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jueves, 22 de septiembre de 2011

4988.- JOSÉ MEMBRIVE


José Membrive

Nací en 1953 en un cortijo en las cercanías de Andújar (Jaén) en donde viví hasta los 12 años en que pasé a estudiar como interno en los seminarios de Baeza y Jaén. Obtuve el título de licenciado en Literatura y Lengua española por la Universidad de Granada. En 1979, una vez acabada la carrera, me trasladé a Cataluña en donde he ejercido la enseñanza como profesor de formación profesional y bachillerato en Manresa (1979-83), Sant Andreu de la Barca (1984) y Hospitalet de Llobregat (1985-2005). Desde entonces ejerzo de editor en Barcelona sin abandonar mi pasión por la escritura.

Como alumno y profesor, he vivido todo un proceso que va desde el autoritarismo de la escuela franquista, pasando por la disciplina y espiritualidad con que nos adoctrinaban en el seminario, por la etapa de politización universitaria del principio de los setenta, hasta el pasotismo y desencanto de los últimos años de carrera. Como enseñante he visto el paulatino desmoronamiento del prestigio de la enseñanza y la conversión progresiva de la escuela en una magna guardería. El trato humano entre profesores y alumnos está siendo aplastado por una burocracia que desconfía cada vez más de ambos grupos.

Como escritor he ido aprendiendo poco a poco en la tertulia literaria del jiennense José Jurado Morales en Barcelona 1985-90; y en Diálogos Literarios del Real Círculo Artístico, que he dirigido desde 1992 hasta 2004.

Como editor, tuve ocasión de fundar Ediciones Carena, con la poeta Araceli Palma-Gris, en 1993, y desde entonces, esta ha sido una ocupación importante que he combinado con mi afición por escribir. La editorial publica distintas colecciones de narrativa, flamenco, poesía, filología, ensayo social, viajes, cine y literaturas alternativas.

Como escritor he publicado los siguientes poemarios: Del amor y la noche (Ed. Rondas 1985), Reductos de silencio (Devenir, 1991), Besos.com (Ediciones Carena, 2002) y El Pozo (Ediciones Carena, 2006); como narrador El rockuero de Mollet y otros relatos (Ediciones Carena, 1999).

http://www.edicionescarena.org/contact/26




Poemas de Besos.com






Oración

Seguir viéndote en mí
aunque ya seas lejana:
es lo que le pido a mi locura.

Que olvide con quien vas y quien te ama
que no pregunte más
por qué reías ni por quién callabas.
Que no implore más citas
ni más promesas falsas.

A cambio a ti te pido
que sigas fecundando la distancia
que llenes el abismo
inevitable y fiel que nos separa.

No me des, pues no quieres,
tu amor agraz como las uvas altas
mas no espantes las palomas de mis sueños
si cada noche vuelan a tu casa.







Paseo por el Balast

El Balast es un mundo
que sólo existe desde que me miras,
Se abre a tu sonrisa
como un deslumbrante paraíso.

Nos reciben sus bosques
frondosos e irreales
como los verdes recuerdos de mi infancia.

Si la borrasca
se cierne por sus prados,
y gimen los arroyos,
sus lágrimas de lluvia
descubro que al instante
se agotarán tus besos.

Si estallan primaveras por todos sus rincones
y el tiempo viaja sólo a la belleza
y el pasado se viste
de bosque floreciente
es porque de tus labios
nacerá un sol de besos.

Y es que el Balast regala
más veloz que la luz de la evidencia
sus frutos abundantes
antes que tu palabra
anide en mis deseos.








Llegué, vi, huí

Tu corazón, tan sobrio y solitario
como un fuerte abandonado en la atalaya,
que baila solo con la leve armonía de los vientos,
estalló en sonidos estridentes.

Subí por las escalas a tu almena
y la halagadora multitud que dormitaba
se tornó una jauría
de rabiosos perros fugitivos.

Tú gritabas
pero nadie respondió al SOS de tu rebeldía.

Reclamabas un soldado
entre el ejército que consumía tu granero;
pedías brazos para tu suave manifiesto
contra el amor entendido como ancla
y sólo hallabas sanguijuelas de afectos.

Yo no estuve a la altura de tu guerra.

Llegué vi y huí.

En el barco de nubes que partió de tu fuerte
estabas sola.








