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martes, 25 de octubre de 2011

5205.- ALICIA ES. MARTÍNEZ JUAN


Alicia Martínez es Licenciada en Ciencias de la Información - ha trabajado 20 años en distintos medios de comunicación-, actriz, poeta y tabernera: los últimos años los ha dedicado a gestionar con su compañero, Isaac Alonso, el Bar El Dorado-MAE, ahora Asociación Literaria, que se ha convertido en referencia poética en toda España. El último proyecto en el que se ha embarcado, siempre buscando la reconexión poesía-pueblo, ha sido la organización del Festival de Poesía de Valencia Vociferio, del que está preparando su segunda edición. Su naturaleza poética la empuja hacia la oralidad y la dramatización lírica.

Corazones de manzana, editado por el sello valenciano Cocó, es el primer poemario de Alicia Es. Martínez Juan. Un trabajo que ha acabado siendo algo más complejo que un poemario puesto que se crece con una colaboración o coautoría con la diseñadora Fransini, afincada ahora en París, de manera que la propuesta artística de la pintora ha venido a dialogar con los poemas convirtiendo el libro en mucho más que un poemario de una autora: es un constructo sobre la sociedad actual que no puede dejar indiferente. De él ha dicho el poeta Enrique Falcón en el prólogo de este poemario, que antes de llamarse Corazones de Manzana fue La Conjur(g)ación de los con-versos:

“Acta levantada para dar noticia de dicha conjura, Corazones de manzana ha querido saber mirar lo que no mira nadie. Las condiciones de la conciencia en los cuerpos y en el espíritu expropiado de las clases trabajadoras. El atropello persistente sobre todo lo femenino. El olor de una ciudad que se quiere inodora y deslumbrante. Los muertos de Julio y su silenciamiento de doble muerte. El arrodillamiento íntimo de la conciencia del periodista. El acallamiento de quienes han sido arrojados a las cunetas de la historia. La canalla elaboración de lo que el poeta Antonio Orihuela (escritura la de Antonio tan cercana a ésta de Alicia Martínez) llamaría “la falsa palabra”. Los regímenes invisibles de la reclusión. Las maneras con que un hombre, paulatinamente, se convierte en un impostor…

Contra el nihilismo de nuestro tiempo se levantan estos poemas. Lo hacen con veracidad y sólo por esto ya se merecen nuestro estremecimiento. Desde las profundidades de un sistema caníbal, desde las gargantas de este modelo de desarrollo contra el ser humano…”
Blog del Libro: http://corazonesdemanzana.blogspot.com



Algunos poemas del libro:



Soy la que mancilla las palabras
La que escucha el viento,
el tráfico, las sirenas y los llantos
mientras tú hablas
desnuda tu sangre
a jirones el asfalto
Soy aquella que imprime versos en versalita
que cierra los ojos
transcribe mentira y gorda
Mira hacia atrás/ cuello roto
Ahora, en las ruinas de tu calle, compongo un edificio enfermo
y grito, como diría el poeta: I’m a fucking journalist.





I

Un beso, corazón,
y todo habrá valido la pena.
No hacer nada
para estar contigo.
Ése es mi precio.



II

Vi llegar la bomba,
silbaba el aire.
En el preciso instante
antes del impacto
desaparecí por el espejo.



III

¡A las barricadas¡
¡A las barricadas¡
Me eché a dormir
y el fuego no me alcanzó.
No desperté.






RÉQUIEM por los trabajadores

Huestes de ángeles imperiofollados
recogen a los trabajadores del mundo
se arrojan tierra a los ojos

Hoy se firma el Acta de Defunción del siglo XX

No voy a hablar. Lo prometo
No gritaré
No levantaré banderas
ni haré sonar trompetas de guerra
No volveré a llamarles camarada
ni siquiera compañera

¿Qué acaso compartimos el pan?

