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martes, 16 de septiembre de 2014

LÉON-PAUL FARGUE [11.101]




Léon-Paul Fargue

Léon--Paul Fargue (4 de marzo de 1876 - 24 de noviembre de 1947) fue poeta y ensayista francés.
Nació en París, Francia. Como poeta fue notable por su poesía atmosférica y detallista. Su obra pasó por numerosos movimientos literarios. Antes de alcanzar los 19 años de edad, Fargue ya había publicado en el L'Art littéraire en 1894 y su importante poema Tancrède apareció en la revista Pan en 1895.
Como opositor de los surrealistas, se hizo miembro del círculo de la poesía simbolista vinculado a Le Mercure de France.
También fue poeta de París, y más adelante en su carrera publicó dos libros acerca de la ciudad, D'après París (1931) y Le piéton de París (1939). Publicó un libro de recuerdos sobre su amigo Maurice Ravel. Era un miembro de Los Apaches y permaneció como amigo íntimo de Ravel hasta el final. Uno de sus poemas, Rêves, fue musicalizado por Ravel en en 1927.
Murió en 1947 en París y fue enterrado en el Cimetière du Montparnasse.

Obras

Poèmes, 1905
Nocturnes, 1905
Tancrède, 1911
Pour la musique, 1912
Banalité, 1928 (ilustrado en 1930 por Roger Parry)1
Vulturne, 1928
Épaisseurs, 1929
Sous la lampe, 1929
Ludions, 1930
poesies,1971






File:Léon-Paul Fargue, Maurice Ravel, Georges Auric, Paul Morand.jpg
Léon-Paul Fargue (primero por la izquierda), Maurice Ravel, Georges Auric, Paul Morand.




AETERNAE MEMORIAE PATRIS

...Desde entonces hay siempre, suspendido en mi frente y doliéndome,
 Desleído, endurecido por el salitre y agrio, como una tela de araña que cuelga en un sótano,
Un velo de lágrimas siempre dispuesto a caer sobre mis ojos.
Ya no me animo a mover la mejilla; el más pequeño movimiento reflejo, el menor tic
Acaba en lágrimas.


Si olvido un instante mi dolor,
De pronto, en medio de una aventura, en el soplo de los árboles,
En la masa de las calles, en la angustia de las estaciones,
Del brazo de un viejo amigo que habla con dulzura
O en un lejano gemido,
Al llamado de un silbato que siembra el frío bajo los hangares,
O en un olor de cocina, una tarde
Que recuerda un silencio de antaño en la mesa,
Producido por cualquier cosa
O tocado como por un golpe seco del dedo de Dios en mi ceniza,


¡Resucita! íY desenvaina! Y me atraviesa con el golpe mortal salido de la batalla invisible,
Tan fuerte como la catástrofe que revienta el túnel,
Tan pesado como la ola del fondo que se amasa como una mar serena,
Tan alto como el volcán que arroja su corazón a las estrellas.
Así pues dejé que te fueras sin devolverte nada
De todo lo que en el corazón me habías puesto de ti.
Te había cansado de mí, y me dejaste,
Y era necesaria esta noche de verano para que comprendiese.
¡Piedad! Yo que quería... No supe... ¡Perdón, de rodillas, perdón!
Que yo me hunda al fin, pobre osario que se desmorona, oh pobre bolsa de herramientas de la que la vida se libra en un rincón en un alzarse de hombros...


Ah, los estoy viendo, mis amados. Padre mío, te veo. Te veré siempre acostado en tu lecho,
Justo y puro delante del Maestro, como en los tiempos de tu juventud,
Sereno como la barca amarrada en el puerto, con las velas recogidas, con los fanales apagados,
Con tu sonrisa misteriosa, incómoda, inmóvil para siempre, orgulloso de tu secreto, liberado de toda tu tarea,
Presa de todas las manos de las luces enhiestas y endurecidas del pleno día,
Ebrio del olor de mártir de los cirios,
Con las flores que habían cortado para ti en la terraza;
Mientras lloraba la canción de un pobre por encima de los techos de los talleres de un patio,
Mientras, por todas partes, los ruidos de pasos apresurados se entrechocaban y se equivocaban
Y que los tambores de la Muerte abrían y cerraban las puertas.


Te he buscado, te he llevado en mí;
Por todas partes. En un jardín con un quiosco vacío donde yo estaba solo
Delante de la reja de un crepúsculo que se hunde y se apaga, como un navío se incendia detrás de la arboleda...
Un día... en alguna ciudad de provincia con los ojos entrecerrados que da vueltas y se apaga
Delante de la caricia apresurada de los trenes...
En un comercio donde se mueven con aire hosco figuras de ceniza;
En la playa vacía donde sopla el olvido;
En las arrugas de las calles y en los gritos de los viajes...


Al alba, pasando la barrera, en un barrio de fábricas.
A la vuelta de una calle, una lluvia de carbones lanzada por manos invisibles;
Un caño que arroja humo sollozando...
En los barrios periféricos, en las calles sin salida donde rugen las sirenas, donde se quejan los aserraderos, donde se asombran los bomberos de que la llama vuelva, a esa hora en que los ricos duermen.
Una tarde, en un bosque, bajo la atenta muchedumbre de las hojas que miran allá arriba cómo se filtran las estrellas.
En el olor de las primeras mañanas y de los cementerios,
En la sombra donde los almuerzos sobre la hierba se apagaron,
Donde los insectos desertaron los telares...


En todos los lugares donde buscaba sorprender la vida,
En el signo de connivencia del misterio
He buscado, he buscado lo inhallable...


