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jueves, 3 de noviembre de 2011

5245.- INGRID CHICOTE


Ingrid Chicote (Caracas, Venezuela 1965) Terapeuta de Medicina Tradicional China, egresada de la Universidad de Carabobo y de la fundación Neijing, Maracay. Poeta, narradora y escritora. Es facilitadota de talleres de literatura y afines. Reside en Villa de Cura donde fundó una familia y echó raíces.
Su apego a la literatura le viene desde muy joven y de sus ancestros. Con una profunda mirada de las cosas más sencillas, Ingrid se convirtió en militante de la palabra poética, a veces mística, a veces cargada de la angustia social que le rodea o de su condición de mujer, madre y amante. Ha creado espacios para expresar su inconformidad o su compromiso, espacios donde ha dejado huellas características de su quehacer poético y espiritual.
Coordinó la página Espacio Femenino en la revista Expresión de Villa de Cura, de la cual ha sido una fiel colaboradora y articulista. Muchos de sus poemas y ensayos fueron publicados en la página cultural Raíces del diario La Antena (Guárico, 1996), donde también coordinó la página dominical Féminas (1996) y en Laberinto, página literaria del semanario HOY (Aragua, 1998). Antes, en 1989, obtuvo mención honorífica en el I Concurso de Cuento Feminista organizado por la revista Mujer/ Fempress de Chile. Publicó el poemario Piedras concentradas (1997) por el fondo editorial de Senderos Literarios. Textos suyos de ensayo y narrativa han sido publicados, además, en varios medios impresos de la región y en medios digitales nacionales e internacionales.
La Fundación Editorial El perro y la rana le acaba de publicar el poemario La ruta de los ancestros (2011), obra que demuestra una voz poética singular y reveladora. Cuenta con diversos poemarios inéditos, entre ellos: Olores de la casa y Huelga de palabras (primer premio en la I Bienal Nacional de Poesía Cruz Salmerón Acosta, 2010).
Desde 1997 hasta 2007 integró la directiva de la Fundación Villa Literaria, al lado de un grupo de escritores, docentes y cultores villacuranos. En el 2004 llegó a formar parte de la Redes Socioculturales del estado Aragua; asignada al sector rural La Velasquera, donde desarrolló una productiva labor comunitaria, además de iniciar una metódica investigación etnográfica que se remonta a los vestigios de la población indígena que habitó estas tierras antes del proceso colonizador español.
En el mismo año 2004 fue designada oradora de orden con motivo de la conmemoración del 25 de mayo, fecha de la ratificación de la fundación de Villa de Cura, en cuyo discurso asomó algunos detalles de su investigación sobre los antecedentes de la fundación y apuntó hacia la necesidad de rescatar y fortalecer la cultura zamorana.
Coordinó en el municipio Zamora el Plan Revolucionario de Lectura y los talleres de la Casa Nacional de la Letras Andrés Bello. Por toda esta labor, ha recibido innumerables reconocimientos, entre otros de la Universidad de Carabobo, la Asociación Mundial de Radios Comunitarias, la Galería de Arte Itinerante Armando Reverón y el Instituto de Diversidad Cultural. En la actualidad cursa la carrera de Educación en la Universidad Nacional Experimental Simón Rodríguez, en San Juan de los Morros. (Argenis Díaz)







Mocao

En Mocao
Las flores de mi niñez
nacen de muros de piedra
Cortinas de vida
colores de niebla

Ellas producen
memoria
historia

Caminos encontrados
en valles de sol
donde el frío empuja
Preservando
la sonrisa
las manos

Afectos compartidos







Páramo

Un camino perdido
en un lugar
lleva al instinto
a buscar resonancias mórficas

Las piedras
ya no se concentran
en los aires

Viven frente a los ojos
se convierten en largos linderos
hasta que el hombre
deja de trabajar
en su memoria

Permanece en el recuerdo
como una lluvia
que jamás cesa
imponiéndose de humildad
y frailejones








