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viernes, 10 de febrero de 2012

5997.- DAVID LEDESMA VÁSQUEZ



DAVID LEDESMA VÁSQUEZ
Guayaquil, ECUADOR 1934-1961. Poeta y periodista. En los cortos veintisiete años de su vida, fundó un grupo poético "Club 7", con su revista, junto a Ileana Espinel, Gastón Hidalgo, Sergio Román Armendariz y Álvaro San Feliz. Publicó en vida: Cristal (1953); Club 7 -coautor- (1954); Gris (1958); Los días sucios -coautor- (1960). Además están sus libros: Cuaderno de Orfeo -póstumo- (1962); Antología personal -póstumo- (1962); La risa del ahorcado o La corbata amarilla -inédito-; Poemas para Guatemala -inédito-; Elegías -inédito-; Teoría de la llama -inédito-; Cuba en el corazón -inédito e inconcluso-. Consta en las antologías: Lírica ecuatoriana contemporánea (1979); Poesía viva del Ecuador (1990); La palabra perdurable (1991) y Manglar de voces (2009).






POETICA POSIBLE


Yo nací con el símbolo errante de todas las gaviotas.
Con los pies andariegos y sueltos;
con la sed de la miel del camino,
con las manos queriendo ser alas
y los ojos buscando horizontes...






DISTINTO


El pájaro que tiene solo un ala,
la naranja cuadrada,
el árbol tenso
que tiene raíces para arriba
y el caballo que galopa para atrás,
solo ellos me entienden.
Mis hermanos,
mis diferentes semejantes que amo.


Y un día,
distinto,
sin pareja,
con ellos cavaré un hoyo muy negro
donde meterme con mi sombra a cuestas.














ARITMÉTICA


Me decían los chicos de la escuela
-Aprende la aritmética.
-David, estudia la aritmética…
-Tú no sabes aritmética. ¡Eres un tonto!
Me gritaba mi padre diariamente:
-Estudia la aritmética,
¡aprende la aritmética!...
Si no sabes la tabla de sumar,
no irás al cine el domingo,
ni al corrousel, ni al foot-ball…
Hay que saber que dos y dos son cuatro
para poder vivir.
Me rogaba mi madre, entristecida:
-Aprende la aritmética,
estudia la aritmética:
si no sabes restar y dividir
no tendrás un futuro,
ni dinero, ni casa, ni amigos, ni coche…
Y no aprendí las tablas de aritmética.
Ni he logrado el futuro, ni el coche, ni el amigo;
pero he tomado todos los dones de la Vida,
gozándolos intensa y plenamente.














EL POEMA FINAL


De pronto,
como cortado o incompleto,
como un silencio nada más,
desciendo,
como una sequedad en la garganta,
como una pausa en que vacila el aire.
Amor mío… Amor mío…
¿Qué cosa puedo darte?
Tú me has dado tan solo tu presencia,
tu sonrisa y a veces tu aliento,
una proximidad nada más.
Yo te regalo un muerto. Cuídalo bien.
Es tuyo.
Solamente recuérdalo,
cierta fecha de octubre
porque donde tú naces yo termino.
Y mientras tú me pienses, viviré.
De pronto
toda la vida se hace un punto,
se hace un grito,
se hace la más perfecta y dulce música.
Perdóname, hija mía. No conozco
sino tu leve risa de inocencia.
Perdóname si sola, si desnuda,
si limpia te he dejado;
torno a la soledad. Allí he vivido.
Perdóname, tú, madre.
No me entienden.
Si un ruido horrible suena en la cabeza,
si una cosa sin nombre nos agobia,
si algo estalla de pronto… ¿Qué ha de hacerse?
El prudente tal vez buscará un médico,
el ocioso tal vez dejará estarse las venas en su sitio,
pero el que es todo corazón y siente
por el pellejo igual que las arterias,
¿qué ha de hacer, me pregunto?
Si de pronto
uno repugna ante uno mismo.
Si cada corazón,
cada pulgada
de íntimo dolor pesa y resuena
como pasos andando por adentro,
como trompadas…
Amor mío, perdóname. Lo sé.
Ahora ya puedo amarte. Nada más.
Puedo decir que estoy en ti, que vivo
libre, sin huesos,
como un aire vivo,
como algo que sí puedes amar.
Ah! Lo demás. Ya lo demás no importa…
Simplemente no se es.
No quedan huecos.
Apenas un momento de silencio
y nada más.
La rueda sigue andando.
El molino no deja de moler.
Ni nadie pierde su trabajo a causa de un tornillo que se rompe.
¿Lloran? No sé.
Yo no he querido el llanto.
Adoro las inmensas bocas frescas
que se abren al impulso de la risa.
Y la música adoro. Y la alegría.
Y las cosas más limpias de los seres:
por ejemplo, los besos, los adioses,
la mano que se pone sobre el hombro,
los niños y los perros indefensos.
Pero de pronto es necesario irse.
De pronto es necesario ser no-ser,
abrirse una ventana,
o acabarse
sencillamente
como podremos hoy, mañana o el Domingo
tú, yo o fulano
hacer paréntesis,
borrarse del paisaje, hacerse humo.














