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sábado, 8 de octubre de 2011

5045.- SANTIAGO CALLEJA ARRABAL


Santiago Calleja Arrabal, Barcelona 1966. Estudio Filosofía en la U.B. - Barcelona. Libros publicados: "Vicios, Ángeles y Virtudes” Ed. Novelarte, Córdoba, Argentina; que fue 1er premio de poesía en 2006 y “Elogío del Lado Oscuro”, Trafford Publishing, Bloominton (IN) USA, 2010

WEB DEL AUTOR:http://100poesia.blogspot.com/




Debajo

Debajo de la nieve que te cubre
Esta mi ilusión de lana y mi afecto
De pura distancia.
Debajo de tu luz talvez,
Mi corazón repose un día.

Debajo de la distancia que te nombra
Una intuición antigua te cerca,
Un beso que fue robado,
Un abrazo o un tacto huidizo;
Como sombra en luna triste.

Debajo de la noche que te nombra
Sólo sombra,
Sólo nombre,
Sólo, pobreza y rigor encendidos.

Y no es mi culpa que no pueda coincidir
En el lugar del primer momento.
El destino nos juega, nos nombra y nos tensa
Como arco y flecha vencidos ante su gesto.
Es él y no los demás, quien nos perpetúa a su capricho.

Debajo de tu gesto que es distancia y frío,
Y me invita a sucumbir en un mar de lágrima y deseo,
Ola que no acaba de llegar y navega en dos direcciones;
Está el destino que nos unió fugaz como el viento.

Debajo de los mares el olvido nos espera.
Abajo, más abajo todavía,
El duende de la infancia,
El chiquillo que jugó a ser mártir;
El joven feliz el día que se enfrento con su destino.
Y más allá todavía, el anciano trémulo que seremos;
Venturosos en un porvenir hecho presente.

Debajo de esta duda ya no hay duda,
Ni besos, sólo jirones de ambición y codicia devorados.
Talvez debajo, más abajo de tu luz, de tu piel
De tu “no saber“, se encuentra mi esperanza,
Como inútil dictado.







Manual de Tentaciones

“Dios envía a cada cual tentaciones según la fuerza que cada cual tiene”
André Guide

− ¡Ven, acércate un poco! −
Te daré el cajetín de los buenos sueños
Para que vuelvas a soñar.
El carmín de la sonrisa olvidada
Para que tiembles al besar.
El valor absoluto de tu raíz cuadrada
Para que se vuelvan cálculo preciso tus latidos.
Olvida viejos lamentos oxidados.
Te daré lápiz y papel para escribir un poema,
Pátina de cristal para el olvido y humo…
Azul y azabache para el asombro.
Navidades llenas de esperanza.


Tú − Según el manual −
Me darás olvidos recientes
Sospechas moribundas
Algún abrazo sorprendido
Mentiras fugaces
Roce perfecto y frio:
Loca pasión incomprendida; también.


Seguiré hurgando en el viento.
Tomaré mi taza de té y dos galletas
Escuchando tu voz detrás del espejo,
Mientras ordenas sentido y maravilla
Tú sonrisa enajenada y tu cara de fauno,
De trémulo ignorante; se alejan en la distancia.


Cómo dijo Gil de Biedma: “Sí no fueras tan puta…”
De qué me sirve entonces ordenar los recuerdos,
Tapiar puertas y reforzar anaqueles
Rezar bajo las estrellas.
Ir de compras el sábado para llenar la alacena de víveres.
¡Para que no falte de nada, ni amor siquiera!


¿De qué...? − Digo yo −
Si luego vienes tú con la cara destrozada por el ocio
A comer de mi plato
A beberte mí olvido
A llevarte mi alma por las tabernas de esta ciudad,
Dónde los ángeles no rezan ni duermen
Y los muchachos encienden a bocanadas
Mentiras que matan ruiseñores.







Cera de Enfrente

para Milton


No eres tú - muchacho en Jeans -; espléndido en tu enhiesta y álgida
adolescencia aquel que nombran lenguas de doble filo. Ni tu mirar
sombrío, tu hechizo de gélida pureza, tu luz hecha al fin resplandor;
los que serán maltratados en una humillación indecible.
Es la sociedad quien inventa la flecha y el veneno que te cercan.
Tú no les oigas, no les mires. Apolo en flor, luz y cadencia: hombre de tu mañana.
Que giman hasta quedarse gélidos en su indolencia, sucios en su incomprensión,
rotos en desaliento y sin rezos que ofrecer a tus templos.