Mixteque

Si miro el puente
el río marca el límite
entre dos pueblos

No sé si es el paso
del Indio Tinjacá
con el Perro Nevado
en tiempos idos

Pero el río
arrastra historia
lágrimas
amores hijos

Te mixtura el paisaje
sin temor y sin rabia
dibujando en las curvas de Mixteque
puentes sobre aguas cristal
que nos hablan
nos cantan
nos llevan a confirmar el cielo








Mucumpate

Es extraño
ver bailadores negros
en las letras de tu nombre

San Benito
se levanta entre risa y pólvora
sombrero
ceniza
para recordarnos que la guerra
apenas comienza

Prepara corazones
que explotan en trabucos

Ruido
Explosión de fuego
Alegría de vivir








La Toma

Allí
en la puerta de la bodega
la curva recuesta
el sol hacia la tarde

Se desnuda en la pregunta
¿la toma o la deja?

Y una carcajada de sorpresa
se escucha tan lejos
que las estrellas vuelcan sus luces
a caminos empedrados

Se instala en sombreros brillantes
verdes-azules
que baten sus alas
como mariposas
rojas de frío








Mucuchíes

San Isidro
nace en la Plaza
y bendice la esperanza

Los violines se riegan
en la brisa de la madrugada
y producen ritmos
de baile y gritos
para espantar tanta niebla
que cubre las luces de los postes de electricidad

Las muchachas se sientan
esperando un caballero
que las invite a bailar
como si el tiempo no pasa

Tiendas
guantes
bufandas
abrigos

Cobijas y panes de anís
música y belleza

Iglesia de incienso y cedro
humilde de altares y pinturas

Simplicidad
llanura fría
viento elevado de buenas nuevas

Hombres de ruana
y caras quemadas

Todos reunidos en la bendición de San Isidro
que ruega por que la memoria
no se congele
en la cumbre de los páramos








Lagunas

En medio de la nada
con la compañía de una yegua zaina
subimos cuestas
caminos de recua
pasos de río
para encontrar
espejos
donde la luna
arregla su coquetería

Por la noche
ella se mira
en menguante
en creciente
siempre nueva
en las lagunas que esperan
en silencio
aguas rutilantes

Siempre llena de mujer
cocina
cuidado
frío belleza

Las lagunas guardan
frailejones como estrellas
en esos parajes
donde el silencio se vuelve aliado
y la niebla corre
al encuentro de los forasteros

Perdónanos niebla:
nadie quiere robar
los espejos de la luna
ni la luz de las estrellas








Fernando

Esta noche
tu recuerdo de sonrisa de mejores tiempos
viaja por Mucuchíes

La música de otros
te trae al presente
con tus cuentos de camino
con tu bondad y galantería

Te veo subir de Barinas
pasando por Santo Domingo
y miras la inmensidad en Apartaderos

Te veo subir de Mérida
y llevar tu perro a la espalda

Para que veas compañero:
preservo lo mejor de ti
en el recuerdo de la geografía

Aquí estás en caminos
de alturas insospechadas
y escucho tu cantar bajito
a lo lejos

El viento te trae hermoso y saludable
como fuiste

Pido a los ángeles de los páramos
que en paz descanses
y donde estés congelo tu locura
y dejo que fluya
el recuerdo
conmovido de belleza









Apartaderos

En la Sierra Nevada
el viento aparta
vida y memoria
entre caminos y linderos de piedra

Encuentro la noria
parada y sin agua perfecta
para continuar la marcha

Los lugares cantan sus historias
en la brisa que silba atenta y poderosa

Las mujeres callan sus angustias
congelan sus esperanzas y llantos

El sufrimiento de una madre
es un lugar turístico









Señor Rafael

Dice el señor Rafael
que hay lagunas encantadas
en los páramos

Que cuando hay brisa y luna
la neblina se vuelve duende
y las lagunas caminan
como nubes y los viajeros
—sin permiso de andar por esos lados—
se pierden

Los duendes terminan escondiéndose
detrás de las grandes piedras

Silban en la oreja del viajero
le dan duro en la cabeza
y entonces hacen que las lagunas
bajen nuevamente

