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viernes, 2 de agosto de 2013

RUI CINATTI [10.333]


RUI CINATTI 
Rui Vaz Monteiro Gomes Cinatti (1915-1986) nació en Londres y murió en Lisboa. Se licenció en el Instituto Superior de Agronomia de Lisboa en 1941, se fue a Inglaterra donde estudió Etnología y Antropología en Oxford. Entre 1943 y 1945 desempeñó el cargo de meteorólogo aeronáutico para la Pan-American Airways y entre 1946 y 1948 ejerció de jefe de gabinete del gobernador de Timor Este. Poco después aceptará el cargo de jefe de los Servicios de Agricultura del Gobierno de Timor. Más tarde será nombrado investigador de la Junta de Investigación de Ultramar. En 1967 se instala definitivamente en Lisboa.

Entre 1940 y 1953 dirige con Tomás Kim y José Blanc de Portugal los Cadernos de Poesia. Son sus obras principais: Ossonobó (1936), Nós Não Somos Deste Mundo (1941), Anoitecendo a Vida Recomeça (1942), Poemas Escolhidos (1951), O Livro do Nómada Meu Amigo (1966), Sete Septetos (1967), Crónica Cabo-Verdeana (1967), O Tédio Recompensado (1968), Borda d'Alma (1970), Uma Sequência Timorense (1970), Memória Descritiva (1971), Os Poemas do Itinerário Angolano (1974), Paisagens Timorenses com Vultos (1974), Cravo Singular (1974), Timor-Amor (1974), O A Fazer, Faz-se (1976), Import-Export (1976), Lembranças para São Tomé e Príncipe – 1972 (1979), Poemas (1981), Manhã Imensa (1982).

A este autor la crítica le atribuye la justeza de la imagen y la frase sobria y original. Más adelante se vuleve más prosaico y con cierta reflexión vital teñida de religiosidad. También se dejó llevar por el paisajismo y un realismo histórico-social relacionado con los ambientes coloniales. En este sentido, la isla de Timor, antigua colonia portuguesa y hoy más o menos liberado país de la devastadora y depredadora Indonesia, no dejó de representar para él la “fascinación mortal de la ista edénica”.




MEDITACIÓN

Al caer de la tarde
es todo inmaterial en la soleada
playa de arena fina.
Proa al viento quebrada,
la ola, entre las rocas, se ilumina.
Es todo inmaterial, todo neblina,
tenue bruma que, poco a poco, arde,
en este fin de tarde;
se deshace; fluctúa;
navío de otros tiempos se insinúa;
vuelo de ave desliza
allá en la lejanía línea pura.
Es todo inmaterial en la soleada
playa de arena fina.

Aquí nadie me ve: puedo amar la ternura.

(El libro del nómada amigo mío.)
(Traducción de Pilar Vazquez Cuesta)





MEDITAÇAO

Tudo imaterial na praia rasa
Cheia de sol, ao fim da tarde.
Proa ao vento quebrada,
A vaga, entre rochedos, se ilumina.
É tudo imaterial, tudo neblina
Ténue que aos poucos arde,
Ao fim da tarde se desfaz, flutua;
Nave de outros tempos se insinua
E voo de ave desliza
Ao longe linha pura.
Tudo imaterial na praia rasa.








LA PEQUEÑA ANGUSTIA

Más cerca de mí 
están las estrellas 
en este jardín
que los hombres sentados a mi lado.

Las estrellas brillan. 
Los hombres entre ellos 
hablan.

No escuchan silencio 
los hombres que hablan 
en este jardín.

Las estrellas hablan cerca de mí.

(Conversación)
(Traducción de Pilar Vazquez Cuesta)





A PEQUENA ANGÚSTIA

Mais perto de mim são as estrelas 
neste jardim,
do que os homens sentados a meu lado.

As estrelas brilham. 
Os homens falam 
lá entre eles.

Não escutam silêncio 
os homens que falam 
neste jardim.

As estrelas falam 
perto de mim.

(Conversa de Rotina)






[Traducción: Alfredo Ferreiro]

Estos tres de sus poemas. El primero de ellos —y tal vez el segundo— sería oportuno dedicarlo a aquellos que se sienten conmovidos por los últimos acontecimientos de la carnicera política internacional, tanto a aquellos que se encuentran impasibles como a aquellos otros que intentarían reedificar con las piedras de la ira lo que todavía no ha sido levantado.





En mí, la guerra 
divide los continentes. 
El lazo oceánico felizmente nos unía, 
Lo cortaron. 
Quedan dos flámulas, que poco a poco 
Desfallecen, sumidas 
Y poco fluctúan 
en los abismos nocturnos.  
Es hora de ir en busca de otros mundos, 
movido por el imperio que en mí es usual; 
Capitán de mi goleta, 
Las voces de valentía mandan 
En todos los que en mí se escuchan y confían. 
Decidimos los destinos 
ausentes de emoción; 
La sangre derramada que nos guía, 
¡Nuestra sangre! 
Es ella quien en nosotros rescata la divinidad. 
¡Mirad, vosotros, desgraciados, 
Mercenarios del presente! 
Es sobre todo el dolor aplastado que os prende  
lo que en nosotros vuelve saludable la locura. 
Tan seguros rasgamos la ola que nos lleva, 
Nosotros, los desheredados de las historias de niños,  
¡Erguidos a la Vida! 
Tan serios los rostros en las vísperas del sueño... 
Tan serios los rostros. 
Sólo Dios nos haría regresar... ¡Ah!, 
Mas Dios es el piloto del infinito. 
Venid, pues, hermanos de otra sangre 
—Amigos, llegados sin previo aviso o súplica— 
¡Venid! / Es hora de que seamos nosotros los mandatarios, 
Colonos de la tierra infecundada.




