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jueves, 9 de febrero de 2012

5982.- WILLIAM BLAKE



William Blake (Londres (Inglaterra); 28 de noviembre de 1757 – ibídem; 12 de agosto de 1827) fue un poeta, pintor, grabador y místico inglés. Aunque permaneció en gran parte desconocido durante el transcurso de su vida, actualmente el trabajo de Blake cuenta con una alta consideración. Por la relación que en su obra tienen la poesía y sus grabados respectivos suele ponerse a Blake como ejemplo del «artista total». Según el periódico The Guardian, «William Blake es con gran margen el mayor artista que Gran Bretaña ha producido».
Considerar los logros de Blake en poesía o en las artes visuales por separado sería perjudicial para entender la magnitud de su obra: Blake veía estas dos disciplinas como dos medios de un esfuerzo espiritual unificado, y son inseparables para apreciar correctamente su trabajo. Por esta razón, las ediciones ilustradas de la obra de Blake no habían sido especialmente valoradas en el pasado, hasta que los avances en las técnicas de impresión han permitido una mayor difusión, al hacerse éstas más accesibles.

Blake nació en el 28 de Broad Street, Golden Square, Londres, en una familia de clase media nueva, en el año 1757. Su padre era calcetero. Se cree que pertenecieron a una secta religiosa radical denominada Dissenters. La madre de Blake, Catherine Wright, y su primer marido habían pertenecido a la Iglesia de Moravia, y algunos críticos advierten ciertos ecos moravianos en la poesía de Blake. La Biblia fue una influencia temprana y profunda en Blake, y seguiría siendo una fuente de inspiración crucial durante toda su vida.
Desde una edad temprana Blake tuvo visiones, la más precoz fue cuando, en Peckham Rye, teniendo alrededor de nueve años vio un árbol lleno de ángeles «adornando con destellos, como estrellas, cada rama». De acuerdo con el biógrafo victoriano de Blake, Alexander Gilchrist, después de tener la visión regresó a su casa y lo comentó, escapando de una paliza de su padre por la intervención de su madre. Aunque todas las evidencias sugieren que los padres apoyaban a Blake y eran de tendencia muy liberal, su madre parece que fue especialmente defensora; varios dibujos y poemas primerizos de Blake decoraban las paredes de su habitación.
En otra ocasión, Blake observó a los segadores trabajando, y vio «figuras angelicales caminando entre ellos». Es posible que otras visiones ocurrieran antes de estos incidentes: más adelante en su vida, la esposa de Blake, Catherine, le recordaría la vez que vio la cabeza de Dios «colocada en la ventana». La visión, recordaba Catherine a su marido, le dejó gritando.
Blake comenzó a grabar copias de dibujos de antigüedades griegas, llegando su padre a comprarle algunas (una indicación más del apoyo que sus padres le dieron). Blake prefería realizar estas copias a inventar sus propios dibujos. A partir de estos dibujos, Blake encontró su primera exposición a las formas clásicas, a través del trabajo de Rafael, Miguel Ángel o Alberto Durero, artistas que no gozaban entonces de igual reconocimiento, pero que Blake creía superiores a aquellos de las escuelas flamencas y venecianas. La influencia de estas obras clásicas en sus pinturas puede apreciarse en su obra posterior.
Sus padres conocían su temperamento testarudo y no le enviaron a la escuela sino que le permitieron acceder a la escuela de dibujo de Henry Pars, donde aprendió los fundamentos de este arte. Leía ávidamente los temas que él mismo elegía. Durante este período, Blake también hacía exploraciones en la poesía; sus primeros trabajos mostraban el conocimiento de Ben Jonson y Edmund Spenser.

Aprendizaje con Basire



La escalera de Jacob.

