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jueves, 28 de agosto de 2014

LEONARDO ALEZONES LAU [11.033]



Leonardo Alezones Lau

“la poesía es la columna vertebral de todo arte fidedigno”

(Valencia, Venezuela, 1983) Poeta y Artista Plástico, Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena 2002-2005. Ha participado en diversos recitales de poesía y es autor del poemario “Arcada” publicado por la editorial El Perro y La Rana en el año 2007,  y “Amalivaca” por Negro Sobre Blanco Editores 2012. Su poesía ha aparecido en diferentes diarios y revistas como Pez de Plata, Fanzine Dos Puntos, Letra Inversa Notitarde, La Tuna de Oro y Poesía. Y en diferentes libros colectivos. Actualmente alterna su obra con el periodismo cultural dentro del proyecto editorial de Negro Sobre Blanco. 



Arte digital de la página por Leonardo Alezones Lau


PÁJARO ANTIGUO

una vida no basta
el fuego se encargará de la memoria
elevándose por encima del oxígeno
hasta apagarse como el pájaro antiguo
quemando el tronco de un árbol
y fauno lo mira entre las hojas muertas
las que arden ante su llama inexplicable
con la misma gracia del rocío a contraluz
elude la brisa en el tornado
desde un ala finamente terminada
por la llama que iluminó los campos de trigo
ya al fin del abrazador recuerdo de su partida
las ninfas reanudan la música de las esferas
haciendo estallar la ceniza en resurrección






PSEUDO

si un poema te cansa
dile que se marche
acercó la locura de nuevo
con su risa enrarecida
otro asesino en los balcones
mirada repleta de electrodos
rechinan las piezas llenas de óxido
pero él sigue
cerca de mi mente
come de mí estando vivo
me mastica la pierna en busca de salado
trae una serpiente para jugar
gato olvida que soy una ratonera
y deja de lamerte los pelos






ALICE BLUE GOWN 

el castillo de alicia guarda un naipe de hueso
una astilla que anduvo su corazón
al que le bastaba amasar la tierra
posando dulcemente la luz en sí 
la misma al descubrir un esqueleto en la fronda

mariposa qué delicado es tu camino en el paisaje
para acercarte a su blancura
la de una luna atrapada en un balde
donde anoche me bajaron el quebranto

sueños de verdes páramos y altas sonrisas
que aún saben de mí niña
cuando nació pegada a un azulejo
que la hizo morir de tristeza al nacer

lo que no saben de ella es que la obsesiona
la idea de seguir a un conejo para encontrar 
a su hermana menor
pues se me parte el corazón al explicarle
haberla perdido en un juego de barajas con jesús

quién conoce la carta tatuada bajo mi camisón de oro
por esos días mis pisadas fueron agrias 
como leche cuajada en el monte
sólo alicia sabe sentir dolor igual que nosotros 

tal vez si apuesto con ella podré lamentarme
sobre un buen par de tetas
y no girarán las rosas entumecidas por el sol
rojas con cada reina decapitada y ultrajada en la vida






A SILENCIOS

cada vez que voy en busca de una revelación
la página aparece
traída por los ángeles desertores
colgándose de mi espíritu
con ganchos de carnicería
helados tan dorados
como el semen de un abuelo

él fue rey antes de enloquecer
mirándolos fijamente
beneficiándolos
para reír al fin diciendo
que se trataba de aves de corral

teme que no te asusten un día
siente su aleteo
dentro del estómago
un hambre de llenar los espacios
sangre plumas la luna
son insuficientes al llegar a la casa
donde ningún techo sostiene estrellas 
cuando callas todo lo escrito





TAROT

dicen que con el tiempo
te conviertes en lo que haces
y no quiero ser un poema
para estar cargado de nostalgias
ni mucho menos
seguir lleno de horizontes
debiendo recorrer todos los que hice míos
durante la eternidad
prefiero ser una carta de tarot
anunciar al niño el camino hasta el erotismo
oculta bajo la manga del brujo
colorida cuan la muerte de ese pájaro
más tropical que lo que talaron en mi semblante






ANÓNIMO

ningún hombre ha sido capaz de forjar su sol
todos han caído bajo el látigo de la aurora
en espera del favor de los dioses
unos querrán meterlo en los costados del ángel
para irrumpir con ese calor en la ciudad durmiente
de las pieles que se apartan durante las vetas de mármol






JAURÍA

los mendigos son iguales en cualquier capital del mundo
niños que no tuvieron un abrazo
oliendo pegamento
esperando los frascos de pintura de uñas
culpando de su soledad a un dios que les resulta desconocido
¿quién vela por ellos en un sueño de mora y envenenados licores?
si me atrevo a cruzármelos por estas calles de la alta noche
acabaré destrozado en una pesquisa sin saber de repente
¿qué le dio tanta fuerza a estas mandíbulas de cristal                                              
cuando llega su jauría silenciosa?





INTITULADO

todo poeta es un hombre santo
si se acuna bajo el ala de la muerte
así como cada pan deja su migaja
queda algo tras apagarse en aquellos ojos el fuego
que nunca se reduce a cenizas
puede haber discernido al vivir el instante
entre temerosas ruinas (por perros de la calle frecuentadas)
y los irrepetibles maullidos de las gatas celosas
entonces me fue dada la potestad de cantar
cuando nos disponíamos a tomar el té
en el filo de alguna estrella
de esas que son invisibles al anhelo humano
evadiendo la noche desde su mirada iluminadora
convergen los orígenes
de un salto al concreto de los emisarios
un basural lleno de mendigos atesta las aceras
junto a las putas chulos jíbaros rateros y transformistas
en espera de su congregación
que retumba como el acto de blanquear su pluma
ratas moribundas y hambrientas huyen de la catedral
¿dónde está?
la mano que en la penumbra me ha servido de guía
le pone máscaras de hierro a los proclamados tantas veces en los vitrales
hasta husmear con asombro
el cuerpo de un ave entreabierta en el pavimento








VIVENCIA

el tiempo jamás fue esclavo de los poetas
los que sueñen con la eternidad
declárense en la más ruinosa estancia
por no poder hacer soñar a los ríos
ni copular con estrellas mal nacidas

durante mi pasó nada se agitó
sin embargo mi alma se escuchó en otra
y con gratitud
regó una lágrima sus raíces







NADIE

¿quién fue?
¡nadie!
así respondieron los moradores
con miedo de ser observados
por la cuadrilla de motos
el ángel de nuevo
olvidó su ala en la escalera
tengo por pintar este pesebre
no exagerar
ni fruncir la tez amarilla
de los inquilinos
con paludismo y terror
mejor un tono púrpura
que le de la paz del maíz
cuando retoña
al pequeño cubierto por la sábana