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jueves, 23 de febrero de 2012

6129.- ÉMILE NELLIGAN

Émile Nelligan
(1879-1941)

Por Jaime Serey
El 11 de enero de 2006. Montreal. Canadá. Desciendo de la estación del metro Côte-des-Neiges. Apenas sumergido de la negrura del subterráneo, el cielo gris me riega de hielo. La nieve blanquecina a mis pies, lisa e impura, me lleva hacia mi solitario destino: Voy a visitar una tumba al cementerio Côte-des-Neiges dónde descansa uno de los maestros de la poesía de Québec, de la poesía canadiense: Émile Nelligan. Tendría hoy 120 años...

Poeta en el alma y en la sangre, fue necesario esperar su muerte (y bien más allá) para reconocer su obra, hasta llevarla a la cima o estudiarla en la Universidad. Se decía que era un demente, pero un demente por su temperamento rebelde y su amor por el verbo que lo llevaron a sacudir la sociedad de Montreal estricta y conservadora de la época.

Nacido el 24 de diciembre de 1879, en la calle La Gauchetière en Montreal, de un padre irlandés anglófono y de una madre canadiense francesa, "Émil Nélighan" como le gustaba firmar a veces sus poemas, siempre compartió entre estas dos culturas, francófona y anglófona. Y sin embargo, elegirá el francés como lengua de predilección, en homenaje a su madre, quién desempeñó un papel importante durante toda su existencia.

"Cabellera negra, abundante y descuidada, y las mechas ligeramente onduladas, a lo Maurice Rollinat, poeta (1846-1903), grandes ojos con unos reflejos de acero cuya niña se dilata a veces y brilla como un fuego extraño. Su boca, sobre cuál se dibuja una sonrisa suavemente triste, parece solo estar formada que para recitar los versos. Marcha a largos pasos, el cuerpo encorvado y la cabeza ligeramente inclinada hacia atrás, como si su mirada tenía que elevarse sobre el mundo real para ir a perderse en los infinitos azulados, al país azul del sueño. Su voz es grave y arrastrada, con un ligero acento inglés, que no es carente de encanto."

Émile Boulanger, mentor de Nelligan- 1900. .................
Alumno mediocre sobre los bancos del Monte Santo- Louis, del Colegio de Montreal, y del Colegio Santa Maria, Émile Nelligan descubre poco a poco la poesía. En 1897, abandona sus estudios y se convierte en miembro de la Escuela literaria de Montreal, una asociación de jóvenes artistas poetas, narradores, ensayistas, historiadores y pintores, fundada en 1895. Esta decisión no hará más que empeorar la animosidad ya existente entre su padre y él.

El 26 de mayo de 1899, Émile Nelligan hace sensación recitando tres poemas de su obra. El Talismán, Sueño de artista y la muy bonita Romanza al vino. Fue el delirio en toda la asistencia; aclamaciones y elogios para un grande y verdadero poeta, que venia de nacer…



EL TALISMÁN

Por la lucha que se abre en los limites de los malos días
Mi madre me hizo un pequeño retrato de ella,
Una ofrenda a la cual desde ahora yo permanezco fidel
Y que a mi cuello se suspende con un cordón de terciopelo.

"Sobre el altar de tu corazón (puesto que la muerte me llama)
Niño, te protegeré, me dice ella, siempre.
Esto que echa lejos a los funestos amores,
Como un candil de oro, guardián de una capilla. "

¡Ah! ¡Quédate tranquilo en las oscuridades del féretro!
Este talismán consagrado de mi juventud en luto
Preservará tu hijo de los brazos de la Lujuria,

Mientras tenga miedo de ver un día, sobre tu retrato,
Correr de tus ojos suaves los llantos de una herida,
¡Madre! Yo me moriría, lleno de eterno pesar.





SUEÑO de ARTISTA

A veces tengo el deseo de una hermana cándida y suave,
De una hermana angelical con una sonrisa discreta:
Una hermana que me enseñe suavemente el secreto
De la plegaria como se debe ser, de esperar y de atender.