El 4 de agosto de 1772, a la edad de catorce años, Blake comenzó sus siete años de aprendizaje con James Basire, grabador de la Society of Antiquaries y de la Royal Society, en el 31 de Great Queen Street. El estilo de Basire, que muchos consideraban anticuado, encajaba más con el estilo personal de Blake; sin embargo, la instrucción en esta forma anticuada pudo haber tenido después un efecto perjudicial en sus intentos por adquirir trabajo o reconocimiento al final de su vida.
Durante este tiempo Blake aprendió la complicada técnica de los grabados tal como se hacían en la Inglaterra de finales del siglo XVIII. Se cree que algunas de las ilustraciones de Blake durante esta época pudieron ser las de A New System, or an Analysis of Ancient Mythology de Jacob Bryant, y Sepulchral Monuments in Great Britain de Richard Gough. Sin embargo muchos de los trabajos que llevaban a cabo los aprendices en aquella época eran firmados por el maestro, de modo que no podemos saberlo con seguridad.
Basire era, al parecer, un buen profesor para Blake: no hay registros de ningún desacuerdo serio entre los dos durante el período de aprendizaje de Blake. Sin embargo, más adelante, Blake agregaría el nombre de Basire a su lista de adversarios artísticos, para tacharlo después.Durante su aprendizaje, Basire le envió a realizar copias de iglesias góticas de Londres, y especialmente para copiar los grabados de las tumbas de los reyes y reinas en la Abadía de Westminster (posiblemente para terminar con una pelea Blake y James Parker, otro de los aprendices). Las primeras obras que pueden atribuirse con toda seguridad a Blake muestran su interés por la historia y la leyenda británica, más tarde unificaría estas obras en Joseph of Arimathea among the Rocks of Albion.
La abadía de Westminster tenía a finales del XVIII un aspecto completamente distinto al actual, estaba adornada con armaduras, efigies funerales pintadas y trabajos de cera multicolor. Fueron particularmente las experiencias de Blake en la abadía las que comenzaron a formar en el artista los fundamentos de sus ideas y su estilo artísticos. Blake empleó muchas tardes realizando bosquejos de la catedral, durante las cuales era en ocasiones interrumpido por alumnos de la escuela de Westminster. En una ocasión un estudiante molestó tanto a Blake que éste le golpeó haciéndole caer contra un andamio en el suelo, «sobre el cual cayó con gran violencia». En la abadía, Blake tuvo otras visiones de una gran procesión de monjes y sacerdotes, que caminaban bajo el sonido de «un canto litúrgico y una coral».

La Royal Academy

Pintura al temple ilustrando el Libro de Job.

En 1779, a los 21 años, Blake pasó a ser estudiante de la Royal Academy en Old Somerset House. A pesar de que su educación allí no requería ningún pago por su parte, tuvo que conseguir sus propios materiales de trabajo durante los seis años de aprendizaje. Allí se rebeló contra lo que consideraba como el estilo inacabado de pintores de moda como Rubens, defendido por Joshua Reynolds, primer presidente de la escuela. Con el tiempo, Blake empezó a detestar la actitud de Reynolds sobre el arte, especialmente su búsqueda de «la «verdad y la belleza general». Reynolds en sus Discourses sostenía que «la tendencia a la abstracción era la mayor gloria de la mente humana». Blake, en un escrito privado respondió que «generalizar es ser un idiota, particularizar es la única distinción del mérito». Sentía Blake aversión también por la aparente humildad de Reynolds, que veía como una forma de hipocresía. En lo artístico, Blake prefería la exactitud clásica de sus primeras influencias, Miguel Ángel y Rafael a los óleos de Reynolds, que eran más «a la moda».
En junio de 1780, mientras caminaba hacia la tienda de Basire, Blake fue arrastrado por una multitud violenta que asaltaba la prisión de Newgate de Londres. La muchedumbre llevaba escarapelas (cintas) en sus gorros, como símbolo de apoyo a la insurrección de las colonias norteamericanas. Atacaron a los guardias de la prisión con palas y picos, antes de prender fuego al edificio. Los amotinados escalaron hasta el tejado y lo demolieron, liberando a los prisioneros. Blake se encontraba en la primera fila de la multitud durante el ataque. Muchos biógrafos creen que acompañó a la multitud siguiendo un impulso.
Estos disturbios eran la respuesta a un proyecto de ley del parlamento que revocaba las sanciones contra los católicos. Se les ha venido a denominar los tumultos de Gordon debido a Lord George Gordon (cuya asociación protestante incitó a las revueltas) y provocaron una ráfaga de legislaciones por parte del gobierno de Jorge III, así como la creación de la primera fuerza policial británica.

Matrimonio


Imagen de The Song of Los.


