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viernes, 16 de diciembre de 2011

5571.- JORGE MERETTA


Jorge Meretta, nació en Montevideo, Uruguay en 1940.
A los dieciocho años de edad, al publicar Ufanía del sueño (1958), ya nos encontramos con un poeta importante: del soneto Por la eternidad de tu imagen: Dime donde está el mármol o el granito / que perdure la sabia de tu albura / y el cincel que burile tu figura / para plasmarte eterna como un grito.
Lo que sigue a Ufanía del sueño (1958) es Isla en el Alba (1961), Ocho poemas de amor (1962), Texto del Día (1962) Oda a Batlle (1963) Amor casi del Mar (1963), El agua innumerable (1963), La otra mejilla (1964), El innacido (1965), Diamor (1977), Canto a Malvín (1977), Por estos días (1979), Alusiones (1979), Ocho Poemas (1970), Viaje personal (1983), Última Voluntad (1989), Identidades y Retratos (1990), 2 Poemas, Pablo Aguiar (1991), Memoria corporal (1991), Todo el adiós (1992), Teolograma (1993), Laberinto Clave (1994), Siesta de Dios (1994), El Ángel del Silencio (1994), Intervalos (1994), Escrito en casa (1995), Memorial y Noticias (1996), Contraluz (1996), Postales y Ceremonias (1997), Memoria del Insomnio (1997), Tanto mundo (1997), El casco y la espada (1998), Ritual de la Palabra (1998), Quince Poemas (1998), Escrito a oscuras (1999), Señal del acertijo (1999), El pasajero (1999), El sobrante del humo (1999), Los alfabetos del fuego (2000), El sobrante del humo. Antología (2000), El relámpago y el círculo (2001), Cambios de sitio (2001), Emboscada de piedra (2002), Cosas de casa (2002), Código Mayor (2002), Nocturno escrito en Jaureguiberry (2002), Botellas y sobremodos (2003), Reliquias del relámpago y otros poemas (2003), ávese (2003), Propiedad privada (2003), El cazador de lluvias (2004), doce poemas (2004), Posdatas (2004), Cierre de cuentas (2005), Palabras cantadas (2005), El escondite es el cielo (2005), El mar Siguiente (2006), Código Mayor. Antología. (2006), Sin domicilio conocido (2007), después de las puertas (2007), Obra selecta (Ed. Biblioteca Nacional, 2008), Trazas (2008), debo/decir (2008), después de todo (2009), Trío (2009), Basta (2009), Dicho a dos plumas (2010), Los espejos del fuego (2010). Esto suma 68 títulos





el tiempo…

el tiempo
se deviene en su reloj de polvo
agujas enloquecidas que no atinan
al número
igual
que esa muchacha que ha dejado su sombra
tendida
sobre la tierra para arropar al mundo

deletrea
en un charco de pájaros
sílabas de lluvia

y es
la suerte de un cuerpo repartido en gotas
que nadie junta












un pájaro…

un pájaro
en una rama abre cierra su pico
se esculpe en sucesivos golpes de pluma
y no le alcanzan

tiembla
en el apocalipsis de sus alas

y lo sigue intentando hasta que duerme












Praxis

1

Para Miguel Ángel, maestro, era sencillo:
detenerse al llegar a la piel
desamordazando un cuerpo del mármol.

En eso estoy contigo a oscuras.

2

Pero
cuando un beso se enlabia
no hay cuerpo
que resista su desnudo
ni desnudo
que a piel pueda llegar a cuerpo.

La sangre umbría.
El pulso fábula.

3

Nada se dice.
Nada se responde.

Te estoy mirando desnuda
(perdón el parpadeo)
esperando de tu cuerpo esa palabra
a la intemperie
con que golpear el ojo del silencio
que nunca pestañea.

Pero cuando mira, pesa, es mármol.












La hora exacta

No conozco otra espalda más deseada
que la de mi vecina
donde tiembla una larga trenza negra.

Todas las mañanas
sube por Juan Carlos Gómez a las 7
a trabajar
y aunque la iglesia aturde a campanadas
en el reloj
que cuelga de su espalda es
siempre las 6 en punto.









ENCIENDO LA LUZ

Enciendo la luz
para escribir
y sólo arden palabras ya vividas
en el falso fuego de una lámpara.

Creí decirlo todo y es engaño.

Toda la claridad en sólo un ojo ciego.

Ritual de la palabra, 1998.











De "El Traficante de Palabras"

Palabra de pájaro

Lo importante no es la escena:
el crimen o el naufragio;
son las luces indirectas, el algoritmo
del halcón en la masacre,
su pesada digestión. ¿Qué os diré
de su vómito extremo en genocidio,
de sus manos palomas, y su voz
conocida de ancestros?

Voy a seguir cavando la ebriedad
de la palabra, su túnica de arcilla,
de acentos castigados sin reproche
para ser víctima y victimario en adultez
o gozne —como el tiempo, los montes,
el río y la cascada— entre espejos
como aguas.

Lejos, como un filisteo, el orégano sazona
con sabor arancelario
playas de indicadores económicos y sistemas,
donde la tragedia final de Prometeo,
cierra, como siempre, inexorablemente la escena.












De "El Cazador de lluvias"



un pétalo de labio corta la lengua
de una abeja
y la flor se desdibuja

duda en la curva de un tallo
pero
es preciso insistir en la boca
retocarla
aunque un espejo estalle
al llegar al ojo sin cegarlo

y después la nariz
con implacables modales de olfato
para que el aire respire y pueda volar
y guarecerse











De "Código Mayor"
de EL ÁNGEL DEL SILENCIO

1

Te entro como un clavo en la pared del grito,
martillo hasta colgarme de tu aliento
y el ángel del silencio
espera el último quejido de tus piernas
para tender sus alas;
porque es su oficio el acecho,
intemporal, insomne,
condenado a vigilia perpetua,
aunque quiera dormirse
repartiendo
la bendición del pan sobre tus pechos.











DOS FOTOGRAFÍAS

II

Descubro a Alicia en esta fotografía: una puta que amé como
si fuera mía en un corredor que olía a sucio viento, a muerte
florecida. Y esto es lo triste de esta canción, lo desafinado de
estas palabras que escribo, porque era rubia hasta perderse de vista.
Y su boca una rosa pudriéndose de abejas.
Y su espalda una disculpa cuando se alejaba.

Siempre reía escapando por su piel mientras yo forcejeaba entre
sus muslos silbando una canción que hoy me acompaña a
mitad de camino entre su boca y mi sombra.








Desnuda no

Desnuda no
arropada a piel
a tallo
a pétalo
cubierta
por el simple desnudo de vestirse
abismada a su sombra
extrema de cerrarse
en mis ojos
todavía.











Sobre el estrépito del mar

Sobre el estrépito del mar
desde el vendaval del cielo
luna de verano.

Ya dormirás
cuando los peces
puedan cerrar los ojos.


De El sobrante del humo, 2000.