BUSCAR POETAS (A LA IZQUIERDA):
[1] POR ORDEN ALFABÉTICO NOMBRE
[2] ARCHIVOS 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª 6ª 7ª 8ª 9ª 10ª 11ª 12ª 13ª 14ª 15ª 16ª 17ª 18ª 19ª 20ª y 21ª BLOQUES
[3] POR PAÍSES (POETAS DE 178 PAÍSES)

SUGERENCIA: Buscar poetas antologados fácilmente:
Escribir en Google: "Nombre del poeta" + Fernando Sabido
Si está antologado, aparecerá en las primeras referencias de Google
________________________________

miércoles, 8 de febrero de 2012

5972.- FRANCISCO LARIOS

Francisco Larios, Nicaragüense; reside actualmente en Estados Unidos. Ha publicado un poemario, “Cada Sol Repetido”, anamá Ediciones, Managua, Nicaragua, Noviembre del 2010 (disponible en amazon.com). Tiene varios libros inéditos. “Cada Sol Repetido” fue presentado en Managua por el escritor e historiador Jorge Eduardo Arellano, Director de la Academia Nicaragüense de la Lengua, quien lo ha calificado como “un poemario celebratorio e introspectivo; abierto a la esperanza y fulgurante, pero sin eludir las sombras ni la muerte. Un poemario meditado y equilibrado…” Entrenado como economista, es consultor de economía internacional y catedrático, actualmente Profesor Adjunto en Nova Southeastern University en Davie, Florida.









Sobre la vida perfecta


Limpio, sólo el amor de proyectores
en libretos calculados para encanto, listos siempre
para agonías puras y profundas, de prosodia impecable,
y poética luz bañando el ángulo perfecto.


La vida no es así y el amor se llena de arrugas y uñas viejas
y se queda a engullir una fiesta de vinos baratos
y carcajadas con boca llena y dientes sucios:
él es la fantasía de lo imperdible y lo incompleto,
como una silueta borrosa en la memoria,
y por eso perdura cuando apagan las luces.














Comprensión de la cebolla


calladamente la cebolla almacena
múltiples mundos, lágrimas cortas, espera
los tajos eventuales del hambriento; guarda
aquellos mediodías
que corrían sin tiempo, indiferentes
al fogón, al mercado, a los cubiertos


No es fácil verla sin pensar en fortalezas de seda


¿Quién dice que es inmóvil y no siente?


Una ausencia encendida le sucede.












Ataraxia


En la gacela habita una tigresa
tras los ojos más pícaros del monte;
es dueña del recodo
seductora o presa por momentos
sin escape;
y sale de su cueva
bajo un polvo estelar
a revolcarse;
se han visto cara a cara
--les ha ocurrido amar;
no han de pasar a mañana,
pero eso ya no cuenta:
la picardía de sus ojos ha
serenamente
conspirado un rastro.














Charco en el fondo de un sueño


En la mente del sueño un pozo
es el pretexto de una vena;
y me pregunto, repetidamente,
qué es aquel reflejo en el fondo
como restos de luna;
así prosigue la eternidad;
sus migajas tiesas golpean
el cansancio del hombre;
--cualquier granizo.












Velo


“…los ojos tienen la culpa de todo.”
Propercio




Absorta,
cuando solo la soledad
te tocaba,
¿presentías?


Minúsculo punzar,
lascivo acecho y
luz
rozando
tu abandono.
¿Viste?


Brevísima hojarasca
tras mis pasos,
precarísimo escape.
¿Lo has notado?












los primeros minutos del fantasma
“The moment before always too late.”
Simon Ortiz


mis primeros minutos de fantasma
los he dado a tu sombra,
blanquedad
de cuello airoso,
pantorrilla esbelta, indiferente;
y sin quererlo,
al exhalar
el vuelo de los ojos cerrados,
en mis primeros pasos
espectrales
lo he descubierto todo, desde
tu limpia burbuja hasta la extrema
sensación de amarte.
Ya el momento anterior parecería
un escollo trivial nada más, de no ser
por el recuerdo de aquel rayo
que nos ha transformado.












notas para un corrido sobre Gregorio Samsa


Resulta que ser amigo de Gregorio Samsa
empieza una mañana, y por la tarde
ya uno sabe cómo es
el mundo.
Resulta que sentarse en sus rodillas
con él entretenido en ventriloquias
hace de uno un fenómeno adorado por multitudes,
sin contemplaciones.
Resulta que así es de irónica la vida:
él, cualquier escarabajo—¡y tan querido!
Por cuanto, ya entendiendo
que esta vaina es un vómito de sonambulía
lo justo es imponer un nuevo orden en las cosas
a imagen y semejanza del suscrito
en el pequeño espacio en que crecen sus tentáculos.
Toda hermosa y brutal es la venganza.
Tan exquisitos antropófagos llevamos a la cena
de los escarabajos que nos comen los ojos.










