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miércoles, 22 de febrero de 2012

6122.- FELIPE JUARISTI


FELIPE JUARISTI
(Azkoitia,Guipúzcoa PAÍS VASCO 1957)
Estudió Periodismo y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid. Además de ser miembro fundador de las revistas literarias Porrot y Literatur Kazeta, ha trabajado como editor en las editoriales Baroja y Bermingham.

Felipe Juaristi cuenta a sus espaldas con una significativa trayectoria poética. Sobre su poesía ha escrito Koldo Izagirre: «Lo clásico no es sólo la antigüedad, esa tradición que de tan grande que es puede acabar siendo una carga destructora. Aquello que suelen poseer las obras maestras de algún lugar y tiempo: el ritmo dulce, la ornamentación apropiada, la exactitud de lo dicho... en una palabra, todo poema que presenta aquello que denominamos equilibrio entra dentro de lo clásico. Bajo esos parámetros se define la poesía de Felipe Juaristi: está tocada de inspiraciones cultas, pero no es cultista; es elegante, pero no formalista; posee un punto de vista filosófico, pero no es conceptual; y aunque no se puede tachar de sentimental, poco tiene de fría... La suya es una poesía que no chirría; el difícil equilibrio entre la inteligencia y el sentimiento, eso es la obra de Felipe Juaristi, la conclusión personal de la toma consciente de los momentos poéticos cumbres de la literatura» (in Izagirre, Koldo. Felipe Juaristi, XX. mendeko Poesia Kaierak, Susa, 2001).

Denbora, nostalgia (Tiempo, nostalgia; La Primitiva Casa Baroja, 1985) es el primer poemario publicado por Juaristi. «El título, Denbora, nostalgia, define claramente su contenido poético: la temporalidad y la consecuente nostalgia que suscita en el autor. No es la suya una poesía que destaque por la ironía; en todo caso, se trataría de una ironía de la desesperanza, de la resignación: consciente de que "no hay respuesta", sigue buscándola. Como diría ese gran conocedor del alma suicida que fue Jacques Rigaut, "la partida continúa con los que siguen buscando". Su búsqueda está revestida de nostalgia y cierto halo de melancolía que, a decir de André Gide, no será sino "fervor caído".

»Su poesía se debate entre la memoria que, de manera irremediable, nos permite atisbar pequeños paraísos - los únicos posibles, por perdidos -, pero no morar en ellos, y el tiempo que condena al poeta a un destierro que lo hace consciente de su destino mortal» (in Aldekoa, Iñaki. Historia de la literatura vasca, Erein, San Sebastián, 2004).

Según señala Aldekoa, mientras que su segunda obra, Hiriaren melankolia (La melancolía de la ciudad; La Primitiva Casa Baroja, 1987), muestra clara marca de la influencia de El amor y la poesía de Paul Eluard, de Charles Baudelaire y de algunos poetas surrealistas, son Hölderlin y los filósofos de la antigüedad quienes pueblan los poemas de su tercera obra, Laino artean zelatari (Al acecho en la niebla; Alberdania, 1993). Con su siguiente obra, Galderen geografia (Alberdania, 1997; Geografía de las preguntas, Bassarai, 1999), Juaristi obtuvo el Premio Euskadi en 1998. «Después del libro anterior, es decir, tras la experiencia de rescatar de la niebla y la confusión algunas voces verdaderas y fundirlas en el crisol incandescente de las palabras, o, como diría Rilke, después de "proponer un nombre para el rumor originario del mundo", nos lega el autor un último testamento donde los poemas - los nombres - interrogan los perfiles de su mundo poético y existencial. Cuando se han acallado las grandes preguntas y, pese a no haber encontrado respuestas, seguimos siendo impulsados y atraídos por ellas. Vida y muerte, amor y olvido, pregunta y respuesta, poesía e infinito, lluvia y tristeza o Auschwitz. Nunca se violenta la palabra mediante vaporosas abstracciones; por el contrario, ideas y sentimientos, filosofía y erótica, ética y política, todo se transmuta en poesía, que está siempre del lado de la interrogación y de la meditación. Una reflexión sin metafísica. Una geografía de las palabras; las suyas, aquellas que nos marcan los perfiles de su mundo, del alfabeto humano escrito por un poeta. Sin embargo, el título del libro es: Geografía de las preguntas. Así es: porque, aun cuando afirma, el poeta interroga» (in Aldekoa, Iñaki. Op. cit.).

