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miércoles, 20 de agosto de 2014

MÁRCIO CATUNDA [10.939]


Márcio Catunda 

(Fortaleza, Brasil, 1957).

Presidente de Poetas cearenses en Fortaleza, 1975. Vivió en Río de Janeiro en 1982, después de haber asistido a la reunión convocada círculo Sabadoyle, en compañía de Carlos Drummond de Andrade y otros escritores famosos que viven en la ciudad. En 1984, se unió a la Asociación Nacional de Escritores en Brasilia, dedicada al intercambio con escritores de todas las regiones brasileñas. Fundador Grupo Siriará en Fortaleza, 1985. En 1992, en Lima, Perú, fundó - con el poeta peruano Eduardo Rada, Regina Flores y Eli Martin - el grupo REME, el grupo organizó recitales y publicó libros en el período comprendido entre 1992-1994. De 1996 a 1997, participó en Ginebra, Suiza,  en la Asociación de Escritores de Ginebra. De 2002 a 2005 participó en Santo Domingo, República Dominicana, en una asociación de poetas dedicados al estudio de la metapoesía.

Escreveu e produziu as seguintes obras literárias e/ou musicais: Poemas de Hoje, 1976 (com Natalício Barroso Filho), Fortaleza, CE; Incendiário de Mitos, poesia. 1980, Fortaleza, CE; Navio Espacial, poesia, 1981, Fortaleza, CE; Estórias do Desde a Pérfida Perfeição, contos e poesia, 1982, Fortaleza, CE; O Evangelho da Iluminação, poesia, 1983, Fortaleza, CE; A Quintessência do Enigma, poesia, 1986, Brasília, DF; Purificações, poesia, 198­Rio de Janeiro, RJ; O Encantador de Estrelas, poesia, 1990, Brasília, DF; Sortilégio Marítimo, poesia, 1991, São Paulo, SP; Los Pilares del Esplendor, poesia, 1992, Lima, Peru; Llave Maestra, poesia, 1994, Lima, Peru (com três poetas peruanos); A Essência da Espiritualidade ensaios, 1994, Lima, Peru; Poèmes Ecologiques, poesia, 1996, Bellegarde, França; Ânima Lírica, CD de poemas musicados, 1997, Genebra, Suíça; Anthologie Sonore, CD de poemas recitados em três idiomas, 1997, Genebra, Suíça; Mário Gomes, Poeta, Santo e Bandido, biografia, 1997, São Paulo, SP; Rosas de Fogo, poesia, 1998, Rio de Janeiro, RJ; Água Lustral, poesia, 1998, Rio de Janeiro, RJ; Estância Cearense, antologia poética, 1999, Fortaleza, CE; À Sombra das Horas, antologia (poemas traduzidos em búlgaro), 1999, Sófia,  Bulgária; Na Trilha dos Eleitos, ensaios, (volume 1), 1999, Rio de Janeiro, RJ; No Chão do Destino, poesia, 1999, Vitória, ES; Crescente, poemas musicados, 1999, Sófia, Bulgária; London Gardens and Other Journeys, poesia, 2000, Sófia, Bulgária; Verbo Imaginário, antologia (CD com poemas lidos pelo autor), 2000, Sófia, Bulgária;  Noites Claras, poemas musicados em CD, 2001, Sófia, Bulgária; Na Tribo dos Eleitos, ensaios (volume II), 2001, Campinas, SP; Mística Beleza (poemas musicados), 2003, Brasília, DF.






MEDITANDO CON HORACIO

Dichoso el que no codicia ni adula
en los umbrales de los soberbios.
El que aprovecha la ocasión
para brindar con los hombres piadosos.
El que, bajo el influjo de las estrellas,
pide al padre de los vientos que, suavemente,
lo conduzca por el salvaje piélago.
El que, sin preguntar por el mañana,
se deja consolar por el esfuerzo del día,
como recompensa ante las amenazas de Orco.
Siendo breve la vida, resta disfrutar,
moderadamente, de los dones de Líber,
no sin disipar las penas voraces.
Exigua es la cuenta de los días.
Júpiter solo retrasa el vuelo del Destino.
Al sacerdote de las musas
le está permitido sorber el dulce vino
y reírse de las travesuras de Cupido.
Mientras sea posible,
refutar el lamento fúnebre
y deleitarse en el ocio lírico de la hora presente.