TEORIA DE LA LLAMA


Ya no soy más
el hijo de mis padres,
sobrino de mis tías,
nieto de mi abuela;
el ciudadano
que portaba la cédula
número 1317284,
que -en pie- cantaba un himno nacional
y que firmó: David Ledesma
sobre cartas
y cheques
y canciones.
He muerto en mí para resucitarme.
Un nuevo ser me viste.
Ya no puedo decir que soy un hombre
ni que vivo en tal parte,
ni que amo,
ni que soy. Ya no soy.
Me transfiguro
en una entera llama de Poesía
que arde,
crepita
y ruge
desde adentro.
Puedo tener un rostro como un viento,
un hueso como un río,
una muerte como una canción.
Mi ser no es esta costra.
No soy yo.
Ni es mi familia.
Ni es mi pueblo. Ni
es siquiera mi nombre.
Es un espacio luminoso y puro.
Un punto indefinido.
Intangible.
Inasible.
Indescriptible.
Una partícula
de fuerza,
de combate
que me nutre con sus tremendas brasas.
Ahora puedo morir,
puedo vivir también,
sobre mi cuerpo pueden caer piedras,
puede, bajo mis plantas hundirse el suelo:
y no caeré,
ni sufriré dolor.
La Llama me alimenta.
Me sostiene.
Estoy enteramente poseído
de una fuerza que es magia
y armonía.
No busco las palabras hermosas,
ni quiero los sentimientos nobles;
no busco ni siquiera el tono melodioso de la voz,
no busco nada,
mi voz es parte de la Llama,
es un instrumento al servicio de la Llama.
Y este fuego letal,
sagrado,
inexplicable,
me nutre y me posee.
Y ardo
nada más.
Tocado estoy de Gracia y de Misterio.












ESTUDIO PARA NARCISO


A Paul Valéry


El agua violeta entre tus manos
Y la tarde... Y sus piras infinitas
quemando de amaranto tus cabellos
Tranquilo tú, desnudo de ti mismo,
para admirar el fondo de tu estanque
tu adormecida sed y tu cintura
de nácar -si se quiere- o de durazno
Tu sexo de naranjo sin estío.
Tu sangre ebria de sol. Y tu minorada
de áspid, de triángulo sin sombra
Tu pulso. Tu estatura de verano.
Y el mar en verdes cópulas de espuma


Debiera hacerte dique si eres río.
Debiera hacerte red inconmovible,
para el perfil etéreo de tu aliento
Debiera no quebrarte el alba pura.
pero tu voz se torna mi silencio..
Y muero en ti. Y mueren mis gaviotas
Y el mar -desde tus labios imposibles-
me nombra en ti, me asedia con sus
con cítaras y abismos y misterios.
Y caigo yo vencido. Y tú vencido,
sin lámparas, sin diques, sin barreras
Y pierden paz mi alma y mi sendero
Y Dios, de bruces, ante ti, se rinde.










ELEGÍA
Sangre pura con miel en las axilas"
Jean Aristiguieta


¡Oh soledad completa de tu axila!
Dulce tibieza de vellón tan suave
en donde nace —en un espasmo absorto —
tu desnudez más Intima. Y la llama
tan pálida que hiere tus pupilas
con esa lividez que es de otro mundo:
un mundo en donde —acaso— ya no existen
sino tus finas cejas perseguidas
por un viento de aroma —yodo y sangre—
en el país extraño de tu rostro.


(De Cris)










LA ESCALERA


Pesado el esqueleto.
La madera
dura para los pasos.
EL retorno
familiarmente untados los zapatoS.
Truncas.
A media lengua las palabras.
Ya no puedo volver.
No vale el sueiío.
Porque si hubiera llanto.
Sed.
O grito.
Me pusiera a gritar toda la noche.
No subiré.
Porque el caer me es dulce.
Y abandonar el corazón al pozo.
Y chapotear feliz como los cerdos.
Dichoso.
Revolcándome en la espesa mugre
del alma.
Mugre elemental.
Si los dias caen sucios.
se quiebra.
Y uno cae.
Y si ya nada
vale la pena de escarbar la tierra.
Y nada más existe.
Nada más
que el roce de las piernas.
Que el lugar
donde clavar los dientes y morir.