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martes, 22 de noviembre de 2011

5407.- MAURICIO BARRIENTOS


MAURICIO BARRIENTOS
(Osorno, Chile, 1960-2011)
Estudió Matemáticas y Física en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, entre los años 1978 y 1980 y, también, una Licenciatura en Matemáticas en la Universidad Católica de Valparaíso, desde 1981 a 1983.
Publicaciones: El Hombre Invertido (1985); A través del Reflejo (1992); El Amor a Olvidar (1998); Órbita (2000); Melancolía (2003) y Las Estrellas Fijan su Residencia en los Arroyos (2007). También ejerció la crónica y fue antologador. De esta importante faceta de su obra destacan los siguientes libros: Mandrágora (2000); Obras completas de Jorge Cáceres (2002); Alberto Rojas Jiménez viene volando (2004); La Realidad Deliberadamente (2005); Pedro Prado, Obra Poética (2006) y 6 Poetas Polacos Contemporáneos (2008). Recibió diversas becas y reconocimientos entre las que destacan: la Beca Fundación Pablo Neruda, 1988; la Beca del FONDART, 1996; la Beca de Creación Literaria del Fondo del Libro de 1998; la Pasantía de Consejo del Libro de 2003; el Primer Premio de Poesía Municipal de Valdivia en 1989 y el Premio Municipal de Viña del Mar en 1991.
Mauricio Barrientos es un poeta irrepetible dentro de las buenas cepas de la poesía chilensis. Su escuela la encontró en los cafés de Viña del Mar donde se relacionó estrechamente con un mito de las letras nacionales, Juan Luis Martínez junto a quien inició las más diversas lecturas, de ahí su interés por autores como Eliot, Donne, Stevens, Pound, Borges y Parra, entre otros. El gusto por estos poetas se puede rastrear en su reflexiva poética que indaga en el ser desde y hasta lo inverosímil logrando, sin mayores pretensiones, construir una metafísica de lo cotidiano con una lucidez y elegancia pocas veces vistas en el desarrollo de la poesía chilena.
Gonzalo Contreras





MAURICIO BARRIENTOS POEMAS


EN LOS PUNTOS CARDINALES

Me faltan manos para dirigir al hombre solitario
o con una, tal vez, podría improvisar
pero da risa cómo se mueve
o me inhibe con otro movimiento
¿Hacia dónde se dirige la sombra?
La sombra no atrae a otras sombras
(¿Cuál de las sombras es tu sombra?)
La calle no es la calle
el interior es otra sombra
y la última esperanza parece haberse ido
¿Qué camino tomaría?
¿Tomaría el norte?
¿El norte en dirección oeste?
¿El oeste hacia el sur?
¿El este o el oeste?
Y si tomara el camino inverso, ¿lo haría?
¿Haría el sur en dirección este?
¿El sur en dirección oeste?
Cuanto valor tiene él, me pregunto
¿Se aprecia o no?
¿Hacía dónde se dirige ahora la sombra?
La sombra no atrae a otras sombras…
Y la última esperanza parece haberse ido.








LA LUNA

Galileo pasaba mirando la luna
la luna tenía dos besos de Julieta
el primero impulsado por mí
el otro por Galileo
cuando Julieta intentaba mirar la luna
intenté besarla de nuevo
pero Galileo pasaba mirando la luna
la luna tenía sólo un beso
después fue de Galileo.