Su último poemario publicado hasta la fecha es Begi-ikarak (Temblores oculares; Erein, 2004). «Situarse en frente de la muerte, de la oscuridad, del silencio de la nada, y ver que sucede tras lo sobrecogedor; quizás en lugar del "Horror, horror" citado por Kutz en la novela de Conrad pueda remplazarse por "la vida... la vida": "Gizona bere mugak baino gehiago da,/ bere errautsak baino gehiago,/ bere gorputza baino gehiago,/ bere etxea baino gehiago" (El ser humano es más que sus limitaciones,/ que sus cenizas,/ que su cuerpo,/ que su casa).

»Pero antes de llegar a ese punto de esperanza, el ser humano debe haber conocido el horror, tal y como recoge en su interior este redondo y directo libro. Pues el principio marca qué es volar: "Hegan egin du txoriak/ eta ortzadarra eraman./ Ilun geratu da basoa" (El pájaro ha echado a volar/ llevándose consigo el arco iris. / El bosque ha quedado en penumbra)» (in Kortazar, Jon. "Bizitza... bizitza", Bilbao, 01-2005).

En cuanto a la narrativa, tras su primera novela Intzentsua lurrean bezala (Como el incienso en la tierra; La Primitiva Casa Baroja, 1988) Juaristi publicó Arinago duk haizea, Absalon (Erein, 1990; Más leve que el viento, Absalon, VOSA, 1991). Los historiales de varios enfermos mentales y las ficciones inventadas por ellos delimitan el escenario de esta novela, siendo ambigua la línea que separa lo uno de lo otro. El personaje que interpreta el papel del doctor es quien da unidad a las historias, pues es él quien de manera directa o indirecta las colecciona. Hace que los personajes hablen sobre la vida, la naturaleza, el tiempo, el amor, la felicidad... mostrando éstos una verborrea poética en la que se vislumbran, tal y como sugiere la imagen tópica de los locos, momentos de lucidez. Por su parte, Bordelera (Hacia Burdeos; Erein, 1996) presenta una historia ensamblada en un tiempo histórico lejano. En ella Caballero, Soldado, Cura, Poeta y Músico se juntan con la intención de ir hacia Burdeos. Acaba de finalizar la guerra entre Normandos y Angeles y ellos, siendo Normandos, han salido victoriosos. Pero en el hostal que se encuentra en el camino hacia Burdeos hay alguien que los está esperando...

Con Airezko emakumeak (Mujeres de aire; Erein, 2004) el guipuzcoano fue finalista del Premio Euskadi de 2005. Partiendo de las reflexiones recogidas en Ethics por el filósofo judío del siglo XVII Benedict De Spinoza, el escritor desarrolla varias historias ambientadas en momentos clave de la historia de Europa - la época de la Inquisición, la Revolución Francesa y la Segunda Guerra Mundial - para dar cuenta de los ataques dirigidos a los judíos por su condición religiosa.

Juaristi también ha escrito para el público infantil y juvenil. «En sus textos aparecen temas como la libertad y el amor (en ocasiones reflejados desde el punto de vista de los animales), pero sobre todo son de reseñar la habilidad narrativa y el toque poético de sus obras» (in Etxaniz Erle, Xabier. Euskal Gazte Literaturaren Antologia, Elkar, San Sebastián, 2005). En ese sentido, Tristuraren teoria-n (Teoría de la tristeza; Erein, 1993) «habla de la falta de libertad. Sobre la tristeza que poco a poco va generando la falta de libertad. En un pueblo que irá perdiendo las instituciones, las costumbres, la capacidad de hablar... los niños narradores inventan una definición de la tristeza. El cuento va mostrando, de una manera poética y con gran seriedad, cómo nada más tomar los militares el poder van perdiéndose poco a poco las libertades y el efecto que ello tiene en la gente» (in Etxaniz Erle, Xabier. Euskal Haur eta Gazte Literaturaren Historia, Pamiela, Pamplona, 1997). Por otra parte, Ilargi-lapurra (El ladrón de la luna; Erein, 1994) y Animalien Inauteria (El carnaval de los animales; Erein, 1999) reflexionan sobre el ecologismo o el racismo, teniendo ambos como protagonista a un peculiar zorro ?es vegetariano, le gusta vestir bien y ha visto mundo-. Con Animalien Inauteria el autor se hizo con el Premio Euskadi en el año 2000. «En el libro Ilargi lapurra son tres los misterios ?y los cuentos- a resolver por el zorro: cómo robaron la luna, por qué apareció la gaviota en el bosque y donde estaba la muchacha desaparecida. Animalien Inauteria es distinto: presenta un único cuento y en lugar de resolverse un misterio tiene como eje la relación entre los animales y los seres humanos, así como - de manera indirecta - la relación entre los propios animales. Además de la frontera espiritual, existe un muro entre el bosque y la ciudad, y una prueba determinará el futuro de las citadas relaciones y del muro: las dos partes deberán demostrar quién es mejor en la música, es decir, quién toca mejor música, y esa disputa dará pie a una historia cada vez más complicada, a la vez que consigue atrapar al lector» (in Etxaniz, Xabier. Op. cit.). Las diferencias entre el Primer y el Tercer mundo, el problema de la inmigración se ven reflejadas en los libros Aduna eta aduanak (Aduna y las aduanas; Erein, 2000), Zezena eta mutila (El toro y el muchacho; Desclée de Brower, 2005) y Haydn-en loroa (Aizkorri, 2003; El loro de Haydn, Everest, 2003). En ese último «el tema es el pueblo y el elemento extranjero. Y bajo eso, al menos otros dos temas: la estructura social de un pequeño pueblo y la inmigración por una parte; el idioma y la comunicación por otra» (in Latartegi, Josu. "Bizipoza keinu ttipietan", Deia, 16-11-2006).







