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miércoles, 8 de febrero de 2012

5967.- ELIZABETH SOBARZO GAONA


Elizabeth Sobarzo Gaona nace en Ensenada Baja California, MÉXICO en julio de 1977. Es autora de los libros Sueños bajo la lengua (FEBC, CONACULTA) Ábaco de Huesos, Instrucciones para un suicidio seguro y sin dolor, Vino de boca, Raza de Alfileres, y su reciente publicación en prensa: Poemas para arrullar a los ojos hormigueros. Ganadora de la mención honorífica del Premio a la Juventud 2000, Coordinadora de Salas de Lectura (CONACULTA desde 1999 hasta la fecha). Es fundadora y responsable del círculo de creación colectiva arte_factos (2001-2008) Ha publicado en diferentes revistas y periódicos fronterizos. Ha tomado cursos con maestros como Dionisio Morales, Francisco Hinojosa, Paulina De la Cueva, Flora Calderón entre otros, editora del Tríptico mensual “TRIP poético” . Desde 2006 coordina el taller de poesía versos de-mentes. Recientemente fue antologada por Flora Calderón en una edición del ICBC y por Roberto Castillo en la Antología de poesía erótica femenina (bilingüe) de Baja California: Nuestra Cama es de Flores/ Our Bed is Made of Flowers. Ha sido tallerista en el CERESO Ensenada, centros psiquiatricos y de rehabilitación, con su proyecto LitLab Proyect.





EL


Mi arquetipo es el cotidiano antojo de cada noche con todas sus consecuencias mochila tatuajes con un sinfín de expresiones que no tienen un zeppelín de escape el me llama por mi nombre a mi vacío me llama lumbre serpiente bruja me llama en los sueños a mi oído a la cocina el en llama yo me quemo


KSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS


Quisiera culpables en los bolsillos
forjas de tabernas
con ebrios que me escuchen
de esos que a trozos descifran verjas
de esos que enseñan
que la blancura es herida a campos
cuando se agota la pasta
cuando se pule el sueño
Quisiera sublevar la ortiga
con el soplo de mi paso
con el soplo del pisto de la lumbre
cuando en lomo de algún búfalo me apaño
y dejo de ser serpiente
para calar en vodka por sus vetas












PARA MI ENJAMBRE DE PLANETAS…


I


Siempre estoy al borde
En la esquirla del tiempo
A punto de brotar de tus ojos
Lamiéndole las patas a tu cama
A tu mesa
Secando con los cabellos de mis días
Cada minutero que vibra tu sombra


Me arrastro
desde la lengua
hasta las consecuencias de perder tu espacio
me pierdo en tus labios gruesos
de fruto en huerto ajeno


Me siento en tu memoria
en la calvicie de la desesperanza
en donde la misma luna quema la espalda
cansada de cargar tus risas
la indiferencia de los cerros ciegos
que me ven desde arriba
como tú
sin notar mi fértil mi paso
y me derrumbo porque soy de fango
húmeda desde la esquina de tus ojos
hasta el incontenible llanto entre mis piernas
que se mojan por ti


II


Me disuelves en tu vacío
En tus manos que aun no me tocan
En el beso tibio que me penetra la quijada
En mis piernas coloreadas
Donde asumo el infortunio de tenerte
A breves lapsos
En donde tus palabras tropiezan en el reloj
Que más que arena
Parece de agua recia
Y corre aprisa por acabarse
mi cabeza
el agua de mi cuerpo
Que sala esta silla
La sabana percudida en donde te sueño
Mis manos tenues
La pieza de metal que vive entre mis labios
Esperando temblorosa ser arrastrada por tus dientes de poder.


III


Me fundes
Y renazco del calor de tu mirada
De tus escasas letras
Que se pegan en mi cuerpo
Tú, nombre que sana mi pasado
Tú, boca de manzana inquieta
Pesadilla
Temblor de mi ciudad


Golpe bajo
Tú, guerrero blanco
Yo, caminante entre tu carnaval de mundo
Otra más
















POEMAS PARA ARRULLAR A LOS OJOS HORMIGUEROS


VI


Qué bueno que ya te moriste tata
y empacaste contigo mis tormentas
sólo servían para arañar las ventanas de la abuela
ya dejé atrás a tu familia
sin ti no soy parte de la charca
no llevé de tu apellido en esta vida
pero quedan rasgos del cianuro en los recuerdos


VII


Soy brusca porque me perdí en la noche
buceaba el mástil que soltaste en alta muerte
no me fijé en tu boca prieta
que me marcaba la orilla sin fronteras
no vi que era bueno el engranaje
que el timón de tu antesala me abriría el intestino


XI


Ya se encajaron en mis uñas los recuerdos
ya se vino el peso de la marea agria
no tengo dedos para remendar el tiempo
perdí mi costurero de primer auxilio
y nado en busca del tercero quinto y grito
pero estoy bajo el enjambre de las gaviotas
y nadie escucha a este hígado encangrejado
se trenza y abate junto al sargazo
lejano sin orillas
donde soy experimento de las conchas rabiosas
que me dan de su espuma para aliviar mi muerte


XXVIII


No hay vértigo en el mismo abismo
ni arrullo que agriete la espera huérfana
para danzar en una cola concubina
y ser madre del cuello
fornicadora del pelaje
carne divorciada por las noches
en que desciendo de esta tierra
para enredarme en las astas de mi amante


XXIX


Me vestí de huesos
de boca culebra
me troné la piel de niña
pegada casi al sueño
me quebró mi madre
me rompió mi madre
me compró mi madre
un libro con letras bien chiquitas
que me fumo a noches
a veces desmayadas
que me incendio cuando tengo hoguera
que regalo cuando falta el papel adiós
para las certezas