insuficiencia poética


Y así es desprenderse:
la cáscara descubre su lado menos tierno,
su corta raíz,
su pertenencia a otro espacio;
la fruta en cambio
por primera vez
al mundo en plena soledad
desde un cogollo inerme, despojado, nudo.
Es—me perdonan—el inverso camino
de la oruga
una metamorfosis al revés de lo esbozado
cuando tornar fuegos voraces en chispas nobles
ha sido el empeño.
Como una amarga medicina;
un elixir puro de desahucio,
un calmante que inquieta
más que el terror de los pájaros callados;
ellos también desprendían su trino antes del viento
mas uno, esperanzado, especulaba
su mudo asilo
--así no era
desprenderse;
así no era;
y es que al final no pudimos
entender lo que dios
desunía.
Por más que salte uno sobre tantas metáforas,
tampoco puede uno describir el dolor.














receta hipnótica


dejate querer, es decir,
aceptarás un texto
impenetrable:
la mitad de la guerra está ganada,
el resto es una fácil profecía.














elegía para Rafael


este hombre nunca escuchó una elegía
la alquimia le fue ajena
la delicada flor, el ofertorio
el horizonte de las filosofías
este hombre no fue tan bueno como una encíclica
tan puro como la bendición de un cardenal
o la mirada fotogénica de un papa
ni cumplió sus deberes ni sus culpas le fueron devueltas
con creces por ningún karma
su amor estuvo hecho de abandonos
la piel encallecida de su infancia
un pobre amor humilde de calle y adoquines
de sombras mezcladas con sudores
y maldiciones
entre sonrisas
de despedidas que no pudo escuchar ni razones
que llegaran a sus ojos con fervor de perdón
su amor de padre sin padre
de esposo abnegado sin esposo abnegado
de palabra dulce sin un trago de miel
de niñez rodeada de fantasmas aterrorizando cada calle
de una guerra sin fin hacia el oasis
de una recopilación incansable de nubes y espejismos
este hombre hoy después de haber querido tanto
así, con tanto miedo
al fin así,
así tan cortamente a nuestros ojos, disipose al abrazo,
y ha renacido en la lágrima, la anécdota, la culpa, la derrota, el vacío que también—aprendemos—se construye
con las horas que han quedado sin usar.
Habrá que decirle de alguna manera que le hemos querido
más de lo que él temió posible.










Anastasie


(Cadenza Ad Libitum para Papa Goriot, y Ella)
Pues mi ángel
Anastasie
el mundo es delicioso,
caprichosamente desdobla tu sonrojo
tras columnas de mármol, aparece
de nuevo enredado como lianas
que se mecen.
Todavia no has pecado como cabe, como está mandado, como alguien cerca o lejos ha soñado
como alguien cerca o lejos te ha soñado, como alguien cerca o lejos te ha pecado
¿Cómo, si era yo la tierra que invadirte aguarda?
¿Cómo si esperaba yo venerar tu bandera?
¿Cómo, si siempre supe anunciada
en mito la distante estrella?
No abandones mi pecado, hazlo tuyo;
llévate arráncate al fin del inservible orgullo
invade ya, conquista la tierra que te espera
lista ya para tu sombra, Anastasie, no me abandones el río que ha fluido no abandones
tu perfil en qué ventana; a la diosa, devoción. ¿Quién que puede venérea la deshace?
¿Quien no sabe la tarde disfrazada, de futura marea, mentirosa?..Oigo una bomba cayendo en el ocaso...una bomba que explotar no logra.
Ahora nos toca a nosotros,
Anastasie.
à bientôt.












Anastasie (II)


enarbolo
la insinuación
del amoroso personaje
como un puente
entre dos vidas;
pauso
en el fondo del poema;
ya lo dije: la construcción de
su nombre me deja reposar
en la roca subterránea
que los dos tocamos.












pausa musical


dos barras de cinco
dos barras de cuatro
no cupiera el tiempo de tus ojos
yo plagiara la intuición
que guardan
descubrir el propósito del claro
con los años, pero súbitamente a la vez
se acerca el ojo a la ceguera del origen;
por fin los caracteres absolutos--por fin--
nos dislocan del resto de las cosas.
Escuchamos finalmente al claro
exhalar paternal alivio;
ya abandoné
la pupila enrarecida
ya medí la distancia que avanzaba;
era breve; lenta,
pausadamente
extraña;
ya medí la paciencia de vivir; y sí:
era larga, lenta, leve.
Con los años, todo esto ves posible
que la ceguera ha descubierto;
con un poco de suerte habrá
discreta luna sobre el claro; y sí,
ya medité, soltándote las manos
ya pedí no marcharme cuando marcho
leve, lentamente, eterna,
pesadamente.