EL VIAJERO

Las ciudades me abruman con sus lucernas.
Idolatro las estrellas.
Viajar me libera de mi laberinto.
Busco algún éxtasis radiante contra el desaliento.
No hay lugares en el vacío del día,
sino en mi oficio bohemio.
Salgo de la cárcel de la tristeza,
en pos de los perfumes de los jardines.
Bajo las banderas aéreas de la tarde,
visito el aire de las plazas.
Pero sueño con puertos y castillos
ceñidos de agua y horizontes.
Acaso vengo de lejos en el tiempo.
¿Qué silencio inmortal
demanda el tumulto de mi voz?
¿Qué instante de armonía
busco más allá de las plazas de las ciudades?






CONTEMPLATIVO

No me queda más
que entregarme a los bosques deleitosos.
Doy reposo al ánimo afligido.
En el aire siento la mirada omnisciente.
¡No me empujen dentro del mundo otra vez!
Por mi actitud emocional,
dejo el prado floreciente bañarme el rostro.
Soy espejo de las nubes.
Como el viento en las espumas,
bebo el licor de un instante.







ENCANTO DE LA NATURALEZA

Frío aroma, quisiera respirarte
con la más bella de las flores.
El fuego de sus ojos,
luz de alegría,
incendia de entusiasmos delirantes
al pastor ebrio del afán de su presencia pura.
Más dulce que las ternuras del jardín
y más encantadora que los deliciosos trinos
de los pájaros que cantan de amor,
¡nube, descubre el espléndido rostro bienaventurado!

En un día así de lenta melancolía,
quisiera encontrar la rosa,
cuyo perfume es el arco-iris.
Estrella en el abismo de mi cielo.
Viaje en la música del sentimiento.
La que tiene en los ojos el mar de mi infancia:
delicada ofrenda de misterio
que trasciende las percepciones sensoriales.
Arroyo cantando a orillas del día,
flor de almendro,
engaño que acecha mi tedio solitario.
Halagado del iris verde del huerto canoro,
me abandono a la beatitud de las aves.
¡Brisas perfumadas,
decidle que añoro el olor de su piel!







ORÁCULO

A Pablo Guerrero

La belleza me persigue como un delirio.
Un oscuro rito.
Un dios que me asombra sus melodías.
Sobre la escalera de los vértigos
entre blancas corolas
que nacen para embellecer,
compenso con destellos sentimentales
y fugas líricas
el símbolo lacustre de la muerte.
La belleza es pura alegoría de existir,
pese a la nostalgia extemporánea.
La belleza es el tesoro acústico
de un refugio prismático
en los confines plateados.
Son las asimetrías cuneiformes de los cedros
y la suavidad de mi cantar de amoroso cautiverio.
En la noche de la brisa de plenitud,
celebro su vórtice radiante en las alturas del aire.






EL VUELO DEL PÁJARO CIEGO

El opio venturoso de la noche
me invita a la fiesta de los placeres efímeros.
El pájaro ciego vuela
sin saber si llegará a alguna parte.
Sólo sabe que su vuelo es fortuito
y que todo es abismo.
Mientras puedo tropezar con mi sombra alegremente,
sortearé las murallas del castillo imaginario.
El pájaro ciego vuela por instinto,
adivinando el rebaño fabuloso de la bruma.
En la noche de afán y láudano,
compro la quietud contra mi inútil tormento.
Todo pájaro es un milagro alado.
El pájaro ciego ve con la certeza del sueño.
En lo alto de su vuelo,
olfatea la dimensión del infinito.
Pero necesita reposar en un bosque de plenitud.
A ver, tabernero,
cuéntame un episodio dramático
para que yo te escriba un poema.
Ser poeta es un estado del espíritu.







HAFIZ PRUEBA FORTUNA

Harto de todo
lo que no sea el semblante amado.
El adorador ayuna y afronta
los peligros de la ciudad del amor.
Puesto que la musa es más graciosa
que el césped de los prados,
a las brisas pide que la hechicen de pasión,
cuando toquen su mejilla.
En la taberna de sus ojos,
bebió un vino añejo
que lo colmó de beatitud.
Al viento implora
que le diga a la bien amada
que él la recuerda por todas partes
y que brilla por doquier la rosa de su boca.
De pura angustia el desvariado de encanto
deambula con la esperanza viva.
Busca refugio en el silencio del día
y añora el momento del diálogo deseado.







