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jueves, 14 de agosto de 2014

LUIS IGNACIO CÁRDENAS [10.912]


Luis Ignacio Cárdenas Méndez 

(Táchira, Venezuela, 1984) es Licenciado en Diseñador Gráfico (URBE). Estudiante de educación: mención Lengua y Literatura (UNICA), poeta, narrador y pintor. En la actualidad forma parte del círculo de escritores “Nuestro Sur” San Francisco – Zulia, del cual es fundador y del colectivo literario Palabracera. Dicta talleres de lectura y escritura en las comunidades con la misión cultura. Intenso promotor de la cultura y la literatura, participando y organizando en recitales de poesía en San Francisco y Maracaibo. Obtuvo el 2do lugar mención poesía en el concurso Explosión Cultural Bicentenaria – Zulia (2012) con el poema “Nuestro Sur”. Ha participado en el 9no y 10mo Festival Mundial de Poesía, y en el 1er Festival de Poesía Maracaibo (2012). Publica su primer poemario Noche de rutina (2012) formato digital en es.scribd.com. Y luego en físico Varios arrebatos y un grito existencial (2012) con la fundación El Perro y la Rana, imprenta regional.







Epifanía V

Despierto como chispas de nieve
Las balas vienen a tocarme la puerta
Y la risa perpetúa
Va corriendo haciendo ruido como caravana de Andrómeda
Y yo aquí
Espero la poemática
Para tan solo besar el recorrido de tu mirada en mis poemas
Y a ti Minerva
Te llevan con los ojos vendados al cementerio
Para reinventar la teoría de los fatigados
Y yo abro las ventanas
Para escribir viendo la lluvia caer como milagro puntual
Pido que la vida nos siembre juntos al mismo tiempo
En las copas de los arboles
En donde las auroras nos convierta en vértice de olas, que no detengan su flujo
Ay Minerva
A ti te degollaron las paredes que explotaron de tanto ruido
Y yo sigo viendo como me llega la muerte
Para despegar como invierno trigonométrico
Para descender a tu embocadura
Para arroparme con los segundos
Para no verte en tu nombre
Y tu Minerva
Hecha formulas
Tu hecha turbante de aves que te gritan en la pata de las oreja
Mientras recorres el infinito
Y mí que me borre la historia
Lleno de fabricas en el estomago
A mí que me arrastre todas las huelgas a los sumideros de los hogares sin techo
Ay Minerva
Diosa apabullada de los coliseos que dicen abierto
Ya solo conservas difuntos y coronas
Y yo sigo en la ventana
Oliendo el aguacero dorado
Con el último suspiro de mirada
Que guarde para este momento
Y salir detrás de la lluvia con colores de cotorra
E ir silbando agua
Tu Minerva ya otras veces me has visto morir
Y te has quedado con los brazos cruzados
Como diosas que llena las ambiciones de polvo
Y yo en la ventana
Con la mirada que no ve ni de cerca
Ya la luz de aguacero me alcanzado
Me agrietado la lengua
Ya no pertenezco a esta especie
Soy silbo de cantera que va cantando con vida









Siglos y siglos que ruedan por medio de las venas
Y mi canto de voz con tu nombre
Porque tu nombre es canto que solo puede salir rebotando en himnos
Y llevo el primer ritmo de la creación debajo de la lengua
Como la cuna que enamora a las bestias
Como amasijo de puños que me sostiene
Y quizás mi ojo, es lo torneado del planeta
Redonda ráfaga de pensamientos que viene del caos
Yo animal metafísico que besa hasta la garganta
Hasta la garganta de la médula
Y subir por el túnel hasta asomarnos con la voz quebrada
Y ver como todo es líquido
Todo es vejez
Todo es hoguera debajo de nuestras huellas
Y bailamos como brujos vestidos de pulcritud
Como recién nacidos con los pecados hechos tabla periódica
Como espectadores de sueños avísameles de silencio
Nada interesa una mañana perdurable
Con manos y pies rodando libremente por las habitaciones de las ciudades sin sol
Armadores de caminos de olores ancestrales
Yo lagartija con rostro de hombre
Con un solo pecho cuarteado y corazón que se desangra a la velocidad de las locomotoras
Pasajeros de otras estaciones
Que viven aquí con la ropa prestada
Y tú azul materia de coltan que deja tu saliva cuando gateas por las patas de la cama
Con la infinidad en mis días
Me encuentro la verticalidad de tus pasos
Para llegar de primero al homenaje de tu mirada
Soy el que abre las jaulas del destino
Para que la lluvia del aguacero riegue tu jardín
Las madrugadas de horas cortas
Tienen tu apellido para engavetar las respuestas
Y yo espantapájaro de ciudad
Aparezco en todos los medio hablando con en lenguaje en reversa
Como perdedor me aferro a los signos de las manos
Y que mala costumbre de esperar que las retinas me digan con luces de véngala hacia donde remar
Que un ejército de luz llegue los domingos por la mañana a la ventana y canten como gallos atolondrados
Para recoger toda la magia y sembrar una mata de mango en tu espalda
Abrí los ojos en el siglo pasado
Y desde entonces solo guardo puras derrotas en el paladar
Y he empezado a creer
Como quien cree delante del cielo despejado sin brisa
Y he naufragado lugares de zona roja
Donde las emboscadas son servidas en bandejas de argón
Y prendo las velas y les pido a todos mis santos
Que me lleven al vientre de tu suavidad
Y rechino mis dientes mientras te desnudas
Te desnudas como sabana que se tambalea y se agita sola
Como publicidad chismosa lanzo mis declaraciones de muerte
Abro los brazos y sacudo mi lenguaje con los ojos vendados
Y tu lengua que aprieta el gatillo como cazadora furtiva
Arroja dardos de tinta de color ramas
Y colocados como piezas de rompecabezas
La lejanía juega con nosotros sin poder pedir un tiempo fuera
Antes de dejar escapara el último susto
Me lavo la cara para esperar el nuevo siglo e izar los poemas
Para que se sacudan como banderas