Olvido


Julio César a Marco Bruto,
Viendo un puñal en su mano:
Marco, hijo, ¿qué desearías tener
En lugar de eso que enseñas?
Marco Bruto a Julio César:
Todo el olvido que pueda regalar el mundo.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Alma


Quise darte todo,
Pero no te di nada;
Qise darte cuerpo, entrañas,
Pero te di alma,
Aire que infla tus velas.
Huyes de mí como asustada.
Y me quedo solo.
Sin mí.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Auschwitz


Ha cesado la lluvia.
El aire se serena.
La tierra comienza a respirar.
Tiemblan las acacias,
Sus ramas golpean el cielo.
Canta una cigarra,
Protegida entre las hojas del manzano.
Abro la ventana
Que da al cementerio.
Llega olor a quemado.
Huesos y cabellos calcinados
Han mojado el ambiente.
Me viene Auschwitz a la memoria,
Un día cualquiera
Después de la lluvia.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Ausencia


1


Desde que tú te fuiste
Nada me asusta.
La Muerte y yo
Hablamos cara a cara
En nestro patio,
Como viejos amigos.
Y jugamos a los dados,
Sobre su larga capa.


2


Se prescinde del color
Y nace la mañana más hermosa.
Se evita el artificio, la retórica,
Y el poema se hace inmenso.
Así he surgido en tu ausencia,
De la concha del dolor,
Nuevo y desnudo.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Jardín


Ha levantado un mundo propio en el espacio cerrado de su jardín,
A costa de su sangre y sudor, a la medida de sus pies y manos:
Un lugar donde encentra alivio y a veces reposo.
Todo lo que se desvanece entre nubes apagadas,
Más allá del muro recubierto por hojas de parra,
Le es ajeno, geografía del exilio, aire.
Las flores se marchitan con rapidez, quemadas en un color.
Los pájaros cantan la misma melodía.
Jamás conocería el mar, si no fuera por los salmones
Que gota a gota se lo traen cuando remontan el cercano río.
Pero sabe de memoria los nombres de todos los árboles
Y cuándo es su dorada época de floración.
Mirando la sombra de cada uno sabría distinguirlos.
No es suyo el tiempo cruel que vuela con alas afiladas.
Nada necesita para someterse a la vida
Y dejarse llevar, como las hojas caídas que arrastra el viento.
A veces le ataca, sin aviso alguno, un dolor profundo.
Una punzada que le revuleve las entrañas y las saca a la luz.
No es hambre, es el agrio recuerdo de un amor que perdió,
Como los claveles su olor y fragancia.
Entonces cierra los ojos y ve
A la mujer que una vez amó, desnuda:
Sus ojos son de color castaño, sus labios de fresa.
Tienen los dientes la blancura del ajo,
El cabello es como una cáscara de nuez,
Los pechos son como manzanas reales, las mejillas anaranjadas.
Lentos se le van los dedos en busca de la fruta deseada.
Luego lo guarda todo en una cesta de mimbre,
Lo recubre de hojas de albahaca,
Con el mismo cariño que si fueran los miembros
De aquella cuya presencia le adormecía el alma.
Sentado a la mesa, abre la boca como si orara,
Y enseguida está ahíto y saciado.
Extiende su cuerpo sobre la cama, relajado y tranquilo.


La prueba más dulce de amor es comer lo que se ama.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Risa


ALEJANDRO MAGNO:
Nuestro enemigo tiene fuertes los brazos.


ARISTÓTELES:
Es cierto. Sabe dar buenos golpes.


