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jueves, 28 de agosto de 2014

SABA KIDANE [11.030]


Saba Kidane  

Nació en Eritrea en 1978. Poeta en lengua tigriña, artista, performer, activista y periodista, se integró a la lucha por la independencia de su país desde que abandonó el colegio a los trece años. La independencia vino finalmente en 1991. Empezó a escribir en 1995, acerca de “la naturaleza, el espiritualismo, el amor, el silencio, la tristeza y la locura; los conflictos sociales, la liberación de su patria, la guerra y sus secuelas, así como sobre temas de la cotidianidad de su país y vivencias personales.

Ha sido paulatinamente reconocida en la escena internacional, cantando sus versos en su lengua natal. Ha escrito columnas en periódicos y ha trabajado durante años en la radio y en la televisión en programas para los jóvenes de su país. Las mujeres de Eritrea han sido poetas durante mucho tiempo. En una tradición, las mujeres se reúnen alrededor de un recién nacido y componen poemas para su madre. Sin embargo, su participación en los mundos dominados por los hombres de gobierno, las profesiones y la vida pública son un fenómeno nuevo, resultado de la guerra.

Al decir del ya fallecido y laureado poeta de Eritrea, Reesom Haile:“Los poemas de Saba están cargados con energía positiva y cuando actúa en el escenario sientes que estás ante la presencia de alguien que habla con el mandato de una fuerza superior de música y armonía”. “La escritura, dice Saba, es la mejor cura para un mal día.“Reproduzco mi esperanza en los días malos”, escribe.




Saba Kidane

Eritrea, 1978


De una conversación

“Oh cúspide,
¿Por qué no les recuerdas
Que aquí estoy yo, el fondo?
Yo siempre estoy acordándoles de ti”




Hercomei*

Te intercambio por
un puñado de maní
para traerle una pequeña alegría
al corazón del niñito.
Mientras rondaba
se tensaban las cuerdas de mi corazón.
Esculqué mi bolsillo
y allí te encontrabas.
Así que, ve con él,
se útil
y trae una sonrisa a su rostro.

Pero se cuidadosa.
Si trata de intercambiarte por un cigarrillo
Rehúsate.
No le permitas que se malcríe a sí mismo. 

Si trata de involucrarte en apuestas
Huye.
No permitas que abuse de sí mismo.
Si tienes suerte, encontrarás su chanchito de ahorros.
Pero en caso de que cambie de parecer
Y te arrastre hacia las calles
Haz un hueco en su bolsillo
Y escapa.

Pero, lo mejor de todo
será toparte con el pecho de su madre
sentir la tibieza
y leer la palpitación del corazón hogareño.
¡Salud, hercomei!
¡Buena suerte!

*Moneda de 25 centavos.







Visito mi tumba

Visito mi tumba con flores
Con el perfume de esperanza
Dicha
Optimismo
Amor

Observo perpleja
El suelo de malicia
Celos
Chisme
Rabia
Decepción

Observo mientras sopla el viento
Terror
Angustia,
Estrés
Descontento
El chal de simple tejido
De decepción
La fragmentada piedra
De la arrogancia
Avaricia
La que vencí
La montaña de egoísmo

Mi tumba está solitaria
No estoy allí
Espero nunca más regresar

Ahora estoy viva
Nutrida con la fragancia
De las flores
Te deseo lo mismo







Más de un poema

El Mogogo* se acabó
La ropa sucia aguarda
Mis bebés duermen
Es hora de cocinar.

Lavar, pelar, picar
Freír, revolver
Comienza a hervir a fuego lento
Mi mente vaga.

La idea emerge
Luego se sumerge de nuevo
La sigo

Trato de agarrarla
Desde un río
Desde las colinas
Desde los pastizales
Para hacerla realidad
Para hacerle saber que es un poema

“Déjame hacerte
hermosa,
elegante,
atractiva.
Toma mi mano
y ven conmigo.
La audiencia espera.”

De pronto, mi nariz me alerta
Volteo mi mirada
¡Oh no! ¡Mi comida se quemó!
Grito
Exclamo
¡Qué tonta! ¿Cómo pude ser tan estúpida?
Pero no
Descargo la espátula
Que se queme
Que entienda qué significa estar quemado
Más de un poema se ha quemado
mientras he estado cocinando.

*mogogo = usado para hacer ‘injera’ (un panqueque plano, agrio)

     Traducciones de Rafael Patiño Goez





War and a Woman 

War and a woman I sing.
A country
needs a woman
to find peace.

Only a woman
can sacrifice enough
to overcome fear,
win the fight
and still keep peace in sight.

Ready for anything,
she sacrifices herself
and gives birth,
rocking and soothing
like a lion

licking her cubs.
They grow with her love
but peace
demands more,
calling her back

to the trenches. 
Guarding her children,
she still can’t refuse
such passion
or even think

of being tired,
parched, starved,
hurt or dead.
Instead 
she takes a breath

and catches fire,
her breasts bouncing
as she races
to join her fighters,
marching and marching,

only she marches
for peace. 

Translated by Charles Cantalupo and Ghirmai Negash.






“Your Father” 

Propped on the sidewalk
with a few coins near her legs
and a child wrapped in the folds
of her scarf worn to shreds,
she holds out her hand in the cold.
The modest bend of her head
says she doesn’t want to beg
but she must to feed her son.

Left on her own when he was born,
she cried and cursed her fate. 
Where to go? What to do?
She had no other choice – the street – 
but he went with her, too,
and now she sees he has grown.
“Let me show you,” he says,
putting out his hand to play.

At first it makes her laugh
to see him imitate
her begging in his own way.
She’s not totally hopeless
and can accept who she is
as long as she has him. 
But then it hits her: what if
he has to beg for the rest of his life?

“Let’s play peek-a-boo or…”
she says quickly and afraid,
trying to make him forget,
playing this one over again.
He goes along with what she has said,
but one day he starts crying.
She says, “Let me kiss where it hurts,”
hoping to soothe the pain,

but then he kisses her,
and asks, “Who hurt us?
Who should I hit?”
and demanding the name. 

“Your father.” She lets it slip.
Realizing what she has done,
she keeps quiet,
thinking she can still save her son.

Translation by Charles Cantalupo and Ghirmai Negash.


“Your Father”

Tigrinya version