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domingo, 9 de octubre de 2011

5057.- DAVID HERNÁNDEZ SEVILLANO

DAVID HERNÁNDEZ SEVILLANO
Nació en Segovia en 1977 y es licenciado en Educación Física. Está casado y vive desde 2005 en Vegafría, un pequeño pueblo segoviano, donde regenta un establecimiento de turismo rural. A pesar de su juventud, ha obtenido ya varios premios literarios. Los primeros le llegaron en su etapa universitaria, y le fueron concedidos por poemas sueltos. Desde que vive en Vegafría tiene el privilegio de poder dedicarse más a la poesía y ha escrito varios poemarios, todos ellos premiados. El primero fue “Uno y uno no es dos frente al espejo”, con el que obtuvo el Premio José María de Los Santos en 2007. El segundo, “Suma de azares”, ganó el premio de poesía Villa de Benasque en 2008. El tercero ha sido el PREMIO NACIONAL DE POESÍA MIGUEL HERNÁNDEZ 2009, en Orihuela y titulado “Razones de más”. El cuarto, El peso que nos une, XXV Premio de Poesía. Hiperión, Madrid, 2010








LA HUIDA

Hace tiempo que salió. Dejó su casa,
todo cuanto cupiera en ella de memoria.

Lame otra latitud,
camina en otros labios,
bebe de otras miradas,
se mira en otros mares.

Todo lo da por bueno si lo aleja
un poco de sí mismo.
Ignora aún que todos los caminos
conducen al lugar que tanto huye.

Del libro El peso que nos une








Pasado el verano

Le cayeron al río
las hojas y el silencio de repente.
Le brilló el agua cana
y fue llenándose de lentitud
como un vaso se llena de vacío
a cada sorbo.

Sobre los trigos rojos, encendidos:
la alquimia de los páramos,
el urgente discurso del deseo
ajeno a su letargo
y una nueva lección de impermanencia.

Cierra los ojos y conversa,
aquello cuanto ves lo es todo.

Huele a tierra mojada.
Huele a verano en fuga.
Huele a sombra sin cuerpo al que aferrarse.

Callada el agua y aquietado el viento
en un tiempo más lento, hasta pararse,
sólo nos queda la verdad del cambio
y las frutas de agosto rendidas en el suelo.

“Razones de más”






En el Desván

Hemos llegado aquí desde las cosas.
Desde las arcas de maderas viejas;
desde las lentes de los anteojos
donde se arracimaban los jilgueros.
Hemos llegado desde los pupitres;
desde la tiza blanca y el compás;
desde la quemazón de las albarcas
y el paseo pajizo de los trillos.

Hemos llegado aquí desde las cosas
y a veces me pregunto
si llegado el momento escaparemos,
si sabremos huir de su abandono
o si también quedó impresa en nosotros,
de algún modo,
esta actitud en quiebra de las cosas

“Razones de más”