HAIKUS

Prados de luz,
triunfos de la tarde,
deslumbramiento.

Mirada al cielo,
placer de los sentidos.
Paseo aéreo.

Niebla de sombra,
noche, cristal de luna,
huerto de aromas.

Cristal de luna,
antorchá, perla viva,
castillo astral.

Plácidas aguas.
El viajero contempla
vuelos rasantes.

Bajo las nubes
el perfil de las cosas:
celeste remanso.

Cruzo la niebla
en noche de temor
y adentro el día.







PORDIOSERO DE LUZ

El poeta juega bingo en los casinos del destino.
Atlas-poeta de Gran Vía Crucis,
soporta a hombros las ruinas iluminadas.
Pasea su rebeldía en procesión lírica.
Acompaña al séquito báquico
de la calle de los Desamparados.
Indefenso, busca formas de ignorar la derrota.
Expuesto a los vientos alisios,
con la angustia topa
y se consuela con acariciar
la idea de la rosa.
El vino añejo de los solitarios sorbe.
ídolo marginal,  ,
refugiado detrás de un remanso,
tambalea, soñando con la belleza absoluta.
Atraviesa la noche de reflejos dinámicos,
a los que dedica desvelos,
a consecuencia de un filtro amoroso.
El poeta se llena de lujuria espiritual.
Cambia horas de tedio por un minuto de éxtasis.
Y, en precipitada ambición,
entrega su fortuna
por un vértigo de frenesí.







DESAGRAVIO

En este mundo en que el objeto
determina el sujeto,
¿cómo redimir a la humanidad
de su propia estupidez?
No lo preguntes a Nostradamus
ni a los fabricantes de la mercancía mortífera.
El que desvela los secretos de las cloacas
es un mártir de la libertad.
El que grita: ¡Abajo la prepotencia!
es el profeta postmoderno,
en contra de la hipócrita ingerencia
en la privacidad ajena.
A las ovejas obedientes,
se les reprime la aventura de vivir en paz.
Hace falta despreciar a los dioses
de la falsa numismática.
¡Grandísimos desquiciados,
hijos de la gran poluta es lo que son!
Hay que disuadir la manipulación,
la violencia y la intimidación
que nos imponen los canallas opresores.
¡Que no se castigue al fugitivo de la injusta m
El perseguido se asoma
cual héroe del derecho de ejercer la oposición,


 http://www.crearensalamanca.com/poemas-de-marcio-cantuda/






CATUNDA, Márcio.  Escombros e reconstruções.  Brasília: Thesaurus, 2012.  118 p.  Arte da capa: Thiago Sarandy.  ISBN 978-85-409-0094-3 



ELEGIA PARA JOSÉ ALCIDES PINTO

Quando foi que rodopiaste ria catástrofe, 
exorcista, dervixe dos dragões? 
Quando nos demos o último abraço, 
forjador de diabruras? 
Místico desesperado, 
quanto aprendi contigo! 
Tua irreverência, tua marginalidade, 
teu dom de transmitir sentimento. 
Demónio iluminado, 
o látego das horas te fustigava! 
É que a vida te desafiava como uma trincheira. 
O dispensário, o manicômio, as harpias, 
tudo te obrigava a renunciar. 
No entanto, insistias no ofício martirizante. 
Nenhum discípulo esteve, como eu, 
agrilhoado à terra em declínio. 
Nenhum riu tanto contigo dos puritanos cínicos;
nem zombou da glória conquistada com festins,
nem abominou tanto os relógios de ponto
e a deslealdade.
Andei na tua trilha de eleito,
amolador de punhais.
A fatalidade foi a tua última travessura. 
Peripécia trágica, na angústia do momento final.
Quanta vez me falaste da terrível abjeção!
Onde quer que estejas,
espera: irei à tua procura!



