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martes, 22 de noviembre de 2011

5408.- JAIME RETAMALES


JAIME RETAMALES (Santiago, CHILE 1958): Realizó sus estudios en la Universidad de Chile y en la Universidad de Santiago titulándose de Ingeniero Civil. Poeta y pintor, reside en la ciudad de La Serena desde 1985. Ha participado en múltiples eventos, individuales y colectivos, con su poesía y pintura. Ha publicado: “Dominey en la Vía Crotona”/ Pentagrama Ediciones (1994). “Dinastía Circense”/ Ediciones Trombo Azul, Red Internacional del Libro (1998). “Desertor”/ Ediciones LAR Literatura Americana Reunida (2003) “Long Street/ Lom Ediciones (2003) y Crack up (Libros La Calabaza del Diablo, 2010).

En el año 2000 le fue adjudicada la beca de escritores del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, para crear su proyecto poético Long Street.










Despierto (cuerdo) en bastante buen estado de salud,
a no ser por un hígado algo resentido,
y ese aspecto de llevar la carne de prestado;
cuestión que en absoluto me lleva a reflexionar
sobre la pertenencia.
Y si en un tiempo no me visitaron
era que en mí
quedaba muy poco que visitar.
Al menos así era la vociferante oposición:
un grupo de lunáticos
no permitían mi vieja casa de hielo.

en Dominey en la Vía Crotona, 1994








HISTORIA


1

De nada sirve, juventud, una infinita página en blanco
los ojos perdidos a morir en otros soñados
al despedir la infancia

de nada sirve el buen propósito de la conversión:
pies planos, visión estrábica, sordera que sube
por el doble y ansiado rostro de un llamado
patriota apto para el frente.

Si se disputan falsas marcas en la frontera
y encendidos discursos tocan fin
nuestras máscaras son arrojadas
al fuego de la historia

—Ey, tú: ¡carne de cañón!
para cuando traspases el arco dibujado
“Escuela de Infantería”
estarás atrapado
como una rata.


2

La quisquillosa y patiabierta maestra de Ciencias Sociales
hunde feroz su dedo acusador sobre 45 infantes de un curso
(sus tonos fundamentalistas siempre agotados)
¿Cómo pudo ella decir que nuestras palabras eran artimañas?

No éramos gente deseable para sus tacos; sólo chusma
sin expresión seria, ensayos de una Historia recitada
Asomados a la puerta de la república primaria
clavábamos en la memoria sus argumentos de Fuerza
¡Y qué grandes nos sentimos, con doce años
arrojando agua fría sobre la predicadora!?

Y después.... ¡Alegría! para quien busca la verdad
aún de la mano del padre sumándose a la turba
por el lodo de las lluvias de mayo, una tarde de 1968;
allí rompió con la visión diurna el lugar de las decisiones
y la mañana conoció sus manos:

?me llevó la noche una sarta de versos
se los eché a la cara
infranqueables como un círculo vicioso.
¡Apologista, retórico!, escuché
y la perdí de vista?.

3

¡Nosotros, libros de un solo libro
cuya lectura ya no reporta placer
sumados a otro
para hacer más llevadero el fastidio!

mientras él, Señor del Arte de la Guerra
canta las luchas fatales, la guerra fratricida
y una tregua de paz en los preparativos concede
para hacernos sentir su ritmo

tras la puerta queda en la memoria
lo que se ama, el lugar vencido
como meses atrás
entrando sin historia, no tocado por pasión alguna,
por aquel rostro amado a su vientre
y ella preguntándose como un Coronel:
—¿Qué es el arte para mí y para nosotros?—

y aquello “lo que la vida atenta roba”
un gesto que nunca más me pertenecería
en el aire: su aire
“Entonces Amor humilló la continua arrogancia
de mi mirada
y sometió mi cabeza bajo sus plantas”

y breve vigilia
la visión que nos devuelve
una y otra vez, allí
donde se nos da y se nos quita

4

¡Corso, amigo!
de esto te quería hablar
en algún lugar de la tragedia
y ante la sátira verdad
fingiendo ser un buen comediante

Esta hoja separa el poema de la realidad
más estamos del mismo lado;
tú, arrancando el miedo
desde el mismo Parnaso de los dioses
yo, uniformado en verde oliva
sosteniendo en mis manos
el fusil “de punta”

Tú sabes:
si me largo me fusilan
si me quedo
enemigos que no son mis enemigos
borrarán mi extraño buen humor.


5

Y la voz triste del muchacho amigo
confesándose, no la olvido:
El tener a un oficial de las Fuerzas Especiales
como padre no es carta de salvación

?¿Por qué será la vida un nicho de ideas
en la que los tutores sólo pueden corregirte
después de haberles corregido tú a ellos?
¿Por qué la memoria se esfuerza en clásicos
ejercicios, y viejas capas de pintura
comienzan a enmohecer sin más??