Y me arroje al fondo del río

Allí habite
Del otro lado de la mañana
Organizando las piedras
Logrando que silbaran
Y te invocaran
Para llegaras con todo tu caudal

Haciendo señal de humo con los peces
Haciendo que el agua cantará
Obligándola a recitar himnos exotéricos gloriosos

Dejando salir el alma
Para lavarla a mano en la orilla
Para purificarla de tanta lluvia de guillotinas
Mientras el sol exaltaba mi mirada en tu espera











Esto que respiro

                   Es más que un exilio
                   Es más que un reinventar del grito
                   Es más que una herida sin mapas

Esto que veo y me trago

                  Es más que un amanecer lejano
                  Es más que un verso leído

Esto que conjuro desde la altura
Desde la puerta del relámpago

                 Es más que una fiebre añeja
                 Es más con un viaje migratorio a los sentidos
                 Es  más que andar llenos de verdades

Esto que puedo apretar y soltar
Es tan mío
Es tan adentro

                 Es más que una fiesta de ansias

Esto que viene de rebote y me toca
Es reencarnación de sombras del nuevo evangelio

                 Es más que una lluvia urgente
                 Es más que canto de piedra descifrable
                 Es más que un quédate

Esto que va colgando en mi voz
Que va como agua nueva misteriosa

                 Es más que  un abrevadero secreto
                 Es más que una palpito místico

Esto  que se me enreda en las piernas
Como un jugueteo de rezos

                 Es más que un vientre con páginas sueltas
                 Es  más que el miedo tajante

Esto que cae como cable de tierra
Como luz tensa

                 Es más que una grieta maravillada
                 Es más que una sed de roces
                 Es más que un preámbulo canino
                 Es más que una pregunta publica
                 Es más que una apertura sexual

Esto qué cargo en mi traje de rostro
Es más
Que tu mejor albas de miradas








Día uno 

Mi corazón inundado de sangre con agua
Que congela todos los inviernos
Y tu mirada como caída de lluvia
Que hace girar el curso de todo vendaval mecánico
Y mi corazón
Alucinado se posa en todo los postes de estas calles
Para contar una a una las estaciones del viento
Y tu mirada
Viene y danza
Colocando mis ojos, mi boca
Debajo de tus ojos, debajo de tu boca
Y exigiéndole que canten
Y mi corazón
Estrella roja que transita sola
Pero se desgasta fácilmente
Y tu mirada
Mirada de color origen
Que organiza el taller de los sueños
Dejando salir
El soplo de los viajes sin destinos
Y mi corazón
Afilado por tus manos
Para intentar salir de su cueva
Persiguiendo a los amantes abandonados
Y tu mirada
Luciérnagas de luz que alumbra todo debajo del diluvio
Y mi corazón desde que decidió ser alba
Todas las alboradas retumban en mi garganta
Y tú mirada marrón selecto
Que se levanta en medio de las incineraciones
Y mi corazón
Aquel humano que camina descalzo
Sonríe y saluda
Perdiéndose en la multitud
Y tu mirada
Ventanas hechizadas que dejan salir las marchas que no llegaron
Y mi corazón barco de papel
Que batalla con todos los maremotos de hierro que expulsa esta ciudad
Y tu mirada
Astro danzante
Que despeja todos los cielos
Y a mi corazón ya no le recuerdo su rostro
Y tu mirada
Que funde sutilmente las pieles a altas temperaturas
Y mi corazón
Ya ni llora
Ya ni se conmueve
Y tu mirada
Laberinto frenético que hipnotiza a los débiles
Y mi corazón
Después de la guerra
Dejo ser corazón
Y tu mirada
Que habla sin ver
Ya ni se acuerda de las épocas que le dolieron
Y mi corazón
Sol hueco
Vestido siempre de príncipe estúpido
Y tu mirada
Verdad en medio entre las galaxias y el barro
Y mi corazón
Que hable el
Le toca hablar a el
Y tu mirada
Horizonte que se acerca cantando
Y mi corazón
Enemigo estafador de las deudas
Y tu mirada amanecer que dispara metales caseros
Y mi corazón
Torre gigante de naipes
Y tu mirada
Ahora que hable ella
Le toca aclarar sus cuentas
Y mi corazón
Hombre sincero que nunca sabe nada
Y tu mirada
Droga que resucito a Lázaro
Y mi corazón
No resucita ni con palazos en las costillas
Y tu mirada
Cerradura del cielo cuando no quiere mirar
Y mi corazón poesía del venir
Y tú mirada misterio que no cambia de ritmo