Ya no hay nada que decir
Puta me entrego.
Mis manos. Mis hombros.
Mis piernas.
Mi cabeza. Mi sexo
Yo ya no soy yo.
Soy tu mano de obra…
Hazme lo que quieras







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A Isaac

"Cuando una madre amamanta a su hijx, el cordón umbilical
cercenado al nacer vuelve a crearse, esta vez tejido
con fino hilo de plata, invisible a la vista.
Un vínculo que va más allá del amor."



Recupero los siglos perdidos por el hombre
con sólo un gesto de mi pecho cíclope.

Miro tu perfil cincelado en carne nueva
Tus ojos, verde selva, todavía extravían la mirada
El mismo bosque perdido con el que tu padre
sembró de amor las sangres de las que naciste

Siete soles, desde entonces, te han alumbrado
Siete lunas han mecido tu sueño
y compartido mis vigilias
Aún la lluvia no ha mojado tu piel;
el viento de otoño se retrasa
y ya una lágrima mía ha desbordado tu rostro
- ordeñada por tu respiración de cachorro hambriento -
Amamantarte con sangre de mi vientre, si es preciso

He descubierto mi pecho para ofrecértelo,
ahíto de savia.
Me he desvestido de siglos
para darte a la mujer que me habita

Tú, rosa fruncida, a la espera de rocío
Manos vagabundas de caricias
Llanto seco

Cierro los ojos
Escucho el rumor de tambores viejos
el aullido de las lobas
el latido de las mujeres muertas
la llamada de las madres - la Madre -
Hundo mis pies en la tierra húmeda
tierra de conchas rotas
Y avanzo

Te rodeo de abrazos
Mi carne cae sobre la tuya
Te envuelvo
Madre e hijo son, otra vez, uno
Simiente y tierra
Sol y agua
Luna y sueños

Cubrid mis senos henchidos de vida
Sólo ahora se mostrarán de uno en uno

(a Isaac, por no rendirse)









Clavó
y quebró la cal de los entierros
La roca devolvió la voz
a quienes la habían emitido
Los otros afinaron violines
en la espera
Afilaron uñas
Desenterraron uno tras otro
huesos de herrumbre
El eco se convirtió en olivo








La mujer se alejó del bosque.

La mujer se alejó del bosque.
Allí había volado sobre el azufre de las coníferas
Cavado las tumbas de las semillas viejas
Había bebido a cuatro patas en el arroyo
y copulado con los mastines del amo
En el centro del Bosque
geostáticamente localizada por las mujeres del pueblo
Allí ingirió hongos hasta convertirse en piedra
Fósil de cuentos y maitines
Lazo rojo en las cunas de los bebés muertos
Habló con Dios hurgando en la tierra de soledades
Pintó helechos, sus fosas, en pieles de murciélago incineradas
Se tatuó una abeja en su pecho cíclope
Y sintió miedo sólo durante el día

La mujer se alejó del bosque
arrastrando los pies con agujas trenzadas
En la ciudad siguió caminando...
Semáforos con copa y sin raíces
Animales con gafas, plantas de cuatro tallos
Cada día amanecía seis veces
Seis veces mojaba su cuerpo bajo la ducha
y se torturaba los tobillos con un punzón
y entre los dedos llevaba siempre el filo de una lata

Seis veces cambiaba su vestido, sus botas, sus medias
Seis veces se maquillaba.
En el espejo, sólo agua: condensación de vacíos
La raya de los labios, negra, dura, límite del tiempo
Seis veces se peinaba con sumo cuidado

La mujer que abandonó el bosque no encontró al hombre en la ciudad









La historia

Atardece en el Polígono
Dos mujeres cruzan vuelos
Todavía están los obreros en la oficina

UNA MUJER
Canta un agua de su tierra

Los árboles atrapados en la acera
acarician su cabello
Lanza hojas al aire

Cartas de amor
que habrán de cruzar el mar
Sus ojos le están viendo. Él
Sonríe

MUJER DOS
A falta de abrazos
se rodea el cuerpo con sueños
Fuerte
no vaya a salir volando

Escucha el canto africano
y lucha por cruzar la tierra
de costa a costa. Con él.
Sonríe

Anochece en el Polígono
Ya no se oye a los pájaros
Los obreros se van a casa