En 1782 Blake conoció a John Flaxman, que llegaría a ser su patrón, y a la que sería su esposa, Catherine Boucher. Blake había propuesto matrimonio a otra mujer y ésta lo había rechazado. Tras contarle a Catherine y su familia la historia, ante la compasión mostrada por ésta, Blake declaró que la amaba. Se casaron el 18 de agosto de 1782 en la iglesia de St. Mary, Battersea. Catherine era por entonces analfabeta, y firmó con una x su contrato marital. Más adelante Blake le enseñó a leer y escribir, así como a realizar grabados. Durante su vida, Catherine fue una inestimable ayuda para Blake, ayudando a imprimir sus trabajos iluminados y manteniendo su alegría estable tras numerosas desgracias. Su matrimonio, aunque sin hijos, continuó fiel y afectuoso durante el resto de la vida de Blake.
George Cumberland, uno de los fundadores de la National Gallery, llegó a ser un admirador del trabajo de Blake. La primera colección de poemas de Blake, Poetical Sketches, se publicó durante 1783. Después de la muerte de su padre, William y su hermano Robert abrieron una imprenta (1784) y comenzaron a trabajar con el editor radical Joseph Johnson. En la casa de Johnson, Blake conoció a algunos de los principales intelectuales disidentes de su época de Inglaterra, como el científico Joseph Priestley, el filósofo Richard Price, el pintor Johann Heinrich Füssli, que sería más tarde amigo suyo, la escritora y feminista Mary Wollstonecraft y el revolucionario americano Thomas Paine. Blake, al igual que William Wordsworth o William Godwin, tenía puestas grandes esperanzas en las revoluciones francesa y americana; de hecho, acostumbraba a llevar una gorra roja como señal de solidaridad con los revolucionarios franceses. Sin embargo, sus esperanzas se vieron truncadas con Maximilien Robespierre y el Reinado del Terror durante la Revolución francesa.
Mary Wollstonecraft llegó a ser amiga íntima de Blake, que ilustró su Original Stories from Real Life (1788). Al parecer, tenían visiones similares sobre la igualdad de sexos y la institución del matrimonio. En Visions of the Daughters of Albion de 1793 Blake condenó la absurda crueldad de la castidad y el matrimonio sin amor y defendió el derecho de la mujer a su completa autorrealización.
En 1788, Blake comenzó a experimentar la técnica del aguafuerte, método usado para ilustrar la mayoría de sus libros de poemas. Este proceso se denomina también impresión iluminada y su producto se llama libros iluminados o impresiones iluminadas. La impresión iluminada implicaba escribir el texto de los poemas en planchas de cobre con plumas y cepillos, usando un medio resistente al ácido. Las ilustraciones podían aparecer junto al texto, como en los manuscritos iluminados medievales. Luego bañaba las placas en ácido para disolver el cobre no tratado y dejar únicamente el diseño. Las páginas impresas con estas placas tenían que ser recoloreadas a mano con pinturas al agua y después se cosían para formar un volumen. Blake utilizó esta técnica en cuatro de sus trabajos: Canciones de inocencia y de experiencia, The Book of Thel, El matrimonio del cielo y el infierno y Jerusalem.

Últimos años y trabajos
Aunque el matrimonio entre Blake y Catherine fue feliz y entregado hasta el final de su vida, hubo al comienzo problemas, como el analfabetismo de Catherine y el hecho de que no lograron tener hijos. En un momento determinado, siguiendo las creencias de la Swedenborgian Society, Blake sugirió traer a una concubina; a Catherine le apenó la idea y Blake la desechó.
Más adelante, Blake vendió una gran cantidad de trabajos, en especial sus ilustraciones de la Biblia, a Thomas Butts. Hacia 1800, Blake se trasladó a una casa de campo en Felpham (actual West Sussex), para llevar a cabo el trabajo de ilustrar las obras de William Hayley, un poeta mediocre. En este lugar Blake escribió Milton: a Poem, que sería publicado entre 1805 y 1808.
Blake aborrecía la esclavitud y creía en la igualdad sexual y racial. Varios de sus poemas y pinturas expresan una noción de humanidad universal. Conservó un interés activo por los acontecimientos sociales y políticos durante toda su vida, aunque a menudo se vio forzado a disimular el idealismo social y transformar las declaraciones políticas en alegorías místicas protestantes. Blake rechazó toda forma de autoridad impuesta: de hecho, fue acusado por asalto y por pronunciar expresiones sediciosas y de traición contra el Rey en 1803 pero fue absuelto de estos cargos en las sesiones de Chichester.

Monumento cerca de la tumba no marcada de Blake en Londres.

Las opiniones de Blake sobre la opresión y la restricción de libertades se extendían a la Iglesia. Blake se consideraba un seguidor de la filosofía unitaria, y también manifestó ser Chosen Chief de la Ancient Druid Order desde 1799 a 1827. Sus creencias espirituales se hacen notar en los poemas de Canciones de experiencia (de 1794), en los que Blake hace una distinción entre el Dios del Antiguo Testamento, cuyas restricciones rechazaba, y el del Nuevo Testamento (Jesucristo), que consideraba una influencia positiva.
Blake regresó a Londres en 1802 y comenzó a escribir e ilustrar Jerusalem (1804 a 1820). Fue presentado por George Cumberland a un joven artista, John Linnell. A través de Linnell, Blake conoció a Samuel Palmer, que pertenecía a un grupo de artistas que se denominaban los «Antiguos de Shoreham» (Shoreham Ancients). Este grupo compartía con Blake el rechazo a las tendencias modernas y su creencia en una nueva era espiritual y artística. A la edad de 65, Blake comenzó a trabajar en las ilustraciones para el Libro de Job. Estos trabajos merecieron la alabanza de John Ruskin, que comparó favorablemente a Blake con Rembrandt.
William Blake murió en 1827 y fue enterrado en una tumba sin nombre, en Bunhill Fields, Londres. Se levantó un monumento para él y su esposa. Su vida se podría resumir en su declaración: «La imaginación no es un estado: es la existencia humana en sí misma». Blake ha sido reconocido como santo por la Ecclesia Gnostica Catholica. En 1949 se estableció en su honor en Australia el premio Blake al mejor arte religioso.

