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jueves, 16 de febrero de 2012

6095.- ELIANA PULQUILLANCA


ELIANA PULQUILLANCA (Comunidad de Piutril, San José de la Mariquina, CHILE 1963): Poeta mapuche autodidacta. Ha participado en los grupos literarios “Unión de Escritores Americanos” y grupo de poetas mapuche “Pu Peumatiufe”. Es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (Sech) y fue ganadora en el año 2003 del concurso de poesía “La cultura es vida” del centro cultural La Barraca. Sus textos han aparecido en diferentes revistas y actualmente cursa estudios de gestión cultural. “Raíces del Canelo” (2004) es su primer libro.








VENGO


“Siento decirles”
que vengo saliente del humo más espeso del canelo,
floreciendo de la gavilla,
entre desparpajos de las coles.


Vengo de los lares que han quedado en agonía,
del fango repugnante pa’l que viste de etiqueta.


Vengo maullando entre ranas y los sapos,
me deslizo en la sabia petrificada de los ulmos.


Vengo de la cresta diminuta de esta patria,
que aún no ha puesto entre sus mapas,
ni en líneas de enciclopedia,
el lugar en que mis ojos vieron luz,
un día entre bostas de las vacas.


Donde la lluvia es hermana de las papas.
Donde no hay caminos de cemento,
ni plazas de algodones que puedan absorver
la brusca soledad de las vertientes.


Vengo del trabajo de las madres,
reciclando entre mordiscos
los recuerdos más profanos.


Vengo de donde el rocío penetra entre las sienes
y de donde los chacalles me cedieron sus espinas.












NACÍ


Nací en la tierra,
en el mar,
en la cumbre de una montaña
donde cada madrugada,
se respiraba el pulso de las vertientes azulinas
que brotaban de las venas ancestrales.


Nací del pasto firme que subió a mis sienes
y se cobijó en el alma de nuestro suelo.


Y fui niña danzando en lakutun.
Mis manos amoldaron el trigo,
el huso, la rueka, el telar
abrigaron mi cuerpo.


Y con las hebras del Foqui,
cogí una estrella para volar.










EMIGRANTE


Los zapatos de invierno,
un bolso de lana,
de Estación Mariquina
una tarde se vino.


Por la madrugada
el vagón 1981
la gran ciudad le mostró.


Distantes quedaron
los campos de su Valdivia natal,
el amable Calle-Calle,
los volcanes de sombreros blancos
donde anidan los espíritus,
los lagos de aguas mansas
allá por el verde sur.










ES MI PALABRA


Mis palabras son simples,
no llevan serpentinas.


Mis poemas son réplicas de un pueblo valiente,
mi palabra es camino pedregoso.


Yo canto el dolor de los árboles cortados.


Mi canto florece como foye,
es agua que fluye del Lafkenche.


Mi palabra es sol, es lluvia, tormenta
es sendero de invierno.
Es tierra… simplemente.


Mi palabra es surco,
es semilla que se para en el cemento,
es trueno que hiere al racista,
es lágrima que se une al Bío-Bío.


Yo hablo de la lucha,
de la fuerza,
de la rabia retenida,
de la paciencia colmada.


Me duelen los golpes que en Lumaco
azotan el rostro de mis hermanos.
Es mi sangre la que brota.
En Traiguén los abuelos bosques,
han sido reemplazados por pinos y eucaliptus,
que secan el agua, enferman la tierra.


En Lleu-Lleu los espacios a recuperar,
los azota la furia policial.










PADRE


Anoche anduve tus cabellos,
en mi amanecer, encontré tu imagen.
Yo, mirando un horizonte cubierto,
tú, labrando todavía con la entrega dispuesta,
yo albergada al trinar de una guitarra
(de su compás emergían rosas rojas).


Levanto con furia estas manos
de mujer, de hija, de madre,
y en tu sembrado padre, abuelo,
daré vida y forma a un metawe.


Porque grazna el corazón
al sentir tu ausencia.


