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martes, 7 de febrero de 2012

5945.- LUCIO MADARIAGA





Lucio L. Madariaga. Nació en Buenos Aires, en 1985. Estudió la carrera de Sociología en la U.B.A., que dejó inconclusa. Actualmente realiza estudios de Edición Editorial en la misma casa de estudios, y la carrera de periodismo en TEA. Escribe poesía. Administra el blog franciscomadariaga.blogspot.com sobre la vida y obra del poeta argentino Francisco Madariaga (1927-2000), su padre.





Il dolore


El pordiosero de la oficina
en el pulmón
del asma,
comulga con la derrota
y la dona
al mejor postor.


No se trata de volver al origen.
Hablo de puntos de partida.


El único dolor eficiente
es
el constitutivo.














A la sombra del tilo


Viene del monte un aroma a casuarina
y lujuria recién lavada
que me envuelve


Arrojo los dados minerales:
números tallados por la constancia del viento
astillan mi suerte
Ella gotea hacia arriba y cae
desnuda
pero dispuesta


No hay dádivas para este corazón
señor de la mañana;


Altagracia en derredor, no tengo más verdad
que un salvaje palmar
y el éxtasis en puntas de pie,
de saber,
que este amor,
se come
con las manos.










Metamorfosis a la intemperie


No haber nacido animal es una de mis secretas nostalgias.
Clarice Lispector


Un noche te soñaste tocando cumbia en un matorral
y estabas solo,
sin pesares,
conquistando luciérnagas con tu piel, saltando
como una rana loca de humedad,
regando el roce de tu acrobacia junto al rocío,
rodeado por un cortejo de moscas con olor
a jazmines,
corriendo desbocado y revolcándote
en estrellas.


Un día despertaste y la profecía
se había cumplido:


eras un animal.














Atardecer durazno


Siempre más sonriente al desastre más bello
Mallarmé
Zócalos sin lijar
maderos imperfectos
Tierra blanda suelo baldío


Caen sobre mi cabeza los durmientes de tacuara
Se desmorona el espacio junto a la humedad
de los juncos de cielo
y el tiempo atardece


Por el extremo izquierdo de los escombros
-en perfecta diagonal-
entra un haz finito y concentrado
de luz durazno


Se posa en la parte superior de mi mano
como una mariposa que cobija
una perspectiva
un mensaje


Logro asir con dulzura lo luminoso
hasta en los peores
atardeceres