William Blake y la pintura
La pintura de Blake, basada en visiones fantásticas de rico simbolismo, tiene cierta influencia de Miguel Ángel, por la musculatura de sus figuras y los escorzos a los que las somete. Aplicó su arte pictórico para ilustrar tanto composiciones propias como ajenas: el Paraíso perdido de Milton (una de sus obras favoritas), o Las noches, de Edward Young. La relación que hay entre los poemas y las ilustraciones es compleja y exige imaginación por parte del lector, ya que se basa no tanto en el tema del poema en sí como en la sensación que este transmite.

OBRA:

Libros iluminados
h.1788: "All Religions are One".
"There is No Natural Religion".
1789: "Songs of Innocence" ("Cantares de inocencia").
"The Book of Thel".
1790–1793: "The Marriage of Heaven and Hell" ("El matrimonio del cielo y el infierno").
1793: "Visions of the Daughters of Albion" ("Las visiones de las hijas de Albión").
"America: a Prophecy" ("América: una profecía").
1794: "Europe: a Prophecy" ("Europa: una profecía").
"The First Book of Urizen" ("El libro de Urizén").
"Songs of Experience" ("Canciones de experiencia").
1795: "The Book of Los".
"The Song of Los".
"The Book of Ahania".
h.1804–h.1811: "Milton: a Poem" ("Milton: un poema").
1804–1820: "Jerusalem: The Emanation of The Giant Albion" ("Jerusalén").

No iluminados
1783: Poetical Sketches
1789: Tiriel
1791: The French Revolution
1797: The Four Zoas
[editar]Ilustrados por Blake
1791: Mary Wollstonecraft, Original Stories from Real Life.
1797: Edward Young, Night Thoughts.
1805–1808: Robert Blair, The Grave. Estas estampas fueron grabadas por Louis Schiavonetti a partir de los originales de William Blake y fueron reestampados para el libro Meditaciones Poéticas de José Joaquín de Mora, a quien le sirvieron de inspiración para la creación de doce poemas propios.
1808: John Milton, Paraíso perdido.
1819–1820: John Varley, Visionary Heads.
1821: R.J. Thornton, Virgil.
1823–1826: El libro de Job.
1825–1827: Dante, La Divina Comedia (inacabado).







A Tirzad


Todo lo Nacido de Origen Mortal
Deberá consumirse con la Tierra
Para elevarse libre de la Procreación:
Entonces, ¿qué tengo yo que ver contigo?


Los Sexos brotaron de la Vergüenza y el Orgullo,
Resoplaron en la mañana; sucumbieron al atardecer,
Pero la Misericordia transformó a la Muerte en Sueño:
Los Sexos se irguieron para trabajar y padecer.


Tú, Madre de mi parte Mortal,
Con crueldad modelaste mi corazón,
Y con lágrimas falsas y embaucadoras
Bloqueaste mi Nariz, mis Ojos y mis Oídos.


Tapaste mi Lengua con insensible arcilla,
Y me entregaste a la Vida Mortal.
La muerte de Jesús me liberó:
Entonces, ¿qué tengo yo que ver contigo?










¡Ah girasol!


¡Ah, girasol! Hastiado del tiempo,
Contaste las pisadas del Sol,
Y buscaste aquel clima dulce y dorado
Donde concluye el rumbo del viajero:


Allí donde la juventud ardiente de deseos,
Y donde la Virgen joven amortajada en nieve,
Se levantan de sus tumbas y anhelan ir
Hacia donde mi girasol desea llegar.












Alegría


-No poseo nombre,
Pero nací hace dos días.
-¿Cómo te llamaré?
-Soy feliz.
Me llamo alegría.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!


¡Bonita alegría!
Dulce alegría, de apenas dos días,
Te llamo dulce alegría:
Así tú sonríes,
Mientras yo canto.
¡Que el dulce júbilo sea contigo!












Augurios de inocencia


Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el cielo en una flor silvestre,
Abarca el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora.


Aquel que se liga a una alegría
Hace esfumar el fluir de la vida;
Aquel que besa la joya cuando esta cruza su camino
Vive en el amanecer de la eternidad.












