
Isabel Fraire nació en México, D. F. el 8 de diciembre de 1934. Ha publicado los siguientes libros: 15 poemas, Katharsis, Monterrey, N. L., 1959; Sólo esta luz, Editorial Era, México, 1969; Isabel Fraire, poems, versión bilingüe de su poesía en selección y traducción de Thomas Hoeksema, Mundus Artium Press, Athens, Ohio, 1975; Seis poetas de lengua inglesa: Pound, Eliot, Cummings, Stevens, Williams, Auden, selección, introducción y versiones de Isabel Fraire, SepSetentas, México, 1976; Poemas en el regazo de la muerte, Editorial Joaquín Mortiz, México, 1978.
Breve incendio de pájaros agudos
con la aurora en el pico caen muertos
bajo una andanada de papeles
fechas, citas, silencios.
El gigante del mundo crece, hueco
con un niño en los brazos
de ojos grandes abiertos
que nace cada día, decapitado.
Se han tapado las bocas con escombros
los ojos se han nublado
las manos se entreabren y entrecierran
y en estremecimientos sucesivos
se sacuden la carne y los deseos.
Cada día la historia es más antigua
las palomas más nuevas cada día se repiten
el milagro se empolva en un momento.
El tiempo se acelera, estrechando su órbita
sin futuro, de círculo cerrado.
en el anfiteatro del silencio
poblado de mariscos
allí donde pululan hormigas con alas que son piedras
preciosas
perdí un caracol
que me daba la hora
y me encontré de pronto ante un espejo
que me preguntó
quién eres
agitada multipliqué mis caras
recordé niños que había sido y sueños que había querido
ser
y momentos largo tiempo perdidos
presenté mil verdades sucesivas que caían en silencio
hasta confesar
soy todo
y quedar convertida en un sistema de sistemas que
giraban
en un silencio espeso
alta vuela la noche
las palabras
caen como papeles desdoblados
tú y yo
giramos alrededor de un tótem
recubierto de espejos
se suceden los mundos
atravesamos transparencias
de pronto tengo tu mano entre las mías
de pronto no la tengo
de lejos te contemplo
tiendo puentes
hablo
caen mis manos al agua
nos une la esperanza de encontrarnos
mi amor descubre objetos
sedosas mariposas
se ocultan en sus dedos
sus palabras
me salpican de estrellas
bajo los dedos de mi amor la noche
brilla como relámpago
mi amor inventa mundos en que habitan
serpientes cuajadas de brillantes
mundos en que la música es el mundo
mundos en que las casas con los ojos abiertos
contemplan el amanecer
mi amor es un loco girasol que olvida
pedazos de sol en el silencio
no te deseo
te veo
tu imagen sigue
ocupando el silencio junto a mí
no tengo otra manera de moverme
que envuelta en tu mirada
tu recuerdo me viste
el aire que ocupaban tus palabras
resuena en mis oídos
como un tropel de ángeles
mis dedos sonámbulos
se tropiezan contigo
en cada objeto
desde el atardecer invulnerable
me mira fijamente
fija por el recuerdo
tu mirada
inmóvil como el tiempo
que se dice ha pasado
como las estaciones
inexorablemente sucesivas
e idénticas
fijos por el recuerdo tus dos ojos
como la luna suspendida en alto
me contemplan
y yo cambio
visto y desvisto caras y momentos
que van quedando inmóviles
fijos en el atardecer invulnerable
que haré
me mataré
te mataré
lo mataré
no sé
un excelente estudio dionisíaco
sobresale del agua
mientras clavan poetas
sutiles sobresaltos
qué haré
comeré
beberé
soñaré
no sé
suena una campana en lo alto
del Rialto
las palomas se avientan en vuelos suicidas
no sé
qué haré
el día tiende alfombras de cristal
los edificios se sostienen en el aire
el silencio se acumula
el diafragma se perfora
y los mundos se desploman
se oye un grito
astillado
que se clava en el minuto
caen olvidos
y besos
apagados
y perros
apaleados
y cuchillos
asesinos
giran cuartos de hospitales con sus cóncavos delirios
poblados de ruidos infinitesimales que despiertan y
sostienen el desvelo yo yo yo
yo
lo vi
se quedó en mis ojos y
lo olvidé
y ahora
qué haré
sigues regresando al mismo lugar como en un sueño
las imágenes se sobreponen
giran
se desvanecen
enfocan de nuevo el mismo
momento
estoy en el lugar vacío
en el lugar repleto de imágenes gastadas
en el lugar insomne visitado por mi espectro
el momento cae sobre sí mismo
una diez cien mil veces
el momento cae sobre sí mismo
como guante
tu cara la cara su cara aquella cara la misma cara
permanece
tiembla
hieren sus reflejos todavía
en el fondo
de una memoria ahogada hace mil años
cara sobre cara sobre cara sobre cara
cae de nuevo de nuevo de nuevo de nuevo de nuevo
aquella cara de nuevo en ésta
se yergue
estamos donde estuvimos donde estuvieron estarán
donde estamos
81/2
no es cuestión de hacer un esfuerzo y de ir en contra de la
corriente . . .
con lo cual NO SÉ lo que quiero decir
con lo cual no sé
con lo cual...
no es cuestión
de hacer más
no es cuestión
tampoco
de dejar brillar la luna y contemplarla
a solas
a secas
no es cuestión
no
de danzar una ronda interminable de caretas y gestos
dirigidos
ni de inventar el pétalo en que tiemble
de nuevo
la primera
gota de rocío
sí
no
sí
abrirse pero cómo como una flor tocada por la luz
desentrañar gritar buscar abrir cerrar
buscar
unos labios y en los labios
lo que ya sabemos
y se pierde
no es cuestión de
esperar
la aparición de un dios
en el lugar insólito
en Gomorra incendiada
en Sodoma
en el centro mismo de un corazón que
[ignora
en el nuevo relámpago
de luces mercuriales
o de ojos que brillan
que buscan
que prometen
ojos que son tal vez quién sabe
el reflejo de una nada que se busca
se excede
y se proyecta
en una sombra inmensa
en su contrario absurdo
en un total
un Todo
tan inalcanzable e incomprensible
como la nada misma
el Absoluto
reverso de sí mismo
y un andar y un andar
de hormigas cacareando
de huestes siempre infieles
de torturas y goces
incompletos
y un andar
un
andar andar andar
ya veo
qué veo
me veo
y veo lo mismo
y
nada
no era
después de todo
lo que yo quería decir
sino
“la marquesa salió a las cinco”
sólo que para poder salir a las cinco
la marquesa
tuvo que regresar al vientre de su
madre y volver a salir
pero sin esfuerzo
sí
sin esfuerzo
porque yo y tú
somos la luna
y por eso brillamos
sin esfuerzo
y si no lo crees mírate brillando sin saberlo
la página vacía
se convierte en una ola iridiscente ante mis ojos
he estado aquí en otro instante
lo que veo está ante mí
antes
yo no soy
lo que veo se mueve, tiembla
el mundo es una ola que circula sin sentido
pero la luz no necesita forma
envuelve y llena cada objeto
yo misma no soy luz
sino
instrumento
prisma
mediante el cual la luz desdobla
despliega
y vuelve a recoger
su belleza autosuficiente
como la cola de un pavo real o el ala de una paloma
abriéndose y cerrándose en el sol
es el sol
y ella misma
abriéndose
cerrándose
abriéndose
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