Yo tengo este deseo muy puro de una hermana eterna,
De una hermana de amistad en el reino del Arte,
Quién me sabrá resguardar a mi lámpara muy tarde
Y que me cubrirá con los cielos de su pupila;

Quién me tomará las manos a veces en las suyas
Y me susurrará de inmaculados consejos,
Con el encanto alado de las voces musicales;

Y por quien yo haré, si abordo a la gloria,
Florecer todo un jardín de lirio y soles
En el azul de un poema ofrecido a su memoria.





La ROMANZA del VINO

Todo se mezcla en un vivo resplandor de alegría verde.
¡Oh! ¡La hermosa tarde de mayo! Todos los pájaros en coro,
Así como las esperanzas pasadas de mi corazón,
Modulando su preludio a mi encrucijada abierta.

¡Oh! ¡La hermosa tarde de mayo! ¡La alegre tarde de mayo!
Un órgano a lo lejos estalla en frías melodías;
Y los rayos, así como púrpuras espadas,
Punzan el corazón del día que se muere perfumado.

¡Estoy alegre! ¡Estoy alegre! En el cristal que canta,
Sirve, ¡Sirve el vino! ¡Sirve aún más y por siempre,
Para que pueda olvidar la tristeza de los días,
Dentro del odio que tengo de la muchedumbre mala!

¡Estoy alegre! ¡Estoy alegre! ¡Viva el vino y el Arte!...
Tengo el sueño de hacer también unos versos célebres,
Versos que gimen las músicas fúnebres
De los vientos de otoño que pasan lejos en la niebla.

Es el reino de la risa y la rabia
De se saberse poeta y el objeto del menosprecio,
¡De se saberse un corazón y ser comprendido solamente
Que por el claro de la luna y las grandes tardes de tormenta!

¡Mujeres! Bebo por ustedes quienes se ríen del camino
Donde el Ideal me llama abriendo sus brazos rosados;
¡Bebo por ustedes sobre todo, hombres de frentes sombrías
Que desprecian mi vida y rechazan mi mano!

¡Mientras que todo el azul se estrella en la gloria,
Y que un himno se entona al renacimiento dorado,
Sobre el día que expira, yo no lloro,
Yo que voy avanzando a tientas dentro de mi juventud negra!

¡Estoy alegre! ¡Estoy alegre! ¡Viva la tarde de mayo!
Estoy locamente alegre, sin estar ebrio!...
Será que estoy al fin feliz de vivir;
¿Finalmente mi corazón se habrá curado de gustar?

Las campanas cantaron; el viento de la tarde exhala...
Y mientras que el vino fluye a alegres mares,
Estoy tan alegre, si alegre, en mi risa sonora,
¡Oh, Si alegre que tengo miedo de estallar en sollozos!






Sin embargo la decadencia ya se advertía aparecer. Tras su triunfo, se aparta poco a poco del mundo extrínseco atraído por el delirio y por la esquizofrenia, se siente constantemente perseguido y su obsesión lo transfiere a la paranoia. Su angustia es brillante en su última obra "La nave de oro".



La NAVE de ORO

Fue una gran Nave tallada en oro macizo:
Sus mástiles tocaban el azul, sobre los mares desconocidos;
La Cyprine de amor, con sus cabellos dispersos y sus carnes desnudas,
Se extendía a su proa, al sol excesivo.

Pero vino una noche a golpear el gran arrecife
En el Océano tramposo donde cantaba la Sirena,
Y el naufragio horrible inclinó su casco
A las profundidades del Abismo, un inmutable ataúd.

Fue una Nave de Oro, que los flancos diáfanos
Revelaban los tesoros que los marineros profanos,
- Aversión, Odio y Neurosis - entre ellos disputaron.

¿Qué permanece de él en la tormenta breve?
¿Que pasó a ser mi corazón, buque abandonado?
¡Inevitablemente, el se hundió en el abismo del Sueño!





El 9 de agosto de 1899, cuatro meses antes de su vigésimo aniversario, Se interna a Émile Nelligan en el asilo Saint-Benoît-Joseph-Labre, en el pueblo de Larga-Punta, hasta octubre de 1925, fecha en que se transferirá al hospital Saint-Jean-de-Dieu. Tras su internación, el poeta casi no escribirá, si no son retranscripciones de sus poemas favoritos que le incumben en la memoria. Se morirá el 18 de noviembre de 1941 a la edad de 61 años.


Nelligan hoy...

