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domingo, 12 de febrero de 2012

6011.- ASTRID SALAZAR

ASTRID SALAZAR
Escritora venezolana (Maracay, 1984). Estudiante de educación en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel), en la especialidad de castellano y literatura. Ha publicado los libros Azules de mi infancia (La Liebre Libre, 2004), Gloria/Astrid (con Gloria Dolande; La Espada Rota, 2007) y El octavo pecado (El Perro y la Rana, 2007). Textos suyos han sido publicados en el diario El Periodiquito y otros medios. Ha recibido el primer premio de poesía del Concurso Interliceísta "Sergio Medina" (2001), y el primer lugar de las I Olimpíadas Departamentales de Ortografía en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador. Colabora de manera permanente con los principales periódicos del estado y ha participado en diversos talleres literarios. Pertenece a la Agrupación Pie de Página y se desempeña como miembro activo del Fondo Editorial de la Secretaría de Cultura del estado Aragua.







Camino
piso los charcos
de una calle sucia
ahogada de aceites.


El niño de la esquina
me extiende la mano
como siempre
no tengo nada que darle
pero hoy
mis zapatos
quedan en sus pies.
Ahora
mis uñas comienzan
a coser el frío
bordándose el asfalto a los talones.
Un olor a cebolla enmohecida
revuelca mi estómago


vomito
los “perros calenteros”
ríen de mí


cierro los ojos
hablo con mi sombra
y el pastel de fibra
se desvanece en mis manos


casi nunca entiendo
por qué me asquea
tanto la vida.












En tu cuerpo están las fresas
untadas a la nutella de mi despensa.


Sentada en tu sexo
voy abriendo con mi lengua
el camino de mis metas


atrapando en un solo mirar (sin pestañeos)
el sabor de la acidez
con la espuma del vino blanco.


Me sumerjo en el canto de tu respiración
en el lamer de tus sentidos


el chocolate se desgasta
las frutas se acaban


tu piel desfallece
por el deseo de beber
los fluidos derramados en mi piel.


Succionas el latido de mis labios
hundes tus dedos en mi carne


tu carne


introduciéndonos en el pecado
en la acción de la entrega
de la penitencia.


Las horas son meses
los años son siglos.


El Lg
evapora cada gota de sudor


los orgasmos
revientan las copas


bebemos el clímax
unión de espíritus
para convertirnos
en sólo dos horas



en el amado
yo
por siempre
en la amante.






Somos
el encuentro de la semana
la cerveza de los viernes
los maestros de cada verso
las llamadas a media noche
el agua en días de 40 grados.
Jugamos
(siempre)
a los besos
a quitarnos la ropa en cada mirada
y a bebernos el vino en nuestros cuerpos.
Somos
principio y final.
Despertamos desnudando secretos
callamos algarabías
controlamos el espacio.
A veces
hacemos silencio
reímos del protocolo
amanecemos en otras sábanas
deseando volver a vernos.
Calentamos el agua para bañarnos
y nos cauterizamos hasta los huesos.
Simplemente
somos
esos amigos
a los que la gente
ve juntos pocas veces.
Nos une el oficio
(el ambiente).
Pero
en este día
cuando te acuestas con Ella
me dejas tan incierta
tan falta de abrigos
que cierro mis ojos
camino entre la gente
y le clavo un puñal
a mi aorta.










Ese muchacho del taller


bebe
el Johnnie Walter
de mi cuerpo


succiona
el Bailey’s
de mis labios


cata
el Something Special
de mis ojos.


Bajo sus silencios eclesiásticos
va
encadenándome


me roba
los sustantivos de sangre
las palabras de mis venas
los verbos de miseria


ese muchacho del taller
sólo con mirarme
abre las puertas
penetra en mi templo











...no te escogí porque fueras santo
o con madera de futuro santo
santos he tenido demasiados
te escogí para variar.

Ernesto Cardenal





a Egbert López


Vamos a romper los paradigmas
arruguemos la hoja y el papel sellado
no le paguemos a nadie por su firma.
Quebremos estos cálices llenos de normas
en donde ya no existan altares
ni traje de novia sin fiesta ni protocolo.
Que por esta vez no haya
un cura alabando entre aleluyas.
Seamos sinceros y acabemos
con tanta farsa.
Qué puede saber un cura de matrimonio
si no le permiten casarse y formar
lo que tú y yo ya somos; una pareja
sin simulacros
los cuales hacen el amor
desde el alma hasta los huesos.
Vamos a romper con estos paradigmas
caminemos al azul de nuestra montaña
no invitemos a amigos ni a familiares
respiremos el aire
miremos el amanecer
saludemos al sol entre las nubes.
Estemos allí con nuestros
zapatos de goma y jeans favoritos.
Arruguemos las complejas tradiciones
dejemos atrás la unión a vox populi
y amémonos a lo lejos de todo
y de todos
a fin de cuentas el amor es improbable.










Si estamos en mesa servida
alrededor de gente falsa
realizaré mis modales
de buenas costumbres
afuera los codos
espalda recta
la servilleta en mis piernas.
Si estamos en mesa servida
en un restaurante
donde se debe dejar el sueldo del mes
con personas que ni saben
tu segundo nombre o apellido
realizaré mis modales
de etiqueta y protocolo
(tan bien aprendidos)


del resto déjame en paz
en mi mesa de cartón.










(ars amatoria)


Descanso el alma
en tu piel
vino blanco.


Apaga las luces


respiro tu aire


cierro mis ojos
calmo mi sed


y tú
quieto mirándome
rezándome
en un credo eterno.










Aunque
la sangre nos arrope
la sed invada al país
y el hambre llame
al teléfono de muchos.


Aunque
Bagdad sea siempre
el centro de los misiles norteamericanos
y la ciudad se llene de cadáveres
y almas calcinadas.


Aunque
los almuerzos sean de batallas
y las cenas de lutos.


Aunque
“algunos”
multipliquen a la muerte
en nombre de una religión
y “muchos”
sean víctimas
de los gérmenes fanáticos.


Aunque se entremezclen
los llantos
con la putrefacción de los cuerpos.


Aunque el infierno
se mude a casa
presos en el hambre
atados a la miseria
sujetos a la quema.


Aunque el mundo
esté bañado de sangre
y la sangre pudra al ser humano
y el ser humano muera
en el mundo
bañado de sangre.


Aunque
el niño de la esquina
me siga extendiendo la mano
a pesar de saber
que no le daré nada.


Aunque
al prender el televisor
sólo escuches ideas escatológicas
con cercanía apocalíptica.


Aunque
la libertad
sólo impere
para mancharnos de mierda
vertiendo nuestras copas
de ella.


Aunque
salga a la ventana
y una bala atraviese mi alma.


Aunque
mañana cuando amanezca
lágrimas negras


rieguen el universo






yo te amo.