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jueves, 21 de agosto de 2014

MANUEL FELIPE ÁLVAREZ GALEANO [10.977]


Manuel Felipe Álvarez Galeano 

Nació en Medellín, Colombia en 1987. Filólogo hispanista de la Universidad de Antioquia, docente de Latín del programa de Extensión de la Universidad de Antioquia, fue docente de Italiano y Griego en la ONG Amizade en las instalaciones de la Casa de la Cultura de El Poblado en Medellín. Ha publicado los libros El carnaval del olvido¸ en Málaga (España) por la Editorial Seleer en el 2013; y Recuerdos de María Celeste en la Editorial Aldebarán de Medellín en el año 2002.





Dos miradas

Dos miradas tristes se han cruzado
Deslucen las notas de un tango oscuro
Cantan las llagas de una ciudad acallada
Habitan los recintos donde los mitos mueren
Y los gatos se van a jugar con la nostalgia
Por eso en los vacíos escritos por las horas
Se viven y naufragan en los puentes tristes de los caminos

Esas dos simples miradas han nacido
Son nietas de la vieja oscuridad
Que habita los parques olvidados
Y los senderos de un reloj sepultado en el asfalto
Es así como el olor de la muerte las plaga
Y se cruzan obstinadas nadando en un llanto
Que es su propia vida, que es su ajena suerte
Esas miradas tristes son el milagro de dos ciudades
Que se destruyen y se aman.

Publicado en El Pequeño Periódico 101, última edición impresa. Medellín






El mito de una lágrima 

Sos el mito de una lágrima
Que baila en la sombra 
De un tango que se ha olvidado a si mismo.

El mito de una lágrima robada
Atrapado en el temblor 
Del alma ahogada 
Entre la ráfaga de aquellos rostros
Que ignoran el color de tu ausencia, vacío amigo.

Te han visto caer 
Y lamer las baldosas frías
Ante la mendicidad de un abrazo.
Han naufragado tus labios resecos
Ante tantos ojos que han construido las mazmorras
Donde perecen tus tremolantes palabras.
Has viajado junto a los gritos
De una ciudad enferma
Que como vos se niega a morir.
Por eso te has convertido en la náusea
De aquella soledad que navega
En las grietas de tu piel
Y llegás donde sólo tu habitación te espera
Hoy sos un fantasma de vos mismo
Hoy que tus raíces te han dejado solo
Tu sangre ya no es tu sangre
Porque las manos que mecieron tu cuna de madera vieja
Dejaron de acariciarte
Cuando tomaron su derecho de nacer.

Le jugás al destino con tus cartas prestadas.

Sos el mito de una lágrima perdida
Llorá con el dolor que tus latidos te dicten 
Entre el honor que mi hombro te hace
O entre el vientre cálido de la muchacha que te espera

Porque sos un pequeño que busca sus juguetes
Entre los colores de una tarde que el mundo ignora
Por eso llorás una pena incomprendida
Por eso te llaman poeta, 
Simplemente un poeta.





Ballata alla farfalla.



Ballata II

El rostro se hizo agua
entre los gritos que la pared tejió
a la esperanza se le explotaron los tímpanos
y está sentada en la ventana oscura
acaso una boca la disuada de llegar
al portón pantanoso del silencio
no quiero quemar tantas páginas
¡callada mía!
hoy me quiero beber tu nombre
para escupir estas ancianas distancias
que temblaban antes de nacernos
por eso esta noche mis ojos
te miran más firmes que mañana
acaso tu oído busque en mi pecho
más allá de estas montañas óseas
       Esta música que se hizo tuya

Pero la cama es un desierto
donde se queman las abejas

Porque el dolor también es arte
tu frente una bandera vacía
y nuestras bocas dos oasis
sin palmas ni camino.





Ballata IV

Los acordeones se han quedado sordos
de tanto esperar el sudor de tus palmas
porque no llegaste antes que
las sombras
levantaran su festival de arlequines muertos
entonces los duendes se han ahorcado
en el escenario
justo después de levantado el telón
tal vez te equivocaste de ruta
y me esperás en el teatro del silencio
que ha vendido más entradas esta semana
por eso el olvido aplaude
y se embute mis ojos
clonados por los vacíos de tu tiempo
sólo faltan un par de palabras
para retar a duelo al duelo

Sólo falta el beso antes de darse
para ahogar la prisa del reloj vicioso
acaso una mirada
una lágrima tuya

para cambiarle las tablas a este escenario
donde el público son dos cadáveres y medio.





Ballata V

Ya los dedos se han cansado de tus mitos
por eso las páginas
esta noche como ninguna
morirán de sed
ya no hay caña ni carnada
para pescar las alas
que han naufragado
en las corrientes del viento
y el tiempo con su fragilidad engañosa
no hace más que ocultarme
tus palabras de tierra

El espejo insondable de los ojos
es la única verdad por ahora

¿Por qué serán tus labios el mismo naipe sangriento?
¿Por qué ocultás esos pechos donde podría
naufragar la ausencia?

Si estas manos están solas
y te buscan donde nacer quisiste

Sí es tu cuerpo poco más que ese banquete
y las frutas rancias que en él quedan
no se las han devorado los saciados
esta boca desierta espera
agotada de gritar tu nombre
no me invitás a la mesa
y aun así espero las migajas
en este sombrío receptáculo
porque mis huesos saben a magnesio
están transparentes
no me ves
¡mirame! Con tus ojos de gaviota herida
no me condenés a esta sed

Será así la lectura de tu calor ingenuo
porque aún es tu piel la verdad de mi lengua
tu olvido el reto de mi olvido
y tus manos
el espejo distante de las mías.





Ballata VI

No son más que cumbres
las traslúcidas sombras de esos rostros
y vos tan callada bebés mi noche

Desde los últimos riscos del ocaso
el lobo impone su aullido lastimoso
como si fuera la majestad del viento
aullidos que acoge el silencio
y se agita en esos muelles distantes
donde la tarde sepulta sus venas

no me acostumbro a ignorar tu piel

No es más esta noche
que no es la noche
sino mi noche y por eso la maldigo
porque te la has bebido
en sus vísceras fecundadoras de soledades
los lápices se ahorcaron
entre esta maldita y sublime noche
el amor quemó sus propios versos
y la ballata lloró la agonía del poeta
que no pudo tejer las alas
convertidas ahora en piedra

Es de noche y la brisa irriga la angustia
no quiero pintar la palabra olvido
sobre tu rostro frágil y silencioso

Y como es eterno lo distante
en el acta de un dolor sin nombre
el amor se hizo naufragio de la nada

Aunque ya no vengás a imponer tus pechos
yesté fría tu boca que es la misma lejanía
vos tan callada bebés mi noche.

http://www.arquitrave.com/index.php/poetas/121-manuel-felipe-alvarez-arquitrave54