Después, en tu honor,
saciaré mi sed justiciera
del antiguo camino.










ATARES


Quisiera recordarte en arcoiris,
tenerte aquí en mi lecho,
dibujarte en mi memoria.


Quisiera yo borrar tu recuerdo
y romper en mil pedazos
la sutil caricia que me has dado.


Quisiera dibujar en tu pecho,
mi frágil corazón.
Sentir tu agonía en las mañanas
saliendo de ese cuarto que no quiero.


Quisiera escudriñar en tu misterio
las llagas del amante soñador.
Encontrar en cada grieta una palabra,
llegar hasta la cúspide de tu encanto.


Dicifrarte cuando piensas,
escuchar tus relatos,
y ser cómplices del viento.


Desyugar de tus atares,
el lazo que enreda en gemidos
la suave relación de tus palabras.


Quisiera no pensarte en madrugada
ni quiero anochecerme con tu imagen.










FIESTA


Mientras te miraba,
se encrespaban estelas en el agua.
Luna pasajera, tu rostro
me ha embriagado.


Descifro pasiones bajando de tu altillo,
encuentro corazones latiendo a más de mil,
diviso unas manos olientes a calas lilas.


Luna que en estas fiestas
te alivias de ser luna,
y estás cerca de mí
en estas alturas,
no me muestres caminos
bordados de aventura.










WIÑOL TRIPANTÜ


Te acercas madura,
descansas, respiras,
rotando de bodas con el sol.
Cúpulas de energía.


Traes en las entrañas madre tierra,
hermana, amiga, abuela, mujer fértil,
semillas, ellas brotarán…
Y cuando el ciclo llegue otra vez a su fin,
nuevos espermios cabalgaran por las monturas
de tu cuerpo.
Uniendo lazos de vida,
en etapas del renacer.










A EDMUNDO ALEX LEMUN SAAVEDRA


Joven cóndor del siglo 21,
tenía 17 años.


Hijo de Leftraru,
lo mataron en noviembre
del 2002.


Guerrero sin balas,
combatiente desnudo,
ave de gran vuelo,
le quitaron la vida,
le quitaron los sueños.


Hombre de corazón múltiple
cruzaste un vendabal.


Una bala cinco días
en su cráneo se alojó,
un carabinero de la nación,
sin piedad, sin razón,
riendo la disparó.


Hoy tu nombre está en la memoria,
en la melodía del trovador,
en las palabras de mis poemas,
¡¡en la impunidad el que mató!!










A DANIELA ÑANCUPI


Vestida de inocencia
las hojas de su árbol
emitieron sonidos de parto.


El suelo rugió en corcoveos
mitigando el dolor a Daniela.


Niña golondrina
en tus praderas acariciabas
palomas blancas.


Golpeó tu rostro
las manos sucias del opresor.
Te torturaron.


¡¡Culpable!! gritaron.
Respondiste:
¡¡Justicia y libertad!!


¡¡Violentista!! te llamaron.
Respondiste:
¡¡Cultura y territorio!!


¡¡India!! te dijeron
Respondiste:
¡¡Mapuche!! ¡¡Mapuche!! ¡¡Mapuche!! ¡¡Mapuche!!










SALUDO A PIUTRIL


Cuando pensando en ti estoy
tierra mía,
sacudo mis recuerdos,
levanto mis refranes,
camino sobre ti.


Abrigo mi espalda, mi aura se cubre
de senil fragancia que me persigue,
seduciéndome a sentir el espacio
que grabado envía imágenes de un pasado.
Me transportan a rescatar las hortensias
que al partir una tarde en que el sol caluroso
me llenaba y mi rostro mojado
por lágrimas que de mis ojos florecían,
presagiaron una ausencia
de ya no sé ¿cuántos años?
Y a vivir en otro suelo
para mí brutal desconocido
me separa en el tiempo y la distancia,
me arrebata la mirada de ese río,
que coqueto, sale a mi encuentro
cada año, si regreso.