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jueves, 27 de octubre de 2011

5208.- SARA BERENGUER LAOSA



SARA BERENGUER LAOSA
Barcelona (C. Aníbal nº 7, del barrio del Poble Sec), 1 de enero de 1919, hija de un albañil originario de Madrid. Sus abuelos paternos provenían de Chelva (Castellón). Inició su andadura laboral a los 13 años, en una carnicería y posteriormente en un taller de bordados, tomando conciencia de la explotación obrera. Tras sus sucesos de julio de 1936, con su padre en el frente, se presentó voluntaria en el comité revolucionario de su barrio de Les Corts, hasta junio de 1937. Fue una de las responsables de la distribución de armas a los obreros. Durante el período revolucionario fue secretaria del Comité Regional de las Industrias de la Edificación, Madera y Decoración de Cataluña. También participó en las tareas del Ateneo Libertario. Se comprometió con la Solidaridad Internacional Antifascista desde la primavera de 1938. Fue miembro de la SIA. Por el comportamiento impropio de algunos de sus compañeros, optó por ingresar en Mujeres Libres en octubre de 1938, organización libertaria de la que llegó a ser secretaria de propaganda. Entendió que los discursos políticos no eran suficientes y que era necesario formarse y actuar sobre las conciencias. Tras la derrota republicana tomó el camino del exilio francés. Se estableció en Perpingan y Béziers, colaborando con la SIA, ayudando a los internados en campos de concentración. Realizó funciones de enlace de la resistencia antinazi. Promovió la reorganización de las JJLL de la comarca. Junto a su compañero, Jesús Guillen, siguió militando, a partir de 1947, en la CNT del exilio, hasta que fueron excluidos en 1965 por su apoyo a los jóvenes activistas antifranquistas, como Alberola, Mera, Cañete y otros, que el MLE no reconoce ya. En 1965 retomó, junto a Suceso Portales, la redacción de la revista “Portavoz de la Federación de Mujeres Libres de España en el Exilio”.En 1973 trasladó la redacción desde Inglaterra a Montady. A inicio de los años setenta se acerca a los partidarios del Frente Libertario, del que formó parte de su Comisión de Relaciones durante varios años. Su casa en las cercanías de Béziers siempre fue lugar de encuentro de anarquistas. Nunca abandonó sus actividades culturales. Fue colaboradora en el trabajo de la “Enciclopedia histórica del anarquismo español”, así como redactora en muchas publicaciones de índole libertaria. En 1988 publicó un relato autobiográfico, “Entre el sol y la tormenta”. En 1998 el gobierno galo le concedió la Cruz de la Legión de Honor, por su participación el la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial. A finales de 2008 presentó, en Madrid y Zaragoza, su ultimo libro: “Mujeres de temple”.

Falleció en su casa de Montady (Francia) el 8 de junio de 2010.






El decir de la Gente

No me importa lo que digan
si lo que he dicho es cierto.
No me importa lo que harán,
sino lo que quedó hecho.
Las palabras poco sirven,
lo que sirven son los hechos.









La Poesía

Abrir las páginas
de un libro
para leer poesía,
es brindarse un camino
de madreselvas y lirios,
entre flores de cantueso
y fragancias de romero.
La poesía es la flor
que emana del sentimiento,
es, exhalar aromas que
nos brinda el intelecto.
Es como rosa de escarcha
que se dilata en la tierra
para así alimentarla.
Y entre flores de alborada,
poco a poco, voy tejiendo
con anhelo y con cariño,
los versos que irán llenando,
las páginas de este libro.








Haciendo

Haciendo, haciendo,
se hace lo malo,
se hace lo bueno.
Haciendo, haciendo,
lo que se hace
ya queda hecho.
Haciendo, haciendo,
se va observando
y se va lejos.
El que no hace,
y vive hueco
no sabe nada
como una caña,
al menor viento
se tambalea.
Y si se arranca
allí se queda.
Haciendo, haciendo,
la vida avanza,
y al haber hecho
hay esperanza.
Sin hacer nada
la vida para.
El agua pudre
sin movimiento.
Y no se vive
si para el viento.
Los pajarillos
no volarían
ni las hormigas
respirarían.
Si nuestra tierra
no hiciera ¡nada!
si nuestra mano
¡no le ayudara!
veamos la luna,
árida. Desheredada









El cristo detrás del telón

Si penetras
en la piedra
como penetra
la hiedra.
Si eres tan
fuerte y tan bueno
como predica
la Iglesia
¿porqué no paras
las guerras?
¿por qué das
vida a los tiranos
y alimentas
las miserias?
¡No! tus ojos
son de cristal,
y tu corazón,
de piedra.
¡Dicen que eres
inmortal!
mas, nada en
este mundo
arreglas.
¿Para qué
tantas plegarias?
¿Para qué
tantas mentiras?
si el engañar
a los hombres
no es una
acción moral.
¿Para qué
rogar al cielo?
si de allí
nada vendrá
si no son rayos
y truenos,
la lluvia o
el vendaval.
Con tus ojos
de cristal
y tu corazón
de piedra,
pasa un año,
otro año,
y todo lo
malo queda.
Nunca lograrás
ver nada que
a tu conciencia
conmueva,
porque ella,
si la hubiere,
fuera de piedra
o madera.
Mi único Dios
en la tierra,
es el fluido que
en mí se integra.
La onda, que
me penetra,
vaporosa y etérea.
La que da la vida
al instante
en que aparece
la materia.
Ya ves, las
palomas vuelan
y nunca vieron
tu presencia.
Y el más humilde
soldado, al momento
de la muerte,
no le asistió
tu presencia.
Por eso el hombre
te hizo, con los
ojos de cristal,
y el corazón,
¡de piedra!
sin poderte
dar un alma,
ni darte
inteligencia.
Sólo eres
parapeto
de los que,
tras de ti,
tejen hipocresías
para anular
al que piensa.
Mas el pensar
igual vuela,
como se elevan
las águilas
y escapan.
Como escapan
los rayos de luz,
cuando atraviesan
la niebla.
Por eso se oyen
murmullos y el eco
aporta quejas.
Luego, si algo
hay de inmortal
¡sólo es la luz
y la tierra!
¡Ah si tus ojos
vieran!
y tu corazón
no fuera,
como lo es, el
de un muerto,
tendrías que
delatar lo que
se lleva en secreto
y que, delante de ti
dicen y hacen,
sin contar
con tu respeto.
Eso prueba que no
pudieron inculcarte
el sentimiento.
De tenerlo, de pena
te morirías,
porque los que
te cobijan
son esencia
de mentiras,
recubiertas
con un paño
tejido con hebras
de maldad y engaño