El avaro

El invierno lanzó su OPA hostil,
arrugando mi rostro;
cayó en picado el poder adquisitivo de mis besos
y cada cita a un 906
me cuesta un ojo de la cara

Mi destino es amarte
como si fueras la única mujer del universo,
como si el tiempo se humillase a mis instintos,
como si entre tus labios y los míos
no existiera distancia.

Sé que soy anacrónico:
no apuesto en cada instante por el valor en alza,
ni practico la ingeniería afectiva,
ni sé pagar con promesas de plástico,
ni extraigo amores del cajero automático.

Soy un avaro antiguo:
conservo y acreciento debajo de la losa
monedas con tu imagen
sin quererme enterar de que están caducadas.


11S

Podría haber sido peor.

Imagínate que, después de haber destruido
las dos torres gemelas
que vallan el acceso a tu jardín,
entro con tanques al palacio de la moneda
de tu corazón,
bombardeo tu dormitorio oval,
asesino a los tuyos,
pongo mi nombre en tu cuenta corriente,
me declaro el dueño de tus besos
e impongo en el gobierno de tu casa
a un mayordomo narigudo
para que vaya cortando las flores
de las tumbas.

Imagínate así, posando en las revistas,
enlazado a tu talle.

Podría haber sido peor para los dos.
Imagínate que después
a mí, José Kissinger Laden,
me dan el Nobel del Amor
e imparto conferencias sobre besos
cuando hay restos de sangre en mi trastienda.

Podría haber un triunfo peor que mi derrota:
imagínate un once de septiembre en Chile
como fecha y lugar de nuestro enlace,
brindando con la chispa de la muerte.








Nuestro amor va bien

“Nuestro amor va bien
pero requiere una reconversión
para ser competitivo.
He de liberalizar mis besos,
y sacarlos al mercado bursátil:
un jeque petrolero
me ha ofrecido invertir
una de sus mil noches”.
-me dejaste escrito en la mesa
que el banco me embargó meses más tarde.

Traté de sobrevivir
vendiendo versos y promesas
pero mis antiguas amantes
preferían “chatear” con rubios extranjeros
besando el dócil monitor.

Pronto vino el impago y el desahucio
y por último el frío
y el colchón de papel de los sin lecho.

Mientras tus estaciones de servicio
venden afectos a precios astronómicos
con plomo en las caricias y palabras polutas.

Un día se cruzó tu limosina
con mi carro de escombros,
(empapelado aún con tu antiguo retrato)
generosa paraste un momento,
añorando, quizás los tiempos de escasez
en los que un beso nos daba media vida.

Yo te pasé la gorra y echaste en ella
un contrato-basura.

Desde entonces reparto como loco
pizzas a diestro y a siniestro
por una mirada tuya al mes.

¡Y yo que en el amor quise ser funcionario!









El amor entra en bolsa

Sonia S.L. sube su cotización, sus caricias arrasan los mercados. Yo saco mis delirios de Cristina S.A., los invierto en Sonia S.L. y añado trescientas horas de insomnio y de anhelo. Pero un joven empresario lanza una OPA hostil, la acapara, se blinda en su lecho y me arruina.
Hipoteco mi casa y mi sonrisa, recurro a los amigos pero Cristina S.A., absorbida por un banquero, ha multiplicado su capital y no puedo aspirar ni a una acción de recuerdo.
Leticia S.L. cotiza en bolsa neoyorkina, pero compro acciones de Carmiña que ahora está por los suelos. Y cada noche, cada instante, voy con mis sueños de un lado para otro. A las once invierto en Anaís & Cía. Al cierre lo traspaso todo a Mónica & Company, y, a un lunes negro sucede un martes trágico. Ordeno a mis agentes que recojan activos y sólo acopio sonrisas de ironía. ¡Cómo añoro nuestro amor –yo diría eterno- cuya cotización se mantuvo estable más de una semana, hasta que te me declaraste… en quiebra!








Okupas del korazón

Te había construido un templo
en la más hermosa zona de mi corazón
pero jamás quisiste entrar en él.

Cada mañana renovaba los cirios,
extendía la alfombra con tu nombre,
rezaba ante el sagrario con tu foto
y tomaba pan ácimo creyéndolo tu cuerpo.

Una noche llegaron
tres venerables peregrinas:
hábitos minifalderos,
de una orden de novicias desnudables).

-Queremos “pornoctar”
vamos sólo de paso.

Les abrí, viridiano, la cancela,
y con restos de besos olvidables,
logramos preparar una cena caliente.