(de El Hombre Invertido, 1985)










ARTE POÉTICA

Te soplo al oído

el verso en latín no declina
y lo que tienes en mente
no es más que desesperación
y ansia

como secreto
estoy dispuesto a entregártelo

te soplo al oído
son
sensaciones
que entornan
el vacío

son ilusiones
son metáforas
son mentiras








LA CALLE

Esa utopía de dar nombres
de soñar
de penetrar en el fervor diurno

es de noche cuando vive su vida esencial

en la penumbra
se disipan las palabras
las débiles (palabras) de promesas

yo transito para ocultar mi rutina
y acostumbro a sentir
como vienen las horas
yo absorbo mi soledad









EL RESPLANDOR

No hay como mirar

ahora es el ayer
para la tarde
y si mi vista no se suspende
podría multiplicarme
pero qué complejos son los sueños
los más ojerosos
los que se ven ilusoriamente en el recuerdo

soñar no es un recuerdo
la mirada me va dando la pauta y la señal
así miro
acaso pensando
acercándome al plano
a la imagen
que debo atravesar
y viene a mí como un resplandor
con mágica savia
como si de repente mi mente va alimentando
mi estar aquí
en el ayer
hablando quizás
dejándome llevar por mi óptica
esta visión sin pasado
y con lenguaje

(de A través del reflejo, 1992)









LA CALLE ESPERA QUE LAS PUERTAS SE ABRAN

Las puertas se abren
y se cierran
solas

el viento
entra y sale
por nuestra casa

el viento habla a solas
al hablar contigo

el viento no tiene nombre
y por el pasillo
al fondo
no se quién

el viento
da vueltas y vueltas
por mi cabeza

el viento
vuelve viento
todo lo que toca
y con su viento
destruye lo que digo

ahora no puedo cerrar la puerta.











EL HOMBRE REFLEXIVO

El hombre reflexivo
indaga
su atmósfera
que lo envuelve
enigmáticamente
su reflexión

en actitud ponderada
reflexiona
y no vacila
tratando de buscar
la idea
la proposición

el canal que lo comunique
al prisma
que refleja
la bebida
en el vaso
mientras reflexiona

el ojo es el centro
el punto de vista
el centro de convergencia

la cara es un eclipse de sangre

las manos
levantan la lente
y revela
la dirección del lenguaje
las nubes se disocian en marcha
y encienden las luces de la casa

la mañana
se acumula
a la ventana
y tu rostro
está
encerrado
en mi sueño

ahí
se aísla
más y más

ahí
se derrumba
el horizonte
en la noche
de tu sueño
y atraviesa tu mente
tu recuerdo
el deseo
de un nombre
que respira

¿se hace o se deshace?
¿es orgullo o es miedo?

–aquí todavía se ve la luna a través del reflejo–
–aquí
todavía
se levanta
la casa con ilusión–
y entra
por la ventana
que lo comunica
al centro
donde
estás

y levanta falso testimonio contra ti mismo

y lo que quiso
no lo quiso con inocencia
sino que te inventa
la vida
en el interior
de tus pensamientos

y te lleva
a una pieza
abandonada
por el lenguaje
donde la inocencia
es una culpa mayor
y el día
una vez más
irrepetible

y tu pasado
se reduce
a ir al muelle
a ver
entrar los barcos
y tener pena de todo

(de El amor a olvidar, 1998)









COMO CIRCULAN LAS PERSONAS

por qué nos hacemos esto
los que nos creemos amantes
los que sentimos morir en la ausencia
que ningún clima dispersa
los amantes del Parque Forestal
por qué llegamos a decirnos tales cosas

nosotros que sin el otro camina
como un barco sobrio y no ebrio
los amantes de esta calle estrecha
los amantes de Bellavista
por qué llegamos a odiarnos el día
que debíamos amarnos más que los gorriones
en las ramas

el día está hermoso
más tú y yo hemos descubierto que entre nosotros
también existe un lugar para el rencor
para las frases y los insultos
que ha ido creándose paralelo al amor
la vergüenza el resentimiento
que permite que te vayas e irme cada cual por su lado

nosotros
los amantes de moteles baratos
los amantes de Granado
para quienes ningún lecho fue pequeño
para quienes la ventana era el tórax del mundo
el amor ya no es lo único que nos une
a los amantes más tiernos que la primavera
a los amantes de los puentes
de las pequeñas plazas
-cuando el verano nos hacía escapar hacia las sombras-
también se nos envenena la sangre
también recurrimos a las trampas
escogíamos palabras duras tirábamos la puerta
empezando a comprender que podíamos vivir sin el otro

nosotros
los amantes del Café Haití
los amantes del cafeconpiernas.com
de la Plaza Mulato Gil
hemos comenzado a enterrar nuestro amor
que brilla en los ojos de los gorriones migratorios
en el agua
que ésta en todos los lugares para donde vamos
y espera que retorne el tiempo
que circula entre cada estación
como circulaban las personas