OFÍCIO DE DESCALABROS

Interpretar as próprias comédias
com os olhos entornados.
Caminhar entre os cordeiros de Deus
tangidos pelos demónios.
Aceitar ser a saudade do que fui.
Submeter-me ao meu livre-arbítrio,
sem fazer caso das cabeças das Hidras.
A fumaça dissuade o masoquismo.
Vivo as madrugadas da minha sorte.
Ninguém sabe o que há por trás
da máscara do arlequim.
No teatro da egolatria,
ninguém se condoí do fantoche
que entre as mãos opressoras
dos doutores da lei se ache.
E eu, que não sou competitivo,
que tenho a ver com essa bazófia?
Ainda não aprendi a surfar sobre o tsunamí.
Tenho medo de que o paraquedas não abra.

09 de dezembro de 2010.



Extraído de:
2011 CALENDÁRIO   poetas antologia
Jaboatão dos Guararapes, PE: Editora Guararapes EGM, 2010.
Editor: Edson Guedes de Morais

/ Caixa de cartão duro com 12 conjuntos de poemas, um para cada mês do ano. Os poetas incluídos pelo mês de seu aniversário. Inclui efígie e um poema de cada poeta, escolhidos entre os clássicos e os contemporâneos do Brasil, e alguns de Portugal. Produção artesanal.
Poemas inéditos


DA ESTRELA À LAPA

50 minutos de ruas estreitas que os motoristas atravancam,
depois do enleio dos carros e semáforos letárgicos,
o Rato aparece como um pátio,
uma estalagem por onde se passa vorazmente,
até que a cúpula da Estrela assoma sobre a floração das copas,
guardada por Pedro Álvares Cabral,
alçado como Netuno,
diante das primícias do Jardim.
Galharda postura que abraça os pináculos.
Como se defendesse a fé e natureza
em plena avenida cheia de psicopatas
que buzinam pra que eu avance o sinal.
Impossível meditar sobre a clepsidra do Camilo Pessanha.
Dobra-se a orelha do retrovisor lateral
e o resto é deslizar na ladeira estreita, sutilmente.
Três imagens emergem depois do perigoso périplo:
o Rato, largo conventual e purpúreo,  
a Estrela, icone soberano
e o Cabral arrebatado, desfraldando a bandeirona
como se desbravasse, em frente à basílica, o litoral do Brasil.




31 DE DEZEMBRO DE 2005

O último dia do ano deveria ser um dia como outro qualquer.
Sem temores, sem sobressaltos.
Mas entristeci de pensar.
A canallha assovia, a sirene passa
e eu me deito sobre os meus 48 anos.
Da varanda vejo o Tejo.
A noite abriu-se como por encanto.
Há bulício nas casas e nas ruas.
Holofotes e estrelas anunciam
e eu desentristeço de expectativa.
Os barcos são candeias na fragrância das águas.
A meia noite acende os formidáveis fogos.
As auras fosfóreas produzem súbita aurora.
É já manhã na face lisa do Tejo.




LICENCA POÉTICA

Perplexo estou no rumor da hora,
espreitando os caprichos do tempo.
Pratiquei longamente a disciplina dos austeros
e hoje me permito a digressão.
Vislumbro o tumulto suburbano:
é a expressão do meu canto humaníssimo.
Meu sonho de poesia.  Se mergulho profundamente em mim,
compreendo a dimensão da vida. A arte de viver em plenitude.
Minha ânsia é ver todos os espíritos em luz,
todos os viventos com o direito à felicidade,
todos conscientes da necessidade de viver em paz
e entender o mistério e decifrar as dádivas do vento.
Pertenco a todas as criaturas, a todos os minerais e vegetais,
sou um fruto sazonado em sentimento,
sou a energia e o artefato da natureza.
Alegria de ver a vida fluindo
nos meninos que jogam futebol no quintal,
nas aves canoras, na música que vibra na casa,
no clarão solar que acende o chão.
Permito-me a glória deste momento,
ciente da verdade que ele ensina.
Ser o milagre – ânima semovente e andar em confianca.
Transformar-me sempre na experiência vindoura
e manter-me aliado de mim. Servir sem distinguir a quem,
na certeza do objetivo superior. Compreender-me e compreeende o semelhante
como a planta compreende o céu, como a nuvem compreende os rios.
Este é o meu conforto e minha causa: coexistir o santo e o poeta e tudo resultará em serenidade.
Permanecer calmo ante o enigma, saber que o destino engendra sempre o bem
e dar gracas ao Mestre por esta licenca poética,
este momento único, a exuberância nectárea desta consciência,
esta translúcida realidade, aceitacão de mim mesmo,
imersão em reveladora magnitude.




