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viernes, 22 de agosto de 2014

JOSÉ PULIDO NAVAS [11.000]



José Pulido Navas 



(Jaén, 1958). 

Poeta y periodista. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid.  Autor de poemarios como Viejos Rituales (1989), La Ciudad y la Reina (2000), El Corazón Disperso (2006) y Movimiento Circular (2006, Premio Internacional de Poesía Rafael Morales). Ha participado en proyectos e iniciativas literarias como Las palabras de la Tribu (2006), el encuentro de poetas Ávila-Navarra (2007) y Recital Homenaje a Juan Ramón Jiménez (2008). Colaborador de la Revista Literaria El Cobaya (Ávila) y Álamo (Salamanca). Acaba de obtener el Premio de Poesía San Juan de la Cruz.


LA MÚSICA EXTREMADA
                                              
El aire se serena
     y viste de hermosura y luz no usada
                           
                           
Eurídice durmió bajo la tierra
y la lira de Orfeo cantó en vano
para arrancarla de la muerte.
De su descenso al dolor
sólo volvió con su destino
y le quedó el canto por consuelo.
Cuando la música despliega
la celeste atracción de su armonía,
se aplacan las fieras que en el alma
le hieren porque a Eurídice invocan.
A otra soledad le lleva el aire,
a la altura de otra paz, al vuelo
de palabras que ya no han de volver.
Atraviesa las paredes de la luz,
encuentra la libertad del canto,
el amoroso aliento de la llama
y el rayo que precede a la tormenta.
Al acorde de las almas es llamado
y  el deseo de Eurídice acaricia
en la cabellera de la noche.
Otra vez es la manzana fruto,
coronación del presente el cuerpo
y la serpiente ignora nuestra culpa.
Desterrado al estruendo  de los días,
penetra  los sentidos del silencio
y el aroma de una rosa inasible
como la vida, cuando ante la muerte
se enfrenta a un espejo sin fondo
y un oscuro reflejo la ilumina
que Eurídice ha encarnado en mujer.






FUGAS (primera lectura)

Regresan de improviso. Fogonazos
-Esto lo estoy tocando, y es mañana-
de un presente tan distinto y tan claro
que siento aún el frescor de sus aguas.

Llegan como un río subterráneo
que otro tiempo en mi sangre levanta;
como músicas sobre un lienzo en blanco,
como puertas a mis pasos cerradas.

Dejan caer su semilla en los labios,
instantes con la extensión de una vida,
donde fracasan los significados

Presienten otra verdad, su salida,
la oscura intuición en su juego abolida,
la apuesta que burla a sus propios dados.






FUGAS (segunda lectura)

Llegan como un río subterráneo
que otro tiempo en mi sangre levanta;
como música sobre un lienzo en blanco,
como puertas a mis pasos cerradas.

Regresan de improviso. Fogonazos
-Esto lo estoy tocando, y es mañana-
de un presente tan distinto y tan claro
que siento aun el frescor de sus aguas.

Presienten otra verdad, su salida,
la oscura intuición en su juego abolida,
la apuesta que burla a sus propios dados.

Dejan caer su semilla en los labios,
instantes con la extensión de una vida
donde fracasan los significados.


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Del Poemario: Movimiento circular,
que fue ganador en 2.005 del XXXI Premio Nacional de Poesía
"Rafael Morales" de Talavera de la Reina.


ADIVINANZA


Desde el principio, antes que el mal

sembrase la muerte en las manzanas,
yo fui un Leviatán marino
y un ciervo de siete astas,
un halcón sobre la presa
y en el combate una lanza.
Soy el disperso corazón del humo,
el audaz mensajero de la llama,
el viento que se cierne sobre el mar,
el deseo de ceremonias largas.
Soy un bosque de poesía,
conozco bien la entrada
al dolmen del misterio.
Yo invoqué a Dios en la montaña
de la Ley,
soy el mago al que atrapan
los engranajes del Golem,
quien se embriaga
con el licor de los sentidos y
funda su salvación en las palabras.







(Pinocho a HAL 9000)


Cuando rompes los hilos y abres
tus ojos a la rebeldía,
empiezan el conocimiento
y su dolor, la lucidez
por la que es preciso aventurarse,
pues solo ante la muerte la verdad
del cuento se manifiesta.
Afírmate en una candorosa batalla
envenenada de derrota,
busca tu corazón, márcalo a fuego,
sublévate al borde de la nada,
artilugio, criatura inquietante
que a su creador desafía.
Sea tu mirada el auténtico prodigio,
el ojo sorprendido, irreverente,
que mira el arco iris
en una pompa de jabón y allí refleja
las más hermosas pesadillas.







GRIAL


“allí quedó dormido”
San Juan de la Cruz.

Tras despedir a su cliente la niña prostituta se ha dormido en el mismo coche abandonado donde antes tasaron el amor.

Cubierta por su trenzado cabello y un manto de fatiga que bordaron su viaje de mercancía en las sentinas, su memoria de res vendida, marcada con todas las figuras de la ofensa.

Suya es la verdad de los condenados a huir, los que se saben siempre extraños, al otro lado de todas las fronteras.

Gacela en fuga entre esqueletos de coches calcinados, por espesuras donde florecen jeringuillas usadas, las esfinges del placer más temido,

serpiente de dulzura enervante que esclaviza nuestros sueños y entierra semillas de locura en la memoria de la piel.

Grial, cáliz tallado en el cristal más puro de la entrega. Piedra caída desde el cielo de tus ojos, estrella polar que conmueve al abismo en que se mira.

Por sus bordes de luna se derraman entrelazadas sangres de una planetaria vid, un licor de océanos, una lágrima perfecta de dolor.

En su flor deshojada la muerte solo fue un sueño de ceniza, el hogar donde arden incesantes las pasiones, el deleite de la transformación.

Sea ofrenda el silencio si alguien observa en su reposo, aunque ignore la causa de este oscuro fervor, a la niña que duerme vencida de cansancio.

Ángel amante después de la caída.