Canto del reír


Cuando los verdes bosques ríen con la voz del júbilo,
Y el arroyo encrespado se desplaza riendo;
Cuando ríe el aire con nuestras divertidas ocurrencias,
Y la verde colina ríe del estrépito que hacemos;
Cuando los prados ríen con vívidos verdes,
Y ríe la langosta ante la escena gozosa;
Cuando Mary y Susan y Emily
Cantan "¡ja, ja, ji!" con sus dulces bocas redondas.
Cuando los pájaros pintados ríen en la sombra
Donde nuestra mesa desborda de cerezas y nueces,
Acercaos y alegraos, y uníos a mí,
Para cantar en dulce coro el "¡ja, ja, ji!".












Canto para acunar


Dulces sueños, formad una pantalla
Sobre la linda cabeza de mi niño;
Dulces sueños de agradables corrientes
Bajo rayos de luna felices y silenciosos.


Dulce sueño, que tus cejas tejan
Con suave felpa una corona infantil;
Dulce sueño, ángel terso,
Fluctúa sobre mi niño dichoso.
Dulces sonrisas, durante la noche
Mecéos sobre mi encanto;
Dulces sonrisas, sonrisas de madre,
Cautivad la noche interminable.
Dulces lamentos, suspiros de paloma,
No alejéis el letargo de sus ojos,
Dulces lamentos, sonrisas aún más dulces,
Cautivad todos los lamentos de paloma.
Duerme, duerme, niño afortunado,
Que toda la creación duerme y sonríe;
Duerme, duerme felices sueños,
Mientras tu madre llora sobre ti.


Dulce bebé, en tu rostro
Puedo discernir la santa imagen;
Dulce bebé, otrora como tú
Yacía tu hacedor y lloraba por mí.


Lloró por mí, por ti, por todos
Cuando era apenas un pequeñito.
Su imagen siempre verás,
Rostro celestial que sobre ti sonríe,
A ti, a mí, a todos les sonríe;
Quien se volvió un pequeñito.
Las sonrisas infantiles son sus mismas sonrisas;
Y cautivan con paz el cielo y la tierra.














Carta al Dr. Trustler


El árbol que mueve a algunos a lágrimas de felicidad,
En la mirada de otros no es más que un objeto verde
Que se interpone en el camino.
Algunas personas ven la naturaleza como algo ridículo y deforme,
Pero para ellos no dirijo mi discurso;
Y aún algunos pocos no ven en la naturaleza nada especial.
Pero para los ojos de la persona de imaginación,
La naturaleza es imaginación misma.
Así como un hombre es, ve.
Así como el ojo es formado, así es como sus potencias quedan establecidas.










El ángel


Sueño soñado, ¿significado?
Yo era una virgen con un reinado,
Un ángel bueno a mí me cuidaba,
(¡Maldito lloro a nadie encantaba!)


Lloraba noche, lloraba día
Él mis lágrimas recogía
Lloraba día, lloraba noche
Yo le ocultaba muy bien mi goce.


La mañana se sonrojó
Sacó él sus alas y voló.
Sequé mi cara, armé el temor:
Escudos, lanzas, diez mil o mayor.


Pronto mi Ángel ha regresado:
Yo estaba armada, él vino en vano;
Pues el tiempo joven ya voló
Y así mi cabello encaneció.














El libro de Thel. Capítulo IV


Capítulo IV. El guardián terrible de las puertas eternas


El guardián terrible de las puertas eternas corrió los cerrojos del norte.
Thel entró y vio los secretos de la tierra desconocida.
Vio los lechos de los muertos y el lugar donde las raíces fibrosas
De cada corazón, implican en el suelo su tejido impaciente:
Una tierra de penas y de lágrimas, donde jamás se vio una sonrisa.


Vagó por el país de las nubes, a través de valles lóbregos, oyendo
Lamentos y quejas. Esperaba a menudo junto a una tumba,
Donde el rocío se posaba.
Permanecía callada oyendo las voces de la tierra,
Hasta que llegó al lugar de su tumba y allí descansó,
Y oyó esta voz de congoja que exhalaba el abismo:


"¿Por qué no puede el Oído cerrarse a su propia destrucción?
¿O el Ojo húmedo al veneno de una sonrisa?
¿Por qué los párpados guardan saetas prestas
En campo donde yacen mil guerreros emboscados,
O un Ojo de dones y gracias derrama frutos y oro acuñado?
¿Por qué una Lengua grabada con miel de cada viento?
¿Por qué atrae los Mundos el Oído como un impetuoso torbellino?
¿Por qué la Nariz aspira el terror, trémula de miedo?
¿Por qué un tierno freno en el doncel vehemente?
¿Por qué una tenue cortina de carne en el lecho de nuestro deseo?


Dejó la Virgen su asiento y, con grito agudo,
Huyó raudamente hacia los valles de Har.












