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lunes, 13 de febrero de 2012

6031.- EDUARDO AINBINDER




Eduardo Ainbinder (Buenos Aires, 1968) es un poeta argentino. Participó en la revista 18 Whiskys publicando allí sus primeros poemas. Editó las colecciones de plaquetas de poesía Mickey Mickeranno y Jimmy Jimmereeno. Edita la revista Tupé. Es librero bibliófilo. Sus libros circularon en ediciones de unas pocas decenas de ejemplares hasta la publicación, en 2007, de su obra reunida. Su estética fue definida como de "un lirismo no sentimental" y de un "vanguardismo discreto" por Damián Tabarovsky en la edición de la obra reunida del autor por el sello Interzona.

Obra
Nené (1990)
Larga vigilia teórica de mortales y ratones (1996)
Carreras tras la fealdad (1997)
Insecto adulto (1997)
La comidilla de todos (2001)
Mi descubridor (2006)
Con gusano -obra reunida- (2007)






Sépanlo


nuestra forma de gobierno
se da mediante un mecanismo de poleas,
cuando sube al poder un enano
baja un gigante, o viceversa.
Mi filosofía no ha ido más allá
de escribir insultos contra el régimen
en el interior de las grutas
que otros inmediatamente leerán como elogios
ya que veinticuatro horas al día funciona
la maquina de transformar
vituperios en alabanzas.
Con más acierto andaban quienes dejaron escritos
sus consejos amorosos en un abanico, lo sé.
Y como de escribir en las grutas
diatribas contra el régimen no se vive,
ante la mirada atenta de mi superior,
puloi en mano, limpiando cacas e insultos
de la estatua del tirano de turno, voy.










Larga noche de conejos y mortales


Después de una noche de conejos,
baja de la alcoba con el hocico seco, las orejas caídas,
hacia la sala iluminada
así como todos los días para entrar o salir
de su infierno privado deberá atravesar qué
¿los espinosos esquemas de un jardín?
Se pregunta si no es una exageración llamar "en celo"
a ese intimar de los insectos bajo la luz,
y si ese suave golpeteo de los insectos contra la lámpara
no es en una mínima escala
la tendencia de los mortales -no de los conejos-
a estrellar su lenguaje contra una pared;
se pregunta si no sería otra exageración
llamar a esa silenciosa colisión, a esa alianza momentánea
de cal, cemento, ladrillo hueco y palabras:
"una gramática", usada por los jóvenes del mañana
para andar por ahí chillando vanidosamente: "Al infierno
o a la paz inservible, vence con el caos",
en el caso de que mañana haya jóvenes
o siquiera un demonio niño, demasiado crecido para su edad,
que prefiera el caos a cualquier círculo del infierno.




"Carreras contra la fealdad", 1995-1996, Con gusano, Editorial Interzona,
Buenos Aires, 2007








Con gusano (2007)


de Carreras tras la fealdad 1995-1996




Desde que echaron


a rodar la bola: pelota cuadrada,
su única travesía ha sido rebotar de pared a pared
en su infierno privado
donde vivió una eternidad cautivo, flagelándose.
Sin embargo, un infierno privado
nunca estuvo confinado a una sola habitación;
más se parece a una caravana extendiéndose
de confín a confín,
a una contramarcha que mil veces se cruza
con la marcha del mundo
para volver, con malas noticias del mundo,
al cuarto que le es propio: la mente que lo engendró
y ser ahí reconcentrado contrapunto
equivalente a una ratonera precedida por un jardín;
si es que un jardín puede anteceder a una ratonera
y un ratón, atareado, chocándose con tallos y espinas,
atravesarlo como a un paraíso incomprendido
y que esa sea su única travesía terrenal,
si es que una mente puede desprenderse
de las imágenes de su infierno privado;
como el paraíso expulsa al salvaje,
o el infierno rechaza al beato.












de Insecto adulto (1997)


El malvado


Ante su tumba:
¿retrocederías como frente al mismísimo huracán,
o le reclamarías a viva voz por su vileza?
¿si fuera un pájaro lo llamarías pajarraco?
en todo caso si alguno viniera a increparlo
o a recriminarle por sus actos deberíamos contestar por él:
“¿Y tú quién te crees que eres; la cenicienta?;
entonces ve, cómprate una enorme calabaza
y haz de ella tu carruaje,
o en su defecto ten a un asno por mascota”
aunque la mansedumbre sin inteligencia
no es serenidad, otorga al cuerpo y al espíritu
una paz inservible.
Pero ahora que todavía se mueve y respira,
ocupado de la manera en que está
en hacer un daño tras otro
como otros estarán cerrando un libro que han terminado
e inmediatamente abriendo un nuevo libro;
por favor no lo interrumpas.












de La comidilla de todos (1998-1999)


Anoche salí a patear bien lejos


el embrión de toda creación futura
–pues estaba en vena– por lo demás
ya no salgo a buscar interlocutores.
No saldría de mi casa sino para mirar
del lado de afuera de la ventana
como por un telescopio hacia el interior de la casa;
la jaula desde donde una ardilla girando en su rueda
toda simbólica ella me suelta:
“el problema de la mayoría de los mortales
es que no conocen bien sus limitaciones,
si las conocieran no saldrían de sus casas”.
Anoche salí a patear bien lejos el embrión de toda creación futura
y ya que estaba en vena le abrí la jaula a la ardilla
que ipso facto huyó despavorida,
pues ella también lo estaba,
de paso dando lustre a la antigualla
de que las palabras nunca son consecuentes con los actos,
y si no que atestigüe aquel demiurgo
que, al preguntársele en qué andaba, respondió:
“Acá estamos, beneficiando a unos, cagando a otros…”.














de Mi descubridor (2001-2002)


También las generaciones venideras


…objeto muerto del futuro


Horacio Castillo


tendrán su objeto muerto del futuro
a quien acudirán puntualmente a decir: “Tú me sobrevivirás”.
Sin temor a equivocarme, ya que permaneces innominada
en la lista de bajas del destino,
acudo a soplarte en la nuca: “Me sobrevivirás”.
Sin embargo, no soy un ingeniero,
puedo permitirme errores de cálculo,
soy el principal proveedor de esta tragicomedia,
¿no me creen? mejor así;
cuando las creederas y las asentaderas del gran público se juntan
ocurre lo peor; transformándose al tiempo en puras asentaderas,
hurtándole el procedimiento a la época
de practicar una lenta expiación
a través de un cristal de aumento
hasta en los actos que se cumplen
a puertas cerradas como la defecación,
si es que hoy en día tal acto no se cumple incontinenti
a la vista de todos, a la medida de cada uno.
Será –digo yo– por la corriente tendencia de la plebe
a desarrollarse en una síntesis superior
sólo de la cintura para abajo.












de Con gusano (2003-2004)


¿Acaso se multiplicarán


como los males y las pestes?
No, odiada y odiado hasta ser uno solo,
ya no susceptible de adoptar cualquier forma,
ni siquiera la infancia o una vida anterior
recuerdan su antigua forma humana
cuando la madre de todas las cosas
ya era lo que es hoy:
una anciana requetevieja
a la que no se le ven los ojos ni la cara,
arrastra los pies y como encorva cada vez más el lomo
cada tanto hay que gritarle: ¡Párese derecha!
Odiada en el odiado
dirige a la madre de todas las cosas
la suma de su odio, detesta lo disperso
y también a quienes juntan palabras.