Em mim, a guerra
Divide os continentes.
O laço oceânico, que embora nos unia,
Cortaram-no.
Restam duas flâmulas, que a pouco
Desfalecem, sumidas
E pouco flutuam
Nos abismos nocturnos.
É tempo de ir em busca de outros mundos,
Movido pelo império que em mim se usa;
Capitão da minha escuna,
As vozes de coragem comandam
Em todos que em mim se escutam e confiam.

Decidimos os destinos
Ausentes de emoção;
O sangue derramado que nos guia,
O nosso sangue!
É ele que em nós resgata a divindade.

Olhai, vós, desgraçados,
Mercenários do presente!
É ainda a dor esmagada que vos prende
Que em nós torna daudável a loucura.

Tão certos rasgamos a onda que nos leva,
Nós, os deserdados das histórias de crianças,
Erguidos à Vida!
Tão sérios os rostos nas vésperas do sonho...
Tão sérios os rostos.
Só Deus nos faria regressar... Ah!
Mas Deus é o piloto do infinito.

Vinde, pois, irmãos de um outro sangue
—Amigos, chegados sem prévio aviso ou súplica—
Vinde!
É tempo de sermos nós os mandatários,
Colonos da Terra infecundada.






PAX LUSITANICA

Ahora que lo pienso sería bastante 
tener que entregarme a griegos y a troyanos.  
Pero entregarme a americanos, rusos  
y chinos, ¡vaya! eso no, ¡que bien me llegan  
los portugueses! Esos  
facinerosos contradictorios, esos  
supersticiosos endomingados por la semana  
y estirados los domingos. 
Griegos de Ulises, vale, es una llama 
encendida en el altar de la patria. 
Troyanos... está Eneas, piadoso, 
llevando a la espalda a su pueblo. 
De Portugal, no se habla, ni de Gama 
Pero entregarme a americanos, rusos 
y chinos, ¡vaya! eso no, ¡que bien me llegan 
los portugueses! 
Lo que quiero es verme entre tahitianas, 
Titiro mañoso, vendedor de flautas 
y con ellas reunión amenizada. 
Lo que quiero es entregarme a Circe, encantarme 
en cavernas simbólicas 
donde no falten los excesos, 
el simulacro, la mirada de perro apresado 
por el olor a carne caliente. 
Penélope me esperó tanto tiempo 
que puede esperar más, como Lisboa. 
Pero entregarme a americanos, rusos 
y chinos, ¡vaya! eso no, ¡que bien me llegan 
los portugueses! 
Ajustadas la cuentas, quiero ver 
si no me engaño. 
Contra Ulisses, yo quiero ser Troyano. 
Quiero tener 
viajes pagados, un fin que dignifique, 
una toga, un palacio ... todo lo que 
justifique / mi precaria existencia 
marcada por la traición, por el pavor 
piloto muerto, por el soñador, por el incendio, por la lágrima 
de cocodrilo... 
Verdad, hay un olor lusitano... 
Soy romano. 
Aquello que prometo nunca lo hago. 
Pero entregarme a americanos, rusos 
y chinos, ¡vaya! eso no, ¡que bien me llegan 
los portugueses!.






PAX LUSITANICA

Ora se bem me lembro bem bastava
ter que me dar a gregos e troianos.
Mas dar-me a americanos, russos
e chinesses, arre! Isso não, que bem me bastam
os portugueses! Esses
facínoras de pé na mão, esses
minhocas endomingados na semana
e tesos ao domingo.
Gregos de Ulisses, vale, é uma chama
acesa no altar da pátria.
Troianos... há Eneias, piedoso,
acartando nas costas o seu povo.
De Portugal, não se fala, nem do Gama.
Mas dar-me a americanos, russos
e chinesses, arre! isso não, que bem me bastam
os portugueses!

Quero ver-me é entre tahitianas,
Titiro manhoso, vendedor de flautas
e com elas convívio amenizado.
Quero é dar-me a Circe, enfeitizar-me
em cavernas simbólicas
onde não faltem os sobresselentes,
o simulacro, o ver de cão travado
pelo cheiro a carne quente.
Penélope esperou-me tanto tempo
que pode esperar mais, como Lisboa.
Mas dar-me a americanos, russos
e chinesses, arre! isso não, que bem me bastam
os portugueses!
Acertadas as contas, quero ver
se não me engano.
Contra Ulisses, eu quero ser troiano.
Quero ter
viagem paga, um fim que dignifique,
uma toga, um palácio... tudo o que
justifique
minha precária existência
marcada pela traição, pelo pavor
piloto morto, pelo sonhador, pelo incêndio, pela lágrima
de aligator...
Verdade, que há um cheiro a lusitano...
Sou romano.
Aquilo que prometo nunca faço.
Mas dar-me a americanos, russos
e chinesses, arre! isso não, que bem me bastam
os portugueses!








Los niños se atrevieron 
A beberse los ríos; 
E iniciaron un viaje 
Para llegar a los ríos. 
Mañana de partida, 
tan fría, tan alba. 
Horizonte encantado. 
«Mirad, que allí nos vamos». 
En la desembocadura de todos los ríos 
Los niños están viejos. 
El agua bebida 
viene del mar profundo. 
Niños bailad. 
Bebed los sollozos, 
Mas danzad, danzad...
Hasta caer de bruces.







Meninos tomaran coragem
Para beberem os rios;
E começaram viagem
Para chegar aos rios.

Manhã de partida,
Tão fria, tão alva.
Horizonte encantado.
«Olhai, que ali nos vamos».

Na foz de todos os rios
Os meninos estão velhos.
A água bebida
Vem do mar profundo.

Meninos bailai.
Bebei os soluços,
Mas dançai, dançai...


Até cair de bruços.

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