HINO À PAZ

Triste é ver da guerra o rancor sangrento.
Irmãos matando irmãos nos conflitos da miséria humana.
Hei de aprender que a paz comeca em minha casa.
Como manifestar-me contra a violência,
se ainda sou capaz de agredir meu semelhante?
Um dia seremos todos verdadeiremante pacíficos,
todos amigos pelo coracao,
vivendo a igualdade espiritual 
e o reconhecimento da verdade superior,
a lei que nos ensina harmonia.
Um dia serei essencialmente fraternos,
porque me arrependo dos meus gestos insensatos.
Mas sou o que no presente se gratifica pela sensacão.
Sou o que aprende o sentimento mais claro.
Duro é viver em desavenca.
Que a concórdia se estabeleca na personalidade humana,
que todas as virtudes nos defendam
e que um ideal estético seja o nosso pavilhão.
Um dia as nacões se visitarão em irmandades,
sem armas e sem orgulho e não teremos mais a tristeza dos confrontos.
A guerra será uma recordacão triste
e o comércio será sem concorrência,
mas com o objetivo único da substitência confortável de todos.
Há de haver trabalho bem remunerado
e oportunidade e instrucao para todos.
Eu canto o advento do novo mundo e da nova vida,
mas nao tenho a pretensao de ser profeta.
Sou apenas um admirador de Jesus
e creio na força de sua palavra,
na sua orientacão de pastor do rebanho a que pertenco.
Confio na mensagem que recebemos do divino ser:
O homem é uma dádiva do Criador
e havemos de reconhecer juntos esta lei maior.
A vida só tem sentido se caminhamos juntos.
A paz é uma ordem da consciência. 




MEU CONSTRANGIMENTO

Os navios cintilam como palácios.
Lua sobre o arco de rutilâncias.
Noite clara diante do mar
e o meu constrangimento.
Ando tão magoado
que o mar parece a extensão das minhas lágrimas.
Brisa de aroma benevolente.
Música de enlevo como outrora.
Idílios clarividentes em todo o litoral
e o meu constrangimento.
A noite toda meditei sobre a morte.
A noite toda passei lendo amarguras.
Água translúcida sob a névoa.
Jardim romântico
e o meu constrangimento.
Vertigem de esplendor
e o meu constrangimento.
Meu constrangimento é uma lição de labirinto,
ácido que corrói a cartilagem dos prazeres.
Meu constrangimento diante das constelações.
Meu constrangimento, implacável,
coroa de espinho no horizonte de angústia.
Febre de amor, tormento de deleitável contrição.
Assombro em cada gesto do vento. 




NOITE ETÉREA EM FORTALEZA

Noite etérea em Fortaleza,
ex-cidade dos meus encantos,
hoje recanto dos meus sonhos nostálgicos.
Cadê o rapaz que se apaixonava nos bares da beira-mar?
Sou eu esse que lamenta o existido,
o que se engana com a perspectiva do tempo.
Sou o que só no passado vê plenitude.
A hora presente é a ficção do segredo.
Só no futuro existe vida?
Imagem de esperança, visão martirizada pelo mistério.
Noite etérea que conheces o axioma cósmico,
o diálogo contigo é monólogo,
é o reflexo do meu enlevo angustiado. 




PARTILHA

Na partilha de direitos e deveres,
a polícia tem o dever de não massacrar o indigente
e este tem o direito de dormir nos bancos de cimento,
sem ser incomodado.
O marginal não se perturba com os barulhos da noite
e o burguês não precisa temer o inofensivo vagabundo.
Eis o pacto social.
Até o momento em que algum insatisfeito o rompe:
a violência como argumento. 