El libro de Urizén. Capítulo I


1
¡Mirad, una sombra de horror se ha alzado
En la Eternidad! Desconocida, estéril,
Ensimismada, repulsiva: ¿qué Demonio
Ha creado este vacío abominable,
Que estremece las almas? Algunos respondieron:
"Es Urizén". Pero desconocido, abstraído,
Meditando en secreto, el poder oscuro se ocultaba.


2
Los tiempos dividió en tiempo y midió
Espacio por espacio en sus cerradas tinieblas,
Invisible, desconocido: las mutaciones surgieron
Como montañas desoladas, furiosamente destruidas
Por los vientos oscuros de las perturbaciones.


3
Porque luchó en batallas funestas
En conflictos invisibles con formas
Nacidas en su yermo desolado:
Bestia, ave, pez, serpiente y elemento,
Combustión, ráfaga, vapor y nube.


4
Sombrío, daba vueltas en silenciosa actividad,
Invisible, en medio de pasiones que atormentan;
Una actividad desconocida y horrible,
Una sombra que se contempla a sí misma
Entregada a una labor enorme.


5
Pero los Eternos contemplaron sus bosques inmensos.
Edades tras edades él yació, misterioso, desconocido,
Meditando, prisionero del abismo; todos eluden
El caos petrífico y abominable.


6
Urizén, el sombrío, preparó en silencio
Sus fríos horrores; sus legiones de truenos
Dispuestas en tenebrosas formaciones, se despliegan a través
Del mundo lógrebo, y el rumor de ruedas,
Como agitado mar, se oye en sus nubes,
En sus colinas de nieves guardadas, en sus montañas
De hielo y granito: voces de terror
Resuenan como truenos de otoño
Cuando la nube se inflama sobre la cosecha.














El libro de Urizén. Capítulo V


1
Aterrado, Los retrocedió ante su tarea:
Su gran martillo cayó de su mano:
Sus llamas le vieron, y, desfalleciendo,
Escondieron en la humareda
Sus miembros poderosos.
Pues, con un estrépito de ruinas, ensordecedor,
Con choques, golpes, gemidos,
El Inmortal soportaba sus cadenas,
A pesar de estar ligado por un profundo sueño.


2
Todas las miríadas de la Eternidad,
Toda la sabiduría y toda la alegría de la vida
Rodaban como un Océano alrededor de él,
Excepto aquello que los pequeños orbes
De su vista le desvelaban gradualmente.


3
Y ahora, su Vida eterna
Se borró como un sueño.


4
Estremeciéndose, el Profeta eterno asestó
El golpe desde su región del norte a la del sur.
El fuelle y el martillo permanecían ahora callados.
Un silencio sin vigor embargaba su voz profética;
En una fría soledad, en un vacío oscuro,
El Profeta eterno y Urizén se encontraron encerrados.


5
Edades y más edades rodaron sobre ellos,
Separados de la vida y de la luz, helados
En formas horribles y monstruosas.
Los dejó que sus llamas se consumieran;
Después, miró hacia atrás con un ansioso deseo,
Pero el Espacio, que la existencia no dividía,
Llenó su alma de horror.


6
Los lloró oscurecido por su pesadumbre;
Su pecho fue presa de cataclismos de suspiros.
Vio a Urizén cadavérico, negro,
Sujeto por cadenas, y la Piedad nació.


7
Dividiéndolo, dividiéndolo entre sus angustias
(Pues la Piedad divide el alma),
En medio de torturas, eternidad sobre eternidad,
La vida chorreó en cataratas de arriba a abajo de sus escarpados.
El Vacío hizo contraerse la linfa en nervios
Que erraron a lo largo, sobre el seno de noche,
Y que dejaron un globo redondo de sangre
Temblando sobre el vacío.
Así el Profeta eterno quedó escindido
Ante la imagen cadavérica de Urizén.
Pues, entre tinieblas y nubes cambiantes,
Por debajo, en una noche invernal,
El abismo de Los se extendía, inmenso;
Y, tan pronto visibles, como tan pronto escondidas a los ojos
De los Eternos, las visiones lejanas
De la sombría separación aparecían.
Lo mismo que unas lentes descubren mundos
En el abismo sin fin del espacio,
Lo mismo los ojos expansionadores de los Inmortales
Veían las visiones sombrías de Los
Y el globo de sangre vital que temblaba.


8
El globo de sangre vital temblaba,
Ramificándose en raíces
Fibrosas retorcidas sobre los vientos,
Fibras de sangre, de leche y de lágrimas,
En medio de torturas, eternidad sobre eternidad.
Al fin, tomando cuerpo en las lágrimas y los gritos,
Una forma de mujer, temblorosa y pálida,
Vaciló ante su rostro de muerte.


