbé Vumbi-Yaka
(Libasi, REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO, 1941)
Es doctor en Filosofía y en Letras por la universidad de Lovaina. Enseña en la universidad de Duke, en Estados Unidos. Como escritor abarca los dominios tanto de la poesía como de la novela y el ensayo. En 1977 obtuvo el gran Premio Léopold Sédar Senghor por el conjunto de su obra.
Entre sus publicaciones poéticas están: Déchirure (1971), Entrailles (1973) y Les fuseaux parfois (1974).




Los fragmentos de una esperanza


I

Los fragmentos de una esperanza desvelan el brillo
de tus uñas en mi carne que sangra;
Memoria de siglos en un soplo de vida,
¿aún tendremos que agarrarnos a las
rocas para alcanzar el ardor de la noche?


II

A través de la rosa de los vientos y tus ojos,
discordes desmantelando palabras de amor.
Desposeído en este exilio, mis defensas resplandecen
como inmóviles jalmas rindiendo honores:
siete lunas de diez pies de alto gastadas
ahora, inútiles archivos de ceniza en una noche infinita.


III

Los tabiques aúllan, las brocas estallan,
sólo centinelas olvidados antaño
en la calzada
parecen aún saber que una breña
de hortensias tumefactas esconde todo un pus.


IV

Me he pertrechado con mitologías
porque desnuda, tú
te has incrustado entre los juegos
de un apagarse, y de un acomodarse
de un sueño extravagante.


X

Para acogernos
palengues en la ciudad y a nuestros pies ripios
sol en guijarros entre vallas
Mira:
árboles mangos atraviesan bloques
se aplastan contra un seto
en un sobresalto de monedas de oro.


XI

Pero, contra mis dientes, tu boca
sueña pastos.
Sin embargo, el despertar ya llega y el refugio
tras la enea
es un mandil sangriento.


XII

Los terrores bebidos desflecan la luz
el ladrido de nuestros cuerpos expone
al revés que nuestro deseo bajo el cielo
de nuestra esperanza: está frío y amarro
notas de carne hecha astillas, ventanas
con vistas a entrojadas pústulas e,
igual que ayer, el gozo de un dios ebrio.

(Publ. en Anthologie de la nouvelle poésie
noire et malgache, de A. L. Sali y Ch. Carrère, 1994).

Traducción: A. Rodríguez López-Vázquez)




Les fragments d'un espoir


I

Les fragments d'un espoir déjouent l'éclat
de tes ongles dans ma chair qui saigne;
Mémoire de siècles dans un souffle,
Faudrait-il encore nous accrocher aux
rocs pour accéder à l'ardeur de la nuit ?


II

A travers la rose des vents et tes yeux,
discords démantelant des mots d'amour.
Dépossédé en cet exil, mes défenses resplendissent
comme bâts immobiles rendant les honneurs :
sept glaces de dix pieds consumés
à présent, inutiles dépôts de cendres dans une nuit infinie.


III

Les cloisons hurlent, les palettes éclatent,
Seules des sentinelles oubliées naguère
sur la chaussée
paraissent encore savoir qu'un buisson
d'hortensias tuméfiés couvre une purulence.


IV

Je me suis casqué de mythologies
parce que, nue,
tu t'es incrustée dans les jeux
d’un effacement et d'un aménagement.


X

Pour nous accueillir
des tringles sur la ville et des cailloux à nos pieds
le soleil sur des galets grillagés.
Regarde:
des manguiers traversent des bâtiments,
ils aplatissent contre une clôture
dans un tressautement de pièces d'or.


XI

Mais contre mes dents, ta bouche
rêve des pâturages.
Cependant, l'éveil est là et déjà le refuge
derrière les joncs
est un tablier ensanglanté.


XII

Les terreurs bues effrangent le jour
l'aboiement de nos corps s'étale
à l'envers de notre désir sous le ciel
de notre espérance : il est froid et j'y aborde
des notes de chair éclatée, des fenêtres
donnant sur des pustules engrangées et,
comme hier, la joie d'un dieu ivre.

(Publ. en Anthologie de la nouvelle poésie
noire et malgache, de A. L. Sali y Ch. Carrère, 1994).





Lux

Palabras y aún más palabras, enuncian una orilla. Un éxtasis se transforma
en inventarios. Figuradamente, abandonado, un lugar se abre y aparece un
texto que en él se instala: La esperanza es una burbuja multicolor. Se
proclama un silencio cuyo vértigo lleva a partir de ahora un nombre.

Acabada la paciencia no habría más que esta playa. Y sus tímidos destellos a
la caída de la tarde. Allí me acecha un recuerdo. Un muerto se descompone.
Alrededor, notas gozosas de una resurrección cincelan el vértigo de una
oración.
Pero escribir es, además, decir y repetir la herida en lo más alto. Ahora está
prohibida, y entregada al fuego de los tiempos. La extensión de mi corazón,
una vez más, se hace leyenda. El fin del mundo se libera. Es el revés de la
eficacia de una palabra imposible.

