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viernes, 11 de noviembre de 2011

5336.- ARMANDO RIVERO


Armando Rivero, nace en San Andrés en 1975. Su obra publicada la componen el poemario "El hombre que cosía camisas de fuerza" (1997) también incluido en el libro recopilatorio de cuadernillos "Alternativa" (2002), la pieza teatral "Conversaciones con el yo" (2000) y los libros de poemas "Las celdas de mi cuerpo" (2001), "Imposibilidad del agua" (2002) y "Los barcos de Damián" (2006) con Ediciones Baile del Sol y “Las viejas traiciones” (Baile del Sol, 2009).

También han aparecido sus poemas en la revista cultural "La Higuera", y sus versos han colaborado en exposiciones del pintor Miguel Miranda y en diversos recitales. Dentro de sus trabajos inéditos se encuentran el verso y la narrativa.



No sé si mi humor
tiene algo que ver con tu risa
¿también llueve donde tú estás?
¿se respeta al ángel de la muerte?
¿son los domingos para las manifestaciones?
¿te ama alguien con estas mismas palabras?
¿has atrapado algún pájaro?
¿se aman las personas que son amigas de la música
y enemigas de los hospitales?
¿hay nuevos países en tu corazón? ¿y en tus manos?
Tampoco sé si las flores de carne están mordidas con furia por los extremos
si derramé dentro de la cerveza mi alma
y mi alma ha bajado de peso.
¿Sigues besando sapos y destruyendo la vida de más hombres?
¿te sigues llevando a la boca la anorexia?
¿te compartes con los relojes que caen del cielo?
¿ya has llevado a alguien a un aeropuerto?
¿ya has recogido a alguien en un aeropuerto?
Lo que sí sé es que todo tiene algo que ver con la música
No sé si aguantas la respiración dentro del agua.
¿Y dentro de los pulmones? ¿Y dentro de los recuerdos?
¿Te han crecido los pechos? ¿Y las lágrimas, te han crecido?
¿Por fin da latidos la materia carnívora que bombea tu sangre?
¿Cuántos hijos no tienes?
¿Se hizo tarde desde la luna a la tierra?










Poemas barcos de Damián

Quedé en llamar a una mujer y nunca lo hice, quedé en ver a un amigo y nunca lo hice, quedé en no estar solo nunca más y nunca lo hice, quedé en hacerte feliz y cerraron los colegios y las agencias de viajes, quedé en que te odiaría y no me acordé. Desde aquí soy como los mirones del movimiento desacelerado de la copulación entre las tortugas y de la escritura automática de los paneles informativos, los trenes con nombres de aves, los muertos más salvajes, y los monstruos al final del pasillo llorando entre el Bosco y los incendios al otro lado del callejón, los cambios en mi humor inseguro, de la cerveza al agua caliente, y algo leído de Óscar Wilde.

Atocha. Estación de Trenes






Errantes

En un principio éramos, después vagamos, nos prestaron habitaciones y apellidos. El dinero nos duró Agosto nos costó septiembre y en diciembre éramos dos tumbas que no se hablaban.
El tiempo con su tristeza nos convierte en duendes, como esa estrella que no termina de consumirse, como ese invierno que permite nuestro odio, como el después de tantas segundas cosas.
Que una vieja prostituta sin labios nos leyera los ojos y de paso las manos, sin ser cíngara ni cirujana sólo demonio, en la trastienda de un mercado de animales, eso pudo haber sido un aviso.

¿Cómo puedo amarte sin que llueva
obligarte a desayunar sin que vomites
distraerte de ese alimento tuyo
que te aleja de mí para siempre
cada noche
cómo evitar que te vayas de ti
para no convertirte en ninguna otra persona
respetar tu vicio cuando tú eres el mío
saber si estas ahí cuando
sin ninguna distancia
te miro y dudo
cómo puedo permitirte morir
lentamente y acribillada
por los mosquitos y las sombras?




Hemos ardido con los edificios
y las partes arrancadas
de huesos metálicos.
Las familias mutiladas y las intactas
que descansan sobre fortalezas podridas por sorpresa
con turistas armados con cámaras fotográficas
y dinero
un lugar para dormir ya pactado
la cabeza llena de pestillos
y el miedo de las revueltas.

Dresden, junto al Elba







No te rezo
porque seas mi elección
ni una droga muerta en mis sentidos.
Tu parecido con la tierra
no se limita a unas plantas
a las bicicletas que mueren
y pueden alejarte
mientras los drogaditos van vendiendo sus retinas
por tus bares y callejones

Tu parecido está lleno de patios disparados.

Berlín Este





Las viejas traiciones
94 páginas
Baile del Sol, 2009








NUEVO

Gracias por permitirme romper con todo y volver a ti,
como alguien que comienza
una relación accidentada
llena de ambulancias, sirenas y atestados,
con una nueva mujere conocida por todos,
un nuevo nombre con el que inscribirme
en pequeñas habitaciones,
deshaciendo viejas maletas nuevamente,
disolviendo mis ojos con un nuevo paisaje,
tan civilizado, que me pienso de lo de las postales,
utilizando la novedad de la palabra para incluirnos.






Sin besarte ni escucharte respirar mientras duermes
prefiero no ser un invitado más en tu cocina,
entre las frutas y los paños,

mejor me quedaré por los bares, rondándote.








Llueve sobre la palma de mi mano
alrededor también,
pero sólo me preocupa controlar
la lluvia que invade la casa de mis dedos

Nada que ver con los científicos ni con Dios,
ésta mi lluvia,
es inteligente, sana, legítima

seré su padre.








La noche que nos despedimos
no sólo llovía
se inundaban las calles,
habían taxis libres
con su lucecita verde
invitándonos a huir,
habían habitaciones específicas
para personas como nosotros,
acostumbradas a la celda
había algo empapado dentro
de otro algo…
que también huía.








Las playas se llenan de viejos,
de lobos marinos,
ballenas embarazadas de trigo del Este
y un sol que se derrite
sobre la cubierta de los barcos.

El viento murió en la horca
quedó colgando por los pies
y su cuello partía perfecto
hacia el otro mundo.

Perdimos en un sólo verano
los hogares, las marcas de cerveza
el rugido de los almacenes en rebajas
y el equilibrio en el fondo marino.

Justo cuando creimos encontrar
el límite de nuestro dolor
alguien vino y nos hizo mucho más daño.
Citas