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viernes, 22 de agosto de 2014

YOANDY CABRERA [10.995]

Yoandy Cabrera (Foto cortesía del autor) Yoandy Cabrera (Pinar del Río, Cuba, 1982) es licenciado en Filología por la Universidad de la Habana (UH) y máster en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha sido profesor de Letras Clásicas en la UH. Obtuvo el premio Dador de Investigación en 2009. Actualmente es editor y crítico de poesía. Realiza el doctorado en Filología Griega en la UCM. Antes del Éxodo. Plagas y otros poemas AMANECER Esta mañana las palomas son barcos de nieve navíos que se precipitan sobre las olas del asfalto Las palomas no sonríen pasan taciturnas sin mover la cabeza sus patas no hacen ruido Los picos de arcilla Dios barre el corredor las empuja por cordeles en sus pechos Las palomas están muertas de mentira blanca epidemia de alba en sus plumas el pecho gris cuando resbalan en el polvo ANTES DEL ÉXODO. PLAGAS VI Leña o carbón hierve la ropa en el patio ceniza en el agua ceniza que adelgaza y purifica las sábanas mi madre se dobla y revuelve el viento levanta el polvo encendido como úlcera en sus ojos la vara de Aarón vertical hacia el cielo ceniza en el pecho IX Todo habrá de perdonársenos la torpeza de escribir en la penumbra el chocar con las palabras monstruos invisibles el milagro de palpar la tiniebla como si fuéramos una familia egipcia Moisés extendió su mano hizo de la noche un denso muro donde inclinarse al prójimo era hundirse en él asomarse al abismo Moisés apagó el rostro de Faraón y quedó su seno llama negra alumbrando en el silencio X El primogénito que vive tras el molino ha visto a la familia hebrea matar un cordero mojar un hisopo en sangre poner una señal sobre el dintel de la puerta El hijo de la molinera no ha comprendido el ritual pero hubiese ofrecido un animal a Jehová si las plagas sucesivas no hubieran destruido todo el ganado Deseaba pintar su puerta con sangre anunciar también aunque fuese egipcio la dádiva lejana y oscura que lo hacía estremecer A medianoche su cuerpo tembló como cordero blanco ante el ángel de la muerte ADÁN EN EL ESTANQUE Génesis 3:22 Como una fruta que la luz muerde el cuerpo del hombre costilla de agua en el Éufrates descubre su desnudez se bendice su dedo es dios modelando el agua busca en lo frugal y vacuo aliento perenne aura perdurable en la transparencia pasa la mano húmeda por los labios la agita modela su perfil en el aire rompe el pacto del viento y la soledad extirpa con su diestra lo invisible lo amargo funde su reflejo en el trasluz rostro réplica que le ayude a construir lo que pudo ser MOIRA Pasa la mano por el viento de la noche que como tosco muro se detiene y como músculo de ásperos bloques cenizos grises callados trae noticias amargas baldosas de un rojo profundo casi muerte Palpa el duro corazón de la noche las varas enconadas contra tu piel los balcones vengativos y cortantes de la sombra Hurga en tu abdomen vulnerable en la pálida masa de tu pecho y ve cómo el alcohol de unos días que fueron cándidos y dulces bajo el sol de abril se han vuelto un dios terrible fuerza desafiante contra lo que el dedo acarició y te vuelve un ser irracional te empuja a subir espesos montes donde cortas enloquecido el cuerpo antes venerado En la paz de tus ojos está el éxodo de todo lo que amaste y el revés de esta bondad te golpea el rostro con su alto paredón Vas perdiendo hasta el silencio y la palabra que antes se ofrecía como un don es hoy bestia huidiza Todo te abandona todo lo abandonas Pero a veces lo que amas vuelto sombra cruza los contornos del viento y como el rostro decapitado en las manos de Ágave torna a hablar en susurro semejante a los días en que un dios te cantaba al oído DÁDIVA Tras el heno encendido de la noche una lámpara que alarga mis dedos escuálidos reptiles de argamasa y sombra Tus palabras queso frío sobre la mesa o ladrillos con los que diseñabas un camino Para quién erigías solo acodado en ti inaccesible como esos ídolos en óleo que penden de la noche escalera vertical lengua cuadrada Ahora vislumbro todo el horror es una gota que se desliza entre las ramas es la muerte el don más acabado que un hombre puede ofrecer a otro hombre MANÁ Asumo hace tiempo prefiero asumir que el pan lo envía Dios aunque cueste centavos Por eso el cuadernillo como una miniatura del libro de la vida en que se marca a diario las veces que acepto la levadura ácida como don celestial POR CINCO AÑOS de madrugada sobre este banco contra algún muro a cielo abierto en la escalera en un pasillo bajo la luz de la patrulla tristes y azules en aquel cine en una pista contra un cartel y sus consignas de patria o muerte nos desnudamos SE PERMUTA Lo primero es descolgar los ídolos fusilarlos en la caída vender los libros ahora que cumples veinticinco años y tu vida se levanta como una verdad miserable como una lectura incompleta degollar los animales uno a uno recoger las fundas almidonar el viaje como posible envolver la falsa porcelana derribar la cerca los arbustos envenenar los diques con la ausencia cerrar la puerta de enfrente como Ícaro bajar hacia la capital del agua fundar islas en la caída cantar a tus padres una nana hasta la tumba reconocer al final que nada se ha movido que somos una pose para una foto de familia contemplándose en las aguas del fregadero o en el cristal de la cómoda que devuelve como una bofetada el rostro que quisimos permutar