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martes, 23 de septiembre de 2014

HERNÁN SCHILLAGI [11.121]


Hernán Schillagi 

Nació en 1976 en la ciudad de San Martín (Mendoza, Argentina). En su paso por la Facultad de Filosofía y Letras (UNCuyo) fundó y dirigió las revistas literarias Molinos de viento, Ulyses y la mural Tatuaje Falso. Además integró los grupos parapoéticos Dark es dark y Codama. Obtuvo la primera mención en poesía en el Certamen Literario Vendimia 2000. En el año 2002, Mundo ventana, su primer poemario, fue publicado por Libros de Piedra Infinita, editorial que dirige junto a Fernando G. Toledo. En 2006 participó en la organización de ciclos de cine, recitales de música, exposiciones de arte y actos de memoria activa con el grupo Itinerante Cultura móvil para toda la Zona Este. También ha organizado numerosos ciclos de performances poéticas junto al grupo El Desaguadero como Poesía Desafinada, Textos Colgados, Poemas Revelados y Herencia Poética, entre otros. Actualmente ejerce la docencia en Lengua y Literatura, publica sus textos en el blog Ciudadeseo y El Desaguadero, además colabora con sus reseñas en el suplemento Escenario del Diario UNO de Mendoza. En 2007 apareció, en la Colección de Poesía Desierta, Pájaros de tierra (Libros de Piedra Infinita). Fue galardonado con el Primer premio en el Certamen Literario Vendimia de poesía 2008 con el libro Primera persona (Ediciones Culturales de Mendoza, 2009). En 2011 publicó la edición digital de su primer libro de relatos breves, El dragón pregunta. Entre 2010 y comienzos de 2013 fue editada por entregas, en el blog Ciudadeseo, la novela De los Portones al Arco. También ese año vieron la luz el libro de ensayos La visión del anfibio (edición electrónica) y, en papel, Gallito ciego, selección de poemas 2007-2013 (Libros de Piedra Infinita).



Lengua suelta

como una arcilla que cubre el recuerdo
para que la forma sea la esperada y no
la real así tocan tus manos un golpe
feroz que cicatriza para afuera y quiere
ser una disculpa del futuro
y del descuido

como una pastilla debajo de la lengua
para que el efecto llegue al torrente sanguíneo
con la velocidad de la luz así entra tu palabra
en mi cuerpo un rayo que avisa y hiere
al mismo tiempo en el mismo lugar
en el mismo silencio
y lo libera






presentismo

la calle sube hasta la cordillera
hoy el micro decide pasar de largo
y aplastar las sombras que somos
ciudad de alfombras
que nombra a gusto su humillación

el trabajo dignifica papeles bajo el brazo
y el otro aferrado al pasamanos
que no alcanza no
al sueldo a los intereses de las cuotas
«señor los primeros asientos
para ancianos embarazadas»
y el ciego aprovechador
que silba una zamba para no chocar

«la próxima» digo
(como si la cima
no te hubiera alcanzado)

«eh me bajo aquí
salto miren que me tiro»
pero todos ven hacia adelante
hacia los peluches sonrientes
hacia las obligaciones
de un día más que se desprende
del almanaque






alguien abre una salamandra

luego de que el otoño se quema
con la primera helada
vas a encontrarte con lo poco que persiste
en una salamandra fría
vas a hacer el gesto negro
que tizna el hierro de las palabras
papeles en mano tu cuerpo buscará el recuerdo
el espeso susurro que enciende la noche
los sueños empapados de kerosén
la música que se frota en los sarmientos
cada beso astillado cada leño mojado

y vas a beber con delirio de esa boca en llamas
como si tu lengua fuera una paloma herida
que se tomó un respiro
antes de huir con el último mensaje







el sabor de lo perdido recuperado

fría no la soporta la boca
así que se encuentra sobre la heladera

el rallador muestra sumiso
sus dientes desparejos al fruto
del pecado original
porque es la manzana la que le ofrece
su piel de sangre
y mi mano sube baja
rodea las paredes espinosas
para ver cómo los trozos caen al plato
a la infancia
de una tarde de verano en que tres primos
hacían realidad la metáfora

ellos conocían bien el juego
cuando la botella dejó sin apuntar a uno

entonces se quedó tras la puerta
para sólo mirar mientras una serpiente
le crecía torva por debajo del pantalón






ya te di la respuesta final la mentira
dudar acaso correr el raído velo entre los dientes
para oír una música que danza en la lengua
hundir la mano y encontrar las cuerdas
de una amarrada garganta

mentira gestos que confundidos
nos moldean borran todo rastro en el aire
y tocan un cuerpo imposible

ya te ofrecí el fuego ya robé el silencio
perdido entre las piedras y lo puse en tus labios
has hablado para callar has soportado
la cruz de tu pesada osamenta
y has dormido todos tus sueños
porque sabemos que al cerrar la boca
has tomado lo que deseaste

(De Primera persona, 2009)






cuando llama la puerta

has asomado tu curiosidad a la cerradura equivocada
pero tus ojos que esperaban una historia
de pesadillas y espejos negros comienzan a brillar
como si lo visto viniera del mejor de los futuros
y poco a poco y simultáneamente y atravesándose
las imágenes golpean tu retina tu rutina
y forman una aleación con el miedo
entonces la puerta es una nueva frontera
la línea de sal que cauteriza los prejuicios

tu cuerpo por tanto es una región a explorar
una nebulosa carne que se revuelve
tu cuerpo avanza sin sombra
tu cuerpo ya ves se enciende como un sacrificio
por cada paso que das en la piedra
«no hay dolor en el riesgo» te escucho decir
y tiendo mis manos hacia otra dimensión
pero lo que toco es un reflejo
el humo de tu fuego clandestino

acaso tu cuerpo sea también un mecanismo
que fabrica fantasmas de este lado de la puerta
para regresarme al olvido

(De Ciencia ficción)








piedra en el estanque

luego de atravesar la tela de araña
que pende secreta de cada asteroide
vendrás a contarme que nuestros mensajes
fueron recibidos como esas lluvias de verano
que refrescan al comienzo
pero que ahogan de humedad después

una sonda cruzará con tu voz magnética
el espacio que hay entre dos silencios
vendrás con los pasos marcados y no habrá partitura
que registre las notas de tu música sin idioma
una cadencia que adormece y abre los ojos
ante el agujero negro de mis dudas
sé que vendrás sin culpas como una piedra
inocente que cae en el estanque y rompe
el reflejo perfecto que habíamos construido

vendrás sin vacilar a decirme «somos del planeta
tierra y creemos estar desde siempre
solos en el universo»

(De Ciencia ficción, inédito)







Mecánico de la palabra

como una escena robada de una película
del cine nacional empuja con los dedos engrasados
de tinta su viejo auto bajo la lluvia
«para qué me sirve la poesía» repite «para qué»
si el motor no responde a sus bucólicas quejas
empuja puja y campuja vocablos contra el paragolpes
y las balizas le marcan la intermitencia
de su confundido corazón la indolencia
de su mecánica literaria ante el carburador
las oscuras transmisiones y los cables indiferentes
por eso empuja con el cuerpo entero
para llevar la mole de su torpeza hacia adelante
hasta que sin más toda la lengua le quede afuera

(De Lengua padre, inédito)