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domingo, 24 de marzo de 2013

JOAN ALCOVER [9652]



Joan Alcover
Joan Alcover y Maspons (Mallorca 1854 - 1926) fue un poeta, ensayista y político español.
Fue discípulo de Josep Lluís Pons y Gallarza y condiscípulo de Miguel Costa y Llobera, Antonio Maura y otros autores pertenecientes a la denominada Escuela Mallorquina.
En 1909 fue proclamado Mestre en Gai Saber y en 1919 obtuvo el Premio Fastenrath. En 1951 se publicó póstumamente un volumen de sus Obras Completas.
Varias de sus poesías han sido traducidas a diversas lenguas, además de servir de base para obras musicales, como La Balanguera, con música de Amadeo Vives, que ha sido interpretada y editada, entre otros, por Maria del Mar Bonet, otra cantante Mallorquina, Els Ocults, Ximbomba Atòmica, Chenoa, etc.

Obras en catalán

La Balanguera (Himno oficial de Mallorca).
La serra (poema), homenaje a Costa y Llobera.
La relíquia (un poema)
Cap al tard, 1909
Poemes bíblics, 1918

Obras en español

Poesías, 1887
Nuevas Poesías, 1892
Poemas y armonías, 1894
Meteoros, 1901
Els porros, 1902






La flor del granado

Un doncel enamorado,
para tributo de amor,
iba a arrancar una flor,
la roja flor del granado.
En su cáliz coronado,
suspiró una voz arcana:
"Coge la rosa galana,
coge el clavel encendido;
mas no la flor que ha nacido
para ser fruto mañana".
Pensemos, al sonreír
el Abril de nuestra vida,
que en flores de Abril anida
el fruto del porvenir.






Hojas al viento

Prefiero al hondo mar, la fuentecilla;
al claro cielo, tu pupila azul;
al astro, la luciérnaga que brilla;
al genio audaz, la tímida virtud.
Al soberbio laurel, la fresca rosa;
al águila real, el ruiseñor;
a la inmortalidad, la misteriosa
delicia del amor.






La Seo [Catedral de Palma]

Como David, armado
con la fe de su Dios, el pueblo íbero
en amor inflamado
al dogma verdadero,
la frente holló del árabe guerrero.

Aquel ardor, el mismo
ardor que daba al pecho resistencia
y al ánimo heroísmo,
con la divina esencia
del arte fecundó su inteligencia.

Y en moles de granito
esculpiendo sus cánticos triunfales,
al éter infinito
sus torres ideales
alzaron las sublimes catedrales.

Coronas eminentes
de las viejas metrópolis de España
que coronó sus frentes,
hazaña tras hazaña,
al sacudir la servidumbre extraña;

en ellas sueña al atrio
llegar del cielo, el ánima sedienta,
y oir que el genio patrio
la crónica sangrienta
de Covadonga hasta Granada cuenta.

La aragonesa flota
sus velas amainaba, y ya su gente
con la primer derrota
de la morisma ardiente,
ganaba la ribera de Occidente.

Ciñó la ciudad fuerte,
como una sierpe de oro, con sus mallas;
desolación y muerte
llenaron sus murallas,
al sangriento fragor de las batallas.

Llora su triste ocaso
el árabe, al huir de las riberas,
señalando su paso
con nocturnas hogueras,
sobre las apartadas cordilleras.

Brilló su roja lumbre,
a cada nueva liza, más lejana;
bajó la muchedumbre
a la mar africana;
reinó la paz... Mallorca era cristiana.

Tornó a su nido el ave,
reverdeció la hollada mies, al viento;
nube de olor suave
se alzó del campamento,
a la sagrada ceremonia atento.

Y el rey, cual si plantara
de un árbol santo la semilla pura,
del templo que soñara
en hora de amargura,
la primera piedra colocó en la altura.

Seis siglos ha ... Con vuelo
sublime y temerario se levanta,
entre la mar y el cielo,
su mole sacrosanta
a cuyo pie la ola se quebranta.

Del alma, fiel emblema,
que en místicos ensueños embebida,
a la región suprema
se eleva, combatida
por el rumor del golfo de la vida.

A guisa de alto monte,
vaciado por un pueblo de gigantes,
en límpido horizonte,
estribos y arbotantes
dibujan sus hileras arrogantes.

Como haz de pensamientos,
libres del yugo de la carne impura,
entre los cuatro vientos,
elevan su figura
sus torres de ideal arquitectura.

Y lleno de misterio,
página a un tiempo gótica y moruna,
que aquel dorado imperio
de la menguante luna
enlaza con el fin de su fortuna,

el campanario ostenta,
como gallarda torre de homenaje,
su mole corpulenta,
su corona de encaje,
su esbelto y agrupado ventanaje.

Miradla ... Misteriosa
como la augusta religión, descuella;
y plácida reposa
al pie de la ciudad bella,
como al amor y patrocinio de ella.

Seis siglos ha que cuando
al triple anuncio de la gran campana
que lento va sonando,
la hostia cotidiana
se eleva, como el sol de la mañana,

y el rosetón calado,
que de matices y de sol rebosa,
del incienso sagrado
la onda vagarosa
enciende y baña de amaranto y rosa;

de su labor descansa
campo y ciudad, todo rumor decrece,
y en la serena y mansa
atmósfera parece
que aquel aroma místico se mece;

deje a merced del agua
flotar su remo el pescador sencillo,
suspéndese en la fragua
el golpe de martillo,
y en la pradera el son del caramillo;

y cuanto se domina
desde lo alto del templo giganteo,
hasta que el son termina
del bronce de la Seo,
es una sola voz que dice: ¡Creo!

