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sábado, 8 de octubre de 2011

5053.- ESTEBAN MARTÍNEZ SERRA


ESTEBAN MARTÍNEZ SERRA
Nacido en Figueres en 1962. Profesor de lengua y literatura española. Fue director de la revista literaria Fragments. Ha publicado los libros de poesía siguientes: Palabras indefensas (Huelva,1999) −Premio Hispanoamericano Juan Ramón Jiménez−, Las voces de la sombra (Granada, 1999), A los frutos tardíos (Madrid, 2001), Penúltimos poemas últimos (Santa Cruz de Tenerife, 2003) −Accésit del Julio Tovar−, Paisajes de la voz (Sabadell, 2005)
Con Las luces nómadas ha sido finalista en diversos premios, entre los que caben destacar los internacionales (2006): Loewe, Ciudad de Melilla y San Juan de La Cruz.
En 2009 ha publicado el llibre de poemas Amarres dentro de la colección Zona blanca de Papers de Versàlia Y Las luces nómadas, Bartleby Editores, 2010








Esta vez sí,
que te llamo para decirte
que ésta es la última,
que ya no descolgarás el teléfono
y me oirás jurarte que ya no más,
que va a ser la última vez,
pero de verdad,
que te llamo prometiéndote
que va a ser mi última llamada.

¡ Pero cuelga amor mío,
que quiero volver a llamarte para decírtelo
de una vez por siempre !
Sí! Por mí y por toda la humanidad, si quieres.
Pero deja ya de hablar conmigo, si no,
no me dará señal cuando marque tu número
y no podrás culparme si tengo que insistir mañana,
o al día siguiente, o al otro
para jurarte desde el principio lo que he dicho:
que esta vez sí...








POEMAS 2006

[ 1 ]

¿Qué pretendes al desterrarme de tus manos?
Por mucho que las laves en el aljibe de otra piel
estoy contigo. No puedo aligerarte, aunque quisiera.
¿Puede, acaso, el cielo borrar el tizón de sus vencejos?
Los trigales ¿no ronronean después de segados
sus espigas, y en los cuerpos núbiles que nos gozaron
no renacen amapolas y guardan la dulzura del pan
nuestras almohadas?

[ 2 ]

Dejo atrás el solaz de un día pinto
-la desgana verdeando los maizales-
y regreso ¿no sé si me aventuro?
a tu tierra prometida.
En el cuerpo que extiendes generosa
va mi triste calendario de alegrías
con las fiestas señaladas, los días
que borraron de cuajo tus ausencias,
y algunas semanas que excusamos
¿lo recuerdas?
por una oportuna gripe de caricias.

[ 3 ]

Paso la acostumbrada palma de los ojos
sobre las cosas que incuban aún
el tacto que les dieras.
¿Cómo tomarlas ahora si las dejaste
frágiles, con sólo la piel de cuanto eran,
descarnadas del dulce embuste que nos dimos
poco a poco en la añoranza?

[ 4 ]

A una edad como la mía
cualquier beso no es el beso nuestro.
Pero eso ocurre con casi todas
las cosas de la vida:
el tiempo estiliza o consume
la esperanza.
Si te dijera el beso que ahora aguardo
sería reptil de sol escurridizo
con ese dulce latigueo
de un labio a otro por las prisas.
Escaramuza y salto y escarceo
de gamo o corzo entre las piedras
o el escozor del agua que en las cumbres
destilan los blancos copos de la ortiga.
Si dijera el beso que aún invoco
sería un azote de viento repentino
en los blancos pabellones de los huesos
y después cerrarle a las palabras
la última ventana de estos versos.

[ 5 ]

Entre las noches de cáñamo
los cuerpos bordan sus ausencias
en otros cuerpos.
Así tú en el mío.
Yo en los tuyos me disperso
en alegría de encajes.
Aquí hallé el que estiba una nostalgia
para cada uno de los amantes
que no te diste.
Allá el de las grandes ocasiones
con las galas que sólo un orfebre
diera a las caricias.
Hoy el cuerpo que te tomo,
aunque prestado,
muestra los mezquinos ultrajes
de un cuerpo antiguo que te diera.
Amor, aquí me tienes para corregir los desafectos.

[ 6 ]

¿Dónde se guarda
el aire que entre las sílabas
del beso fuera amaneciéndonos
con acompasado vaivén
y nombrando a la vez
el tiempo impronunciable
de la dicha?





ORIENTAL

¿Conoces mejor el mundo?
No.
¿Lo amas más?
Tampoco.
Entonces,
¿por qué escribes, poeta mío?
Para echarlo cada vez menos
de menos.




EPITAFIO

Si dejas de escribir
ganarás tiempo.
Podrás exclamar entonces:
¡Tanto tiempo he tenido
para una vida tan corta!

Y nadie podrá negar
que mereciste
este epitafio como nadie.






ACTO DE CONSTRICCIÓN

Un temblor de historia nos maldice
cuando se cierne el hombre.
Escalofríos de luz y sangre
y de gritos; a veces, del misterio.

Volvamos, pues, a la raíz secreta,
a no buscar el aire del azor
sino la niebla a nuestra altura.
Volvamos cada hombre a su lugar,
cada instinto a su razón pequeña.





BREVIARIOS POÉTICOS

[ 1 ]

El poeta que empuña la poesía
sabe que los mejores versos
siempre los carga el diablo.

[ 2 ]

La mujer escribe un poema.
Se cansó de ser el verso de un hombre.
¡Y el verbo se hizo mujer!

[ 3 ]

Todo lo borra el fuego
-dice el poeta moralista-
todo, sí, menos la llama.

[ 4 ]

El mejor epitafio lo escribe el gato
con los mimbres de un jilguero:
si morir cuesta tan poco
olvidar no tiene mérito.

[ 5 ]

Con fruición apago este último poema.
A mi edad los excesos ya se pagan
y cada verso es un tiempo menos que me queda.






YO OS INVOCO...

¡Poeta!...¡Poetas!
¿Quién ha de devolvernos el linaje
terrestre a los hombres,
nuestra añorada y casta condición
de descastados, la mirada pedigüeña
y un poco de humildad cuando soñamos?
¡Poeta... Poetas! Yo os invoco.



http://www.papersdeversalia.com/poetas/esteban/esteban_esp.html