Los jóvenes actuales se identifican con él, pero toman también conciencia que si Émile Nelligan hubiera vivido hoy, su vida habría podido ser diferente. Son fascinados por el poeta maldito, debido a su destino trágico y esto es interesante de ver que la sociedad actual rechaza aún a los artistas…

La muerte de Nelligan marca en realidad su principio. Su obra inacabada va más que nunca atraer y a fascinar al público. Se publican sus recopilaciones y ediciones de todas las clases: de lujo, críticas, ilustradas, antológicas... sin olvidar la traducción inglesa de Fred Cogswell, parecida en 1983. Se dedican a Nelligan, tesis de doctorado y master. Desde 1979, por iniciativa de Maurice y Gilles Corbeil, se concede hoy un premio Émile-Nelligan anualmente a un poeta canadiense.

Nelligan se volvió todo un clásico, un nombre inevitable en la historia de la literatura de Québec.





Hoy, te reencuentro, hermano de rimas y locuras... tus huesos descansan bajo esta nieve inmaculada que me rodea... En el fondo de tu tumba, tú te ríes aún de tus detractores, que te indicaron con el dedo, ya que siempre lo que contó para ti, fueron las palabras y la Poesía…

¡Hasta luego, Vate y dame la fuerza de continuar sobre la "autopista" de la literatura!


http://www.letras.s5.com/js130106.htm



Soir d'hiver

Ah! comme la neige a neigé!
Ma vitre est un jardin de givre.
Ah! comme la neige a neigé!
Qu'est-ce que le spasme de vivre
A la douleur que j'ai, que j'ai.

Tous les étangs gisent gelés,
Mon âme est noire! Où-vis-je? où vais-je?
Tous ses espoirs gisent gelés:
Je suis la nouvelle Norvège
D'où les blonds ciels s'en sont allés.
Pleurez, oiseaux de février,
Au sinistre frisson des choses,
Pleurez oiseaux de février,
Pleurez mes pleurs, pleurez mes roses,
Aux branches du genévrier.

Ah! comme la neige a neigé!
Ma vitre est un jardin de givre.
Ah! comme la neige a neigé!
Qu'est-ce que le spasme de vivre
A tout l'ennui que j'ai, que j'ai...


Noche de invierno

¡Ay, cómo nevó la nieve!
Mi ventana es un jardín helado.
¡Ay, cómo nevó la nieve!
¡Qué es el espasmo de la vida, qué,
Al lado del dolor que hay en mí, que hay!

Los estanques todos gélidos yacen
Negra es mi alma. ¿Adónde voy? ¿En dónde vivo
Sus esperanzas todas gélidas yacen.
La nueva Noruega soy
De la que huyeron los rubios cielos.

Llorad pájaros de febrero por el sombrío
Escalofrío que hay en las cosas.
Llorad pájaros de febrero,
Llorad mis rosas, llorad mis llantos,
Entre las altas ramas del cedro.

¡Ay, cómo nevó la nieve!
Mi ventana es un jardín helado.
¡Ay, cómo nevó la nieve!
¡Qué es el espasmo de la vida, qué,
Al lado del tormento que hay en mí, que hay!





À Georges Rodenbach

Blanc, blanc, tout blanc, ô Cygne ouvrant tes ailes pâles,
Tu prends l'essor devers l'Éden te réclamant,
Du sein des brouillards gris de ton pays flamand
Et des mortes cités, dont tu pleuras les râles.

Bruges, où vont là-bas ces veuves aux noirs châles ?
Par tes cloches soit dit ton deuil au firmament !
Le long de tes canaux mélancoliquement
Les glas volent, corbeaux d'airain dans l'air sans hâles.

Et cependant l'Azur rayonne vers le Nord
Et c'est comme on dirait une lumière d'or,
Ô Flandre, éblouissant tes funèbres prunelles.

Béguines qui priez aux offices du soir,
Contemplez par les yeux levés de l'Ostensoir
Le Mystique, l'Élu des aubes éternelles !


A Georges Rodenbach

Blanco, blanco, todo blanco, oh Cisne que abres tus pálidas alas,
levantas el vuelo ante el Edén que te llama,
del seno gris de la neblina de tu país flamenco
y de muertas ciudades, cuyo estertor lloraste.

