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martes, 12 de agosto de 2014

MAZEN MAAROUF [10.861]



Mazen Maarouf 

(Libano, 1978), poeta, traductor y escritor nacido en territorio libanés, pero miembro de una familia de refugiados palestinos. Para entender la poesía de Maarouf es importante conocer el contexto que hay detrás del autor. Tras las dificultades sorteadas de ser un refugiado en Beirut, Maarouf se convirtió en egresado de la Facultad de Ciencias de la Universidad Libanesa. Después de años ejerciendo en el ámbito de la física y la química, Mazen se acercó a las artes y al periodismo, donde trabajó para el periódico Annahar. Posteriormente laboró para medios extranjeros como Al-Quds-el-Arabi (Londres), Qantara (París), Kalima (Abou Dhabi), entre otros. Con el inicio del nuevo milenio, el poeta palestino se adentró completamente a la poesía, y combinando su labor periodística, encontró ya llave de aquella puerta que fusiona la denuncia con los versos. Hallazgos del pasado, la reprimenda a un refugiado y decisiones de gobiernos como los de Libano y Siria como inspiración en su poesía, lo convirtieron en un blanco de los intereses políticos. Viviendo en una constante amenaza, Maarouf se vio obligado a abandonar el territorio que había considerado como su hogar, recibiendo asilo político en Reikiavik.Es Islandia la tierra que hoy en día lo ha protegido de la represión, el país que lo ha acogido para seguir levantando las letras por todos aquellos que ha perdido la voz. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, chino, alemán, español, sueco, maltés, islandés, malayo y urdu. Actualmente, el poeta mexicano Javier Gutiérrez Lozano está trabajando en la traducción al castellano de su libro Ángel en el tendero.





Presentamos, en versión de Javier Gutiérrez Lozano, algunos textos del poeta libanés Mazen Maarouf (1978). Es poeta, traductor y escritor nacido en territorio libanés, pero miembro de una familia de refugiados palestinos. Dada la represión libanesa se  exilió en Islandia. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, chino, alemán, español, sueco, maltés, islandés, malayo y urdu. Gutiérrez Lozano trabaja en la traducción de su libro Ángel en el tendero.

http://circulodepoesia.com/



ADN

No existe forma
de gritar…
recuerda que tú eres palestino.

Una forma para hurgar tu rostro
en la ventana del autobús, mientras palmeras y maleteros
titilan el pasado y rompen tu reflejo.

Una forma
para tocar la capa de ozono
suavemente, como un globo con helio,
o para llorar
porque te sabes un bastardo.

Una forma
para plasmar tus manos en los pechos de quien amas
y soñar
con ideas lejanas:
un pequeño hogar en un suburbio de París,
el Louvre,
toneladas y toneladas
de libros y soledad.

Una forma de morir:
incitar francotiradores
en tempranas horas de la mañana.

Poder llamarle “puta”
a la mujer que te ha engañado.

Fumar yerba en un elevador,
solo, a las once de la noche;
escribir un poema miserable en la bañera.

Una forma
para gritar en la cloaca,
donde tu rostro ondea de nuevo
entre el barro tóxico,
allí donde recuerdas, que en cierta forma,
no eres absolutamente nada,
excepto un palestino.






BALA PERDIDA

Tras cruzar el living,
la biblioteca,
el largo corredor
y la fotografía que nos mantiene en un viaje por el río Alkalb;
después de atravesar la lavadora,
y a mi madre -exhausta
a pesar de existir la lavadora-,
inclina su trayectoria con fuerza de gravedad
descansando finalmente en mi nuca…
y
te asesina.







ESPACIO

Un espacio
colmado con grandes piedras
-como si fuese la luna-
no puede alojar el encanto
del vendedor de lotería
ni absorber
la muerte de un amigo.
No está abierto
para niños que juegan al fútbol
hasta que el día se consuma…
pero aún nos queda
el espacio externo
donde el vendedor suspira ante el rostro de…
y en él miramos
el gesto
de un querido amigo.
El espacio externo
que transforma su más grande piedra
en una pelota
pateada por niños
cuando el día se consume.





Complaining

I flick my heart to the air
Heads
Or tails
I try by myself to guess:
My eyelid cannot be the edge of a balcony …
And this sparrow landing on the handle of the door
The handle made of an old rib
Just a confusion
The tale is open on the page of hope
And I am there
Opening my hands widely
Spreading my ten fingers like pins
To fix me down on the page
Which
Whenever my thumb
Gets close to turn it over
I see its shadow
I thought it was an apple
Falling from the sleeve of one of the genies who live above
And it would hit my head and soak the tale with blood.

(from “An Angel Suspended on a Clothesline”)






Chlorophyll

The wood, which was used
Without love
To make wings of planes
And windows,
That wood
Inhabited by the spirits of hundreds of birds
From when it was part of a tree,
They clung to it,
While contemplating the skin of their little babies
And thinking
The leaves, which protect me from the wind …
Are late …
The wood of that window
Knows
That there are feathers beneath its bark,
That someday
It will be able to steal
Out of these squares
Designed for it
And then it will fly high
Wiping away the sweat of workers from its skin
Boasting
In front of children waiting for their school bus
That its origin was
A group of sparrows.

(from “An Angel Suspended on a Clothesline”)





DNA

There’s one way
to scream..
remember that you are Palestinian.
One way to scrutinize your face
in a bus window as date trees and porters flicker past
and break your reflection.
One way
to reach the ozone layer
lightly, like a helium balloon
or to cry
because you’re a bastard.
One way
to place your hands over the breasts of the one you love
and dream
of faraway things:
a small flat in a suburb of Paris, the Louvre,
loads and loads
of loneliness and books.
One way to die:
inciting the snipers
in the early hours of the morning.
To call your cheating girl
a whore.
To smoke weed in a lift,
alone, at eleven o’clock at night;
to write a miserable poem in the bathroom.
One way
to scream in the gutter
where your face waves again
in a toxic puddle
where you remember, in one way,
you are definitely nothing
but
Palestinian.
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Colors

The girl
in the white dress
that doesn’t resemble her
in the orange room
overlooking the very green garden,
sips
black coffee.
The girl
who loves tiny kisses
on her red cheeks
Left
once upon a time..
the sketchbook.