9
Toda la Eternidad se estremeció al ver
La primera Mujer, ahora separada,
Pálida como una nube de nieve,
Vacilante ante el rostro de Los.


10
La maravilla, el terror, el miedo, el asombre
Petrificaron a las miríadas de los Eternos,
Al ver la primera forma femenina, ahora separada.
La llamaron Piedad y huyeron.


11
"¡Desplegad una tienda y cortinas espesas en torno a ellos!
Que cuerdas y picas encierren el Vacío
A fin de que los Eternos no puedan volverlo a ver".


12
Comenzaron a tejer cortinas de oscuridad,
Elevaron grandes pilares en tomo al vacío;
Las sujetaron con garfios de oro.
Con infinito trabajo, los Eternos
Tejieron una tela y la llamaron la Ciencia.














El negrito


Mi madre me parió en el sur agreste,
Y soy negro, pero ¡oh!, mi alma es blanca;
Blanco como un ángel es el niño inglés,
Pero yo soy negro, como carente de luz.


Mi madre me instruía debajo de un árbol,
Y sentándose antes de que se calentara el día,
Me colocó sobre su falda y me besó,
Y señalando al este, empezó a decir:


"Mira hacia el sol naciente: allí vive Dios,
Y brinda su luz, y distribuye su calor;
Y flores y árboles, bestias y hombres reciben
Alivio por la mañana y júbilo al mediodía.


Y por corto espacio somos puestos en la tierra,
Para que aprendamos a sobrellevar los rayos del amor;
Y estos cuerpos negros y este rostro tostado
Son apenas una nube, como una arboleda sombría.


Pues cuando nuestras almas aprendan a sobrellevar el calor,
La nube se disolverá; oiremos su voz
Diciendo: 'Salid de la arboleda, mis muy amados,
Y en torno de mi morada dorada, disfrutad como corderos".


Eso me dijo mi madre, y me besó,
Y así se lo digo al niñito inglés:
Cuando yo de la nube negra y él de la nube blanca nos libremos,
Y disfrutemos como corderos en la morada de Dios,


Le protegeré del calor hasta que pueda tolerarlo
Y se apoye jubiloso sobre la rodilla de nuestro padre;
Y entonces estaré erguido y palmearé su cabello plateado,
Y seré como él, y entonces por él seré amado.










El niñito encontrado


El niñito perdido en el pantano solitario,
Guiado por la luz errante,
Empezó a llorar; pero Dios, siempre cercano,
Apareció como su padre, vestido de blanco.


Besó al chiquillo y tomándole la mano
Lo condujo hasta su madre,
Que pálida de pena, por el solitario valle,
Llorando a su hijito buscaba.









El pastor


¡Qué dulce es la dulce fortuna del Pastor!
Deambula desde el alba hasta el atardecer;
Debe seguir a su rebaño el día entero,
Y su lengua se embeberá con alabanzas.


Pues oye la inocente llamada del borrego,
Y escucha la tierna respuesta de la oveja;
Vigila mientras permanecen en calma
Pues saben cuándo está próximo su pastor.












El Prado Resonante


Se eleva el sol
Y los cielos se vuelven dichosos;
Resuenan alegres las campanas
Como bienvenida para la primavera;
La alondra y el zorzal,
Las aves de los arbustos,
Trinan estrepitosamente
Ante el sonido jovial de las campanas,
Mientras nuestros juegos son vistos
Sobre el Prado Resonante.


El viejo Juan, de cabellos blancos,
Ríe y aparta sus preocupaciones,
Sentado bajo el roble,
Entre los demás ancianos.
Se ríen de nuestros juegos
Y poco después todos dicen:
"Así, así se disfrutaba
Cuando nosotros, niñas y muchachos,
En nuestra juventud éramos vistos
Sobre el Prado Resonante".


Hasta que los pequeños, ya exhaustos,
No pueden seguir la diversión;
El sol va descendiendo,
Y nuestros juegos se acaban.
En torno al regazo de sus madres
Muchas hermanas y hermanos,
Como pajaritos en su nido, se disponen al reposo,
Y dejan de verse los juegos,
En el Prado oscurecido.












El terrón y el guijarro


"El amor no anhela complacerse a sí mismo
Ni por sí mismo se inquieta,
En cambio al otro da sosiego,
Y construye un Cielo en la desolación del Infierno".


Así cantaba un diminuto Terrón de Arcilla
Pisoteado por las patas del ganado,
Pero un Guijarro del cañadón
Murmuró estos versos apropiados:


"El amor sólo busca darse el gusto,
Y encadenar al otro a su deleite,
Se regocija con el desconsuelo ajeno,
Y construye un Infierno a expensas del Cielo".












El tigre


Tigre, tigre, que te enciendes en luz
Por los bosques de la noche
¿Qué mano inmortal, qué ojo
Pudo idear tu terrible simetría?