-Entrad en el cuarto de invitadas,
no profanéis su templo:
yo soy monoteísta.
Les dije arrodillado ante tu imagen.

El alba nos durmió y al día siguiente,
encontré forzada tu cancela,
corrí al altar y frente al cáliz,
tres capillas labradas con tochos de negro instinto
albergaban a las tres ex peregrinas

He llamado a los geos,
disparo cada día cien versos lacrimógenos,
no hay manera de espantar sus estatuas.









Amor virtual

Poco después de la catástrofe,
en la Unidad de Afectos Intensivos,
me implantaron un módem
(que transforma las ondas de mi angustia
en caricias y besos virtuales)
con el que irrumpo cada noche en tu “bedsite”.

Por él extraigo de tu papelera
recuerdos desahuciados,
y mi memoria Ram se ha llenado de besos
y escenas amorosas con la fecha trucada.

Te amo en mi monitor, mi vida es la pantalla
que se burla del tiempo y del espacio.

Y envío a trabajar un robot con mi nombre
mientras viajamos por el cibertiempo
gozando de la historia que programa mi anhelo:
desde la caza de bisontes del Balast
hasta la siesta en el rascacielos selenita,
todo está en los disquetes de mis sueños.

No hay capricho rebelde a mi sofware.

Por toda la infovía
se escuchan nuestros besos virtuales
y los internautas solitarios
nos reservan sus páginas-hoteles
en nuestro viaje a Venus
y el fin del mundo llega
cuando los enfermeros
me cortan la corriente
y el monitor
se apaga.







Mi viaje y tu viaje

Cuando el futuro desembocó en pasado
y la autopista se convirtió en vereda
con chopos, fuentes y zorzales;
cuando en cada posada del camino
te encontrabas con una vieja vida tuya;
cuando la vista, el olfato y el oído,
el gusto, el tacto eran todo uno.

Cuando el sueño y la vigilia se fundieron
y todos peregrinábamos
por nuestros antiguos imperios,
pregunté a un ángel
por nuestro antiguo reino en el Balast.

Él señaló a los cielos
y las frías estrellas dibujaban
tu esquela mortuoria;
más que la pena, el misterio me envolvió;
caminé muchos años hasta aquella galaxia
que destellaba la luz marina de tus ojos
y encontré nuestro mundo, sus ríos y desiertos,
pero tú habías salido
y aunque todos los árboles
imitaban el adiós de tus brazos
y las aguas lloraban con tu voz,
me propuse esperar a que volvieras.





"El pozo" (Ediciones Carena, 2006)


Por Francisco Morales Lomas

Una persona con el diagnóstico de esquizofrenia se muestra con el pensamiento desorganizado (lo que se llama la laxitud asociativa), delirio, alucinaciones, alteraciones afectivas (en el ánimo y emociones) y conductuales. Es un cuadro médico importante. En los últimos tiempos he tenido oportunidad de abordar libros que tratan el asunto de las enfermedades diversas: el alzheimer, por ejemplo, en las obras de Juana Castro y Enrique Villagrasa y, ahora, la esquizofrenia, en la obra del poeta giennense José Membrive, que lleva un título tan significativo como El pozo (Ed. Carena, Barcelona, 2006). Existe incluso una abundante bibliografía de la relación entre poesía y enfermedades mentales. Uno de los casos significativos es el de Sylvia Plath. El papel liberador del poema incluso ha servido de instrumento, en ocasiones, para dulcificar la ardua tarea del enfermo o la simbolización liberadora de los procesos que viven las personas que conviven con los enfermos mentales diversos.

La creación de El pozo tiene un origen preciso: su ex mujer cayó en el "pozo" de la esquizofrenia del que va saliendo como puede, aunque ya se sabe que la esquizofrenia no deja al ser humano definitivamente. Escribir sobre una persona a la que conociste "en vida", , es complicado porque te viene una imagen de luz cuando su vida, en los últimos años, ha sido pasto de las tinieblas.