La cera de enfrente está repleta de flores y de nubes huidizas - tú que lo sabes
bien, no les oigas, no les mires, apenas -. Pasas desafiando con tu silbido a
las fuerzas del orden. Déjalos, muchacho, permite que tu cuerpo sea diana
de su deseo. No les calles, no les mientas tampoco. Ofrécete sin mácula a
sus antojos. Deja que su ira inunde lo inabarcable, que brote su risa como
lava sucia. Permítete esos excesos...

El fruto de Nabuconodosor será para quien sepa medir sus fuerzas y
su talento en ínfulas sin infierno, en las quimeras del mañana.
La verdad descansa entre los muslos del Apolo que representas (sin saberlo).
La fuerza hecha luz en tus manos no será medida. A menudo el mudo gusta ofrecer
su crueldad con gestos que asquean el paladar. Ellos son más. No mejores,
no más bellos o más perfectos que tú. Mas, olvídalos en su verdad sin luz.

Las calles del espanto están en un mañana que es un hoy quebradizo.
De ellos es el dolor que se clava como clavel de recuerdos, nardo de su ignorancia.

"Lleva sólo, tú, la risa como perfume; sol de tu siembra."









La Sed De Las Palabras

Sí, es verdad que las palabras solas están en sed
Y mueren huérfanas de olvido...

Cada verso se parece a la ponzoña de un sueño:
el mismo que va haciendo posible
mentira y realidad que se confunden.
La osadía de querer perdurar nos alimenta,
nos deja la tiranía de un gesto,
todo a un tiempo, sin remedio.


Transparencias que se parecen al deseo,
(un anhelo quebradizo es la escritura),
intuición inefable y procelosa
a su vez de olvidos inefables.
Orgías de pensamientos y palabras
violentos de significados y de anhelos.


Horizontes sin duende,
aromas sin cadencia,
duna de dolor es la poesía:
oficio de un porvenir inexplicable.

Y saberlo todo
no todo lo resuelve ni lo ampara...
(me faltas tú)
Hay que gritar
que perdimos el rastro
ya que no hay camino
sin tormento que verter
en recipientes de palabras.


Los infiernos de la belleza
no son siempre musicales:
no rima la experiencia
con la razón poderosa del corazón.


La herida que no cesa de sangrar
un llanto de generaciones eternas.
Y todas las noches de los tiempos,
más allá todavía,
donde residen los momentos grises
y las larvas del sin sentido involuntario
urden telas de araña metafísicas...
Un hombre pronuncia una palabra sola:
Levedad sumisa sublime de horizontes.

El oficio de vivir enseña y mortifica
que doler no duele sobre los cuerpos.
Sobre las almas olas de duda,
duelo de llanto por encontrar
un horizonte lúcido y firme
por una selva de significados contrapuestos.


Porque tildar el silencio,
entonar cantos frente el espejo de la noche,
mirar con intuición precisa, con canto permanente,
no caben aquí, rebota en el silencio.
Ciencia que no encuentra su objetivo:
horizonte firme origen del silencio.
Sí, es verdad que las palabras solas
están en sed y mueren huérfanas de olvido...








Nunca Pediré Perdón (... Por Amar)

para Hugo

Eres como un poema.
No tienes principio y careces de final.
Las hojas de lo escrito sobrevuelan el verde valle.
Manchado por las amapolas y el olvido,
Eres aquel que reconozco en mi ensueño
De piedras y angulares.

Tú, (sentado en el lugar geométrico
Donde nacen las mandrágoras),
Respiras por los poros de mi piel
Escuchas a través de mis oídos,
Mientras yo, te admiro tácitamente:
Observo un paisaje vertical a través de tus ojos
Y acaricio un deseo oblicuo
En la palma de tu mano.

Nos sorprende la vida, es verdad.
El aroma de un tierno color olvidado.
Sólo poseo algunos recuerdos
Que tu ser incendió con la mirada;
Leyendo antiguos poemas al amanecer
Cuando el estallido de la noche desaparece
Como una simple visión por el prisma de tu frente.

Anduvimos sorteando el otoño enfermo
Escuchando en silencio el goteo de los relojes,
Observando nuestra ausencia
En el fondo de las aguas
Donde reposan las ancladas piedras de tus dedos,
Aquel lejano flujo donde tu faz se iluminó en despedida.
¿A dónde fue? ¿A dónde van los besos que no damos?