(Traducción: F. Navarro)



Lux

Des mots, encore des mots, énoncent une orée. Une extase s'inverse en
inventaires. En figure, abandonné, un lieu s'ouvre et, voilà, un texte s'y
loge: l'espérance est une bulle multicolore. Il proclame un silence dont le
vertige porte désormais un nom.

À bout de patience, il n'y aurait que cette plage. Et ses lueurs timides à la
tombée du jour. Un souvenir m'y guette. Un mort se défait. Tout alentour
des notes joyeuses d'une résurrection cisèlent le vertige d'une prière.

Mais, écrire c'est encore dire et redire la blessure en une chair de faîtage.
Elle est à présent interdite, et rendue au feu du temps. L'étendue de mon
coeur, cette fois encore, devient légende. La fin du monde se délivre comme
envers de l'efficace d'un mot impossible.



viernes, 11 de marzo de 2011

3481.- KAMA KAMANDA


Kama Kamanda nació en la República Democrática del Congo en 1952. Es poeta, cuentista y novelista. Ha vivido en el exilio en Bélgica desde 1977. Ha publicado diez libros de poemas, entre ellos: Cantos de bruma, Resignaciones, Eclipse de estrellas, La suma de la nada, El exilio de los sueños, Las miríadas de tiempos vividos, Vientos de desventura, Cuando en el alma se agitan los mares -con prefacio de Jean-Baptiste Tati Loutard-, Abrazo de palabras, y Sangre de soledades. También ha publicado Los Cuentos del Griot (3 tomos) y la novela Lejanas están las orillas del destino. Ha recibido numerosos premios, entre ellos, Premio Paul Verlaine de la Academia Francesa en 1987. Kama Kamanda ha sido Presidente de la Unión de Escritores Africanos.





CONGO

De lejos vengo, de haber atravesado los países,
las razas, continentes y cultura.
Han vertido en mi alma, lágrimas, sudores,
y el sufrimiento de generaciones.
Amé, odié, pero nunca traicioné.
Desde el príncipe al rey, desde el mago al profeta.
He conocido guerras,
vivido el nacimiento de los desiertos
y reinos de faraones.
Mi sangre está hecha de los mares del mundo.
He visto nacer lagos, ríos y naciones.
Soy el viajero del infinito,
el mensajero de lo invisible
y el poeta de las fuentes interiores.







Espera a la orilla del Nilo mi mensaje
escondido en el papiro que se vuela sobre la ola,
entre el lotus grabado con lágrimas del pueblo nubio.
La efigie del rey negro flota sobre el río de sangre
como hierba insaciable en el aire.
La espuma avanza sobre los recuerdos
que ensombrecen la historia
y suspende la verdad en los ojos de la esfinge.
Oh palabra, devana tu memoria.
Ha llegado el momento de habitar el espacio de los
relámpagos.
Persigo los rugidos del cielo
hasta las pirámides en donde los muertos están ausentes.
¿Quién, entonces, ha profanado las tumbas
de nuestros faraones?
Nuestros cadáveres antiguos yerran desvestidos
por los bramidos de los museos,
donde el polvo le sirve de mortaja.


[http://artesanosliterarios.blogspot.com/search?updated-max=2009-12-20T05%3A41%3A00-08%3A00&max-results=50]





Los ancestros

Una oración secreta ocupa mi pensamiento.
No obstante la angustia sacude mi sangre
Y traza en el sueño un presagio de los dioses.
¿Dónde están mis ancestros, los Faraones?
¡Oh pueblo Bantú! Inmensa es la memoria
Donde las palabras han perdido el cuerpo de tus mitos.
La arena del desierto sobre tu pasado borra los pasos.
El poeta va y viene en tus leyendas
Cuando el enigma se agota de tu errancia.
¡El viento ha hecho resonar poderosamente nuestras pirámides!
Los maestros ocultos arrancan al silencio
El soplo de la palabra escondida
Bajo las arenas del desierto.
Oh estrellas relumbrantes en las edades de las civilizaciones,
Nuestros sueños vienen de las ruinas,
Nuestras voces de vientres sin fondo
Y nuestros recuerdos de órbitas huecas.
¡Oh canto surgido del fondo de las tinieblas!
¡Oh grito de desarraigados en la nada irreversible!
Prueba de diques bajo la tempestad
La sangre de nuestros muertos cubre las estelas
Que tiemblan como montañas.