¡Oh Vida, déjame que caiga, suéltame las manos!
Bien ves que ya no eres tú, que sólo tu recuerdo me sostiene.


Traducción de Miguel Ángel Frontán.
http://literaturafrancesatraducciones.blogspot.com.es/





AETERNAE MEMORIAE PATRIS

...Depuis, il y a toujours, suspendu dans mon front et qui me fait mal,
 Délavé, raidi de salpêtre et suri, comme une toile d'araignée qui pend dans une cave,
 Un voile de larmes toujours prêt à tomber sur mes yeux.
 Je n'ose plus remuer la joue; le plus petit mouvement réflexe, le moindre tic
 S'achève en larmes.

 Si j'oublie un instant ma douleur,
 Tout à coup, au milieu d'une aventure, dans le souffle des arbres,
 Dans la masse des rues, dans l'angoisse des gares,
 Au bras d'un vieil ami qui parle avec douceur,
 Ou dans une plainte lointaine,
 A l'appel d'un sifflet qui repand du froid sous des hangars,
 Ou dans une odeur de cuisine, un soir
 Qui rapelle un silence d'autrefois à table...
 Amenée par la moindre chose
 Ou touchée comme d'un coup sec du doigt de Dieu sur ma cendre,

 Elle ressucite! Et dégaine! Et me transperce du coup mortel sorti de l'invisible bataille,
 Aussi fort que la catastrophe crève le tunnel,
 Aussi lourd que la lame de fond se pétrit d'une mer étale,
 Aussi haut que le volcan lance son coeur dans les étoiles
 Je t'aurai donc partir sans rien te rendre
 De tout ce qui tu m'avais mis de toi, dans le coeur !
 Et je t'avais lassé de moi, et tu m'as quitté ;
 Et il a bien fallu cette nuit d'été pour que je comprenne... Pitié! Moi qui voulais... Je n'ai pas su... Pardon, à genoux, pardon !
 Que je m'écroule enfin, pauvre ossuaire qui s'éboule, oh pauvre sac d'outils dont la vie se débarrasse, d'un coup d'épaule, dans un coin...

 Ah je vous vois, mes aimés. Mon père, je te vois. Je te verrai toujours étendu sur ton lit,
 Juste et pur devant le Maître, comme au temps de ta jeunesse,
 Sage comme la barque amarrée dans le port, voiles carguées, fanaux éteints,
 Avec ton sourire mystérieux, contraint, à jamais fixé, fier de ton secret, relevé de tout ton labeur,
 En proie à toutes les mains des lumières droites et durcies dans le plein jour,
 Grisé par l'odeur de martyr des cierges,
 Avec les fleurs qu'on avait coupées pour toi sur la terrasse ;
 Tandis qu'une chanson de pauvre pleurait par-dessus le toits des ateliers dans une cour,
 Que le bruit des pas pressés se heurtait et se trompait de toutes parts,
 Et que les tambours de la Mort ouvraient et fermaient les portes!

 Je t'ai cherché, je t'ai porté ;
 Partout. -Dans un square désert au kiosque vide, où j'étais seul
 Devant la grille du couchant qui sombre et s'éteint, comme un vaisseau qui brûle derrière les arbres...
 Un jour.. dans quelque ville de province aux yeux mi-clos, qui tourne et s'éteint
 Devant la caresse hâtive des express...
 Dans une boutique où bougent d'un air boudeur des figures de cendre ;
 Sur la place vide où souffle l'oubli ;
 Aux rides des rues, aux cris des voyages...

 A l'aube, hors barrière, dans un quartier d'usines,
 ... Au tournant d'un mur, une averse de charbons lancée par des mains invisibles ;
 Un tuyau qui fume en sanglotant...
 Dans les faubourgs et les impasses où meuglent les sirènes, où les scieries se plaignent, où les pompiers sont surpris par un retour de flamme, à l'heure où les riches dorment...
 Un soir, dans un bois, sous la foule attentive des feuilles qui regardent là-haut filtrer les étoiles,
 Dans l'odeur des premiers matins et des cimetières,
 Dans l'ombre où sont éteints les déjeuners sur l'herbe,
 Où les insectes ont déserté les métiers...

 Partout où je cherchais à surprendre la vie
 Dans le signe d'intelligence du mystère
 J'ai cherché, j'ai cherché l'Introuvable...

 O Vie, laisse-moi retomber, lâche mes mains !
 Tu vois bien que ce n'est plus toi! C'est ton souvenir qui me soutient !





Nocturno

Un brazo con tatuajes de oro se desliza
Desde lo alto de los árboles y toca
Suavemente en las ramas. Las hojas y las flores
Se abrazan y se entienden. Y yo vi a la culebra
Deslizarse en la quieta dulzura del crepúsculo.
Diana sobre el estanque se inclina y se enmascara
Un zapato de seda corre a través del claro
Como una voz del cielo que se une al horizonte.
Las barcas de la noche se aprestan a partir.

Otros se sentarán en la silla de hierro.
Otros esto verán cuando yo ya no esté.
La luz se olvidará de aquellos que la amaron.
No habrá ningún llamado que alumbre nuestros rostros.
No habrá ningún sollozo que hiera nuestro amor.
Nuestras ventanas estarán cerradas.
Una pareja de extranjeros
Recorrerá la calle gris.
Las voces,
Cantarán otras voces, llorarán otros ojos
En una casa nueva.
Todo será gastado y todo perdonado,
La pena será extraña y el bosque será nuevo,
Y hasta quizás un día, para amigos recientes,
Dios tendrá esa alegría que ayer nos prometió.

(Sous la Lampe, 1930.)

Traducida por Raúl Gustavo Aguirre