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lunes, 30 de enero de 2012

5898.- OSWALDO ESCOBAR VELADO



Oswaldo Escobar Velado (n. Santa Ana; 1919 – f. San Salvador; 1961) fue un poeta y abogado salvadoreño.
Colaboró en la radio YSP y en el Diario de Hoy. Desplegó una intensa actividad política e intelectual en contra de los totalitarismos de la época, hecho que le valió ser exiliado en Costa Rica y Guatemala. Su trabajo es de corriente social, cuyo primer exponente en El Salvador fue Pedro Geoffroy Rivas y Pablo Neruda en Hispanoamérica. Además formó parte del llamado GRUPO SEIS.
Ejerció una gran influencia en los poetas salvadoreños de los años 1950´s. Según Matilde Elena López:
...tuvo la exacta sensibilidad para el canto social y la imaginación creadora para convertirlo en poesía.
Murió a consecuencia de un cáncer en la lengua tras intervenciones quirúrgicas en Estados Unidos.

Obra

Poemas con los ojos cerrados, poesía, Guayaquil, 1943.
10 sonetos para mil y más obreros, poesía, San Salvador, 1950.
Árbol de lucha y esperanza, poesía, San Salvador, 1951.
Volcán en el tiempo, poesía, San Salvador, 1955.

Etc.

















CRISTOAMERICA


Venid a ver conmigo
este mapa de mi tierra sulfurosa y volcánica.
Venid a ver este dolor que estalla
aprisionado entre sus dos océanos.


El mapa aquí lo tengo.
Fijaos bien en esta mano simple que señala.
En esta mano de hombre sin anillos papales.
Voy a tocar a un Cristo.
Sí , sí, aquí está.
Su cabeza herida en la llanura de México,
su corona de espinas formada
con los niños héroes
de la bandera tricolor
del águila, la luna y la serpiente.


Venid a ver mi mapa desgarrado.
Ved el cuerpo del Cristo y sus venas azules.
El Suchiate le ofrece una esponja con agua
y una mano le quita la bondad de ese gesto
tan fluvial y tan alto.


De CRISTOAMERICA, San Salvador, 1959.










Barcas submarinas


El mar y el cielo azul… duerme la arena
Su placidez de brazos siempre abiertos;
Mientras la tarde en lacitud morena
Se tiende en el cansancio de los puertos.


El tiempo en su liturgia se nos llena
De locuras y besos inexpertos,
Se nos entrega como el alma plena
Como el nirvana de los budas muertos


Estamos los dos solos… tus pestañas
Son una sombra larga de montañas
Sobre un fondo de lámparas lunares.


Sobre tu cuerpo azul de aguas cetrinas
Van mis caricias -barcas submarinas-
A naufragar en medio de tus mares…
















Retorno de la ausencia


Vienes desde la ausencia, taciturna,
Traes islas de humo entre las manos,
Tu pupila como una flor nocturna
Aroma mis dolores más lejanos.


Vienes desde la ausencia y sin embargo
Parece que jamás te hubieras ido,
Has estado conmigo en este amargo
Dolor que nunca me quitó el olvido.


Vienes desde la ausencia, ah viajera
Agitando tu negra cabellera
En una fuga luminosa y loca.


Vienes desde la ausencia y tu regreso
Trae la lejanía de aquel beso
Que tembló sobre el trébol de tu boca.
















Regalo para el niño


Te regalo una paz iluminada.
Un racimo de paz y de gorriones.
Una Holanda de mieses aromada.
Y Californias de melocotones.


Un Asia sin Corea ensangrentada.
Una Corea en flor, otra en botones.
Una América en frutos sazonada.
Y un mundo azúcar de melones,


Te regalo la paz y su flor pura.
Te regalo un clavel meditabundo
para tu blanca mano de criatura.


Y en tu sueño que tiembla estremecido
hoy te dejo la paz sobre tu mundo
de niño, por la muerte sorprendido.
















La iguana


La iguana sola. Sobre la piedra sola.
En pleno mediodía
apenas mueve su dorada cola.
Cola con sol y cola con poesía.


Sola. Sola. El sol la tornasola.
Se vuelve pedrería.
Su cresta en la cabeza es una ola
de fina alfarería.


Junto a los cactus, lejos de la hoja
la iguana está sobre la piedra roja.
Sobre la piedra roja. Roja y dura.


Sola. Sola. El sol la tornasola.
Cuando mueve su dorada cola,
la cola le fulgura.