José Membrive ha querido situarse en el papel de la enferma, ser ella por unos días e intentar desde la conciencia poética sumergirnos en su estado mental, vital, social, consciente-inconsciente… En definitiva, él ha creado la ficción (la literatura siempre lo es) de ser un esquizofrénico, y ha intentado demostrar el poder de la palabra en un poemario denso, atrevido, con gran cantidad de registros literarios y una profunda visión de la existencia humana que es como un bello cristal de murano al que los elementos vitales pueden desgastar o acuchillar en cualquier momento. La existencia es frágil y lo raro es poder decir que la salud es nuestro escudo contra las diversas locuras. Es un reto poético para el que necesita de una cierta complicidad con el lector. Sin ella, este artificio poético no existe y no podemos introducirnos en la historia cruenta ni hacernos partícipes ni sentir el proceso de gestación, muerte y resurrección.
La obra se construye sobre el mestizaje de dos géneros literarios: la épica y la lírica, siendo el elemento narrativo tan intenso como el intimista


El poemario va precedido de un Prólogo firmado por J.M. (las iniciales de José Membrive) en el que se nos advierte de lo siguiente: “El pozo es un fragmento de historia actual, con estructura narrativa, con rasgos teatrales (mezcla principalmente de monólogos), pero con registro lírico (…) El tema central es la enfermedad mental y sus efectos en la vida cotidiana”. En la Introducción firmada por la enferma se nos particularizan algunas claves: “Mi destino era morirme vegetando en el psiquiátrico Sant Joan de Deu de Sant Boi…” También el proceso de intervención de la piscoanalista Rosa, el tratamiento, el diagnóstico, la mejora y el distanciamiento del escritor que se ataca a sí mismo (en un acto de contrición consciente) cuando dice de sí a través de la voz de ella: “El padre de mi hijo, que nunca pierde ocasión para tratar de cobrarse los favores, tuvo la genial idea de ayudarme a reconstruir mi propia historia”.

La primera parte del libro “Epifanía de la sombra” aborda la caída en el pozo (a su vez se divide en tres apartados); la segunda (también dividida en tres apartados) resume las sesiones de psicoanálisis sobre su vida íntima, adolescencia, infancia…; y la tercera, aborda el proceso de separación del escritor y la conclusión final.

Creo que son excesivos tantos apartados y particiones que pueden llevar al lector a perderse en el mecanismo de formación del libro cuando en realidad lo que interesa no es esa función constructiva (que sí sería trascendente en una obra narrativa, aunque es evidente que ya nos han advertido de ello) sino la creación de una tensión llevada ad liminen. Esto no quiere decir que el poemario pierda intensidad sino que despista profundamente al lector.

En consecuencia, la obra se construye sobre el mestizaje de dos géneros literarios: la épica y la lírica, siendo el elemento narrativo tan intenso como el intimista. Y en este proceso tiene mucha importancia la conformación de una sensibilidad y la construcción de una enfermedad, de una vida, desde los símbolos y desde un lenguaje donde se mezclan hábilmente la realidad y el idealismo de la caída y la elevación posterior. Es manifiesto en el último poema el símbolo de las tres velas del barco que zozobra a medida que se conforma una muerte del sol y se promete nueva aurora.

El acierto del poemario consiste en la creación de un mundo en el que existe mucho de “juego” o de construcción literaria, pero también de agonía que va conquistando progresivamente al personaje que comprende que el amor, la desgracia y la caída absoluta, pero también la existencia de enemigos por todas partes, y el aire épico-lírico se va adueñando de las situaciones y las va construyendo desde las imágenes y los símbolos.

Existe una gran búsqueda de elementos expresivos, una necesidad de nuevos hallazgos y registros poéticos, de nuevas formas de conectar con la sensibilidad del lector y para ello el escritor recurre con frecuencia a la metáfora y a los símiles, pero también a la hipérbole, a la vez que mezcla el lenguaje literario con otro de corte popular creando así varios registros. La sociedad ocupa un papel trascendente y los elementos de la actualidad aparecen en su obra: “El mundo ruge mientras yo sucumbo”. Pero sobre todo va conformando con maestría el nacimiento del dolor de una persona que sufre y a la que el mundo se le ha cambiado de repente.

Aunque la introducción de poemas estróficos en coplas y versos asonantados es frecuente e incluso pueden reducir el efecto emotivo, no sucede así. Se produce alternancia con versos libres y el poemario se caracteriza por la más absoluta variedad formal. Creo, no obstante, que, a veces, lo anecdótico ocupa demasiado espacio porque este hecho evita que la profundidad sentimental sea mayor, ya que no se puede olvidar que es el proceso de deconstrucción/construcción de una vida.

A medida que ello se produce se adentra el lector por el pasado e intenta con ello explicar el presente. El monólogo interior se adueña del poemario y la existencia como una forma de conducta y proceso creador. Un poemario importante que no debe pasar desapercibido para la crítica literaria.


http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2714