ALEJANDRO MAGNO:
Nuestro enemigo tiene afilada la espada.


ARISTÓTELES:
Si diera lugar, te atravesaría de lado a lado.


ALEJANDRO MAGNO:
Nuestro enemigo tiene innumerables hombres a su mando.


ARISTÓTELES:
Una orden suya y te atacarán como no solo.


ALEJANDRO MAGNO:
Nuestro enemigo no ríe nunca.


ARISTOTELES:
Está perdido.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Vida


ALCIBÍADES:
Maestro, ¿qué es la vida?


SÓCRATES:
La excepción.


ALCIBÍADES:
¿Quieres decir que no sirve de modelo?


SÓCRATES:
Quiero decir que en este país la única rutina es la muerte.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Respuestas


¿Qué tienes corazón blando,
roto en mil pedazos, para aferrarte a la vida?
Eres bomba de aire, eres galerna,
Soplas y soplas y no se hinchan velas.
Golpeas y golpeas y no se mueven aspas de molino.
¿Qué te ata a la vida?


No se pede cruzar dos veces
El río que se amó.


Corazón esculpido en piedra,
Horadado lentamente por el agua,
¿Por qué te enfrentas al aire?
¿Por qué entras en profundidades,
en cavernas sin nombre?


Es la sombra de un recuerdo,
Que fue y no fue, y no será.
Se me acerca y me escondo.
Huyendo de mí.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Preguntas


¿Qué son esas espigas que levanta el viento,
como si fueran la melena de la amada?
¿Qué son esas amapolas,
filtrando toda la tristeza del mundo?
¿Qué es esa uva sangrante,
sin jamás ver el mar?
¿Qué, esas duras nieves,
sonando como pianos abandonados?
¿Son acaso sus dedos
pájaros que huyen del invierno?
¿Qué son esos ocres? ¿Qué, ese gris?
Es un alma errante que va y viene,
En busca de la paz
Que sólo un profundo atardecer puede pintar.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Geografía


He nacido en ella,
Pero casi no conozco mi tierra.
Habla mi lengua,
Pero apenas entiendo a mi pueblo.
Así es la patria,
Me mata con insistencia.
Destierro al que siempre vuelvo,
Como el enfermo a su dolor.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Futuro


Ya vinieron los días del futuro,
Sin ruido ni furia, envueltos en silencio.
Los hijos que tendrás
Han marchado de casa, lejos.
El libro que quieres escribir
Yace en la papelera, con las hojas rotas.
En el manzano que plantarás
Andan jugando los jilgueros.
El cuerpo que amarás
Hace tiempo que envejeció,
Sin darte tú cuenta.
La paz que esperas voló,
Disfrazada de paloma.
El hombre que serás
Se pierde en el recuerdo.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Llanto


DEMÓCRITO:
¿Por qué lloras en los funerales?


HERÁCLITO:
Porque cuando otro muere, algo nuestro también se muere. Y tú, ¿por qué ríes?


DEMÓCRITO:
Porque cuando otro muere, es que yo estoy vivo.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Sangre


ARISTÓTELES A ALEJANDRO MAGNO
Los hombres y mujeres que tú mataste
Gozan de muy buena slaud.
Todas las noches se te aparecen
Cuando consigues cerrar los ojos.
Llenan tu lujosa habitación
Con el amargo olor a sangre.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Optimismo


Tomar un ascensor y esperar que llegue al cielo,
Soñar que no hay amores imposibles,
Creer que la suerte tiene dos caras, como una moneda,
Si la montaña no va a Mahoma,
Decir que Mahoma irá a la montaña,
Pensar que uno es el eje del Universo,
Comentar que el servicio militar forja hombres
Y la cárcel hace doctores,
Estar convencidos de que la fe mueve ríos,
Preguntar si son los peces más felices que nosotros,
Por eso de que viven en el mar,
Convertir a Robinsón Crusoe en el patrón de los solitarios,
Buscar en esta ciudad un tranvía llamado Deseo,
Quedarse sentado a la puerta y esperar que pase por delante el
Enemigo,
Confiar en que se devuelvan los libros prestados a los amigos.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Guerra (Ulises)


TELÉMACO
¿Por qué estás tan triste y apesadumbrado?


ULISES
No sé, quizá?


TELÉMACO
¿No quieres volver a Ítaca?


ULISES
No, no es eso.


TELÉMACO
¿No crees que vaya a haber otra guerra de Troya?


ULISES
No habrá otro Homero que cante la mía.