CÓDIGO URBANO

A todo cidadão se assegura o direito de dormir nas ruas.
Sujo, fedendo, doente de miséria,
A todo cidadão se assegura o direito a se degradar,
cair no chão em qualquer esquina,
na pedra no frio na lama,
até que a morte o conduza a algum espaço mais baixo.
Dormir na calçada é um direito humano,
mas vender muamba em frente às lojas é delito. 
A Prefeitura leva tudo
e baixa a porrada em quem vier pela frente. 




O VERDADEIRAMENTE ABOMINÁVEL

Tem-se o verdadeiramente abominável,
o histriônico de mau gosto, arrogante e degenerado.
O mais desprezível das mentes atrofiadas.
Gatunos fingidos, a escória, a ralé
que cultua a imundície,
a insalubridade como bandeira.
Não posso referir-me a eles sem o termo canalhas.
Sem hipérboles: são canalhas a golpes de patifaria.
Caminhar na chuva nessa espelunca,
molhando, em meio à buzinação.
A agonia insana dos sujeitos,
competindo por um palmo de espaço.
Tem-se o modelo mais perfeito do egoísmo humano.
As camionetas como balas disparadas
entre monturos de porcaria expostos aos elementos.
Andar a pé é um sonho.
Difícil é ter aonde ir.
Os esgotos jorrando,
o lixo fedendo em toda parte.
Esforço-me pra detestar um pouco menos o desrespeito à ordem,
a venalidade e a sandice.
Com a cabeça coberta de cinzas,
defender essa chusma de delinqüentes?
Sair por aí carregando a bandeira de ladrões,
nefastos e depravados?
Ser cego em Granada?
Mais difícil é ser inteligente na Ilha dos Patifes. 

(Enviados por e-mail pelo autor em fevereiro de 2006) 




EM DESESPERO PELA LIBERDADE

Uns sentem raiva de viver e explodem o corpo em mil pedaços.
Estilhaços se estraçalham levando junto os opressores.
Uns, armas empunhadas, vivem a serviço da crueldade.
Outros, metidos numa dinamite, renunciam à vida.
Aos remanescentes legam nuvens de fogo e destroços.
A morte como resposta aos desmandos,
ao opróbrio tenebroso.
Defender-se com a própria vida
e exterminá-la sem medo da dilaceração.
Antes morrer que submeter-se à escravidão.
A viver fustigado por metralhadoras, as ruas vigiadas,
as portas invadidas, a cara onipresente do inimigo à espreita,
o metal dos fuzis reluzindo ao sol,
antes morrer mil vezes despedaçado,
mil vezes o golpe inominável contra si mesmo
em defesa do suicida, sobreviver morrendo
em desespero pela liberdade.

Extraído do livro Sintaxe do Tempo . Fortaleza: Imprece,
2005. 90 p.




CATUNDA, Márcio.  Verbo imaginário  (Antologia poética).  Sofia, Romênia: Roumena Publishers, 2000.  64 p.  ISBN  954-8997-03-7  Inclui um CD. Apresentação na contracapa por Rumen Stoyanov.  Col. A.M.  (EE)



ENTRE O CONJUNTO NACIONAL E O CONIC

Pasce o gado humano entre o Conjunto Nacional e o Conic.
Passa gente de todo espectro: mendigos, operários,
burocratas tangidos pelo ruído agoniado dos carros.
Toda sorte de gente a passar na passarela,
no impasse ou na parcialidade em que a vida se transforma,
vida: matéria-prima do tempo, pasto de transitoriedade.
Nunca mais as mesmas pessoas passarão
e os que passam deixam rastros de nada.
Restam imagens, vultos, espectros entre dois mundos,
os polos da cidade.
No desvão entre o Conjunto Nacional e o Conic,
os que vão sob a redoma celeste passam, passageiros do instante.
Passam deixando-me na retina o retrato do Brasil:
o sanfoneiro cego, a mulher de peitos balouçantes,
o aleijadinho desengonçado que se desvia dos transeuntes,
os vendedores de miudezas oferecendo mangas,
bonecos de pano, discos piratas.
O sujeito do boné tatuando a coxa de uma cabrocha.
O outro que lambe um picolé.
As miríades de coisas ínfimas espalhadas na calçada.
Tudo ao preço de um real.
"Melhore a sua imagem" , diz o que oferece antenas de televisão.
E outras vozes: "12 linhas, 13 agulhas,
refresco de catuaba, milho verde,
pastel, churrasquinho, calcinha, camisinha", etc.
   De repente, um grito... Olha o rapa!
a negrada arruma a trouxa e se desabala no rumo da Rodoviária.
O policial esgalgo urubuserva tudo, especialmente as mulatas,
(as brasileiras partes tingidas de sol).
De Ceilândia, de Taguatinga, de Samambaia,
desfila um brasil de passo inconsciente,
que passivamente expõe etnias e castas,
neste elo que conecta os extremos de Brasília.
Diante de mim, os obeliscos do Legislativo,
a sequência dos Ministérios simetricamente perfilados.
Diante de mim, em um minuto passam as duas mil caras do Brasil,
da casa grande à sensala, da favela ao shoping,
  do latifúndio à sarjeta,
a cor morena denunciando as proezas do avô lusitano.
"Dá uma esmola fi-da-mãe-de-Deus",
pede a mulher com o pequenino ao colo...
Com ar solene, a legião distribui minúsculos papéis
como se revelasse mistérios.