Brujas, ¿a dónde van las viudas de negros mantos?
¡Por tus campanas se propague tu luto en el cielo!
A lo largo de tus canales, con toque melancólico
doblan las campanas, cuervos de bronce en el aire claro.

Y, sin embargo, el azul irradia hacia el Norte
como si fuese una luz de oro
que deslumbra, oh Flandes, tus fúnebres pupilas.

Monjas que rezan en los oficios vespertinos,
contemplen por los ojos levantados de la Custodia
¡al Místico, al Elegido de las albas eternas!

Versión de León Plascencia Ñol y Francoise Roy






Sur un portrait du Dante

C'est bien lui, ce visage au sourire inconnu,
Ce front noirci du hâle infernal de l'abîme,
Cet oeil où nage encor la vision sublime :
Le Dante incomparable et l'Homme méconnu.

Ton âme herculéenne, on s'en est souvenu,
Loin des fourbes jaloux du sort de leur victime,
Sur les monts éternels où tu touchas la cime
A dû trouver la paix, ô Poète ingénu.

Sublime Alighieri, gardien des cimetières !
Le blason glorieux de tes oeuvres altières,
Au mur des Temps flamboie ineffaçable et fier.

Et tu vivras, ô Dante, autant que Dieu lui-même,
Car les Cieux ont appris aussi bien que l'Enfer
À balbutier les chants de ton divin Poème.


Sobre un retrato de Dante

Es él, ese rostro de sonrisa desconocida,
esa frente quemada por el bronce infernal del abismo,
este ojo donde nada aún la visión sublime:
el Dante incomparable y el Hombre ignorado.

Tu alma hercúlea, nos hemos acordado,
lejos de los pérfidos, celosos de la suerte de su víctima,
sobre los eternos montes cuya cima tocaste,
debió hallar la paz, oh Poeta ingenuo.

¡Sublime Alighieri, guardián de camposantos!
El glorioso blasón de tus obras altivas,
en el muro del Tiempo ondea orgulloso e imborrable.

Y vivirás, oh Dante, tanto como Dios mismo,
pues los cielos aprendieron, igual que el infierno,
a balbucir los cantos de tu divino Poema.

Versión de León Plascencia Ñol y Francoise Roy







Devant deux portraits de ma mère

Ma mère, que je l'aime en ce portrait ancien,
Peint aux jours glorieux qu'elle était jeune fille,
Le front couleur de lys et le regard qui brille
Comme un éblouissant miroir vénitien !

Ma mère que voici n'est plus du tout la même ;
Les rides ont creusé le beau marbre frontal ;
Elle a perdu l'éclat du temps sentimental
Où son hymen chanta comme un rose poème.

Aujourd'hui je compare, et j'en suis triste aussi,
Ce front nimbé de joie et ce front de souci,
Soleil d'or, brouillard dense au couchant des années.

Mais, mystère de coeur qui ne peut s'éclairer !
Comment puis-je sourire à ces lèvres fanées ?
Au portrait qui sourit, comment puis-je pleurer ?


Ante dos retratos de mi madre

Mi madre, y cómo la amo en este retrato antiguo,
pintado en días gloriosos cuando ella aún era joven,
color de lis la frente y la vista que brilla
como resplandeciente espejo veneciano.

Pero mi madre ya no es en absoluto la misma:
le ahuecan las arrugas el mármol de la frente,
el brillo se opacó de aquel tiempo emotivo
cuando su himen cantaba como un poema rosa.

Ahora mismo comparo, y eso me hace estar triste,
esa frente nimbada y esta frente inquieta:
sol de oro y densa bruma en la edad del crepúsculo.

¡Oh misterio del alma que no puede aclararse!
¿Cómo he de sonreírle a esta boca marchita?
Y al retrato que ríe ¿cómo puedo llorarle?

Versión de Marco Antonio Campos


Quelqu'un pleure dans le silence

Morne des nuits d'avril;
Quelqu'un pleure dans la somnolence
Longue de son exil;
Quelqu'un pleure sa douleur
Et c'est mon cœur !


Alguien llora en silencio...

Alguien llora en silencio
de las noches de abril;
alguien llora el entresueño
largo de su exilio;
alguien llora su dolor,
y es mi corazón...

Versión de Marco Antonio Campos