Los viajeros se emparaman y enloquecen

Buscan los caminos de recua
y cuando los encuentran
los duendes han dejado de jugar con ellos

El sol sale
y la mirada se despeja









Camino a Gavidia

Allá, en Gavidia,
queda una trocha
donde la esperanza
cruza los caminos

Detrás de esa montaña
hay luces y fogatas
y una noche que duerme
con las estrellas
que se miran en las paredes de espejo

La punta de la cuesta
se convierte en helada
y los pedazos de sol
se derriten para encontrarse
con sendas piedras
que se transforman
en libélulas peludas
que soportan el tiritante frío









Señora Nelly

Hay mujeres que amanecen
llenas de manos bondadosas
a las tres de la mañana

Para ellas la neblina
se abre por entre los corredores
para que sus tareas
no se interrumpan

Cocina, hijos, hermanos
padre maridos
esperanza fe
amor

La señora Nelly brinda
agua de hinojo y de cidrón

Protección del frío

El tiempo para ella
se extiende en la mesa
en el pueblo
en las montañas que extrañan la nieve

Permanece moviéndose
como la vida









Adornos de papel

Entre calle y calle
entre cielo y tierra
las guirnaldas
anuncian días de fiestas

Anónimas cantan
melodías festivas
mientras el sol de la tarde
huye con la brisa
celebrando las flores de papel

La hora
de una nacimiento antiguo
es alabanza de colores que flotan










Bodega de Mocao

En la puerta de la bodega
están los guantes
esperando calentar las manos
de los compradores

Velas
aceite
chimó se cuelgan del techo
como los corotos para las casas
mientras que los ojos
de la niña que atiende
la bodega de Mocao
son indiferentes
a los caramelos y a las chucherías










Cumbres desiertas

Me siento silenciosa
en la piedra
donde la eternidad
puso su firma

Cerca del cielo
la niebla corre a abrazar
caballos
bueyes
lagunas

En estas cumbres
el silencio
es una canción de vientos
y cada quien en su caballo
se nutre
de sus propios vuelos

Cumbres desiertas
en flores huyentes
hacia la serenidad










Frailejones

Entro a la montaña
luciente de piedras y frailejones

Pelusa de flores
fantasmas de río
duendes de lagunas

Caricia entre las manos
pétalos de espuma










Silencio de altura

Entre paso y paso
cada quien mira a su alrededor
y el silencio explota como una palomita lejana

Se escuchan los latidos
la sangre que circula
y la calma del caballo bajo de una

Trote pasito
una carrerita
y adentro
el silencio
retumba en la paz larga
del camino de piedras










Laguna del Santo Cristo

Una pradera de agua
se abre a la mirada
y salta la inmensidad pasiva
de la laguna del Santo Cristo

Procesiones nocturnas
y cantos religiosos aún se escuchan
entre el silencio de la cumbre

Cuentos de hombres salvados del mal del Páramo
pasito
pasito
pasito
se miran las manos que echan el cuento

El señor Benito
mira la lejura
como quien espera
que los duendes vengan
y cambien la laguna
a lugares de mayor reposo









Moconoque

En Moconoque le regalaron
el Perro Nevado al Libertador
y aún el cuento se escucha como si hubiese sido ayer

Entre el calentaíto y el chimó
los hombres se reúnen y vuelve a echar el cuento:
Allá venía Bolívar
soliiito por el alero
y entonces, el Indio Tinjacá lo encontró
andandito se jue con él

Sin el Perro Nevado
la Campaña Admirable
No se hubiera podido concluir











Mitibivoz

Con lo labidental de tu nombre
compartes la geografía
de lugares extraños al poniente

Misintá
La Musui
Mucumpate
Mucurubá

No sé para dónde voy entre tantos caminos
donde la llegada del viajero
es alegría de quien trae ojos
desde otros lugares de geografía
que terminan en la ruta de Gavidia
para elegir Las Piñuelas
Las Mazorcas
Mi Carache