De
VERTENTES
Coletânea de poemas e fortuna crítica.
[Poemas de] Elaine Pauvolid, Marcia Carvalho,
Márcio Catunda, Ricardo Alfaya, Tanussi Cardoso.
Rio de Janeiro: Fivestar, 2009.  195 p.
ISBN  978-85-62038-02-0


MEDITAÇÕES LÍRICAS
(Fragmento final da 5a. Parte)


Eu lia um livro que o tempo me tomou das mãos.
Recuperei-o depois e era um tesouro, um vento,
natureza que se ofertou.

Adentrei os pórticos da infância:
era tristeza, era desterro,
a plenitude violentada e o sonho infamado.
Quis o mundo e me perdi no invisível.
Caí no pesadelo de suportar os dias irreais.
Dar razão a todos, renunciar-me, perder ilusões.
Negar esperanças, arrastar ergástulos de mim.
Recostar-me à margem dos precipícios,
vencer-me os tremores místicos,
curvando os ombros e envelhecendo...
Ah, vida feita de resignar-se...
Poeta, lembra-te de Zoroastro
e acende a chama na planície do coração!
A poesia é divina
e cada poeta é grande em sua dicção.
A inspiração não escolhe a quem,
mas antes vem o mérito e o dom da recompensa.
Vejo os verdes montes cobertos de ternura
e recolho os madrigais da ventura.
Poeta sou e de ânimo celeste coroei-me a fronte.
Não por mim mesmo, mas pela fonte do dia.
Pela luz das serenas alturas,
pela estrela rútila das madrugadas.
É por ela que venho colhendo alvoradas.

Ontem, alma embargada de travos de amargura,
pesavam-me turvos pensamentos.
Infenso à ínfima psicosfera,
carpia as mágoas do sentir.
Nas minhas incoerências refletiam ecos da dor do que fui.
Angústias, neurastenias,
lástimas que chorei sem lágrimas.
Noite na aura e o torpor dos remorsos,
erosão borbulhando, toldando as águas íntimas,
redemoinhos revirando o pó das emoções.
Hoje, um fabuloso fluxo de energia lançou-me a outro polo.
Estabeleceu-se um turbilhão de memórias em mim.
Índio que me tornei no meio do tempo.
Como as coisas do mundo me decepcionam!
Só na contemplação entendo o colosso da vida.
Estranho como a vida se faz urgente, de súbito!

Pelas teias do arrebol,
quis-me a fortuna iludir.
O poente esconde o Sol,
mas é de aurora o porvir.

Errante no tempo andei,
em sonhos mirabolantes,
por paraísos distantes,
feliz; de mim mesmo, rei,

Onde um salgueiro gemia
em solidão fui sentar.
Tarde cinza, brisa fria,
me perdi no meu sonhar.

O mundo começou aqui,
nesse momento de outrora.
Tudo quanto senti,
revive o luar de agora.

O lugar de tal virtude
é o tempo de sempre amar.
Mergulho de plenitude,
tempo de eterno voar.

No abismo da noite acesa,
um anjo me conduziu.
Libertou minha alma presa,
seu olhar me seduziu, 

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