Detrás de todo tiempo quedó escrito tu nombre,
Muchas caricias y abrazos y acaso el rastro y el empeño
que el tiempo nos robó.

Por amar y quemarme los pies nunca pediré perdón.










"Je Ne Regrette Rien" (Tributo a Edith Piaf)

No, no me arrepiento de nada,
De querer y amar a manos llenas,
De reír, de llorar; de nada.
Si lo hice, mis razones pagué.
Si dejé de hacerlo, por algo eso fue.
No, no lamento dada.

-Quizás-
No haber abrazado más,
No haber besado lo suficiente.
Haber olvidado a menudo decir: “te quiero”; a diario a mis seres queridos
(Y no tan sólo a los amantes)
O bien: “Gracias”, “Ven, toma mi mano”, “Eres importante para mi” o
¡Qué guapo estás hoy, Santiago!

Olvidos imperdonables sin duda.

No, no me arrepiento de nada
Ni de mi luz o mi tiniebla,
Ni de mi duda o mi temor,
Ni de la noche o el día.
Absolutamente, de nada...
Lo que hice, por amor ocurrió,
Si acaso por odio, ofrezco mi perdón.

No, no lamento más que no poder decirte al oído
Todo el tiempo, cada mes, cada día, a cada momento;
Cuanto te quise y te quiero
Y cuanto te voy a querer, si nos dejan...
Si el diablillo loco del tiempo y la distancia; lo permiten.
Si no surge el arrepentimiento o la cobardía.
Si nos funciona todavía el corazón.

De nada,
No me arrepiento de nada.
No te miento: “Je ne regrette rien”
"... Eu nâo me arrependo, nâo"










Lorqui@na

Era mi voz antigua
Ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
Bajo los frágiles helechos mojados.

Poema Doble del Lago Edem
Federico García Lorca



"Duelo por Federico"
(a Federico García Lorca)


La muerte no quiso ser asesina
El campanario temió su profundo plañir:
!Mataron a Federico¡
Un fusil, una bala y el odio
De quien temía.

No pudieron con tu genio
Tus palabras de elefante,
Tu rostro de luna llena
Y tu mirar de duende.


Toda la verdad del mundo
En forma de labios y boca
Y esa frente amplia;
Rota de sinceridad.


Cuentan que una paloma
Reconoce a diario la luz de tus canciones
Por el aire de Granada,
Y que un eterno camarada te sigue velando
Como tierno leopardo.


Los toros del agua llenos de agujeros blancos,
Los caballos, los gitanos o los negros,
Todos tus personajes Federico;
Cantan aún por ti
Mientras descansa tu genio dorado.


Hay un diario lleno de esperanzas y azahares,
De espigas de los campos del amor
Y un reloj que agoniza para todos por igual;
Anunciando la verdad del tiempo
Y de quien teme el efímero paso de la vida.



"Vicios, Ángeles y Virtudes" - Santiago Calleja Arrabal







Tierra de Nadie (Homografía)

Vivo en un mundo dominado por la mirada
que además, no deja de sorprenderme,
sigue siendo la sede de las lágrimas.
Un mundo ficticio hecho de proyecciones y deseos
que siendo falsos semejan ser verdaderos.

Mi mundo es sólo de hombres.
-Las mujeres son el espejo sobre el cual
se proyecta la luz de mi raza -
Imagen devuelta de sí mismos
o disimulada al jugar a ser otro, distinto...
Allí, cuerpo y alma van juntos pues quien entrega un cuerpo
entrega, sin saberlo, el deseo que abrazó.

Mi mundo se agota en sí mismo
se consume en esperas e imágenes,
en fetiches que visten de uniforme
y gastan sonrisas de betún de áspera piel y dulce mirada.
Otras veces se irrumpe en escenas inexplicables:
"Ocaso de lo proscrito, holografía del dolor, pánico de la existencia"

Mi mundo no es mejor o ni peor que otros que tú conoces.
Es uno más, cualquiera; siempre cambiante...

Tierra de nadie.
Ocaso donde la ilusión
y el vacío se encuentran.
Allí, la mujer es un silencio
que el hombre representa,
usurpando bajo una luz opaca,
una sed milenaria.

Se juega a la representación del dolor y del deseo
no menos que al amor más verdadero.
Espacio de la representación,
lugar ya nunca más vació
del mundo de los de mi raza.


No lo miréis con recelo o acaso con asco,
pues quizás un día también iréis a sus laderas
a beber, a saciar la sed del simbolismo de ser otro,
distinto, cualquiera...