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lunes, 2 de enero de 2012

5724.- CLEVA SOLÍS

Cleva Solís. Fue una escritora cienfueguera nacida en 1926, estudio en la Universidad Masónica José Martí, además de aprender Biblioteconomía y realizar estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Fue autora de destacados poemarios.

Síntesis Biográfica
Cienfueguera, nacida en 1926, se dedicó a los estudios publicitarios en la Universidad Masónica José Martí, además de aprender Biblioteconomía y realizar estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Su firma prestigió numerosas publicaciones como Islas, Lunes de Revolución y otras. Perteneció al ámbito poético que reunió a destacados intelectuales en la revista Orígenes.
Fue la escritura ejercicio que apasionó a Cleva Solís, y, en especial, al verso dedicó mucho de su vida. La autora pasó por el mundo con una sencillez que, sin embargo, no apagó los fulgores de su poesía. Lezama Lima al referirse a ella la definió como
"dueña de la alegría severa de la hoja interrogada por un pájaro"
Si alguien la admiró fue Fina García Marruz, quien en 1933 dictó una conferencia sobre la poeta cienfueguera en la Universidad Complutense de Madrid. Al referirse a Cleva, expuso:
"Humilde, con dureza en el centro ( de almendra, no de corazón), aristócrata/ como un gris no tocado/ sino por las brumas/ de un alba muy antigua/ de veras/única amiga".

Cleva disfrutó de la amistad de otros poetas como Lezama Lima y Samuel Feijoo, y dejó poemas que conjugan el barroquismo con la sabiduría reflexiva.

Muerte
Cleva Solís, autora de poemas en los que palpita el sentido filosófico de la vida, falleció en 1997.

Su obra poética
Es la de Cleva Solís una poesía difícil, emparentada a la de Rilke, por honda y reflexiva. De sus principales poemarios hay que destacar: Vigilias, Las mágicas distancias, A nadie espera el tiempo y Los sabios días. En antologías figura su poema El jazz.

Incursión en la Pintura
También fue pintora y perteneció al grupo Signos, que el propio Feijoo dirigió; precisamente, con él participó en una exposición en Lausana, Suiza, en 1983. Hay noticias de que su última exhibición pictórica tuvo lugar en Espacio Aglutinador, en 1995.

En ocasión de recibir Dulce María Loynaz el Premio Cervantes nombró a Cleva comisaria de sus exposiciones en Madrid, lo que reafirma el gran aprecio que por ella albergaba.




Las Palabras

Cuando las palabras abandonan su cetro
y descansan de su gobierno,
cuando el verdugo reconoce su justa presencia
y les desfigura el rostro,
ellas resuelven los medios,
las proporciones de los principios,
y ligeras asaltan al vacío.

En su limbo flota el musgo
y los batientes acentos que
calumnian su acertijo
en porosos ríos de pajas
se desprenden, y ascienden en vapores
inmensos. Dejan detrás las casas,
los campos, las ciudades,
y esplenden suaves y melancólicas.

Porque se van gastando y no hacemos
economía de su ternura,
cada vez resuenan más lejos,
y los oídos traspasan los registros,
y solitarias en las noches
despiertan dormidos signos,
y con nítido acento,
con más fino sosiego,
ya sin apetitos,
vagan silenciosas,
y regresan frías a los labios
despendidas de todo hálito,
transfiguradas.






Ser

Virgilio,
La noche necesita de mi cirio.
Se
guardan en mi. Alumbro.
Los brillos
de la parra del espíritu
conversan
cabrillean en argentado mar.
Y
el caracol eterno
sigue en su carrillón
saltando sobre las puntas
espinosas del versículo
que las lenguas del polvo
proclaman,
su himno denso disipánsode,
cuando realizo el relevo de la Noche!







Los documentos

Estamos en la orilla
solitaria
de una estación.
Los trenes cruzan
y pita a lo lejos
un convoy.
En la oscuridad
el bulto de un hombre
hace señales
con un farol.
Estos son los grandes
documentos
que reclamo,
que reciban asiento
en el corazón.
Solemnemente
derribo el aliento
de la espera
larga y aterida.
Entro en un sol blanco.




LAS TARDES FELICES

"¡Qué de despedidas tristes!
¿Adónde os vais? ¿Dónde estáis?
Todo a todo le pregunta
nada ni nadie lo sabe...".
J. R. Jiménez




Ahora a distancia.
Los viejos muebles
ricos de las veladas con el padre.
Las charlas
con humaredas de danzones lejanos,
cayendo, cayendo.
¡La miseria asola
la Mirada triste de la Casa
repasando el lento irse
de las tardes felices!
Ahora a distancia,
se desvanece el girasol
deshojándose de los temas del afán,
del entusiasmo.
Martilla el honrado trabajo,
el honrado albergue de ser vasto yunque
de resignaciones,
cuajadas en los rincones de la casa.
Lentas tardes, lento apoyarse
de las reliquias finas de las sentencias del padre,
de su luz, los residuos de la fiesta
de las conversaciones,
cayendo en flores de asignaturas sabias.
¡Oh tardes silenciosas y profundas
de enormes alas transparentes, hadas fieles!
¡Tardes de cabellos sueltos, blancas,
de flotantes gasas, y grandes ojos soñadores,
tardes felices! El organillo lila, lejano y crepuscular
lento derrama la grave mancha,
chispean sus pajarillos
sus mariposas dramáticas,
y el jaleo de su estela se borra
en el polvo de la tumba profunda.
Amo su lento ir,
ir lento de su amado sigilo,
ir devanando las madejas tranquilas,
mirando cómo el humo de sus montes se evapora
y difumina lentos dibujos,
lentos flautines, lentas violas,
lentas fábulas, el quejido del padre lento...
¡Amo el estruendo de la carroza
feliz de su suceso, las ruedas aladas
de su rosa apocalíptico, las hadas vestidas de tisú
con cintas y guirnaldas de flores, deshojándose
en el pelo!