¿En qué profundidades distantes,
En qué cielos ardió el fuego de tus ojos?
¿Con qué alas osó elevarse?
¿Qué mano osó tomar ese fuego?


¿Y qué hombro, y qué arte
Pudo tejer la nervadura de tu corazón?
Y al comenzar los latidos de tu corazón,
¿Qué mano terrible? ¿Qué terribles pies?


¿Qué martillo? ¿Qué cadena?
¿En qué horno se templó tu cerebro?
¿En qué yunque?
¿Qué tremendas garras osaron
Sus mortales terrores dominar?


Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas
Y bañaron los cielos con sus lágrimas
¿Sonrió al ver su obra?
¿Quien hizo al cordero fue quien te hizo?


Tigre, tigre, que te enciendes en luz,
Por los bosques de la noche
¿Qué mano inmortal, qué ojo
Osó idear tu terrible simetría?














Eternidad


Quien a sí encadenare una alegría
Malogrará la vida alada.
Pero quien la alegría besare en su aleteo
Vive en el alba de la eternidad.


Arriba


Imagen divina
La crueldad tiene corazón humano
Y la envidia humano rostro;
El terror reviste divina forma humana
Y el secreto lleva ropas humanas.


Las ropas humanas son de hierro forjado,
La forma humana es fragua llameante,
El rostro humano es caldera sellada
Y el corazón humano, su gola hambrienta.














La niñita encontrada


La noche entera, infortunados,
Van los padres de Lyca
A través de valles profundos
Mientras los desiertos lloran.


Exhaustos y desconsolados,
Roncos de tanto gemir,
Siete días tomados de los brazos
Las sendas del desierto rastrearon.


Duermen siete noches
Entre sombras profundas,
Y sueñan que ven a su niña
Famélica en la salvaje arena.


Apagada, sin rumbo,
Deambula la figura imaginada,
Hambrienta, llorando, endeble,
Con un sordo grito plañidero.


Erguida sobre su desasosiego,
La temblorosa mujer se apresta
Con los pies pesados de dolor:
Ya no logra seguir adelante.


Él la toma en sus brazos
Armado con su profundo pesar,
Hasta que en medio de su camino
Ven recostado a un león.


Era imposible dar marcha atrás:
Pronto su pesada melena
Los abate contra el suelo,
Y después los circunda al acecho.


Olfatea a su presa;
Pero sus temores apacigua
Mediante el lamido de sus manos,
Y queda en silencio a su lado.


Lo miran a los ojos
Llenos de extrema sorpresa,
Y maravillados contemplan
A un espíritu de oro revestido.


Sobre su cabeza, una corona;
Desplegada por los hombros
Fluctúa su cabellera dorada.
Todo los temores se les diluyen.


"Seguidme", les expresa;
"No lloréis por la niñita;
En mi recóndito palacio
Lyca descansa dormida".


Ellos lo siguen entonces
Hasta donde la visión llevaba,
Y vieron a su hijita durmiendo
Junto a los tigres feroces.


Hasta este día todavía moran
En un solitario valle;
No temen el aullido del lobo
Ni al león cuando ruge.












La nueva Jerusalén


(Fragmento de Milton)


¿Y hollaron esos pies, antaño,
Los verdes montes de Inglaterra?
¿Y viose el sacro Cordero de Dios
Por los pastos ingleses, placenteros?


¿Resplandeció el divino rostro
Sobre nuestras colinas nubladas?
¿Y se edificó una Jerusalén
En medio de esos negros, satánicos molinos?


¡Dadme mi arco de oro ardiente!
¡Dadme mis flechas de deseo!
¡Traed mi lanza! ¡Abríos, oh nubes!
¡Traedme mi carro de llama!


No cejará en mi espíritu la lucha
Ni ha de dormirse en mi mano la espada,
Hasta que levantemos otra Jerusalén
En el solar verdeante y dulce de Inglaterra.












La primavera


¡Que resuene el flautín
Que ahora está callado!
Delicia de las aves
De día y de noche;
El ruiseñor
En la quebrada,
La alondra en el cielo,
Festivamente,
Festivamente, festivamente,
Para darle la bienvenida al año.


El muchachito,
Repleto de gozo;
La muchachita,
Dulce y diminuta;
El gallo canta
Como tú lo haces;
Voz alborozada,
Barullo infantil,
Jubilosamente,
Jubilosamente,
Para darle la bienvenida al año.


Corderito,
Aquí estoy;
Acércate y lame
Mi blanco cuello;
Deja que tironee
Tu lanilla suave;
Déjame besar
Tu suave rostro:
Jubilosamente,
Jubilosamente,
Para darle la bienvenida al año.