De improviso gritó:
¡llevo sus ensangrentados zapatos sin motivo
pero a la guerra con mil padres no voy!


6

¡Madre!
mis palabras serán lo último en morir
más no habrá quien las pronuncie
y es difícil que volvamos a vernos
Esto que vivo no es poesía, por lo que te encarezco

no me envíes libros que a la guerra sirven
y deja que yo, a quien la vida deseó postrado
escriba las luchas fatales y el fratricidio
de los que nos se aman

Lo dice Yeats:
—desde siempre el mundo se nutrió de sueños
la Gris Verdad ahora es su pintado juguete—
Guerra verdadera que camina
con los esbirros de la muerte
Guerra que nos lleva a la tumba
para ser cantados en su sueño:
“My songs of old earth’s dreamy youth”

Y cuando se tiene imaginación
morir es demasiado.
Nunca te mentí

te escribo, madre
temo por mi vida
es todo lo que sé.

7

Que lo que amamos no lo volvamos a perder
y con facilidad se deslice
por nuestros hombros
hasta el indiferente corazón
rojo y negro, fatigado
de pesos








HOGAR

Nos alcanza el Hambre
sus fatídicos procedimientos
acordes a la facha
para cantar
en ruidoso tono espiritual

Estamos allí adentro recogidos
Casanueva
porque estos repetidos sueños
tiran de la nada:
sueños de nuestros padres
para hacerse padres

Y, aunque en alguno de nosotros
la duda o una torva mentira se esconda
en los dominios del escándalo
sabemos guardar silencio;
el orgullo
para la hora de perdición.










ABANDONO

Zará le llamaban al hijo de la maestra
Zará le llamaban en 1968
Rodaba ella en las escalas de su piano
era él maestro de la calle

Al leer en sus diarios aprendí el truco
bajé del bús en que viajaba
y me quedé mirando el marco imaginario
de su hundimiento

Y, compañeros! no hubo poesía en ello
ningún voto a los dioses
sólo guijarros en los bolsillos
que no pueden contar los curiosos
y nunca verán en casa
pero que sin embargo cargamos
como un inútil trofeo de Ulises.













BALADA PARA UN BLANCO PERFECTO

1

Sin árbol ni raíz de nada
se aguarda en las casas a que el sol pase;
la calle para quien tiene siete o diez años
es preciso gozarla
se pone uno triste de suspender el juego

apoyados en un muro
sin árbol ni raíz de nada
el pecho en las rodillas
sin aire siquiera.

2

Entonces, madre: Santiago de Chile
tus promesas de ir a San Diego:
si cantas
verás muros de cristal o la Fuente de Soda

¡Amores de leche! y entonces
la pueril austeridad ante vitrinas
insistiendo como Thoreau
en la mínima moda

A un tiempo extranjero no visible
la transfiguración un rechazo
la transfiguración una esquina
entre hermanos de una calle
escupiendo orgulloso
los escombros de una lírica imposible


¡Vanidad! disfraz mundano de los solos
oí decir al predicador de alzados puños
frente al Lucifer en pleno San Diego
cuando tarde volvíamos en silencio
mi madre y yo,
sin su mano en la mía.

3

Mantén los ojos abiertos
camina con la frente en alto
mientras puedas ? dijo ella
Era el período de lujo circunspecto

y desde el muro garabateado
llegaba a nosotros el tiempo de la música discorda
Error de incorregibles damos ahora la cara

a nosotros el tiempo que indaga y aquí
malogrado
inminente
agujereado

sus mudanzas se nos vienen
en informe abecedario visual:
¡nada para los ciegos!
¡nada para los mentirosos!

Me despierta un papel blanco
en las manos.










EL CULTO

Arrojado el predicador a sus sermones
vamos clavando la mirada
en jovencitas que se la creen
Las observamos durante la llegada
con sus extraños vestidos
y su fidelidad a prueba:
a coro simulan la familia del pastor

También nos canta una alegría de extranjeros
las quisiéramos rendidas
mas no dan vuelta la cara

Escuchen al cielo, decía en su prédica
y escuchándole nos adentramos
en la secundaria carretera

Entre elevadas matas San Felipe fue testigo
del crujir de pechos avanzando

ser uno en la respiración
tumbados en la semioscuridad
sintiendo eso que todos los jóvenes sienten
al estirarse y mirar su cielo:
¡cielo desvaneciéndose!










PRIMER INVIERNO SUCIO

Aquellos días, la lluvia sostiene una conversación con los techos
en la oscuridad se orquesta un concierto de traiciones
Se cuentan cadáveres:
¡cadáveres!, arrastrados por el río del odio

en silencio y sin caer en la histeria
mordiendo las sábanas del temor
que deja un padre ausente:

abrigos y corbatas en un closet enmudecido,
una biblioteca
leche, pan
y lágrimas para mezclar la baba pegajosa de la espera.