Fotografía. Christine Fourie.Gabeba Baderoom. Sudáfrica.
La personalidad —la persona— de Gabeba tiene carácter de aparición. Sube al escenario a leer sus poemas y lo que el público recibe es la imagen de algo —casi un mundo— que está desapareciendo —la virginidad del África—pero que se ha rezagado en ella, acaso para que seamos testigos no sólo de su existencia sino de su posibilidad de perdurar. Aunque nos hable de dolor y de guerra, de transitoriedad, de una vida cotidiana dura o llena de episodios fútiles, Gabeba transmite una serenidad iluminada. Lo que dice, no lo dice sólo su boca, es todo el cuerpo quien expresa las palabras, como una antigua rapsoda o una médium, que encarnara en el presente ese pasado remoto, fuente primigenia que alimenta la esperanza.
¿Cómo captamos esta fuerza misteriosa en sus versos? En la mezcla de la absoluta modernidad de su forma y el latido que le insufla vida.
Gabeba Baderoom nació en Port Elizabeth en 1969, pero pronto pasó a vivir en Ciudad El Cabo, donde estudió, así como en Inglaterra y en Estados Unidos, trayectoria que se refleja en su escritura. Entre otros, obtuvo el Premio Philadelphia City Paper Writing Contest y en 2005, por su primer libro de poemas, El sueño en el cuerpo venidero (The Dream in the Next Body) se le ha concedido el Premio Daimler-Chrysler para la poesía sudafricana.
Traducción y presentación: Clara Janés.
POEMAS
Verdadera
Para juzgar si una línea es verdadera
desterrad el error del paralaje.
Llevad los ojos tan cerca como podáis
de la línea en sí y seguidla.
Un maestro enladrillador me lo enseñó.
La gente quiere andar donde él se ha arrodillado
y alisado la superficie.
Siguen la línea hasta el final
y sonríen ante su suave geometría,
cómo ha suturado los ángulos de la habitación.
Él transporta las herramientas en bicicleta…
un cubo, un largo tubo de plástico que llena de agua
para encontrar una marca de nivel, un cojín donde arrodillarse,
una fina tela de algodón para quitar el polvo de los ladrillos
que da color sus pestañas al final del día.
Sabe cómo la porcelana, la terracota y el mármol atrapan
los ojos. Conoce el efecto del peso
de un pie en la cerámica. El cálido polvo de la terracota ahueca
tu pie como la piel. La porcelana aparecerá intocada
durante toda su vida y por este motivo
se usa también en la boca.
Para dibujar una línea verdadera donde colocar un ladrillo,
coge una cuerda con tiza fijada en una punta de la habitación y da con ella un golpe fuerte contra el suelo de cemento.
Con una cuadrícula azul sacude
las láminas del desordenado espacio, las dobla
en cuadrados y las deposita de un extremo al otro.
Bajo sus rodillas una habitación se volverá completa y clara.
Por la noche, vuelve a casa en bici sobre un suelo que se eleva
y cae como nunca sucede bajo sus manos.
La llamada
El Sonido del teléfono
desde la habitación de mi compañero de piso
me atrapa en el rellano, a medio camino
escaleras abajo, la mano en el asa
no basta para parar
el ímpetu de la maleta. Necesito
magullarme la cadera para detenerla.
De la caja de cosas desechadas
—signos de que una vez estuve aquí—
agarro el teléfono, lo enchufo
en el pasillo, y me siento
sobre el montón de listines apoyados a la pared.
Hola mamá, contesto.
Me voy a otro sitio,
cada vez más lejos de donde partí.
Al lo largo de las siete horas de diferencia horaria, temo
que nunca la volveré a ver.
Quiero decir en voz alta que estoy perdiendo
un centro al que puedo volver,
pero no lo hago.
Ella habla también de un modo aplanado
por lo no dicho, acercándose mucho sólo
al separarnos, cuando dice
que parta sana y salva.
A lo largo de la creciente distancia
oigo su voz alejarse de mí.
Hago que me deje
para poder sosegarme.
El sueño en el cuerpo venidero
Desde la esquina de la cama, vuelvo
a colocar las sábanas en su sitio.
Un anciano pinta un gran sol partido
por nubes de siete azules.
En mitad del centro amarillo
cada azul es con precisión él mismo y, con todo,
en el punto en que se encuentra con otro,
el ojo no puede detectar el cambio.
El aire está variando, dice,
y los colores.
Cuando en sueños me tocaste,
tu piel, hace una hora, no acababa
donde se unía con la mía. Mi cuerpo seguía
el movimiento del tuyo. Algo fluía
entre nosotros como pájaros en bandada.
En una soledad más amplia que nuestros dos cuerpos
el endurecimiento de la luz nos separó de nuevo
pero, bajo la colcha, la huella
de nuestros cuerpos es una, caliente y hueca.
Noche en Glossop Road
Cada noche a las once y media, sé que es hora de dormir cuando los camareros del restaurante cercano salen a tirar el vaso nocturno en el cubo de reciclaje del parking vecino. Yo me lavo los dientes con el sonido del cristal estallando y las risas, mientras ellos comparten un pitillo dando vueltas a las hileras de botellas.
No puedo yo misma
Para venir a este país,
mi cuerpo debe reunirse a sí mismo
en fotografías y firmas.
Entre ellas me buscarán.
Tengo que dejar atrás todas las incertidumbres.
No puedo ser yo misma una pregunta.
TRÍPTICO DE LA GUERRA: SILENCIO, GLORIA, AMOR
I - RECAPITULACIÓN
La madre pidió que se quedara.
Miró a su hija silenciosa.
Te esperaba.
La calma del rostro de la niña era otra calma.
Sus manos yacían intocadas por la muerte.
El lavador de cadáveres
rasgó su largo vestido negro.
Azules cuentas de plegaria cayeron
al suelo en lenta recapitulación.
El lavador de cadáveres empezó a cantar
una oración para madres e hijas.
La madre dijo:
¿Quién me esperará?
II - PADRE RECIBE NOTICIAS: SU HIJO MURIÓ EN LA INTIFADA
Cuando oyó la noticia, el señor Karim se quedó silencioso.
No miró a la cámara,
tampoco a la gente que acarreaba su pena.
Sintió deslizarse una mano de su mano,
un breve separarse,
y por este motivo rechazó el consuelo de la gloria.
III - SIEMPRE POR PRIMERA VEZ
Contamos nuestras historias de guerra como historias de amor,
inocente como los huevos.
Pero volveremos a encontrarnos con la memoria
y la muralla en torno a la ciudad,
siempre por primera vez.
Estos poemas pertenecen al libro El sueño en el cuerpo venidero (The Dream in the Next Body, Kwela books, Rogebaai, South Africa, 2005).
[http://www.adamar.org/numero_20/000200.baderoon.htm]
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