Mas no, que indiferente,
alguno sella el labio empedernido,
y en su orgullosa frente
rebota aquel sonido,
sin despertar un eco ni un latido ...

¿En dónde, si vacío
de amor y de esperanza un día llora,
en dónde, si el hastío
su corazón devora,
una luz hallará consoladora?

Viajero, por la puerta
del Mirador, tu paso al templo guía ...
Al horizonte abierta
de la gentil bahía,
el ánimo suspende y extasía;

y ya retumbe el trueno
y arroje el aguacero sus raudales,
ya en su profundo seno
de líquidos cristales,
refleje el mar sus líneas ojivales.

¡Parece una voz tierna
que del misterio del amor nos habla,
una sonrisa eterna
de piedad inefable,
el himno de la vida perdurable!

Allí el afán espira
que en el cieno del mundo arraiga y medra.
Entra, viajero, y mira
la bóveda que arredra,
como anchuroso piélago de piedra;

y los troncos escuetos
que a la techumbre colosal, obscura,
se lanzan como abetos
de gigantesca altura
que hunden en mar de niebla su espesura.

Sobrecogido el pecho
de miedo y estupor, bajo el sagrado,
bajo el sublime techo,
caerás arrodillado,
sintiendo allí la voz que has olvidado.

(Al Sr.D. Teodoro Alcover, Deán)








Desolació

Jo só l'esqueix d'un arbre, esponerós ahir, 
que als segadors feia ombra a l'hora de la sesta; 
mes branques una a una va rompre la tempesta, 
i el llamp fins a la terra ma soca migpartí. 

Brots de migrades fulles coronen el bocí 
obert i sense entranyes, que de la soca resta; 
cremar he vist ma llenya; com fumerol de festa, 
al cel he vist anar-se'n la millor part de mi. 

I l'amargor de viure xucla ma rel esclava, 
i sent brostar les fulles i sent pujar la saba, 
i m'aida a esperar l'hora de caure un sol conhort. 

Cada ferida mostra la pèrdua d'una branca; 
sens mi, res parlaria de la meitat que em manca; 
jo visc sols per a plànyer lo que de mi s'és mort. 








La Balanguera

La Balanguera misteriosa 
com una aranya d'art subtil, 
buida que buida sa filosa, 
de nostra vida treu lo fil. 
Com una parca bé cavil·la 
teixint la tela per demà. 

La Balanguera fila, fila, 
la Balanguera filarà. 

Girant l'ullada cap enrera 
guaita les ombres de l'avior, 
i de la nova primavera 
sap on s'amaga la llavor. 
Sap que la soca més s'enfila 
com més endins pot arrelar. 

La Balanguera fila, fila, 
la Balanguera filarà. 

De tradicions i d'esperances 
teix la senyera pel jovent 
com qui fa un vel de noviances 
amb cabelleres d'or i argent 
de la infantesa que s'enfila, de la 
vellura que se'n va. 

La Balanguera fila, fila, 
la Balanguera filarà. 





La Relíquia (fragment)

Faune mutilat 
brollador eixut, 
jardí desolat 
de ma joventut... 
Beneïda l'hora 
que m'ha duit aquí 
La font qui no vessa, la font qui no plora, 
me fa plorar a mi. 
Sembla que era ahir 
que dins el misteri de l'ombra florida, 
tombats a la molsa, 
passàvem les hores millors de la vida. 
De l'aigua sentíem la música dolça, 
dintre la piscina guaitàvem els peixos, 
collíem poncelles, caçàvem bestioles, 
i ens fèiem esqueixos, 
muntant a la branca de les atzeroles. 
Ningú sap com era 
que entre l'esponera 
de l'hort senyorívol, 
creixia la rama d'antiga olivera 






RECORD DE SÓLLER

Amic, teixiu aquesta visió de la infantesa...
Ja coneixeu la vila d'ombrívols carrerons,
la rica vall de Sóller, entre serrals estesa,
on totes les vivendes tenen un hort al fons.
Era senyor de casa el somni de la sesta;
la posadera em feia senyal de que emmudís,
posant-se els dits als llavis; una verdor xalesta
pel portaló guaitava com auri paradís.
L'hort m'oferí refugi, capçal la soca blanca
del taronger; en l'herba em vaig tombar; l'eixam
d'insectes, com espurnes, brunzia per la tanca,
i em feia pessigolles al front l'espès herbam.
Eren les verdes tiges profunda columnada;
filtrava, ran de terra, l'esguard per allà endins;
dansaven les corol.les de fulla acarminada,
com baiaderes entre pilars esmaragdins.
Llavores un misteri per mi es va descloure,
torbant la fonda calma del cor adolescent:
entrà una jovenesa amb els cabells a lloure
que un raig de sol feria com nimbe resplendent.
Amagatall cercava per treure's una pua
del cos; a totes bandes girà l'ull inquiet;
s'alçà la falda roja, mostrà la cama nua
que més amunt tenia una blancor de llet.
Mon cor, davant la casta nuesa, va suspendre
son ritme; una calrada bullenta vaig sentir;
l'esglai que sentiria la bergantella tendra
que es creia tota sola, si s'adonés de mi!
I el nin va tornar home... Quin esperit dins una
espina de figuera de moro va saltar
a l'abscondit ivori de l'Eva, tan dejuna
de dar-me el fuit de l'arbre simbòlic a flairar?
Mai més l'he retrobada; i veig com aquell dia,
fa quaranta anys, la nina que no em coneix tampoc,
i el món d'una edat nova, inconscient m'obria,
incendiant la porta sense percebre el foc.
Amic, teixiu aquesta visió de la infantesa,
vos que caceu libèl.lules en la presó del rim,
prenent-les per les ales amb tanta subtilesa
que no se perd ni un àtom del matisat polsim.






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