(de Melancoholía, 2003)










En un vaso de vino

En un vaso de vino
que bebo
reposa todo lo importante
todo lugar tiene su gente
a veces la que se ve
a veces la que se muestra

por estas avenidas transita la gente
al aire libre
comiendo
bebiendo
lo que reposa
la mirada cómplice
la sonrisa sensual
la conspiración de lo joven
y fértil

el viento abre sus brazos
y nos recibe en el día
dispuestos a cambiar secretos
entre nosotros
somos lo que hacemos
dispuestos a recibir el ímpetu
la gracia de la boca
el sonido de tu respiración
la cara
las manos
tus pupilas que se dilatan
mientras bebo
este vaso de vino
donde reposa
todo lo importante

¿Dónde estará lo que quiero?

Es que lo que quiero
no está en los consejos
ni en las sugerencias

está más bien
en alta mar
a la deriva

está en un río del sur
en un terminal de buses

está en el campo
lejos de Tongoy
más bien en Pichilemu
cerca del paseo Ahumada
¿dónde estará lo que quiero?

estará en ti
estará en mi forma
de vagar
es decir
en las ganas
de caminar
con un amigo
y llegar
a la Plaza Italia
conversando
y repasando
el tiempo que no nos hemos visto

¿dónde estará
lo que quiero?

estará en tus secretos
estará en lo que me hace
estará ahí
en el eco que repite
los ojos
las sugerencias
en el ímpetu
de salir a la calle
y sentirme libre
con un amigo
que me indica
que me retracta
que me reduce
pero
que me acepta

¿dónde estará
realmente
lo que quiero?









La cruz del sur

De sur a norte
cruza la Cruz del Sur
sobre los rieles de la noche
en rumbos desconocidos
abriendo pasa a la imaginación
al sentimiento de ver
el cielo estrellado
filtrándose
un afecto melancólico
que está
entre la Cruz del Sur
y el entorno
parado acá
en la tierra
con escalofríos
mientras
copas
espejos
y hielos
caen
esperando
una mano
en cualquier parte.

(de Las estrellas fijan su residencia en los arroyos, 2007)






Julio Buschmann 2300 *

Ese hombre
que está sentado en la barra
piensa y siente que no podemos vivir
de sueños.
Sin embargo, su ímpetu
y su tozudez se arraigan
a los mesones
del bar:
“Yo no soy así, pero puedo serlo
y estar con ustedes”.

Ese hombre que difarea
y se cree el rey de la óptica
está en profundo estado de depresión;
lo digo porque se sonríe
y no sabe ni le interesa cuándo podrá estar bien.

Ese hombre que camina
que transita
que sube cerros y los baja
es decir, ese hombre que va
por la calle Carmen para entrar a un motel
y prometer todo
lo que ha dicho
más el rango del poder del sexo.

Ese hombre que come colación
en el Club Unión Española
de la calle Carmen,
ese hombre…y no otro
ese hombre que no ha divisado el profundo
eje del amor…
ese hombre que transita, que observa, que ve
soy yo.

Osorno, agosto de 2010

Poema inédito, el último escrito por Mauricio, escrito especialmente para el libro
Bares y poetas de Chile, a publicarse en el año 2012.



http://www.laotrarevista.com/2011/09/mauricio-barrientos-osorno-chile-1960-2011/