[http://www.cuentosafricanos.com/index.php?acc=tex&texto=249]






Traducción de Angela García



Siwa

¡Santuario de Amón, tierra de orígenes
Donde la sangre de los dioses se mezcla con el cuerpo de los hombres!
Vi la luz de los templos
Atravesar el río del destino
Entre los enigmas que me son prohibidos.
¡Oh Siwa, el Universo cesó de hacer revelaciones!
Martillo los sueños donde las fuerzas inmortales
Anudan mi alma a las potencias cósmicas.
Las aguas del mar están en mi corazón,
los vientos del cielo en mi pensamiento
y las arenas del desierto reviven en mis venas.
Ofrecí a Isis mis sueños en suspenso.
Y la sombra de Ramsés II abre sus palacios
En el espíritu del nuevo rey Bantú.
¡Oh tribus de mis ancestros!
¡Oh espíritus inmortales!
La Esfinge me llama donde la vida
Es río bajo la lengua.






Baobab

A lo largo de una ribera sombreada, extraña,
Mecida por un dulce crepúsculo,
Una miríada de pájaros migratorios viven en paz,
Aprovechan la gracia del clima bienaventurado
Y llevan sus cantos al mundo del sueño
A contra-luna, un baobab entre las acacias,
Protege los nidos del viento y de los predadores.
La naturaleza se lanza hacia el silencio angustioso de la noche
Y rescata el alma de la vida del abrazo de la muerte.





La búsqueda del equilibrio

¿Tu alma porosa está en busca de luz?
Remueve tu memoria ¡Oh hermano!
¡Los mundos se confrontan en tu destino!
¡Las estrellas fugaces entre las sombras de la noche
Se confunden con los genios de nuestra existencia!
Tu cuerpo astral en las convulsiones del sueño,
¡Mezcla tu esperanza a las raíces de mi identidad!
¡La muerte, hela ahí, escondida
En lo más profundo de nuestra sangre!


[http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/en/Revista/ultimas_ediciones/57_58/kamanda.html]

sábado, 25 de septiembre de 2010

1495.- JULIEN KILANGA MUSINDE


Julien Kilanga Musinde nació en la República Democrática del Congo el 30 de diciembre de 1950. Poeta, ensayista y profesor universitario. Ha publicado tres libros de poemas. Es doctor en Lengua y Literatura Francesa. Fue profesor de Lingüística y de Sociolingüística en la Universidad de Lubumbashi (1984-2004) y rector de la misma universidad entre 1990 y 1997. Desde 2004, es Director de Lenguas y Escritos de la Agencia Intergubernamental de la Francofonía, en París. También se ha desempeñado como Secretario General de la Sociedad Congolesa de Lingüistas y como Presidente de la Alianza Franco-Congolesa de Lubumbashi. Su profundo interés en las lenguas lo ha hecho manifestarse en ponencias y debates acerca de “Los derechos lingüísticos de los ciudadanos”.




EL FRUTO

Dulce y suave
¿De dónde vienes?
Agrio y melado
¿De dónde sales?
Fruto del árbol plantado,
hijo del grano que muere
Imagen de la obra consumada.
Agrio y dulce,
¿Conoces la obra de tus padres?
¿Reconoces el sudor de ese rostro
que brilla y al mismo tiempo
se consume?
Dulce y suave

¿De dónde vienes tú?








JUSTICIA HERIDA

Gracias, grito de victoria sin moderación
Gracias, espíritus pestíferos,
A la sombra de obras mezquinas
Ofreciendo en holocausto
La justicia de nuestros padres.
Felices son ustedes rostros apestados
Dejando ensombrecer la justicia herida.
Gracias de vuestro mirar sin color,
Por el pesado clamor nacido del silencio,
Por el vértigo bermejo de vuestro rostro,
Gracias oh justicia herida,
Por esta obra reducida al humo,
Por el adiós a decir
A las bellas iniciales de su nombre
A esta cabeza que se aloca
En la marcha hacia su agonía.
¡Silencio!
Silencio, ¡oh justicia!
El barro no apaga las estrellas.
Una ráfaga basta
La máscara se descubre,
Es una vida que pasa
Es una vida que se mira
Por la belleza que seca
Por el ser que estalla
En el antro quebrado.








DICHA

En los rostros del universo,
Te busco, dicha de mis sueños,
Bajo los muros sangrantes del crepúsculo,
Quisiera en llamas verte.
Dicha
Huida corriendo sobre las colinas tristes.
De los bosques frondosos, inflados.
¿Qué me dices bajo los coposos árboles?
¿Qué me dices a la sombra de ese sol,
Gris de cólera ante este espíritu
Sin esperanza?
¿Qué murmuras al oído
De ese rostro deplorado
Que besa su imagen
Al llamado de la cruz de su tumba?
En cada rostro del universo,
Te busco dicha de mis sueños
Dicha esparcida en el cielo de ámbar,
Flotando sobre el ritmo ligero
De dísticos antiguos.