©Juaristi, Felipe. Geografía de las preguntas, Bassarai, Vitoria-Gasteiz, 1999
©Traducción del autor




Todo en la vida es vuelo,
concierto de plumas en el bosque
cerrado;
sangre, huesos, agua, carne,
a través del aire suave y húmedo;
agujas de luz
que traspasan la piel espesa de la noche,
regocijo de estrellas pacientes y traviesas;
ir y venir delicado de nubes,
como si no quisieran importunar;
rumor de aguas salvajes,
que ignoran el sabor del exilio;
insomnio, locura, dolor, sombra,
que ignoran el valor del tiempo detenido,
preso en su espejo de fuego,
que ignoran el peso liviano del invierno,
transporte de soledades y silencio.
El ave agita el aire,
como el amante la cortina
que lo se separa del lecho.


Todo en la vida es aproximación.
Y también despedida y duelo.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




El hombre, en definitiva,
es un animal que transporta
duelo y soledades,
adonde quiera que vaya.
luego, llega a la plaza,
allí todo se compra,
pasión e ilusión,
allí se reparte
a precios populares
duelo y soledades.
Y el mundo cada vez más solo.
Y el mundo cada vez más dolido.
Y el mundo tanto menos mundo.
Y el hombre, vendedor nato.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




Quien ha amado
guarda siempre
un poco de bruma
en la mirada;
como los viejos marineros
guardan escondido
el sueño
de grandes viajes.
Así, quien regresa de la muerte
tiene los ojos infinitos:
por haberlo visto todo.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




Quiere Rembrandt pintar el infinito.
La ciudad parece que flota
sobre un mar de niebla.
La calle está sucia y cubierta de basura,
del muelle cercano llega
olor a arenque podrido,
a algas oscuras,
a madera húmeda,
a óxido y a orín.
Marineros vagabundean
y juegan su primogenitura a una carta,
la más alta de todas,
más que mástiles y torres,
más que picas y lanzas.
Huele a alcohol, a especias,
a lejanía, a extrañeza;
a mares olvidados,
a tierras abandonadas de prisa,
dejando la muerte como recuerdo;
huele a barcos desguazados
y comidos por la sal
y pequeños animales marinos.
El sol sale y se esconde,
no alumbra la ciudad
oscura, gris y sudorosa,
rodeada de agua sucia,
de hambre sucia, de fe su
Rembrandt mira y sólo ve exilio,
tiempo sin tiempo,
tiempo de penumbra,
que acecha y ataca,
tiempo de la memoria
que hiere y mata,
tiempo infinito,
tiempo cruel y baldío.
El infinito es un color
que se pierde
en la monotonía sucia
de la ciudad amada.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




Hay que contemplar a las aves
para aprender a vivir.
Hay que contemplar a las aves,
para aprender a vivir
y par ser libres;
Hay que contemplar esas naves de plumas
pequeñas y débiles,
que navegan por el cielo,
como si fuese un mar conocido,
como si fuese un mar
que no deja huella en el navegante,
como si fuese un mar
que no se apropia
de formas ajenas.
Pero es todo tan lejano
y tan ajeno,
como el correr de las nubes
que van y vienen,
sin jamás parar.


Quizá la vida
es muy simple,
baile de alas,
concierto de nubes,
quietud de los espectadores,
que no saben
cómo gozar de la fiesta.
Porque los seres tenemos
corazón de arcilla,
ojos de arcilla,
manos de arcilla,
caemos y nos quebramos,
y quedamos extendidos
como madera podrido
en el prado,
servimos para abonar la tierra,
estamos lejos del aire
y de las aves.
Hay que contemplar a las aves,
marchar ligeras sobre el cielo,
sin miedo ni temor,
para saber lo que somos.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




La anciana vive sola.
Todas las noches se acuesta asustada,
temiendo que una vez dormida
no vuelva a despertarse.
Por ello deja la radio encendida
en la mesilla de noche
cercana a su cama de viuda.
Se acuesta bajo las mantas
y hace la señal de la cruz,
cierra los ojos
y se prepara para dormir.
Le llegan voces de hombres
que discuten acaloradamente
sobre ciertas mariposas azules
encontradas en Tasmania.
Escucha una música blanda,
que cuenta una historia
de amantes fríos y hoscos
que se encuentran y se pierden
en ruinosos hoteles azules.
Oye la pálida voz de una mujer
dedicando oraciones azules
a una virgen azul cobalto.
En la mañana azulada,
cuando los pájaros cantan,
la despierta un suspiro,
la caricia cálida de una palabra.
Vuelve la sonrisa
a sus pequeños labios.
Un día más regalado a la vida.
La palabra cura los miedos.


©Juaristi, Felipe. Begi-ikarak, Erein, Donostia, 2004
©Traducción del autor




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